ACTO Número 3: FINALE.
"Levántate…"
Mantuve los ojos serrados y permanecí inmóvil debajo de la cama.
"No lo repetiré…"
Salí de ella rodando mientras caía sobre mis cascos. Mis ojos permanecieron cerrados, y solo estaba imaginando encontrar alguna manera, o algún camino de regreso para la práctica de la orquesta… Encontraría a Vinyl y podríamos escapar juntas.
"Da un paso adelante." Citó aquella voz desconocida.
Debido a la contusión que recibí con anterioridad, no era capaz de abrir mis ojos por completo. Y después de pensarlo demasiado, obedecí con intriga mientras daba unos pasos lentos y rígidos por el origen de aquella voz.
"Ese fue todo un espectáculo pero en última instancia inútil. Estando adolorida, todavía encuentras maneras creativas de deshonrar nuestro apellido. Ahora, levanta tu cabeza."
Posteriormente, levanté un casco y lo coloqué en el cuello. Aquel collar, mitad metal y mitad magia que habían ideado para mí, se estaba sellando y encajando en su lugar. En cuanto lo colocó, pude sentir un enorme cosquilleo de la magia recorriéndose por todo el cuerpo, y la verdadera desesperación de mi situación se hundió por completo.
Abrí con lentitud mis ojos, y logre observar que mi padre fue el responsable de colocármelo. Incluso, creía que mi madre estaría lo suficientemente herida como para evitar alguna reprimenda de su parte. No supe que era lo que debía hacer después. Sabía que dentro de mis escasos pensamientos, ella me devolvería el golpe que le di con anterioridad.
"No esperábamos tener que llegar a esto. Pero los métodos de mi amada resultaron ser algo… Ineficientes. Ella estará recuperada en breve para seguir con tu entrenamiento. Y te sugiero que dejes de enemistarte con nosotros ahora, si no quieres un castigo peor que este. Ya debes saber que ambos podemos rastrear ese collar y podemos usarlo para generar una poderosa carga mágica a través de tus nervios."
Como ejemplo, su cuerno brilló, y el dispositivo alrededor se había activado. Para demostrar lo que sucedería la próxima vez que los desobedeciera.
Titubeada, estaba tirada en el suelo mientras sufría en una agonía exquisita. Entumecí mis cascos por los cientos de electrochoques, los cuales me aturdían desde mi cerebro bajando hasta la columna.
Con la fuerte sensación de la quemadura interna en todas mis tráqueas, percibí una repulsión severa mientras trataba de no regurgitar toda la bilis que salía por mi boca… Y tan repentino, y severo como fue, la afición ardiente se desvaneció con la misma velocidad con la que se activó, dejándome sin aliento y con mi cuerpo por completo paralizado.
Definitivamente, no estaba preparaba para lo que se aproximó luego de mantener mi postura con la idea errónea, e imaginar que después él no se atrevería en hacerme daño de nuevo.
"Pensábamos que tendrías más sentido común que esto. Realmente nos decepcionas. Te hemos dado de todo, ¡Lo hemos sacrificado todo! Todo esto, lo hemos hecho para que seas capaz de tocar… Años de escolarización, decenas de instrumentos, innumerables tutores, los mejores expertos en teoría musical que el dinero puede comprar… Y aun así, niegas a quedarte en tu lugar." Citó mi padre amenazante en su expresión de voz.
Mientras me mantuve inerte en el suelo, las lágrimas empezaban a brotar sobre mi rostro. E Incluso si llegara con Vinyl… ¿De qué serviría ahora?... ¿Sabrían ella, o Lyra de algo acerca del uso de este collar?
"Ahora, compórtate y discúlpate con tu madre. Por esta ocasión, nosotros te acompañaremos a la orquesta para que practiques esta noche."
Escuchaba sus pasos y como pude, lo vi salir durante su calmada y nada arrepentida caminata.
Después de lo sucedido, mi mente me atormentaba ahora. Todos los pensamientos que traía en me aturdían más de lo que el collar lo habría hecho. Tercamente, creí que existirían muchas posibilidades de dar un escape apresurado.
Lo único cercano que tuve dada mi escasa salvación, era ir con el chef. Pero no serviría de nada acudir con él y relatarle algo sobre algo concreto de esta situación… Y ahora estaba condenada a sufrir gracias a este collar.
Como el sello de un castigo que me llevaría soportar el resto de mi vida, mi cordura se sobrealzaba cada que imaginaba las veces futuras en las que ellos lo activarían. Y en menos de lo que hubiese imaginado lo peor, mi madre volvió.
Ella se veía terrible, con unas punzadas y con otras pequeñas rasgaduras en su rostro. Verla en un principio me provocaba algo de satisfacción. Pero no me hallaba en buenas condiciones para decir algunas palabras, y preguntarle con sarcasmo cómo se sentían aquellas heridas.
"He estado esperando este día durante mucho tiempo. Adelante, insúltame ahora." Dijo mientras ésta se quedaba parada frente a mí.
Me escupió en la cara después de aquella orden por lo que traté de hacer lo posible para ponerme de pie, y como pude, la encaré mientras buscaba las palabras adecuadas para transmitir mis sentimientos. Pero la disforia y los temblores, no me ayudaban en nada para tratar de sostenerme firme en mi posición.
"Te di una orden… Hazlo." Recalcó.
Trataba de mantenerme lo más firme posible mientras estaba haciendo un incómodo, pero nada temeroso contacto visual con ella; y el tiempo no se extendió por mucho al momento de abrir mi boca. Su cuerno brilló brevemente y una sensación de miles de cortes, se extendió por mi piel llevándome exponencialmente por la convulsión. Ahogada y abatida, tosía y gemía con resentimiento.
"E-e eres demasiado cobarde pa-para enfrentarme sin ma-magia." Le respondía en un tono poco amenazante mientras supe que no iba lograr hacer nada para defenderme.
Desde el suelo, había mirado arriba justo a tiempo para verla caminar y después, procedió a golpearme fuerte en la cabeza. Había rodado a un lado y no lograba reaccionar. Mi cuerpo se detuvo por completo al instante que choqué contra las patas de mi cama.
Después de aquel terrible golpe, recorría algunas etapas de un entumecimiento repentino por el cuello al instante de girar la cabeza para tratar de moverme. No lograba obtener una vista firme ya que los mareos habían empeorado. Y supe ahí que iba ser todavía más inútil intentar luchar, o tratar de hacer algo para escapar.
"Uhm, no parece que tengas energía… Ahora siéntate." Gritaba mientras se alejaba de mí.
Cerré los ojos y sollocé hasta que ella me envió otro choque de dolor a través de mi tórax. Los nervios alertaron a mi cerebro, mientras estaba siendo comprimido bajo varias toneladas de una alta presión arterial. Aquella vez, sentía como si me estuvieran forzando a pasar por el ojo de una aguja… Y permanecía más inmóvil mientras gritaba de la agonía.
"Siéntate… Ahora." Me había replicado y a lo que ella respecta, se encontraba feliz al ver como yo sufría.
Con uno de mis mayores esfuerzos, logré dar un pequeño levantamiento débil y me azotaba firme en el suelo. Nunca me había sentido tan humillada, y tan adolorida a lo largo de toda mi vida. Y fue donde me preguntaba algo importante en medio de toda esa ola de sufrimiento… ¿Sería esta mi vida controlada desde una distancia segura por los cobardes de mis padres?... ¿Estaba destinada a conocer el dolor y la servidumbre forzada?...
"Buena niña… Ahora levántate."
Sin embargo, me era imposible dar siquiera un movimiento desde la posición en la que me encontraba pues cada movimiento en mis tendones, me provocaba un dolor intenso al momento de mover mi cuerpo completo desde el suelo. Pero habría obtenido la posibilidad de llegar a Vinyl y liberarse. Si esperaba lo suficiente tal vez, solo tal vez el titiritero vendría a rescatarme de nuevo.
Por lo que sin repercusiones y después de obedecerla, ésta arrojó una manzana pútrida que sacó de una alforja oculta, y esta se hizo papilla en el suelo.
"Este nuevo collar tiene muchas características interesantes. Disfruto descubriendo cada una de ellas así que adelante, prueba de nuevo mi paciencia… Ahora, traga."
Temerosa pero asqueada, comí forzada aquella papilla podrida y susurré mientras mantenía los ojos en el suelo. Pero la sensación de las náuseas se aproximó repentinamente cuando tragué el último trozo putrefacto, regurgitando la papilla de inmediato.
Quedé estupefacta al ver aquel líquido derramado en el suelo, y mi madre molesta e inconforme golpeó mi nariz después. Se derramó la sangre en el suelo mientras trataba de mirarla en los ojos para suplicarle que se detuviera. Ella notó mi mirada.
"Po-por favor… Basta… Si me-me comporto, ¿Pu-puedo dormir?... ¿Una siesta?" Respondí triste mientras trataba de inhalar algo de aire.
"Bueno… Creo que ya has aprendido tu lección ahora. Sabes, estoy cansada de que los sirvientes tengan que cerrar tu habitación por la noche... Estoy exhausta de que todos, me pregunten constantemente por mi dotada hija y estoy agotada de que me pregunten cómo es que se siente tener tanto talento en la familia. Si supieran lo malcriada que eres en realidad… Si todos supieran lo que se siente tener a un animal desobediente como tú. Pero solo espero que para la próxima vez, no me orilles a tomar otras medidas especiales… Me tienes harta... Incluso me das asco con solo verte."
Inmóvil y derrotada miré el reloj y aún faltaban varias horas para la práctica. Al momento de mirar a la bruja de reojo, mi cordura nublaba mis pensamientos por completo al ver que ella estaba parada frente a mí… Firme, satisfecha y con una cruel ventaja.
La única salida que tuve bajo mis escasas posibilidades, era ser su sumisa por completo sacrificando la última semilla florecida de conciencia, la cual se había marchitado dentro de mi conciencia. Después de un tiempo, ella dio una pausa inesperada probando si yo iba decir algo que la ofendiera. Desde luego, yo tampoco tuve la motivación de hacerlo. Ni siquiera la energía de poder pronunciar siquiera una sola palabra.
Viendo como pude su arrugado rostro, nuestro silencio era quebrantador dadas mis expectativas ya que yo misma me había contraído aquel sufrimiento después de lo que pasó.
"Date la vuelta."
Sin pensarlo dos veces procedí a rodar sobre mi espalda en el suelo como una alfombra. A ese ritmo bien podría morir de dos formas… Una de vergüenza o la otra por varias descargas más.
"Hazte la muerta."
Relajé mi cuerpo por completo dándome cuenta demasiado tarde de su extraña pero cruel intensión. Mis músculos se agarrotaron al sentir miles de agujas mágicas perforando mi piel una vez más. Como si hubieran clavado una mariposa en un tablero de corcho, sentí que se había liberado el bloqueo de mis neuronas motoras lo que me permitió entrar en éxtasis nuevamente.
"Ahora, siéntate de la forma correcta."
Lentamente me arrastré en una posición vertical y sufría de vértigo mientras alzaba firme mi cabeza y me era imposible tratar de no temblar por el dolor agudo.
Mi mente dudaba ahora de la veracidad de su extraña pero retorcida ayuda… ¿Realmente fui tan desobediente?... ¿En todos estos años había malinterpretado sus intenciones?... Ella no me haría daño si me portaba bien… Ella me amaría si me portaba bien.
"Ahora dile a mami que la amas."
"Te-te amo mami... Po-por favor… Perdóname." Respondía como pude.
"No te perdonaré pero puedes tener tu siesta. Si escucho algún ruido o que te dejaste caer de la cama por cualquier motivo, volverás a dormir afuera.
"Sí-sí señora…" Se marchó de la habitación azotando fuerte la puerta.
Caminé lentamente a la cama y me subí en ella para enterrarme bajo las sábanas después. Aquel ruido del azote de la puerta, me hizo estremecer de tal manera que trataba de tapar mis oídos con todas las almohadas que tuve a mi alcance. Pero por el dolor agudo, no lograba reconciliar el sueño.
Fue para ese instante que estaba culpándome por muchas cosas. Concretamente, me encontraba mentalmente inestable y deseaba verla no solo muerta a ella… Mi padre era también responsable de tocar un punto innecesario para que llegara a lastimarme. Justo cuando las cosas iban a tener un fin, y el junto al mayordomo entraron para interrumpir mi cometido.
Me sentía horrible y arrepentida después de imaginar aquella última escena… Aquel momento donde por fin habría podido pagar por todos los años de sufrimiento. La incertidumbre se sobrealzaba con todo ese peso al sentir otra sensación de dolor agraviando por completo mi cuello.
No tuve otra alternativa para tratar de entrar en calma. Sollocé bajo y acabé llorando hasta quedarme dormida deseando saber cómo lograría hacerlos sentir… Orgullosos. Después de varios minutos, el rencor se iba desvaneciendo a medida que lograba recordar los escasos momentos maravillosos por los que pasé a lo largo de toda mi vida.
Muchos de ellos con relación a mis amigas… Y antes de finalmente caer en un sueño profundo, sabía que las cosas de algún modo… Iban a empeorar. Traté y trataba de ignorarlo todo... Para adentrarme en la oscuridad de mi mente.
Pasadas las horas… O tal vez pasados los minutos… Tal vez habría amanecido… O eso era lo que yo estimaba. Incluso creí haber abierto mis ojos tan pronto en cuanto todo mí alrededor se aclareció al observar varias visiones pasajeras.
Definitivamente todo había indicado que estaba soñando. Pero los recuerdos que vi, fueron tan invidentes y borrosos que no sabía lo que debía pensar en ese instante.
No conseguía recordar mucho de lo que logré ver en un principio... Pero… Hay varias cosas que finalmente se lograron reivindicar… ¡Aquellas visiones! No sólo eran mis amigas las que habían estado presentes durante todas esas fantasías… No sólo lograba ver a Vinyl presente de la misma manera… Mi familia y mis padres.
Quería entrar en negación... En una completa y rotunda negación.
Todo lo que parecía ser un engaño se convirtió en algo hermoso y resplandeciente. Mi mente daba demasiadas vueltas al recordar los pocos de los divertidos momentos que viví después de empezar a salir con mis amigas. No solo fue con Lyra y con Bon Bon con las que me divertía mucho… Sino con Vinyl también.
Y dichos recuerdos se sentían dulces y agradables… Toda esa fantasía parecía ser distinta con unas versiones alternativas de mis amigas y mi familia. La vida de todos había cambiado por completo y las dudas recorrían mi mente al recordar nuevamente aquella chispa, de esos recuerdos maravillosos.
Y se movieron rápido mientras estaba deambulando en mis pensamientos. Pero lo inesperado había pasado mientras un último destello deslumbraba mi vista… Y finalmente, acabé por inundarme en una endorfina de recuerdos en vista de lo que pasé a lo largo de una vida ficticia… ¡Nunca supe cuánto tiempo habría pasado!
En una de mis primeras visiones me habían permitido salir a cenar, y me compraban regalos para muchas festividades. Me quedé impresionada y de algún modo… Desanimada.
En otras, mi padre me dejaba dirigir muchas de las orquestas importantes y reconocidas en varios puntos del reino, convirtiéndome así en la mejor violonchelista de toda Equestria. También, lograba componer grandes sinfonías con mi madre.
Ella era como una tutora experta en el arte de la teoría musical. Entraba a mi habitación para enseñarme a tocar toda clase de instrumentos, desde los más pequeños hasta los más pesados, incluyendo entre muchos de ellos un piano de roble con la marca de una clave de sol.
Desde muy pequeña ella me guiaba y me enseñaba todo lo que ella sabía… Como una verdadera madre y me quería mucho. Ella… Me amaba… Me cuidaba.
Pero me hizo sentir de alguna manera… Triste y terrible.
Y dentro de los últimos detalles que recuerdo, todos traían puestos atuendos rudimentarios y casuales… ¡Todo era muy distinto!
Sabía que lo único que había ocurrido de manera diferente no solo era la de comportarme bien con ellos… No solo era la de obedecer sus órdenes de tal manera en la que no ameritaba obtener algún castigo en particular.
¡Toda mi familia había cambiado por completo! Mis padres me aceptaban como un poni terrestre… Sin embargo, mis preocupaciones no se habían disipado en lo más mínimo. Lograba ver una vida plena con todos. Con mis amigas alrededor… Con mis lecciones mejor aprendidas… Con muchas posibilidades a mi alcance.
Todo me traía una cierta calma agridulce y entré de nuevo en calma al ver que logré obtener mi Cutie Mark cuando me aceptaron en la prueba para la Orquesta Real de Canterlot.
Todo era maravilloso sí, Pero… Supe que en todas esas visiones el chef no estaba en ninguna de ellas. Traté de no restarle importancia ya que me sentía muy mal por el… No obstante, mis pensamientos voltearon a ver otra ola de visiones hermosas, distrayéndome por completo. La satisfacción de sentirme bien sin tomarme en serio las preocupaciones sobre mi familia, logró que de alguna manera me mantuviera de nuevo en euforia.
Pude sentir a mi corazón latir de alegría al observar que en una de mis últimas fantasías, Vinyl y yo estábamos juntas… Desde la perspectiva del resto, la relación que tuve con ella se sentía de una manera no sólo distinta… Todo lo que vi me hizo sentir peor y la duda recorría mi mente.
El miedo y la intriga habían vuelto al recordar el dolor que mis padres me habían provocado a lo largo de muchos años.
Todo lo anterior… No lo pude evitar y dolía en el interior admitirlo… Pero supe que no solo eran unas mentiras. Eran un espejismo… Un fraude.
Era… Era un martirio soñar con aquellas falsas ilusiones.
Cuando traté de pensar mejor las cosas, sentí que una profunda oscuridad me cubría por completo. Estaba desconsolada cada que veía el rostro de Vinyl nuevamente. Y no solo me hacía sentir afligida de la misma manera… Me sentía sofocada y aquellas penumbras no me dejaban ver con claridad.
Aquellas visiones hermosas que vi se convirtieron en vistas de mi crudo y oscuro presente… En los peores momentos de mi resignación. Donde todos mis infortunios se acercaron de la peor manera posible.
Ahora me sentía más que angustiada… Traté de desconocer lo que vi… Traté de ignorarlo todo.
Incluso, trataba de apartar esos momentos oscuros de mi mente y supe poco después que todo se había tornado en una pesadilla. Desde ese instante sabía que el titiritero me quería torturar pero trataba de resistir su control.
Y el tormento de aquellos recuerdos, a los que estaba predestinada en presenciar… En uno de los momentos más oscuros de toda mi vida… Todo lo que tuve que pasar desde el día que tuve mi Cutie Mark… Todo a lo que tuve que llegar para estar en este punto.
Sin retorno… Sin la mínima esperanza de poder realizar un cambio. Todo pasó en un destello que no había logrado percibir nuevamente. Pero mi esperanza por volver con Vinyl era más que firme, y no quería flanquear y dejar que los pensamientos negativos contaminaran mi mente.
Pero mis padres… Supe en ese instante lo que todo era claro y conciso… El collar no fue lo único que quebrantaba mi estabilidad mental y emocional. Yo sólo era una prueba viviente de ello.
Para ver si lograba soportar todo el dolor que me provocaban. Ellos nunca querían que yo hiciera algo a cambio para hacerlos sentir felices, o siquiera hacerlos sentir orgullosos. Para tratar de sacarles una sola sonrisa de sus rostros.
Desde que nací estaba segada por un objetivo que no existía. Sin un propósito que cumplir para tratar de superar algo de lo que no lograría concretar con ninguno de ellos. La abnegación y sus expectativas estaban sublimadas por su odio y por su rencor.
¡Era más que claro!... Las señales eran evidentes por los malos tratos… Por su falta de educación… La de su compromiso… De su cariño… Su afecto.
Claro, no pudo ser más que evidente… Las crueldades de mi madre y la delicada servidumbre convertida en furia por la parte de mi padre, se habían agraviado por completo. Desde que conocí a Lyra todo este tiempo… Desde que aprendí sobre el arte, teorías y los conceptos de la música.
Incluso desde que logré aprender a esquivar aquellas adversidades que obstaculizaban mi camino… Mi vida. La actitud de ambos cambió drásticamente durante el lapso de mis escapes.
La desobediencia… El derroche… Su falta de cuidado. ¡El hecho de ser un poni terrestre!... Yo sólo era una herramienta para ellos... ¡No era justo!.. Ellos nunca me querían como su hija.
Nunca se tomaron la molestia de aparentar un símbolo legítimo de preocupación y cada que me tropezaba, ellos nunca se tomaron su tiempo para detenerse y ayudarme a ponerme de pie… Ellos jamás me dieron algún símbolo legítimo de cariño u afecto parental.
La servidumbre pagada y los tratos de una prueba que no lograba entender o interpretar… Todo lo que hice… Todo… Para llegar a nada. Sin un resultado o un desenlace al que haya logrado llegar.
Pero sé que ellos forjaron mi vida aunque lo habrían hecho por un enfoque incorrecto. Finalmente estaba arrepentida conmigo misma por tratar de pensar mejor las cosas. Y supe poco después que mi mente me estaba jugando una broma cruel.
No pude evitar derramar las lágrimas para definir lo que vendría… Estaba sufriendo… Supe lo que me depararía el destino. Y con mi corazón latiendo rápido sabía que la muerte vendría por mí… ¡Quería despertar finalmente de aquella pesadilla!
Alguien tocaba mi puerta… Estaba de vuelta en la realidad. En la oscura… Grisácea y cruel realidad. Sin embargo, mi tormento profundo había finalizado y de algún modo lograba sentirme algo aliviada.
"Miladi despierte… Ya llegó la hora de su práctica." Respondió mi mayordomo el cual estaba afuera de mi habitación.
El sueño me hizo descansar lo suficiente y rápidamente salí de las mantas para apresurarme y arreglarme. Estuve esperando por poco tiempo de tal manera en la que podría verlo, paciente en la puerta pero él nunca llegó. Pareciera que solo fue a darme el aviso para despertar.
Una vez que estaba preparada habían pasado los minutos así que decidí salir para ir a buscarlo. Durante mi viaje me mantuve alertada mientras caminaba por aquel oscuro pasillo para tratar de encontrarlo.
En menos de lo esperado logré escuchar unos ruidos junto con unas voces en la cocina. Quise curiosear para observar si el chef y el mayordomo estaban ahí charlando. Procedí acercarme lentamente para llegar con desconfianza mientras abría débilmente la puerta.
Adentro topé a mis padres, mientras ellos charlaban en la mesa. No sabía su propósito, pero en cuanto asomé la mirada de inmediato voltearon y querían hacer su mandato. Me veía forzada a obedecer, obligada a cumplir con lo que ellos demandaran.
"Tienes razón cariño…" Decía mi padre.
"¡Octavia, entra! Llegas justo a tiempo… Acuéstate en el suelo bocabajo." Había dicho mi madre poco después.
Por mi sumisión fui dirigida a obedecer las órdenes que ellos me dieran y sin reclamos, me acosté como ella lo ordenó bajo la mesa escuchándolos hablar apartados de un lado a otro.
Ahora era como su mascota… El terror por ser electrocutada de nuevo me había dominado por completo. Con el dolor que antes persistía, no me vi a la necesidad de mover un solo músculo de mi cuerpo.
Los minutos pasaron rápido después mientras pensaba en muchas cosas sobre aquel fatídico sueño que tuve. Admito que no eran un buen cobijo pero aquellos pensamientos agridulces calmaron mi mente de una manera poco efectiva. En menos de lo esperado se escucharon unos pasos.
Supe que uno de ellos estaba cerca mientras que otro se había marchado al escuchar como se abría y cerraba la puerta.
"Octavia, ya puedes voltear." Citó mi padre.
"¿Padre, puedo comer algo antes de irnos?" Dije afligida mientras trataba de levantarme,
"Termínate el sándwich que está en la mesa y reúnete con nosotros abajo… Estaremos esperándote." Mencionaba mientras se dirigía a la puerta.
Mis ojos siguieron su marcha mientras se retiraba, hasta que fijé la mía sobre un sándwich de trigo crujiente. Aún con el dolor que tuve me levanté y me apresuré para terminar el sándwich que habían dejado. No fue hasta que lo terminé rápido y estaba a punto de marcharme para preparar mis cosas… Sin embargo…
Una sensación incómoda se recorría en mi cuerpo al momento de percibir un olor desagradable. Había olvidado que los electrochoques habían obstruido también mi instinto de olfato y al comer, me sentía un poco mejor en mis rasgos físicos.
Incluso trataba de ubicar el origen de aquel aroma. Lograba alcanzarlo lento pero de tal manera que me llevaba al horno cerrado. Me tuve que tapar la nariz a medida que me acercaba y en cuanto estaba finalmente cerca, me encontraba parada… Y la curiosidad dominaba mi instinto.
En un inicio no quería abrirlo por ciertas causas y consecuencias ya que imaginaba ver alguna clase de animal o una comida echada a perder.
Pero si el chef no estaba aquí y mis padres junto con el mayordomo eran los únicos en la mansión, supuse que los podría culpar de un posible homicidio y quizás lograría liberarme de su control para siempre.
La idea suena descabellada o… ¿Por qué motivo "asesinarían" al cocinero de la mansión?... ¿Será acaso que ya sabían que él me alimentaba y ayudaba en secreto?... Claro que yo al hacer ese supuesto descubrimiento ellos probablemente se habrían visto forzados a tomar una drástica decisión para hacerme algo peor, y así guardar silencio de lo que yo estaría a poco de ver.
Desde aquel punto escuchaba a mi madre gritar a lo lejos y el collar comenzó a brillar con una luz débil. Titubeaba muchas veces con la idea de abrir o dejar serrado aquel horno. Y la intriga por el momento, pudo más que yo.
A día de hoy me arrepiento de tomar esa horrible decisión pero de una manera u otra… Necesitaba desenmarañar las cosas. Quería sacarme todas las dudas que recorrían mi mente... Y entonces… Lo abrí.
El… El chef… Estaba muerto.
Su cadáver estaba pálido con todo su cuerpo retorcido y entumecido por el pequeño espacio comprimido. Era una vista de la que a día de hoy quisiera olvidar por completo. Varias partes corporales estaban partidas y podridas con un tono oscuro de color que no pude distinguir.
Me repugnaba ver aquella escena y las náuseas se hicieron rápidamente presentes. Vomité aquel sándwich que comí y sollocé bajo para evitar alguna proximidad, o una llamada de atención inadvertida de mis padres.
Cuando abría los ojos para voltear a la pared el collar me dio otro choque instantáneo. Mi mente robada sin recorrido alguno dentro de mi conciencia después. En un punto confirmé que ellos ya sabían que el Chef me respaldaba por cualquier motivo.
De disipar o no esas nociones me hacía sentir muy culpable, e indirectamente era también la responsable de lo que ocurrió… Después el ambiente se volvía sofocante por el aroma que sobre pensaba varias cosas para evitar nublar el juicio… ¿Para qué tomar una decisión tan cruel e inenarrable?
Echarles la culpa a ellos y que luego negaran que fueron los responsables. De solo pensarlo me hizo detestar seguir complaciendo todas sus órdenes… Pero el collar era mi mayor dominante en esos momentos de desesperación e intentar hacer algo resultaría en un intento inútil.
No supe lo que debía hacer después hasta que otro electrochoque me hizo despertar de mi estupor. Con la mente desbordada cerré aquel horno traumatizada mientras dirigía la mirada en la puerta y salí aparentando lo suficiente, e intentaba imaginar millones de veces que no vi nada en lo absoluto.
Corrí llegando a la parte principal del pasillo. Mis padres el instrumento y el mayordomo me estaban esperando. El cuerno de mi madre brillaba y supe que era ella la que activaba el instrumento de tortura.
Todos me hicieron miradas incómodas de desaprobación y posteriormente el trío me acompañaría, asegurándose de que no escapara por esa ocasión.
"Recuerda... Incluso si piensas dar un paso fuera de línea puedo freír cada neurona tuya. Tu madre me ha rogado innumerables veces que acabe con tu vida pero es solo por mi gracia por la que sigues viva. Lo único que desprecio más que a ti es admitir que mi padre tenía la razón. No le daré la satisfacción de tenerla sobre mi esposa. Incluso si eso significa que deba arrojarte viva por los acantilados de Canterlot." Advirtió mi padre.
Traté de ahogar las lágrimas, no solo por su advertencia. Las imágenes del chef seguían dando recorrido en mi conciencia y estaba tan consternada, que lloraba libremente ahora.
El destino del chef estaba sellado y yo era una esclava de otro, uno al que no sabía si estaba condenada realmente. Un destino donde mis padres habían diseñado todo lo necesario para mí al nacer. Tal como lo vi en aquel sueño, las visiones de su desaprobación se dispersaron en una ráfaga… Y todo se había tornado en una pesadilla real.
Quería liberarme de alguna manera que no pude imaginar cómo podría ser peor que esto. Deseaba con todas mis fuerzas que la música me obsesionara o que las cuerdas del titiritero me ayudaran. Daría cualquier cosa con el afán de deshacerme de ellos de una vez por todas.
Vengaría incluso la muerte del chef si eso significaba dejar todo atrás en mi vida y comenzar nuevamente sin importar de qué manera lo haría… Podría reiniciar incluso mi propia vida. Estaba más que desesperada por ayuda que no supe lo que debía pensar para calmar mi cordura.
Con solo imaginar algunas posibilidades de escape solo me hacían sentir más miserable que nunca. Pero tal vez si me portaba bien podría volver a ser su hija… Quizás no fue la mano invisible de la mano invisible del destino lo que me salvaría de la furia de mi madre o del sarcasmo descarado, al desdén desenfrenado de mi padre.
Me preguntaba una y otra vez… ¿Qué habrían sufrido mis padres para darme aquel don del talento musical?... Imaginar usando sus generosos regalos en mi contra de repente me parecía inmoral e incorrecto. Deambulaba en mi mente demasiado tiempo que el viaje a la orquesta fue demasiado corto. Procedí a seguir a mi padre obediente y con miedo para practicar e interpretar mi música.
Ojalá hubiera hecho algo más que contar sobre el heroico momento en el que lo derroté… Pero no había ninguno, porque él me había abatido con el collar de dos formas distintas después. Por el final mientras marchaba de regreso junto a él y con el director de la orquesta mientras charlaban, Lyra me arrastró a la izquierda del escenario.
"¡Vamos Octavia! Te sacaré de aquí… ¿Qué demonios fue lo que te hizo? Te ves muy mal… Te ves Fatal." Comentaba expresiva pero gruñona.
"¡Detente por favor! No… No me iré." Respondí mientras me arrastraba.
"¡Pero tienes que hacerlo!... Estábamos tan preocupadas al notar que volviste a perderte la práctica…" Recalcó.
"No… No me importa." La interrumpí alzando la voz de inmediato.
"¿¡Pero qué es lo que está pasando aquí!?" Gritaba mi padre al acercarse junto con el director.
"Director, ¿Quién es esta poni de color menta?..."
"Se llama Lyra Heartstrings señor…" Respondió el director mientras miraba sumiso a mi padre.
"Bueno Lyra Heartstrings… En el nombre de la Orquesta Lírica Real de Canterlot, desmontarás a mi hija y te dirigirás a casa. Tus servicios de práctica ya no son requeridos en este lugar así que te recomiendo que no regreses jamás."
"¿¡Qué!?... ¿Quién diablos es usted?... ¡No puedo ser vetada como si nada por un abusador!" Lyra escupió sus palabras llenas de veneno y malicia en partes iguales contra mi padre en cuanto él le dirigía una mirada sarcástica.
"Eres una joven insolente... ¿¡No sabes quién soy!?... Yo soy el dueño de todo este lugar. Soy dueño de todas las salas y lugares de las orquestas de Canterlot. Yo contraté al director y a los jueces que eligieron a los músicos por ende yo soy tu dueño… Así que ahora retírate antes de que uno de los policías de mi nómina te enjuicie y vayas a un calabozo por obstruir la ley y evitar mis órdenes." Advertía mi padre de forma amenazante pero benevolente en su tono de voz.
Levanté la vista del suelo por primera vez aquella noche mientras veía los ojos de Lyra. Ella lloraba en un profundo silencio mientras miraba mi ojo izquierdo magullado. Ella era mi primera amiga el primer rayo de sol en mi vida... Y tal vez nunca la volvería a ver.
Se volvió con su lira flotando cerca y salió por la puerta trasera.
"Lo lamento mucho Lyra…" Sollozaba mientras decía aquella frase.
"No eres tan estúpida como pareces…" Recalcó mi padre mientras éste se marchaba con el director a un lugar alejado.
Pasados los últimos minutos mi padre me llevó lejos con los otros músicos, cerca de la salida principal mientras él charlaba con lo que parecía ser un tutor unicornio.
"Casi me daban ganas de decirle a mi amada esposa que se lo tomara con calma… Casi hasta que…"
"Señor, el director de la orquesta desea hablar con usted ahora." El mayordomo lo interrumpió.
Vi como mi padre iba a hablar con él mientras que mi madre charlaba con un pegaso que tocaba un violín personalizado. Eché un vistazo a la puerta y pude ver a Lyra asomándose en ella. Ella le dijo algo a un pony al exterior que no pude distinguir y un segundo después, agitó un par de lentes de sol morados.
No me dejaría engañar por su truco… Ahora era un buen poni.
"Miladi será mejor que vaya con sus amigas aunque solo sea para despedirse… Yo la cubriré." Dijo el mayordomo mientras éste me veía de reojo.
"No por favor... Sé que es una trampa…"
"No tendrá otra oportunidad como esta de nuevo… Por favor, déjeme verla sonreír aunque sea por una última vez." Nos miramos mutuamente y después me sonrió.
Tuve mi duda, pero verlo sonreír era enigmático. Le devolví la sonrisa mientras le daba las gracias y caminaba rápido como pude mientras me dirigía a la salida trasera del salón de la orquesta.
En cuanto salí todas se acercaron y me sorprendió no solo ver a Vinyl y Lyra sino también a Bon Bon.
"Octy… ¡Gracias a Celestia que estás bien!... Los guardias no me dejaron acercarme a tu propiedad…" Vinyl recalcó preocupada.
"Está bien... Gracias por todo y se los agradezco a todas pero necesito comportarme ahora…" Contesté de una manera en la que podría recalcar mis palabras.
"¡Ya viste Vinyl! Le han hecho algo horrible, tan solo mira su ojo... ¡Podemos hacer que abran una orden de arresto con dar su testimonio!"
El cuerno de Vinyl se acercó mientras me examinaba y lograba sentir un hormigueo empalagoso en mi cabeza cuando miraba de reojo al collar.
"Parece que hay algo raro con este collar…" Recalcó mientras se alejaba por un momento.
"Oh… Creo saber exactamente lo que ocurre..." Dijo Lyra, acercándose expectante mientras activaba su cuerno para concentrarse en el aparato y rápidamente me golpeó una ola de choque lo que me hizo caer al suelo gimiendo.
"¡Por el amor de Celestia!... Ésta es la cosa más vil que he visto en mi vida…" Reaccionó Lyra.
"¿Qué es?" Preguntaba Bon Bon preocupada.
"Parece que esta cosa está protegida con un aura de magia pura y no puedo moverla siquiera de su lugar…" Respondió Lyra mientras las tres amigas me miraban caída desde el suelo.
"Soy una mal poni... Ya-ya no quiero ser una mal poni… El collar me está… Ayudando." Les expliqué y no me molesté en levantarme.
"¡Maldita sea Octy escúchate a ti misma!... No sé cómo lo haremos pero intentaremos acceder a tu mansión... Encuéntranos en la entrada del cuarto de servicio en dos horas, para entonces encontraremos una manera de quitarte ese maldito collar." Contestó Vinyl enojada pero determinada.
"Está bien… Pero si este intento de rescate fa-falla… No quiero volver a ver a ninguna de ustedes nunca más... No quiero que salgan lastimadas…" Les respondí abatida mientras trataba de hacer mi mayor esfuerzo por ponerme de pie.
Cuando me levanté, procedí a darme la vuelta y caminé con el mayordomo el cual había estado esperando a que terminara. Veía preocupado a mis amigas y no me molesté en voltear a verlas de nuevo. Me llevó de regreso con mis padres y todos caminamos a casa poco después.
Los seguí a todos en un incómodo silencio mientras mi padre cargaba mi violonchelo, bastante pensativo teniendo en cuenta su desdén por mí. Después de todo fue su recompensa por mi sumisión… Pero ya no me importaba nada.
A mitad de camino, pensaba en aquellas posibles últimas palabras de Vinyl. Poco después escuchaba claro el tintineo de unos ganchos a lo largo de la acera mientras nos seguían... Estaban tan cerca… ¿Podrían ayudarme a luchar?... Ni siquiera me atreví a reconocer su presencia para que no hicieran algo estúpido y me castigaran en el acto. Los ignoré y me concentré como pude en la música.
En una gran pieza específica orquestal que se había formado en mi cabeza durante aquel día. Era mi canto y sonido fúnebres la llamada, 'La Sonata Sanguina'… Sería mi definitiva obra maestra; la canción eterna que todo poni conocería incluso dentro de muchas décadas por delante… La triste y nostálgica canción escrita por Octavia Melody… Una gran compositora que habría muerto después de escribirla.
Oh qué alma tan pobre torturada y sin embargo, brillante para componer semejante obra maestra. Los historiadores se preguntarían por qué se necesitó tanta depresión para hacer algo tan hermoso y atemporal... Tanto así que la Princesa Celestia todavía lloraría al escucharla.
Apartando esos pensamientos de mi susodicha obra de pieza musical llegamos a la mansión… Lo suficientemente temprano o lo suficientemente tarde… No me importaba el momento.
Adentro mis padres me acompañarían a mi habitación. No quería preguntarme por qué aunque la sospecha era evidente al verlos fruncir el ceño cuando me miraban de reojo… Y finalmente me encontré sentada en el suelo frente a ellos una vez llegamos. Solo nosotros tres… El collar y mi violonchelo.
"¡Esperaba con ansias justo este momento! Te dije que era una buena idea… Mira lo bien que se está portando ahora mi pequeña…" Dijo mi madre con un tono ligero de sarcasmo.
"Sí… Lo sé... Pero tenemos sólo un pequeño problema… El mayordomo me ha comunicado algo sobre un plan de escape, por ende tu madre te castigará en consecuencia y tus amigas no te verán en las horas que habían coordinado." Recalcaba mi padre mientras éste suprimía las ganas de verse enojado.
Rápidamente le lancé una mirada de furia al mayordomo el cual estaba esperando atento para cerrar la puerta. Él apartaba la suya sin mostrar algún símbolo de culpa o arrepentimiento… Y una vez más fui traicionada por intentar creer que alguien más se preocupaba realmente por mí.
"Entonces… ¿Tienes algún comentario inteligente que quieras hacer? ¿Quieres contarle a tu padre sobre su verga pequeña ahora?..." Se burló mi madre de manera molesta pero sarcástica.
"Octavia te queremos mucho pero no has realizado ninguna práctica de la orquesta durante tres días enteros… Por lo que tengo un fin de semana muy pero muy especial planeado para ti… Voy a averiguar exactamente cuánto dolor se necesita para hacer que un pony terrestre se desmaye y luego te lo volveré hacer a la hora, cada hora hasta el ensayo de la orquesta de lunes… Eso debería garantizar tu lealtad." Recalcó mi madre mientras ésta daba una sonrisa malévola.
Cuando digería su amenaza, escuché al mayordomo azotar la puerta de modo que me asustaba por completo debido al ruido. Brinqué del miedo por un momento y ambos dieron una risa ligera.
"Y no olvidemos el regalo que nos hizo tu Padre… ¡Le ha dado a todos los sirvientes de turno todo el fin de semana libre! Ahora solo somos nosotros tres y nadie se atreverá a venir para interrumpirnos… E incluso se puede decir que le dimos un trato especial al chef que trae tu comida así que tampoco lo volverás a ver."
"A palabras de tu madre descubrimos también que confabulabas con él a nuestras espaldas. No puedo permitir que otro pony terrestre se meta en nuestra forma de…"
"¡SÉ QUE LE DIERON UN TRATO ESPECIAL Y FUE EL DE MATARLO TRAS MIS ESPALDAS!" Con miedo pero con la necesidad de darles mi última reprimenda, ambos se quedaron atónitos ante dichas palabras.
Pero supe que había cometido un grave error y pensando mejor las cosas, recibí una descarga inmediata duplicada por la magia de mi madre después.
"Margaret… ¡DETENTE AHORA!" Gritó mi padre.
"No… ¡APÁRTATE QUE LO HARÉ! Ella lo sabe ahora; ya me metía mucha sospecha al ver como tardaba… Sabía que debía esperarla fuera.
"¿EN VERDAD QUIERES HACER QUE MIS PADRES SE GANEN AHORA NUESTRA DESCONFIANZA?" Mi padre recalcó furioso mientras jadeaba para poder gritar.
Ya tenían también sus motivos para dejarnos fuera de su herencia… Saben que tu desdichada hija es la única talentosa de nuestra familia…
"¿¡Pero de qué diablos me estás hablando!?... ¿¡Qué hay de mi talento!?... Éste animalejo es tu hija también... No te estoy escuchando, déjame en paz…"
"No quería postergarlo, pero ese día el doctor me dio los resultados y vi el análisis de ADN... Aquí está la evidencia y sé muy bien que no es mía... Pero debes entender que mantenerla viva es la única manera de garantizar nuestros ingresos." Dijo mi padre mientras sostenía una hoja de papel con su magia.
La intensidad de los choques se estaba disminuyendo. Mientras mi madre miraba a detalle aquella hoja.
"¿Estás insinuando que soy una perra? ¡Ja! Mira que complejo de hombre con el que me saliste… Ni siquiera te atreviste a tocarle un pelo a esta porquería porqué…"
"No quiero que me empieces a joder con eso de nuevo… Ahora suéltala… ¡AHORA!"
Gritaba mi padre. Al momento de ver el arrepentimiento bochornoso de mi madre éste empezó a forcejear contra ella en unos absurdos intentos de empujes forzados. Ella no supo cómo responder mientras tuvo su cuerno encendido por lo que sollocé después de que desactivara su magia.
Estuve allí tendida en el suelo, sufriendo mientras otra hemorragia nasal se había presente. En sus forcejeos exclamó…
"¡SUÉLTAME! NO PODEMOS DEJAR AHORA QUE SE VAYA DE AQUÍ… ¿¡ESCUCHASTE PEQUEÑA DESGRACIADA!?... AQUÍ TE MUERES Y ME VALE UNA MIERDA SI SUS PADRES TE QUERÍAN DEJAR SU FORTUNA… ADMITIR QUE TENÍAN RAZÓN DE SU DESCONFIANZA… MALDITA SEA, ESE DINERO NOS CORRESPONDÍA A NOSOTROS... ¡PERO ACABÉ POR EMBARAZARME DE UNA YEGUA DE TIERRA ESTÚPIDA!…"
Mi padre abrazaba a la poni enloquecida en un intento desesperado y encendió su cuerno. Al parecer la había encantado con alguna clase de hechizo para poder calmarla.
"Mírame... Mírame atenta… Intenta calmarte, ¿Sí?
Ella jadeaba por aire libre mientras suspiraba para poder calmarse. Y una vez que todo entró en calma salió por un momento y mi padre se acercó mientras yo permanecía tirada en el suelo.
"Ahora lo sabes... Sabes toda la verdad ahora… Yo no soy tu padre, nunca lo fui. Todo este tiempo fuiste no solo una gota de aceite derramándose en un vaso de agua… Antes de que tú nacieras Margaret y yo tuvimos un amor real.
Tuve que conseguir alguna pony miserable de algún lugar de la zona baja de Canterlot, para así poder intentar armar una familia y obtener así lo que me correspondía.
Yo no la amaba… Si yo hubiera querido la habría podido matar mientras dormía… Pero con el paso del tiempo todo se había convertido en algo más que un solo trato económico… Ella era un rayo de sol en mi vida… Única y atractiva. Pero gracias a ti esa chispa se ha ido.
Manchaste nuestra relación hace años. Ella quería que te abortáramos y yo estuve de acuerdo pero le comenté lo que estaba pasando con el tema de nuestro dinero después, se puso furiosa pero todo este tiempo yo le aplicaba un cierto hechizo de calma, haciéndola entrar en razón manteniéndola a raya mientras era manipulada. Todo este tiempo fue difícil hacer que lo notara.
Supe que mucho exceso de dicho hechizo alimentaría sus sentimientos de frustración e intriga… Y mis planes tenían muchos conflictos pero no teníamos tiempo, por lo que tuvimos que mostrarles la verdad de alguna manera. Después tuve que desparramar de mi dinero. Mucho de él para intentar simular un trabajo bien hecho al menos, para que los imbéciles de mis padres supieran que tu talento había sido recibido por nuestra parte.
Y en su última visita tú no habías llegado y ellos me hicieron notar sus incredulidades. Era la última señal… La señal de que nuestro dinero estaba perdido… ¿Y sabes que es lo peor?... ¿Sabes lo que pienso?... No solo dimos una libra de carne… Todo tiene su precio y gasté mucho para mantener esa libra con vida.
Creo que es justo que la recuperemos diez veces más por tu desdichada decepción hacia nosotros. Luego de no solo meses si no luego de varios años, por fin disfrutaré ver cómo nos deshacemos poco a poco de ti."
Mi corazón se quebró y mis emociones se habían vuelto nulas después de oír sus palabras… Confirmé que los hechos de mi sueño habían sido un presagio para una tormenta la cual estaba a punto de desatarse. No supe cómo reaccionar después y lo único que hice fue quedarme en el suelo con la mirada en blanco… Mirando nada más que la nada.
Toda mi vida... Habría sido nada más que un engaño y las visiones de mi sueño regresaron abruptamente. Mis estudios... Aprendizajes... Mis amistades. Su fachada terminó acabando en algo de lo que yo quise desmentir… Una y otra… Y otra vez.
Todo eso para hacer hincapié a su oscuro plan. Con aquella farsa me sentía más confundida y de un modo culpable para intentar aclararle a mi mente, todo lo que iba ocurrir. Y sin la vergüenza que representaba… Explicarme también el cómo y por qué mi madre me atormentaba a lo largo de muchos años.
Todo ese sufrimiento contraído cobró finalmente su terrible significado. No tardé en titubear con la mala idea y de saber poco después que ahora yo estaba en peligro. Creía incluso, que ellos eran lo suficientemente descarados para evitar pensar que matarme, sería la única salida fácil para dejar que su frustración se disminuyera.
Yo sabía que eran unos idiotas pero de intuir lo contrario… ¿Por qué se tuvo que desvelar toda la verdad ahora?... ¿Por qué matar al chef también?... Me daría un cierto nivel de escepticismo aceptar y acoger lo que ellos, me indicaban y enseñaban desde que yo era una pequeña potrilla.
No de un modo conforme a las lecciones de ellos, pero sí para la mala servidumbre… La de aquellos ponis y sirvientes con los que mínimamente logré vincular un cierto nivel agridulce de confianza. Sobre todo para sus pequeñas enseñanzas... El cómo me debía dirigir, comportarme, rechazar y tomar varias de mis decisiones a futuro.
Y llegando hasta aquí… Él tuvo que estropearlo todo. Primero con mi venganza… Ahora con su revelación. Todo era muy diferente desde la misma perspectiva.
Mi madre con el cerebro lavado estarían más que decididos. Su abnegación era más que presente a estas alturas… Quería encontrarme tranquila… Quise imaginar su disposición y creer que se arrepentirían. Pero "mi padre" sonreía… De una manera siniestra y sádica al mirarme abatida.
Supe que nada iba a cambiar. La clemencia y piedad no servirían de nada, pero no tuve miedo. Aunque lograsen completar con su cometido ellos probablemente tendrían la noción de vivir una vida diferente sin mí… Una vida en dónde ambos tarde o temprano, tendrían el mismo destino que yo. Pronto todos se enterarían de lo que pasó aquí. Las consecuencias darían lugar a una serie de eventos dónde ellos podrían terminar incluso dentro del mismo tártaro.
Entender e imaginar aquellos momentos ficticios donde tendrían los cascos bajo la tierra logró hacer que recobrase algo de mi cordura. Pero para mí desgracia, el destino se aproximó para que la misma muerte abriera la puerta. Y el segundo y último presagio estaba a punto de cumplirse. Pensaba mucho por aclararme las cosas hasta traté de ignorar la idea negativa de lo que pronto caería sobre mí.
Todo pasaba rápido… Cuando mi madre se había recuperado al instante mi padre me ató con una soga, mientras me hallaba aturdida luego de un corto pero fuerte electrochoque. Tontamente creí que tensar los músculos de la mandíbula y cerrar los ojos podrían de alguna manera prepararme contra el próximo dolor que se avecinaba.
Pudo llegar a ser profundo sin importar todas las razones o por el tipo de instrumentos de tortura que utilizarían para hacer su minucioso trabajo. Sus límites habían sido superados y dentro de mi ser, supe que ya no había marcha atrás.
El miedo cerró mi mente y con tristeza dejé completamente vulnerable mi cuerpo… Grave error. Sin el titiritero solo era una poni mala la cual estaba a punto de cumplir con su sentencia.
Para primera ola de dolor recibí unos cuantos golpes continuos mientras mi madre los daba a casco limpio. Cada sensación de dolor recibida me hizo estremecer cuando finalizó con dar el último golpe en la clavícula… Subsecuente a eso el control de la magia lo tenía ahora ella.
Al tener la vista clara vi lo que debía ser una cubeta llena de agua traída por mi padre. Pero la segunda oleada comenzó con un baño de dicho líquido pero era inflamable… Y la prueba terminó siendo la de un mechero. Mi mente estaba abrumada mientras me consumía el fuego.
Gritaba del horror agonizando y rápidamente traté de rodar para sofocar las llamas, mientras me agitaba inútilmente en el suelo jadeando al mismo tiempo por aire libre. Si Celestia no fuera una diosa imaginaba que así se sentiría si su sol la visitara.
¿Cómo podría lograr expresar con palabras lo que significaba tener a todas las células de tu cuerpo gritándole al cerebro, mientras éste te advierte que está siendo quemado vivo?... ¿Cómo podría contar la red infinita de nervios que parpadean entre un calor y un frío insoportables dentro de todos mis órganos?
"¿¡Sabes lo que sacrificamos por ti!?... Pensé que tendrías el suficiente sentido común para escuchar nuestra razón… Pensé que eras inteligente para que funcionaras sin que yo jalara de tus hilos pero vas a morir sabiendo que siempre fuiste manipulable." Replicó mi madre.
Tuve que soportar una ola tras otra de un tormento inimaginable. Entre cada asalto cada vez peor que el anterior… Obedecer o no mantenerme quieta o moverme para intentar escapar... Iba ser inútil hacer algo. Posteriormente, todo había pasado tan lento… Y habían ocurrido muchas... Pero toda clase de cosas que a día de hoy, prefiero olvidarme de todo por lo que pasé.
Ante toda esa cantidad de experimentos que habían aplicado superaba la visión del cadáver del chef ya aquel sufrimiento contraido es algo de lo único que no me gusta recordar. Ni siquiera supe cómo o por qué motivo seguía con vida... No entendía cómo era posible que lograra sobrevivir bajo toda esa tormenta de sufrimiento.
Pero recordando lo más importante… La apatía y la sumisión que había sentido por la mitad de todas esas sensaciones dolorosas… Se estaban reemplazando por un odio y una rabia ciega. Se estaba acumulando en mi interior ardiendo en mi pecho y haciendo que mi visión se enrojeciera… La furia… Mi único objetivo era acabar con el sufrimiento.
"¿Dónde está la puta de tu unicornio ahora que la necesitas?... De seguro se ha ido a coger con el primer corcel que salió del bar... ¡Diablos! Ella podría haber agarrado la primera verga que pudo encontrar." Se burlaba mi madre, siniestra y burlona.
"No significas nada para ella… No significas nada para nadie y todos te utilizan como su títere…
"No… ¡YO-YO NO SOY TÍTERE DE NA-NADIE!" Repliqué mientras gritaba con mi último aliento.
"Eso es exactamente lo que eres, una poni de tierra inútil que necesitaba que la sujetáramos para mantenerla fuera de los campos recogiendo trigo."
El dispositivo mágico en mi cuello fue bloqueado y mi cerebro lo ignoraba por la furia ciega que acumulaba posiblemente… La entidad del titiritero o que yo ocultábamos. Me encontraba todavía aturdida incluso a pesar de las protestas de mis músculos y pocos de los huesos rotos que tuve.
La desdichada oportunidad de querer moverme me era imposible de superar a medida que ellos continuaban. Entrecerré mis ojos mientras mi corazón se aceleraba de forma crítica y ambos intercambiaron una mirada satisfactoria, antes de que sintiera una nueva oleada solo que ya no lograba sentir el dolor.
Toda esa carga de emociones que sentí de una manera u otra alimentaba lenta mi necesidad de querer acabar con esa agonía… Y fue entonces que escuché la música comenzando de nuevo… Era una música fuerte y enojada que me llenó de valor.
Aquella antigua costumbre de ser su servidumbre estalló como una bomba en cuestión de segundos. Todas las gotas de lágrimas que los ojos derramaban en mi rostro salieron como una cascada y no era por el sufrimiento físico. Por esa oleada empecé a derramar algo de sangre.
Me sentía repulsiva conmigo misma y me imaginaba todas las cosas por las que tuve que pasar para llegar en aquel punto… Mi paciencia y mi coraje… Todo se había colapsado y regresado indefinidamente como una enorme ola en un ambiente tormentoso en medio del océano.
Los recuerdos de mi noche con Vinyl… Los recuerdos de mis tres amigas... Los momentos de mi temprana crianza. Todas las emociones se dispararon varias veces que no podría decir si el miedo y la tristeza se presentaron.
Cuando llegó el momento de devolverles toda la carga aún permanecía inerte y mi conciencia se debilitaba cada vez más... Estaba a punto de ver la luz al final del túnel. La vida feliz que siempre había deseado… La furia y el dolor… ¡Terminarían aquí! Pero ahora seguían… Ellos.
Se concentraron y otra sacudida me golpeó y mi cerebro sentía que se derretía con cada choque. Todas mis emociones lograron flanquear y todavía me mantenía inmóvil. La sala se oscurecía y escuché unas cadenas que sonaban muy fuertes cada que chocaban entre sí.
No pude soportar toda esa carga emocional más no hice ningún esfuerzo por moverme de donde yo estaba. Me obligué a entreabrir los ojos para ver no solo un hilo de gasa y unas pequeñas púas filosas… Lo que vi no fue nada más que una decena de ganchos puntiagudos con varias cadenas de hierro forjado.
Una especie o clase de magia de aura oscura los estaban invocando delante de mis narices. La oscuridad y toda la penumbra fueron causadas por aquellas cadenas que bloqueaban toda la luz de la chimenea y mis padres lo habían notado rápido.
Miraron a su alrededor confundidos incapaces de verlas pero sí fueron capases de ver las sombras proyectadas por ellas. Como la sombra de unos árboles en una noche lluviosa, las sombras parpadearon alrededor de ellos aumentando su desconcierto.
Yo sonreía lentamente al sentir que uno de esos ganchos arrancaba sin esfuerzo el dispositivo de tortura de mi cuello. El titiritero parecía estar ganando fuerza con mi furia a medida que pasaba lentamente el tiempo… Y el tempo aumentó en la música que solo yo lograba escuchar.
Las cadenas parecían sentir mis pensamientos… Mis emociones. No estaba segura de saber si ellas y yo compartíamos un enemigo en común… O si estas me estuvieran obedeciendo.
Pero de alguna manera ahora había llegado el momento de devolverles todo el sufrimiento y el infierno por el que me habían hecho pasar. Moviendo como pude mi cabeza... Por primera vez en mi vida mis padres me vieron con un temor por un cambio distinto.
Quizás tenían algún conocimiento de lo que yo sabía se aproximaba para ellos… Seguramente conocían la entidad que se estaba invocando ya que había escuchado un murmullo de aquel pony traicionero mientras lo veía mover los labios en su ataque de pánico.
Ambos lanzaron rápido toda clase de hechizos protectores… Las cadenas atacaron rompiendo sus débiles barreras y reventándolas como unas burbujas e incluso observaba cómo retrocedían horrorizados… Y el poni traidor huyó como pudo, pero las cadenas invisibles lo detenían en el acto.
Y mi madre comenzó a disparar hechizos e intentaba arrojarme toda clase de muebles mientras yo todavía permanecía en el suelo. Las cadenas bloquearon los proyectiles en cuanto los ganchos finalmente los lograron alcanzar…
Sus gritos… Fueron esos primeros gritos desgarradores y al ver la sangre derramándose… En donde me di cuenta de que esto realmente por fin estaba sucediendo. Estaba a punto de ver mi venganza cumplirse y me sentía aterrorizada pero de algún modo la satisfacción pudo dominar mis emociones al ver como mi madre era agarrada como un juguete por una de las cadenas.
En un momento corto las mismas comenzarían su trabajo. Uno de los ganchos ultra filosos me desató de la soga también pero todavía no era capaz de lograr mantenerme en pie y mi intriga dominaba mi cuerpo lo que me obligaba mantenerme todavía en el suelo.
Mover cada músculo era lo más difícil de todo. Cada movimiento propio que daba en mis antebrazos me descargaba un dolor considerable. Los dolores exteriores que había recibido no me dejaban notar la diferencia. Mi cuerpo seguía doliendo lo suficiente y no lograba ver todo alrededor… Me costaba bastante distinguir lo que ocurría pero fue entonces que los observaba… Varios ganchos pequeños… Todos se dirigían a mí.
Pero no veía que eran agresivos, uno por uno se pincharon como pudieron mientras mi cuerpo estaba paralizado. Por cada casco pinchado recibí una especie de carga de adrenalina corriendo por mis venas... Como pasa con varias anexiones ganaba fuerza para por fin moverme luego de toda la carga anterior de sufrimiento que había recibido.
Se separaron en cuestión de segundos de mi cuerpo desapareciendo en el acto. Mientras yacía en el suelo como pude observando a la derecha y dando mi mayor esfuerzo de todos por levantarme. Una vez de pie comencé por atravesar varias fases emocionales mientras finalmente, contemplaba aquella cruda escena.
Las náuseas se habían hecho presentes en el momento exacto en el que los vi con toda la claridad posible… No solo estaban muriendo… Se estaban… Desgarrando… Destrozando… ¡Mutilando!
Cuando sentí la necesidad de vomitar decidí que no quería ver lo sucedido luego de observar después lo que posiblemente era un ojo extirpado. Este explotó como un globo lleno de agua salpicando su sangre en toda mi cara y me sentí asqueada.
Por el horror decidí esconderme debajo de la cama con la energía que había recuperado y escuché los sonidos de las cadenas y los ganchos. Toda la agonía que se oía en sus voces, hacía que pasara por un arrepentimiento poco predecible.
En un principio quería que se detuvieran… Ya no me parecía justo escuchar aquellos ruidos de misericordia. Después de un silencio momentáneo me asomé y rápidamente me arrepentí.
Las cadenas habían llegado finalmente a tocar las partes pequeñas de sus cuerpos. Mis ojos se cerraron de nuevo y me había escondido de nuevo.
Rechinando juntas las cadenas llenando la habitación con sus ecos. Los ruidos fuertes del estallido de lo que probablemente eran sus articulaciones se salieron de la cavidad haciéndome estremecer. La música a pesar de su furiosa gloria no hizo nada para ocultar el remordimiento que estaba sintiendo.
Siempre había imaginado que una muerte segura sería pacífica. Imaginaba ver unos cuerpos lívidos dentro de un ataúd en un funeral. Incluso, lo había experimentado anteriormente algunas veces y no tenía palabras para describir lo que estaba ocurriendo.
Quería que las cadenas se dieran prisa y terminaran con todo de una vez por todas. Tan pronto como pasaron los minutos vi en mi primer alcance a mi madre… Y aproveché la morbosa oportunidad para agarrar una de las cadenas mágicas e ir amordazándola.
Estaba muriendo... Yo… ¡Yo la estaba matando!
No era una fuerza invisible... ¡Las cadenas me estarían obedeciendo!
La solté al instante mientras entraba en otro periodo de pánico… ¿Qué se suponía que debía hacer?... Mi sentencia había sido sellada mientras imaginaba todas las consecuencias… Todo el mundo pensaría que yo los habría matado.
Si alguien me llegara atrapar nunca volvería a ver a Vinyl. No puedo describir lo rápido que latía mi corazón… Después de todo… ¡Por fin podría ser libre! Ella me ayudaría a huir y no tendría que recibir una tortura en un calabozo.
Sobre pensando las cosas, los gritos de mi padre me sacaron de mi estado de pensamiento. Escuché algo salpicar en las paredes pero no me atreví a mirar lo que era. Fue entonces que escuché comenzar una batería. Primero los bombos seguidos de unas trampas… Luego una variedad de otros instrumentos de percusión.
Hicieron todo lo posible para protegerme del resquebrajamiento de lo que solo puedo asumir, eran los huesos… Temblaba furiosamente… ¿Iba a ser la próxima víctima?... ¿Podría detener las cadenas si vinieran por mí?
"Detente… por favor, detente..." Susurraba mientras me ahogaba por los lloros profundos que daba.
Seguí escuchando el tintineo de las cadenas… Y al final todo el sonido se acalló. Finalmente me di cuenta de que mi venganza por fin se había terminado. Esperé hasta que la música y el tintineo de las cadenas se detuvieran… Y luego salí debajo de la cama.
Dichas cadenas finalmente desaparecieron. Me aproximé a ellos después de que la entidad del titiritero parara con su cometido. Era un sueño convertido en otra cruel pesadilla pero al final habían aprendido la lección.
Hice un balance de la escena frente a mí como pude mientras estaba pálida. No sabía si esto era real... Supuse que se habían ido y yo estaría libre… Pero… ¿Por qué me sentía tan valía? Si debía sentirme libre, ¿No debería sentirme feliz?...
Todo lo que debía hacer era discernir lo sucedido. Solo era cuestión de salir por la puerta y nadie me vería. No obstante, mis piernas se negaron a moverme mientras mi mente aún trataba muchas veces en digerir su muerte. El titiritero que yo consideraba mi benefactor los había asesinado tal y como yo lo había deseado en secreto durante tanto tiempo… Luego de años donde mis emociones y sentimientos se reprimían por tratar de dar un cambio.
Sin embargo, pasaron por un horrible proceso… ¿Fueron las cadenas las que los mataron, o mi propio deseo de venganza?
Titubeaba alrededor de una conclusión que no quería replantear… ¿Yo los asesiné? No soy mejor que ellos de hecho… Yo habría sido incluso mucho peor que ellos… Mis propios padres... ¿Yo?... ¿En verdad los había matado?
Por un momento me acosté sobre sus cadáveres y mi pelaje ahora se había bañado en sangre. Quería estar libre por cualquier costo pero de todo… Este fue demasiado caro. No lo quería de esta forma.
Nunca me agradaba esto… Pero está bien solo estaba enfadada. No quise matarlos pero incluso si no lo hubiera hecho, ¿Acaso eso importaba?
Eran ellos… O yo.
Incluso el chef había sido vengado también... Pero el orgullo me era anulado por varios prejuicios y muchas dudas recorrían mi mente cada que volteaba a mirar la puerta. Ya sea que me sintiera vacía o victoriosa ya estaba hecho. Finalmente era libre… ¡Conseguí mi libertad!
Me levanté y estaba paralizada de pie en el lugar como si yo también hubiera muerto. Intentaba observar si había una especie de trapo para quitarme aquellas manchas. Y pasando un largo tiempo decidí quedarme, intentando ignorar lo sucedido.
Los minutos continuaban… Todo estaba completamente vacío… Silencioso y calmado.
Mis padres… La música… Las cadenas y los ganchos. Todos me habían abandonado. Me sentía más sola que nunca en mi vida.
Quería abandonar el sitio de una vez por todas. Decidida mientras caminaba con las fuerzas restantes a la puerta para salir el pasillo se estaba empezando a tambalear y no sentí que vinieran las náuseas.
Tosí y el vértigo había regresado. Después comencé a tropezar para atrás.
Necesitaba irme antes de que alguien me encontrara aquí con todos los restos… Necesitaba, encontrar a Vinyl… Necesitaba… Respirar. La necesitaba… A ella.
"¿Octy?... ¿Octavia?" Mientras me hallaba hiperventilada, pensé haber escuchado una voz, llamando mi atención.
Miraba a todas partes frenéticamente solo para quedar mal parada en medio de todo el pasillo. Perdí el equilibrio y caí con un impacto en la cabeza quedando finalmente inconsciente.
(FLASHBACK)
"Escúchenme… ¡No me dejó alternativa solo déjenme en paz! Y no pienso aceptar el trato. Puede que la joven ya lograse descubrirlo... Aquella entidad puede manifestarse bajo su propia voluntad.
"¿Y entonces usted cree que la poni puede ser capaz de activar esa habilidad oculta?"...
"No puedo asegurarlo pero el hecho de que la vean como una amenaza es bastante estúpido y erróneo."
"Escuche señor Rosenford no tengo ni la menor idea del problema en el que se metió usted a lo largo de su vida pero incluso su propia hija lo pudo haber visto como una amenaza…"
"¿¡Y usted como puede asegurarse!?... El hecho de que haya aceptado el trato sin saber que caería en una trampa, no es excusa para que ustedes la vean con los ojos equivocados…
"Confabular bajo el hecho de cubrir la maldición de Octavia… ¡No me haga reír! ¡La ayudó a escaparse!.. Increpar su conducta será lo más óptimo en esta clase de situaciones.
"Señorita Margaret este no es momento de arrojar amenazas…
"Doctora, le sugiero que no se dirija de esa manera hacia mi esposa."
"¡Gracias querido! Los ponis terrestres creen tener la razón ante todos nosotros…
"Por el amor de Celestia… La doctora está siendo un testigo… Es por estas cosas por las que me arrepiento de tener su asqueroso dinero…
"Pues vaya ir a orear el campo como una mula campesina para que vea lo que significa trabajar bajo la limitante de ser un inferior asqueroso…"
"¡Guarden silencio o me veré a la necesidad de llamar a seguridad en este mismo instante! Ahora puede que Octavia no haya logrado descubrir su habilidad todavía… Como lo menciona Rosenford, es posible que pase por un terrible suplicio no solo de la manera en la que la educan. Mantener la distancia puede ser óptimo en esa clase de problemáticas, pero lo que puedo recomendar en esta situación de gravedad es tener la suficiente negligencia para que ella no tenga conocimiento de lo que pueda llegar hacer… Desde luego no puedo pedirles que cambien su actitud con ella.
Pero eso no los exhorta a ambos de corroborar su estado de ánimo y si los maltratos persisten puede llegar a ser peor que perjudicial."
"Yo incluso quise ver su estado de ánimo la última vez que interactúe con ella y ayudar a salir mientras convive con otros la mantiene estable hasta cierto punto…"
"Hasta el punto de dejar que caiga bajo los efectos del alcoholismo... Usted no sabe nada. Sus métodos de castigo son más inadecuados que un poni de su propia clase mientras trata de encajar bajo nuestra propia sociedad… Y quiero que algo quede claro…
¡Si yo tengo que castigarla hasta el punto de quebrarla lo haré con todo el gusto incluso si eso significa que ignore su propia naturaleza y deje de reconocerse así misma! Y muchas gracias por hacernos perder el tiempo."
"Y que algo quede claro también Rosenford… Le relevaré de su cargo como el chef del personal. Si lo veo merodeando por nuestra propiedad me aseguraré de que los guardias de mi nómina no tengan piedad con usted si intenta realizar una acción indebida."
"¡Si no tuviera este cargo en horario de servicio no se imaginan lo que les puedo llegar a hacer!... Maldición… Esto es peor de lo que imaginé."
"Por esos motivos es que necesitamos que Octavia sepa del peligro en el que está por someterse… Puede que ya me hayan restringido el acceso pero cuento con una copia de la llave resguardada en un rincón al exterior.
"Puede ser una buena idea pero no se lo recomendaría… Yo trataré de tener contacto con todos los ponis que hayan interactuado con ella. Si usted vio la cara de alguno de ellos, puedo hacer que la localicen si me la describe por detalle.
En cuanto tenga la información estaré comunicada con usted lo más pronto posible, mientras tanto no vaya realizar algo imprudente."
(CONTINUACIÓN)
Logré despertar… Lo que no me habría sorprendido pero todo estaba oscuro. Después traté de mirar todo lo que había en aquel entorno y comencé a darme cuenta para ver en dónde estaba. Era el apartamento de Vinyl, lo que significaba que lo había hecho… Lo había logrado… Estaba a salvo.
Ella notó mis movimientos rígidos y comenzó acercarse…
"Vinyl… ¿Cómo?... ¿Cómo fue que llegué aquí?" Le comenté gravemente por la preocupación.
"Tranquila… Tuviste una noche traumática pero estamos a salvo ahora." Replicó tranquila.
"No... No quiero que vuelva a pasar... ¡Necesito redactar algo!... ¿Dónde hay papel y lápiz?"
"¿Para pasar qué cosa?" Respondió consternada.
"Los ganchos... Las-las cadenas… ¿¡No lo entiendes!?... ¡Yo los maté!" Me había levantado de la cama lo más rápido que pude y comenzaba a revisar la habitación entera. La basura que había en los alrededores, no me dejaba ver con mucha claridad.
"Está bien… No tenemos que hablar de eso ahora. ¡Mira! Conseguí boletos para ir a Ponyville…
"No-No está bien… Si no compongo algo ¡Te matarán a ti también!" Exclamé agresiva.
"Octy necesitas… ¡Necesitas calmarte!... Mírame, sólo mírame." Vinyl se acercaba triste pero indiferente.
"Quiero que te tomes estas pastillas para dormir. Proponte y replantéate como puedas las siguientes palabras… Luego repítelas con calma." Recalcó mientras agarraba una medicina regada de aquel basurero.
"Al diablo la música… Escucha… Nos vamos a acostar y te sentirás mejor por la mañana."
Después de intentar pensarlo con calma repetí esas siguientes palabras. Al instante, tragué dichas pastillas con un vaso de agua, luego me recosté y esperé que el sueño me volviera a alcanzar.
Sin embargo me preguntaba por qué Vinyl me había ayudado después de lo sucedido. Después de meditarlo un poco, me di cuenta de que ya no quería alejarme de ella… Nunca jamás. Ella verdaderamente era una yegua excepcional.
Cuando reabrí por un momento mis ojos, fue donde vi a los ganchos regresar. No era suficiente para ellos infligir tales horrores a una yegua mientras miraba expectante arriba. Y ahora no querían que durmiera… Querían que reanudara la composición.
Se pegaron a mí, dos por miembro y dos en mi cara. El titiritero quería guiarme por un bolígrafo y un pergamino, pero yo era un peso muerto en ese momento. No me importaba lo fuerte que me jalaran e incluso me había vuelto insensible al mundo, por lo que no quería nada más que tratar de dormir.
Luego supuse que me veía bastante ridícula agarrándome al suelo. Y después Vinyl repitió afligida que volviera a dormir. No quería escribir música aquella noche y no obstante, ella estaba encima de mí con una expresión de preocupación en su rostro.
Ella y las cuerdas de la entidad lucharon por controlar mi cuerpo por lo que ambas habrán obtenido el cuidado para esperar, hasta que dejé de convulsionar para dejarme agarrar. No me importaba con quien lo haría.
Ella siguió tratando de hacerme vomitar las pastillas para que yo lograra reaccionar. Trataba de pronunciar algunas palabras de consuelo para ella pero en ese punto, descubrí que no lograba mover un solo músculo de mi cuerpo… El titiritero ahora tenía el control total de la situación.
A pesar de mi falta de voluntad para componer, caminaba con la voluntad de la entidad y me mantuve paralizada frente a la pared. Cuando menos lo esperé, comencé a componer con una pluma 'La Sonata Sanguina' en el muro. Cuando lo notaba y después de algunos intentos de disuadirme de mi tarea, Vinyl se había rendido y se volvió a dormir.
Estaba escribiendo por un largo tiempo y acabada mi tarea, me uní a ella recuperando el control de mi cuerpo justo a tiempo para desmayarme del cansancio segundos después.
Al día siguiente me había despertado tarde. Me levanté de la cama para caminar a su sala e incluso pareciera que ella no durmió, por lo que me trajo un sándwich de trigo y un jugo de naranja. No sabía si era muy temprano, o muy tarde.
"¡Hey Octy! Me asustaste por un tiempo… ¿Estás bien para hablar de lo que pasó ahora?" Preguntó emocionada pero preocupada por querer saber lo que ocurrió. Se sentó a mi lado y pudo guiar mi cabeza a su hombro.
Asentí como pude moviendo la cabeza. Pensando en otras cosas dejé que mi mente divagara por un buen rato. Ahí estaba sentada junto a ella apunto de intentar aclarar todas las cosas por las que tuve que pasar.
La comida y el jugo podrían esperar… Solo quería sentirme segura a su lado aunque solo sean por unos otros minutos más.
"Mira… No estoy enojada contigo. No sé cómo sucedió todo pero... ¡Ya se han ido! Eran malvados eso lo sabemos. Pero... ¿Qué fue lo que pasó exactamente?"
"Ellos… Me torturaban… Querían matarme. Me enteré de muchas cosas durante el proceso. Pero... Lo lamento Vinyl entiendo si ya no me amas, pero siento que no puedo hablar sobre eso por ahora." Respondí mientras trataba de contener las lágrimas.
"¿Qué? No... Por supuesto que no. Mira, no tengo ni la menor idea de lo que pudo haber ocurrido. Pero necesito decirte algo que ocurrió… Vimos a una pony al mismo exterior de la mansión mientras ella te buscaba al igual que nosotras.
Yo logré verte... Estabas empezando a desmayarte. Decía ser una amiga cercana a tu chef por lo que con su ayuda y una llave oculta logramos acceder. De no ser por ella todo habría acabado mal… Y por lo que sea que hayas pasado… Lo que haya ocurrido. Eso no cambiará el hecho del cómo es que yo me siento contigo."
Después mantuvo fija la mirada en la Sonata que escribí en la pared durante un rato dejando que sus palabras se hundieran. Cuando la escuché hablar sobre una pony exterior merodeando por la mansión… Me hizo sentir muy preocupada pero de alguna manera quise dejar que ese problema se alejara por completo. Mientras Vinyl estuviera a mi lado nada malo podría ocurrir.
"Necesito saber solo una cosa… ¿Cómo es que murieron?... Cuando llegamos eran solo tú... Ellos... Aquella poni… Nosotras.
"Yo… ¡Yo solo quería quitarme aquel maldito collar que me colocaron! Quería que sufrieran… Que supieran cómo me sentía... ¡Lo intenté! No supe lo que debía hacer. Fueron los ganchos… Las cadenas… ¡La música! Estaba tan rota y no sé por qué... ¡Pero nunca lastimaría a nadie más!" Lloraba libremente de nuevo, por lo que ella esperó para tomar un respiro y dejó que sus palabras se ahogaran por su cuenta.
Supuse que ella sabría que un poni no pudo haber hecho tal atrocidad con sus cascos desnudos. Incluso quise creer que ella no vio aquel horrible escenario en mi habitación.
"Escucha… Hay algo más de lo que debo contarte en cuanto accedimos a tu mansión… Esa poni que nos acompañó resultó ser una psiquiatra forense. Cuando nos dividimos para llegar contigo ella se topó... Con un momento terrible al llegar a la cocina. No sé cómo pueda decirte esto pero tu chef…" Coloqué mi casco en su boca al ver que quería arremeter en lágrimas.
"Lo sé... Me sentí agraviada y terrible al verlo… Vomité de lo repugnante que era aquella escena… Pero sé quiénes fueron los responsables al igual que tú. Pasé por muchas cosas como para que él estuviera involucrado y al final logré vengarlo… Nunca lo olvidaré.
Me maltrataba al igual que el resto pero él no lo hacía por el gusto de querer hacerme sufrir... ¡Mi padre era el responsable de dar las órdenes! Para mí fue como un padre perdido que me cuidaba y alimentaba en los momentos más monótonos y oscuros durante mi estancia en aquella jaula dorada." Levanté la vista para decirle lo mucho que eso significaba para mí.
"Lo comprendo… No puedo ser malvada para juzgar al tratar de culpar a otros por las acciones que cometen... Pero tus padres eran la encarnación de la maldad pura… La poni no quiso que nos acercáramos pero Lyra insistía. Y al ver su cadáver… Quise buscarlos... Sentía tanta rabia, estaba tan cegada que buscaba en todas partes… Hasta que llegué a una pequeña recamara y bueno... Trato de no recordar lo que ocurrió. Quise corroborar si fuiste la responsable pero tal como me lo cuentas... Rayos, esto es tan extraño...
Al momento de querer aclarar lo que vi, las otras me habían seguido… Y solo digamos que Bon Bon salió huyendo despavorida y Lyra fue rápido a consolarla. Fue entonces que aquella poni… De alguna manera logró descubrir lo que pasó. Quise preguntarle pero se había marchado de inmediato… ¡Todo pasó tan rápido!"
Decidida, cuando quise poner hincapié para finalmente aclararle lo sucedido… Pero de la nada… El titiritero maldito hizo otra de sus crueles e inesperadas apariciones. Los ganchos que tintinaban eran lo suficientemente grandes ahora y estos, lograrían ensartarla sin que ella se diera cuenta.
Gritaba de la desesperación por suplicarles que no hicieran algo indebido.
"¿O-Octavia?"
Ella miraba todo su alrededor confundida mientras yo me tambaleaba de los nervios por lo que estaba viendo en el techo. Durante toda mi vida no tuve nada… Luego lo tuve todo. Sólo para que ahora la entidad tratara de arrebatarme lo último que mantenía mi cordura estable.
Vinyl era mi boleto para salir de aquí. Y yo apenas lograba entender mis emociones por ella después del horror que había presenciado el día anterior. Comenzó a apartarse junto con los ganchos siguiéndola y claramente, no lograba entender el peligro en el que ella corría.
No era lo suficientemente susceptible para tomar una decisión inmediata. Y mi último recurso era el de correr abalanzada mientras mis lágrimas se derramaban. Tan pronto como me siguieran aquellos ganchos, me dirigí a la puerta con la poca visión que tuve y no miré atrás.
"Lo siento pero tengo que tocar… Si no lo hago te matarán a ti también." Gritaba a medida que me apartaba para poder correr, lejos de ella.
Salí huyendo por la puerta de su apartamento. Corría y corría lo más rápido que pude calle abajo dejándome guiar únicamente por el sonido de la música.
No sabía en dónde me querían dirigir pero el sonido aumentaba cada vez más fuerte, cada que me acercaba por el recinto de la Orquesta Real. En mi recorrido creí ver o escuchar a una poni particular... Pero la pasé por alto mientras se intensificaba todavía más la música.
Llegando no lograba encontrar una entrada fija por lo que había decidido ingresar desde la puerta trasera. Aquella enorme puerta se encontraba abierta y no tuve problemas para ingresar, ya que no había nadie en aquel sitio.
Cuando puse un solo casco dentro, había entregado mi cuerpo por completo al titiritero. Fue menos doloroso de esa manera ya que no sentía aquellas cuerdas guiando mis movimientos, mientras éste realizaba sus correspondidas interacciones corporales.
La entidad aprovechó su tiempo para encontrar un violonchelo de madera oscura pero áspera. Me dirigía al medio de todo el escenario con la rigidez la cual persistía… Después se dispuso a tocar.
Todo lo que pude escuchar fue mi música y todo lo que pude ver fueron unas manchas sangrientas… Estaba corrompida.
Todavía me sentía desolada al mentalizar aquellas imágenes de la escena de mis padres, nublando mi juicio y perspectiva… Incluso lo de mi pesadilla anterior no redujo ni la caída en mis pensamientos oscuros de la misma forma tampoco. Era solo un… ¿Fantasma?... ¿Algún espíritu?
Vinyl me encontró en la sala de la orquesta algún tiempo después. Bien habrían podido pasar unas horas o solo unos cuantos minutos… Mi mente nunca me permita medir el tiempo cada vez que el titiritero tomaba el control de la situación.
Ella me habría seguido durante todo el camino y yo la habría ignorado por completo. Mi estupor terminó al notar que ahora proseguía a tocar mi obra maestra en aquel solitario y apartado lugar. Sonreí al ver su rostro… ¡Ella estaba llorando conmovida!
Estaba divagando algo que yo no lograba escuchar. Odiaba verla llorar pero saber que no se había rendido con una causa perdida era una dulzura tan dolorosamente entrañable.
Pasado un corto tiempo sufrí al verla después. Su rostro… Se iluminó. Arrugado y ahogado entre las lágrimas y por la tristeza desconsolada. Incluso después de escapar para protegerla… Se negó a dejarme ir.
Encaminada con derrota mientras mostraba una profunda tristeza, se acercó lentamente mientras subía al escenario.
"Octy, ¿Estás?... ¿Todavía Ahí?"
Con los enormes ganchos tuve amordazada la boca y entre la débil palabrería, respondí como pude asintiendo con la cabeza a su angustiada pregunta.
"¡Oh gracias a Celestia!" Me abrasó, llorando en mi hombro.
Su gesto interrumpió mi ritmo y yo me mantuve sostenida de hombros por los hilos, dejando que la composición se reanudara. Cuando menos lo esperábamos, ella cayó al suelo con un ruido ensordecedor del instrumento.
Me encogí cuando ella lo sintió pero no había nada más que yo lograra hacer al respecto… Solo garantizaba nuestra seguridad mientras yo continuaba con la melodía.
Sin embargo… Fue agradable sentir su tacto. Sus lágrimas húmedas derramadas en mi piel… Me preguntaba si esa sería la última vez que la abrasaría.
"¡Octy vamos!... ¡Solo háblame, no puedo soportar esto! ¿¡Acaso me odias!?..."
Estaba en un profundo silencio ahora. Las explicaciones habrían podido esperar hasta que el titiritero se desvaneciera.
"¡Sólo di una maldita palabra! No quiero hacerlo, pero tendré que ir a casa y hacerme todo tipo de golpes para sacarte de mi mente." Lo dijo mientras se mantenía tumbada.
"¿¡Qué es lo que quieres de mí?! ¡Solo dilo y lo haré!..."
Dio la casualidad que el tempo de mi pieza aumentó a medida que el silencio se construyó entre nosotras dos… El ritmo y lo que significaba una sola pieza.
Pero ella no logró encarar lo que estaba sucediendo en ese instante. Veía el sufrimiento y las lágrimas derramándose en su rostro… Pareciera ser que se le nubló el juicio y sollozó bajo mientras continuaba.
Ambas estábamos completamente desesperadas para ver si yo daba algún signo de vida. Moverme mientras estaba manipulada en mi posición me era imposible. Pero dentro de esa tormenta de pensamientos, la calma vino a mí al recordar por una última vez, aquellos de los mejores momentos que tuve con ella.
La entidad no se hizo presente a lo largo de aquellas visiones. Los pensamientos sangrientos dentro de mi cabeza se disiparon, el sentimiento triste entre nosotras se extendía todavía más y más y mi corazón latía con fuerza mientras tuve la mirada fija en sus ojos.
Derramé todavía más mis lágrimas y se interrumpió mi obra… Todo se había acallado en medio del escenario. Las cuerdas me dejaron como un muñeco inmóvil de trapo y los ganchos estaban quietos en su posición.
El lugar y sus alrededores hacían sentir un ambiente pesado a medida que el tiempo avanzaba. Se sentía descoordinado e incómodo… Pero… 'La Sonata Sanguina'… No terminó.
Todo se había tornado en algo completamente diferente. Fue incluso mucho peor aunque era gratificante aquella obra que había compuesto. Al tratar de mirarla, la vi acallada.
El titiritero nunca me había soltado… Él era el que tenía mayor control en ese momento.
Me encontraba profunda en mis pensamientos gritando desesperada por ayuda mientras sonreía de la manera más patética posible… Fingiendo una cara alegre para ocultar aquel sufrimiento una vez más, sin poder hacer alguna clara diferencia.
Mi conciencia estaba pidiendo misericordia, quería que la entidad me soltara de los ganchos por completo.
"Octy… Esa fue una muy… Buena canción… Lo lamento, yo lo arruiné…" Había tartamudeado en el acto y luego sollozó en voz alta.
Se río nerviosamente esperando mientras contenía el aliento por cualquier tipo de respuesta.
"No... ¡No lo arruinaste!" Pensaba de tal manera en la que yo creí haberle gritado con emoción.
Traté de animarme a todo pulmón todavía perdida en la euforia de mis recuerdos. Y fue que comencé la canción de nuevo.
"Por favor… Deja de jugar… ¡Habla conmigo!" Gritó exasperante ahora.
Lograba sentir mis articulaciones doloridas y perforadas por las agujas curvas con el goteo de la sangre, mientras los hilos me guiaban a forzar una mueca falsa todavía más grande… Interrumpiendo otro intento de tocar nuevamente.
Mis intentos de alejarme del violonchelo eran los que detenían mis oportunidades de terminar con la Sonata. Vinyl se aseguró de que hiciéramos contacto visual.
"Octavia… Deja el violonchelo... ¡Vayamos a Ponyville!..." Ella alcanzó el arco y las cuerdas al observar que se acercaba nuevamente al escenario. Esta vez apresurada y más preocupada que nunca.
Sin embargo, los hilos me hicieron abofetearla en la cara al instante que se acercó detenidamente. Se quedó ahí en un silencio de asombro durante un minuto mientras la entidad reanudaba la reproducción.
"Déjame saber qué pasa… ¡No sé qué más pueda intentar!..."
"¿Vinyl?... ¿Puedes oírme? ¡No! ¡Todo esto está mal! ¡Vinyl!... ¡Vinyl, ayúdame!..." Gritaba internamente al jalar de las cuerdas con todas mis fuerzas, pero aún no lograba moverme. Me concentraba en su voz y en sus ojos.
"Por favor… Dime que me amas... Dime que podemos ser felices..."
"Sí... ¡Por favor Vinyl!… Mírame… ¡No soy yo!... ¡Tienes que ayudarme a combatirlo!... ¡Mírame a los ojos!" Pensaba en cada palabra… La entidad nunca me había soltado y me miró directamente.
"No… No escojas la música sobre mí…"
Sentí las cuerdas tirando de mis labios en cuanto los hilos se alzaron otra vez, forzando todavía más la falsa sonrisa… Era muy terrible aquel dolor. Los gritos mentales de mi agonía ensordecían la música que componía.
Trataba de suplicar clemencia a la entidad para que los hilos me soltaran… Varias veces… Pero caída y rendida por hacer su último esfuerzo… Se dio la vuelta y comenzó a alejarse. Posteriormente volteó la cabeza por un lado y habló por una última vez.
"Lo… Lo siento Octy… No sé qué hice para que me odies pero sé que siempre te amaré…" Empecé a verla caminar lentamente a la salida.
Aquellas súplicas se intensificaron… Mi rostro estaba mojado por la enorme cantidad de lágrimas que derramaba y por ese momento puse toda mi energía en romper las cuerdas.
Aunque mis intervenciones se habían vuelto por completo inútiles, con la poca libertad que tuve para mirar una última vez… Se había marchado… Y en cuestión de segundos… Pude sentir algo tirando de mis articulaciones y a pesar de toda mi lucha, no pude ni siquiera terminar la sonata por tercera ocasión a media nota.
¡Pero finalmente llegó el momento en el que los hilos me habían soltado!... Era la oportunidad perfecta para intentar correr… Para tratar de hacer el intento de perseguirla… Tratar de cambiar las cosas. Era la última acción correcta que yo probablemente habría hecho.
De no ser por los dolores de mis articulaciones los cuáles me habían afectado… Mi corazón latía lento. La agraviante sensación se intensificó de tal manera que caía desmayada y con lentitud mientras mi visión se oscurecía, mi cuerpo se sentía pesado.
Tocar fue agotador y con la poca reserva de energía que tuve después de lo que pasó en el apartamento, me hallaba muy agotada. Fue en ese momento en el que oía una especie de voz profunda dentro de mi cabeza o eso era lo que parecía ser… Y fue cuando caí finalmente inconsciente.
Algo pesado se escuchaba a lo lejos… No logré notar siquiera el origen de aquel sonido pero era un sueño o una visión completamente nublada y oscura… Tampoco lograba ver nada. Pero el ruido se acercó cada vez más y con mucho desconcierto.
En una pequeña intervención mental por un segundo había creído que por fin logré despertar. Pero todo seguía oscurecido con un destello brillante apuntando al centro de un pequeño rincón.
Creí que había despertado horas después en la sala de la orquesta. Recuperaba mis fuerzas y en un intento desesperado corrí lo más rápido que pude por el posible origen de aquella luz. No sabía que debía hacer pero me encontraba en una clase de pesadilla, o eso creía.
Después había notado rápido que el entorno parecía repetirse en un bucle infinito cada que corría… Mucho tiempo había transcurrido. Al estar en aquel centro, desaceleré el paso con lo poco que tuve de visión.
A lo lejos logré ver la silueta de un poni sin melena ni cola… Traía consigo un cuerno lo que me hizo creer haber visto alguna clase de unicornio extraño. Pronto la silueta se acercó y fue entonces que sabía que todo habría podido acabar mal.
Aquella cosa parecía estar completamente oscura. No lograba distinguir nada en su apariencia, pero después de lo que había pasado seguramente yo ya sabía quién era. Cuando mi perspectiva se aclaró en cuestión de segundos, aquella silueta habló.
"Octavia…" Replicó con una voz profunda pero no obstante siniestra.
En un principio creí que aquella cosa era un demonio o un amorfo sobrenatural… Pero yo ya tuve la idea de quien era esa criatura al escuchar como mencionó mi nombre.
"Creo que no nos hemos presentado de forma previa pero supongo que tú ya sabes quién soy yo…"
"Me imagino que eres aquel torturador infernal… ¿No es así?" Repliqué con un tono serio de sarcasmo.
"Oh… Por favor, ya deberías saber que por lo mucho yo tengo un nombre… ¡Más bien!... Tú ya me habías renombrado como aquel titiritero infernal... Aquel ser que todo este tiempo ha estado estudiando y observando cada movimiento tuyo."
"¿Y qué es lo que quieres?... ¿No has sentido ya la satisfacción de hacerme sufrir para apartarme de mis seres queridos?..." Pregunté triste pero amenazante. Esperaba toda clase de respuesta, pero lo que mencionó después me dejo desconcertada y acallada.
"¿Seres queridos?... ¿Acaso piensas tú que realmente te amaban?... Tú misma recibiste tu lección… Tomaste la iniciativa de no creer en nadie por muchos años."
"¿Cómo es posible que lo sepas?" Gritaba desconcertada ahora. Quise ahogar los lloros para saber algo más al respecto.
"Escucha, eso ya no es lo que importa ahora… Puede ser que ahora me veas como un monstruo, ¿Pero sabes?... Todo este tiempo fuiste tú la que ha logrado perjudicar la vida de todos con los que te has relacionado."
"¡Es una vil mentira!... ¡No hay ninguna manera en la que no puedas demostrar nada!"
"¿Vil mentira? Deja te lo resumo, por ti una amiga tuya fue vetada de la orquesta, dos ponis tenían que salir heridos y tus padres acabaron muertos. Después de que observaras a tu amada alejarse fue tu última reprimenda lo que te hizo abrir los ojos."
"¿¡Pero cómo que muerto!?... ¡Tú eres quién los mató!... ¡Mis padres no merecían morir de esa manera!" El intento de acallar mi sufrimiento se había roto por completo. Me mantuve tirada mientras esas visiones de su muerte sangrienta, se recorrían indefinidamente.
"Creo que aún no lo has logrado entender... A medida que tu rabia crece, las fuerzas que hay adentro de este espacio lúgubre y oscuro, hacen que gane fuerza constantemente. Debía ser obvia la razón al notar y ver todas las señales… Los ganchos… Los hilos… Las cadenas. Desde que obtuviste tu Cutie Mark yo aparecí en tu vida como una advertencia... Aquella marca que tienes en tu flanco representa fácil mi identidad con mis habilidades de comprensión y lectura musical.
Y si no habrías subido al ático ese día no tendrías que estar lidiando con esta carga... ¡Te hice un favor maldita sea!... Tus padres querían de matarte." Replicaba el titiritero, haciendo que su tono de voz se volviera más profundo.
"Habría preferido morir en ese instante… ¿Pero cómo fue que te manifestaste?... ¿Eres una especie de fantasma o algo?..." Preguntaba con duda mientras trataba de respirar profundo y entrar en calma.
"No esperaba responder esa clase de pregunta pero representar mi origen es largo de explicar a detalle así que trataré de ser breve por esta única ocasión… Al menos para que quedes tranquila y puedas abrir tu perspectiva y enfoque…" Replicó de forma en la que la entidad se veía algo desconcertada.
"Aquel chef que trabajaba para tu padre tiene mucho que ver con mi aparición al usar magia prohibida con un amuleto de alicornio desde hace ya muchas décadas... En uno de sus momentos peor derrochados en su vida, usó a su propia hija como un cebo luego de haberla raptado de su propia madre, esto para intentar conjurar cierta magia que le permitiera corregir todos los errores que había cometido a lo largo de toda su relación… Pero la pobre pequeña tuvo que pagar un precio alto a cambio de la beneficencia de aquel avaro corcel.
Él no quiso revelar aquella identidad luego de que su vida cambiara por completo. Le vino la buena fortuna… Consigo el cariño que había anhelado, incluso se le concedió la oportunidad de obtener el empleo que tu padre le dio en aquella mansión lujosa, lo cual le permitía alejarse de los pocos momentos malos por los que pasó en un corto periodo de tiempo."
"¿Y qué fue lo que pasó con ella?... ¿Con el chef?... ¿Mis padres?..." Le pregunté preocupada.
"Lo que tengas en tu cabeza para intentar responder a esas interrogantes está en tu deber tratar de ingerirlas no importa cómo lo hagas… Pero está de más decir que la pequeña tuvo que ser atrapada en ese ático por el resto de sus últimos días cuando la maldición cayó.
¡Así es!... El poni beneficiado tuvo que pagar un alto costo… Una vida que le derrumbó toda la suya a cambio y por completo.
Él quiso que la liberara pero antes ya se le había advertido de las consecuencias que habrían de aceptar mis condiciones... Solo digamos que la pequeña poni no sabía en absoluto lo que estaba pasando... Pero una sola vez, la observaba.
Estaba aterrada... Desconcertada y de alguna manera se sentía traicionada por su padre. Aquella mansión en la que solías vivir, no era nada más que la antigua casa de antaño de aquel poni desafortunado. Todos esos intentos que tu chef hizo para encubrir la verdad resultaron ser inútiles... Y no fue hasta que ella murió sin ser alimentada por mucho tiempo.
Aquel corcel sufrió luego de su pérdida. No pudo tener acceso al ático para intentar rescatarla debido a una runa maléfica… Sellamos un trato que nunca se había roto. El insomnio y la culpa reinaban su conciencia por varios días y este consideró suicidarse al enterarse que su esposa murió en un trágico accidente.
Pero no fue en cuestión de días hasta que tus padres compraron la propiedad… Con la única condición de hacerlo todavía más rico… Pero en sus últimos momentos de desesperación y sabiendo lo que aguardaba aquel espacio lúgubre de sus sentimientos… Aceptó el trato sin pensarlo dos veces… Pero ya sabemos cómo acabó todo. Fue apuñalado por tu madre una vez lo asesinaron para encubrir toda la verdad, no solo para tratar de revelar como testigo los tratos anónimos que habían estado transcurriendo a las espaldas de tu familia… ¡Él al igual que ellos!… ¡Ya sabían de mi existencia!... Pero ambos trataron de ignorar ese hecho por completo.
Incluso hubo otra poni involucrada por lo cual, ella trató de hacer lo posible por organizar algunas clases de asesoría… Sesiones las cuales consistían en tratar de revelar mi origen y tratar de averiguar si yo estaba presente en tu hogar… Pero tarde o temprano, ambos hicieron lo necesario por ignorar ese dato por completo.
Estaban aferrados por ocultar todo y sospechaban que yo me trasladé a ti… La marca de tu flanco era una evidencia pequeña pero crucial. Incluso las sospechas de aquella poni externa se sobrealzaron… Pero tus padres por muy tercos que hayan sido, hicieron todos sus esfuerzos para hacer que el tema de mi existencia, pasara por un segundo plano sin que ella se enterase de los tratos familiares con los que tú cargabas y soportabas.
Querían que tu ignoraras los hechos aunque ambos no lo hacían con el objetivo de verte sana y salva… Ese día en el que subiste al ático y caíste de las escaleras… Me metí en tu conciencia. Quería ver el mundo... Quería ver todo lo que había pasado a lo largo de esos fatídicos años... Esa Cutie Mark que tienes es la representación total de tu habilidad con la música… ¡Puede decirse que yo te la otorgué!
Pero la manera en la que ellos te trataron… Me asqueaba... Detestaba ver sus rostros... Desde tu punto de vista ambos compartimos ese rencor profundo... Pero la que tuvo todo el control para manejar las situaciones… Fuiste tú…"
Traté de hacer lo posible por tratar de digerir las palabras que el titiritero comunicó. Estaba acallada por un momento hasta que una pregunta, hizo que me sacara de mis casillas por completo.
"¿Y porque los asesinaste de así?... ¿Por qué me alejaste de Vinyl?"
"Yo no tuve nada que ver con todo lo que sucedió contigo y ella en ese último momento en el que se alejó… Todo era una prueba para ver si tratabas de mantenerte firme, o por si perdías por completo el control. He comprobado mi teoría, por lo que simplemente me encuentro decepcionado… Sin embargo, tu música relajaba mi alma... Forzarte a escribir aquellas partituras y notas musicales, era lo que me relajaba en un cierto punto de quiebre.
Aprendí mucho de ellas gracias a ti... Por eso cada que no lograbas componer, me sentía más abrumado… Escuchar esas canciones varias veces… 'La Sonata Sanguina'… Esta última era la mejor en comparación a otras obras musicales que habías compuesto. Tu determinación y habilidades son lo que hacen tener refuerzo mi existencia. Incluso con el tiempo lograste ver cómo funcionaban las cosas… Y he de admitir que lo has hecho bien… Debo darte un punto a favor por eso."
"Simplemente me encuentro confundida pero luego de todo lo que pasó… No sé qué expectativa deba esperar ahora. Todo lo he perdido y no tengo ninguna palabra que quiera recalcar." Respondí decepcionada mientras mi mente se mantenía en blanco.
"Bueno no todo realmente… Es normal que proceses todo lo que te comenté... Me tienes a mí… Tienes la música… ¡Pero! Podemos hacer una especie de trato tu y yo…" Explicó emocionante pero me daba miedo mirarlo en cuanto lo vi hacer una extraña pero fea mueca sonriente.
"Explícate…" Recalqué asustadiza pero determinada.
"Esto definitivamente irá en contra de mis principios e incluso en contra de mi propia naturaleza… Pero puedo dejarte en paz sin hacer acto de mi presencia por el resto de tu vida si logras terminar de tocar 'La Sonata'… No puedo prometerte mucho… Pero sé que no fallarás… Y con respecto a todo lo sucedido… Tienes que olvidarte de todo en tu alrededor para que logres enfocarte. No lo tienes que hacer por mí… Hazlo por ti… Y si te sirve de consuelo, lamento haberte causado tantos problemas.
No consideres esto como un adiós, sino como un 'hasta luego'… Confiaré en ti para que puedas hacer lo posible para tratar de cambiar las cosas."
Después de aquella visión oscura desperté confundida sobre el suelo devuelta en la realidad. Aquellas palabras me dejaron quebrantada… Tuve mucho en que pensar pero después de aquella contusión decidí buscar a Vinyl.
Sin embargo, algo detenía mi camino… Terminé recordando las últimas palabras del titiritero… 'Tienes que olvidarte de todo en tu alrededor, para que logres enfocarte.'
Cuando quise replantear aquella frase… Una poni estaba frente a mí al ver que ésta se acercaba para alejarse de las penumbras del lugar. No parecía ser alguien que yo conozca pero de alguna manera se me hizo familiar.
"¡Hola Octavia!... Te estaba buscando por todos lados…" Recalcó en cuanto ella me miraba de reojo.
"¿Quién es usted?... Yo estaba… Estaba solo componiendo para la práctica de esta noche…" Respondí con nerviosismo.
"No hace falta ocultar tu naturaleza mi niña… Yo solo vine para ayudarte… Yo sé lo que has estado buscando... Sé a dónde vas, a quien quieres encontrar… He conocido a varios de los empleados de tus difuntos padres... Conocí a tus amigas también, pero necesito que me escuches antes de darte marcha…
"¿Cómo dice?... ¿Usted es la amiga del chef?... ¿Qué es lo que quiere de mí?…" Preguntaba curiosa, por tratar de obtener una respuesta de lo que la entidad comentó con anterioridad.
"Tranquilízate… Quiero hablar contigo con lo que está pasando con la maldición que cargas." Respondió tranquila pero insegura al ver como notaba mi reacción.
"¿Cómo sabe que…?"
"El detector del collar anti-magia que yo diseñé detecta en automático la sensación emocional que has estado soportando durante aquella pesada carga. Los rasgos de la misma, crean una especie de vínculo que anula los demás efectos mágicos… Esa entidad lo vulneraba antes de que el objeto se rompiera…" Recalcó de una manera inconforme pero preocupada.
"¿¡Quiere decir que usted había diseñado ese instrumento de tortura!?... Cómo se atreve…" Respondí enojada pero de una manera u otra, me sorprendía al saber que ella sabía todo lo que estaba pasando.
"Lo sé… Pero no lo hice con el propósito de hacerte sufrir... Tus padres al igual que a ti me manipularon… Ellos me hacían creer que tu condición estaba en un perfecto estado de ánimo... Pero las detecciones de mi cuerno, me hacían creer todo lo contrario. Cuando los cité al día anterior, el estado de tu madre se veía deplorable por lo que mis sospechas de que tu padre la hechizó… Resultaron no ser equivocadas.
Mi propósito inicial era crear dicho artilugio para monitorear el control de tu estrés, más no para desmedirlo… Aquella vez que vi al señor Rosenford el cocinero en este caso, estaba triste por tu condición… Le advertí que no intentara nada que lo conllevara a un terrible desenlace. Pero veo que tu maldición hizo justicia por su propia cuenta."
Después de escuchar sus pequeñas revelaciones… Me quedé en un corto shock. La revelación de mi padre, o la de la entidad me tomaron desprevenida por igual. Pero esta de alguna manera incluso me emocionó un poco al escucharla por haber conocido no solo a los primeros 3 ponis que interactuaban conmigo… Sino tras mencionar el nombre del difunto chef.
"Supongo que debo darte una disculpa… Por haberme sometido demasiado en el trabajo, todo se pudo haber prevenido y nada grave habría podido ocurrir. Por lo que ahora sé que tienes la necesidad de ir tras Vinyl… Pero en este punto, cuando estabas desmayada se fue lejos de Canterlot... Pero puedo ayudarte con…"
"Usted no puede saber nada... Necesito ir tras ella, lo lamento pero debo dar…" La interrumpí descortésmente pero para ese momento, me congeló con su magia al dirigirme en el momento exacto para la puerta de la salida.
"Querida… Por mi profesión queda más que claro que mis registros nunca tienen falla o bueno… No todo el tiempo en tu caso… Siéntete enojada o feliz conmigo. No me importa pero necesito que sepas que salir de aquí no es ninguna prioridad... Los guardias han alzado una orden de aprensión bajo tu nombre... Y es por eso que deberás de ir conmigo, si no quieres que te sometan por un acto que supuestamente TÚ cometiste.
Al escuchar esas últimas palabras, mi mente rodaba sin rumbo por lo que mis motivaciones por encontrar a Vinyl, desaparecieron rápido tras recordar no solo aquella frase de la entidad... De algún modo creía en las palabras de esa yegua misteriosa. Ella parecía conocerme, incluso conocía a mis amigas… A mis padres… A la entidad… ¡También al chef!
Dudaba demasiado en ese momento. Después de justificar su testimonio bajo la idea de conocer demasiado a estas alturas, me dejó pensando en todo lo que pasé para llegar a conocerla. Y replanteando la situación… Nada me importaba en lo absoluto… Y de algún modo me terminó convenciendo por lo que me sentía arrepentida e indiferente conmigo misma.
Mi subconsciente me hizo observar no solo ese último momento en el que Vinyl se había marchado… Vi los últimos recuerdos borrosos de sangre. Recordar ver los cadáveres del chef y los de mis padres… Muchas veces.
Cuando pensaba peor las cosas de la nada mis lágrimas se empezaron a derramar por mi rostro… Para después soltar un grito desgarrador. Aquella doctora me soltó y me dio un abrazo para tratar de calmar y quitar mis frustraciones. Aún sin los hilos, permanecí inerte sabiendo lo que pasaba... Lo que pasaría. Recordando posteriormente lo que ocurrió en mi último escape, cuando aquella yegua me rescató.
Helen como se hacía llamar aquella psiquiatra… Nunca olvidaré ese nombre… Me explicó los procesos, qué era lo que debía hacer y lo que no debía a continuación.
Titubeaba, y pensaba demasiado en la situación en la que me encontraba que no logré escuchar del todo el proceso. Logré sucumbir bajo los problemas y finalmente me dejé llevar. Me sentía inestable bajo todas las imágenes mentales.
Lo único que quería era tocar para distraerme y apartarme de ellos por completo. Antes de irnos, le expliqué lo que pasaba con la maldición y como ésta de alguna manera… Podría disiparse. No obstante, en un inicio no me creía pero en cuanto le mencioné los procesos terribles por los que pasé, para amortiguar mi condición y lo que pasaría si no tocaba el violonchelo... Pudo encontrarles sentido y repentinamente cambió de opinión marchándose mientras decía salir para realizar algo de vigilancia.
Cuando ya no había nadie y de pie… Con la suficiente cordura para acercarme y subir al escenario… Tras mi tiempo de reacción me dispuse a tocar por una última vez 'La Sonata Sanguina' completa.
Concretamente hablando logré superar la prueba después y el titiritero de alguna manera… Me abandonó al igual que ella. Librándome de todo tipo de control permanente pero tuve mis dudas, aunque con el pasar de los últimos minutos en aquel sitio abandonado, no percibí la entidad en ningún momento concreto. Miraba fijamente mis cascos poco después y estaban completamente intactos.
Observaba mi flanco, incluso traté de verme a mí misma para notar si algo no estaba fuera de lugar... Y lo único que puedo destacar, era ver que mi Cutie Mark nunca se ausentó… No quise replantear ese problema pero que la marca se quedara, me hizo dudar demasiado de la veracidad de su desaparición. Procedí a mirar frenéticamente al techo pero no veía nada en lo absoluto… Miré a los alrededores durante otros cuantos minutos más… ¡Pero todo se encontraba vacío y silencioso!
Y era cuando realmente… Me sentí libre.
Después de librarme de aquella terrible tortura por la que sufrí en parte por mis padres… ¡Saber que el titiritero no volvería me hizo dar un fuerte pero profundo suspiro! Aunque no estaba conforme, por lo que aclarada pasado un último tiempo, decidí buscar a Helen. Saliendo por la puerta trasera vi que lagrimaba ya que desde el exterior, se escuchaba mi composición.
"Ignórame… ¿Ya está hecho?... ¿La entidad desapareció?"
"Cuando dejé el instrumento miré mis cascos por un rato. Observé también los alrededores y parece que así fue, pero mi Cutie Mark sigue ahí. Si en realidad se esfumó, ¿Por qué mi flanco no está en blanco?"
"Supongo que la marca de tu flanco se va quedar como un recuerdo maldito. Al recibir una cierta catarsis, casos como estos son muy raros de identificar pero todo puede ser posible cuando se trata de controlar algunos problemas sobre la magia. En fin, estando fuera de lo normal es un alivio saber que se disipó… Pero tratemos de no ahogarnos en un vaso de agua por averiguar otras cosas ahora. Será mejor que nos marchemos, antes de que alguien quiera venir a husmear por aquí."
Posteriormente, ambas nos subimos a un carruaje pequeño no tan llamativo. Dimos marcha, mientras volteaba para ver el lugar de la orquesta, alejándose a la distancia. Ante mis convicciones quise corroborarle a la señorita Helen si me daba la oportunidad de ir al apartamento de Lyra. Quería llegar con ella, o con Bon Bon para relatarle a una de ellas lo que ocurrió. No obstante, Helen se negó por completo puesto que la situación no debe de ser revelada por mi seguridad.
Sin queja llegamos a nuestro destino en un lugar casi apartado de los lugares rústicos de Canterlot, invitándome a su hogar para pasar la noche. Al hospedarme en una de las habitaciones de su pequeño recinto, muchos de mis pensamientos se habían vuelto subjetivos pero concisos. Y ahora que era libre, pude estar tranquila pero mis nervios crecieron por imaginar lo que pudo haber pasado con todo el peso de mi vida.
Situarme en el momento de la traición de mi supuesto padre y reflejar en un instante los relatos de las revelaciones de la entidad, no me permitían en ningún momento reflexionar sobre todo lo que había ocurrido si yo hacía las cosas bien. Sin embargo, ese miedo se había disminuido con el lapso de los días por lo que de un momento a otro, acudí con la doctora bajo un juzgado privado y dar caso a todo lo que había ocurrido.
Me sentía incómoda ya que el amigo de mi padre 'Swift Script' era el juez. En un inicio el poni me miraba con malos ojos aunque no obstante, las evidencias se estaban viendo claras. Y no solo fueron mis padres los que tuvieron que pagar con su vida.
Uno de los testimonios resultó ser Mantequilla… ¡Mi anterior mayordomo!... Se veía demacrado y en una difícil situación financiera. En cuanto lo vi me sentí sarcásticamente alegre… Aunque al instante en el que me saludó durante los tiempos de receso, se veía muy arrepentido por lo que hizo. Al acercarme a una de las mesas para servirme un vaso de agua, éste se acercó.
"Mi la... Quiero decir, Octavia."
"Hola Mante... Quiero decir, Frank." Le respondí con el mismo nivel de voz.
"Escucha, sé que no estás a gusto por verme rondando en estos lugares… Pero quería pedirte perdón. Indirectamente provoqué la muerte de tus padres y créeme… Las órdenes del señor Eliot eran cuestionables… Yo solo… Quiero que entiendas que todo lo hice por el dinero."
"¡Tú mismo lo estás admitiendo!… ¿Pero sabes? No pretendo rebajarme al mismo nivel de mi madre a estas alturas… No quiero que quede algún rencor presente entre nosotros. Yo solo quiero que sepas que estoy agradecida… ¡No por todo lo que pasó después de la tragedia, aclaro!... Siempre fuiste la mejor ayuda cuando te necesitaba."
"No es necesario que reciba una pequeña parte de tus halagos... Reconozco que lo que hice fue terrible bajo estas alturas. Sabes, Rosenford no era tampoco un mal amigo pero las órdenes eran demasiado estrictas. Todo nuestro personal se sentía amenazado bajo otras cuestiones cuando se hablaba de ti. Si rechazábamos las órdenes o no las acatábamos, tu padre tomaba represalias de inmediato. Delatarte me garantizaba la oportunidad de ganar un gran ascenso pero… No creo que haga falta detallarte todo lo que se viene bajo ese trasfondo. Tú lo has vivido de casco propio y no siento que pedir una disculpa sea suficiente… Espero que ganes tu caso." Empezó a lagrimear de una manera inesperada cuando me veía de frente
"Está bien… ¡No hay de qué preocuparse! Te lo agradezco mucho y espero que pronto nos podamos encontrar en una situación, que no sea tan incómoda como esta." Reía un poco cuando hicimos contacto visual.
"En algo por lo menos estamos de acuerdo…" Respondió conteniendo su lloro entre su pequeña palabrería.
Después de unas cuantas horas, la abogacía no era tan terrible como ambas lo esperábamos y debido a falta de otras pruebas… ¡Terminamos ganando el caso! Quise preguntarle a la doctora cómo fue que logró pagar el servicio para citarlo de dicha calidad… Y su respuesta me dejó sin palabras… ¡Mis tíos!
El dinero heredado lo recibió el juzgado bajo su nombre… Sin señales u oportunidades de llegar a un acuerdo, o averiguar por qué me habían ayudado cuando mis padres murieron por culpa mía. Resulta que Helen aclaró las cosas con ellos en privado… Ella de alguna manera los logró convencer y le dejaron la oportunidad de conservar todo el dinero para lograr administrarlo… ¡Finalmente mi libertad era aclamada!
Con el tiempo y logrando juntar algo de mis ahorros, pude tener la pequeña oportunidad para comprar otro violonchelo… Por lo que decidí apartarme no sin antes despedirme de ella, dejándole como obsequio el resto del dinero heredado bajo su cargo. Ella quiso intervenir para querer ayudarme pero rechacé su trato.
Iba pedir demasiado ya que ella me dio el resguardo, alimento y sobre todo la ayuda para quedar en libertad por lo que no quise parecer una abusiva. Ella era como una madre para mí y me sentía mal por su despedida… Pero el camino de la música lo tenía que retomar y durante todo ese proceso, tuve que pagar un alto costo para evitar alterar mi estabilidad mental.
En un prolongado tiempo me costaba mucho mantener firme mi cordura… Sin que esta se desbordara cada que pensaba en todo lo que había sucedido… Todo por lo que tuve que sufrir… Por lo que tuve que pagar… Para llegar hasta aquí.
Y después de esa experiencia pude pensar en muchas cosas para olvidar otras con el paso de los años… Las prácticas y el ámbito de la música… Esa era mi vida ahora. Con lo acontecido todos mis seres cercanos murieron y otros se apartaron por completo. Subsecuente a eso se dispersaron los rumores… Y supe al final que la yegua… se mudó a Ponyville.
Traté de buscarla en esos rincones poco después pero nunca llegué a encontrarla. Recuerdo que durante el camino logré conocer a un burro particular… Éste se hacía llamar Cranky y el buscaba a su querida amada al igual que yo... Aunque rendido, decidió quedarse en aquel pueblo recóndito para alojarse en una pequeña cabaña y descansar después de explorar todo el reino de Equestria.
Sus esperanzas no estaban del todo echadas ni quebrantadas... Lo que me dio la oportunidad para pensar las cosas mejor.
El tiempo que pasaba desolada por tratarla de olvidar… ¡Me era imposible olvidar aquella yegua! Y con la voluntad necesaria, olvidé por completo todas las malas experiencias en las que atravesé para llegar a ser lo que soy ahora.
Y esas últimas emociones se esfumaron en menos de lo que yo habría podido imaginar cuando me rendí durante el periodo de su búsqueda… Ya no quise saber nada de mi vida anterior y nunca tuve la oportunidad de ir a buscarla nuevamente después… Pero a mis amigas… Lyra y Bon Bon… ¡A ellas nunca las olvidaré!
Algo dentro de mí… Un sentimiento frágil... Se había roto por completo. No solo fue mi coraje el que me permitía permanecer firme ante todas las adversidades. Los problemas mayoritarios con los que la vida me había tratado… A lo largo del paso de mi carrera… Todo se había testificado, corregido y de algún modo… Todo habría vuelto a la normalidad pasados los años.
Nunca supe que fue de la mansión… De mi supuesto hogar... Con las experiencias de ese oscuro pasado. Incluso con aquella vida anterior así como con los ponis que estuvieron presentes para forjarla, destruirla y de cierta manera… Repararla.
Y en toda esa oleada de sentimientos los problemas emocionales se opacaron y todo pasó desapercibido cada vez que componía… Desde ese momento aprendí mi lección. Ya no era la misma poni… En ese instante ya no me reconocía.
Desde aquel punto había cambiado por completo… Después de todo... Cumplí con la voluntad de la que mis padres habrían querido que cumpliera. Incluso, me había vuelto tan fría como ellos… Y desde aquel fatídico día… El día en el que ella me abandonó. Fue en el que realmente me convertí… En un títere a mi fama.
(EPÍLOGO)
"Aquí está su asiento señorita, la actuación comenzará pronto."
"Gracias…"
Aquella unicornio de pelaje claro tomó asiento y esperó a la violonchelista para subir al escenario. No pasó mucho tiempo antes de que aquella compositora de tercera edad, llegaría a su violonchelo y preparara su arco después.
Al acercarse ésta llevaba puesta una corbata de moño roja descolorida que estaba acentuada por su cabello negro con rayas grises. Su rostro arrugado transmitía la gran sabiduría y experiencia luego de una gran vida en el mundo del ámbito musical.
La clave de sol púrpura de la compositora era tal como aquella yegua la recordaría. Después procedió a sentarse en el escenario y comenzó acallada su número. La yegua la reconoció instantáneamente ya que era la obra más famosa, y trágica jamás creada por cualquier compositor.
Era 'La Sonata Sanguina', la última sonata para violonchelo que la compositora compondría. Después de todos estos años la yegua todavía lloraba al escucharla… Y durante otros 70, Octavia no tuvo ningún rival en el violonchelo ni compositor que igualara su talento.
Al menos estaba feliz de pie en el escenario con su instrumento. E incluso desde tan lejos, la yegua pudo ver su amplia sonrisa… Octavia estaba llorando, porque estaba tan conmovida por su música en el escenario y se desempeñó sin problemas hasta que no hubo un ojo seco en la casa.
La unicornio se levantó de su asiento y se fue antes del intermedio. Después de todo ese tiempo la canción todavía era demasiado dolorosa para terminar de escucharla… Y al menos, Octavia había vivido una vida feliz… Una vida… Sin Ella.
