Mi Apoyo Incondicional
Vassago miró el palacio iluminado por dentro debido a la fiesta que se llevaba a cabo en el interior. Suspiró y sonrió divertido.
-Estas fiestas dejaron de ser aburridas desde que llegó ese imp a este palacio.
Subió las escaleras de entrada, pero no tardó en detenerse al meditar sus palabras, tragó un poco de saliva y agachó la cabeza pensativamente.
-Debo cuidar lo que digo una vez entre al castillo.
Tocó la puerta y un hellhound conocido la abrió de par en par.
-Buenaaaaaaaaas, querido Mussi-exclamó Vassago con su peculiar alegría.
-Hola Vassago-respondió Mussi sonriendo.
-Es un placer queme hayan invitado a su fiesta personal-dijo Vassago entrando como si de su casa se tratara.
-Sería imposible que no te invitáramos; después de todo eres amigo de la familia desde antes de que yo llegara a este hogar-dijo Mussi cordialmente.
-Es un honor ser considerado amigo de ustedes.
Vassago hizo una reverencia respetuosa en señal de amistad a lo que Mussi respondió de la misma forma. Ambos se encaminaron por el pasillo mientras charlaban.
-¿Dónde está tu hermana y tu papá?
-Octavia está con el resto de invitados presentando a su novia.
-¿Novia? ¿La bella Octavia ya tiene novia?-preguntó Vassago con sorpresa y júbilo.
-Sí, en un momento te la presentará. Hace tiempo que no la veo feliz.
Hubo un momento de silencio mientras llegaban al salón de fiestas donde otros Goethia junto con varios imps y hellhounds estaban acompañados bebiendo, platicando y comiendo bocadillos.
-Octavia no ha estado feliz en varios meses, supongo.
Vassago se sintió incómodo al hacer dicha pregunta, pero era una inquietud que lo acongojaba.
Era consciente de que la felicidad de sus amigos se había visto opacada en los últimos años y eso era parte del motivo por el que deseaba estar cerca de ellos y ofrecerles apoyo.
Mussi agachó la cabeza con un semblante triste y acongojado.
-Lo siento, no debí hablar de eso.
-No hay problema, Vas-dijo Mussi-. Es sólo que ha sido difícil desde que papá Blitzo murió y sumando que Loona acaba de fallecer también para papá Stolas ha sido un golpe muy duro.
-¿Crees que pueda ver a tu papá?
-Claro, pero te sugiero no hablar con él sobre papá Blitzo. Aún lo recuerda con amor así que sufre.
-Lo entiendo. Sólo quiero acompañarlo para que no esté solo.
Mussi sonrió complacido.
-Sí quieres verlo, está en el balcón de su cuarto.
-¿No ha bajado?-Vassago frunció el ceño.
-Sólo bajó a beber un poco de agua y se subió-dijo Mussi con tristeza-. No quiere estar en la fiesta por lo mismo.
-Stolas bebiendo agua en una fiesta-comentó Vassago con sorpresa.
-Dice que si bebe estaría faltándole el respeto a papá Blitzo ya que él se preocupaba de que bebiera.
Vassago esbozó una media sonrisa por lo que Mussi le dijo, se despidió del hellhound y se encaminó a la habitación de Stolas.
Conocía perfectamente ese palacio ya que varias veces cuidó de Octavia cuando Stolas se quedaba en casa de Blitzo a pasar la noche, durante su noviazgo. Sabía que el lugar continuaba siendo igual sin cambios así que no tuvo dificultad en encontrar el pasillo que conducía a la habitación del príncipe Stolas.
En el pasillo vio todos los cuadros de la familia acomodados uno junto a otro. Vio a Stolas con Via, en otros a Stolas cargando a Blitzo, otro mostraba a Stolas y Blitzo con Mussi en sus brazos, otro cuadro familiar donde estaba toda la familia, Stolas, Blitzo, Loona, Octavia y Mussi.
Sonrió al ver aquellos cuadros que evidenciaban amor, comprensión, empatía, fortaleza, perseverancia, fraternidad, pasión y familia.
-Debe ser difícil ver estos cuadros todos los días.
Llegó a la habitación, respiró hondo y tocó con el puño dos veces.
-Stolas…¿estás allí? Soy Vassago.
Silencio. Esperó unos segundos más.
-¿Stolas?
Estaba a punto de tocar de nuevo cuando la puerta se abrió por si sola y alcanzó a distinguir el balcón con la cortina abierta. Vio a Stolas acercarse a él desde el balcón.
-Hola Vassago-saludó complacido.
-Hola Stolas. Quería ver cómo estabas.
-Bien, estoy un poco cansado, pero me alegra verte aquí.
-¿Quieres que me retire para que descanses?
-No, quédate-había súplica en la voz de Stolas-. Necesito compañía de alguien de confianza y tú eres cercano a mi familia.
Vassago se sintió contento internamente.
-Gracias por considerarme de confianza. ¿Quieres que me siente contigo a acompañarte?
-Estaba observando el cielo, reflexionando-dijo Stolas-. Podemos charlar allí.
-Será un placer.
Ambos se dirigieron al balcón y se recargaron en el barandal. Stolas lanzó un suspiro con una voz dolorosa, a lo que Vassago lo miró con pesar.
-¿Quieres hablar sobre algo, Stolas?
-Creo que no necesito hablar de mis sentimientos, Vass-dijo Stolas mirándolo-. Sólo necesito un amigo.
-Y lo soy. Te apoyaré en lo que necesites.
Stolas lo miró sonriendo.
-Muchas gracias, Vassago.
Hubo otro silencio en el que sólo miraron el cielo, Vassago notó que Stolas tenía la mirada perdida en el vacío.
-Prometí a tu hijo no hablar del tema, pero…-se estrujó las manos con nervios-…no sé cómo ayudarte a que superes tu dolor.
Stolas suspiró largamente, cubriendo su rostro con la mano.
-A veces pienso que no seré feliz de nuevo, Vassago. Sé que me veo tonto sufriendo, pero extraño a Blitzo con cada parte de mi ser.
Recargó su codo en el barandal, con la mano aún tapando su rostro que, por su tono de voz, delató que quería llorar.
-No es tonto, Stolas-dijo Vassago posando su mano en la espalda del búho-. Tú y Blitzo fueron esposos por 44 años, es toda una vida juntos.
-Son 50 años los que fuimos pareja, incluyendo el noviazgo-agregó Stolas destapando su rostro mostrando sus ojos brillantes por las lágrimas que cubrían sus pupilas.
Vassago sintió como si oprimieran su corazón. Él profesaba cariño por Stolas desde hacía muchísimos años atrás, era su amigo más querido y lo admiraba muchísimo.
-¿Lo amas igual que cuando estaba vivo?
-Más que a mi vida. He soportado por Via y Mussi, pero perderlo a él y ahora mi Loona ha sido muy doloroso.
Stolas hundió su cabeza entre sus brazos recargados en el barandal, sus hombros se movieron en señal de llanto.
Vassago meditó sobre qué decir para no lastimar los sentimientos de Stolas, luego sonrió para sí.
-¿Sabes? Creo que lo que necesitas es salir del palacio.
Stolas alzó la cabeza, con sus ojos llenos de tinta negra debido a su maquillaje escurrido.
-¿Qué?
-Necesitas una energía nueva para sentirte mejor.
Vassago se acercó y tomó a Stolas del brazo para sorpresa del búho, lo jaló hacia él acercando su cuerpo al suyo. El contacto cuerpo con cuerpo, con sus rostros tan cerca uno del otro provocó que Stolas, por primera vez en mucho tiempo, sintiera arder sus mejillas.
Bajó la mirada tratando de no pensar en ese calorcito que invadió su ser al tener tan cerca al loro rojo. No entendía porqué estaba reaccionando así al tacto con Vassago, pero no pensaba rechazarlo sus muestras de aprecio.
Vassago tuvo la misma sensación que Stolas, él también se puso rojo de un color diferente al suyo, aunque no podía explicar el motivo. Siempre consideró a Stolas un amigo, pero recientemente deseaba estar con él todo el tiempo y apoyarlo en sus dolores.
Decidió no pensar en eso y, estrechando a Stolas junto a él, Vassago alzó su brazo y abrió un pequeño portal con estrellas y luces.
Los ojos de Stolas brillaron, pero esta vez fue por el asombro del espectáculo tan bello que Vassago le mostró.
En el portal se alcanzaban a ver planetas de todas las galaxias, la materia expandiéndose, las estrellas brillando como puntitos en el espacio, planetas chocando, etc.
Pasados unos minutos el portal se cerró y ambas aves se miraron fijamente.
-Sé que no es gran cosa, pero si puedo hacer que seas feliz aunque sea por un momento estaré satisfecho.
Al escuchar aquellas palabras Stolas no pudo evitar recordar a su imp, aunque intentara quitárselo de la memoria, le resultaba imposible.
"Lo que más anhelo es verte feliz".
Las palabras de Blitzo sonaban en su cabeza, pero al ver los ojos de Vassago supo que estaba con un ser diferente a su ex marido.
Vassago no era Blitzo, pero lo apreciaba y le deseaba el bien también. Una gran sonrisa se dibujó en los labios de Stolas y abrazó a Vassago con fuerza sin soltarlo.
Aquella reacción sorprendió al pájaro rojo que parpadeó varias veces con sorpresa, pero al final decidió corresponder al abrazo de su amigo.
-Gracias, Vassago.
-No hay de qué, baby.
Permanecieron abrazados unos minutos hasta que Stolas recapacitó que llevaba mucho rato disfrutando la compañía del loro y, muy suavemente, soltó el abrazo para verlo a los ojos con fijeza.
Las mejillas de ambos se pusieron ligeramente rojas al verse.
-¿Me acompañas con mis hijos a la fiesta?
-Por supuesto, baby.
Stolas asintió y ambos caminaron a la salida de la habitación. Uno al lado del otro caminando, sin mirarse a los ojos, con una timidez que estaba comenzando a nacer entre ambos poco a poco.
-Vassago…
-¿Si?
-¿Podemos ir a visitar unos planetas juntos alguna vez?
Vassago miró a Stolas con sorpresa.
-¿Quieres que te acompañe a una salida?
-Creo que tienes razón; llevo dos años encerrado desde que mi esposo murió y Octavia se puede encargar de sus asuntos reales ahora que es adulta.
-Me encantaría acompañarte-respondió Vassago con gran gozo.
Stolas rio ante esa reacción.
-Te hice reír.
-Es justo lo que necesito ahora.
-Entonces tú decide el día y el planeta-sentenció Vassago.
-¿Te parece en tres días?
-Claro.
Y las dos aves se rieron mientras salían de la recámara de Stolas, cerrando la puerta tras de sí.
FIN
