Capítulo 5

Confesión

Luego de cambiarme de ropa me dirijo a la sala, Ranma se dedica a secar su cabello con una toalla, lleva únicamente una camiseta sin mangas y un pantalón de dormir; me siento frente a él y lo observo expectante mientras parece tomarse más tiempo del necesario.

- ¿Y bien? - pregunto impaciente.

Coloca a un lado la prenda dejando su cabello suelto, da un gran suspiro, se sienta posando los codos sobre las rodillas y finalmente se anima a hablar.

- La noche en que tú y yo… no, fue antes de eso - Sus profundos ojos azulados me contemplan cargados de nostalgia - ¿Sabes? desde que me enamoré de ti no puedo hacer nada bien – a pesar de mi evidente desconcierto, él continúa sin inmutarse - en aquel tiempo, cuando al fin tuve el valor de declararme, supe que no podía dejar que nada se volviera a interponer entre nosotros, pero había un problema – se toma un momento para reflexionar – Era un cobarde, Akane. No me sentía capaz de ponerles un alto a mis otras "pretendientes" y darte tu lugar - suspira rememorando - Sin embargo, supe que debía hacerlo definitivamente. Resolver lo de Ukyo resultó más sencillo de lo que creí, trabajé medio tiempo para el doctor Tofú y también, me apena confesarlo, hice un trato con Nabiki para vender mis fotos como chica - se rasca la cabeza notoriamente avergonzado - Ahorré durante meses para compensarla generosamente por terminar el compromiso, la convencí que el dinero le serviría mucho para la expansión del restaurante que planeaba, aceptó sin gran oposición, al parecer sus sentimientos hacia mí ya no eran tan fuertes como antes, probablemente debido a su convivencia con Konatsu. En el caso de Kodachi no hubo mayor problema, gracias a las influencias de su padre se iría a estudiar al extranjero, solo sería cuestión de tiempo para que nos dejara en paz. Pero con Shampoo era distinto - hizo una pausa, exhalando con fuerza – Siempre fue la más terca de las tres, estaba obsesionada con cumplir las leyes de su tribu y entendí que no podría convencerla fácilmente, por lo que acudí a Mousse. Aunque con dificultad, pude ponerlo de mi lado para estudiar a fondo sus tradiciones y tramar un plan que nos beneficiara a ambos; convenimos que nadie debía enterarse – Se pone de pie comenzando a caminar lentamente por la habitación claramente incómodo - para empezar tuve que fingir aceptarla como esposa, ella quería que nos fuéramos inmediatamente a su aldea, no obstante, logré que me diera el plazo de una semana para irnos; me preocupaba que atentara en tu contra después de mi partida por lo que me centré en dejar todo listo para que estuvieras segura. Akane, jamás fue mi intención lastimarte, la noche que estuvimos juntos no debió suceder – abro los ojos impresionada y de inmediato corrige - es decir, sí, pero no en esas circunstancias. Debí controlarme, mas no pude dominar mi corazón, lo anhelaba tanto que me dejé llevar; no fui capaz de mirarte después de esa canallada, así que hui cobardemente. En cuanto salí del dojo me reuní con Shampoo y Cologne, viajamos a China de inmediato para "celebrar" la boda – recuerda con la mirada perdida - Ambas se habían asegurado que en su aldea estuvieran al tanto de nuestra llegada, todo el pueblo estaba enterado del compromiso de Shampoo "con un grandioso y excepcional" artista marcial, fue una lástima que el talentoso joven que esperaban no acudiera – sonríe de medio lado con picardía - Mousse me reveló que nada más había dos formas de terminar el compromiso entre las amazonas: que la guerrera renunciara públicamente a la unión o que el Concejo la desaprobara; sabía a la perfección que ellas no darían marcha atrás y yo no podría persuadirlas de dejarme libre, únicamente quedaba una vía. Aunque era arriesgado, ya no podía arrepentirme, puse todo mi esfuerzo en decepcionar a las ancianas del Concejo; no solo me dejé vencer por Mousse en más de una ocasión, sino que me convertí en el saco de boxeo de la mayoría de los hombres de la aldea y acepté realizar las tareas más humillantes durante semanas – aprieta los puños mientras su rostro expresa una gran frustración, luego sonríe satisfecho - Pero valió la pena por ver cuán avergonzadas estaban. Intentaron convencer a todos que era un engaño, Shampoo quiso manipularme con hechizos y trucos que no funcionaron; Cologne estaba aún más furiosa, amenazó con matarme y volver a Japón para vengarse de mis seres queridos si no luchaba en serio. Sinceramente tuve miedo, no obstante, no tendría otra oportunidad, era todo o nada - suspira con alivio – finalmente, después de mucho deliberar, las líderes desaprobaron el matrimonio, se rompió el compromiso y fui exiliado del pueblo para siempre.

- ¿Qué sucedió con Shampoo y Cologne? – pregunto abrumada por lo que acabo de escuchar.

- Al parecer serían severamente castigadas, no me quedé a averiguarlo, me marché del país antes de meterme en más problemas.

- Ya dejaste claro que fui un "accidente" en tu plan, pero ¿no creíste que merecía saber lo que iba a pasar? – le reprocho severa.

- Si te lo contaba ¿me hubieras permitido hacerlo? – pregunta inmediatamente.

- ¡Por supuesto que no!

- Justamente por eso no lo hice – sentencia sagaz.

- ¿Entonces preferiste dejarme así? ¿Acostarte conmigo y abandonarme sin explicación? ¡¿Qué esperabas que pensara?! – le grito enardeciéndome.

- Estás malinterpretando ¡Sé que me equivoqué! Quería hablar contigo esa noche, pero no tuve el valor para despedirme ¡Fui tan estúpido, demonios! – se lleva las manos a la cabeza y se acerca a la ventana intentando calmarse.

- ¿Qué ocurrió con tu maldición? – continúo interrogándolo.

- Antes de regresar de China, Mousse y yo fuimos a Jusenkyo, supimos por el guía que algunos de los estanques se habían restaurado, entre ellos el del hombre ahogado. Nos advirtió que había pocas probabilidades que funcionara, sin embargo, no dejaríamos pasar la oportunidad, además…

- Además ¿Qué?

- ¡Tenía que intentarlo! Quería ser un hombre completo para ti – exclama agobiado - Eso también me impulsó a hacer esa locura.

- Idiota, siempre fuiste perfecto para mí – le reprocho en mi mente. Me tomo unos instantes para procesar lo que acabo de escuchar, hay muchos detalles que no concuerdan - Es una gran historia - afirmo incrédula - Por otro lado, me parece increíble que no hayas intentado contactarme cuando supuestamente regresaste sin compromisos.

- Puedes preguntarle a Nabiki al respecto.

- ¿Nabiki? – lo miro confundida - ¿ella qué tiene que ver?

- Retorné a Nerima buscándote, mas tu familia te negó recriminándome el daño y la humillación que te provoqué. Insistí todos los días por un mes entero, entonces tu hermana me ofreció un trato: darme tu contacto a cambio de trabajar en el dojo, asegurando que debía compensar monetariamente mi falta y con intereses. Acepté sin pensarlo dos veces, fue un largo año a su servicio, pero sentía alivio al escribirte cartas que aseguró te entregaba, cuando no obtuve respuesta simplemente supuse que seguías enojada; sin embargo, hace unas semanas las descubrí ocultas en su habitación junto a un bolso con dinero, esa tramposa se quedaba con gran parte de las ganancias además de no enviar ni un solo sobre, ahí entendí que era su forma de vengarse. La enfrenté logrando que me permitiera verte si no la delataba con tu padre.

- ¡Cómo te atreves a decir eso! – le recrimino indignada por su acusación – Mi hermana puede ser codiciosa pero jamás haría algo así, ella me ha apoyado todo este tiempo.

- No te culpo por desconfiar, pero estoy diciendo la verdad.

- ¡Mientes!

Se dirige presuroso a su habitación, regresa trayendo un paquete atado que arroja con coraje sobre la mesa.

- Sabía que sería difícil convencerte. Ten, compruébalo tú misma.

Me acerco con molestia, desato el nudo haciendo que se desparrame sobre la mesa el contenido, tomo el primer sobre y reconozco de inmediato la caligrafía de Ranma, voy recogiendo una por una el resto de las cartas sin abrir, todas dirigidas a mí. Diecisiete en total, las más antiguas con sello postal de hace más de un año enviadas a la casa Tendo, al instante noto que provienen desde China; adjuntos hay comprobantes de depósitos bancarios a nombre de mi hermana.

- No entiendo por qué lo haría – balbuceo aturdida.

- También me engañó – bufa con frustración - Te dije que las personas no cambian.

- ¡Imposible! – exclamo intentando asimilar todo.

Mi angustia siempre fue creer que Ranma me había dejado por Shampoo, durmiendo conmigo únicamente por capricho, hoy me entero que mi hermana supo la verdad y prefirió ocultármela por dinero. El aire me falta, por más que respiro siento que me asfixio, es demasiado.

- Akane, por favor, perdóname – Ranma se acerca con premura. A pesar de su sincero arrepentimiento lo alejo con desdén.

- ¿Crees que es tan fácil? - exclamo intentando dominarme - No tienes idea de cuánto sufrí y lo que me costó superarlo ¿Piensas que regresando con una historia increíble me arrojaré a tus brazos y todo se arreglará? - lo miro con una mezcla de rencor e incredulidad.

- Estoy consciente que te lastimé - habla conteniéndose visiblemente - Sabía que necesitarías tiempo para procesarlo, planeé hacer todo con calma, pero enloquecí cuando supe que salías con alguien, no pude esperar más.

- ¿Qué buscas? – mascullo con rabia - ¿qué quieres realmente?

- A ti – declara firme. Se aproxima tomando mis manos con inusual suavidad – Te amo, Akane.

Apenas alcanzo a tartamudear, siento una presión en mi pecho al volver a escuchar las mismas palabras que pronunció antes de abandonarme; no sé cómo reaccionar ante tal declaración y me pierdo en su profunda mirada, el rencor que me invadía es reemplazado por la exaltación que me provoca su proximidad.

Recomponiéndome de mi momento de debilidad, retraigo bruscamente mi mano lastimada, hago una mueca de dolor que nota al instante y me revisa frunciendo el ceño al darse cuenta de la lesión.

- Fue por la pelea ¿Verdad? - deduce de inmediato.

- Estoy bien - respondo ocultándola.

Muestra un gesto de molestia antes de ir por el botiquín de primeros auxilios que tengo en el baño, al regresar se hinca frente a mí y se dedica a vendarme con sumo cuidado.

- Yo provoqué esto - murmura preocupado.

- Fue un descuido mío, me faltó concentrarme - respondo arisca.

- No debí insistirte.

- Estoy fuera de forma, te advertí que hace mucho no peleaba en serio.

- Sigues teniendo una fuerza descomunal, tuve suerte que te compadecieras de mí - bromea sonriendo levemente. Termina de vendarme, permanece pensativo acariciando mi mano - no puedo volver a dejar que algo te pase - musita cabizbajo, levanta la cabeza y observándome fijamente declara - Akane, déjame pasar el resto de mi vida compensando todo el daño que te he causado.

- Me rompiste el corazón, Ranma, creí que me habías traicionado ¿Cómo podría confiar? - la voz se me quiebra.

Toma mi rostro entre sus manos y se acerca hasta juntar nuestras frentes, trato de mantener distancia colocando mis palmas sobre su pecho.

- Déjame demostrártelo, dame una oportunidad, no pido más; sé que lo arruiné, jamás debí abandonarte - sus palabras se oyen sinceras y llenas de arrepentimiento - te extraño demasiado, no te has apartado de mi mente desde aquel día.

- ¿Y si no acepto? ¿Qué harías si dijera que ya no siento nada por ti? - cuestiono titubeando.

- Vine aquí sin esperanzas, lo único que quería era volverte a ver. Pero ahora, al tenerte tan cerca, no dejo de pensar en recuperarte, en luchar por ti hasta el final - agrega con decisión.

Todo este tiempo me centré en considerar que había jugado conmigo, creyendo que era la única que sufría, ahora me doy cuenta de lo equivocada que estaba; mientras yo lamentaba su ausencia recibí el apoyo de mis seres queridos, en cambio él soportó en silencio las consecuencias de sus propios errores. Tonto, si hubiese confiado en mí las cosas serían tan distintas.

Desde que nos conocimos estoy acostumbrada a su actitud arrogante, inmadura y obstinada, conocía de sobra lo incapaz qué era de expresar sus sentimientos, empero, jamás supuse que llegaría al grado de preferir elaborar un plan innecesariamente complicado para no hacerle frente directamente a su acosadora.

Sin embargo, la persona frente a mí es alguien distinto, se expresa de forma sensata y honesta, incluso confesando su sentir abiertamente. Ahora comprendo que nuestros corazones comparten las mismas secuelas, independientemente de quién fue el culpable.

Me separo unos centímetros para apreciarlo con detenimiento; noto nuevamente su labio roto, levanto una de mis manos para tocarlo con la punta de mis dedos.

- También estás lastimado.

- Yo me lo busqué - dice en voz baja - No es importante, tú eres quien me preocupa.

Comienza a acariciar mi mejilla suavemente, puedo sentir en mi otra palma sus fuertes latidos a través de la ropa, reacciono apretando su camiseta atrayéndolo un poco más, no quiero perderlo de nuevo.

- Nunca he dejado de amarte - pronuncia en un ronco susurro. Lentamente alcanza mi boca, cierro los ojos sucumbiendo finalmente.

Sus labios recorren los míos reviviendo recuerdos, el dulce sabor y la calidez de su aliento me envuelven poco a poco embelesándome, me sujeta por la nuca profundizando el contacto, su lengua anhelante se abre paso provocándome un placentero escalofrío, entonces me vuelvo consciente de lo que está pasando.

- ¡No es correcto! – exclamo poniéndome de pie bruscamente con mi rostro ardiendo, mi movimiento ocasiona que Ranma caiga hacia atrás.

- ¡Lo lamento, no quise! - se excusa con desesperación incorporándose.

Camino erráticamente por la habitación agobiada y arrepentida recriminándome mentalmente "¡Acabamos de besarnos, maldición! Ha sido un enorme error ¿Por qué no lo detuve? Me dejé engatusar como una chiquilla tonta ¿O es que acaso yo también quería que sucediera? ¡No, imposible! ¿Qué voy a hacer ahora?"

- Akane, fue mi culpa, tranquila - intenta calmarme tocando mi hombro, lo rechazo de un manotazo.

- Esta era tu intención ¿Verdad? Querías aprovecharte de mí ¡Pues no caeré en tu juego! - lo encaro furiosa.

- ¿Juego? - cuestiona indignándose - ¿Acaso no escuchaste que acabo de confesar lo que siento por ti?

- ¡Podrías decirle lo mismo a cualquier otra mujer! Solo me buscaste porque no puedes soportar que te olvide - le recrimino.

- ¡¿Qué?! - su expresión se endurece más al escuchar la acusación.

- Eres un narcisista, lo único que te importa es tener a todas tras de ti, no es la primera vez que te comportas de esa manera.

- ¿Eso piensas de mí?

- Siempre has sido así, tú mismo lo dijiste, las personas no cambian - se sorprende al oír su propio razonamiento en su contra, se acerca impetuoso - ¿Qué haces? - tartamudeo. Retrocedo para evadirlo, no obstante, me aprisiona contra la pared colocando sus palmas a los costados de mi cabeza.

- ¿En serio crees que soy esa clase de hombre? Incluso después de contarte todo ¿sigues desconfiando de mí?

Lo miro retadora, a pesar de que una parte de mí quiere confiar la otra permanece alerta; el recelo gana en esta ocasión.

- Seguro te divertiste mucho antes de buscarme - le reprocho con rencor - ¿Me consideras tan tonta como para engañarme diciendo que no hiciste nada con Shampoo? ¡Por favor, no insultes mi inteligencia! Te fugaste con ella ¿Qué hombre en su sano juicio la despreciaría?

- Quizás dudes de mi historia - pronuncia con molestia creciente - pero te juro por lo más sagrado en mi vida, que no he estado con nadie aparte de ti ¡Jamás la toqué! - asegura con firmeza- ¡A pesar de sus intentos no dejé que sucediera!

- ¿Sus "intentos"? - subrayo suspicaz - ¿Qué ocultas?

- ¡Nada!

- ¡Embustero!

- ¡Te estoy diciendo la verdad! Conoces cómo es - contesta con fastidio - Admito que trató de engañarme varias veces, incluso amenazándome ¡Aun así siempre mantuve distancia! La convencí de esperar a casarnos, nunca me involucré con ella.

- Mentiroso – murmuro desviando la mirada con desilusión.

- ¡Terca! – profiere más enfadado - ¿Qué puedo hacer para convencerte? - suspira con desazón - Jamás me ha interesado nadie que no seas tú, siempre has sido tú - su voz se hace más grave conforme reduce el espacio que nos separa - Desde aquella vez, sueño cada noche con volver a hacerte mía, eres a la única que… deseo - traga saliva mientras su vista desciende disimuladamente hacia mi escote.

Su desfachatez me desconcierta e intento alejarme, lo impide interponiendo su mano a la vez que aproxima su cuerpo al mío cortándome el escape. Lo observo desafiante, él sostiene la mirada, su respiración se vuelve pesada, me contempla como una fiera acechando a su presa; siento el calor que emana de su piel, cierro los ojos embriagada por su viril aroma, percibo la cercanía de su rostro y mi corazón comienza a latir desbocado. Mi mente se nubla, mi cuerpo se tensa, sé que debería detenerlo, en vez de eso permanezco estática aguardando el encuentro que nunca llega, en su lugar lo escucho exhalar al tiempo que hunde su cabeza en mi hombro.

- Me estás volviendo loco - susurra en tono angustioso –Si supiera que aún me quieres sería el hombre más feliz del planeta, pero si ya no te inspiro nada no podría soportarlo. Sé que no merezco tu amor después de lo que hice, por eso al menos ódiame ¡Di que me odias! Lo aceptaré - agrega como una súplica - Sólo de ese modo podría olvidarte.

¿Odiarlo? Sí, maldije su existencia rogando por jamás haberlo conocido, creí que alejándome lograría borrar su recuerdo, estaba convencida que lo había superado y me supuze capaz de tratarlo como a un desconocido; no obstante, ahora sé que me es imposible. Es tiempo de aceptar la verdad, siempre anhelé verlo de nuevo; hoy por hoy ansío su compañía, ambiciono su calor, aspiro a su tacto, quiero y deseo a este hombre.

Debo refrenarme, esto no puede seguir. Justo ahora debe ser el momento en que se ríe y confiesa que todo es un engaño, donde admite estar burlándose de mí y acepta haber dormido con Shampoo infinidad de veces incluso antes de nuestra despedida. Necesito que lo diga, por más que duela me es preciso oírlo para ya no anhelar su presencia y dejarlo ir; pero al abrir los ojos me encuentro con su mirada ávida de amor, contemplándome como a lo más importante de su mundo.

-Yo no te odio, Ranma – pronuncio aún titubeante - nunca logré hacerlo, lo cierto es que también quería verte – finalmente confieso con timidez.

Él esboza una amplia sonrisa, entonces aproxima su mano hasta posarla en mi mejilla en un contacto tan suave que apenas logro percibirlo, sin embargo, es suficiente para que mi piel se erice y mi pulso enloquezca; al levantar la cabeza analizo cada detalle de su rostro acezante, sus masculinos rasgos, el cabello levemente alborotado que cae libre sobre sus hombros, con mi vista continúo recorriendo lentamente desde su cuello hasta su clavícula, percibiendo la tensión de sus trabajados músculos bajo la escasa ropa. Ranma me acaricia sutilmente acercando su pulgar a mis labios, rozándolos con un gesto sugerente.

- Akane…

Oír mi nombre emanar de su apetecible boca hace que una sofocante ola de calor inunde completamente mi ser, giro mi cabeza intentando encontrar aire que respirar; entonces, con mi cuello expuesto, se aventura a recorrerlo con atrevimiento inhalando profundamente mi aroma.

- Hueles tan bien.

Su voz, profunda y seductora, provoca un violento palpitar en mi pecho, mi boca se seca e inconscientemente me humedezco los labios, al notarlo parece perder el control y se aproxima impulsivamente, por instinto me retraigo haciéndolo detenerse a tan solo unos milímetros de besarme.

- ¿Tienes miedo? - pregunta serio. Miento negando con la cabeza incapaz de verbalizar una respuesta. Claro que estoy aterrada, sé que esto está mal y, sin embargo, no quiero parar - Te deseo, Akane, no puedo ocultarlo más - profiere con ímpetu.

Ranma comienza a deslizar sus manos hasta posarlas en mi cintura, siento el calor de su aliento recorrer desde el oído hasta mi hombro, apenas me roza; lo hace despacio, atento, disfrutando cada una de las reacciones que desencadena en mí.

- Es repentino, deberíamos esperar – jadeo con mi rostro arrebolado y el corazón agitado, me muerdo el labio inferior en un vano intento por dominar el deseo que inevitablemente se apodera también de mi ser.

- No lo soporto más, te necesito ahora - murmura antes de sujetar mi cadera y estrecharme con vehemencia a la suya, haciéndome sentir su palpitante masculinidad - ¡Solo dilo! - me exige con voz gutural logrando estremecerme al grado de hacer que flaqueen mis piernas – Una palabra tuya y te haré mía en este momento - mi mente se nubla, la distancia entre ambos es inexistente - Pídelo - insiste en un ronco susurro a la vez que asciende lentamente delineando mi silueta con las puntas de sus dedos. Al llegar a mi rostro sostiene mi barbilla, estudia mis gestos, con cautela se aproxima hasta que sus labios vuelven a alcanzar los míos.

Definitivamente no puedo resistirme, quiero entregarme a mis deseos, pero la culpa vuelve a asaltarme, reacciono y trato de apartarlo presurosa.

- No debo - articulo con debilidad en un último intento por recuperar la cordura – Ryu - Al escuchar ese nombre se retrae instantáneamente, su expresión se ensombrece - No puedo hacerle esto, Ranma - declaro en una dificultosa exhalación.

- ¿Lo amas?

- ¿Qué? - exclamo desconcertada.

- ¿Amas a Kumon? - insiste secamente.

- Yo… - su pregunta me descoloca. Creía tener claros mis sentimientos, sin embargo, en este momento soy incapaz de contestar con sinceridad; él permanece severo exigiendo una respuesta - No lo sé - contesto casi inaudible.

- ¡No juegues conmigo ¿Lo amas o no?! – me interroga exasperado frente a mi inseguridad.

- ¡No lo sé! Ya no sé lo que siento – exclamo agobiada cubriéndome el rostro sin comprender cómo me permití llegar a este punto – ¡Estoy tan confundida! - él me observa en silencio con una expresión de profundo dolor - Por favor, quiero estar sola - suplico - es demasiado, necesito pensar.

- Lamento causarte tantos problemas, en verdad lo siento. Descuida, no volveré a molestarte – declara áspero.

Apenas levanto la mirada para verlo retirarse sin siquiera voltear.

.

.

.

¡Hola a todos! Nuevamente estoy aquí con otro capítulo, como se los adelanté, la trama se está poniendo intensa, nuestros protagonistas ya no pueden seguir ocultando sus verdaderos sentimientos. Quiero agradecer a quienes siguen esta historia, cada uno de sus bellos mensajes llenan mi corazón y me animan a seguir escribiendo. También agradezco a mi Beta, cuyo apoyo ha sido fundamental en este proceso, gracias por tu paciencia y dedicación.

Nos encontramos pronto en otra actualización.