Capítulo 8
Una tarde común y corriente.
Ranma acomodaba las cosas de su taller y limpiaba la mesa y la silla para mostrarle a la directora de la escuela.
Mientras fumaba un cigarrillo cebaba un mate para intentar calmar un poquito el frío que empezaba a hacer.
No era un frío crujiente y desgarrador como hacía en el sur. Pero la más leve sensación solía ponerlo un poco nervioso.
Recorría con su vista el lugar y dió con el almanaque.
Se acercó a el y cambió la hoja del mes que se terminaba.
-La puta madre... ya estamos en Abril?
Se preguntó a si mismo.
Se sentó y estiró las piernas mientras tomaba el mate y se calentaba la mano con el mismo.
-1 de Abril...
Pensó.
Se acercaba el primer aniversario de la guerra.
Hacía exactamente un año estaba en el cuartel cumpliendo su noche de guardia cuando a las 7 am del día siguiente alguien del regimiento gritó...
-RECUPERAMOS LAS MALVINAS!!!!! RECUPERAMOS LAS MALVINAS!!!!!!!
De a poco despuntaba el alba.
Sonó la trompeta haciendo el llamado matutino.
Todos salían de los hangares y se formaban prolijamente.
El se acercó a su compañía y también formó al lado de Gosunkugui.
-Ranma... Te enteraste? Estamos en guerra!!!!!
-Shhh callate boludo. Van a pasar inspección.
-SAOTOME!!!! CONMIGO!!!!!
Salió corriendo y se presentó.
-Soldado Saotome presentándose, mi teniente.
-Descanse... cómo estuvo la guardia, soldado??? Algo que informar???
-No, mi teniente. Ninguna novedad. Todo estuvo tranquilo, señor.
-Bien. Así me gusta... venga conmigo.
Ranma lo siguió unos pasos hasta la parte del casino de oficiales.
-Tome, lávese la cara. Deje el fusil ahí, no pasa nada.
Le dijo mientras le daba una barrita de jabón.
-Gracias mi teniente...
Ranma se lavó un poco y con algo de intriga le preguntó.
-Mi teniente... estamos en guerra?
-Eso parece, soldado.
-Y que va a pasar ahora? Vamos a tener que ir?
-Si la patria lo demanda hay que ir... o qué? No me diga que tiene miedo... no?
-No mi teniente. Para nada.
-Así me gusta. Ese es mi soldado. En mi escuadrón no hay cagones me entendió Saotome?
-Si señor!!!!
-Bien... agarre su fusil y vaya a formarse... carrera vamos!!!!!!!!
Se paró junto a sus compañeros mientras el Coronel daba una arenga e impartía instrucciones.
Todo el regimiento comenzó a cargar armamento y provisiones en los camiones.
El despliegue era inmenso.
Ya no eran simples prácticas militares.
Se notaba la tensión en el lugar.
Se despaviló de sus recuerdos cuando Akane y la directora entraron al taller.
-Permiso, buenas tardes...
Dijo la maestra que entró primera.
-Hola... cómo andan?
-Cómo le va, Saotome????
-Jaja, cómo anda, seño, todo bien?
-Cómo creciste, mocoso, eh jajajaja
-Jaja y bueno... el tiempo pasa, no?
-Ayyyy... se conocen?
-Siii, fue mi alumno.
-Uyy que bueno!!!!
-No sabía que se hizo directora.
-Hace 3 años agarré la dirección. Vamos a ver si podemos levantar un poco la escuela... gracias por cooperar, Saotome, de verdad.
-No es nada... bueno... les muestro lo que hice.
Ranma guió a las docentes adentro del taller y le mostró una silla y una mesa.
-Bueno... agarre un esqueleto sano, lo pinté devuelta. Esta madera es bastante económica pero es buena. La remaché y bueno... es lo que salió. Qué le parece, señorita directora?
-Me encanta. Quedaron igual a la de la escuela... Cuanto podes tardar en hacerlas?
-Y... por la cantidad que son...puedo ir haciendo algunas tandas y se las voy llevando... cuando les llevo una tanda me traigo otra y sigo. De pende de cada cuanto me traigan los materiales. Pero no creo que tarde mucho.
-Bueno Saotome. Empiece nomas. Cuando viene a buscar las cosas?
-Tengo que hablar con mi amigo fletero. Hoy lo llamo y mañana le confirmo si?
-De acuerdo
-Bueno, quedamos así entonces.
-Bueno Saotome... estamos en contacto. Para el 25 de mayo lo quiero en el acto... si?
-Ahí voy a estar.
-Así me gusta... bueno... Tendo... nos vemos mañana si? Chau chau...
La directora se retiró dejando solos a Ranma y Akane.
-Bueno... buenísimo Ranma. Muchas gracias de verdad.
-No es nada. Aparte son para mi escuelita jeje.
Akane apoyo su bolso y se sentó en una silla. Agarró un cigarro del paquete que había en la mesa y lo prendió.
-Che.. y te van a venir a ayudar Mouse y los chicos?
-Si... me dijeron que si.
Ranma se sentó en la silla de en frente y también se puso a fumar.
-Va a estar bueno pasar tiempo con ellos devuelta.
-Vas a seguir yendo los sábados?
-Que se yo...
-Che... te puedo preguntar algo?
Ranma la miró extrañado.
-Si, decime.
-Hace rato te lo quiero preguntar. No se, me daba miedo.. o vergüenza mejor dicho...
-Que cosa???
-La vez que nos conocimos... Les ibas a disparar a esos chabones?
Ranma dio una enorme bocanada de humo y, suspirando profundo, exclamó.
-No se... no lo pensé realmente. La verdad es que yo estaba sin poder dormir sentado en el sillón cuando te sentí gritar. Ni la pensé... agarre el fierro y salí. Cuando me di cuenta de lo que estaba pasando ya lo estaba apuntando al flaco ese.
Akane miraba hacia la nada tratando de entender lo que le decía el chico.
-Y cuando estuviste allá en Malvinas... dudaste en algún momento?
Ranma no decía nada...
-Perdón... perdón de verdad. No tengo que preguntar esas cosas, discúlpame.
-Nooo... tranquila, no te disculpes. Mirá, para ser sincero... no había mucho tiempo para pensar ahí... había que tirar y... tirar. Era eso o te mataban. Y en ese momento... no tenés nada más en qué pensar, salvo cuidarte y cuidar a los tuyos.. que se yo.
Akane se paró y rodeó la mesa al mismo tiempo que apagaba el cigarrillo en el cenicero. Se puso adelante de Ranma y se Inclinó un poco agarrándole la mano.
-Bueno... gracias por cuidarme esa noche, Ranma... gracias de verdad. Y quiero que sepas que... que yo también te quiero cuidar a vos...
Ranma sonrió un poco y le acarició la mejilla a la maestra.
-Akane... querés ser mi novia?
Llena de felicidad le respondió.
.-Si vos no me lo pedías te lo iba a pedir yo...
El chico se paró y la abrazó fuerte mientras la besaba...
-Si me dejás de querer algún día lo voy a entender. Mirá que soy complicado yo.
-Tranquilo... no conoces mi carácter todavía jaja
Akane miró la hora en el reloj de la pared y lo soltó para despedirse.
-Bueno Ranma... me voy para casa y después a entrenar... mañana si querés paso y comemos juntos, si?
-Dale.. te espero al medio día con la comida hecha..
-Dale muchas gracias...
La chica lo besó de nuevo y le susurró un -Te quiero- al oído para luego retirarse.
Ranma se quedó estático unos momentos.
Cuando volvió en sí se fue a cargar la pava y la puso al fuego para seguir tomando mate.
Empezó a ordenar el taller y a sacar cosas a la calle que ya no le servían para poder hacer espacio para poder almacenar los materiales que iba a necesitar para hacer las mesas y sillas de la escuela.
La luz de la tarde empezaba a irse. Mientras seguía sacando cosas vió a un muchacho revolviendo la basura de la vereda de en frente. Como buscando algo para comer.
Al principio no le dió mucha importancia.
En uno de esos viajes del taller a la calle recordó que tenía en su heladera de la carpintería un poco de fiambre, un tomate y algo de pan.
Fue hasta la misma. Los sacó e hizo un par de sanguches que puso en una bolsa de papel.
Salió a la calle y lo llamó.
-Flaco... no comas de ahí... tengo un par de sanguchitos si querés.
El chico dejo la bolsa que estaba revolviendo y volteó.
Era un chico alto, de pelo corto claro. Venía tirando un carro con el que juntaba cartones. Tenía puesta alpargatas, bombacha de campo desgastada, una camisa roñosa, pañuelo al cuello con un nudo y sombrero. Literalmente era un gaucho.
El chico lo quedó mirando al carpintero.
-De verdad o me estás cargando?
-De en serio, loco, tengo un par de sanguches si querés.
-Si, amigo, me vendrían bien.
-Dale, vení.
El muchacho cruzó la calle mientras Ranma entraba a la carpintería.
El cartonero miraba desde la puerta el lugar.
-Lindo taller amigo eh... no tendrás algo de cartón?
-Cartón no... pero algunos fierros viejos. Algo de plomo o cobre puede ser. Si queres en la semana te los junto y pasa a buscarlos.
-Dale dale capo me re servirían.
-Queres una botella de agua?
-Dale loco... me vendría bien.
-Ahí te busco.
El carpintero fue hasta la heladera a buscar esa botella. Al cerrar la puerta y darse vuelta vió que el chico sr había metido a su taller.
-Eeeh flaco, qué haces? Quién te pensaste que sos para meterte así nomas. Que te ofrezca algo para comer y tomar no te da el derecho a que te metas así nomas, tomatelá o se pudre todo...
El cartonero solamente miraba la pared. La pared donde estaba colgado el cuadro del abuelo de Ranma... y debajo su diploma de veterano.
-Loco te dije que salgas porque sino te cago a trompadas!!!!!!!
El pibe solamente señaló el diploma y miró a Ranma a los ojos. Luego le dijo...
-Estuvimos ahí... verdad?
Ranma abrió grande los ojos.
-Si... estuvimos ahí...
Le volvió a decir el chico ya con ojos llorosos.
Ranma dejó la botella de agua en la mesa y se paró frente a el.
Se quedaron mirando muy profundamente, casi reflejándose uno en el otro.
-Cómo te llamas?
-Ranma... vos?
-Daisuke...
-Donde estuviste?
-Yo estuve en el Belgrano...
-Uuuufff... la puta madre.
-Si, bueno... vos?
-Monte Longdon.
-Que desastre loco...
Ambos muchachos se dieron un abrazo.
-Che loco... lo lamento mucho.
-Yo también flaco... gracias por el agua y la comida... me voy a ver si puedo juntar un poco más de cartón... gracias che.
El pibe salio con la bolsa de papel y la botella de agua. Las puso en el carro y se dispuso a seguir su marcha.
-Che, Daisuke... podes pasar cuando quieras por acá. Sabes?
-Dale Ranma... nos vemos.
El muchacho siguió su rumbo y Ranma se volvió a meter al taller para cerrarlo.
Se fue a su casa y se desvistió para meterse a la ducha.
Cuando salió de bañarse se sentó en el sillón del living y se puso a pensar otra vez en ese día que había pasado hacía un año.
Esa noche del 2 de abril de 1982, en el regimiento, todos recibieron la orden de cargar el armamento y las provisiones a los camiones mientras iban llegando más y más soldados clase 62 que habían sido dados de baja unos meses antes.
Cuando todo estuvo cargado, se subieron a los camiones y partieron hacia la base aérea del Palomar donde abordaron el avión que los llevó a Río Gallegos.
Allí estuvieron unas noche.
En un momento Ranma le dijo a su Teniente.
-Señor...
-Dígame Saotome.
-Me da permiso de llamar a mi casa por favor?
-SOLDADO!!!! NO PREGUNTE ESTUPIDECES!!!! ESTAMOS EN GUERRA SAOTOME... QUÉ PASA??? LE TIEMBLAN LAS PATAS AHORA? EH? TIENE MIEDO Y QUIERE VOLVERSE A SU CASA????
-No señor...
-ENTONCES?????
-Mi Teniente... hoy es el cumpleaños de mi madre... quería despedirme...
Shinosuke lo miró serio.
Metió su mano en el bolsillo y sacó unas monedas.
-Tome... tiene 5 minutos. Si no está acá en ese tiempo lo traigo a patadas en el orto y lo voy a tener bailando toda la guerra me entendió?
-Si mi teniente!!!!!!!
-Vaya... recuerde... tiene 5 minutos!!!!! CARRERA VA VA VA RÁPIDO!!!!!
Ranma salió corriendo hasta un edificio donde en el hall principal había una cabina telefónica.
Metió las monedas tan rápido como pudo y marcó.
-Hola... hola Ranko? Soy yo, Ranma... si si todo bien... si me enteré... escuchame pasame con mamá... hola? Hola mamá? Feliz cumpleaños vieja te quiero mucho... escuchame... si hay ruido, son helicópteros... escuchame... sii me enteré me enteré... mamá... mamá, me voy a Malvinas... no vieja por favor no llores ma... yo te voy a escribir... no no hables con nadie, tengo que ir... por favor ma, no llores mami por favor... te amo vieja... saludalo a papá... te quiero mucho viejita... voy a volver vas a ver... te amo ma!!!!!
Ranma colgó el teléfono y volvió corriendo a su lugar.
-Fueron 6 minutos, soldado...
-Disculpe mi teniente...
-Soldado... procure ser puntual, si?
-Si señor.
-Bueno... vaya allá a cargar las cosas.
El día 7 de abril llegó a malvinas el resto del grupo.
Allí, Shinosuke los formó y les habló.
-Bueno muchachos... una alegría volver a verlos. Pero esto es como en el cuartel. A partir de ahora dejo de ser Shinosuke y vuelvo a ser Teniente... está claro?
-Si señor!!!!!
-Mouse... conmigo.
-Ordene mi teniente.
-Te presento al conscripto Saotome. Tiene cara de pelotudo pero tiene voluntad. Creo que de acá vamos a sacar un buen soldado... te lo encargo si? Entró al cuartel hace casi dos meses, apenas hizo dos guardias. Enseñale los trucos del fusil y cómo te tiene que ayudar a vos.
-Si mi teniente... Saotome? Mucho gusto pendejo...
-El gusto es mío...
-Bien... vayan a buscar posiciones... Mouse... tomá la cámara, te la encargo.
-Gracias mi teniente...
Se levantó del sillón y empezó a dar vueltas por su casa. Barrió un poco, acomodó la ropa y la guardó en el ropero, cambió las sábanas de la cama y puso a lavar las sucias.
Poco a poco la noche iba pasando.
Cuando el reloj dió la media noche agarró el teléfono y marcó.
El tono sonó varias veces, unas diez más o menos hasta que atendieron.
-Hola...? Quién habla...? Sabe usted la hora que es? Cómo va a llamar a esta hora? Quién anda ahí...?
-Ho... hola viejita... feliz cumpleaños.
Eso solo dijo... no dijo nada más.
Hola gente. Ho
