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Siete años después.

Inglaterra, calles de Londres.

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Aren: ¡Ja, tontos nunca me atraparán, al menos no con vida!

Oficial principal: ¡Oye, ven aquí! - estira su mano para alcanzarlo, pero este se agacha y se escabulle hasta llegar a una plaza comercial - ¡rayos, se escapa!

Oficial: ¡No lo veo!

Fuera de la vista de sus perseguidores, Aren se escurre debajo de las tiendas, tomando una manzana en su paso.

Aren: ¡Muchas gracias, señor, me servirá para el camino! - le da un mordisco a la fruta

Vendedor: ¡Hey, oye! ¡pequeño bribón, devuelve eso! - trata de atraparlo

Aren: ¡Muy lento! - lo esquiva - no corra tanto o le dará un infarto! - sin detenerse, aprovecha para abastecerse de cualquier exquisitez que encontrase frente a él

Vendedor: ¡Eso no es para ti, oficiales hagan algo!

Oficial novato: ¡¿Por dónde se fue?! - preguntó al borde del cansancio

Vendedor: ¡Por ahí!, ¡atrapen a ese vándalo!

Oficial novato: ¡No se preocupe señor, haremos que pague!

Aquel trio continúa corriendo en su búsqueda. Aren, al darse cuenta que estaban acercándose aceleró el paso.

Aren: ¡Demonios!, que malvados son a saber que es por una causa justa - frunce el ceño con molestia, adentrándose a un callejón, pero antes de seguir huyendo se topa con una rejilla que obstruye el camino - ¡oh no!

Sin pensarlo, Aren se trepa e intenta llegar al otro lado; sin embargo, varios hilos de su camisa ya destejida se quedan incrustados en las púas.

Aren: ¡Ah, lo que faltaba! - jala con fuerza para caer al suelo, al mismo tiempo en que los oficiales llegan al lugar, pero son detenidos por el alambrado - ¡llegaron muy tarde! - les saca la lengua

Oficial principal: ¡Haciendo desastres otra vez, devuelve lo que robaste!

Oficial: ¡Si, al menos danos lo que no te has comido todavía! - Aren se detiene y vuelve para mostrarles una cara de ultratumba

Aren: Una vez que algo ha sido perdido, jamás regresará...- los observa como si estuviese escudriñando en su alma - además, ya me comí todo, no puedo hacer eso ¿o quieres que lo escupa? - hace el amague de vomitarlo, siendo visualizado con desagrado por los presentes - ¿ven? es imposible - se encoje de hombros - bueno ya debo irme, espero que tengan buena tarde caballeros o debería decir ¡Bobos! - les saca el dedo medio y emprende su huida

Oficial novato: ¡Detente ya! - saca su arma. Su compañero, al ver lo que planeaba hacer inmediatamente lo golpea

Oficial: ¡Bastardo! ¡¿qué pretendes hacer?, es solo un niño ¿quieres dispararle a un infante?!

Oficial principal: Más bien busquemos un atajo

Mientras estos encontraban la forma de rodearlo, Aren quien corría se notó algo liviano, recordando que siempre iba un poco pesado por el reloj que le dio su abuelo antes de morir. Al detenerse, se percata que ya no lo trae consigo.

Aren: Oh, no ¿dónde cayó? - se da vuelta y empieza a buscarlo - ¿tenía que ser justamente ahora? hoy no es mi día - en su desesperación por hallarlo, logra divisarlo a unos cuantos pasos de él - ¡ahí estas! - salta hacia el objeto con atisbo. Al detallarlo nota que se ha roto - ¡no, no puede ser! - recoge los pedazos con cuidado - ¡vamos, funciona! - intenta ejercer presión para unificar los fragmentos que se dispersaron

Oficial principal: ¡Por aquí!

Las voces de los oficiales se oían cada vez más cerca de donde estaba. Aren no tuvo más opción que tomar su reloj y correr, ocultándose en una esquinera que había más adelante. Su situación no podía ser peor; sin embargo, su preocupación se disipó al ser atraído por un brillo inusual que proviene del artefacto, dejando a Aren hipnótico.

Aren: ¿Qué es esto? nunca había brillado así - toda esa curiosidad permanecía en sus ojos y no pudo evitar tocar el centro del reloj. De pronto, una fuerza en forma de espiral empieza a absorberlo - ¡¿qu-qué está pasando?!

Mientras eso ocurre, los oficiales llegan al lugar.

Oficial novato: ¿Por dónde se metió? - observa su alrededor con atención, pero se sobresaltan al escuchar un grito - ¿qué demonios? - gira sobre sí mismo - oigan, ¿qué es ese brillo de ahí?

Oficial: ¡Puede que se trate del niño!

Sin perder tiempo avanzan hacia la esquinera, encontrando no más que la oscuridad, botes de basura y un gato que se marcha al verlos.

Oficial principal: ¡Maldita sea! - tira con molestia su sombrero - ¿¡cómo se supone que seamos la ley si no podemos frenar a un pequeño vándalo!?

Oficial: Señor, creo que esto le servirá con la investigación

Policía al mando: ¿Qué es esto? - le arrebata los documentos

Oficial: Nos llegó esta mañana, se llama Aren Philpott. Fue llevado al orfanato religioso "Mano de Dios" después del accidente en un tren hace tiempo - menciona mientras los demás escuchan atentamente la conversación - la hermana nos dijo que lleva desaparecido hace ya seis años. Llamaron a scotland yard, pero nadie respondió así que se rindieron con su búsqueda, hasta hoy que fue visto

Oficial principal: ¡¿Y por qué mierda informan seis putos años después y justo cuando el niño vuelve y desaparece?! - arruga las hojas - ¡hablaré con la hermana, ustedes busquen más información sobre su familia - toma su sombrero - ¡ninguno descansará el día de hoy hasta no encontrar a este niño! - todos asienten y se retiran

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Aren por otro lado, es arrastrado a un sitio desconocido. El dolor que produce al ser estirado es desgarrador, tanto, que por un momento sintió como su cuerpo se dividía en dos. El espiral en donde se encontraba le permitió ver el reflejo de sí mismo, quien se movía junto a él de manera maliciosa.

Todo daba vueltas y Aren no pudo soportarlo por mucho tiempo, terminando inconsciente mientras una delgada línea de luz se expande frente a sus ojos.

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At night

El reconfortante sonido de una chimenea y el dulce olor a canela lo despiertan lentamente. Aquel abre sus orbes, no hacía frío, tampoco se oía el canto de los gatos y perros de barriada, al contrario, solo era el inminente silencio y un calor que le recordaba al de un hogar. Todo se sentía agradable, entonces se levanta de golpe al reaccionar, encontrándose en una habitación de aspecto mucho más antiguo y elegante.

El menor deja caer la mirada, observando un tablero de juegos, uno que no reconoció hasta que tomó una de las piezas.

Aren: ¿Que hace esto aquí? - se levanta, detallando su entorno. Los sillones eran de alta clase, tela fina y la chimenea desprendía una fragancia a madera recién quemada - ¿estaré en un sueño? Si es así, no me despierten - sonríe tratando de dejar lo que tomó en su lugar; sin embargo, una punzada hace presencia en su ojo - ¡ahg!

Aren cae al suelo, dejando ir la ficha mientras se encoge por la sensación de ser despojado de su ojo derecho. El menor presiona con fuerza, aunque intenta ver, todo se vuelve borroso. El dolor se intensifica y sin poder reprimirse deja escapar un grito, hasta que siente algo deslizarse por su mejilla.

Aren limpia su rostro con temor y al ver sus manos se percata que es sangre. Aquel intenta ponerse de pie; no obstante, se desploma sobre el sillón al estar mareado, cayendo inconsciente nuevamente.

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(Phantomhive manor: Segundos antes)

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Sebastian regresaba a la mansión tras haber llevado bocadillos a Finnian y Bardroy por el excelente trabajo que realizaron con la visita de esa noche. Todo se sentía extrañamente silencioso.

Sebastian: Parece que será una noche tranquila - eleva la mirada al cielo por un segundo y avanza, pero es atraído por una luz que provenía del despacho, acto seguido se oye un grito

Aquel se detiene, frunciendo el ceño al tener un mal presentimiento. Sin dudar, Sebastian retira el guante de su mano izquierda al ser incapaz de sentir el vínculo con Ciel. El pentagrama emitió un brillo que no tardó en volver a ser negro.

Al ver eso, reacciona e inmediatamente procede a marchar, cambiando su semblante al de uno más frío.

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Meyrin se encontraba llevando un carrito para cambiar la bebida del joven Conde. Sus manos temblaban ante la idea de echar todo a perder y que Sebastian la mirara con malos ojos de nuevo; sin embargo, una luz tenue que sobresalía del estudio la puso en guardia.

Meyrin: ¡Señorito! - frunce el ceño con hostilidad y abre la puerta, lista para cualquier intruso, pero no había nada raro. La joven guarda el arma y toma el pedido para avanzar hacia su lord - mis disculpas joven amo, creí ver una luz que provenía de esta habitación

Al acercarse al sillón pega un grito, dejando caer la bandeja mientras retrocede. Ante su acción, pierde el equilibrio con el dado que Aren había dejado en el suelo y cae.

Meyrin: ¡U-usted no es el joven amo!

Aquella se incorpora y se va con premura para avisar a los demás, pero a medio camino se encuentra con Bardroy y Finnian quienes se acercaban a ella tras haber oído extraños ruidos que venían del despacho.

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(Phantomhive manor: The Earl's Office)

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Bardroy: Es solo un mocoso…- frunce el ceño - ¿de dónde habrá salido?

Finnian: ¿Esta dormido?

Meyrin: Eso parece - menciona. El más joven empieza a tocar su mejilla por lo que Meyrin aparta su mano y le hace una seña - ¡shh!, no lo despiertes

Bardroy: Es extraño que no nos hayamos dado cuenta de su presencia, debe ser muy ágil para haber ingresado aquí sin ser detectado - se dirige hacia la ayudante - ¿qué pasó exactamente?

Meyrin: El señor Sebastian me pidió que cambiara el té del joven amo, pero al llegar, vi un resplandor extraño salir de este lugar y cuando ingresé pensando que tal vez sería un intruso, él señorito ya no estaba... solo encontré a este niño

Bardroy: Eso explica el reguero que hay aquí - se echa a un lado

Finnian: ¿Entonces que hacemos?, ¡si Sebastian se entera, se enojará mucho con nosotros por no haber protegido al amo!

A los pocos segundos Aren, quien estaba inconsciente comenzó a despertar. El ojiverde se sentó como pudo e intentó callar las voces a su alrededor, el cual lo confundían y le daban mucho dolor de cabeza.

Aren: ¿Pueden bajar el volumen? intento recordar lo que pasó - frunce el entrecejo con cierta incomodidad, hasta que se sobresalta al entrar en razón - ¿¡qui-quienes son ustedes!? - asustado, toma lo primero que ve

Bardroy: ¡O-oye tranquilo, no te haremos daño! - intenta acercarse - baja eso

Meyrin: Es cierto - da un paso en falso - confía en nosotros mira, yo soy Meyrin, ¿cómo te llamas tu?

Aren: ¡Y yo soy Aren Philpott, mucho gusto! - responde irónicamente, parándose sobre el sillón - ¡auxilio!, ¡fui secuestrado por extraños!

Finnian: Eres muy ruidoso, baja la voz o el señor Sebastian te escuchará - su contrario frunce el ceño

Aren: ¡No quiero! - les tira el tablero de juegos - ¡aléjense de mí, locos! - con ellos distraídos, Aren aprovecha para huir

Meiyrin: ¡Oye no debes correr por la mansión, Sebastian se molestará!

Finnian: ¡Es imposible alcanzarlo, tiene mucha energía!

Bardroy: ¡Tomemos otra ruta, por aquí! - toma del brazo a Finnian quien sujeta a Meyrin para desviarse

Una vez que el lugar quedó despejado, una sombra hace presencia a través de la ventana. Aquel había estado escuchando la conversación hace rato. Con cuidado, ingresa al lugar solo para observar el desastre que ha quedado y mientras se desplaza, algo llama su atención.

Sobre la chimenea se encontraban los preciados anillos del Conde. No era usual en Ciel dejar sus joyas atrás como si nada, Sebastian sabe que solo se las quitaba para dormir, pero ahora ya no estaban con su dueño.

Aquel los toma y los guarda en su bolsillo. De pronto, una ligera sonrisa se dibuja poco a poco en sus labios, dejando ver sus colmillos.

Sebastian: Has jugado astutamente, pequeño mortal…

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Por otro lado, atraparlo parecía imposible. Para su suerte, Aren había adquirido experiencia huyendo, por lo que esta situación no era tan diferente de las demás, sin mencionar que no lleva ni zapatos o ropa pesada encima. Tras correr y correr llega justo al salón principal.

Aren: ¿Qué? - frena en seco, observando atónito el lugar

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Aren: Este lugar es realmente enorme. Espera, ¿es una mansión?, ¿cómo diablos llegué aquí?

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Aren agita su cabeza y empuña sus manos con fuerza, frunciendo a su vez el ceño. Al llevar su vista al frente observa que la entrada principal se encuentra abierta.

Aren: ¡Cómo sea, yo me voy! - rápidamente procede a bajar los escalones - está es mi oportunidad para escapar de una vez por todas de este horrible lugar

Antes de que sus pies tocaran el suelo, el eco de unos zapatos lo frenan en seco. El menor observa cómo alguien sale de la oscuridad solo para detenerse justo en medio de la salida, observándolo desde la distancia mientras una sonrisa se dibuja en sus labios.

Sebastian: Vaya vaya, parece que la presa ha venido a mi después de todo…- susurra para sí mismo

Aren lo ve fijamente, preguntándose quien sería ese hombre que está frente a él. Su extraña mirada lo hace estremecer, por lo que da un paso en falso al desconfiar.

Sebastian: Parece que te has perdido, pequeño - su sonrisa se hace más visible - empiezo a preguntarme como has llegado aquí, ¿acaso fue una travesura? - sin darle la espalda y usando sus manos cierra lentamente la puerta, alarmando al menor

Aren: ¿Quién…?, ¿quién eres? - procede a subir en reversa, frunciendo el ceño, pero sin perderlo de vista

Sebastian: No debes temer, no te haré daño - avanza pacientemente hacia él mientras sus orbes se van iluminando - como mayordomo de esta mansión, permítame guiar a nuestro pequeño invitado hasta la salida, aunque sería muy desafortunado que se fuera, ya que usted acaba de llegar…

Aren: ¡N-no dé un paso más! - ordena asustado

Al estar distraído, Aren no se percata del cepillo que hay detrás suyo y termina por resbalarse, pero afortunadamente logra sostenerse del barandal. El menor deja ir un suspiro y vuelve su atención hacia el hombre, pero ya no estaba.

Aren: ¿A-a dónde se fue? - observa a su alrededor mientras un escalofrió recorre su espina dorsal, como si un cubo de hielo se deslizara sobre su espalda - de-deben ser imaginaciones mías - sin pensarlo, empieza a bajar tan rápido como puede; no obstante, vuelve a sentir aquella punzada en su ojo, haciendo que se maree ligeramente. Su cuerpo se paralizó y sus piernas dejaron de seguir sus órdenes

Aren no podía moverse, sentía que algo impedía su paso, como si algo inhumano estuviera detrás suyo, sujetándolo fuertemente. Al recuperar el aliento y su visión nuevamente, se espanta al ver lo que a simple vista se ve como una sombra deformándose en algo que no sabría explicar.

El ambiente a su alrededor se tornó frío, dificultando aún más su respiración. Aren no pudo hablar coherentemente. Al darse vuelta, es sorprendido por unos orbes luciferinos.

Su cuerpo reacciona por cuenta propia y retrocede. Al estar al borde de las escaleras resbala, aun así, trató de sujetarse de cualquier cosa que tuviese a su alcance, pero no lo logró. Todo sucedió en cuestión de segundos, Aren solo pudo presenciar una espesa oscuridad abalanzarse sobre él. Solo podía esperar que pasara lo peor.

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(Perspectiva de Aren)

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Esperaba golpearme contra el pavimento y así quejarme de mi mal día, entonces podría despertar de este sueño, bueno, si es que lo es. Sigo sin saber cómo es que llegué aquí; sin embargo, no podía olvidar esos ojos raros. Abro los míos de golpe, como siempre hago cada que tengo una pesadilla.

Pensé que, al hacerlo, me vería a mí mismo en el suelo, pero fue al contrario, en vez de caer, me encuentro frente a frente con ese hombre de mirada aterradora e irritada. Este extraño mayordomo se encontraba sujetando uno de los tirantes de mi ropa, evitando que termine desparramado.

Yo no sabía si agradecerle por haberme salvado o desconfiar por ser un desconocido, entonces reacciono y me doy una cachetada mental.

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Aren: ¿Qué pasa conmigo, por qué tendría que ser amable?, ¡es obvio que este sujeto es sospechoso y raro, no me fio de él, además, ellos me secuestraron!

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Sebastian: Seria bastante desagradable si hubiese caído - menciona aun sin soltarlo

Aren: ¡Ahg, suéltame! - grita

Sebastian por otra parte, al ver el pentagrama en su ojo derecho se sorprende y lentamente deja ir al ojiverde, como lo había pedido. El menor se aparta bruscamente, procurando no caer de nuevo.

Aren: ¡No te acerques a mí! - lo señala mientras retrocede, rodeando al mayordomo con la simple intención de regresar al segundo piso

Aquel lo miraba inexpresivo, analizándolo de arriba abajo como si buscara algo de él y antes de que pudiese escapar, al segundo llegan los "tres chiflados secuestra niños", según Aren.

Finnian: ¡Eres muy veloz, pero te alcanzamos

Meyrin: S-señor Sebastian...- susurra al verlo. Con sumo cuidado se dan la vuelta e intentan irse sin hacer ningún ruido, pero fue en vano

Sebastian: Que curioso, desconocía en su totalidad el hecho de que tendríamos un invitado sorpresa - los ayudantes se sobresaltan

Bardroy: Nosotros también. En realidad, escuchamos mucho ruido así que fuimos a ver de qué se trataba, pero nos encontramos a Meyrin en el camino y fue quien nos dijo que el joven amo había desaparecido y pues...el único sospechoso es ese chiquillo, pero huye sin razón - al mencionarlo, este ya no estaba

Meyrin: ¡Se ha vuelto a escapar!

Finnian: ¡Tiene mucha energía!

Sebastian: Por favor, mantengan la calma - saca su reloj de bolsillo y lo inspecciona, acto seguido lo guarda - que infortunio, justo cuando nuestra labor había finalizado exitosamente - se toma un segundo y aplaude con intenciones de controlar la conmoción - muy bien, esto es lo que haremos. Ustedes, háganse cargo de nuestro "pequeño" problema, yo buscaré a Bocchan

Bardroy: ¡Cuenta con ello!

Sebastian: Meyrin, Bard, Finnian, no olviden darle la bienvenida al estilo Phantomhive. Como sirvientes, nuestro deber es recibir a los invitados como se debe, así que... hagan que se sienta bien