Por la noche
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(Mansión Phantomhive)
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Aren: ¡¿Qué pasa con este lugar?!
El entorno se vuelve cada vez más opaco, sin mencionar la oscuridad que lo desconcierta. Aren continúa corriendo, pasando por varias habitaciones llenas de ventanas y puertas que lo llevaban a otros lugares que ya había visto.
Aren: ¡¿Cómo se supone que salga de aquí?! - se detiene para tomar algo de aire - es como un laberinto sin fin - observando su entorno decide un poco más hasta llegar nuevamente al recibidor principal - ¿qué?, pero si ya estuve en este lugar - frunce el ceño
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Aren: ¡Un momento, esta es mi oportunidad para escapar!
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Al caer en cuenta Aren sin duda en bajar rápidamente las escaleras. Cuando sus pies tocan el suelo sale a correr hasta llegar a la puerta, con premura toma el pomo e intenta abrirla, pero no cede. Aquel intenta de nuevo, sin éxito alguno.
Aren: ¡¿Por qué no se abre?! - menciona con desesperación. De pronto, un escalofrío recorre todo su cuerpo al percatarse de lo que ocurre, entonces su expresión se llena de pánico.
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Aren: E-ese mayordomo, cerró la puerta para que no me fuera…
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Aren lleva su mirada hacia el salón, por ahora, no se escuchaban ruidos o voces que lo alertaban. Sin posibilidades de huir opta por alejarse y tomar otro camino; sin embargo, está cautivado por un delicioso aroma que hizo rugir su estómago.
Aren: ¿Comida, de donde viene? - divisa su entorno, tratando de averiguar de dónde proviene tal exquisitez
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Aren: ¡No!, ¡¿qué estoy haciendo? ¡Podría ser una trampa!
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El menor agita su cabeza para alejar el hambre, pero no tarda en caer y seguir el dulce olor de la comida. Tan pronto como avanza, se encuentra en uno de los tantos pasillos, la única diferencia es que al final de este se divisa una luz. Con total desconfianza camina sigilosamente hasta el lugar. Al asomarse, observe que ha terminado en la cocina.
Aren: ¿Es de aquí que proviene ese delicioso aroma? - empieza a olfatear, ingresando al sitio. Mientras se aventura algo llama su atención, se trata de una bandeja de plata puesta sobre uno de los mesones.
Aren levanta una ceja y se acerca, notando que es de la charola que se desprende aquella fragancia tan apetitosa. Incentivado por el hambre y sin importarle que fuera una trampa toma la tapa para descubrir su interior. A continuación, frente a él se encuentra dos exquisitos manjares, uno se trata de un postre con tres porciones faltantes y la otra es un tazón de atrayente apariencia oriental.
Aren: No debería…- desvía la mirada - pero se ve tan rico que… podría ser veneno y…
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Aren: ¡Umm, qué bien sabe!
Antes de darse cuenta, se había comido el plato de fideos con carne y dejó la tarta como postre, acompañándolo con leche y algunas frutas añadidas. Metido en su mundo de felicidad, es sacado bruscamente tras oír voces.
Aren: ¡Rayos!, ¡¿cómo hicieron para encontrarme tan rápido?! - susurra, incorporándose y ocultándose detrás de la isla ya que todos los gabinetes parecían estar cerrados
Bardroy: Será mejor si usamos trampas simples, tarde o temprano caerá en una de ellas y ahí lo atraparemos - explica mientras es seguido por Finnian y Meyrin
Meyrin: ¿Y si mejor tratamos de razonar con él? podríamos convencerlo
Ante sus palabras Bardroy se detiene justo en el portal de la cocina, inocente de lo que ha pasado, deja escapar un quejido y observa a la ayudante con obviedad.
Bardroy: ¿Razonar, acaso lo ves en alguna parte? - su contraria niega - ¡hola, niño! - finge una voz amable - ¡no te haremos daño, solo queremos llegar a un acuerdo diplomático!, ¡vamos, sal y hablemos de tu posible relación sospechosa con la desaparición del Conde! - menciona irónicamente
Finnian: ¿Y si en verdad es un enano disfrazado de niño para engañarnos?
Bardroy: ¡Que locuras estás diciendo! - el menor se encoge de hombros. Bardroy deja ir un suspiro ante las ideas ingenuas de sus compañeros - como sea, no es más que un mocoso que ha resultado ser bastante ágil y astuto, pero no durará mucho tiempo - al llevar su atención hacia la cocina sus orbes de golpe - pero ¿qué?
Meyrin: ¿Qué ocurre? - al asomarse, se encuentran con el lugar totalmente desordenado
Finnian: ¡Ah!, ¡toda la comida que preparó el señor Sebastián ya no está!
Meyrin: ¡Tampoco están los suministros del mes!
Bardroy: ¡No, mi obra maestra! - lleva sus manos a su cabeza. Al bajar la mirada, observa un mechón rojizo que parece estar temblando detrás del mesón.
Bardroy frunce el ceño, empezando a caminar sigilosamente, dándole la vuelta a la isla, encontrando nada más y nada menos que a Aren devorándose el último pedazo de tarta.
Bardroy: ¡Tú! - aquel al oírlo se sobresalta, levantándose rápidamente
Aren: Eh, jejeje… hola, ¿gustan? - muestra el plato ya vacío - oh, cierto, ya no hay nada - con una sonrisa lo oculta detrás suyo - bueno, adiós
Al tratar de correr Bardroy toma la bandeja y la lanza, cerrándole el paso a Aren quien se queda estupefacto, entonces lo ve con el ceño fruncido.
Bardroy: ¡Pequeño malcriado, te mataré!
Escupe el cigarrillo y se lanza hacia él; sin embargo, Aren tira la cubeta de la que anteriormente había estado sacando leche y lo vierte sobre el suelo. Bardroy, quien se aproxima a gran velocidad no se percata de su acción y cae en su trampa. Meyrin por otro lado, también trata de atraparlo junto a Finnian, pero sufren el mismo destino.
Meyrin: ¿Cómo es que es tan bueno? - se incorpora lentamente mientras observa al menor reírse maliciosamente
Aren: ¡Oigan esperen! - da un salto sobre el mesón - tengo una declaración que hacer - toma la corona que se encontraba sobre la tarta, acto seguido se para firme y habla con tono profundo, usando ademanes tales como los de un distinguido noble - como su amo, doy mis felicitaciones al chef - el nombrado frunce aún más el entrecejo - estuvo muy rico y es una gran lástima que ustedes no pudieran probar aquel manjar pues… ¡estaba ñam ñam-oye! - se hecha a un lado al ver que el ojiazul se lanza sobre él - ¡nunca deben interrumpir a su lord cuando habla, que falta de respeto me tienen y por eso los castigaré! - empieza a tirar harina y todo lo que encontrase a la mano
Finnian: ¡Es tan malo que juega con nosotros! - se tumba en el suelo y toma un tapón para cubrirse - ¡está loco!
Aren: ¡No soy un loco, soy su rey, buajajaja! - toma algunos huevos y los lanza - ¡como su majestad, ordeno que me dejen en paz o sufrirán las consecuencias! - al tener a todos cubriéndose, Aren observa la salida y aprovecha para correr; no obstante, Bardroy se da cuenta
Bardroy: ¡Finnian, no dejes que escape!
A solo un paso de estar en el pasillo, Finnian aparece frente a él, cerrando de golpe la puerta y atrapándolo junto a ellos en la cocina.
Finnian: Ya me cansé de jugar, así que no iras a ningún lado - rugió con molestia. Aren notó algo extraño en su mirada, es muy diferente de lo que alcanzó a ver, es como si se hubiese transformado en otra persona
Bardroy: ¡Meyrin, tu turno! - Aren lleva su atención hacia el más alto quien observa el techo por lo que imita su acción, sorprendiéndose al ver a la ayudante ahí trepada
Meyrin: ¡Suficiente de esto! - antes de que el ojiverde fuese capaz de reaccionar esta cae sobre él, aprisionándolo y atándolo en cuestión de segundos. Fue tan rápido que Aren no logró darse cuenta en qué momento llegó al suelo
Por otro lado, también había notado el cambio en ella, aquella ya no portaba sus gafas y también poseía una mirada feroz. Atónito y sin poder creer aun la manera tan rara en la que todos cambiaron de personalidad, es atado esta vez a una silla.
Aren: ¡Ahg, suéltenme! - forcejea. Con el ceño fruncido observa como Finnian y Meyrin aun poseen aquella mirada. Bardroy por otro lado, se pone de pie y sonríe, sacando un cigarrillo
Bardroy: Fue bastante divertido este juego, pero ya se acabó - se abre paso entre sus compañeros - ¿qué pensabas, crees que somos tan incompetentes como para ser superados por un mocoso? - Aren lo mira con incertidumbre - estas tratando con los sirvientes de la mansión Phantomhive, niño - lo mira serio esta vez - no somos cualquier cosa
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Tras haber encargado a los sirvientes la tarea de atrapar al pequeño intruso, Sebastian decidió investigar la desaparición del Conde; sin embargo, ralentiza su andar al divisar en la oscuridad a Tanaka quien va en dirección contraria a él.
Sin cruzar palabra alguna aquellos se saludan solo con la mirada, siguiendo cada uno su camino. Antes de perderse en la penumbra, Sebastian se detiene al notar lo extraño de la situación. Se supone que Tanaka estaría ocupado en la biblioteca donde se guarda toda la documentación de la compañía. Resultaba imposible oír algo desde ahí, además, nadie había acudido a él en ningún momento después de la visita con el negociador, ¿entonces a donde se dirige realmente?
Sebastian: Imposible, realmente no logro localizarla - se queda pensativo - entonces, es cierto que este rastro viene de…- se da vuelta y mira en dirección a donde se fue Tanaka - ese humano... realmente es él... - la impresión lo llevó a empuñar sus manos y templar su rostro con total molestia hasta que deja ir una sorpresiva carcajada
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(Phantomhive manor: Kitchen)
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Aren: ¡Ya les dije que no conozco a ningún Ciel! - su voz hace eco en el lugar - ¡se están equivocando de secuestrador, yo solo soy un niño!
Bardroy: No creo que esté mintiendo - se cruza de brazos
Meyrin: Eso espero, por qué si algo le ha sucedido al joven maestro y has sido tú, te arrepentirás - se acerca al menor, regalándole una mirada de molestia
Aren: ¡Lo juro, no le hice nada!
Finnian: Si no está mintiendo, ¿eso significa que lo dejaremos ir? - Bardroy se queda pensativo
Bardroy: No podemos crucificarlo, pero tampoco lo dejaremos ir, tal y como Sebastian dijo, aunque ya no me acuerdo lo que realmente quiso decir con eso
Meyrin: Dijo que lo tratáramos bien - se pone las gafas - no creo que el señor Sebastian quiera que lo dejemos así toda la noche
Finnian: ¡Eso es por desastroso!, nosotros no queríamos ser rudos contigo, pero tú te lo buscaste - se cruza de brazos
Bardroy: Es verdad, además, nunca especificó qué clase de trato "bien" debíamos darle - sonríe con malicia
Aren: ¡Me las van a pagar todos ustedes, trio de locos! - llama su atención - ¡aah, escuchen, no sé lo que quieren de mí, pero les aseguro que no tengo nada que ver en esta situación. Yo solo aparecí con un "boom" y ya está, así que si me sueltan yo podré irme inmediatamente y ustedes ya no tendrán más problemas, ¿qué les parece? - les sonríe queriendo parecer convincente - es un buen trato ¿no?
Bardroy: Hey, espera un momento mocoso, el que no podamos hacerte daño no significa que confiemos en ti - frunce el ceño - ya dinos como entraste
Aren: ¡¿A quién le importa cómo entré?!
Bardroy: A nosotros - responde, usando un tono de voz más grave - creo que no cooperarás - deja ir el humo de su cigarrillo; no obstante, algo en el pequeño llama su atención
Bardroy entrecierra sus ojos y levanta su flequillo, dejando a la vista de todos el pentagrama que brilla en su ojo. Aquel se sorprende y da un paso atrás.
Bardroy: ¿Qué cosa tienes ahí? - tanto Meyrin como Finnian se miran con incertidumbre
Aren: ¡A ti que te importa! - le saca la lengua
Bardroy: ¿Eso es un pentagrama?, ¿qué eres, un brujo o algo así? - Aren lo ve con duda, aun sin entender de lo que está hablando. El chef niega mientras les da la espalda - no, no no no, tenemos que deshacernos de este mocoso o nos traerá problemas a todos
Meyrin: ¿Problemas?
Finnian: ¿Por qué?, ¿acaso es un enano brujo?
Aren: ¡¿Oigan, a quien le dicen enano brujo?!
Meyrin: Tal vez sea alguna marca de nacimiento
Bardroy: Ustedes no saben que cosas extrañas ocurren en el campo de batalla - sus palabras dejan expectantes a todos - él definitivamente no es normal
Finnian: Bueno, entonces digámosle al señor Sebastian, él sabrá qué hacer en esta situación
Bardroy: ¡¿Estás loco, chico?! Ese sujeto está ocupado buscando al Conde... mejor lo hacemos nosotros
Finnian: Cierto…
Meyrin: ¿Y Tanaka? él puede ayudarnos con esto
Aren: ¡Oigan! - se abalanza de un lado a otro - ¡yo solo quiero irme, aquí apesta a cigarrillo!
Bardroy: Eso es porque estoy fumando - lo mira con obviedad - escucha niño, tienes hasta tres para empezar a cantar como un pajarito o no saldrás de este lugar
Aren: ¡Ya les dije que ay no, saben que olvídenlo!, hagan lo que quieran conmigo - se desparrama en la silla
Mientras los sirvientes discuten con el menor, el eco de unos zapatos se abre paso en la conversación.
¿: Dejen ir al jovencito - todos se sobresaltan al verlo - él no está mintiendo
Meyrin: ¡Señor Tanaka!
Tanaka: Joven maestro, lo estuve buscando - realiza una sutil reverencia - vine aquí inmediatamente al escuchar el alboroto
Bardroy: ¿Joven maestro? - lo mira con duda - espera ¿qué?
Tanaka: Así es, he estado esperando la llegada de este pequeño
Aren: ¡¿Y quién es usted viejo?! - el mayor se le acerca y lo detalla ligeramente - ¡qué, ¿por qué me ve?!
Tanaka: Aun no me conoce, pero me han hablado mucho de usted - tira del nudo que lo mantiene atado - me complace darle la bienvenida a su nuevo hogar, lord Phantomhive - le sonríe con amabilidad - ese es tu verdadero apellido, ¿estoy en lo correcto?
Finnian, Meyrin, Bardroy y Aren: ¡¿Qué?!, ¡¿lord Phantomhive?!
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(Phantomhive Manor: kitchen)
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Bardroy: No deberías desatarlo - expresa con los brazos cruzados - ni siquiera sabemos de quien se trata exactamente
Finnian: Es cierto, además, mira lo que hizo - apunta al lugar - llegó de improvisto y se comió todo
Tanaka: Es solo un daño mínimo - retira las cuerdas - si su preocupación es la comida, enviaré una carta mañana temprano para reabastecer el almacén, así que quédense tranquilos - el ojiazul deja ir un suspiro
Aren pega un salto liberándose del encierro, acto seguido se estira un poco mientras toma algo de distancia.
Aren: ¡Por fin, libertad! - se gira para mirarlos - por eso les dije que yo no conocía a ningún Ciel - frunce el ceño - además, mi apellido no es Phan-tompipe o lo que sea, mi nombre es Aren Philpott ¡Philpott, que quede muy claro!
Tanaka: En realidad joven maestro, estoy en lo correcto ya que la terminación de su apellido es una abreviación intencional, por eso inicia con la P y la H, siendo Phantomhive su verdadero apellido
Tanto Aren como el resto se quedan estupefactos ante tal explicación. El menor agita su cabeza para entrar en razón.
Aren: ¡No te creo, solo quieren que baje la guardia - se pone a la defensiva - ¡eso no pasará!
Meyrin: Yo aun sigo sin comprender bien todo este asunto - eleva su mirada con duda - ¿entonces no tiene nada que ver con la desaparición del amo?
Tanaka: Me disculpo, en realidad todo ha sido un malentendido, entiendo que están confundidos ahora, pero todo se aclarará pronto
Bardroy: ¿Confundidos? - se cruza de brazos - ja, solo espero que esto no sea una mala broma - se da vuelta con el ceño totalmente fruncido - no seremos regañados por esto ¿verdad?
Tanaka: No, claro que no - se pone firme y chequea su reloj de bolsillo - sé que esta situación sea demasiado para digerir; sin embargo, ya es muy tarde, yo sugiero tomar un descanso - se vuelve hacia el pequeño - mañana será un nuevo día
Aren: ¡Olvídenlo, no pienso quedarme! - se pone en guardia - ¡yo me voy, así que, si intentan hacerme algo, les informo que soy muy bueno para hacer sufrir a las personas, la cocina es la prueba! - apunta al lugar
Bardroy: ¿Y a dónde irás?, por cómo te ves se nota que vienes de la calle-¡ay! - Meyrin le da un codazo, mirándolo con negación - qué
El eco de aquel aplauso recorrió toda la atención de aquel lugar hacia el viejo mayordomo quien sostenía en su rostro un semblante serio.
Tanaka: Joven maestro, espero que ese festín haya sido suficiente para saciar su hambre o tendré que pedirle al chef que prepare algo más - el menor niega con desconfianza - bien, entonces ha de estar cansado, acompáñeme por favor
Al principio Aren duda, pensando en las palabras que había dicho el ojiazul, pero al ver su mirada sincera decide seguirlo.
Bardroy: Que problemático...- gruñe con molestia
Meyrin: Esperen un segundo, si el amo no desapareció ¿entonces a dónde fue? - el más joven se encoge de hombros
Finnian: El señor Tanaka parece saber algo y no quiere decirnos
Bardroy: Es cierto, incluso Sebastian parece desconocer esa información - entrecierra sus ojos con sospecha - pero también tiene razón, no nos servirá de nada frustrarnos ahora, mejor vayamos a dormir
Meyrin: Muy bien, pero primero organicemos este desorden o Sebastian nos regañará cuando lo vea - observa la cocina
Finnian: Oigan, ¿creen que Tanaka si haya entendido las palabras del señor Sebastian cuando dijo que lo tratáramos bien?, ¿será esa la hospitalidad de la que hablaba? - Bardroy toca su cabeza y sigue de largo
Bardroy: Ya no importa, chico
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El cielo nocturno se eclipsa por completo. Una neblina tan espesa que impediría a cualquier humano ver se escapa de su ser. Ahora mismo unos orbes llenos de ira observan el establecimiento desde un techo, sabía que aquel que se hospeda ahí es el responsable de su desgracia.
Sebastian: Tal y como pensé - sin perder tiempo se aproxima al sitio inmiscuyéndose como el humo por una de las ventanas - sé que estas aquí, sal de una vez, Undertaker… - sus ojos escarlatas observan con atención el ataúd que se ubica al fondo el cual se abre momentáneamente. Antes de que el albino fijara su atención sobre él, Sebastian regresa a su forma humana.
Undertaker: El lugar está cerrado, pero haré una excepción - se levanta como si de un muerto se tratase, pero se sorprende al ver de quien se trata - ¡oh!, ¿qué hace el mayordomo del Conde en un lugar como este? - habla con voz ronca
Sebastian: Debo suponer que esto ha sido obra suya, ¿no es así? - pregunta con seriedad - creía que lo del reloj era solo una vieja historia entre los mortales
Undertaker: Oh, ¿te refieres al Pentagramaton? Si, jijiji... - se encoge de hombros - realmente no tuve nada que ver con eso, fue ese Conde quien se atrevió a usarlo - Sebastian frunce el ceño - nunca pensé que supiera sobre el reloj, él se veía muy ignorante respecto a eso
Sin abandonar su semblante, avanza pacientemente hacia un ataúd en particular, acto seguido se sienta sobre el. Llevando su atención al luciferino.
Undertaker: Mayordomo, si deseas conocer más, sabe lo que debe hacer para conseguir información, ¿verdad?
Sebastian: Lastimosamente, no vine aquí por esa clase de favor - levanta la mirada - en estos momentos no soy más de lo que puede ver, así que estoy fuera de servicio - la bruma que brotaba a su alrededor empezó a disiparse lentamente
Undertaker sonríe mientras acaricia el ataúd en el que está ensimismado, pareciendo afino a este.
Undertaker: Akuma, fuiste invocado para cumplir un deseo y ahora el Conde se ha ido, que inesperado e interesante situación - deja escapar una risilla que frustra a su contrario
Sebastian: A qué quieres llegar - reclamó
Undertaker: Digo que estará muy ocupado con su nuevo aperitivo - toma un frasco de vidrio y saca una galleta con forma de hueso, dándole una mordida - entonces por fin será capaz de usar esta hermosa caja que ha estado vacía por mucho tiempo - hace una pausa - aquí mismo… - golpea suavemente la madera
Sebastian: Conque de eso se trataba - oscurece su expresión, dándole la espalda - no me interesa en lo más mínimo lo que quieras hacer con el humano; no obstante, él tiene algo que es mío, por lo que no dejaré que te acerques tan fácilmente al niño - lo mira fijamente - odio tener que preguntar esto, pero ¿qué buscas obtener del mortal? - Undertaker sonríe
Enterrador: ¿Yo? - se apunta a si mismo - solo quiero un poco de diversión. El mundo humano puede ser interesante, pero al final te aburres de la continuidad de la vida - abre ligeramente el ataúd - Aren Phantomhive, es un niño interesante ¿no lo crees? - Sebastian quien estaba por marcharse frenética en seco, quedando atónito al oír sus palabras.
Sebastian: ¿Aren Phantomhive?, Imposible, Ciel es el único Phantomhive - su expresión se contrae
Aquel albino se incorpora y avanza hasta el mostrador, tomando una calavera.
Undertaker: Jijiji, el mundo es en realidad un lugar mucho más grande de lo que los humanos creen, hay cosas de las que todavía desconocemos...- observa atentamente el cráneo - y muy pronto lo verás - al levantar su mirada, Sebastian ya no estaba - parece que ya se fue…- ladea la cabeza
Undertaker regresa al ataque de donde había salido anteriormente; Sin embargo, otro en el fondo se abre ligeramente, revelando una pequeña silueta que se alza sobre la luz nocturna. Sus orbes verdes le observan desde la lejanía.
Undertaker: Akuma, quiero ver lo que harás ahora que has perdido lo único que te ataba a este mundo lleno de mortales desdichados
