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(England, London streets:
Minutos antes de los últimos sucesos ocurridos en la mansión)
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El eco de una canción de cuna inunda las gélidas calles de Londres mientras una linterna de aceite se balancea entre la oscuridad. Sin importar la hora o lo tarde que fuese siempre salía de casa para dar un paseo antes de irse a la cama. Tras caminar un poco da por terminada su ronda, por lo que da media vuelta y confiada opta por usar el atajo que la llevará rápidamente a su hogar sin correr ningún tipo de peligro; sin embargo, al avanzar, un escalofrió acaricia su cuello, moviendo de sobremanera su cabello. Aquella se da vuelta un tanto asustada, pero no ve a nadie más que un gato el cual se espanta al verla. La susodicha suspira, regresando su atención al camino, pero al hacerlo, una segunda presencia se posa detrás suyo, petrificándola por completo.
¿: Señorita, es una noche hermosa, pero no para dar un paseo... y menos estando sola
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(Phantomhive manor)
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El eco que dejan las suelas de sus zapatos se pierde en el penumbroso corredor. La sonrisa que decora sus labios se hace cada vez más grande a medida que avanza hacia aquella habitación. Al estar frente a la puerta sonríe, dejando caer la mirada hacia la chapa el cual posee claros signos de haber sido forzada violentamente.
Por otra parte, concentrado en sentir e identificar lo que sucede en su interior sin estar ahí realmente es sorprendido al notar que la vida del pelirrojo corre peligro. Con premura, el luciferino ingresa a la recámara, pero aquella presencia ya no estaba. Su mirada escanea todo el lugar, no se avistaba a Aren por ningún lado; no obstante, la esencia de esa deliciosa alma había dejado huella por todas partes, como si todavía estuviese presente.
Aquel mayordomo avanza hacia la cama, percatándose que el peluche se encuentra en el suelo, justo donde la fragancia parecía estar concentrada. Convencido de poder descubrir por fin quien es realmente su presa se aproxima para tomarlo; sin embargo, tan pronto como estaba por hacerlo la puerta del baño se abre, obligándolo a retirarse antes.
Aren talla sus ojos, parpadeando un par de veces tras creer que ha visto una sombra cerca de su cama, aun con la mente adormilada sacude su cabeza, alejando cualquier idea que le impida volver a dormir, dejando ir al mismo tiempo un bostezo. El menor recupera al conejo que había dejado caer al levantarse y vuelve a su cómodo lecho, reanudando aquel sueño en el que quedó inmerso.
Por otro lado, una mueca de disgusto e impresión total se dibuja en una sombra negra que se oculta bajo la cama, levantando lentamente la mirada y dejando ver solo un ojo.
¿: Ese mayordomo, ¿cómo supo que estaba aquí...?
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(Phantomhive manor: Sebastian's room)
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Sus orbes se abren lentamente, recuperando su color habitual mientras son iluminados poco a poco por la luz de la vela frente a él. Una nube negra se inmiscuye cuidadosamente por el tragaluz de su puerta, volviendo a su puesto sobre el espaldar de la silla y regresando a ser un simple pero elegante frac negro.
Aquel luciferino deja el atuendo ya perfectamente listo sobre la mesa, levantando la mirada para mostrar una sonrisa agridulce.
At dawn
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(Phantomhive manor: Servants' hall)
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Sebastian: ¿Una reunión? - observa al hombre más viejo - vaya, no sabía que tendríamos una reunión hoy - lleva con desinterés su atención hacia la ventana, analizando cada gota de lluvia que cae sobre el jardín
Tanaka: ¡Oh, cierto!, me disculpo con usted, señor Sebastian - inclina ligeramente la cabeza - estuve tan ocupado que olvidé comunicárselo directamente - menciona. El luciferino hace un ademán para que se detenga
Sebastian: No hay necesidad de disculparse - lo mira con ojos amables - yo comprendo perfectamente lo ocupado que estaba ayer, después de todo, tuve la oportunidad de ayudar en algunas de las peticiones del importante huésped
Tanaka: Aprecio su comprensión - sonríe sutilmente, revisando su reloj de bolsillo - falta poco para iniciar nuestras labores
Sebastian: Ellos deberían estar aquí pronto - lleva sus manos hacia atrás, entrelazándolas mientras sostiene una expresión seria
Por otra parte, pasaron un par de minutos antes de que el resto de la servidumbre ingresara por aquella puerta de gamuza verde, llevando más que nada rostros invadidos por el sueño.
Tanaka: Buenos días, espero que hayan descansado bien
Bardroy: Solo espero que esta madrugada valga la pena - susurra para sí mismo algo molesto, aunque no le sirvió ser discreto
Tanaka: En realidad, señor Bard, vale mucho la pena - aquel nombrado se sobresalta al ser escuchado - considero oportuna esta reunión para darles a conocer las nuevas órdenes que seguiremos de ahora en adelante. En este momento hemos recibido a un residente muy importante ya que es conocido del Conde
Meyrin: ¿Residente? - repite con duda - ¿eso quiere decir que se quedará por un tiempo? - mira a sus compañeros
Tanaka: Así es y antes de que sus dudas empiecen a surgir debo aclararles que son solo órdenes, por ende, sus preguntas tendrán que dejárselas al joven amo cuando regrese - menciona con firmeza - ahora bien, nuestro deber es asistirlo en todo lo que necesite e insisto, el joven maestro tiene que ser tratado como tal
Bardroy: ¿Como tal? - levanta una ceja - ¿qué parte de "tratarlo como tal" hablamos? - pregunta haciendo comillas con sus dedos
Tanaka: Hablo de ser tratado como a un noble, porque es lo que es, señor Bard - lo ve directamente - es un niño de la nobleza y no es de cualquier familia, nos referimos al linaje Phantomhive - sentencia con severidad
Sebastian: Vaya...- susurra para sí mismo
Ante su reprimenda al chef, Sebastian sonríe al notar el disgusto en el rostro de Bardroy mientras deja ir un gruñido. Él, quien ya ha sido informado de todo excepto por la reunión, no le queda de otra que disfrutar y respaldar si es necesario los argumentos del viejo mayordomo en caso de negación por parte de los sirvientes.
Bardroy: ¿Linaje Phantomhive? - se cruza de brazos - la facha con la que se presentó no es para nada comparada con la de alguien que viene de la nobleza - refuta - ¿cómo podría él ser importante para el Conde? - frunce el ceño - ¿quién es en realidad este niño?
Meyrin: Si, ¿por qué el amo lo ocultaría?
Tanaka: Señor Bard, señorita Meyrin, joven Finnian - los mira serio - ustedes sirven arduamente a la familia Phantomhive, pero tengo que decirles que, como sirvientes de esta mansión, las decisiones que tome y las órdenes que imponga el Conde no deben ser cuestionadas ya que ese no es nuestro trabajo - menciona. En ese instante, Finnian estaba por hablar, pero Meyrin lo detiene, ocasionando que el más joven la observe, se le notaba avergonzada - es verdad que no sabemos nada de Lord Aren, por lo pronto, les pido que se abstengan de hacer cualquier comentario o pregunta que pueda ofender al joven maestro en su estancia en la mansión - el trio asiente, aunque el menor de todos frunce el ceño al estar finalmente confundido - muy bien, es todo lo que tenía por informarles
Finnian: ¡Señor Tanaka, espere un momento! - da un paso al frente - ¿eso quiere decir que el amo no fue secuestrado?
Antes de que Tanaka respondiera a su pregunta el eco de un teléfono llama la atención de los presentes.
Sebastian: Yo atiendo
Tanaka: No se moleste, señor Sebastian - aquel se detiene - me haré cargo de eso mientras, proceda por favor con los preparativos de hoy - saca su reloj para mirar la hora - ya casi es momento para despertar al joven maestro y no podemos retrasarnos en nada
Sebastian: Entendido - antes de que el más viejo se marchara, Finnian lo frena
Finnian: ¡Esperen, aún no ha respondido a mi pregunta!
Tanaka: Tendrá que disculparme, joven Finnian, pero tengo que atender la llamada
Finnian: ¡Pero señor...! - Bardroy posa su mano en su hombro, negando y con una expresión seria
Bardroy: Ya déjalo chico, él tiene razón, solo obedece
Sebastian: ¡Bien! - con un aplauso se abre paso entre la conmoción, dibujando una sonrisa tras haber recuperado el control de la servidumbre - ya que hemos dado por finalizada la reunión y espero todo haya quedado claro, empezaré con los deberes de cada uno para esta mañana, así que presten atención - menciona esta vez con seriedad - Finnian, ya que está lloviendo afuera no podrás trabajar en el jardín hasta que cese la lluvia, por lo que ayudarás en la cocina - lleva su mirada a la despensa la cual se encuentra totalmente vacía a causa de Aren - sin embargo, vamos a necesitar algunos ingredientes...- deja ir un ligero suspiro, cerrando sus ojos por un segundo - muy bien, quiero que vayas al invernadero y consigas todo lo que aparece en esta lista - le entrega el papel - luego ve a la bodega y trae la última reserva de leche que nos queda
Finnian: Si, señor - responde con algo de desánimo, aunque es alentado por Meyrin quien el sonríe
Sebastian: Mientras lo haces, procura traer un pedido a la vez y cuando ingreses a la mansión cambia tus botas, no quiero que dejes tus huellas por todas partes - aquel asiente - por otro lado, Bard - lleva su atención al chef - tú ya sabes cuál es tu trabajo ¿no es así? - lo ve con indiferencia
Bardroy: ¿Y cuál será el menú de hoy? - pregunta aun con los brazos cruzados
Sebastian: Como aun desconocemos los gustos del joven lord, probaremos algo de suerte, así que haremos un desayuno clásico para empezar, solo procura no quemar nada
Bardroy: No lo haré... - frunce el ceño, desviando su mirada hacia otro lado
Sebastian: Por último, Meyrin - la nombrada se sobresalta tras oír su nombre - tú te encargarás de la vajilla y el juego de té. Hoy escogeremos el blanco, pero ten cuidado, no quiero que rompas algo - aquella asiente nerviosa
Bardroy: Bueno, ya que Finnian tiene que ir por los ingredientes, tomaré una pequeña siesta mientras esperamos - se sienta, tomando una revista para ponerla sobre su rostro - soy un hombre cansado ¿saben?, no logré dormir nada ayer - bosteza
Meyrin por otra parte, sale corriendo a buscar lo pedido por Sebastian. Una vez obtenido los platos y las tazas regresa al salón; no obstante, las agujetas de sus botas se habían desatado en el camino y al estar apresurada no se percata y cae.
Sebastian quien presenciaba todo deja ir un suspiro de frustración ante la cotidianidad de sus vidas, preguntándose una y otra vez la razón por la que habían sido contratados, aunque supiera la respuesta al final.
Sebastian: Bueno ¿qué están esperando? - pregunta irónicamente, llamando la atención de los sirvientes - ¡si tienen tanto tiempo para holgazanear entonces úsenlo adecuadamente y terminen sus labores, sobre todo tu Bard! - el nombrado se sobresalta - ¡y no acepto errores, esta vez habrá cero tolerancia para el que falle, así que a trabajar todos! - rugió con molestia
El trio reacciona al ser reprendidos por el mayordomo y se apresuran a terminar sus quehaceres como se debe. Luego de que Finnian llegara con los ingredientes pedidos por fin proceden con el desayuno.
Sebastian: Muy bien, entonces...- se quita el frac y los guantes, usando unos más aptos para cocinar, dejando el delantal al final - empecemos de nuevo - sonríe
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¿: Tanaka, ¿cómo están las cosas en la mansión Phantomhive?
Tanaka: Mejor de lo que esperaba
¿: Oh, ¿enserio? - menciona, aunque no era capaz de verlo Tanaka sabía que estaba sonriendo - ¿y el Conde de Phantomhive?
Tanaka: Él se encuentra perfectamente bien, me permito preguntar lo mismo para usted, señor
¿: Desearía poder decir que lo estoy pasando de maravilla, como sea - responde - Tanaka, necesito que hagas algo por mí, así que anota lo siguiente...- aquel escribe cuidadosamente toda la información que recibe, poniendo especial atención a sus palabras
Tanaka: Muy bien - arranca la hoja del cuaderno, doblándola para guardarla en su frac - ¿cuándo desea que lo haga?
¿: Lo más pronto posible, no hay tiempo que perder - su contrario asiente - no lo olvides, empaca el azul y envíalo junto con el carruaje
Tanaka: ¿Debería consultarlo con el joven maestro primero?
¿: No, guarda el secreto - el mayordomo entrecierra su mirar - y recuerda, nadie más que tu debe saberlo, adiós
Tanaka cuelga el teléfono lentamente, acomodando su frac mientras observa la hora. Aquel deja ir un ligero suspiro y procede a retirarse.
Tanaka: Es momento para que mis labores continúen
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(Phantomhive Manor: Kitchen)
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Aquel chef permanece con la mirada disimuladamente fija sobre el luciferino. Le parecía raro lo tranquilo que estaba, como si no tuviera dudas sobre la situación actual, pero lo que más le impresiona es el hecho de que está sonriendo.
Sebastian: Bard - levanta la mirada ciertamente fastidiado - ¿ocurre algo?, has estado mirándome desde hace un rato en vez de terminar con lo que te pedí que hicieras
Bardroy: ¡¿Qué?! - frunce el ceño - ¡yo no te estaba mirando!
Finnian: Pero si lo estás haciendo, yo te he estado viendo - menciona al hombre a su lado
Bardroy: ¡Tu calla! - responde, dejando ir un suspiro - es solo que me extraña lo bien que estas con la situación, digo... - se levanta, pasándole el cucharon a Finnian quién lo ve con duda - ¿no tienes preguntas sobre ese niño?
Sebastian: ¿Preguntas? Cómo cuales - levanta una ceja, llevando su atención al chef
Bardroy: Como que no es normal - responde con cierta obviedad en su voz - ¿acaso no lo has visto?, ese mocoso lleva un símbolo muy extraño en su ojo derecho y llegó de improvisto. Si él realmente fuese un conocido importante para el Conde no se hubiese aparecido con esa fachada tan descuidada. Ahora dime - cruza los brazos - ¿qué parte de ese niño es normal?
Finnian: Es cierto - mira también al mayordomo - ¿qué opina usted, señor Sebastian?
Al escuchar sus palabras Sebastian tapa lentamente la tetera, dejando que el dulce aroma del té se esparza por toda la cocina. Todo lo que estaba diciendo resultaba ser verdad y definitivamente una locura para cualquiera humano del común que lo escuche pensaría que se ha vuelto loco.
Sebastian: ¿Qué opino yo? - se pone su frac, dibujando una sonrisa socarrona, acto seguido se da vuelta caminando hacia al jardinero y el chef - yo no tengo nada que opinar; sin embargo, Bard, Finnian...- su expresión se oscurece repentinamente - ¿qué parte de esto es un desayuno?, ¿acaso están intentando matarlo?
Bardroy: ¡Ahh, solo me distraje un momento - mira al joven - ¡Finnian, se supone que le estabas echando ojo!
Finnian: ¡¿Eh?!, ¡¿yo?, pero tú eres el chef! - refuta con impresión
Bardroy: ¡Pero eres mi ayudante!
El luciferino suspira al verlos discutir, sobándose el puente de la nariz con molestia.
Sebastian: Como sea, solo no se distraigan y empiecen de nuevo - toma su bandeja y la deja sobre el carrito - lo que piense de si estoy o no de acuerdo con su llegada no debe ser impedimento para continuar con mis labores, después de todo solo soy un simple mayordomo - toma el transportador, pero antes de irse los ve por última vez - y para ustedes tampoco debería serlo
Sin dejar que el dúo responda a sus palabras se retira de la cocina, dejándolos fuera de base.
Bardroy: ¿Qué pasa con ese sujeto?, siempre ha sido extraño - frunce el ceño - al final, es igual de raro que ese niño
Finnian: Empecemos de nuevo antes de que el señor Sebastian nos regañe de nuevo - mira al chef - y está vez no te distraigas o no te ayudaré más - le pasa el cucharón, generando una reacción de impresión al más alto
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Eva: Aren, ¿por qué andas con él? - su contrario la ve algo incrédulo
Emilia: Si, es muy raro - frunce el ceño - ese niño da miedo - se abraza a sí misma
Aren: ¿Se refieren a Aarik? - todos los presentes asienten - él no es raro, tampoco da miedo
William: Pero Emilia tiene razón - lleva su atención al ojiverde - les cuento, eso fue hace cuatro noches, me había levantado para ir al baño cuando oí hablar a las hermanas sobre Aarik - toma la vela para posarla frente a él - ellas estaban con los Scotland Yard. Ellos dijeron que no encontraron rastros de su familia y cuando le preguntan tampoco dice nada, seguro debe ser un criminal
Aren: ¿Ah, será eso cierto? - levanta una ceja con duda - creo que, si es un recuerdo doloroso está bien no hablar de eso con nadie ¿no?, las hermanas no pueden obligarte
Howard: Si, pero...- mira al resto con desconcierto - eso no es todo chicos, desde su llegada siempre ha sido devuelto al orfanato después de ser adoptado - todos se sorprenden - sin mencionar que cada que lo hace regresa con una sonrisa rara, casi siniestra - susurra
Eva, Emilia, William: ¡Eso es verdad!
Aren los observa, analizando cada palabra, entonces cierra los ojos por un segundo mientras ladea la cabeza aun sin poder comprender.
Aren: No les creo nada, pienso que están exagerando demasiado - se encoge de hombros - ¿sabían que acusar a alguien sin conocerlo está mal? - se cruza de brazos
Emilia: ¡No lo estamos acusando de nada, es solo que es un niño muy extraño y para nada da confianza, además, cuando él está por los alrededores cosas misteriosas pasan!
William: Es cierto, incluso niños han desaparecido sospechosamente desde que él llegó a este lugar, sin contar los que han sido adoptados o hallados por sus familias reales
Eva: ¿Enserio nunca lo has notado Aren?
Aren: Pues desde que estoy aquí nunca he visto desapariciones ni cosas fuera de lo común - desvía la mirada - son ustedes los que están algo escépticos
Howard: ¿Escépticos?, eres tú quien no quiere ver
William: Aren, ¿cómo puedes no saberlo?, si desde que estas aquí él...- lo ve con preocupación - no ha parado de acercarse a ti y a veces parece como si...
Aren: ¿Cómo si qué? - levanta una ceja
Emilia: Como si quisiera hacerte daño - susurra
Aren: ¿Qué? - se impresiona por lo dicho, pero se pone a reír haciendo que Emilia frunza el ceño - que locuras dices Emi, es imposible que Aarik quiera eso para mí - los mira - ya les dije que acusar sin pruebas está mal, además él es mi amigo - baja lentamente la mirada - mi único amigo desde que llegué a este lugar...- junta sus manos
Eva: ¡Tonto!, solo no has visto cómo te mira cuando estas de espaldas
Howard: cierto, yo lo he visto mucho en la cocina, quien sabe que buscará ahí - muestra una mueca de desconfianza
Eva: Seguro un cuchill_
¿: Aren - todos pegan un sobresalto tras reconocer aquella voz. Rápidamente, las miradas recaen en el niño que se encuentra sentado al borde de una ventana, llevando consigo una vela - vamos antes de que las hermanas nos obliguen a ir a la cama
Aren asiente y con una sonrisa de oreja a oreja da un brinco del barandal de aquel escalón en espiral.
Eva: ¿A dónde van con tanta prisa? - toma la mano de Aren antes de que se vaya - ¿enserio vas a ir con él? - le susurra. El menor la ve con cierta duda
Aren: Es un pequeño secreto - amplía su expresión - no le vayan a decir a nadie que salimos del orfanato
Sin esperar respuesta el menor se libera del agarre de Eva para inmiscuirse por la ventana; sin embargo, antes de que Aarik se marchara se gira para ver a los otros niños que aún permanecen en las escaleras. Su alegre semblante se oscurece, mirándolos con total desagrado.
Aarik: Espero que no vuelvan a acercarse a Aren... o tendré que m-los a todos - hace una seña con su dedo, sonriendo nuevamente, esta vez para desaparecer junto al menor
Aquellos se quedan estupefactos, dominados por el miedo que había producido su amenaza.
Emilia: ¿E-escucharon eso...? - todos se miran con temor
Tras haber abandonado el orfanato el más alto guía al pequeño por las calles concurridas de un fino atardecer en Londres, pero solo sería hasta cierto punto del camino, pues luego de haber corrido por un rato Aarik frena en seco.
Aarik: Bien, estamos en un lugar conocido para ti, ahora es tu turno - su contrario asiente y toma esta vez la delantera
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La velocidad de sus pasos cesó a medida que llegaban al lugar. Aren reconocía cada parte de aquella casa que al parecer se encontraba habitada desde la última vez que estuvo ahi, así que técnicamente se vieron obligados a allanar la propiedad.
Aarik: ¿Antes vivías aquí? - pregunta, siguiéndolo de cerca
Aren: No - responde con la voz quebrada - pero si pasé mucho tiempo en esta casa...
Por otro lado, todo buen recuerdo desapareció cuando se detuvieron frente a una gran reja de color negro, sintiendo como su corazón se llenaba poco a poco de agua, Aren le hace entrega de la vela y a continuación recibe de Aarik la llave que robó para abrir el candado. Una vez las rejas se abren, revelan una corta fila de conocidos que nunca llegó a ver realmente. Había caído la noche y de entre ellas solo se concentraron en buscar una lápida bajo el nombre de Cornelius Philpott, su abuelo.
El tiempo transcurría y el menor simplemente no podía dejar de abrazar aquella piedra, sentía con amargura no solo la muerte de uno de sus seres más queridos, sino que también el abandono repentino de sus padres. El pelirrojo cierra con fuerza sus ojos, enterrándose en su propia tristeza hasta que oye la voz de su madre quien lo llama. Al levantar la mirada, solo es capaz de ver unas manos que se van mostrando poco a poco detrás de la lápida y al asomar sus rostros, no eran más que los de sus padres y su abuelo, pero inertes y sin vida.
Madre, padre, abuelo: ¡Aren, por qué fuiste el único que sobrevivió!
Aren: ¡Ahh! - retrocede y se hace bolita al ver que estos se aproximan a él
Aarik: ¡Aren! - toca su hombro. Aquel abre de golpe sus ojos, observando con respiración precipitada al más alto - es momento de que volvamos o nos regañarán - menciona con preocupación en su mirada, pero seriedad en su voz. Aren recupera el aliento y regresa a la realidad, comprendiendo que fue solo una mala pasada de su mente y asintiendo lentamente se incorpora
Aren: Si, es mejor irnos antes de que los nuevos dueños nos_
¿: ¡Oigan, qué hacen ahí! - tan pronto como escuchan esa voz Aarik toma la mano de Aren y emprenden su huida sin luz ya que se han dejado la vela en la tumba de Cornelius - ¡pequeños ladrones, vengan aquí!
En ese momento, cuando por fin lograron escapar la persona que habita en aquella mansión sale sin siquiera mostrar algo de perturbación, frenando al guardia que perseguía a los bribones.
¿: Oye, Alfred, ¿por qué tanto alboroto? - menciona con total desagrado. En ese mismo instante, sale también el mayordomo
Alfred: ¡Mi señora, unos malcriados estaban dentro de la propiedad! - los dos se sorprenden - los vi en el cementerio, deben ser profanadores de tumbas
¿: ¿Qué?, es completamente ridículo - lo ve incrédula - ¿cómo podrían ellos entrar a ese lugar sin tener la llave? - al revisar sus bolsillos, siendo que siempre lleva aquel objeto consigo se percata que ya no está - no la tengo... cómo es que - observa la ruta por la que escaparon, encaminándose hacia el cementerio
Todo estaba perfectamente en su lugar, lo único era la vela que se encontraba en el suelo, frente a uno de los difuntos más recientes.
¿: ¿Qué querrían con la tumba de mi padre?
¿: Quien sabe, my lady
Por otra parte, Aarik observa inexpresivo al menor, simplemente no comprendía por qué tanta tristeza; sin embargo, odiaba ver que alguien más fuera el causante de esa emoción por lo que frena en seco y pone su mano en la cabeza del menor.
Aarik: Deja de llorar... - Aren levanta la mirada - aquí está tu hermano mayor - toma sus mejillas, acortando la distancia entre los dos - siempre y cuando estes conmigo no necesitarás nunca a nadie más, así que confía solo en mi
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(Ciudad de Londres:
Orfanato mano de Dios, room's)
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Aarik: Vamos, entra - impulsa al menor para que se trepe por la ventana, abriendo cuidadosamente la misma mientras ingresan silenciosamente
Aren: Parece que no notaron nuestra ausencia - susurra tras verificar que no haya nadie alrededor. Su contrario asiente, al mismo tiempo en que se cambia la ropa por el pijama
Aarik: Será mejor acostarnos antes de que vengan a verificar - menciona
De pronto, los dos se miran, riéndose por su propia travesura y regresando cada quien a su correspondiente lecho ya que tenían la dicha de compartir habitación.
Aren: Aarik...- susurra, el nombrado lo ve antes de darse vuelta - buenas noches - sonríe ampliamente, pero el contrario solo le da un ademán con la mano antes de quedar inmerso en el sueño
Pasadas algunas horas Aren por fin logró quedarse profundo, dejándose envolver en el mundo de la ensoñación y tratando de ignorar cualquier ruido externo que pueda despertarlo. De pronto, en mitad de la noche, una luz se detiene frente al cuarto de aquellos infantes, abriendo la puerta lentamente y revelando dos siluetas.
¿: Puede escoger entre estos dos de aquí, aunque el más joven suele ser muy revoltoso - frunce el entrecejo
Una de ellas avanza mientras la otra permanece en el marco del portal. Aquella se encamina hacia el pelirrojo quien descansa plácidamente y sin alterar al menor toma asiento a su lado.
¿: Si es así entonces es el más indicado - susurra, posando una de sus pálidas manos sobre la cama
Una sonrisa casi visible se dibuja en sus labios, al mismo tiempo en el que se acerca con lentitud hacia él mientras algunos de sus mechones de cabello caen a su alrededor como cascada.
¿: Bienvenido, pequeño...
¿: Muy pronto nos veremos, pero ahora es momento de despertar, Conde de Phantomhive
