POV Harry
Harry no sabía cómo sentirse y aun no podía asimilar toda la información que su padrino le había dado. No terminaba de comprender toda la historia y estaba esos pequeños flashes con imágenes que venían de vez en cuando a su cabeza.
Solo podía distinguir tres castillos muy diferentes entre sí y los rostros borrosos de muchas personas que extrañamente tenían un brillo en su piel.
A sus casi 16 años se enteraba que quienes pensaba eran sus padres no lo eran y que muy posiblemente sus padres biológicos lo habían abandonado porque no lo querían. Se negaba a creer que lo habían secuestrado, si se permitía creer en eso comenzaría a crecer en él la esperanza de tener una familia que lo quisiera, de tener unos padres amorosos e incluso un par de hermanos y no podía permitirse una desilución así.
Quería saber la verdad pero temía sufrir aún más al descubrir qué otras cosas le habían ocultado. Estaba cansado de sufrir. Solo quería una vida tranquila.
Sirius lo dejó pensar, no lo iba a presionar para nada. Desde hace algún tiempo había comenzado a sentirse extraño, como si su magia quisiera decirle algo pero él no lo comprendía, no sabía interpretarla. Lo único que sabia era que por ahora su magia estaba tranquila.
– Nos vamos a ir de aquí Sirius, pero antes quiero saber la verdad por mas dolorosa que ésta sea. – Harry estaba completamente convencido aunque su voz no lo demostraba.
– Podemos ir a Gringotts por respuestas y si averiguamos algo que pueda hacerte daño recuerda que yo estaré ahí, a tu lado, para apoyarte – dijo Sirius muy seguro mientras se sentaba al lado de Harry y lo abrazaba.
– Gracias por todo Sirius, te quiero – dijo Harry correspondiendo al abrazó de su padrino quien estaba sintiendo una emoción indescifrable por ese "te quiero", era muy raro de escuchar– Aunque no sepamos a dónde iremos en un unos días seremos un par de elfos libres.
Eso último hizo reír a Sirius.
– Bueno, pues preparate que independientemente de los resultados que tengamos con los duendes nos tenemos que ir, de preferencia a otro país. Si nos encuentran, Dumbledore querrá enviarte de nuevo con tu supuestos tíos y a mi me enviara a Azkaban de nuevo. – Sirius abrazó de nuevo a Harry cuando sintió a su cachorro ponerse tensó – Nunca entendí por qué Dumbledore te enviaba a esa casa si ellos ni siquiera tienen tu sangre y él lo sabe.
– Porque no me quiere protegido, me quiere agradecido y sumiso a sus órdenes.
Ante eso Sirius no pudo decir nada, no conocía todo por lo que había pasado Harry pero sospechaba que no era nada bueno. Tenía miedo de preguntar y veía que Harry no estaba listo para hablar tampoco.
Solo se quedaron ahí abrazados cómodamente sentíendose mas ligeros, más completos y muy abrumados.
~Grimmauld Place #12~
Albus Dumbledore se encontraba furioso aunque no se notara, el idiota de Sirius Black había desaparecido y no podía encontrarlo ¡Ni Fawkes podía encontrarlo! Aunque el Félix ni siquiera lo había buscado, no es que eso lo supiera Dumbledore.
Black había desaparecido ¡Y la casa también! El lugar donde se suponía que estaba la sede de La Orden del Fénix no estaba.
Había al menos veinte magos y brujas frente a donde se suponía se reunirían.
Todos ellos preguntando qué estaba pasando.
Albus Dumbledore era un hombre furioso y muy infeliz.
Sirius Black lo había dejado en ridículo, se las pagaría.
Buscaría a Sirius Black y haría lo que no había hecho antes. Pero antes tenía que encontrar otro lugar a dónde llevar a todos esos magos y brujas.
Su Orden no se podía quedar sin un lugar de reunión.
Lo obvio era ir con los Weasley, además así se aseguraba que al menos una cosa saliera bien.
Molly le diría que su marioneta hizo lo que debía y eso apaciguaría un poco su furia.
Últimamente sus planes no salían como deberían, pero no importaba, él volvería hacer que las cosas salieran como él necesitaba.
No por nada era el mago mas poderoso del mundo.
