Harry miraba a todas esas personas atónito. Nunca había visto a tantas personas que fueran tan físicamente hermosas.
Los adultos poseían una belleza etérea difícil de ignorar, parecían tener un brillo en la piel que los hacían muy llamativos.
Harry contó a trece adultos; ocho hombres y siete mujeres. Así como siete jóvenes; cinco hombres y solo dos mujeres. No entendía por qué había tantas personas ahí. Se suponía que solo conocería a sus padres y hermanos.
Sirius también estaba sorprendido. Él era un hombre bromista, que se tomaba la vida a la ligera e iba por el mundo sin pensar en las consecuencias. Consecuencias que le habían salido muy caras en el pasado. Pero en ciertas ocasiones se veía en la necesidad de ser el hombre serio y responsable, y esta era una de esas ocasiones.
Veía a esas personas y notaba cierto parecido con su cachorro. Sobre todo en los tres hombres que se encontraban en el centro. Harry se parecía al hombre de la izquierda, el de ojos negros; él tenía el mismo cabello que su ahijado, también coincidía en el color de la piel. Pero si lo pensaba bien, el que estaba en medio también tenía rasgos iguales, como eran la forma de los ojos y la nariz. Y por último, estaba el otro hombre, el de la derecha, el color de sus ojos era casi idéntico.
Sirius no sabía qué pensar o hacer. De igual forma, si las cosas se ponían feas, él ya tenía un plan. Tenía en uno de sus bolsillos un traslador con él que se llevaría a Harry muy lejos de esas personas y se encargaría que nunca volvieran a verlo. Aunque le costara la vida, por su cachorro haría lo que fuera.
Aunque sospechaba que eventualmente lo volverían a encontrar.
Remus había llegado al mismo tiempo que esas personas por lo que pasó desapercibido. Sirius se había contactado con él para cuestionarle sus lealtades y aseguró que estaba del lado de Harry. Y asi era, habia desviado al director a una dirección totalmemte distinta a donde habian ido Harry y Sirius.
Los Dioses no sabían qué sentir. Ahora que habían encontrado a su pequeño se quedaron paralizados. No sabían cómo iniciar con las explicaciones. Veían la mirada que tenía su hijo y solo podían ver desconfianza y temor, eso los lastimó.
Todos los Dioses se sentían perdidos porque ¿Qué se suponía que debían hacer? Hace 15 años que no veían a su hijo y hermanito. 15 malditos años habían pasado desde que lo perdieron, que no lo tenían en sus vidas. ¿Cómo hablar con ese bebé que vieron nacer y que al parecer ahora era un adolescente muy desconfiado?
Miraron a su alrededor, todos estaban callados, mirándose unos a otros para saber quién hablaría primero; pero nadie lo hacía, nadie parecía tener el valor.
Los tres padres estaban aterrados por la posible reacción de Harrison. Temían que su hijo los rechazara y los odiara por no estar con él mientras crecía, por dejarlo a su suerte; y aunque sabían que no había sido su culpa aun así temían que eso pasara. Estaban aterrados que en la vida de Harrison no hubiera un lugar para ellos, que su hijo los rechazara.
Zeus miró a Hades y se sorprendió, lo vio con los ojos brillantes por las lágrimas. Miraba al chico frente a ellos con gran emoción. Claramente reconocía a ese chico, no había duda que era su hijo.
Poseidon no se encontraba lejos de la situación de Hades. Miraba con detenimiento a Harry, no queriendo perderse ni una sola reacción de su pequeño hijo, temiendo que en cualquier momento fuera a desaparecer para no verlo nunca mas.
Y Zeus, él solo miró al chico; pequeño, de piel pálida, mirada penetrante y al mismo tiempo desafiante; parecía listo para combatir ahí mismo; veía a todos con desconfianza, como una persona que ha sido traicionada muchas veces. Los miraba como si al menor signo de peligro lucharía para salir de ahí con sus amigos.
Zeus veía los ojos verdes de su pequeño, esos ojos que habían sido inocentes y llenos de alegría, unos ojos que lo hechizaron desde el primer momento que los había visto. Ahora solo hablaban de desconfianza y una vida difícil, esos no eran los ojos qué un adolescente promedio tendría.
Todos tenían los mismos sentimientos: esperanza, angustia, felicidad, miedo y un sin fin de emociones. No era fácil volver a reunirte con una persona que fue la mas importante en tu vida después de 15 años y estaba el hecho de que su Harry no sabía nada de ellos.
Hecate, cansada de que nadie dijera nada, dio un paso en frente e inmediatamente todos voltearon a verla. Sirius con sorpresa y Harry con cierta molestia que a la Diosa le hizo gracia.
–¿Señorita Morgana? –el primero en hablar fue Sirius ya que los demás magos se habían quedado boquiabiertos por la belleza de la mujer.
– No, señor Black. Me presento, soy Hecate.
Harry volteo a ver a sus amigos y se sorprendió al verlos en una pose de respeto hacía la mujer. Posiblemente debía imitarlos pero por alguna razón estaba molesto con la mujer y algo dentro de él impedía que se inclinara ante ella.
– ¿Lady Hecate? ¿De verdad? – Draco como buen sangre pura había crecido con historias de la Diosa Hecate. Ella era la creadora de todo lo mágico.
Los demás también habían escuchado historias de la Diosa y sabían que tenían que adorarla y respetarla por lo que se preocuparon cuando Harry no hizo nada para mostrar respeto.
– Así es, señor Malfoy. Ahora, no vinimos a que me conocieran a mí. Les presentaré a las personas que vienen conmigo. –ante eso todos los vieron atentos, esperando –el hombre de en medio es mi es Lord Zeus, Rey de los Dioses. El que está a su izquieda es Lord Hades, sí, el Dios del Inframundo; le sigue Lady Hera, Reina de los Dioses. Después están Lady Artemisa y su hermano gemelo Lord Apolo. La Diosa de la Sabiduría, Lady Atenea, Lord Dionisio y Lady Demeter. A la derecha de Lord Zeus se encuentra Lord Poseidon, Lord Hermes y Lady Hestia; después de ella están Lord Ares, Lord Hefesto y Lady Afrodita.
Hecate dejó que los magos asimilaran todo, creía que tardarían algún tiempo para salir se su estupor. Mientras tanto estaba lidiando con la mirada furiosa de los Tres Grandes. Ellos pensaban que se había precipitado diciendo sus verdaderas identidades.
Harry no entendía qué pasaba, ¿qué tenían que ver los Dioses Griegos con el tema de sus padres? Alguien le estaba haciendo una broma, una muy mala y comenzaba a enojarse.
– Me faltaron los jóvenes; el del extremo izquierdo es Percy, hijo de Lord Poseidón. Le siguen Thalia y Jason que son hijos de Lord Zeus y Lord Júpiter respectivamente. Para el que no sepa Júpiter es el nombre Romano de Lord Zeus. Después están Nico y Hazel, hijos de Lord Hades y Lord Plutón, Lord Plutón también es el nombre Romano de Lord Hades. Sigue Leo que es hijo de Lord Hefesto y por último está Will, hijo de Apolo. Todos ellos son semidioses. ¿Harían el favor de presentarse? Pero antes, quitemos esos hechizos que mantienen escondida la apariencia del señor Potter y el Señor Black.
Y ante eso tanto Sirius como Harry regresaron a su apariencia, solo con un pequeño cambio y es que Harry era un poco diferente a como lo conocían sus amigos. Su cabello se había vuelto más negro y menos alborotado, su piel era más clara y sus ojos verdes ahora tenían toques de gris. Sus ojos parecían brillar.
Los Dioses y los magos no podían salir de su asombro. Todos pensaron al mismo tiempo que nunca habían visto a un ser tan perfecto y hermoso en su vida.
Sirius comenzó a presentarlos.
– Es un gusto conocerlos y también una sorpresa. Yo soy Sirius Black y el que está a mi lado es Remus Lupin. Le siguen los gemelos Weasley, George y Fred; después esta Neville, Luna, Draco - cuando Sirius mencionó su nombre Draco hizo una inclinación que se ganó miradas apreciativas de varias Diosas que hizo que sonriera arrogante – él es Blaise y este – dijo abrazando a Harry por los hombros y se alegró al no sentir tensión ante su acto – es mi ahijado, Harry Potter.
– Ya nos presentamos –dijo Harry y los Dioses casi lloran de dicha por poder escuchar su voz por primera vez– ¿Nos dirán qué estamos haciendo aquí? Se suponía que me encontraría con mis padres –Para nadie pasó desapercibido el enojo en la voz de Harry.
Los amigos de Harry solo se miraron preocupados. Nunca sucede nada bueno cuando su amigo se enoja.
– A eso hemos venido nosotros, a encontrarnos con nuestro hijo. Un hijo que se nos fue arrebatado hace 15 años. –dijo Poseidon viéndolo fijamente para que comprendiera que hablaba de él– vinimos a encontrarnos con el joven que cuando era un bebé nos llenó la vida de alegría –Poseidon dio un paso como queriendo llegar a Harry y abrazarlo, pero no lo hizo, se contuvo.
Todos los Dioses asentían con los ojos brillantes y enfocados en Harry mientras los magos lo veían impactados.
Harry miraba sorprendido al hombre que tenía enfrente. Esos Dioses no podían ser sus padres, simplemente no podían. ¿Él, alguien tan insignificante hijo de Dioses? No podía creerlo. Él que siempre había sido superado por muchísimas personas, él al que unos simples muggles daban palizas y lo humillaban constantemente ¿Hijo de Dioses?
Sh enojo parecía incrementar y negó con la cabeza para no seguir pensando así de él. Sabía que era fuerte y que muchas personas lo querían; pero tantos años con los Dursley lo habían afectado mas de lo que creía.
Zeus, Poseidón y Hades sufrían, veían a su pequeño negar con la cabeza, negar que era su hijo. Habían estado tan ilusionados que no se pararon a pensar en la posibilidad que su hijo no los quisiera.
Sintieron que les costaba respirar.
¿En verdad era tan malo ser hijo de alguno de ellos? ¿Su pasado los venia a atormentar ahora? ¿Era por eso que su pequeño hijo no los quería? ¿Por todo lo malo que habían hecho? ¿Por esas guerras y matanzas sin sentido? ¿De todos esos hijos que habían dejado a su suerte?
