Las Villanas de Saint Michael's
Capítulo 22 – Lo que más temía
Camino de regreso a casa – Después de la escuela
Soledad. Es todo lo que puedo sentir mientras regreso a casa sola con el cielo nublado sobre mí, como lo he hecho desde hace ya varias semanas.
Ha pasado ya casi un mes desde que Sakura empezó a entrenar a Saki para las pruebas del club de gimnasia del próximo semestre. Y ya que el único momento libre que tienen para hacerlo es después de la escuela, todos los días desde entonces me ha pedido que por favor me vaya a casa sola ese día. Cosa que al inicio no me importó mucho, pero después de tantos días, la soledad ya me esta empezando a pesar.
Han pasado varias semanas desde la última cita que tuvimos juntas, desde la última vez que salí con mis amigas y también desde que vi a mi hermana.
Resulta que mis amigas con quienes antes solía salir todos los días y eran inseparables de mí, conforme más consolidaron su relación se fueron alejando de mí, al punto en que hay días en que solamente me saludan y despiden de mí cuando llegan y se van de la escuela.
Mientras que mi hermana, quien es con quien solía pasar mis noches de desamparo, ahora mismo se encuentra de viaje con mis papás investigando posibles universidades para estudiar una vez termine la preparatoria el siguiente mes, por lo que realmente he estado yo sola tanto en la escuela como en la casa todos estos días.
Y es que aunque realmente ya nadie en la escuela me odia, tampoco podría decir que he hecho muchas amigas.
Ni siquiera ir a la preparatoria a buscar a alguna de las mejores parejas es algo que me emociona ya. Lo único en lo que puedo pensar es en todo el tiempo que Sakura esta pasando con Saki y qué es lo que estarán haciendo.
Todo el camino a casa no puedo dejar de imaginarlas platicando, riendo, haciéndose cada vez más cercanas mientras practican, bailan, entrenando juntas y haciendo movimientos bastante más eróticos de lo normal mientras entrenan. Abriendo sus piernas, saltando la cuerda con un sujetador no bien apretado que se cierra en uno de esos saltos y revelan sus tetas a la otra y luego…
– ¡¿Pero qué estoy pensando?! – me regaño gritando frustrada el aire.
Siento tanto dolor en mi corazón que no se cuanto tiempo más pueda soportarlo. Quiero estar con Sakura, que me acompañe a casa, pasar tiempo con ella, platicar y reir juntas como siempre lo hacíamos. Quiero contarle todo mi dolor y mi frustración y que ella me acepte, usando sus palabras y sus labios para aliviarme.
Quiero tenerla a mi lado, quiero que vuelva a mí… pero no puedo ya que todo el tiempo se la pasa con Saki.
E incluso cuando hablo con ella por teléfono todo lo que hace es platicarme sobre "Saki esto" y "Saki lo otro" y "Luego lo que hizo Saki". Estoy tan HARTA de escucharla hablar sobre ella que siento que voy a…
– ¡Aaaaaaaaaaaaahhhhh!
Harta de todo esto, tomo mi mochila y la estrello con fuerza contra el suelo para sacar mi frustración.
– Estoy tan harta de estar sola…
Todo lo que deseo en el mundo es que Sakura termine con Saki de una vez por todas, que todo vuelva a ser como antes con mis amigas, mi hermana y mi novia.
Se que estoy mal por desear esto porqué sé que esto es algo temporal. Que eventualmente todo volverá a la normalidad y volveré a ser feliz.
Pero… ¿Y si no? ¿Y si Sakura se esta enamorando de Saki en mis narices sin que me de cuenta? ¿Y si ya empezaron incluso una relación amorosa y simplemente no sabe cómo deshacerse de mí sin lastimarme?
Después de todo yo sé que Sakura me ama. Me ama, estoy segura de ello… pero no sé si me ame lo suficiente como para no engañarme.
Justo cuando siento que estoy por sufrir un ataque de pánico, me vuelvo sobre mis pasos y salgo corriendo de regreso a la escuela.
– Tengo que ver lo que están haciendo.
Sólo así podré estar tranquila.
Academia Saint Michael's – Edificio de clubes
En pocos minutos estoy de regreso en la escuela y me dirijo al edificio donde están los clubes escolares.
Una vez ahí busco el club de gimnasia artística de la secundaria y ya que llego, veo por la ventana que aún siguen ahí Sakura y Saki, vistiendo sus eróticos leotardos de gimnasia todavía entrenando.
– Ahora intenta hacer esto – le dice Sakura haciendo una vuelta.
– ¿Así?
– Así es, estás mejorando mucho, Saki-chan.
– ¡Me alegra mucho, Sakura-senpai!
– Muy bien, ahora el siguiente.
Al principio me da mucho coraje verlas así juntas, especialmente al ver a Sakura en su leotardo exhibiendo aquella hermosa figura que se supone está reservada sólo para mí.
Sin embargo conforme más las observo, me doy cuenta que la manera en que Sakura la mira y la entrena no es de una manera romántica, sino que la mira como una maestra, ya si quisiera ir por algo más profundo, diría que como una hermana mayor enseñando a su hermanita.
Viéndolas de esta manera, me pongo a pensar que quizás en serio no tengo nada de que preocuparme y estoy pensando en irme ya más tranquila a casa.
Sin embargo, antes de salir decido quedarme un poco más para estar segura y entonces mientras dan una vuelta, veo como Saki hace un movimiento en falso y tropieza yéndose de cara contra el suelo.
– ¡Kyaaaaaa!
– ¡Saki-chan!
Afortunadamente Sakura la atrapa a tiempo, pero ella misma también resbala cuando la atrapa y caen ambas al suelo.
– ¡Sakura!
Estoy a punto de entrar a ayudarla, pero recuerdo que se supone no deberían verme, así que me quedo a observar desde donde estoy.
La manera en la que cayeron es con Saki encima de Sakura, aterrizando su cabeza entre sus pechos y con las piernas cruzadas, sintiendo la entrepierna de la otra en su propio muslo. Sus cuerpos desnudos únicamente cubiertos por aquellos leotardos ligeros.
– Auch ¿Estás bien? – le pregunta Sakura a Saki ya que se ha recuperado del golpe, a lo que Saki aún sobre ella le contesta.
– Sí, creo que estoy bien, muchas gracias por salvarme, Sakura-senpai.
– Me alegra oírlo, no podría haber soportado que te lastimaras, Saki-chan.
– Sakura-senpai…
¿Por qué no se levantan? Se quedan en aquella posición mirándose a los ojos por mucho tiempo hasta que finalmente rien y Sakura es la primera en separarse.
– Creo que será mejor que nos levantemos.
– Sí, será lo mejor.
– ¿Te ayudo a levantarte, Saki-chan?
Ya que Sakura se ha levantado, le extiende su mano derecha a Saki ofreciéndose a levantarla. Pero no lo hace de cualquier forma, sino como se cortejaría a una princesa. Lo hace exactamente de la misma manera que se ofreció a levantarla en el patio trasero de la escuela, cuando se conocieron en la historia original después de que la salvará de aquellas bullies, el día que se enamoraron.
Con la misma mirada de aquel entonces, Saki toma la mano para que la ayude a levantarse y una vez están de pie la arregla para seguir practicando.
– Listo, ya estás lista ¿Te parece si lo intentamos una vez más antes de irnos?
– Sí, de acuerdo, Sakura-senpai.
– De acuerdo, y por cierto, ya no es necesario que seas tan formal conmigo. Puedes empezar a llamarme Sakura-chan, cuando te sientas más cómoda con ello.
– ¡¿Eh?! Pero eso…
– Prométeme que lo intentarás ¿De acuerdo?
– D-De acuerdo, Sakura-chan…
– Así está mejor.
Acaricia su cabeza una vez más y hecho eso vuelven a practicar. Sólo que para entonces yo ya no estoy ahí para verlas.
Ya he visto todo lo que tenía que ver.
Unos minutos más tarde
Una vez que terminan su práctica y se han cambiado de vuelta a su uniforme para irse a su casa, Saki le comenta a Sakura.
– Muchas gracias nuevamente por quedarte hasta tan tarde a ayudarme. De verdad lamento mucho todo el tiempo privado que te he estado quitando.
– Descuida, no es ninguna molestia, después de todo, todas tenemos que esforzarnos por el festival de clausura del final del semestre ¿no es así?
– ¡Así es! Aún así… me siento algo culpable por todo el tiempo que te estoy robando de Kurara-senpai.
– No te preocupes por ella, cuando terminemos con tu entrenamiento, ya la compensaré a mi modo por todo el tiempo perdido.
– Mmm, pero aun así… ¡La próxima vez le prepararé una canasta de pan para compensarla por todo el tiempo que la he separado de ti! ¿Crees que le gustará?
– Seguro que la amará – acaricia su cabeza una última vez antes de irse – ¿Nos vamos?
– Sí.
Dicho eso apagan las luces y salen del salón camino a casa. Había sido un día exitoso para ambas.
Academia Saint Michael's – Afuera
Mientras tanto al salir del edificio, salgo corriendo tan rápido como puedo hasta la entrada de la escuela, sin importarme la lluvia ni como mojo mi uniforme mientras corro.
Al llegar me detengo en la entrada y una vez ahí, lanzo un fuerte grito de frustración al aire.
– ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHH!
Sin más fuerzas en mí caigo al suelo y de inmediato me abrazo a mis rodillas, descorazonada al haber comprobado mi peor miedo con mis propios ojos.
– ¿Cómo pude ser tan estúpida? Era obvio que si ellas dos pasaban tanto tiempo juntas, se iban a terminar por enamorar. Después de todo fueron hechas una para la otra, esta claro que están destinadas a estar juntas.
Tal como Nanami y Yuuna, Mai y Reo o Kaede y Sara, está más que claro que Sakura y Saki fueron hechas una para la otra, lo he sabido bien desde el principio, desde el primer día que llegué aquí. Que no debía interponerme entre ellas, que debía dejar que su relación surgiera, al igual que todas las demás parejas.
Ahora solo es cuestión de tiempo para que Sakura termine conmigo y así, pueda iniciar su relación amorosa al lado de su verdadero amor.
– Lo mejor que podría hacer por ella ahora mismo, es terminar con ella cuanto antes para que pueda ser feliz a su lado.
"¡Pero es tan injusto! ¿Por qué tengo que ser yo la que se aparte? Soy yo la que llegó primero, soy yo la que enamoró a Sakura, no ella ¿Por qué tengo que dejarla ir?"
A pesar de que pienso en todo esto, realmente estoy considerando el dejarla ir.
Después de todo… la amo, quiero que sea feliz más que nada en todo el mundo y… quiero que este al lado de la persona que más ama, aunque esa no sea yo.
– Esta decidido, la próxima vez que la vea hablaré con ella y… le diré que esto es todo para nosotras. Terminamos.
El sólo decir esas palabras en voz alta hace que me vuelva a soltar a llorar, recordando todos los hermosos momentos que he compartido con Sakura a mi lado.
Cuando nos conocimos, nuestro primer beso, nuestra primera cita, la primera vez que nos unimos en el cubículo de la biblioteca y todos los hermosos momentos que compartimos juntas desde entonces. Nos recuerdo comiendo, platicando, riendo, besándonos, escucharla susurrar a mi odio lo mucho que me ama.
Si cierro los ojos, todavía puedo sentir el calor de su pecho a mi lado, sus labios soplando a mi oído y lo suave de sus manos tocándome.
Recuerdo lo que me dijo la última vez que discutimos.
– "Eres tú a quien yo amo, Kurara, y eso nadie lo va a cambiar ¿Okay?"
Entonces ahora más que decidida, me levanto tomando mi mochila con fuerza y declaro con la mayor determinación del mundo.
– No voy a renunciar a Sakura. Ella me ama, sé que aún me ama, estoy segura de ello y voy a luchar por ella. No pienso permitir que ninguna niña tonta se interponga en nuestro camino y me la robe.
El solo pensar en Saki hace que mi corazón se llene de ira y resentimiento.
– Todo esto es culpa de Saki, nada de esto habría pasado si ella jamás hubiera aparecido ni interrumpido en nuestras vidas. Todo era perfecto hasta que ella llegó.
Si quiero recuperar la vida que teníamos, tengo que deshacerme de Saki de una buena vez y para siempre. Es la única manera de salvar mi relación con Sakura. Tengo que salvarla de las garras de esa pequeña niña, antes de que sea demasiado tarde.
– Descuida, Sakura. Voy a salvarte, no dejaré que nadie nunca nos separe.
Haré lo que sea necesario para asegurarme de ello. Así tenga que convertirme… en una villana.
