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Los personajes de esta historia no me pertenecen.

Capítulo 5. Naruto: el hijo prodigo del inframundo. DXD.


Ubicación: Kuoh, Japón.

naruto estaba recostado en un sillón en la sala. frente a el la pantalla del televisor encendida reproduciendo un anime.

le fay y Ophis estaban en otro sofá sentadas juntas comiendo una comida preparada por naruto.

"Vali ya esta en la ciudad. El dia de ayer hablé con el." Naruto dijo sin apartar los ojos de la pantalla.

"Que, vali-sama esta en la ciudad, por que." Le fay pregunto mirando a naruto.

"Azazel quiere que se encargue del problema que los angeles caidos están causando en esta ciudad." Respondió naruto.

"Entiendo, pero si vali-sama resuelve las cosas usted no podrá observar a las excalibur." Le fay dijo y naruto asintio.

"Si, pero azazel quiere que vali intervenga solo cuando las cosas se salgan del control de la iglesia y los demonios. Asi que todo esta bien." Naruto dijo. "Por eso saldré esta noche, ophis dijo que se quedara, tu puedes venir conmigo o quedarte con ella." Naruto dijo.

Le fay asintio, ophis solo continuo comiendo.

"Creo que me quedare aqui con ophis-sama." Le fay dijo y naruto no respondió solo se levantó del sofa para ir a su habitación a cambiarse ya que solo vestía un pantalón corto...


Ubicación: puerto de la ciudad de kuoh.

El sonido de las olas rompiendo contra el muelle llenaba la tranquila noche. Azazel, gobernador de los ángeles caídos, permanecía sentado en una silla plegable, sosteniendo su teléfono en una mano y su caña de pescar en la otra.

"Lo lamento, pero esta noche estaré ocupado." La voz al otro lado de la línea sonaba tranquila, pero firme.

Azazel suspiró y esbozó una media sonrisa.

"Oh, entiendo, no te preocupes, niño demonio." Su tono desenfadado indicaba que no le molestaba el rechazo.

"Nos vemos luego." La llamada se cortó. Azazel se quedó viendo la pantalla del teléfono por unos segundos antes de soltar una leve risa.

A su lado, Vali Lucifer, su protegido y recipiente del dragón emperador blanco Albion, lo miraba con diversión.

"Fuiste rechazado." Dijo con una pequeña risa burlona.

Azazel alzó una ceja y le lanzó una mirada de reojo antes de volver a concentrarse en su caña de pescar.

"Has cambiado un poco en estos años." Comentó sin mirarlo, notando el ligero toque de diversión en la voz de Vali.

El mitad demonio se encogió de hombros con indiferencia.

"¿Y qué si lo hice?" pregunto vali.

Azazel sacudió la cabeza con una sonrisa antes de lanzar el anzuelo al mar nuevamente.

"No me importa que el chico me haya rechazado." continuó, con un tono reflexivo, "eso significa que los demonios podrían estar tomando acciones contra los planes de Kokabiel."

Vali cruzó los brazos y se acercó un poco más, interesado en la conversación.

"Claro, eso haría las cosas más fáciles para tu sueño de paz entre las facciones." Dijo con sorna, aunque no parecía realmente en desacuerdo con la idea.

Azazel sonrió.

"Exacto. Kokabiel nos está dando la oportunidad perfecta para actuar."

La marea golpeaba suavemente el puerto mientras Azazel meditaba en sus pensamientos. Sabía que los Maous actuales no querían la guerra, al igual que los ángeles, cuyos números estaban en declive tras perder la capacidad de crear nuevos soldados. Si lograba que demonios y la Iglesia unieran fuerzas para detener a Kokabiel, podría ser el primer paso hacia negociaciones de paz más serias.

"La paz entre las facciones es algo que he perseguido durante años." Murmuró, mirando su reflejo en el agua. Luego miró de reojo a Vali. "A pesar de que la guerra terminó, las batallas continúan aun que en menor medida. un ejemplo de esto es Rias Gremory y su grupo que tuvieron que enfrentar a ángeles caídos comandados por Kokabiel, y eso es solo un ejemplo." respondio azazel.

Vali sonrió con burla.

"Si lo piensas bien, el único problema aquí son los ángeles caídos." Dijo con tono despreocupado. "Son los que robaron las espadas sagradas, los que atacaron a las hermanas de dos Maous. Quizás tu sueño de paz se cumpla de una forma diferente: los demonios y los ángeles podrían unirse para exterminar a los ángeles caídos." se burlo vali.

Azazel le lanzó una mirada antes de soltar una risa seca.

"Créeme, yo también lo pensé por un momento. Pero si eso pasara, ambas facciones quedarían demasiado debilitadas. Luego, por miedo, terminarían atacándose entre sí. ¿Sabes qué pasaría después?." pregunto azazel.

Vali guardó silencio, aunque su expresión indicaba que ya conocía la respuesta.

"El resultado sería el mismo." continuó Azazel. "el final de las facciones bíblicas."

El mitad demonio miró hacia el mar sin responder. La luna iluminaba la superficie del agua, reflejando los pensamientos de ambos.

Después de unos momentos, Azazel cambió de tema con aparente despreocupación.

"Por cierto, ¿qué hiciste el día que hablamos? Tengo curiosidad. Te invité a comer ramen, y lo rechazaste, incluso cuando sé que es tu comida favorita." pregunto azazel.

Vali se encogió de hombros, sin darle importancia. "Solo quería observar la ciudad un rato." respondio sin mucha inportancia.

Azazel lo miró de reojo, con la misma expresión analítica de siempre.

"Entiendo."

No presionó más. Sabía que Vali rara vez hablaba de lo que realmente pensaba, pero también sabía que, tarde o temprano, todo saldría a la luz.

vali cerro los ojos y se cruzo de brazos. "planeas quedarte con el ángel caído. posiblemente naruto este en las calles observando lo que esta pasando, ademas la nekoshou pidió que cuidaras de su hermana." una voz se escucho en la mente de vali. que no dio señal externa de que algo estaba sucediendo.

"por ahora no are nada, lo mas seguro es que me reúna con naruto y le fay cuando todo el caos explote con respeto a los planes de kokabiel, y como dijiste, naruto estaba observando por lo que no dejara que nada le pase a la hermana de kuroka." vali respondió.

El puerto volvió a quedar en silencio, solo acompañado por el vaivén de las olas y el ocasional sonido del anzuelo golpeando el agua.


con Naruto.

El cielo nocturno de Kuoh se extendía como un manto estrellado mientras Naruto sobrevolaba la ciudad, su cabello bicolor rojo y plateado reluciendo bajo la luz de la luna. Su destino inicial era una fiesta, aunque su mente seguía ocupada por la batalla reciente que había presenciado.

Unos minutos antes, había observado el enfrentamiento entre los demonios, la Iglesia y los sacerdotes exiliados. Estos últimos, al verse superados, no tardaron en huir, dejando claro que la tregua entre la Iglesia y los demonios habia dados frutos de alguna manera. Para Naruto, ese conflicto le resultaba poco interesante, por lo que decidió retirarse... hasta que una presencia débil pero inconfundible de energía sagrada captó su atención.

"Parece que la pelea aún no ha terminado..." murmuró para sí mismo, desviándose de su camino.

Siguiendo el rastro de energía, aterrizó suavemente en un parque casi desierto. Caminó entre los árboles hasta que vio una figura tendida en el suelo. Su mirada se endureció al reconocerla.

"Irina..." susurró con el ceño fruncido.

Se acercó con pasos tranquilos y se inclinó sobre el cuerpo de la chica. Su ropa estaba prácticamente hecha jirones, apenas cubriéndola. Naruto dejó escapar un suspiro y extendió una mano sobre ella. Un aura verde resplandeció en su palma antes de extenderse por el cuerpo de Irina, sanando su cuerpo aun que no tenia heridas graves.

"Definitivamente, hoy no iré a la fiesta..." murmuró negando con la cabeza.

Con cuidado, la tomó en sus brazos y extendió sus alas, elevándose en el aire con facilidad. Su destino ya no era la fiesta, sino su departamento en el último piso de un lujoso edificio.

En el departamento de Naruto

Aterrizando en el balcón, Naruto abrió la puerta de cristal con un movimiento ágil y entró a la sala de estar. Sus ojos se encontraron con Ophis y Le Fay, quienes estaban sentadas en el sofá viendo una película.

Ambas se giraron al escuchar la puerta abrirse. Le Fay alzó una ceja al notar la chica inconsciente en brazos de Naruto, mientras que Ophis apenas le prestó atención, concentrada en la pantalla del televisor.

"¿Necesitas ayuda, Naruto-sama?" preguntó Le Fay, con una mezcla de curiosidad y leve sonrojo al notar la condición de la ropa en la que se encontraba Irina. curiosa por si su naruto sama ahora secuestra personas.

Naruto soltó una pequeña risa y negó con la cabeza.

"No te preocupes, sigue viendo tu película."

Le Fay asintió sin insistir más, mientras que Ophis ni siquiera apartó la mirada del televisor. Para ella, la presencia de Irina no tenía la menor importancia. Si Naruto quería tomarla como suya, que así fuera.

Naruto continuó su camino por el pasillo y entró a una de las habitaciones desocupadas. Con cuidado, recostó a Irina sobre la cama, asegurándose de acomodarla boca arriba. Su respiración era tranquila, y su pecho expuesto se movía suavemente con cada inhalación.

Llevando una mano a los restos de su ropa, una energía oscura y rojiza comenzó a brillar en su palma. Su poder de la destrucción actuó al instante, deshaciendo las telas sin dejar rastro.

"Así estará más cómoda..." murmuró, observando cómo los últimos jirones de ropa desaparecían en un tenue resplandor.

Naruto caminó hasta el armario y sacó una manta, cubriendo el cuerpo desnudo de Irina con ella. Luego, ajustó la temperatura del aire acondicionado y, justo cuando se giraba para salir de la habitación, escuchó un leve quejido.

"Mmh..."

Los párpados de Irina se agitaron antes de abrirse lentamente. Sus ojos violetas parpadearon varias veces, tratando de enfocar su entorno. Naruto se detuvo en la puerta y la observó con calma.

"Ara, Parece que despertaste." naruto comento desinteresado.

Irina al notar la manta que cubría su cuerpo, su expresión cambió al instante. Confusión y un leve dolor recorrieron su mente mientras intentaba recordar lo sucedido.

"¿Qué... qué pasó?" preguntó Irina, moviéndose levemente en la cama. Un dolor intenso recorría su cuerpo, pero no era nada que no pudiera soportar. Sus ojos se encontraron con los de Naruto, quien estaba sentado a su lado, observándola con una sonrisa tranquila.

Naruto se inclinó un poco sobre ella, su rostro iluminado por una expresión divertida. "Esos ojos... los recuerdo. Son los hermosos ojos del siervo amable del Señor," murmuró Irina, todavía un poco atontada. Naruto soltó una suave risa, un sonido que pareció cautivar a Irina, quien también esbozó una sonrisa.

"¿Qué pasó?" repitió Irina, mirando a su alrededor. La habitación era sencilla, con pocos muebles y una atmósfera cálida. No era un lugar que reconociera.

"Yo debería preguntarte eso," respondió Naruto, sentando en la cama, recargado contra el Cabecero. "Caminaba por un parque de camino a una fiesta y te encontré tirada, inconsciente. Tu ropa estaba prácticamente inexistente," explicó naruto, su voz calmada.

La sonrisa de Irina desapareció al recordar lo sucedido. "Por un momento pensé en llevarte a un hospital y llamar a la policía, pero cuando noté que tus heridas no eran graves y que solo estabas inconsciente, decidí traerte aquí. Para que tú decidieras qué hacer," continuó Naruto.

Irina asintió, cerrando los ojos por un momento antes de abrirlos nuevamente. El cansancio la estaba alcanzando, pero algo más la hizo darse cuenta de su situación actual. Jalando la cobija que cubría su cuerpo, sintió la suavidad tocando su piel y en ese momento supo que estaba desnuda.

"¿Qué pasó? ¿Intentaron asaltarte? Cuando llegué, estabas prácticamente sin ropa," explicó Naruto, su voz llena de curiosidad.

"Eso explica por qué no siento ropa cubriendo mi cuerpo," murmuró Irina, levemente avergonzada.

"Perdón, pero decidí quitarte el resto de la ropa que tenías puesta. Estaba deshecha y pensé que te incomodaría al dormir," dijo Naruto con una sonrisa, tratando de aliviar la tensión.

Irina también sonrió, aunque su rostro estaba teñido de un ligero rubor. "No te preocupes, y gracias por ayudarme. En verdad eres sumamente amable," respondió, sin saber cómo abordar la situación.

Cerró los ojos nuevamente y suspiró, tratando de relajarse. "Si quieres, puedo ir a buscar a tu amiga, la del cabello azul... Xenovia, ¿verdad? Para decirle que estás bien y traerla para que te visite," ofreció Naruto, su voz suave pero firme.

"No, no vayas," negó Irina frenéticamente, sentándose en la cama para tomar del brazo a Naruto. No podía permitir que este "siervo del Señor" se pusiera en peligro por su culpa. Ya corría un gran riesgo al ayudarla.

ella sabia que xenovia debería estar buscando a kokabiel.

Naruto vio la mueca de dolor en el rostro de Irina y la tomó suavemente por los hombros, recostándola nuevamente en la cama. "Por favor, no vayas. Quédate conmigo," suplicó Irina, tratando de detenerlo.

Naruto levantó una ceja, divertido por la reacción de Irina. "¿Qué significa eso? Tengo que decirle a tu amiga, ella podría estar preocupada," preguntó, jugando un poco con la situación.

"Eh, es que..." tartamudeó Irina, buscando una excusa. "Tengo miedo de quedarme sola. Duerme conmigo," dijo finalmente, su rostro enrojecido por la vergüenza.

Naruto quería reírse, pero decidió seguir molestándola un poco más. "Es que yo tengo que dormir solo en boxer. Si no, no puedo dormir," explicó con un rostro serio.

Irina asintió, tratando de mantener la compostura. "Entiendo. No me importa," respondió tranquilamente, aunque su voz temblaba un poco.

Naruto la observó por unos segundos, notando cómo evitaba su mirada. Finalmente, se encogió de hombros. Había visto el cuerpo desnudo de Irina y no iba a negar que le atraía, así que no iba a rechazar la oferta.

Sentándose momentáneamente en el borde de la cama, Naruto se quitó los tenis, luego su camisa, dejando a la vista su torso tonificado. Finalmente, se quitó el pantalón, quedándose solo con un boxer negro. Irina observaba su espalda, la mitad de su rostro tapado por la cobija. Cuando Naruto se dio la vuelta para recostarse con ella, Irina le dio la espalda, evitando mirar su cuerpo.

Naruto sonrió y se metió debajo de la cobija, abrazando a Irina suavemente. Su cuerpo fue jalado con cuidado para que estuviera en contacto con el de Naruto. El demonio sintió cómo el gran trasero de Irina se presionaba contra su pelvis. Su mano izquierda descansaba sobre el abdomen de Irina, mientras que su mano derecha recorría suavemente uno de sus brazos. Todo un toque inocente, al menos al principio.

Un suspiro escapó de los labios de Irina. "Duerme, yo estaré aquí contigo," susurró Naruto, su cálido aliento llegando al oído de Irina, quien solo asintió con los ojos cerrados. "Estás estresada, solo relájate," añadió, besando suavemente el cuello de Irina.

Irina sabia que naruto tenia razon, todo eltema de las excalibur robadas la había estresado.

La castaña quería decirle que se detuviera, pero las palabras no salían de su boca. El toque de Naruto ya no era tan inocente, y algo duro y grande se estaba presionando contra su trasero. Una de las manos de Naruto subió para acariciar suavemente uno de los pezones duros de Irina, mientras que la otra descendía hasta acariciar los muslos internos de la chica.

Por más que Irina quería protestar, lo único que salía de su boca eran pequeños gemidos. "Tu piel es tan suave, Irina," murmuró Naruto, pellizcando suavemente uno de sus pezones, lo que provocó otro gemido. "Y tu cuerpo es maravilloso, tan sexy," añadió, chupando la piel del cuello de Irina.

La mano de Naruto que estaba en los muslos de Irina se movió para acariciar su intimidad, que ya estaba empapada. Naruto trabajó esa zona hasta que Irina no pudo más y, con un gemido ahogado, llegó al clímax.

Con una sonrisa en su rostro, Naruto cerró los ojos, escuchando la respiración de Irina, que ya se había dormido. "Una lástima que estuviera herida," murmuró Naruto, ahora con ambas manos acariciando los pechos de Irina, empapándolos con sus jugos, y luego cambiando para acariciar su trasero. "Me hubiera encantado joderte," dijo en voz baja, besando su cuello una última vez antes de decidir dormir.


al dia siguiente.

Naruto se encontraba oculto entre los árboles junto a Vali y Le Fay, observando la Academia Kuoh desde la distancia. La brisa agitaba levemente las hojas, mientras el ambiente estaba cargado de tensión.

"¿Cómo vas?" preguntó Naruto, recostado contra un tronco con una expresión relajada. Su tono despreocupado contrastaba con la intensidad del momento.

"Ya está," respondió Le Fay con confianza, realizando un par de movimientos con las manos. De inmediato, varias esferas mágicas flotaron a su alrededor, reflejando diferentes escenas de la academia kuoh.

"Bien hecho, Le Fay." Vali, apoyado en otro árbol con los brazos cruzados, observó una de las esferas con interés. En su reflejo, se veía a Rias Gremory junto a su nobleza, mientras que en otra aparecía el grupo Sitri levantando una barrera mágica.

"No hay problema, Vali-sama," dijo Le Fay con una sonrisa, alejándose de las esferas y acomodando su capa con elegancia.

Naruto miró las imágenes con una ceja arqueada antes de girarse hacia Vali. "Entonces, dime, ¿qué crees que pase?" preguntó con fingida curiosidad, viendo cómo Rias conversaba con Kokabiel.

"Tu tía y su nobleza no tienen oportunidad contra él," sentenció Vali con frialdad, provocando una risita por parte de Le Fay.

Naruto puso los ojos en blanco. "Vamos, ¿por qué tan pesimista? Tu 'rival predestinado' está ahí. Issei Hyoudou, el portador del Boosted Gear, el dragón rojo de la dominación. Dicen que sus predecesores eran guerreros temibles, respetados en todo el mundo sobrenatural... ¿por qué este sería diferente? Un simple ángel caído como Kokabiel no debería ser un problema, ¿o sí?" naruto pregunto, habia una clara burla en su tono.

Vali bufó con desdén y señaló una de las esferas. "Por eso," dijo con tono seco. "Míralo. Ni siquiera es capaz de atacar a uno de esos estúpidos perros." vali comento, sabia que su rival estaba bastante por debajo de el.

Naruto soltó una carcajada. "Parece que están en problemas... Será mejor que no tardes en intervenir. Alguno de ellos podría morir, y eso no sería bueno para los planes de tu padre" dijo naruto con burla. vali ignoro el comentario de su padre, algunas veces naruto se refería a azazel de esa forma.

Vali se termino encogiendo de hombros, completamente indiferente. "Mientras no maten a las hermanas menores de los Maous, todo estará bien," comentó sin preocupación. Sin embargo, tras un segundo de pausa, agregó: "Ah, y también la reina de Rias Gremory. Es hija de Barakiel, y aunque esté con los demonios, sigue siendo importante para un alto rango de los ángeles caídos. De ahí en fuera... todos los demás son descartables." dijo vali con indiferencia.

Naruto sonrió divertido. "Y si tu rival predestinado está por morir, ¿qué harás? ¿No piensas intervenir?" el demonio bicolor se rio.

Vali lo miró con indiferencia. "Si muere en esta batalla, que así sea. No tengo intención de salvarlo." respondio vali secamente.

Antes de que Naruto pudiera responder, Le Fay alzó la voz con cierta preocupación. "¿Y qué hay de Koneko-sama? Kuroka-sama se molestaría si le pasa algo... y si sabe que nosotros no hicimos nada, estará bastante molesta." le fay señalo.

Vali y Naruto intercambiaron miradas.

"no importa la situación, si estamos cerca de la hermana de kuroka tenemos que ayudarla, es una regla no escrita. Si estamos cerca de la y está en peligro, la ayudaremos. Esa loca Nekoshou nos arrancaría la cabeza si algo le pasa," admitió Vali con una leve mueca.

Naruto asintió, riendo por lo acertado del comentario. "Sí, definitivamente se volvería loca." estuvo de acuerdo con vali.

Le Fay suspiró aliviada y volvió a enfocar su atención en las esferas.

"Oh, mira eso." exclamó Naruto, señalando una de las imágenes. "Llegaron refuerzos. Esa chica de cabello azul... es Xenovia." naruto señala la chica peli azul que acabo con uno de los cerberos.

"Se supone que eran dos, ¿dónde está la otra?" preguntó Vali, aunque su interés era mínimo.

"En mi departamento," respondió Naruto, como si fuera lo más normal del mundo.

Vali lo miró con incredulidad. "... ¿Qué hiciste ahora?"

Naruto se encogió de hombros. "La encontré inconsciente en un parque, así que la llevé conmigo." respondió.

Le Fay recordó la escena de la noche anterior y a la chica de cabello castaño ella soltó una risita. "Ohh, hablas de la chica que trajiste anoche, ¿verdad? Pensé que la habías secuestrado... Ophis-sama pensó lo mismo." la hechicera le dijo.

Naruto parpadeó. "¿Qué? ¿Por qué demonios secuestraría a alguien?" pregunto el demonio con extrañesa.

Le Fay ladeó la cabeza con inocencia. "No lo sé. Yo no la secuestré." respondio la maga.

Naruto entrecerró los ojos. "Pero lo dices como si yo lo hubiera hecho."

Ante las palabras de naruto Le Fay sonrió traviesa y se encogió de hombros.

Vali ignoró el intercambio y suspiró. "Ese chico tiene mucho que mejorar... Ahora mismo, moriría de un solo golpe," vali escucho la voz de Albion resonar en su mente.

"Tienes razón. Pero si sobrevive, ya veremos cómo se desarrolla," respondió en su mente, antes de que Naruto llamara su atención de nuevo.

Aplaudiendo con entusiasmo, Naruto señaló la burbuja mágica. "Oh, ahí está, Están fusionando cuatro Excalibur. Además, una quinta está en batalla."

Vali arqueó una ceja. "¿Crees que cinco Excalibur sean suficientes para lo que planeas?" pregunto vali.

"Arthur dice que no, pero no está de más asegurarnos," respondió Naruto con una sonrisa confiada.

Vali asintió, aunque frunció el ceño. "Podría ser riesgoso. La energía sagrada es veneno para los demonios. Probablemente mueras." le dijo.

Naruto le dirigió una mirada burlona. "Qué tierno eres vali-chan, te preocupas" el bicolor se burlo.

Vali resopló y desvió la mirada. "No seas idiota. Solo digo que es una tontería confiarse demasiado." comento.

"Tranquilo, todo saldrá bien, ya eh planeado como are las cosas" dijo Naruto, ahora con un tono más serio.

Le Fay interrumpió la conversación con un tono de urgencia. "Vali-sama... creo que debería intervenir ya. No pueden seguir luchando." le fay señalo a uno de las burbujas donde el grupo gremory estaba derrotado.

vali asintió. "Es verdad. Cuando le entregue a Kokabiel a Azazel, regresare con el resto del equipo. ¿Qué piensan hacer ustedes después?" pregunto vali mirando a naruto.

"Ya no tengo nada que hacer en esta ciudad, pero por ahora me quedaré," comentó Naruto con desinterés.

Vali desplegó sus alas azules con un batir de viento. "Azazel quiere organizar una reunión con los otros líderes de facciones. Cuando tenga más información, te avisaré. Es posible que la Khaos Brigade intervenga, podría ser divertido, no cree?." con esas ultimas palabras vali se fue.

"buah. tu hermano tenia razon, probablemente necesite reunir todas las excalibur." Naruto suspiró y se giró hacia Le Fay. "Vámonos. Ya no tenemos nada que hacer aquí."

Le Fay asintió con una sonrisa y, con un último vistazo a las esferas mágicas desaparecieron, al igual que naruto y le fay.


horas más tarde...

Naruto y Le Fay estaban dentro del ascensor, ascendiendo hacia su departamento. El ambiente era tranquilo, solo el sonido del motor del ascensor rompía el silencio. Le Fay, con los ojos ligeramente pesados, dejó escapar un suave bostezo mientras se recargaba un poco en Naruto.

"Tengo sueño, Naruto-sama..." murmuró con voz somnolienta.

Naruto, con una pequeña sonrisa, alzó una mano y le revolvió el cabello con suavidad.

"Entonces ve a dormir, nadie te lo impide." Su tono era relajado.

En cuanto el ascensor se detuvo en el último piso, ambos salieron. Naruto sacó sus llaves y abrió la puerta de su departamento, dejando que Le Fay entrara primero antes de cerrar tras ellos.

Pero justo cuando estaban por seguir con la conversación, un sonido proveniente de la cocina los detuvo. Un ligero golpeteo, como si alguien estuviera moviendo platos o rebuscando en la despensa.

Naruto entrecerró los ojos, ya sospechando de quién podía tratarse. Le Fay, en cambio, lo miró con duda.

"¿No debería haber nadie aquí?" susurró la maga, con cierto recelo recordando que ophis habia abandonado la casa mas temprano.

"Oh, creo que sé quién es..." respondió Naruto con diversión en la voz, comenzando a caminar hacia la cocina.

Le Fay lo siguió con cautela hasta el comedor, donde la escena que encontraron la dejó completamente en shock.

Irina Shidou estaba sentada en una silla, completamente desnuda, devorando sándwiches como si no hubiera comido en días.

Naruto dejó escapar una risa suave ante la imagen, y el sonido hizo que Irina levantara la mirada, con las mejillas infladas por la comida. Sus ojos se posaron en ellos con algo de sorpresa, aunque no hizo el más mínimo esfuerzo por cubrirse.

Le Fay, por su parte, se puso roja como un tomate en cuestión de segundos.

"Y-Yo..." balbuceó antes de darse la vuelta con rapidez. "Me voy a mi habitación..." anunció, prácticamente huyendo del lugar sin mirar atrás.

Naruto no pudo evitar reírse más fuerte ante la reacción de la maga.

Irina, ya habiendo tragado su bocado, se encogió de hombros y tomó otro sándwich.

"Despertaste hace mucho." Naruto preguntó con curiosidad mientras se sentaba en la silla junto a ella.

La castaña terminó de masticar antes de responder.

"No hace mucho, pero tenía hambre... Perdón por agarrar las cosas sin permiso, pero no puede evitarlo." irina le respondio.

"No importa, come lo que quieras." respondió Naruto con calma.

Irina sonrió satisfecha y continuó con su comida.

Sin embargo, después de unos segundos, miró en dirección a donde había estado Le Fay y levantó una ceja.

"Por cierto, ¿quién es ella?" preguntó con curiosidad. "Y... ¿por qué está vestida así?" refiriendose a la ropa de hechicera de le fay.

Naruto se acomodó en su asiento antes de responder.

"Ella es Le Fay, mi amiga. Y su ropa es porque fuimos a una convención de cosplay." respondio tranquilamente naruto.

"Ah, ya veo..." Irina parpadeó un par de veces, como si intentara procesarlo. Pero al final simplemente aceptó la respuesta con un asentimiento.

Naruto se levantó de su asiento y se estiró. "Cuando termines de comer, ve a mi habitación. esta frente a la cual te despertaste, Compré ropa para que te vistas."

Irina asintió sin detener su comida, mientras Naruto se marchaba a su habitación. un sonrojo termino apareciendo en las mejillas de Irina recordando las manos de naruto por su cuerpo, aun que ella no estaba segura si en verdad sucedió o si fue un sueño.

"Oh, dios por favor perdóname."

Minutos más tarde...

Naruto estaba recostado en su cama, vestido solo con un bóxer rojo, con el teléfono en una mano mientras deslizaba distraídamente su dedo por la pantalla de Instagram. La habitación estaba en penumbra, iluminada apenas por la luz azulada del celular.

Unos golpes en la puerta rompieron el silencio.

"Entra." respondió sin apartar la vista del teléfono.

La puerta se abrió y, con pasos suaves pero firmes, Irina entró, cerrándola tras de sí. Sus largos mechones castaños caían con naturalidad sobre su piel, y con cada movimiento, sus pechos generosos se balanceaban ligeramente.

Naruto no levantó la mirada, simplemente señaló la mesa de noche junto a su cama.

"esta ahí." dijo naruto señalando a la mesa de dormir que estaba junto a su cama.

Irina sonrió con cierta diversión antes de tomar la ropa de la bolsa.

"Gracias." murmuró, esperando una reacción de Naruto.

Él solo le devolvió una rápida mirada y le ofreció una leve sonrisa antes de volver a concentrarse en su pantalla.

Mientras Irina se cambiaba, Naruto podía escuchar el sonido de la tela deslizándose por su piel. Una vez lista, se colocó frente al espejo, observándose con atención. El pantalón negro que se ajustaba a la perfección a sus curvas y la camisa blanca resaltaban su figura esbelta y femenina.

"Me queda perfecto." comentó, haciendo un par de poses frente al espejo, girando un poco para evaluar cada ángulo.

De pronto, frunció el ceño con curiosidad y miró el reflejo de Naruto, que ya caminaba en su dirección.

"Oye, ¿cómo supiste mi talla?" pregunto.

Naruto no respondió de inmediato. Se detuvo justo detrás de ella y, en un movimiento sutil pero seguro, deslizó sus manos alrededor de su cintura, acercándola más a su cuerpo.

"¿Acaso olvidaste mis manos recorriendo tu cuerpo aquella vez?" le susurró al oído con voz grave y pausada.

Irina sintió un escalofrío recorrer su espalda. Su rostro se sonrojó al recordar lo que había intentado convencerse de que solo fue un sueño. Sus pensamientos se dispersaron cuando Naruto la atrajo con más fuerza, pegando su trasero contra su pelvis en un contacto evidente y cargado de tensión.

"Yo... tengo que irme." murmuró, su voz un poco temblorosa. "tengo que buscar a Xenovia, podría estar preocupada por mi." ella le dijo a naruto.

Sus ojos se encontraron en el espejo. uno de los ojos de Naruto brillaban en un tono azul verdoso y el otro en un rojo carmesí que la atrapó por completo.

"Lo sé. Pero es una pena..." dijo él, sosteniéndola un poco más antes de finalmente soltarla. "Vamos, te acompaño a la puerta."

En la entrada del departamento...

Irina se volteó hacia Naruto con una sonrisa suave.

"Gracias por ayudarme, Naruto."

Sin dudarlo, se acercó y lo abrazó con firmeza. Naruto correspondió el gesto, rodeando su cintura con sus brazos.

En medio del abrazo, Naruto inclinó levemente el rostro. Sus labios quedaron a escasos centímetros de los de ella. Podía sentir su aliento cálido mezclándose con el suyo.

"Tus ojos son hermosos..." murmuró Irina en un susurro casi inaudible.

Naruto sonrió con diversión antes de inclinarse un poco más y rozar sus labios con los de ella en un beso suave y pausado. Aunque solo duró unos segundos, para Irina se sintió como una eternidad.

Cuando se separaron, sus mejillas estaban sonrojadas.

"E-ese fue mi primer beso..." dijo en voz baja, sin atreverse a mirarlo a los ojos.

Naruto arqueó una ceja.

"¿Primero? Pero ya la hice terminar con mis dedos antes..." pensó con diversión, pero decidió no decir nada en voz alta.

Negó con la cabeza y se apartó con suavidad.

"Fue un gusto conocerte, Irina." dijo con una leve sonrisa.

Ella lo miró por unos segundos antes de devolverle la sonrisa.

"Lo mismo digo, Naruto."

Se dio la vuelta, abrió la puerta y salió.

"Cuídate." fue lo último que escuchó de Naruto antes de que la puerta se cerrara tras ella.

Naruto se quedó en la entrada unos segundos antes de soltar un suspiro y estirarse.

"Bueno, hora de ver una película." murmuró, encaminándose a la sala con total tranquilidad.

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Fin del capítulo.