Los personajes de esta historia no me pertenecen.
Capítulo 6. Naruto: el hijo prodigo del inframundo. DXD.
Ubicación: ciudad de Kuoh, Japón.
El sol de la mañana se reflejaba en la superficie del río, creando un destello dorado que contrastaba con el suave murmullo del agua fluyendo. De pie sobre un puente cercano, Issei Hyoudou observaba distraídamente el paisaje, pero su mente estaba en otro lugar.
Sus pensamientos volvían una y otra vez a la conversación que había tenido la noche anterior con Sirzechs Lucifer.
Desde el día en que Raynare, el ángel caído que se hizo pasar por su novia, lo había asesinado, su vida había cambiado drásticamente. Ahora era parte de la nobleza de Rias Gremory, su presidenta y, en sus ojos, la mujer más hermosa del mundo.
En el poco tiempo que tiene como demonio, había superado desafíos impensables: Riser Phenex, Kokabiel, enemigos mucho más fuertes que él. Pero con determinación y el apoyo de su grupo, había logrado salir adelante.
Todo ha estado saliendo bien últimamente... pensó, soltando un suspiro.
Sin embargo, un presentimiento inquietante le decía que esa paz no duraría para siempre.
Justo cuando estaba por caminar a la academia, una figura en la entrada del instituto llamó su atención. Un joven de cabello plateado y ojos fríos estaba allí, con las manos en los bolsillos y una leve sonrisa en los labios.
En el instante en que lo vio, Issei sintió un dolor agudo recorrer su brazo izquierdo.
El desconocido comenzó a caminar lentamente hacia él, con una confianza abrumadora en su porte.
"Es un gusto volver a verte, Hyoudou Issei." dijo con voz relajada. "Me presento, soy Vali. Portador del Dragón Emperador Blanco."
Los ojos de Issei se entrecerraron. El Hakuryuukou...
El dolor en su brazo se intensificó, pero antes de que pudiera reaccionar, Vali ya estaba frente a él, apuntándole a la frente con un dedo.
"Eres tan débil." murmuró con una sonrisa tranquila. "Si quisiera, esta rivalidad terminaría hoy mismo." vali comento.
Issei sintió un escalofrío recorrer su espalda. Su instinto gritaba que se alejara de inmediato.
Dio un salto hacia atrás, tratando de ponerse en guardia para una posible pelea, pero antes de que pudiera hacer algo más, dos destellos de luz plateada brillaron a los costados de Vali.
Dos espadas estaban ahora cruzadas sobre su cuello.
"Hakuryuukou, no podemos permitir que inicies una pelea aquí." la voz firme de Xenovia rompió el silencio.
A su lado, Kiba Yuuto mantenía su postura lista para atacar, sus ojos clavados en el enemigo con determinación.
Pero Vali simplemente rió con diversión, sin moverse ni un centímetro.
"Relájense, no vine a pelear." respondió con desinterés, mirando de reojo a ambos caballeros. "Aunque tampoco es como si pudieran hacer algo contra mí. Si ni siquiera pudieron derrotar a Kokabiel, ¿qué los hace pensar que pueden blandir sus espadas contra mí?"
Kiba y Xenovia apretaron los dientes.
"Pero si quieren intentarlo, adelante." continuó Vali, encogiéndose de hombros. "No es que me importe lo que le pase a esta academia."
Sus palabras hicieron que ambos caballeros se tensaran aún más.
En ese momento, Issei sintió una presencia acercándose por detrás. Una energía abrumadora que no necesitaba ver para reconocer.
"Tienes mucho trabajo por delante antes de enfrentarte a mí... Rias Gremory."dijo Vali sin voltear, con una sonrisa burlona en los labios.
La dueña de aquella presencia finalmente apareció. Rias Gremory avanzó con paso firme, sus ojos azul verdoso brillaban con frialdad.
"Hakuryuukou."pronunció su nombre con seriedad. "¿Qué hace alguien involucrado con los ángeles caídos en mi territorio?" pregunto rias.
Vali se encogió de hombros con indiferencia y comenzó a caminar hacia ellos, sin dejar de sonreír.
"Reconociendo el terreno... y a mi rival."
Todos los presentes se prepararon para cualquier cosa, pero Vali simplemente pasó de largo.
"Me voy. Tengo cosas más importantes que hacer."
Justo en ese instante, una carcajada resonó en el aire, llamando la atención de todos.
Los ojos de Vali se desviaron hacia la fuente del sonido.
A unos metros de distancia, una persona vestida de suéter con capucha permanecía de espaldas al grupo, mirando el río desde el puente.
Rias y su nobleza intercambiaron miradas. Nadie había notado su presencia hasta ahora.
"¿Algo te divierte? no planeas saludar?" preguntó Vali, acercándose a la figura con una sonrisa de curiosidad.
El grupo observó con cautela mientras el Hakuryuukou y aquel misterioso desconocido se alejaban lentamente.
El aire se volvió más pesado.
"es mejor entrar a la academia." rías les dijo y todos asintieron, aun que rias se quedo mirando un momento mas al encapuchado que poco después observo sobre su hombro.
lo unico que rias logro ver fue un ojo azul verdoso.
Sin saberlo aún, aquel pequeño encuentro con esa persona sería el comienzo de una nueva historia para rias gremory.
Al día siguiente – Con Naruto
Las calles de la zona privada de la ciudad de Kuoh estaban bañadas por el resplandor de un cielo estrellado. Este sector estaba reservado para la élite, un lugar donde solo los más adinerados podían permitirse vivir.
Naruto caminaba con tranquilidad, sus manos metidas en los bolsillos mientras avanzaba con paso relajado. A pocos metros, en la entrada de una enorme mansión, dos figuras esperaban en la oscuridad. En cuanto sus pasos resonaron en la noche, ambos se giraron para verlo.
"Llegas tarde." comentó Vali con los brazos cruzados, su tono impasible pero con un ligero toque de reproche. A su lado, Bikou miraba la escena con una sonrisa divertida.
Naruto agitó una mano con despreocupación.
"Relájate." respondió con una expresión indiferente. "No es como si tuviéramos prisa, ni esa mujer tampoco." naruto dijo.
Bikou soltó una risa ante su actitud.
"¿Dejaste a Le Fay en casa?" preguntó con curiosidad.
Naruto asintió sin darle demasiada importancia.
"No veo razón para traerla a esta reunión." naruto le respondio al youkai.
"Suficiente charla. Es mejor movernos." interrumpió Vali, girándose hacia la mansión.
El trío avanzó por el camino de piedra, pasando por una fuente de diseño elegante hasta llegar a la imponente puerta de entrada.
Con una sonrisa, Naruto extendió la mano y tocó el timbre. No tardaron mucho en recibirlos.
La enorme puerta se abrió con un suave clic, revelando a una mujer de cabello castaño. O más bien, a una escasa cantidad de ropa cubriendo su voluptuoso cuerpo. Su diminuta falda apenas cumplía con su función, dejando entrever una atrevida tanga negra. Su torso estaba completamente expuesto, mostrando sin pudor unos pechos que capturaron la atención de Naruto al instante.
"Ustedes deben ser los invitados que Leviatán-sama está esperando." dijo la mujer con una voz seductora, su mirada recorriéndolos con interés.
"Así es, somos nosotros." respondió Vali con la misma calma de siempre, ignorando por completo la vestimenta de la mujer.
Bikou alzó una ceja con una sonrisa entretenida. No era la primera vez que trataba con demonios, y sabía que su excentricidad no tenía límites.
Naruto, por otro lado, se permitió una observación más detallada, su mirada recorriendo cada curva del cuerpo de la mujer.
"Por favor, dejen sus zapatos en esta área." dijo ella, señalando una esquina de la entrada.
Después de descalzarse, el trío fue guiado al interior de la mansión. Mientras caminaban, Naruto no pudo evitar notar el balanceo de las caderas de la mujer, su tanga claramente visible con cada movimiento.
Al entrar en la lujosa sala, Naruto, Vali y Bikou fueron recibidos por la mujer a la que habían venido a buscar. Katerea Leviatán, una mujer alta y de piel bronceada, con una figura voluptuosa que era difícil de ignorar. Sus largas piernas estaban cruzadas con elegancia mientras sostenía una copa de vino en la mano. Llevaba puestas unas gafas que resaltaban su mirada afilada, y lo único que cubría su cuerpo era una toalla que apenas cumplía su propósito.
A su alrededor, otras tres mujeres vestidas de manera igual de provocativa con diminutas faldas que no ocultaban en absoluto sus tangas la acompañaban. Una de ellas, la misma que les abrió la puerta, se mantuvo a un lado con una sonrisa juguetona en los labios.
Katerea no se molestó en levantarse. En cambio, levantó ligeramente la copa de vino y los miró con un aire de diversión.
"Por favor, tomen asiento." señaló los sofás con un gesto perezoso.
Naruto fue el primero en moverse, sin pensarlo demasiado se dejó caer sobre uno de los sofás, acomodándose con total confianza. Bikou, por su parte, solo se recargó contra la pared con los brazos cruzados, mientras que Vali permaneció de pie, con una expresión de fastidio evidente.
Katerea dejó escapar un suspiro mientras dos de las mujeres que la acompañaban se colocaban detrás de ella, masajeándole los hombros.
"¿Necesitan algo?" preguntó con aire despreocupado. "¿Vino?" dio un pequeño sorbo a su copa. "¿O tal vez prefieran a alguna de mis chicas?" añadió con una sonrisa maliciosa, recorriendo con la mirada a los tres jóvenes para ver sus reacciones.
Vali suspiró, frotándose la sien con molestia.
"Será mejor que vayamos directo al tema principal." respondió con tono seco.
"Pff, aburrido como siempre." murmuró Bikou, divertido.
Naruto, en cambio, sonrió con picardía y miró directamente a la mujer que les abrió la puerta. Su mirada encontró la de ella, quien no tardó en devolverle la sonrisa con una expresión traviesa.
"Bueno, si ustedes no quieren, yo no tengo problemas en aceptar alguna de las ofertas." dijo Naruto con una sonrisa ladeada.
La mujer castaña que había captado su atención no tardó en acercarse con paso sugerente. Sin dudarlo, Naruto la tomó de la cintura y la jaló suavemente hacia su regazo. La mujer soltó una risita y se acomodó con naturalidad, moviendo su cuerpo para encontrar una posición más cómoda. Su trasero se frotó contra sus piernas en el proceso, algo que Naruto no pasó por alto y solo lo disfruto.
el bicolor sonrió mientras deslizaba una mano por los muslos de la mujer en su regazo, disfrutando la sensación de su piel bajo sus dedos.
"Y tú, preciosa, ¿cómo te llamas?", le preguntó en un tono seductor.
"Su nombre no es importante." Katerea le dijo.
Naruto simplemente se encogió de hombros y comenzó a acariciar los muslos de la mujer sin darle demasiada importancia.
Vali, ignorando el espectáculo, continuó con el motivo de su visita.
"La reunión entre las facciones será en dos días, en la Academia Kuoh. Allí estarán los líderes y las hermanas de los Maous para discutir lo que sucedió." el peli plata comenzo.
Katerea escuchó atentamente mientras se reclinaba en el sofá, jugueteando con su copa.
"azazel me dijo que la nobleza gremory tiene un chico con un fuerte sacred gear que es inestable. el Forbidden Balor View." vali le dijo a katerea que asintio.
"Podríamos aprovechar esa oportunidad..." katerea murmuró para sí misma. "Si logramos forzar la activación del Forbidden Balor View, los ángeles, demonios y caídos que asistan a la reunión estarán en peligro."
Se quedó en silencio por un momento, antes de soltar una risa cargada de satisfacción.
"Por fin esos falsos demonios tendrán su merecido... y esa perra traidora de la hermana de Euclides también." agregó con desdén.
Sin embargo, su diversión se desvaneció ligeramente cuando notó que Naruto apenas prestaba atención a la conversación, más enfocado en acariciar las piernas de la mujer en su regazo.
"No te sientes mal..." dijo de repente, dirigiendo su mirada afilada hacia él. "Tus padres podrían morir en dos días."
Bikou, que había estado observando todo con una sonrisa divertida que naruto no prestaba atencion, decidió intervenir.
"Creo que te hablan a ti, Naruto." dijo en tono burlón.
Naruto alzó la mirada con una expresión despreocupada. "¿Hmm? ¿Qué pasa?" pregunto.
"Solo quiero asegurarme de que no hagas una tontería, como intentar advertirles." dijo Katerea con tono serio.
Naruto sonrió con diversión.
"¿Y por qué haría algo así? Ni siquiera he hablado con ellos." naruto dijo desinteresado.
"Tal vez para acercarte a tus "queridos" padres..." Katerea entrecerró los ojos. "Aunque eso es difícil, considerando que el falso demonio está encaprichado con ese peón esclavo de la perra de tu tía." ella se rio.
Naruto giró la cabeza hacia Vali y puso una expresión dramática.
"Vali-chan, Nos han reemplazado... mi amado padre y tu rival predestinado se ven a escondidas a nuestras espaldas... ¿Qué haremos sin ellos?" exclamó con fingida tristeza, llevándose una mano al pecho.
Bikou estalló en carcajadas. Naruto no tardó en seguirlo, mientras Vali solo puso los ojos en blanco.
Naruto finalmente miró a Katerea con una sonrisa. "Relájate, no me interesan ni Sirzechs ni Grayfia."
Katerea lo observó por un momento antes de sonreír con aprobación.
"Eso se oye muy bien. Eres mucho más inteligente que tus padres." dijo con satisfacción. "Cuando tome mi puesto como Maou Leviatán, tal vez considere hacerte mi Rey."
Sus labios se relamieron ligeramente mientras recorría el cuerpo de Naruto con la mirada.
Naruto dejó escapar una risa baja, pero decidió cambiar de tema.
"Dijiste que las hermanas de los Maous estarán allí... ¿Y su nobleza? Si están presentes, acercarnos al portador del Forbidden Balor View será complicado." naruto explico.
Katerea se encogió de hombros.
"Si eso sucede, Vali tendrá que encargarse."
El peliplata negó con la cabeza.
"No creo que esté presente. Es inestable. Probablemente lo mantendrán apartado de la reunión para evitar problemas." respondió vali.
Katerea sonrió con malicia.
"Si es así, todo será más sencillo."
Se relajó en su asiento, disfrutando de lo cerca que estaba de su victoria.
Vali no perdió más tiempo y se dirigió a la puerta.
"Yo les daré acceso para que atraviesen la barrera sin problemas. Ahora me voy."
Bikou lo siguió sin decir nada.
Naruto, por su parte, levantó a la mujer castaña de su regazo y la movió suavemente antes de ponerse de pie.
"¿También te vas?" preguntó Katerea con una ceja en alto. "No quieres quedarte a divertirte con ellas." pregunto curiosa.
Naruto suspiró. "Lamentablemente, hoy no puedo. Tengo cosas que hacer." naruto respondió.
Katerea chasqueó la lengua y se encogió de hombros.
"Si es así... Cierra la puerta al salir."
Naruto sonrió y asintió antes de dirigirse a la salida.
minutos mas tarde.
Naruto caminaba junto a Vali y Bikou por una de las calles iluminadas de kuoh. El ambiente era silencioso, solo el eco de sus pasos resonaba en la lejanía. Bikou, con su actitud relajada pero curiosa, echaba miradas de reojo a Naruto de vez en cuando, como si intentara descifrar algo en su expresión.
"Pensé que te quedarías a pasar el rato." comentó Bikou con su tono usualmente despreocupado, pero con un ligero matiz de interés.
Naruto negó con la cabeza, su expresión tranquila.
"Tal vez en otro momento hubiera aceptado, pero ahora no." respondió sin dar más explicaciones.
Bikou alzó una ceja, claramente insatisfecho con la respuesta. Antes de que pudiera insistir, se cruzó de brazos y cambió de tema con una pregunta que llevaba rondando en su mente desde hace rato.
"Oye, ¿y cómo sabía ella sobre tus padres? Creía que era un secreto que pocos conocían." preguntó con un brillo de curiosidad en los ojos.
Naruto encogió los hombros, como si el asunto no le molestara en lo absoluto.
"Probablemente Euclides se dio cuenta cuando lo conocí hace un tiempo." respondió con naturalidad.
Bikou asintio y miró de reojo a Vali, quien hasta el momento solo había estado escuchando en silencio. Finalmente, el albino decidió intervenir.
"Dime, ¿qué planeas hacer con Katerea?" preguntó Vali, con su tono neutral pero cargado de significado.
Naruto ladeó la cabeza levemente, como si la pregunta le hubiera tomado por sorpresa.
"¿Hacer qué?" respondió, con un matiz de curiosidad en su voz.
Vali lo miró fijamente, evaluando su reacción.
"Es obvio que Katerea Leviatán no tiene ninguna oportunidad atacando la reunión solo con un ejército de magos humanos. Sé que tienes cierto interés en esa mujer. ¿Qué planeas hacer?" insistió Vali, sus ojos fríos como el acero.
Naruto se llevó una mano a la nuca, como si realmente no le diera demasiada importancia al tema.
"Pues sí, me interesa un poco. Podría servirme de algo en el futuro." admitió con naturalidad, luego sonrió levemente. "Pero si muere, tampoco hay problema."
Bikou soltó una risa corta, como si hubiera esperado una respuesta así de despreocupada. Vali simplemente asintió, aceptando la lógica fría de Naruto sin más preguntas.
Así, el trío siguió caminando bajo la tenue luz de las lamparas que iluminaban la ciudad, hasta que Naruto se detuvo.
"Nos vemos luego." dijo, separándose de Vali y Bikou sin esperar respuesta.
Los otros dos solo lo observaron marcharse.
"Definitivamente no se si kuroka estará feliz de que muestre interés en katerea." comentó Bikou con una sonrisa.
Vali miró hacia donde Naruto había desaparecido y cerró los ojos.
"esos dos deberán resolver las cosas en su relación pronto." fue lo único que dijo antes de seguir caminando.
"tienes razon. a kuroka no le importa que este con otras mujeres, pero no puede aceptar que le duele el perder la atencion y la relación que tiene con naruto, solo que kuroka no quiere aceptarlo." bikou dijo.
Y con eso, el silencio volvió a envolver el camino del duo.
con naruto.
El viento nocturno soplaba con suavidad, acariciando las calles vacías de la ciudad. Bajo la tenue luz de un poste, Naruto se encontraba sentado en una banca de la acera. Sostenía un cigarro en su mano izquierda, mientras la derecha deslizaba la pantalla de su teléfono, iluminando parte de su rostro, aunque la capucha de su suéter cubría la mayor parte de sus facciones.
Llevaba allí varios minutos, sin ninguna prisa por regresar a su departamento. La tranquilidad de la noche solo era interrumpida por los ocasionales sonidos de la ciudad y los videos que reproducía en su celular.
De repente, unos pasos suaves resonaron en la distancia. Naruto apenas levantó la vista, notando la silueta de una joven vestida con un traje de sacerdotisa. Sus largos cabellos oscuros ondeaban con la brisa nocturna, y su mirada parecía perdida en sus pensamientos.
La ignoró y volvió su atención al teléfono, llevándose el cigarro a los labios para darle una calada.
La recién llegada, Akeno Himejima, se sentó en la banca contigua. Tras un día complicado en el que había confesado sus sentimientos a Issei, decidió salir a despejarse. Observó la luna con una leve sonrisa, perdiéndose en su resplandor plateado.
El aroma del tabaco flotó con el viento hasta ella, haciéndola fruncir levemente el ceño antes de soltar un suspiro. Naruto, quien la observaba con el rabillo del ojo, notó su reacción.
"Perdón si no te gusta el olor." dijo con calma, sin apartar la mirada de su pantalla. "pero quería fumar un poco." naruto explico.
Akeno giró el rostro para mirarlo. Por un instante, pensó que apagaría el cigarro, pero en lugar de eso, simplemente continuó fumando.
"No tienes que preocuparte. No es como si estuviera prohibido fumar en esta zona." respondió ella con suavidad.
Naruto le echó una breve mirada, permitiéndole a akeno mirar uno de sus ojos, el rojo brillando tenuemente bajo la capucha.
"¿Está bien que una chica hermosa como tú ande sola por las calles a estas horas?" preguntó, dándole la última calada al cigarro antes de arrojarlo al suelo y pisarlo con desgana.
Akeno rió de manera melodiosa, cubriéndose los labios con una mano.
"Ara, ara... ufufu... ¿eso fue un intento de coqueteo?" preguntó divertida. no era como que a ella le preocupara eso.
Naruto bufó, arqueando una ceja.
"¿Con qué clase de personas te juntas para que pienses que eso fue un coqueteo? Solo hice una afirmación." naruto dijo divertido.
Akeno sonrió con malicia ante su respuesta.
'Entonces dime tú, ¿está bien que fumes? Aunque no veo bien tu rostro, por tu voz sé que tienes mi edad... y dudo que sea legal para ti." akeno pregunto.
Naruto se encogió de hombros.
"Si tienes suficiente encanto, puedes persuadir a quien quieras. La mujer de la tienda de conveniencia puede dar legalidad de ello." naruto le dijo.
Akeno soltó una pequeña risa, observándolo con curiosidad.
"¿Y qué haces tú aquí tan tarde?." preguntó Naruto, rebuscando algo en la bolsa que tenía junto a él.
Ella dudó por un momento, sin estar segura de si debía responderle. Sin embargo, su distracción fue interrumpida cuando Naruto sacó un pan y se lo mostró.
"¿Quieres?"
Akeno parpadeó sorprendida, pero luego sonrió.
"Claro, ¿por qué no?"
Naruto se lo lanzó con un movimiento despreocupado, y ella lo atrapó con facilidad antes de comenzar a quitarle el envoltorio.
"¿Entonces?" insistió él.
Akeno suspiró y desvió la mirada.
"como vivo aqui cerca Salí a caminar. Hoy le confesé mis sentimientos al chico que me gusta." admitió mientras mordía el pan con calma.
Naruto asintió, llevándose su propio pan a la boca.
"Chico afortunado."
Akeno sonrió con cierta nostalgia.
"De hecho, sí... es alguien afortunado."
Naruto se puso de pie, sacudiéndose las migas de las manos.
"Bueno, que tengas una buena noche, señorita. Yo me retiro."
Akeno lo observó alejarse lentamente, con las manos en los bolsillos y su silueta perdiéndose en la oscuridad de la noche.
"No le pregunté su nombre..." murmuró para sí misma. "Bueno, supongo que no importa."
Miró el pan en su mano, sonrió levemente y volvió la vista hacia la luna.
minutos mas tarde.
Naruto llegó al edificio de su departamento con paso relajado, sintiendo la fresca brisa nocturna en su rostro. La ciudad estaba en calma a esa hora, con solo unos pocos autos pasando de vez en cuando. Al acercarse a la entrada, notó una silueta familiar.
Era Yuki Yamada, la mujer que le había rentado el departamento. Alta, esbelta y con una presencia que naturalmente atraía las miradas. Su cabello negro caía en suaves ondas hasta su espalda, y sus ojos oscuros brillaban con un toque de cansancio.
Naruto sonrió al verla. "Buenas noches, Yuki Yamada-san." saludó con naturalidad.
Ella se giró al escuchar su voz y lo miró con una leve sonrisa.
"Oh, Uzumaki Naruto-san..." respondió, con cierto interés en su tono. "Llegas tarde, ¿eh?" Añadió, echando un vistazo a su reloj de muñeca. "Casi las dos de la madrugada."
Naruto se encogió de hombros, metiendo las manos en los bolsillos.
"Bueno, yo podría decir lo mismo de ti."
Yuki soltó una risa suave y elegante mientras los dos entraban juntos al edificio.
"He tenido tres días bastante ocupados." comentó, estirando un poco los hombros. "Mi esposo, que normalmente me ayuda con todo, tuvo que salir de la ciudad. Su madre enfermó, así que fue a visitarla junto a nuestro hijo."
Naruto asintió con comprensión. "Debe haber sido agotador." naruto dijo.
"Y lo fue. Estuve moviéndome por toda la ciudad sin descanso." suspiró mientras esperaban el ascensor.
Naruto observó cómo movía los hombros con incomodidad, como si intentara aliviar su propia tensión.
"Parece que los tienes bastante mal." comentó con una pequeña sonrisa.
"Algo así." admitió ella, masajeándose suavemente la nuca con una mano.
El sonido del ascensor anunciando su llegada interrumpió la conversación. Cuando las puertas se abrieron, ambos entraron y Naruto se apoyó relajadamente en la pared mientras el ascensor comenzaba a subir.
"Si quieres, puedo ayudarte con eso." dijo de repente, con su usual tono desenfadado.
Yuki lo miró con curiosidad, arqueando una ceja.
"¿Y cómo piensas ayudarme?"
Naruto sonrió con un toque de picardía y se movió detrás de ella.
"Déjame darte un masaje, al menos mientras dure el viaje en ascensor."
Antes de que ella pudiera protestar, sintió las manos de Naruto sobre sus hombros.
"E-Espera, yo no creo que..."
Pero sus palabras se fueron apagando cuando Naruto comenzó a presionar suavemente sus músculos tensos con un movimiento experto. Al principio, Yuki se tensó por la sorpresa, pero poco a poco, su cuerpo se relajó.
"Vaya, sí que tienes tensión aquí." susurró Naruto cerca de su oído, sintiendo cómo su cuerpo respondía a su toque.
Los dedos de Naruto se movieron con precisión, amasando sus hombros con firmeza pero sin ser brusco. Yuki suspiró involuntariamente, cerrando los ojos un instante.
El ambiente en el ascensor se volvió más íntimo.
Naruto sonrió al notar su reacción y deslizó una de sus manos lentamente hasta su cintura. Con un suave tirón, la acercó más a él.
El cuerpo de Yuki se pegó contra el suyo, y Naruto pudo sentir perfectamente la curva de su espalda y la suavidad de su trasero presionándose contra su pelvis.
Ella contuvo la respiración.
"N-Naruto..." murmuró, con una mezcla de sorpresa y algo más en su tono.
"El ascensor está por detenerse." susurró Naruto en su oído, su aliento cálido rozando su piel. "Piensa bien lo que quieres hacer."
Un escalofrío recorrió el cuerpo de Yuki mientras las puertas del ascensor emitían un leve sonido, indicando que su destino estaba cerca.
Naruto sonrió. Ahora era su turno de ver cómo reaccionaba ella.
fin del capitulo...
