Los personajes de esta historia no me pertenecen.
Capítulo 7. Naruto: el hijo prodigo del inframundo. DXD.
Ubicación: ciudad de Kuoh-academia.
La reunión de las tres facciones bíblicas había comenzado. En la amplia sala de la academia, las figuras más importantes del cielo, los ángeles caídos y de los demonios se encontraban reunidas, cada una con su propia agenda en mente.
Por parte del cielo, Michael, el líder de los ángeles, se mantenía sentado con su característica sonrisa serena, una que transmitía paz. de tras de ella estaba Irina Shidou, ahora convertida en un ángel reencarnado y su As. Se mantenía firme, aunque en su expresión se notaba un toque de seriedad.
Del lado de los ángeles caídos, Azazel se apoyaba relajadamente en el respaldo de su asiento, con una sonrisa confiada, como si ya supiera exactamente cómo se desarrollarían los eventos de la reunión. de tras de el, su protegido, Vali, permanecía en silencio, con los brazos cruzados y la espalda apoyada contra la pared. Sus ojos observaban con desinterés, como si todo esto no fuera más que una pérdida de tiempo.
Los demonios también estaban presentes. Sirzechs Lucifer, con su porte imponente y su expresión tranquila, se encontraba junto a Serafall Leviatán, quien, a diferencia del serio Sirzechs, tenía un aire juguetón. Junto a ellos estaba Grayfia Lucifuge, siempre impecable en su papel de sirvienta y asistente, aunque su presencia era suficiente para imponer respeto. También habían llegado Sona Sitri y su reina, Tsubaki Shinra, quienes se posicionaron junto a la pared.
La sala, con su elegante diseño, estaba envuelta en una atmósfera de tensión, aunque todos mantenían la compostura.
Un sonido interrumpió el ambiente. La puerta de la habitación se abrió, y todas las miradas se dirigieron hacia la entrada.
Rias Gremory apareció en el umbral, acompañada por su nobleza. Issei Hyoudou, Kiba Yuuto, Akeno Himejima, Koneko y Xenovia Quarta ingresaron en formación, siguiendo a su líder con determinación.
Vali entrecerró los ojos mirando el grupo y suspiró, cerrándolos con una expresión aburrida. el tenia razon, el portador del Forbidden Balor View no se encontraba con el grupo.
"les presento a mi hermana rias gremory y a su nobleza, son Quienes participaron el la batalla contra kokabiel." sirzech hablo con una sonrisa viendo a su hermana que le asintio. azezel y Michael la miraron ambos con diferentes expresiones.
"gracias por eso." Michael les dio un sonrisa sincera.
azazel por su parte les sonrio con descaro. "parece que mi gente les causo problemas."
Ubicación: edificio departamental de naruto.
El sonido de la televisión llenaba la habitación con el murmullo de una película de acción. Naruto se recostaba cómodamente en el sofá, con una expresión relajada, mientras jugaba distraídamente con su teléfono. Pero su verdadera fuente de entretenimiento no era la pantalla frente a él, sino la mujer entre sus piernas.
Yuki, la atractiva casera que le había rentado el departamento, se encontraba arrodillada entre sus muslos, moviendo su cabeza arriba y abajo con un ritmo cada vez más intenso. Su cabello oscuro caía en suaves ondas alrededor de su rostro, y sus ojos brillaban con picardía mientras trabajaba con entusiasmo.
Naruto soltó un suspiro de satisfacción, deslizando una mano por su cabello y entrelazando los dedos con sus mechones.
"En verdad necesitabas esto, ¿verdad?" murmuró Yuki con una sonrisa antes de profundizar su acción, disfrutando de la forma en que el adolecente se estremecía levemente ante su toque.
naruto dejó escapar una pequeña risa, sin apartar la vista de su teléfono.
"Mmh, no voy a negarlo..." dijo, echando un vistazo a la hora. Después de un momento, dejó el dispositivo a un lado y suspiró.
"Debes darte prisa. Tengo que darme una ducha antes de salir, tengo una reunión importante."
Yuki se detuvo por un instante y lo miró con una expresión de fastidio fingido, frunciendo los labios antes de lamer con lentitud su punta solo para provocarlo.
"Oye, eso no está bien." protestó, con un brillo juguetón en los ojos. "Déjame terminar, ¿o acaso planeas dejarme así?"
Naruto arqueó una ceja y sonrió de lado.
"Depende... ¿cuán rápido puedes hacerlo?"
Ella rió suavemente, deslizándose aún más cerca, sin intención alguna de detenerse.
"Desafíame y lo averiguaremos."
Naruto apoyó la cabeza en el respaldo del sofá y se preparó para disfrutar lo que venía. Después de todo, tenía tiempo antes de la reunión... o al menos, eso quería creer.
De regreso en la Academia Kuoh
La sala estaba en completo silencio, todos escuchaban con atención a la pelirroja que se encontraba de pie en el centro de la reunión. Rias Gremory hablaba con voz firme, asegurándose de que cada palabra fuera clara.
"Para iniciar con la explicación, debo decir que Sona se contactó conmigo para informarme sobre la llegada de dos representantes de la Iglesia: Xenovia e Irina." Hizo una breve pausa, dirigiendo la mirada hacia su caballero y al ángel reencarnado. "Ambas solicitaron una audiencia conmigo. No vi ningún problema en ello, así que acepté."
A su alrededor, los líderes escuchaban atentamente. Irina, sin embargo, mantenía la vista fija en la ventana a su lado, evitando mirar al grupo de demonios. Especialmente a Xenovia.
Sona Sitri y su reina, Tsubaki, permanecían en silencio, al igual que los miembros de la nobleza de Rias. En una esquina, Vali Lucifer se recargaba contra la pared con los brazos cruzados, sin prestar demasiada atención a la conversación.
"Durante la reunión, ellas nos pidieron que no interviniéramos." continuó Rias. "Hubo diferencias de opinión sobre este tema, pero al final accedimos a que se hicieran cargo por su cuenta."
Evitó mencionar el enfrentamiento entre Issei, Kiba, Xenovia e Irina. Consideraba que ese detalle era irrelevante para la discusión.
"Pero a pesar de que acordamos no intervenir, por diferentes razones terminamos involucrados. Kokabiel claramente quería que esto sucediera. Por eso decidió atacar la Academia Kuoh.
Los rostros de algunos de los presentes se endurecieron al escuchar el nombre del ángel caído.
Rias continuó con calma. "Sona y yo acordamos que ella y su nobleza crearían una barrera alrededor de la academia para evitar más problemas, mientras que yo y mi grupo enfrentaríamos a Kokabiel hasta que llegara ayuda. Pero la batalla se complicó y nos vimos completamente superados... hasta la aparición del Dragón Emperador Blanco."
Algunos desviaron la mirada hacia Vali, quien permaneció impasible.
"El Dragón Emperador Blanco intervino y logró derrotar a Kokabiel. Lo capturó y lo llevó prisionero, junto con un sacerdote rebelde llamado Freed Selzen, quien anteriormente había estado en Kuoh acompañado por Raynare, un ángel caído."
Azazel levantó una ceja, sorprendido. Hasta donde sabía, Vali solo le había entregado a Kokabiel, pero nunca mencionó nada sobre un exorcista renegado. Vali notó la mirada del líder caído y simplemente sonrió de lado, sin decir nada.
Mientras tanto, Issei que apretó los puños se estremeció ligeramente, recordando lo que había pasado con Raynare.. Solo escuchar el nombre de Raynare le revolvía el estómago.
"Después de la batalla." prosiguió Rias. "Sona y su nobleza restauraron la academia a su estado normal. Esos son los acontecimientos que yo, Rias Gremory, junto con mi grupo, enfrentamos."
Al terminar su reporte, miró a los presentes con serenidad.
Sona, que había permanecido en silencio hasta ahora, decidió intervenir.
"Yo, Sona Sitri, puedo asegurar que el reporte de Rias es verídico, ya que mi nobleza y yo presenciamos todo lo sucedido." declaró con firmeza, ajustándose sus lentes.
Hubo un breve silencio antes de que Serafall, la hermana mayor de Sona, hablara con una sonrisa radiante.
"Muchas gracias, Rias-chan, Sona-chan." exclamó con entusiasmo, asintiendo con aprobación a ambas.
con naruto.
El demonio adolescente caminaba con las manos en los bolsillos, su expresión relajada mientras se acercaba a Bikou, quien estaba recargado contra el tronco de un árbol con los brazos cruzados. El viento agitaba levemente su cabello.
"¿Cómo van las cosas?" preguntó Naruto con una ligera sonrisa, aunque su tono indicaba que ya tenía una idea de la respuesta.
Bikou desvió la mirada hacia él y suspiró.
"Los hechiceros se están preparando para atacar. El portador del Forbidden Balor View no está en la reunión, entraran algunos a buscarlo." respondió con calma, observando la expresión de Naruto.
El bicolor asintió lentamente, procesando la información.
"¿Y Katerea?" preguntó después de un breve silencio.
"Con los hechiceros. No quiere esperar más." dijo Bikou con un encogimiento de hombros. "¿Y tú? ¿Qué piensas hacer?"
Naruto se quedó pensativo por un momento antes de responder con tranquilidad:
"Voy a esperar un poco y luego entraré con los hechiceros. Quiero ver la pelea de cerca. ¿Qué hay de ti? ¿Vienes conmigo?"
Bikou negó con la cabeza mientras acomodaba su bastón sobre su hombro.
"Nah, voy a quedarme aquí. Estoy esperando un mensaje."
Naruto sonrió de lado, como si ya esperara esa respuesta.
"Lo entiendo. Ya envié a Le Fay con Kuroka y Arthur. Yo estaré ocupado por un tiempo." comentó, mirando el cielo oscuro sobre ellos.
Bikou entrecerró los ojos con curiosidad.
"¿Ocupado en qué?"
Naruto lo miró de reojo y luego soltó un leve suspiro.
"Necesito pensar... sobre qué haremos."
Bikou alzó una ceja.
"¿Qué quieres decir? Estaremos en la Brigada del Caos hasta que Vali haga lo que quiere hacer."
Naruto volvió a asentir, pero su expresión no mostraba completa conformidad.
"Sí, pero tenemos que pensar en qué haremos después de eso. ¿O acaso crees que la Brigada del Caos tiene un futuro brillante para nosotros? A ninguno de nosotros nos importa realmente lo que esos grupos estén planeando, excepto Ophis... y eso en menor medida, porque los necesita vivos." explicó, inclinando la cabeza levemente mientras observaba a Bikou con atención.
El mono youkai soltó una carcajada burlona.
"¿Qué pasa, acaso ahora planeas hacer algo bueno? ¿Salvar el mundo de esos locos o qué?" se mofó con una sonrisa divertida.
Naruto se rió con él, pero había algo diferente en su mirada.
"Quien sabe, Tal vez no planeo nada bueno, pero sí algo que no nos afectará a nosotros, sino a los demás." respondió con un aire despreocupado.
Bikou lo miró con interés renovado.
"¿Entonces qué es exactamente lo que tienes en mente?"
Naruto se cruzó de brazos y su expresión se tornó ligeramente más seria.
"Bikou, recuerda que soy el pobre hijo del rey demonio que fue secuestrado meses después de su nacimiento. Eso me da mucho margen de maniobra con la alianza que se está formando. Además, tengo una amiga importante que puede abogar por mí."
Bikou chasqueó la lengua y se echó a reír.
"Oh, ahora sí que despertaste mi curiosidad."dijo con una sonrisa. "¿Quién es esa amiga tuya?"
Naruto sonrió con diversión y negó con la cabeza.
"No puedo decirlo. Vali ya me preguntó y decidió esperar a que lo revele cuando sea el momento adecuado. Lo siento."
Bikou puso los ojos en blanco.
"Tch, Vali es un idiota." murmuró queriendo saber quien es esta persona, pero luego lo miró con una chispa de picardía. "Aunque dime algo... ¿Esta amiga tiene algo que ver con tus escapadas a Italia?"
Naruto se encogió de hombros con una sonrisa misteriosa.
"Tal vez."
Bikou soltó una carcajada. "Ja, Tu novia secreta, entonces."
"¿Quién sabe?" Naruto sonrió, sin confirmar ni negar nada.
Bikou sacudió la cabeza con diversión.
"A Kuroka no le gusta que ocultes esto. Dice que puedes actuar tontamente si te enamoras de una humana. Pero, sinceramente, creo que su problema es otro. Está celosa. Además... ahora no estoy tan seguro de que tu novia sea humana." comentó con malicia.
Naruto no respondió. En lugar de eso, dejó escapar un leve suspiro y dirigió la mirada hacia la barrera que protegía la Academia Kuoh.
Se acercaba el momento de entrar.
Con Reunión de las Tres Facciones
"Creo que mejor nos saltamos todos estos protocolos aburridos." dijo Azazel con un tono despreocupado, recostándose cómodamente en su asiento. Su mirada se deslizó perezosamente hacia Michael, Serafall y Sirzechs. "Dejemos de hablar sobre Kokabiel y enfoquémonos en lo que realmente importa: la paz entre nuestras facciones."
El comentario tomó por sorpresa a varios en la sala. Rias Gremory y Sona Sitri intercambiaron miradas atónitas, al igual que los miembros de su nobleza. Ninguno de ellos había esperado que la paz fuera el tema principal de la discusión.
Irina dirigió una rápida mirada a Michael, esperando su reacción.
"Después de todo, para eso es esta reunión." continuó Azazel, estirándose como si estuviera en una conversación trivial. "Para detener las peleas entre nuestras facciones."
Los líderes se mantuvieron en silencio por un momento, observando a Azazel con seriedad. Finalmente, Michael tomó la palabra.
"Con la muerte de Lucifer y Dios..." comenzó el arcángel con voz solemne.
Irina bajó la cabeza, mientras Xenovia le dirigía una mirada comprensiva que irina se perdió.
"La guerra llegó a su fin." prosiguió Michael, "y no tengo intención alguna de reavivar el conflicto."
Azazel asintió, satisfecho con la respuesta, antes de desviar su atención hacia los líderes demoníacos.
"¿Y ustedes qué opinan?" preguntó, su tono aún relajado, pero con una pizca de curiosidad genuina.
Todas las miradas se dirigieron a Sirzechs y Serafall. Rias y Sona contenían la respiración, esperando la respuesta de sus respectivos hermanos.
Sirzechs suspiró, como si llevara tiempo cargando un peso invisible sobre sus hombros.
"Serafall, Ajuka, Falbium y yo hemos tomado esta decisión hace siglos." dijo con firmeza. "Fue la misma razón por la cual la guerra civil entre los demonios comenzó. No queremos otra guerra."
Serafall, usualmente juguetona y despreocupada, esta vez asintió con seriedad, respaldando las palabras de Sirzechs.
Michael y Azazel intercambiaron una mirada antes de asentir también.
"Entonces, todo está bien." dijo Azazel con una media sonrisa. "Pero hay dos opiniones más que me interesa escuchar."
Un silencio expectante se formó cuando el líder de los ángeles caídos miró a dos personas en particular.
"Quiero saber la opinión de los dos Dragones Emperadores presentes."
La atención en la sala cambió de inmediato. Todas las miradas se posaron en Issei Hyoudou y Vali.
Issei tragó saliva con nerviosismo. No esperaba ser llamado a hablar en una reunión de este nivel. detrás de azazel, Vali permanecía impasible, recargado contra la pared con los ojos cerrados.
"A mí no me importa que las Tres Facciones hagan un acuerdo de paz." dijo Vali con desinterés, sin molestarse en cambiar su postura.
Ahora, todas las miradas se centraron en Issei.
Él sintió cómo le sudaban las manos. ¿Qué se suponía que debía decir en una reunión como esta? Su mente trabajaba a toda velocidad, intentando encontrar las palabras adecuadas.
con naruto
Naruto echó un vistazo por encima del hombro hacia Bikou, quien permanecía con los brazos cruzados y una expresión relajada.
"Ya voy a entrar." dijo Naruto con calma.
Bikou asintió con una sonrisa confiada.
"No hagas mucho escándalo." comentó con diversión.
Naruto solo sonrió de lado antes de que un círculo mágico de espirales rojas apareciera bajo sus pies. La energía ascendió rápidamente, envolviéndolo en un destello carmesí antes de que su figura desapareciera.
Un instante después, el mismo círculo mágico resplandeció sobre el cielo de la Academia Kuoh. Naruto emergió de él, desplegando sus alas con naturalidad para mantenerse en el aire. Desde su posición, observó la escena caótica que se desarrollaba en el campus.
Hechiceros humanos se enfrentaban a soldados congelados, guerreros que habían sido traídos por los líderes de las tres facciones. Todos ellos estaban atrapados en un estado de suspensión debido al Forbidden Balor View.
"Vaya, esto se puso interesante rápido." murmuró para sí mismo.
De pronto, una explosión sacudió la academia. Un destello naranja iluminó el cielo y una densa oleada de energía demoníaca se expandió desde el edificio principal. Naruto giró la cabeza en esa dirección y una sonrisa apareció en su rostro al reconocer la presencia de la responsable.
"Parece que Katerea ya no pudo esperar... pero atacar directamente a los líderes..." se rió con un tono de burla. "Supongo que alguien tiene prisa por morir."
Sin apresurarse, comenzó a descender con tranquilidad. Su silueta se deslizaba en el aire hasta que aterrizó con suavidad cerca de un árbol, donde la sombra le daba cierta cobertura. Desde allí, cruzó los brazos y observó el enfrentamiento con interés.
Naruto entrecerró los ojos, evaluando la situación con detenimiento.
"Bueno... veamos cómo se desarrolla esto antes de decidir si intervenir o no." susurró para sí mismo, con una sonrisa de diversión en los labios.
Dentro de una barrera de protección, los líderes de las tres facciones permanecían en guardia, observando la escena con seriedad. A su alrededor, los adolescentes que habían sido congelados por la habilidad del Forbidden Balor View permanecían inmóviles.
Frente a ellos, Katerea Leviathan sonreía con satisfacción.
"Una barrera creada por los líderes de las tres facciones... qué patético." se burló, con su voz llena de desprecio mientras cruzaba los brazos.
Serafall y Sirzechs la miraban fijamente. No había rastros de duda en sus expresiones, solo determinación y un aire de desaprobación.
"¿Qué haces en este lugar, Katerea Leviathan?" preguntó Sirzechs con seriedad, su voz firme como una roca.
Katerea inclinó la cabeza, sus ojos brillando con burla.
"Simplemente no estoy de acuerdo con lo que están planeando. Con la muerte de Dios y los Cuatro Maous originales, es evidente que sus descendientes deberían ser quienes decidan el orden del nuevo mundo. ¿No lo creen?" respondió con una sonrisa arrogante.
Serafall dio un paso adelante, su ceño fruncido y su tono preocupado.
"Katerea-chan... por favor, no sigas con esto. No tienes que hacer esto." dijo, su mirada reflejando una mezcla de tristeza y determinación.
Katerea se volvió hacia ella con desdén.
"Serafall..." pronunció su nombre con amargura, su voz goteando veneno. "¿Cómo te atreves a usar el nombre Leviathan y tomar el trono que me corresponde? Pero no te preocupes... Hoy mismo acabaré contigo y reclamaré mi lugar."
Las palabras dejaron a Serafall sin respuesta. Su expresión se endureció, pero algo en su mirada mostraba que aún guardaba una pizca de esperanza.
Katerea alzó los brazos con un aire teatral.
"Cuando tomemos el lugar que nos corresponde, reconstruiremos este mundo a nuestra imagen y semejanza. Poético, ¿no?" dijo, dejando escapar una risa suave.
Sin embargo, esa risa fue rápidamente opacada por otra más fuerte.
"Vaya discurso más patético." Azazel se reía sin contenerse, como si acabara de escuchar el chiste más absurdo del mundo.
La barrera que él mismo había ayudado a crear se disipó con un simple movimiento de su mano antes de que avanzara un paso al frente.
"¿Les parece bien si yo me encargo de ella?" preguntó despreocupadamente, dirigiéndose a Sirzechs y a Michael.
El arcángel asintió levemente, sin apartar la mirada de Katerea. Sirzechs, sin embargo, mantenía su atención en ella, con los ojos entrecerrados.
"Dime, Katerea... ¿no planeas detenerte, verdad?" preguntó con un tono que dejaba claro que ya conocía la respuesta.
Katerea soltó una carcajada y dejó que su energía mágica la envolviera como una tormenta desatada.
"Por supuesto que no. Eres demasiado blando, Sirzechs Gremory. Deberías ser más como tu hijo... Naruto..." murmuró con una sonrisa divertida, enfatizando el nombre con malicia.
El aire en la barrera se volvió pesado. Sirzechs y Grayfia se quedaron completamente estáticos por unos segundos, procesando lo que acababan de escuchar. la expresión de calma de grayfia se perdió.
Serafall abrió los ojos de par en par, su incredulidad evidente en su expresión.
Irina bajó la mirada, su rostro reflejando una profunda confusión.
Kiba frunció el ceño. El único hijo de Sirzechs-sama que conocía era Millicas... Entonces, ¿de quién estaba hablando Katerea?
Michael y Azazel intercambiaron miradas rápidas, ambos notando la reacción de Sirzechs y Grayfia. Ninguno de los dos entendía completamente lo que Katerea acababa de insinuar, pero era evidente que había tocado un tema delicado.
El silencio se prolongó durante unos segundos que parecieron una eternidad.
Entonces, Grayfia dio un paso adelante, su mirada afilada como una espada.
"Katerea Leviathan..." su voz era firme, pero antes de que pudiera continuar, una explosión sacudió el aire.
Los líderes de las facciones reaccionaron al instante, levantando una nueva barrera para proteger a los jóvenes demonios que aún estaban congelados.
Katerea se rió con desdén y alzó su mano, reuniendo aún más poder.
"¿Creen que una simple barrera los protegerá de mí? Veamos qué tan fuertes son en realidad." hablo katerea decidiendo iniciar su pelea contra azazel.
El líder de los ángeles caídos sonrió con confianza mientras flexionaba los dedos, preparando su ataque. Una lanza de luz comenzó a formarse en su mano, destellando con un brillo amenazante. Sin embargo, antes de que pudiera lanzarla, una voz resonó.
"Azazel, ¿podrías no asesinarla? Necesito hablar con ella." Sirzechs Lucifer habló con un tono serio, sus ojos azules clavándose en la figura de Katerea.
El ángel caído se detuvo en seco y giró levemente la cabeza para mirar a Sirzechs. Sus dorados ojos reflejaban una mezcla de curiosidad, pero después de un segundo de evaluación, suspiró y bajó ligeramente la lanza de luz.
"Vaya, y yo que planeaba divertirme..." murmuró con un tono burlón, encogiéndose de hombros. Sin embargo, su mirada se mantuvo afilada sobre Katerea. Sus palabras aún lo intrigaban. ¿Qué era exactamente lo que había querido decir katerea?
Dentro de la barrera, Sirzechs dirigió su mirada hacia Grayfia, quien ahora se mantenía firme y serena a su lado.
"Grayfia, revisa la puerta que les está permitiendo el acceso. Necesitamos evitar que más enemigos crucen la barrera." Su voz fue calmada pero firme.
La Reina de la aniquilación asintió con elegancia, sus plateados cabellos ondeando levemente mientras giraba la cabeza hacia la grieta en la barrera. Sus ojos escanearon la estructura mágica con precisión.
"Entendido, lo resolveré de inmediato." Respondió con su tono frío y profesional. a pesar de que su mente estaba ocupada tenia que hacer lo pedido por su esposo.
Sirzechs desvió la mirada de Grayfia y se centró nuevamente en la batalla.
"Más tarde hablaremos con Katerea." Añadió con un tono mas relajado.
Serafall observaba a Sirzechs y Grayfia en silencio. A diferencia de los demás, ella tenía información que pocos conocían.
Naruto...
ella habia estado el dia de su Nacimiento acompañando a grayfia y a sirzech.
con vali.
El joven de cabello plateado, envuelto en su imponente Balance Breaker, se movía con gracia en medio del campo de batalla. Su armadura blanca resplandecía con cada destello de energía que iluminaba el cielo, mientras esquivaba los ataques de los hechiceros con una facilidad insultante.
Justo cuando iba a lanzar un contraataque, su atención fue desviada. Un par de auras colisionaban en el aire con una intensidad abrumadora. Giró la cabeza y entrecerró los ojos.
"Parece que Azazel se está ocupando de ella..." murmuró Vali, observando la feroz batalla entre el líder de los ángeles caídos y Katerea. Sin embargo, su interés no estaba completamente en la pelea. "Me pregunto si Naruto realmente ocupara a katerea para algo."
Con una leve sacudida de cabeza, esquivó otro ataque enemigo sin esfuerzo. Sus movimientos eran tan naturales que parecía más un juego que un combate real. No tardó en notar algo más: Gasper había sido rescatado y la puerta por donde los hechiceros intentaban huir había sido cerrada.
"Esto se está acercando al final." comentó para sí mismo.
Y entonces, lo sintió.
El aire vibró con una nueva oleada de poder. Vali dirigió la mirada hacia Azazel, quien, sin perder el tiempo, había activado su propio Balance Breaker. Su Sacred Gear artificial ahora irradiaba una energía abrumadora.
Pero Vali no estaba interesado en eso.
No.
Su atención se fijó en otra cosa.
Katerea.
Ahí estaba, desplomada en el suelo, su cuerpo temblando por las heridas que había recibido en el combate.
Azazel caminaba hacia ella con calma, listo para capturarla. Sus pasos resonaban en la destruida estructura como el eco de un juicio inminente.
Pero justo cuando estaba a punto de alcanzarla...
Un destello blanco surcó el cielo a una velocidad absurda.
¡BOOM!
Un poderoso golpe impactó directamente en la armadura de Azazel, haciéndolo volar varios metros hacia atrás.
Todos quedaron en shock.
Los miembros de las tres facciones observaron con incredulidad lo que acababa de ocurrir.
"Vali ¿Qué crees que estás haciendo?" gritó Issei, aún procesando la escena.
El Dragón Emperador Blanco no respondió de inmediato. En su lugar, dirigió una mirada evaluativa a Katerea, quien apenas lograba mantenerse consciente.
El silencio fue roto por una risa ronca y despreocupada.
Azazel, quien ya había desactivado su Balance Breaker, se levantó con una expresión entre divertida y curiosa.
"Puedo saber qué significa esto, Vali." preguntó, sacudiéndose el polvo de su abrigo.
Vali no tardó en responder.
"Nada personal, Azazel, pero este lado... simplemente es más divertido."
Una ligera sonrisa cruzó los labios de Azazel.
"Ya veo..." musitó, antes de soltar un suspiro y cruzar los brazos. "Entonces, ¿estás trabajando con Katerea? He escuchado rumores sobre una organización que está reuniendo gente fuerte... La Brigada del Caos, bajo el mando de Ophis Ouroboros, el dragón del infinito... dime, ¿eso es cierto?"
Vali soltó una carcajada.
"Sí, trabajo con Ophis. Pero ni ella ni yo tenemos interés en lo que Katerea y la Brigada del Caos planean hacer con el mundo."
Los ojos de Azazel brillaron con entendimiento.
"Ya veo... Y yo que pensaba que estabas del lado de Katerea para tomar el trono de Lucifer..." hizo una breve pausa y sonrió. "... Vali Lucifer."
El ambiente se congeló.
Sirzechs, Serafall y Michael abrieron los ojos de par en par.
"¿Qué quieres decir con eso?" preguntó Serafall, su tono serio y cargado de incredulidad.
Vali se rio nuevamente. Esta vez, su expresión detrás de la armadura estaba llena de orgullo.
"Mi nombre es Vali Lucifer." dijo con una voz firme, mirando a todos los presentes. "Soy descendiente del Rey Demonio... e hijo de una humana. Mi existencia es un milagro en sí misma."
"Por Dios..." susurró Michael, con los ojos fijos en el joven de cabello plateado.
"No puede ser..." murmuró Sirzechs, aún sin poder creer lo que escuchaba.
con naruto.
varios minutos después.
Naruto sonreía con diversión, sosteniendo su puño cerrado con su único dedo índice extendido. Alrededor de este, una pequeña esfera oscura rojiza giraba violentamente, como si el mismo aire temblara a su alrededor.
Levantó la mirada y observó el campo de batalla. Vali estaba enfrascado en una pelea contra Issei Hyoudou, sus auras chocaban con tal fuerza que el suelo bajo ellos se resquebrajaba. A lo lejos, Katerea yacía inconsciente, su cuerpo inmóvil cerca del grupo de las facciones.
Naruto entrecerró los ojos.
"Hmph... parece que la fiesta casi termina." murmuró con una sonrisa confiada.
Sin perder más tiempo, giró su dedo índice y lo apuntó directamente a Katerea. La esfera oscura vibró con una energía salvaje, expandiéndose y girando a una velocidad alarmante.
"Rasengan Torbellino de la Destrucción."
fin del capitulo...
