Los personajes de esta historia no me pertenecen.

Capítulo 8. Naruto: el hijo prodigo del inframundo. DXD.


Ubicación: ciudad de Kuoh-academia.

"Rasengan Torbellino de la Destrucción." La pequeña esfera oscura rojiza se dirigió al cuerpo inconsciente de katerea.

Las palabras resonaron en el aire como un susurro mortal. Una pequeña esfera, teñida de un tono oscuro y rojizo, giró con violencia antes de ser disparada hacia el cuerpo inconsciente de Katerea.

Los miembros de las tres facciones que presenciaban la batalla de issei y valinsintieron un escalofrío recorrerles la espalda.

No fue un grito. No fue un rugido de guerra. Fue una declaración fría, pero aun así, se escuchó en toda la academia Kuoh.

"Muévanse." gritó Sirzechs por puro instinto. En un solo movimiento, tomó a Rias y Gasper, alejándolos del peligro mientras la esfera impactaba.

El momento en que el ataque tocó el cuerpo de Katerea, el área completa pareció estremecerse. Una gigantesca tormenta en espiral se formó al instante, devorando todo a su paso con una fuerza destructiva implacable. La energía oscura rojiza giraba sin control, arrasando el terreno y desintegrando los restos de la batalla anterior hasta que, finalmente, la tormenta se disipó con una última onda expansiva.

Naruto observó la devastación con una sonrisa ladeada, sus ojos resplandeciendo con un brillo desafiante.

"buchou." el grito de pánico de Issei cortó el silencio.

Volando en el aire con su Balance Breaker activado, sus ojos escanearon frenéticamente la zona, tratando de encontrar a Rias entre la cortina de polvo que cubría la mayor parte del área.

"Vaya vista..." murmuró Vali desde el cielo, su expresión mezcla de asombro y diversión. Una sonrisa se dibujó en su rostro bajo la armadura.

"Tu amigo está loco." Albion habló con su tono grave y sereno dentro de la mente de Vali.

Poco a poco, el polvo comenzó a asentarse, revelando las figuras de las tres facciones. Sirzechs, Serafall, Grayfia, Azazel, Michael, Rias y Sona, junto a sus noblezas, observaron con atención el escenario de la destrucción. a la vista el cráter humeante donde antes había estado Katerea.

La barrera que habían conjurado para contener la onda expansiva del ataque comenzó a desvanecerse.

"E-eso..." la voz de Rias sonó vacilante. "¿Eso fue el poder de la destrucción?"

Sus ojos azul verdoso brillaban con incertidumbre mientras miraba el lugar donde el ataque había caído.

Sirzechs no respondió de inmediato. Su mirada estaba fija en el joven que permanecía inmóvil en medio de la devastación. Su cabello rojo y plateado ondeaba suavemente con la brisa, dándole un aire de tranquilidad, como si nada de lo que acababa de hacer fuera algo fuera de lo común para él.

"buchóu." la voz aliviada de Issei sacó a rias de sus pensamientos.

Al escuchar su nombre, Rias lo miró justo cuando él intentó volar hacia ella. Pero antes de llegar, su armadura desapareció repentinamente, víctima del agotamiento de la batalla.

"Ah..."

La gravedad hizo lo suyo, y su cuerpo comenzó a caer, pero Rias reaccionó con rapidez, tomándolo en brazos antes de que tocara el suelo.

Un breve silencio reinó entre todos los presentes.

Entonces, una voz relajada rompió la tensión.

"Ara, disculpen la entrada."

Todos se giraron hacia la fuente del comentario.

Naruto levantó una mano con una sonrisa divertida, saludando como si acabara de llegar a una simple reunión social...

Antes, solo Sirzechs tenía sus ojos puestos en Naruto. Pero ahora, todos lo miraban.

Grayfia contuvo la respiración, su mirada reflejaba un desconcierto que nadie antes le había visto.

Rias frunció el ceño, sin apartar los ojos del desconocido.

Issei, aún débil en los brazos de Rias, lo observó con un atisbo de reconocimiento. Algo en ese chico le resultaba familiar, aunque no lograba recordar de dónde.

Xenovia entrecerró los ojos, y de inmediato su mente la llevó a un recuerdo cercano.

Koneko, con su habitual expresión seria, inclinó levemente la cabeza con sus ojos entrecerrados reconociendo a la persona, ya que habia pensado en el mas de lo que ella quisiera admitir.

Sona, ajustó sus lentes y pensó en lo extrañamente familiar que le resultaba su presencia.

Serafall, por su parte, no ocultó su interés y lo observó con intensidad.

"Irina... ¿es solo mi impresión, o hay algo peligroso en ese tipo?" preguntó Xenovia en voz baja, cuando lo conocio parecia un simple humano, pero ahora su presencia se sentía diferente.

Irina, quien hasta ese momento había permanecido en silencio, se estremeció ligeramente. Sus ojos se abrieron con sorpresa y temor.

El amable ciervo del Señor... ¿Qué hace aquí? Es peligroso. pensó ignorando las palabras de xenovia, sintiendo una inquietud que no podía ignorar, no parecia estar en sintonía con lo que estaba sucediendo.

Azazel y Michael también entrecerraron los ojos, analizando cada detalle del recién llegado.

"Hey, ¿quién eres tú?." gritó Rias con firmeza, segura de que ese ataque había sido el Poder de la Destrucción que ella misma había heredado de su madre.

Sin embargo, Naruto no respondió. Sus ojos permanecieron fijos en Vali, como si el resto del mundo no existiera.

El silencio era sofocante.

Fue Vali quien rompió la tensión, con una ligera sonrisa amarga en los labios.

"Sabes... me había esforzado por mantener viva a Katerea porque creía que la necesitabas para algo." comentó con voz relajada, aunque en su mirada se escondía algo más profundo. "Y tú simplemente la mataste..."

Hizo una pausa. Sus ojos se clavaron en los de Naruto. notando algo que los demás no notaron, pero evito comentarlo.

"Naruto..." murmuró, mientras su armadura de desaparecía el resto de su armadura en un destello de luz. Bajó lentamente, situándose junto a él.

Los demás apenas habían comenzado a reaccionar. La mayoría seguía enfocada en alejarse del rango del ataque anterior, sin entender aún lo que acababa de ocurrir.

Pero Grayfia no se movió.

Sus labios se separaron en un jadeo silencioso. Su mente se negaba a creerlo, pero sus ojos lo confirmaban.

"...Naruto..." susurró, en estado de shock.

No había dudas. Ese era su hijo.

El ojo derecho, tan carmesí como el suyo. El izquierdo, idéntico al de su padre. Su cabello, mitad plateado y mitad rojo. No había forma de confundirlo.

Rias, al notar la expresión de Grayfia, sintió una punzada de desconcierto. Nunca la había visto así.

"Grayfia Onne-sama..." susurró.

Sirzechs descendió lentamente hasta el suelo, acompañado del resto de los presentes.

"No me esperaba nada de esto." dijo finalmente, rompiendo el silencio con una sonrisa calmada, aunque en su mirada había algo más. "Pero por cierto... fue un gran ataque."

Su tono era relajado, pero su mente estaba trabajando a toda velocidad. no sabia como manejar en esta situación.

Azazel y Michael intercambiaron miradas. No era común ver a Sirzechs inseguro en una situación, pero ahora mismo, incluso él parecía no estar seguro de cómo actuar.

Serafall, quien hasta entonces había mantenido su atención alternando entre Naruto, Sirzechs y Grayfia, también parecía procesar la situación con dificultad.

Entonces, Naruto finalmente habló.

"Gracias, gracias." dijo con una sonrisa divertida, metiendo las manos en los bolsillos. "Creo que heredé el talento de mi padre."

Vali se rio.

Justo después de que Naruto hablara, una bruma oscura apareció de la nada, destellando con una luz negra. De él emergió un joven de cabello negro y una expresión despreocupada, observando la escena con una sonrisa ladina.

"Parece que las cosas escalaron un poco en este lugar." comentó Bikou con tono divertido, cruzándose de brazos mientras echaba un vistazo a su alrededor.

Naruto, aún con su actitud relajada, se encogió de hombros.

"Solo un poco." respondió con una sonrisa despreocupada.

Mientras tanto, Issei, quien ya se sentía mejor gracias a la curación de Asia, observó con recelo a los recién llegados. Su mirada se fijó en los que estaban junto a Vali.

"¿Quiénes son ustedes?" preguntó con el ceño fruncido.

Azazel, que hasta ahora había estado analizando la situación con calma, se llevó una mano a la barbilla antes de responder.

"El de cabello negro es Bikou, descendiente de Sun Wukong." explicó con un gesto casual. "Pero la otra persona... no tengo el placer de conocerla."

Dicho esto, su mirada se posó en Naruto, examinándolo con curiosidad.

Vali, desvió la vista hacia Naruto antes de mirar al resto de las facciones reunidas. "Entiendo que puede haber un poco de confusión para aquellos que no lo conocen." dijo con un tono tranquilo, como si el asunto no le afectara en lo más mínimo.

Bikou soltó una risa ligera.

"Mis disculpas por no presentarme antes." dijo con una inclinación teatral. "Mi nombre es Naruto Uzumaki."

El bicolor sonrió con confianza antes de añadir algo que dejó a varios con la boca abierta.

"Aunque algunos de ustedes pueden conocerme como Naruto Gremory."

Un pesado silencio cayó sobre el lugar.

Azazel arqueó una ceja y dirigió una mirada fugaz a Sirzechs y Grayfia, buscando alguna reacción en sus rostros.

"Naruto Gremory, ¿eh?." murmuró con interés, antes de posar sus ojos en la pareja de demonios.

Rias, que hasta ese momento solo había estado escuchando, sintió cómo su mente se nublaba. Sus labios se separaron levemente, su respiración se volvió irregular y sus ojos se clavaron en el rostro de Naruto, examinándolo con más atención.

Había algo en sus facciones que le resultaba extrañamente familiar.

"N-Naruto G-Gremory..." repitió, su voz apenas un susurro.

No entendía nada. Decía ser un miembro de su clan, pero ella nunca había oído hablar de él. Aun así, la energía que emanaba... era inconfundible. Su poder estaba impregnado con la misma destrucción característica de la familia de su madre. rias no entendía, decir ser un Gremory pero tenia el poder de los bael.

Su mente trabajaba a toda velocidad, buscando respuestas, una explicación lógica que encajara con lo que estaba escuchando.

Antes de que alguien pudiera romper el incómodo silencio, Sirzechs decidió intervenir.

"Él es mi hijo y el de Grayfia." declaró con tranquilidad, sin apartar la mirada de Naruto, quien seguía sonriendo con serenidad. "Nuestro hijo mayor."

Las palabras del líder del inframundo resonaron con fuerza, impactando a todos los presentes.

Los ojos de Rias se abrieron de par en par.

"¿Q-Qué...?" murmuró, sintiendo que el suelo desaparecía bajo sus pies.

"Vaya, qué presentación más dramática, otōsan." dijo con un tono despreocupado, aunque sus ojos reflejaban un brillo astuto. "Supongo que ya no hay necesidad de mantener el secreto, ¿no?" naruto se rio casi con burla seguido de bikou.

Grayfia cerró los ojos, sintiendo una ola de emociones que la golpeaba con fuerza. Diecisiete años... tanto tiempo había pasado desde la última vez que vio a su hijo. La última imagen que tenía de él era la de un bebé pequeño, uno que podía acunar entre sus brazos sin esfuerzo. Pero ahora, el joven que tenía enfrente no era un niño... Era un hombre...

Azazel cruzó los brazos y suspiró, digiriendo la información con una mezcla de sorpresa y resignación.

"Tsk... así que es verdad." murmuró para sí mismo, confirmando la información que estaba en su cabeza desde hace unos minutos.

Michael cerró los ojos un instante y luego los abrió con una expresión seria.

Esto complica mucho las cosas. pensó, sintiendo una leve punzada de preocupación.

El Dragón Emperador Blanco, que hasta ahora había sido un aliado de los ángeles caídos, resultó ser un traidor. Ahora trabajaba con una organización que se oponía a las tres facciones. Y por si fuera poco, un hijo secreto de Sirzechs estaba involucrado con ellos.

Sona abrió los ojos con incredulidad.

"Sirzechs-sama... tiene otro hijo." dijo en voz baja, como si le costara asimilarlo.

A su lado, Tsubaki estaba igual de atónita. Ninguna de las dos podía creer lo que estaban escuchando.

Instintivamente, ambas miraron a Serafall, esperando que ella desmintiera todo. Pero la expresión de la Maou del Leviatán no mostraba rastro de negación.

Mientras tanto, Issei miraba la escena con los ojos bien abiertos, su mente trabajando a toda velocidad para intentar comprender lo que acababa de escuchar.

¿Qué?! ¡El hijo de Grayfia-san y Sirzechs-sama?! ¡No entiendo nada! Pero, bueno, Grayfia es una mujer hermosa que trabaja para él como su maid... supongo que esto era algo que podía pasar.

Irina, que hasta ese momento había permanecido en silencio, murmuró con incredulidad:

"No puede ser... ¿el amable siervo del Señor es en realidad un demonio? ¿Y no cualquier demonio... sino el hijo del Rey Demonio?"

Rias apretó los puños, sintiendo su corazón latir con fuerza.

"No entiendo... ¿acaso esto es una broma?." elevó la voz, mirando con intensidad a Sirzechs y Grayfia. "No es gracioso." le costaba aceptar que su Onii-sama y su gran Onee-sama tenían una hijo del cual ella no sabia nada.

A su alrededor, Akeno, Gasper, Kiba y Asia la miraron con preocupación. La tensión era tan densa que casi podía cortarse con un cuchillo.

Naruto, en cambio, parecía completamente ajeno al torbellino de emociones a su alrededor. Sin inmutarse, se giró para mirar a Bikou, quien lo observaba con una expresión seria.

"¿Por qué viniste?" preguntó el bicolor de forma directa.

Bikou se acomodó su báculo sobre el hombro y miró a Vali antes de responder.

"Tenemos que irnos. El mensaje que esperábamos ha llegado. Nos necesitan en otro lugar."

Vali le dio un leve asentimiento a Bikou, confirmando sus palabras.

Naruto no dudó ni un segundo.

"entonces vamonos."

Bikou movió su báculo y, al instante, una bruma negra comenzó a aparecer bajo sus pies.

Pero antes de que el teletransporte se completara, una voz resonó.

"Espera." Sirzechs avanzó un paso, su expresión seria. "Si sabías quién eres... ¡¿por qué no regresaste?."

Por primera vez, Naruto se tomó un segundo para mirarlo seriamente a los ojos.

"¿Por qué no regresé...?" repitió en voz baja. No hubo respuesta. No hubo una explicación.

El círculo mágico brilló intensamente, y en un parpadeo, Naruto, Vali y Bikou desaparecieron sin dejar rastro.


Con naruto.

ubicación: desconocida.

En lo alto de un paisaje montañoso, la misma bruma oscura que se había tragado a Naruto, Bikou y Vali volvió a aparecer. De ella emergieron tres figuras masculinas. En el lugar ya los esperaban Arthur, Le Fay y Kuroka, quienes observaban con interés su llegada.

"Nya~, por fin llegan." murmuró Kuroka, cruzando los brazos con una leve sonrisa.

Bikou soltó una carcajada, echando la cabeza hacia atrás con diversión.

"Es que hubo un pequeño contratiempo..." respondió con tono despreocupado. "Naruto nos entretuvo un rato con una conversación bastante emocional con su padre."

Arthur arqueó una ceja, mientras que Le Fay ladeó la cabeza con curiosidad.

"¿Tu padre?" repitió la joven maga, parpadeando.

"Cuando Vali nos dijo que estabas en Kuoh, pensé por un momento que irías a contactar a tu tía... pero terminaste hablando con tu padre. ¿Podemos saber por qué?" preguntó Arthur con interés.

Naruto rodó los ojos y se dejó caer sobre una formación rocosa, imitando la postura relajada de Kuroka.

"Es un plan de respaldo." respondió con calma.

Vali, por su parte, se apoyó en una pared de roca, aunque sus movimientos fueron torpes. No pasó desapercibido para Naruto. La pelea ya le está pasando factura, pensó.

"¿Respaldo de qué, Naruto-sama?" preguntó Le Fay, inclinándose un poco hacia adelante.

"Para cuando las cosas en la Brigada del Caos se compliquen." explicó Naruto, entrelazando los dedos sobre su abdomen. "Prácticamente no tenemos buena relación con nadie dentro."

Arthur asintió, comprendiendo la lógica detrás del plan.

"Supongo que tiene sentido usar tu influencia como hijo del Rey Demonio... pero, ¿será tan sencillo?"

Naruto se encogió de hombros con indiferencia.

"Con poder e influencia es suficiente."

Kuroka suspiró y se señaló a sí misma con un gesto perezoso.

"¿Y qué hay de mí? Nya~, sigo siendo una criminal buscada en el Inframundo, ¿recuerdas?"

Naruto le dirigió una mirada tranquila.

"Como dije, poder e influencia. Además, es solo un plan de respaldo. Aún tenemos que ver qué hace la Brigada del Caos antes de actuar."

Kuroka entrecerró los ojos y asintió, aceptando la respuesta. Luego, dirigió su atención a Vali, quien permanecía callado.

"Te ves un poco mal, Vali." comentó con un tono burlón.

Vali suspiró, visiblemente agotado.

"No es nada. Solo estoy cansado."

Naruto soltó un bufido.

"El idiota del Dragón Rojo le dio una paliza." dijo con un tono burlón. "Tengo que admitir que fue una vista bastante decepcionante."

Bikou soltó una carcajada y Kuroka lo siguió, riendo con malicia.

"¿Vali-sama... perdió?" murmuró Le Fay, llevándose una mano a la boca, sorprendida.

Arthur arqueó una ceja.

"¿En serio?" preguntó con un tono incrédulo no creyendo contra quien perdió.

Vali puso los ojos en blanco y se cruzó de brazos con frustración.

"Solo lo estaba probando. No me tomé la pelea en serio." el peli plata dijo.

Naruto sonrió con diversión. "Eso no quita el hecho de que te golpeó."

Vali le lanzó una mirada afilada. "Así que viste toda la pelea..." pregunto.

Naruto asintió con una expresión neutral.

"Sabes que odio cuando haces eso." gruñó Vali. "Siempre te ocultas y la única que puede encontrarte es Ophis."

Naruto simplemente se rió, ignorando la molestia de su compañero.

"Bueno, muchachos... yo los dejo."

El cambio de tema tomó a todos por sorpresa.

"¿Eh?" Arthur lo miró con extrañeza.

Kuroka entrecerró los ojos, sospechando.

"Tenemos una misión. Todos juntos." le recordó, su tono indicando que no aceptaría una negativa.

Naruto levantó las manos en un gesto de disculpa que no parecía nada sincero.

"Lo siento, pero ya me salí. Tengo cosas más interesantes que hacer."

Kuroka chasqueó la lengua, su cola agitándose con irritación.

"Ni se te ocurra..." empezó a gritarle, pero ya era demasiado tarde.

Naruto desapareció en un destello rojo y plateado, dejando tras de sí un leve resplandor.

Un silencio incómodo se instaló entre los presentes.

Le Fay pestañeó un par de veces antes de señalar lo obvio. "Se fue." la maga sonrio.

Arthur suspiró, masajeándose las sienas. "Típico."

Kuroka bufó, cruzándose de brazos con frustración. "Cuando lo vea, lo voy a hacer pagar por esto..."

Vali, aún con los efectos de su combate reflejados en su cuerpo, solo dejó escapar un largo suspiro.


De regreso en la academia kuoh.

Rias observaba en silencio cómo los ángeles, los caídos y los demonios trabajaban juntos para reparar los destrozos de la academia. Era una escena surrealista. Nunca imaginó que las tres facciones pudieran colaborar tan armoniosamente, y sin embargo, ahí estaban, levantando muros y restaurando estructuras como si fueran un solo equipo.

A su lado, Akeno cruzó los brazos y sonrió levemente.

"En realidad, nunca pensé que las tres facciones llegarían a un acuerdo de paz. Pero mira, aquí están, reconstruyendo la academia después de la pelea." comentó en tono relajado, aunque su mirada delataba su sorpresa.

Sus palabras no pasaron desapercibidas.

Sirzechs, que había estado observando la reconstrucción con los brazos cruzados, soltó un leve suspiro antes de hablar.

"Sí, pero esto es algo de lo que nosotros deberíamos encargarnos." declaró con seriedad. "Después de todo, Katerea y... Naruto fueron los responsables de gran parte de la destrucción."

Mencionó aquel nombre con un matiz distinto en la voz, como si aún estuviera procesando el hecho de que su hijo había aparecido repentinamente después de tantos años.

A su lado, Grayfia cerró los ojos por un momento. Había mucho que asimilar ese día, demasiadas revelaciones de golpe. Pero, a pesar de todo, una suave sonrisa se dibujó en su rostro.

Serafall, dejó escapar un suspiro y se llevó una mano a la cintura.

"Uf, esto nos dará mucho trabajo cuando regresemos..." murmuró con un tono entre divertido y cansado. Buscamos a Naruto durante años, y el muy pillo aparece así, de la nada, como si nunca se hubiera ido.

Michael y Azazel intercambiaron miradas antes de que el líder de los caídos se encogiera de hombros con una sonrisa despreocupada.

"No te preocupes tanto, Sirzechs. Después de todo, Vali también es mi responsabilidad y él causó su propio alboroto. Digamos que esto fue un "caos compartido".

Rias había permanecido en silencio, pero al escuchar la conversación entre los líderes, sintió que ya no podía contenerse más.

Se giró hacia su hermano con los brazos cruzados, frunciendo el ceño.

"Entonces... tienes otro hijo." dijo, aunque en su mente se recriminó por la obviedad de sus palabras.

Sirzechs soltó una leve risa.

"Sí, tengo otro hijo." respondió con tranquilidad. "Pero es una historia bastante larga."

Rias entornó los ojos, visiblemente frustrada.

"¿Una historia larga?." repitió con incredulidad. "Tienes un hijo del cual yo no sabía nada. un sobrino del que jamás me hablaste, Tengo tantas preguntas que ni siquiera sé por dónde empezar. No sé nada sobre él."

Se adelantó con la intención de acercarse a su hermano, pero antes de que pudiera hacerlo, sintió una mano suave sujetándola del brazo con firmeza.

"Tal vez no sea el momento ni el lugar para hablar de esto." intervino Akeno con voz suave, pero con una mirada seria.

Rias la miró molesta al principio, pero al notar cómo los presentes las observaban en completo silencio, comprendió que Akeno tenía razón. Tomó aire, tratando de calmarse.

"¿Millicas sabe sobre él?." preguntó con más serenidad.

Sirzechs negó con la cabeza. "No. Son pocas las personas que saben sobre Naruto, y Millicas no es una de ellas."

Rias exhaló pesadamente, intentando procesar todo esto. Pero antes de que pudiera formular otra pregunta, una nueva voz interrumpió la conversación.

"Koneko lo conoce."

Xenovia, quien había permanecido callada hasta ahora, habló con naturalidad, como si no hubiera dicho nada importante.

Todos se giraron hacia ella y, de inmediato, sus miradas recayeron sobre Koneko.

La pequeña Nekoshou mantuvo su expresión inexpresiva, aunque internamente maldijo la inoportunidad de Xenovia.

gasper miro curioso a su amiga.

"Koneko." llamó Rias con seriedad, clavando su mirada en su torre.

La chica albina suspiró levemente y, tras un breve silencio, respondió:

"Solo lo he visto una vez..." hizo una pausa, recordando con precisión. "Bueno, de hecho, dos veces. Pero la segunda vez, Issei-sempai, Xenovia-sempai, Saji-sempai e Irina también estaban ahí."

sona levanta una ceja preguntándose como es que su peon la a visto.

Ahora Rias miró a Issei y Xenovia con ojos inquisitivos.

"Parece que tenemos mucho de qué hablar." dijo con firmeza.

Antes de que la conversación pudiera escalar más, Sirzechs levantó una mano para calmar a su hermana.

"Rias." dijo en un tono más suave. "Cuando vayas al Inframundo, responderé todas tus preguntas."

Rias apretó los labios, sin estar del todo satisfecha con la respuesta, pero entendía que no tenía opción.


Con Rias, más tarde esa noche.

La luna plateada brillaba en lo alto, bañando la mansión Gremory con su suave luz. En el balcón de su habitación, Rias permanecía en silencio, su camisón ondeando levemente con la brisa nocturna. Sus largos mechones carmesí se mecían con el viento, enmarcando su rostro con una expresión seria.

El día había sido... complicado. Demasiado.

"Estás un poco distraída."

La voz melodiosa detrás de ella le resultó familiar. Sin necesidad de girarse, supo de inmediato quién era.

"Akeno." susurró Rias, sin apartar la vista del cielo.

Akeno, vestida también con un camisón para dormir, ella se acercó con una sonrisa juguetona.

"Ara, ara... ¿Pensando en Naruto? ese nuevo sobrino tuyo" preguntó con tono burlón, conociendo como conocía a su amiga era obvio para akeno la respuesta de rias.

Rias chasqueó la lengua, rodando los ojos.

"No es lo que crees." respondió con calma.

Akeno soltó una risita divertida.

"Oh, vamos, Rias. No todos los días nuestra querida princesa Gremory se pierde en sus pensamientos por un chico."

Rias suspiró ignorando las burlas de se amiga. apoyando los codos en la barandilla mientras su mirada se perdía en la luna. sabia que solo lo hacia para distraerla de lo que habia pasado.

"Onii-sama dice que solo soy unos meses mayor que Naruto... No puedo evitar preguntarme cómo habría sido crecer con él."

Por un instante, su mente se llenó de imágenes fugaces: un niño de cabello mitad plateado y mitad rojo corriendo junto a ella, mirando anime juntos, riendo en los jardines del castillo... Era una idea extraña.

Akeno suspiró, apoyándose junto a ella.

"Probablemente muchas cosas en tu vida habrían sido diferentes." le dijo a su amiga.

"Lo sé..." Rias jugueteó con un mechón de su cabello, pensativa. "Pero lo que realmente quiero saber es... ¿por qué nunca supe de su existencia?"

La expresión de Akeno se suavizó.

"Entiendo cómo te sientes. Pero si realmente quieres respuestas, supongo que solo queda esperar hasta que vayamos al Inframundo en las próximas vacaciones." ekeno le dijo a rias.

"Sí..." Rias dejó escapar un suspiro pesado. "Quiero conocerlo, hablar con él. Pero primero necesito entender por qué su existencia se mantuvo en secreto."

Akeno la observó por un momento antes de cambiar de tema con una sonrisa traviesa.

"Bueno, ya me voy a la casa de Issei. ¿Segura de que no quieres venir?"

Rias negó con la cabeza, con una leve sonrisa en los labios.

"Al menos esta noche, quiero dormir sola... y en tranquilidad." respondio rias.

"Como desees." respondió Akeno, antes de conjurar un círculo mágico bajo sus pies. "Que descanses, Rias."

En un destello de luz roja, la Reina de la Gremory desapareció.

Rias se quedó un rato más, contemplando la luna, sintiendo la brisa fría en su piel.

Naruto...

Su nombre seguía resonando en su mente.


Ubicación: Noroeste de Rusia

Naruto apareció en un destello plateado y rojo que iluminó la cabaña en medio de los fríos bosques rusos. el bicolor dejó escapar una leve risa al ver el cuerpo inconsciente de Katerea Leviatán tendido en el suelo.

"Vaya, te ves peor de lo que esperaba." murmuró, acercándose con calma.

Los restos de su pelea contra Azazel aún pesaban en el cuerpo de la demonio. pero eso no le preocupaba demasiado a naruto. Había logrado lo que quería. Katerea, la supuesta heredera al trono de leviatán del inframundo, estaba ahora a su merced.

Naruto inclinó la cabeza, observándola con interés. Su largo cabello castaño estaba desordenado, y su ajustado atuendo había quedado reducido a casi nada tras el combate. Si no supiera que esa mujer era una loca, cualquiera podría confundirla con una simple mujer dormida.

"¿Qué haré contigo?" susurró para sí mismo mientras extendía la mano.

De su palma surgieron un par de cadenas doradas, las cuales se deslizaron como serpientes antes de envolverse firmemente alrededor del cuerpo de Katerea. No tenía intención de darle libertad tan fácilmente.

Satisfecho con su trabajo, Naruto se estiró y giró sobre sus talones.

"Primero, una ducha... y luego una buena siesta." decidió, caminando hacia su habitación con paso tranquilo.

Mientras se alejaba, las cadenas brillaron por un instante antes de ajustarse un poco más sobre Katerea, asegurándose de que no pudiera hacer ningún movimiento inesperado.

No tenía prisa. Cuando despertara, ya hablarían sobre su nuevo futuro.


fin del capitulo..