Los personajes de esta historia no me pertenecen.

Capítulo 9. Naruto: el hijo prodigo del inframundo. DXD./


Ubicación: Noroeste de Rusia.

El viento helado golpeaba suavemente la ventana de la cabaña, pero en su interior, el ambiente era cálido y tranquilo. Naruto suspiró con satisfacción mientras terminaba de ponerse su pantalón. Había dormido de maravilla.

Horas habían pasado desde que despertó, pero en lugar de salir de su habitación, se había quedado revisando su teléfono, desplazándose sin prisa por las notificaciones y mensajes sin mucha importancia.

Finalmente, decidió moverse. Con paso relajado, abrió la puerta de su habitación y caminó hacia la sala, donde había dejado a Katerea la noche anterior.

Una sonrisa se dibujó en sus labios al encontrarla despierta, exactamente en el mismo lugar donde la había dejado: en el suelo, con su largo cabello castaño desordenado y su mirada encendida de furia. Las cadenas doradas que la aprisionaban seguían bien ajustadas, evitando que pudiera usar su magia.

"Vaya, ya despertaste." murmuró con diversión mientras metía las manos en los bolsillos de su pantalón.

Katerea lo fulminó con la mirada.

"Naruto, qué mierda significa esto." espetó, forcejeando con las cadenas sin éxito. Su tono de voz era una mezcla de incredulidad y enojo, pero Naruto solo ladeó la cabeza con aire despreocupado.

"Relájate." dijo con una sonrisa despreocupada, pero en sus ojos brillaba algo más. "Ayer fui a la Academia Kuoh a buscar a Vali, y, sorpresa, te encontré inconsciente. Así que, como soy un buen samaritano, decidí ayudarte."

Los ojos de Katerea brillaron con furia.

"¿Y por qué estoy encadenada?." preguntó entre dientes, sacudiendo los brazos para deshacerse de las ataduras.

Naruto agitó la mano, restándole importancia. "Nada te complacerá." Se rio naruto antes de continuar. "No quería que escaparas, Katerea-chan." dijo con un tono juguetón mientras se inclinaba hacia ella, extendiendo la mano para acariciar su cabello.

Katerea apartó el rostro de inmediato, intentando alejarse de su toque.

"Suéltame." siseó con enojo, mirándolo con frustración.

Naruto sonrió y movió su dedo índice de lado a lado, como si estuviera regañando a una niña traviesa.

"Así no es como se pide un favor, Katerea-chan." Su tono de voz se volvió aún más meloso, como si estuviera disfrutando de la situación. "A ver, repite conmigo: Suéltame, por favor, Naruto-kun."

Katerea apretó los dientes.

"Naruto, no estoy de humor." gruñó, su ceño fruncido reflejando su frustración.

El ambiente en la sala cambió de inmediato. La sonrisa de Naruto se desvaneció y su expresión se volvió más fría. Sin previo aviso, le tapó la boca con una mano firme, sosteniéndola con fuerza.

"Mira." dijo en voz baja.

Como si respondieran a su voluntad, las cadenas doradas comenzaron a desvanecerse lentamente del cuerpo de Katerea. Sus extremidades, ahora libres, recobraron la movilidad.

Naruto la soltó y dio un paso atrás.

"Tómate una ducha y luego hablamos." dijo con un tono más relajado. "Hay toallas y cepillos de dientes en el baño."

Katerea lo miró con cautela, frotando sus muñecas para recuperar la circulación.

"Te vas a arrepentir por esto, Naruto." susurró con voz peligrosa.

Naruto ni siquiera se inmutó. Simplemente agitó una mano con indiferencia y se giró en dirección a la cocina.

"Sí, sí, lo que digas. Mientras tanto, yo voy a desayunar algo."

Y con eso, se alejó, dejándola sola en la sala con una mezcla de enojo y frustración.


Minutos mas tarde.

Naruto terminó de comer su cereal y se acomodó en el sofá de la sala, con su teléfono en mano. El silencio de la habitación se rompió cuando escuchó pasos acercándose. Apagó su teléfono y lo dejó sobre la mesa, levantando la mirada justo a tiempo para ver a Katerea caminando hacia él, completamente desnuda. Cada paso que daba hacía que sus grandes pechos se balancearan de manera hipnótica, y su figura esbelta y curvilínea capturaba toda su atención.

"Tienes ropa para ponerme." dijo Katerea con tono directo, deteniéndose frente a Naruto y cruzando los brazos bajo su busto, lo que solo acentuaba su escultural figura.

Naruto se reclinó en el sofá, disfrutando de la vista. Sus ojos recorrieron su cuerpo: los pechos firmes con pezones café oscuro, la cintura estrecha que se abría en caderas generosas, y esas piernas largas y muslos gruesos que tentarían a cualquiera.

"¿Cómo por qué tendría ropa de mujer?." respondió Naruto con una sonrisa juguetona, encogiéndose de hombros. "Además, te ves mejor así."

Katerea frunció el ceño, claramente molesta, pero antes de que pudiera protestar, Naruto continuó.

"Pero siéntate." dijo, señalando el espacio a su lado en el sofá. "Vamos a hablar de lo que pasó después de que fuiste derrotada por Azazel."

El énfasis que puso en la palabra "derrotada" hizo que Katerea apretara los puños, pero finalmente se sentó junto a él, cruzando las piernas con elegancia, como si su desnudez no le importara en lo más mínimo.

"Explícate." dijo con seriedad, mirándolo fijamente.

"El día de la reunión de las facciones, fui a buscar a Vali." comenzó Naruto, reclinándose en el sofá. "Allí te encontré inconsciente. Debo admitir que me sorprendió; pensé que habías muerto."

Katerea lo miró con una mezcla de molestia y curiosidad, pero no dijo nada, permitiéndole continuar.

"Recuerdo que Vali intervino." dijo ella finalmente, con un tono más reflexivo. "Si no fuera por él, probablemente habría muerto."

"Exacto." asintió Naruto. "Pero noté que estabas inconsciente, así que se me ocurrió un plan. Te ataqué con mi poder de la destrucción, y ahora todos creen que estás muerta."

Naruto soltó una risa breve, mientras Katerea lo observaba con una expresión pensativa.

"Supongo que quieres algo por haberme salvado." dijo finalmente, arqueando una ceja.

"Por supuesto." respondió Naruto con una sonrisa amplia. "Quiero que seas mi sirvienta."

"¿Qué?" Katerea lo miró con incredulidad, su poder demoníaco comenzando a elevarse a su alrededor. "¿Te burlas de mí?"

Pero antes de que pudiera hacer algo, su poder demoníaco se desvaneció por completo, y una cadena dorada apareció alrededor de su cuello. Katerea abrió los ojos en sorpresa, tocando la cadena con dedos temblorosos.

"Eres demasiado estúpidamente confiada y arrogante." dijo Naruto, levantándose del sofá y parándose frente a ella. "Rechazaste mi oferta de trabajo como mi sirvienta. Qué tonta. Te habría pagado bien y hasta tendrías vacaciones pagadas." Naruto nego.

"Ahora solo te queda una opción, ser mi esclava."

Katerea intentó levantarse, pero Naruto la tomó del brazo y la arrojó de nuevo al sofá, terminando encima de ella y bloqueando sus brazos con facilidad.

"El físico no es tu fuerte, ¿verdad?." dijo Naruto con una sonrisa burlona, dándole un leve golpe en la mejilla.

Katerea lo miró con furia, pero también con una pizca de incredulidad. Nada de esto era lo que había planeado. En su mente, cuando finalmente se convirtiera en la Maou Leviatán, Naruto se casaría con ella como su rey. Pero ahora, él la estaba nombrando como su esclava.

"Al principio no sabía qué hacer contigo." continuó Naruto, jugueteando con uno de sus pechos mientras hablaba. "Planeaba entregarte a los actuales Maous, pero ahora decidí que vas a servirme como una buena esclava. Tienes un buen cuerpo, que usaré cuando esté aburrido. Pero para eso, primero tengo que amaestrarte."

"Deja de hacer bromas, estúpido Naruto." dijo Katerea, con clara molestia, aunque su voz temblaba ligeramente al sentir cómo Naruto jugaba con sus pechos.

Naruto se rió, disfrutando de la situación. Sabía que Katerea no estaba acostumbrada a ser tratada de esta manera, y eso solo lo hacía disfrutarlo más.

"No es una broma, Katerea." dijo, acercándose a su oído. "A partir de ahora, eres mía. Y te aseguraré de que lo disfrutes tanto como yo."

Katerea cerró los ojos, tratando de mantener la compostura, pero era evidente que la situación la estaba afectando más de lo que quería admitir. Mientras Naruto continuaba jugando con su cuerpo, ella no pudo evitar preguntarse cómo había llegado a este punto...

Naruto inclinó su cabeza lentamente, sus labios rozando la suave curva del pecho de Katerea. La demonio contuvo la respiración al sentir el aliento frío de Naruto contra su sensible piel. Un escalofrío recorrió su cuerpo, y sus ojos se abrieron ligeramente, sorprendida por la sensación inesperada.

"¿P-por qué tu aliento es tan frío?." preguntó Katerea, intentando apartarse del agarre de Naruto, pero sus manos la mantenían firmemente en su lugar.

Naruto, con una sonrisa traviesa en los labios, no respondió de inmediato. En lugar de eso, comenzó a explorar la circunferencia del pecho de Katerea con mayor intensidad, sus labios y lengua moviéndose con una mezcla de rudeza y precisión. Cada centímetro de su piel parecía ser examinado, hasta que finalmente decidió tomar el pezón entre sus dientes.

"¡Ah!" exclamó Katerea, su cuerpo retorciéndose bajo el contacto frío y ardiente al mismo tiempo. su cuerpo se retorcía, pero ella no podía decidir si empujarlo o dejarlo continuar, claro no es como si tuviera opción.

Naruto no se detuvo. Movió su cabeza para que su aliento helado chocara directamente contra el pezón de Katerea, antes de comenzar a chuparlo con una mezcla de succión, roces de lengua y leves mordiscos. Cada movimiento era brusco pero calculado, diseñado para sacar una reacción de la demonio.

"Naruto..." murmuró Katerea, sus palabras entrecortadas por los gemidos que intentaba contener. "Eres... insoportable..."

Mientras tanto, la mano libre de Naruto no estaba ociosa. Había estado amasando con brusquedad el otro pecho de Katerea, pero ahora decidió cambiar de táctica. Su mano comenzó a descender, pasando por el abdomen tonificado de la demonio, hasta llegar a su entrepierna.

"¿Qué estás...?" comenzó a preguntar Katerea, pero su voz se quebró cuando los dedos de Naruto comenzaron a acariciar el exterior de su intimidad, jugando con su clítoris de manera experta.

"Relájate." susurró Naruto, su voz baja y cargada de promesas. "dije que me encargaría de que disfrutaras."

Katerea intentó responder, pero las palabras se convirtieron en un gemido ahogado cuando Naruto introdujo dos dedos en su interior. El frío de sus dedos, potenciado por su magia de hielo, contrastaba con el calor de su cuerpo, creando una sensación que la hizo arquear la espalda.

"Mierda, Tus dedos también están fríos." gritó Katerea, su cuerpo retorciéndose. "Pero... no pares..."

Naruto rió suavemente, su aliento frío rozando el pezón que aún sostenía entre sus labios.

"Mi magia de hielo tiene sus ventajas fuera de la batalla." dijo, antes de volver a chupar el pezón de Katerea con una intensidad renovada.

Sus dedos aumentaron su ritmo, moviéndose dentro de ella con una mezcla de precisión y fuerza. El sonido húmedo de sus dedos hundiéndose en el coño de Katerea era claramente audible, y la demonio no podía hacer más que gemir y retorcerse bajo su toque.

"Naruto... estoy..." murmuró Katerea, sus palabras entrecortadas por los gemidos. "Me corro..."

Y así fue. Su cuerpo se tensó, y un grito escapó de sus labios mientras su coño expulsaba sus jugos, empapando el brazo de Naruto. Él no se detuvo, continuando sus movimientos hasta que Katerea se quedo quieta sobre el sofá, jadeando y temblando.

"Eso fue rápido." dijo Naruto con una sonrisa burlona, soltando el pezón de Katerea y sacando sus dedos de su interior. La demonio gimió al sentir cómo sus dedos la abandonaban, pero no tuvo tiempo de recuperarse.

"Ahora vamos con la mejor parte." susurró Naruto, su voz llena de anticipación.

Katerea, todavía jadeando, intentó responder, pero antes de que pudiera decir algo, Naruto le introdujo dos dedos en su boca. Los mismos dedos que habían estado dentro de ella... follando su coño... ahora exploraban su boca, y Katerea no pudo evitar gemir de nuevo, esta vez con una mezcla de sorpresa y placer.

"Naruto..." murmuró ella, sus ojos brillando con una mezcla de exasperación y deseo. "Eres... imposible..." la lujurio habia echo que katerea perdiera la poca racionalidad que tenia, ahora ella solo queria que naruto la folllara.

Naruto solo sonrió, sus ojos brillando con una mezcla de diversión y lujuria.

"Y tú eres una Zorra." respondió, antes de sacar sus dedos de la boca de katerea e inclinarse para capturar sus labios en un beso...

El beso entre Naruto y Katerea continuó con una intensidad que parecía consumirlos por completo. Sus lenguas se entrelazaron en una batalla apasionada, cada uno luchando por el dominio del otro. La saliva caía levemente por sus labios, mezclándose en un acto de pasión desenfrenada. Finalmente, Naruto rompió el beso y se separó del cuerpo de Katerea, soltando sus brazos y dejando que el aire fresco los envolviera por un momento.

Naruto, de pie, comenzó a quitarse el pantalón bajo la atenta mirada de Katerea, quien no podía apartar sus ojos de él. Sus labios se humedecieron con anticipación al ver la polla de Naruto liberada, imponente y lista para la acción.

"Qué gran polla tienes." murmuró

Katerea, su voz cargada de admiración y deseo. "No entiendo por qué no habíamos hecho esto antes."

Extendió su mano hacia el pene de Naruto, que se colocó frente a ella con una confianza que solo él podía tener.

Katerea, más cómoda en el sofá, tomó la polla de Naruto con una mano, sintiendo su calor y firmeza.

"Claramente, una mano no sería suficiente para cubrirla." dijo con excitación, relamiéndose los labios. "Y estas venas... son impresionantes."

Naruto sonrió, disfrutando de la reacción de Katerea. Ella utilizó su segunda mano para agarrar sus bolas, mientras la otra comenzaba a masturbarlo lentamente, explorando cada centímetro con una mezcla de curiosidad y deseo.

"Utiliza tu boca." gruñó Naruto, tomando a Katerea del pelo con firmeza para guiarla hacia su polla.

La demonio grito por el trato brusco, pero rápidamente fue silenciada cuando la polla de Naruto comenzó a entrar en su boca. Katerea, poco a poco, comenzó a quedarse sin aire, pero no es como si pudiera detenerse; Naruto aún mantenía un fuerte agarre sobre su pelo. Cuando finalmente

Naruto enterró su polla en toda la boca de Katerea, el comenzó a mover sus caderas, follando la boca de la mujer castaña que gemía de manera ahogada. Su coño goteaba más por el estrato que le estaba dando Naruto.

Después de unos minutos, Naruto se detuvo, sacando su polla y dándole a Katerea la oportunidad de recuperar el aliento.

"Bastardo." jadeó Katerea, su voz entrecortada. "Necesitaba más tiempo para comerme toda tu polla."

Su propia saliva escurría por su barbilla y caía sobre sus pechos, un recordatorio del trato que Naruto le había dado.

"Bien, ahora sigue a tu propio ritmo." dijo Naruto con una sonrisa, tomando su polla para pasarla por el rostro de la leviatán.

Katerea no se movió, sintiendo la sensación de la polla de Naruto manchando su rostro con su propia saliva. Cuando Naruto terminó de recorrer el rostro de Katerea, ella tomó la polla de Naruto para guiarla hasta su boca. Acomodándose el cabello, Katerea se inclinó para quedar en la punta de la polla de Naruto, donde el líquido preseminal goteaba.

Katerea sacó su lengua para lamer la cabeza de la polla de Naruto.

"Eso es bueno." susurró Naruto, sintiendo cómo Katerea comenzaba a tragar su polla nuevamente.

La lengua de la mujer recorría las venas de la polla de Naruto, explorando cada centímetro con una mezcla de curiosidad y deseo. Esto continuó por varios minutos, con Katerea chupando la polla de Naruto a su ritmo. El bicolor solo gemía y suspiraba por el trato de Katerea, cómo su lengua recorría cada centímetro de la polla de Naruto, cómo la cabeza de su polla golpeaba su garganta.

Katerea, por su parte, solo disfrutaba de la sensación del sabor único de Naruto. Ella podría hacerse adicta a su sabor. Respirando profundamente, captó por completo el olor que desprendía Naruto. Su coño continuó goteando.

El bicolor gruñó.

"Estoy por acabar." anunció Naruto, agarrando a Katerea del cabello y manteniéndola firme en su lugar." Sabes bien qué hacer."

Katerea no intentó apartarse, solo continuó con su lengua dándole placer a Naruto.

"Preparate."advirtió Naruto, apretando su agarre en el cabello de Katerea cuando sus bolas se contrajeron, llegando al climax.

Un gemido ahogado salió de Katerea cuando sintió el primer disparo espeso y caliente del semen de Naruto inundando su boca. Ahora, Katerea sabía que se haría adicta al sabor de Naruto; el sabor del semen era mucho mejor que el preseminal. Simplemente, ella continuó en su posición, tragando toda la carga caliente y espesa de Naruto.


Ubicación: Grigori, Sala de Reuniones

En la amplia sala de reuniones de Grigori, los líderes de los ángeles caídos estaban reunidos en torno a una gran mesa circular. Azazel, el gobernador, se mantenía relajado en su asiento, con los brazos cruzados detrás de la cabeza. A su derecha, Shemhazai tenía el ceño fruncido, mientras Baraqiel permanecía con los brazos cruzados, en completo silencio. Armaros, Sahariel, Tamiel y Penemue tambien estaban en calma, todos observando a Azazel con atención.

Shemhazai fue el primero en hablar, su tono reflejaba la seriedad del asunto.

"Entonces, ¿tu protegido Vali se unió a la Brigada del Caos?." preguntó, observando a su líder con dureza.

Azazel suspiró, rascándose la nuca antes de asentir con calma.

"Sí, así es."

Penemue, la única mujer presente, entrecerró los ojos mientras cruzaba las piernas con elegancia. Su largo cabello morado caía sobre sus hombros mientras hablaba con voz tranquila.

"Son malas noticias. Vali era un gran activo para nuestras filas." Su tono era tranquilo, pero su mirada denotaba una leve preocupación.

"Al menos, tenemos paz con las otras facciones. Esas son buenas noticias." Baraqiel, el ángel caído de gran tamaño y expresión severa, habló con voz profunda. el hombre sabia que con esto tiene mas posibilidades de acercarse a su hija.

"Es verdad. Además, ahora tenemos acceso a ciertas áreas que antes nos eran inaccesibles debido a la cercanía con las otras facciones." Tamiel, un ángel caído de cabello rubio y mirada calculadora, asintió

"Sí, sí, todo eso está muy bien." interrumpió Azazel con un gesto de la mano, "pero hay algo más de lo que debo informarles."

Con un movimiento de su mano, una imagen holográfica apareció en el centro de la mesa. Era la imagen de un joven de cabello plateado y rojo.

Sahariel arqueó una ceja y se inclinó hacia adelante con interés.

"¿Y quién es este?" preguntó.

Los ojos de Penemue se entrecerraron al examinar la imagen. Era innegable que el joven tenía una apariencia llamativa. Su cabello bicolor, su complexión atlética y esos intensos ojos rojos y azules no pasaban desapercibidos. la mujer lo reconoce, quedo impresionada.

Los demás intercambiaron miradas antes de volver la vista a Azazel, esperando una respuesta.

"Ese." dijo Azazel con seriedad. "es un demonio que escapó junto a Vali y Bikou. Se presentó como Naruto Uzumaki... pero su verdadero nombre es Naruto Gremory."

El silencio se apoderó de la sala.

Shemhazai fue el primero en reaccionar.

"¿Gremory? ¿Como el anterior nombre del actual Lucifer?" preguntó con una expresión sombría. "Si alguien de su clan está aliado con la Brigada del Caos, eso podría significar que más demonios de los clanes de los maous están involucrados."

Baraqiel frunció el ceño, sumido en sus pensamientos.

"No es tan sencillo." intervino Azazel. "Ese chico es hijo de Sirzechs y Grayfia."

La reacción fue inmediata.

"¿¡Qué!?." Penemue abrió los ojos con sorpresa. "¿No se supone que el Lucifer solo tiene un hijo llamado Millicas?."

Azazel dejó escapar un suspiro y apoyó los codos en la mesa.

"Parece que la existencia de este hijo fue un secreto absoluto en el mundo sobrenatural. Incluso la hermana menor de Sirzechs, Rias, no tenía idea de su existencia. Y ahora, este chico se ha aliado con Vali."

Armaros, que hasta ahora había permanecido en silencio, apoyó las manos sobre la mesa y miró a Azazel con seriedad. "¿Para qué exactamente nos estás diciendo esto?" pregunto.

Azazel entrecerró los ojos. "Si llegan a verlo, no lo enfrenten. Por el momento, solo unas pocas personas saben de su existencia. Pero los rumores no tardarán en extenderse. Sirzechs me dijo que su hijo fue secuestrado poco después de su nacimiento y que durante años no supieron nada de él. Ahora que ha reaparecido, Sirzechs querrá encargarse del asunto personalmente."

Los presentes asintieron, asimilando la información.

Penemue apoyó una mano en su barbilla, con la mirada perdida en la imagen del joven.

"Entonces, ¿qué haremos respecto a la Brigada del Caos?." pénemue preguntó, volviendo la vista a Azazel.

El gobernador de los ángeles caídos sonrió levemente.

"Por ahora, nos mantenemos en calma. Pero yo viajaré a Kuoh. Shemhazai quedará a cargo en mi ausencia, y Baraqiel, tú lo ayudarás con lo que necesite."

Baraqiel asintió sin decir palabra.

Y asi la reunión llegó a su fin.


Ubicación: cielo, sexto piso. sala de reuniones.

La sala de reuniones estaba iluminada con una luz cálida y pacífica, reflejando el ambiente celestial en el que se encontraba. Ángeles de alto rango se habían reunido alrededor de una mesa de mármol blanco. Entre ellos, Gabriel se recostaba sobre sus manos, apoyándolas sobre la superficie de la mesa, sin prestar mucha atención a la conversación.

Michael, de pie al frente, proyectaba una imagen holográfica en el aire con un simple movimiento de su mano. En la proyección se podía ver a un joven de cabello rojo y plateado.

Mientras los demás ángeles mantenían un semblante serio, Gabriel sonrió internamente. No le importaba que Naruto fuera hijo de sirzech lucifer ni que estuviera relacionado con alguna organización peligrosa.

o algo así. Para ser sincera, ella no entendía del todo los detalles. Lo único que le importaba era que él no la habia visitado en Italia.

Naruto... pensó para sí misma con un ligero puchero, ignorando las palabras de su hermano Michael.

Naruto no había pisado Italia en todo este tiempo, y eso la frustraba. No era que esperara visitas constantes, pero al menos una. ¿Acaso no sabía lo mucho que lo extrañaba?

Gabriel frunció el ceño suavemente, logrando que los ángeles cercanos intercambiaran miradas de sorpresa. No era común verla molesta. Claro, su "molestia" solo se manifestaba en una ligera hinchazón de mejillas y un ceño fruncido demasiado lindo para tomarse en serio.

Cuando lo vea, lo voy a regañar... o mejor aún, haré que se sienta culpable para que me compense con un abrazo... o dos... si el tendrá que abrazarme mucho tiempo...

"Gabriel." la voz de Michael interrumpió sus pensamientos.

Ella parpadeó un par de veces antes de notar que todos la estaban mirando.

"¿Eh?." soltó de manera inocente.

Michael suspiró.

"Sabía que no estabas escuchando..."

Algunos de los ángeles reprimieron sonrisas. Era difícil regañar a Gabriel cuando se veía tan adorable con esa expresión.

"Gabriel..." Michael volvió a llamarla, esta vez con un tono más paciente. "Estamos hablando de un tema bastante serio.". el líder del cielo le dijo.

"Ah, sí, sí... lo que dijiste... conflicto, peligro, organización... hijo de sirzech lucifer... si estaba escuchando..." murmuró, agitándose las manos en el aire.

Michael la miró fijamente, sabiendo exactamente hacia dónde iba esto por lo que suspiro y decidió dejar el tema de lado.

Gabriel sonrió para sí misma y volvió su atención a la imagen flotante de Naruto. Sin importar lo que hablaran el la reunión, ella solo tenía un pensamiento en mente.

"La próxima vez que lo vea... le haré pagar por olvidarse de mí."


Tiempo después.

con el grupo gremory.

Había pasado un tiempo desde que las tres facciones firmaron el tratado de paz. Ahora, Rias Gremory y su nobleza viajaban en un tren con destino al inframundo, rumbo al territorio Gremory.

La pelirroja miraba por la ventana con una expresión seria, sus ojos azules reflejaban la luz multicolor del exterior. Había tratado de apartar de su mente cierta imagen... la de Naruto, su sobrino. y lo habia logrado... Pero ahora que estaba regresando al inframundo, donde se reuniría con su familia y obtendría las respuestas que tanto deseaba, su mente se negaba a dejarlo ir.

ella sabia que también tendría que hablar con millicas.

El silencio del vagón fue roto por la voz de Issei, quien se estiró en su asiento con una expresión de confusión.

"¿Por qué esta vez estamos viajando en tren?." preguntó, sin dirigirse a nadie en específico.

Rias desvió la mirada de la ventana y le sonrió levemente.

"Es costumbre que los demonios de clase baja usen el tren para viajar entre territorios. Las veces anteriores que hiciste este viaje fueron una excepción." explicó con calma, antes de volver a centrar su vista en el paisaje que pasaba rápidamente.

Issei hizo una mueca.

"¿Entonces básicamente nos trataron como VIP las otras veces? Je, supongo que no me quejo." murmuró, cruzándose de brazos.

Akeno, quien había estado observando a su amiga con atención, ladeó la cabeza antes de preguntar con suavidad:

"Rias, ¿estás bien? Pareces un poco... nerviosa."

La heredera Gremory tardó un par de segundos en responder, como si estuviera organizando sus pensamientos.

"Sí, solo estoy pensando en algunas cosas." dijo finalmente, sin dar más detalles.

Akeno entrecerró los ojos, claramente no muy convencida, pero decidió no insistir. Sabía que Rias hablaría cuando estuviera lista.

De pronto, un anuncio resonó en el vagón. "Estamos por llegar al territorio Sitri."


ubicación: inframundo, Castillo Gremory.

En la oficina de Sirzech en el catillo gremory estaba el lucifer acompañado de su esposa que dejando de lado su habitual traje de maid ahora vestia un vestido rojo.

"rias no tardara en llegar, pero yo ya tengo que irme. te encargo que le expliques lo sucedido con naruto." Sirzech dijo soltando un suspiro.

Con la próxima reunión con el padre de los asgardianos a tenido mucho trabajo.

"no cree que seria mejor que tu mismo se lo explicaras." pregunto gryfia con seriedad.

"Sabes que ahora no tengo tiempo ahora. Ademas no hay problema con que tú misma se lo expliques a rias. Creo que sera mejor así una platica solo de mujer a mujer." El satan carmesí le dijo a su esposa que le asintió.

"Cuando llegues hablaremos nuevamente con millicas." Grayfia dijo.

Hace poco le habian contado sobre naruto a su hijo menor. Claramente como el aun era muy joven no se tomo bien el que tenia un hermano mayor del cual no sabia nada.

"Si esta mas calmado y el quiere vernos no tengo ningún problema." Sirzech se rio con amargura.

"Estara bien. Es solo un niño todo esto lo tomo por sorpresa." Gryfia le respondió.

A Pesar de que millicas es un niño tranquilo el dia de hoy tras recibir la noticia fue todo lo contrario.

Siempre habia deseado un hermano mayor hombre, rias era para el una hermana mayor para no era lo mismo.

"Tengo que irme." Dijo Sirzech antes de besar suavemente a grayfia para después desaparecer en un circulo mágico.


Ubicación: Desconocida

Un destello carmesí iluminó el suelo cuando un círculo mágico en forma de espiral se activó. La energía crepitante se disipó, dejando en su lugar a una figura juvenil con cabellos bicolor y ojos afilados.

Naruto metió las manos en los bolsillos de su pantalón y echó un vistazo alrededor con una media sonrisa.

"Hey, ha pasado un tiempo." naruto murmuro viendo la figura frente a el.

"Por fin llegas, nya." La voz perezosa pero seductora de Kuroka resonó desde lo alto de una roca. Sus dos colas se movían lentamente detrás de ella, marcando el ritmo de su respiración.

Naruto se rió con ligereza.

"Me tomé unas vacaciones."

Kuroka suspiró con una expresión indescifrable. Sus avellana ojos felinos se clavaron en él, como si quisiera decir algo, pero simplemente no encontraba las palabras.

Naruto, notando su actitud, se acercó con tranquilidad y se dejó caer sobre la roca junto a ella.

"¿Algo te preocupa?." preguntó con voz relajada.

"No es nada... solo pensaba en mi Shirone-nya." respondió Kuroka, acomodándose sin dudar y apoyando su cabeza en su regazo.

Naruto bajó la mirada y la observó en silencio. Sabía que Kuroka no le estaba diciendo toda la verdad.

"Koneko... Recuerdo haber coincidido con ella un par de veces cuando estuve en Kuoh." el demonio le dijo.

Los ojos de Kuroka brillaron con entusiasmo y sus colas se movieron con más energía.

"¿La viste? ¿Es linda, cierto?" ella pregunto.

Naruto sonrió levemente y deslizó su mano hasta las orejas de Kuroka, acariciándolas con suavidad. La nekoshou ronroneó en respuesta, cerrando los ojos con evidente placer.

"De hecho, lo es."

Kuroka se acomodó, subiendo hasta quedar sentada sobre el regazo de Naruto. Colocó sus manos en su pecho y lo miró con un puchero juguetón.

"Sabes... te extrañé, nya."

Naruto apoyó su rostro en el cuello de Kuroka, inhalando su aroma con calma antes de soltar un susurro.

"Lo sé... yo también..."

Kuroka bufó con una mezcla de molestia y diversión. "Si en verdad me extrañabas, pudiste haber venido a visitarme." kuroka se quejo.

Naruto alzó una ceja, manteniendo su tono relajado.

"Lo digo en serio. Pero la verdad... no sé cómo están las cosas entre nosotros. Después de todo, tú tienes tus propios objetivos."

Kuroka entrecerró los ojos. Algo en el tono de Naruto hizo que su corazón se acelerara.

"¿Qué quieres decir?"

Naruto exhaló lentamente y apoyó sus manos en la cintura de Kuroka, apartándola con suavidad de su regazo antes de ponerse de pie.

"Creo que es mejor que sigamos solo como amigos. Desde que nos conocimos, nos llevamos bien, así que no creo que sea un problema separarnos. Tú misma dijiste que esto solo era sexo, que en algún momento terminaría."

Los ojos de Kuroka se abrieron con sorpresa.

"Deberiamos irnos ya, A vali no le gusta que lo hagan esperar." naruto dijo dandole la espalda a kuroka.

Kuroka Se levantó de un salto y lo tomó del brazo, con su expresión mostrando una mezcla de enojo y tristeza.

"¿Desde cuándo te importa hacer esperar a Vali?" ella pregunto.

Naruto la miró de reojo y se encogió de hombros.

"No es que me importe si llegamos tarde o no. Simplemente... ya no tenemos nada de qué hablar."

Kuroka apretó los dientes, sus orejas se bajaron ligeramente y sus colas se agitaron con frustración.

"Espera, Naruto. Solo dime... ¿esto tiene que ver con esa mujer que visitas en Italia?"

Naruto parpadeó y luego se rió entre dientes.

"¿De verdad crees que tiene algo que ver con ella?" preguntó naruto con diversión.

"Les dije al resto del equipo que esa mujer haria que te comportaras como un idiota."

Naruto suspiró, cruzándose de brazos.

"Nuestros objetivos no se conectan en nada, Kuroka. Lo mejor es dejar las cosas como empezaron. No es como si no nos volviéramos a ver, seguiremos siendo amigos, solo que... no tan cercanos como antes."

La nekoshou entrecerró los ojos con rabia contenida.

"Entonces... simplemente así estás terminando nuestra relación." la voz de kuroka tembló levemente, pero la mantuvo firme. "¿No significó nada para ti todo el tiempo que pasamos juntos?"

Naruto suspiró con cansancio, como si esta conversación le resultara molesta.

"Ni siquiera éramos pareja, Kuroka. Tú misma lo dijiste." el adolecente dijo.

la nekoshou se mordió el labio, sintiendo su frustración aumentar.

"Sí, sí, ya sé que yo dije eso... pero tampoco es para que te portes así." le grito, incapaz de contenerse.

naruto solo suspiró de nuevo y miró a kuroka con seriedad.

"Entonces dime, ¿qué quieres hacer? ¿Seguir como siempre? Besándonos y follando cada vez que tenemos ganas..." naruto dijo con crudeza, y kuroka sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. "Sabes que eso no va a durar para siempre. Así que dime, ¿qué hacemos?."

la nekoshou no pudo responder de inmediato.

Naruto le estaba dando la oportunidad de decidir, de tomar el control. Pero... ¿qué quería realmente? kuroka no lo sabia.

Bajando la mirada, la hermosa nekoshou sintió que la respuesta era más obvia de lo que quería admitir.

"Eres un idiota..." susurro con la voz temblorosa, entendiendo lo que estaba haciendo naruto.

Él no dijo nada. Solo la observó con paciencia.

el corazón de kuroka latía con fuerza. Sin pensarlo, se movió y lo abrazo con fuerza, aferrándose a su cuerpo como si temiera que desapareciera en cualquier momento.

"Naruto... creo que te amo..." admitió en voz baja, sintiendo su rostro arder. "Siempre que estás lejos de mí... no puedo dejar de pensar en ti..."

Naruto se quedó en silencio por unos segundos. Luego, con suavidad, tomó el rostro de kuroka entre sus manos y la obligó a mirarlo.

sus rostros estaban tan cerca que podían sentir el aliento cálido del otro rozando sus labios.

Lentamente naruto se inclinó hacia kuroka y capturó sus labios en un beso suave, dulce... pero efímero.

Cuando se separaron la mirada de naruto era intensa.

"Creo que es mejor irnos." dijo en voz baja.

kuroka sintió una extraña calma.

kuroka se separo de él lentamente, tratando de procesar lo que acababa de suceder. Entonces, le sonrio de la única forma en que podía hacerlo en ese momento.

"Eres un tonto-nya." dijo con una sonrisa radiante, sus colas agitándose detrás de ella...


Fin del capitulo...