-Despierta- me dicen agitándome con suavidad.
Se enciende la luz y abro los ojos para ver a Edward.
-¿Qué haces aquí?- le pregunto incorporándome.
-No te he dado mi regalo de bodas- me dice besándome.
-¿Y me lo vas a dar aquí a las dos de la mañana?- le cuestiono riendo.
-Aquí no, vístete.
-¿Nos vamos?- frunzo el ceño.
-Sí pero date prisa y estate en silencio, nadie tiene que saber que te vas y mucho menos que te vas conmigo.
Me río y me visto rápidamente con la ropa que he llevado esta noche.
-Vamos- me dice apagando la luz de la habitación y cerrando la puerta detrás de nosotros.
Me guía por la casa dados de la mano y salimos al exterior donde está aparcado el coche.
-¿Vamos a casa?
-Sí- me dice abrochándose el cinturón guiñándome el ojo.
Me fijo en el GPS de la pantalla del coche para darme cuenta de que no vamos en dirección norte si no dirección sur.
-¿A la casa nueva?
-¿Para dormir sobre hormigón rodeados de sacos de cemento? No- se ríe- confía en mí, de hecho cierra los ojos.
-Edward- me río golpeándole el brazo.
-Por favor-
-Vale, vale- acepto cerrando los ojos.
Noto como el coche deja de lado el asfalto y pisa grava.
También oigo una puerta metálica abrirse y luego como el vehículo avanza lentamente para apagar el motor definitivamente.
-No los abras- me pide antes de salir del coche.
-Vale- sonrío.
Me abre la puerta y me ayuda a bajar.
-¿Dónde estamos?
-Es una sorpresa, ahora lo sabrás- me guía por el espacio y noto que el suelo cambia, ahora es césped- ya puedes mirar.
Abro los ojos y siento que he retrocedido años atrás.
Acabo de terminar la carrera y he venido a Ibiza de vacaciones con mis amigas.
Siento que puedo comerme el mundo y me estoy enamorando por primera vez.
Estoy descubriéndome a mí misma y conociendo a la persona más importante de mi vida. La que marcará mi futuro.
-Edward- digo emocionada.
-Aquí empezó todo- me recuerda girándome para mirarme a los ojos y besarme- aquí me enamoré de ti por primera vez, cada mañana cuando te levantabas y venías hacia mí en ese desayunador, cuando hacíamos el amor en esta piscina, cuando me dormía contigo en mis brazos en esa habitación. En esta villa me hiciste sentir que merecía ser amado por primera vez.
Una lágrima rueda por mi mejilla y me río.
-Mañana vamos a casarnos y volver aquí se sentía como la mejor manera de iniciar esta nueva etapa juntos.
-Es perfecto Edward, perfecto- le aseguro besándole.
-¿Quieres entrar?
Niego dando un paso hacia atrás.
Comienzo a desnudarme sintiéndome muy expuesta ante sus ojos.
-Eres perfecta- me dice comenzando a desnudarse al igual que yo.
Nos besamos dejando nuestras ropas tiradas en el suelo y contrario a esa primera noche juntos en esta casa hace tantos años, nos metemos juntos en la piscina usando las escaleras.
-Estoy viviendo un deja vu- le digo sonriendo tras sumergir mi cabeza en el agua.
-Yo también- me dice llegando hasta mí.
-¿Cómo la has conseguido? Me dijiste que la habían vendido.
-He sido extremadamente insistente y extremadamente generoso- se ríe- sé que esta villa es importante para ambos así que convencí al dueño de que nos dejase pasar aquí la noche. Él vive en Países Bajos así que no es como si fuera su residencia habitual, no obstante parece que no fuimos los únicos que nos enamoramos de la casa.
Observo la fachada desde aquí, aún cubierta por adelfas rosas, el mar completamente negro a nuestra derecha bajo la piscina de borde libre.
-Gracias- le digo besándole- es como un viaje al pasado pero mejor.
-¿Mejor por qué a diferencia de la última vez que estuvimos en esta piscina tú no te marchas al día siguiente?- sonríe.
-Mejor porque ahora estamos juntos y ambos tenemos claro que es para siempre- le aclaro besándole- nunca hubiera imaginado que el chico que vi pinchar en Ushuaïa esa noche iba a convertirse en la persona más importante de mi vida, en mi marido- río.
-Ven aquí- me dice acercándome a él completamente y besándome.
-¿Podemos ir a nuestra habitación?- le pido cuando nos separamos para buscar aire.
Asiente.
Nos secamos un poco antes de entrar completamente desnudos a la casa y esa sensación de deja vu se apodera de mi estómago por completo.
-Oh Dios- digo entrando al salón- recuerdo perfectamente las noches sentados en este sofá- le confieso tocando la tela gris- ahí había una mesa de mezclas- señalo la esquina donde ahora no hay nada.
-Sí, la mesa de David-
Edward tira de mí escaleras arriba y soy testigo de como ahora todos los cuadros de diseño abstracto que adornaban la subida han sido retirados y sustituidos por marcos familiares.
Las puertas de las habitaciones están completamente abiertas dejándonos observar el interior pulcro y ordenado.
-La habitación de Tim- le digo al pasar por la que fue la habitación de nuestro amigo.
-Sí- dice Edward serio y suspirando-
Toco su espalda acariciándosela en forma circular.
-Vamos a tenerle presente mañana- le aseguro.
-No quiero hablar de Tim esta noche. Me vendré abajo y no quiero eso, no te he traído aquí para eso- me pide.
Asiento tirando de su mano hasta la habitación del final, la que fue nuestra todo un verano.
Abrir esa puerta me pone los pelos de gallina.
Todo sigue igual a como lo recordaba.
La inmensa cama sobre la alfombra de pelo beige, la pared de rombos azules, la puerta que da al baño y la puerta que da a la terraza.
Me siento sobre la cama y me río con incredulidad.
-Se me está haciendo complicado no pensar que estamos en 2015.
Incluso huele igual, como una mezcla del salitre del mar y del dulzor de la crema solar.
Edward llega hasta mí y con seriedad me besa.
-Esta cama solo fue nuestra, nunca hubo nadie más mientras yo estuve aquí ese verano- confiesa.
-Pero ahora volvemos a estar los dos aquí- le recuerdo besándole- hazme el amor en nuestra cama- pido.
Edward se tumba sobre mí y se coloca entre mis piernas sin dejar de besarme.
Mis manos acarician toda la piel que está a mi alcance.
Sus labios dejan un reguero de cosquillas sobre mi cuello, mi clavícula y finalmente mis pechos.
Continúa bajando por mi cuerpo hasta mi zona más sensible.
Me prepara para él y cuando se introduce en mi interior cierro los ojos disfrutando de las sensaciones pero trasladándome a otras noches, a otra vida, a otro año.
Tras nuestro orgasmo nos quedamos tumbados en la cama, enredados entre nuestras piernas, con mi cabeza apoyada en su pecho.
-¿Si hace años nos hubieran dicho que íbamos a llegar a donde estamos hoy lo hubieras creído?
-¿Ese primer verano?- pregunta levantándome la cara con un dedo en mi barbilla para mirarme a los ojos.
Asiento contra su piel.
-No- sonríe- no lo hubiera creído porque en ese entonces yo ni soñaba con que esto pudiera pasarme a mí. Encontrar a alguien que me quisiera de verdad, que pudiera aguantar mi ritmo de vida, que no me condenase por mis malas decisiones en el pasado, simplemente no creía que hubiera alguien así para mí. Pero me alegro de haberme equivocado porque hoy no puedo imaginar mi vida sin ti, no creo que hubiera dado el paso de casarme con nadie que no fueras tú. ¿Y tú?
-No- le respondo besándole la piel- yo tampoco. Nunca pensé que el chico que conocí esa noche se convertiría en la persona que más he querido nunca, que me haría ansiar casarme con él y que sería el padre de mi primer bebé.
Noto como sus músculos se tensan bajo mi cabeza.
-Lo siento, no debí sacar ese tema en este momento. Hoy solo cosas felices- me apresuro a decir.
-No, nena, no pasa nada. Solo es… abrumador pensar en lo que éramos entonces y en lo que somos ahora. También habría sido abrumador si en ese momento alguien me hubiera dicho ''esa chica a la que no paras de meter mano será tu mujer y la madre de tus hijos''- confiesa riendo- y no te quiero ni contar qué hubiera pasado si alguien te lo hubiera dicho a ti, ¡habrías salido huyendo de esta villa horrorizada!
-¿Tú crees?-
-Sí y lo sabes- asegura.
-Es verdad- acepto sonriendo- pero tenía 24 años, hoy tengo 32 y te tengo a ti y quiero todo contigo.
-¿Entonces no tengo que preocuparme porque mañana no te presentes en la ceremonia?- pregunta sonriente.
Le golpeó juguetonamente el abdomen.
-Au- dice tocándose el golpe.
-No voy a irme a ninguna parte salvo que tú me eches- le aseguro incorporándome para besarle.
-Entonces no vas a irte a ninguna parte sin mí- me promete devolviéndome el beso.
-Son casi las cuatro de la mañana, vamos a dormir, tienes que descansar porque mañana vas a casarte conmigo- le digo poniéndome en pie y abriendo la cama.
Nos metemos en la cama tal y como hacíamos hace años, cada uno en su sitio pese a que en nuestra casa dormimos al revés.
-Por cierto- me dice cuando ya hemos apagado la luz.
-Qué- susurro sin abrir los ojos.
-Me ha encantado verte indignada cuando he aceptado la propuesta de tu madre de no dormir juntos esta noche.
Me río recordándolo.
-No podía creerme que aceptases pasar separados nuestra última noche de novios y menos aun después del intrusismo al que nos han expuesto desde que llegaron de imprevisto.
Edward se ríe a mi espalda.
-Tenía que mantener la sorpresa.
-Me ha encantado tu sorpresa- le digo girándome para quedar frente a frente- esta villa siempre representará el primer amor para mí- confieso.
-Y para mí- me asegura dándome un pico y dejando la habitación completamente en silencio.
Duermo como un bebé porque mañana voy a casarme con el mejor chico del mundo, que duerme a mi lado, y aunque sé que hay cosas que al final no hemos finiquitado, ahora no tiene importancia. Él está aquí, yo también y eso es todo lo que importa.
Por eso no entiendo por qué me despierto a las siete de la mañana bañada en sudor y sobresaltada con la imagen de mi exmarido en la retina.
Tardo unos segundos en volver en mí misma y en recordar en qué punto de mi vida estoy.
Siento mi corazón acelerado y decido levantarme de la cama y salir a la terraza de la habitación donde comienza a amanecer.
No ha terminado de salir el sol cuando noto el calor del cuerpo de Edward rodearme desde atrás.
-¿Qué haces despierta ya?- pregunta abrazándome y poniendo su barbilla contra mi hombro.
-¿Y tú?- sonrío evadiendo su pregunta.
-Me ha despertado la brisa- responde.
-Yo he tenido una pesadilla-
-¿Sí?-
Asiento.
-He soñado con Leo- confieso girándome para mirarle a los ojos.
Frunce el ceño no esperándose esa respuesta para nada.
-No sé qué decir- responde incómodo.
-No ha sido un buen sueño o más bien un recuerdo, no sé, había partes reales y partes que no tienen sentido. He soñado con el día de la boda y me sentía… muy mal, atrapada y sin poder hablar.
Edward suspira.
-Ya sabes qué significa no poder hablar.
Asiento, la represión de emociones.
-Creo que he soñado con eso porque…
-Porque hay aspectos que coindicen- me interrumpe él.
-No coincide nada- rebato.
-Vas a casarte otra vez- resume.
-Pero esta vez se siente completamente diferente a la anterior, no tiene nada que ver. Esta vez sí quiero casarme- alzo la voz para dar más énfasis a mis palabras.
-Tal vez la boda ha despertado recuerdos en ti de tu anterior matrimonio que no son agradables pero nena yo no soy él, yo no espero nada de ti que no quieras darme- me promete- de hecho si no quieres casarte, no nos casamos. Podemos coger el jet e irnos donde quieras, cuando los primeros invitados lleguen podemos estar a miles de kilómetros de aquí.
Sonrío y niego.
-Gracias- le digo abrazándome- pero sí que quiero casarme. Es importante para mí estar casada contigo.
Él sonríe.
-Simplemente… me ha sentado fatal que Leo se cuele en nuestro día. Y sé que nunca vas exigirme algo que yo no soy- aclaro.
-Con el tiempo Leo desaparecerá completamente de tu cabeza. Llegará un día donde escuches de nuevo su nombre y te acordarás de él al mismo tiempo que te darás cuenta de que llevas meses o incluso años sin pensar en él- me promete.
Asiento.
-No más Leo- le pido besándole.
-Por favor- me responde cogiéndome en brazos y llevándome al interior de nuevo.
Dormimos un poco más, hasta pasadas las nueve cuando mi teléfono nos despierta.
-Es tu suegra- le digo con un solo ojo abierto.
-Responde- dice él con la voz rasgada por el sueño.
En su lugar opto por pulsar la tecla de silencio y volver a dormir.
Finalmente es el sol entrando por la puerta abierta de la terraza el que nos levanta casi a las diez.
Beso a mi prometido y me levanto al baño con el móvil en la mano.
Ya más despierta veo que mi madre me ha llamado cuatro veces y Victoria dos.
Suspiro y mando un mensaje de voz a mi madre asegurándole que estoy bien, estoy despierta y no me he olvidado que la peluquera vendrá a la finca donde tendrá lugar la ceremonia a la una.
Entro al chat de whatsapp de Victoria y escucho su audio riéndose.
''Tía tu madre nos ha llamado un montón de veces. Le hemos asegurado que seguías aquí pero que estabas dormida aunque hemos visto que tu cama está vacía, si estás con Edward vente cuanto antes y si has huido cuenta conmigo para conducir el coche'' me río antes de responder y asegurarle que pasaré por la villa de David antes de ir a la finca.
Me tomo el atrevimiento de bajar a la cocina y rebuscar en los cajones algo para comer encontrando solo pan tostado que sabe un poco rancio.
Me tomo mi tiempo admirando las vistas desde el desayunador.
Sin duda la inspiración del jardín con la piscina de borde libre sobre el mar que he diseñado para nuestra casa se basa en esta casa.
Cuando el reloj marca las 10:30 subo a despertar a Edward, se nos va a hacer tarde.
Como esperaba él sigue dormido y decido recrear la primera mañana que pasamos juntos en esta casa hace años.
Las sábanas están arrugadas al pie de la cama así que no tengo que esforzarme demasiado para inclinarme sobre su cadera y comenzar a hacerle una mamada.
Poco a poco consigo una erección y sé que está despierto cuando sus manos agarran mi cabeza y me presiona contra su pelvis.
-¡Qué buena nena!- me dice con voz rasgada moviendo sus caderas.
Sonrío complacida por darle placer y mi mano acaricia su ingle, su escroto y la zona perianal.
-¿Vas a correrte?- le pregunto sacándole de mi boca.
Él se limita a asentir.
Me incorporo lo suficiente como para sentarme encima de él y penetrarme de una sola vez.
Ambos gemimos cuando está completamente en mi interior.
Le monto con fuerza haciendo chocar nuestras pieles y aunque él se corre en pocos segundos yo continuo moviendo mis caderas.
-Tócame- le pido poniendo su mano en mi clítoris.
El roce me provoca un orgasmo que me obliga a cerrar los ojos y me desplomo contra el pecho de mi novio.
Nuestras respiraciones continúan agitadas y nuestros cuerpos unidos.
-Así es como quiero despertarme el resto de mis días- me confiesa besándome.
-¿Con una mamada?-
Ambos soltamos una gran carcajada.
-Contigo- me confiesa besándome con amor y tranquilidad.
Nos encontramos tan a gusto que ambos gruñimos cuando su teléfono comienza a sonar.
-Mi madre- dice él mirando la pantalla.
-La mía también ha llamado, de hecho yo subía a despertarte para ducharnos e irnos.
-Porque es nuestra boda, si no, no te dejaba salir de esta cama- me promete agarrándome del cuello y dándome un pico.
Observo su cuerpo tonificado poniéndose de pie, concretamente mi vista se queda perdida en su perfecto culo.
Con pereza me levanto de la cama y compartimos una ducha rápida.
Tenemos que salir al jardín a buscar nuestra ropa donde la dejamos ayer, nos despedimos de la villa donde todo comenzó y nos subimos al coche.
Edward me lleva hasta la villa de David donde nuestros amigos nos esperan.
-¿Te veo en un rato?- le pregunto cuando el coche para frente a la puerta.
Él sonríe y me besa inclinándose sobre mi asiento.
-Estaré esperándote junto al juez, no tardes- me pide.
Asiento sonriente pero al mismo tiempo comenzando a ponerme nerviosa.
-Te amo- le digo besándole una última vez antes de abrir la puerta y salir del coche.
Edward espera a que las puertas se abran y luego el coche se aleja.
.
.
.
Ahora sí que sí, esta ha sido la última noche que ambos han pasado como novios y tal y como querían lo han hecho solos y juntos.
Volver a la villa donde vivieron el verano en que se conocieron me parecía una manera muy romántica de recordar todo el camino que han andado juntos hasta llegar a lo que son ahora.
Si alguna quiere recordar la primera vez que Bella fue a esta villa puede releer el capítulo 5 y seguramente ya no recordaréis como era esa casa así que subiré fotos al grupo de Facebook.
En el próximo capítulo ya sí que sí se darán el Sí quiero y serán oficialmente marido y mujer, ¿quién tiene ganas de irse de boda?
¡Qué emoción!
Muchas gracias por leer este capítulo y espero conocer vuestras opiniones e impresiones. Por favor déjame saber qué te ha parecido esta última noche juntos dejando un review aquí o en el grupo de FB.
¡Feliz Pascua!
