Capitulo 2

Terminé de arreglar a mi pequeña y la llevé a la sala, donde la dejé viendo la televisión mientras Mandy la vigilaba y terminaba de preparar el desayuno. Aproveché para bañarme y cambiar, a pesar del cansancio por toda la labor realizada durante la noche. No podía evitar sentir la necesidad de estar siempre presente para mi pequeña, asegurándome de que no se sintiera descuidada.

Una vez lista, regresé a la sala y la encontré entretenida frente al televisor. Al verme, se levantó corriendo y abrazó mis piernas, sonriendo. La cargué y besé su mejilla.

— Vamos con Mandy para ver si necesita ayuda con el desayuno, ¿Qué te parece, princesa? — Ella aplaudió y asintió feliz.

— Sí, mami — caminé con ella en brazos hacia la cocina. Cuando entramos, Mandy ya tenía todo listo para el desayuno y solo estaba terminando de acomodar unos cubiertos.

— ¿Mandy, quieres ayuda? — preguntó mi pequeña. Mandy se volvió para vernos y sonrió negando.

— Gracias, pequeña, pero ya está todo listo. Vamos a desayunar — Bajé a Melody y ella se acercó a Mandy, quien la ayudó a sentarse en su silla. Luego yo también me senté.

Mandy nos sirvió el desayuno y yo le ayudé a servir el jugo.

— Gracias, Mandy — Melody le agradeció y comenzó a comer, mientras yo le ponía a un lado su leche de almendras y jugo de naranja.

Empezamos a desayunar y a conversar con Mandy.

— Después de desayunar, llevaré a mi princesa a donde quiera. ¿Te gustaría venir con nosotras, Mandy? —pregunté.

— Claro, querida, ¿pero estás segura de que no te sientes cansada? —me miró con precaución.

— Por mi pequeña, haré lo que sea, Mandy. Además, aún queda la noche para descansar —respondí con una sonrisa, y Mandy simplemente negó.

— Está bien, súper mamá, pero deberías darte unas vacaciones. Ahora ya no tienes de qué preocuparte, eres una fotógrafa reconocida y no te hace falta nada —comentó Mandy mientras daba un bocado a su desayuno.

— Lo sé, Mandy, pero me gusta mi trabajo y sé que en algún momento debo darme un descanso. Melody necesita de mí y créeme que lo haré después de terminar con un cliente que llamó hace dos días para solicitar una sesión de fotos para su boda. Después de eso, me tomaré unas vacaciones, te lo prometo —dije alzando la mano. Mandy me miró con duda, entrecerrando los ojos.

—Te creeré a medias, candy, ya que a veces eres un poco necia y al final siempre terminas haciendo lo mismo.

—Lo cumpliré, Mandy. Además, dentro de dos meses es el cumpleaños de mi Melody y le festejaremos a lo grande en su día especial, ¿no es así, Melody?— Mencioné emocionada.

—Sí, mami, ¡quiero que todo sea de color azul, como el cielo, y que haya muchas estrellas!—respondió Melody con sus hermosos ojitos soñadores. Sonreí y acaricié sus mejillas con amor.

—Claro, mi niña, haremos lo que tú desees.

—Entonces nos prepararemos con anticipación, candy, para cumplir todos los deseos de esta princesita—Mandy miró con cariño a Melody y le sonrió. Continuamos con el desayuno, hablando sobre distintas cosas, hasta que llegó la hora de divertirnos y tener un día de chicas.

Durante el día, lo pasamos súper divertido. Primero fuimos al parque de diversiones, a petición de mi niña, luego nos fuimos de compras. Sin la ayuda de Mandy, no sé qué habría hecho con tantas bolsas. Ahora eran las seis de la tarde y, como ya habíamos comido, decidí llevarlas a una heladería para comprar unos helados. Fui por los helados mientras Mandy y mi princesa se sentaron en una mesa. Compré los helados y regresé con ellas. Cuando estaba a punto de comenzar a disfrutar de mi helado, mi celular empezó a sonar con el nombre de annie en la pantalla. Contesté, pensando que seguramente se trataba de trabajo.

— Hola, annie, ¿está todo bien? — pregunté sonriendo y amablemente, mientras observaba a Mandy y a Melody conversar y disfrutar su helado.

— Candy, de verdad amo mi trabajo, pero hoy lo odio de verdad. No sabes lo odiosa que fue la reunión que tuve hoy — me reí bajito, parecía extraño escuchar a annie hablar así, a menos que la reunión con el cliente hubiera sido un desastre.

— ¿Pasó algo durante la reunión con el cliente?

— Sí, te contaré brevemente. El cliente no asistió, en su lugar vino su prometida, según me informó. Se llama Susana Marlowe. Tanto ella como su prometido desean que seas la fotógrafa encargada de sus sesiones de fotos preboda, ya que te consideran la mejor y quieren la mayor calidad, dado que su prometido es un multimillonario de gran importancia. Según ella, todo debe ser perfecto. Además de eso, solo expresó banalidades y te podrás imaginar cuántas más. Desafortunadamente, tenemos que hacerlo, Candy —su voz reflejaba molestia pero también resignación, pues sabía cuán responsable era Annie a pesar de las dificultades que a veces surgían con los clientes.

— Podrías haber dicho que no,annie. No habría tenido problema con eso — lo dije sinceramente.

— Créeme que lo consideré, pero esta es otra oportunidad importante para que todos vean lo excelente fotógrafa que eres y lo más importante, esto beneficiará aún más nuestro trabajo —respondió emocionada.

— Está bien, annie, pero recuerda no quejarte más tarde.

— Te lo prometo, mañana comenzará la primera sesión y habrá otras cinco más, culminando con las de la boda. Mañana hablaremos de todos los detalles. Además, la sesión empezará a las diez de la mañana.

— De acuerdo, annie, nos vemos temprano mañana porque quiero todos los detalles. Gracias amiga por encargarte de todo —expresé agradecimiento.

— No hay de qué, pero recuerda que por soportar a esa odiosa me debes un aumento —bromeó annie, lo que me hizo reír ante su comentario.

— Está bien, lo recordaré, cuídate —me despedí.

— También tú, candy. Saluda a Mandy y a Melody. Adiós —colgué la llamada y apagué mi celular. Mandy me miró y preguntó:

— ¿Está todo bien, querida? — se notaba la preocupación en su rostro.

— Sí, Mandy. Pero tendré que ir temprano al trabajo mañana. Tengo una sesión a las diez y quiero tener todos los detalles —mencioné mientras comía mi helado y Mandy me prestaba atención. En ese momento, Melody se levantó de su asiento y se acercó a mí. La cargué y la puse sobre mis piernas.

— Entonces, mañana estaré allí temprano para cuidar de Melody. No te preocupes por eso —le sonreí con agradecimiento y continué comiendo. Como era la única que faltaba por terminar mi helado, me apresuré a comerlo, ya que se notaba que mi niña ya estaba cansada y empezaba a quedarse dormida.

Nos apresuramos para que Melody pudiera descansar. Llegamos al departamento y, como pudimos, trajimos todas las cosas. Melody se había quedado dormida y tuve que llevarla en brazos. Agradezco a Mandy por su ayuda, sin ella no habría sido capaz de llevar a Melody. Dejamos todas las bolsas en la sala y llevé a Melody a su habitación. Con cuidado, la acosté en su cama y la cubrí con sus cobijas. Besé su frente con ternura y salí sin hacer ruido.

Al volver a la sala, me encontré con Mandy, quien ya estaba lista para irse a casa.

— Me voy, querida. Me alegra que hayas podido pasar un día con Melody. Ella lo necesitaba — me lo dijo amablemente.

— Claro, Mandy. Gracias por habernos acompañado. Ve con cuidado. Nos vemos mañana — la abracé y ella correspondió el abrazo.— No hay de qué, linda. Nos vemos mañana — se puso su abrigo, tomó las bolsas y salió. Me quedé sola y comencé a organizarlo todo. A pesar del cansancio, sabía que tenía que hacerlo para que Mandy no lo hiciera al día siguiente. Después de ordenarlo todo, fui directo a mi habitación y me di un baño. Me puse el pijama y me acosté, pues el sueño me invadía.