Capitulo 3

El sonido del despertador me hizo salir de mi sueño. Al levantarme, estiré mis brazos y revisé la hora, eran las seis de la mañana. Comencé mi rutina diaria, bañándome y realizando mis demás actividades matutinas. Una vez vestida, comencé a peinarme y maquillarme, finalizando mis arreglos. Me miré en el espejo y me sentí elegante y lista para empezar mi día.

Salí de mi habitación y me dirigí hacia la sala, pero noté que Mandy aún no estaba allí. Luego fui hacia la cocina, pero tampoco la vi allí. Su ausencia temprano en la mañana era inusual, ya que solía llegar antes. Regresé a la sala y saqué mi celular del bolso para llamarla. En ese momento, una llamada entrante en mi celular indicaba que era de Mandy. Contesté rápidamente, preocupada.

— Mandy, ¿te encuentras bien? — pregunté con inquietud.

— Candy querida, perdona, pero no podré ir a cuidar a Melody. Tuve un pequeño accidente con las escaleras de mi departamento y me lastimé el pie. Perdona, cariño — puse una mano en mi pecho, aliviada al saber que no había sido algo más grave.

— No te disculpes, Mandy. Me alegra que no haya sido nada grave. No te preocupes, me las arreglaré yo. Por ahora, descansa y no te preocupes de nada. Contrataré a alguien que te cuide y se encargue de todas las tareas por ti. Además, no te preocupes por los gastos médicos, yo me haré cargo de todo.

— Gracias, cariño, pero no puedo aceptar... — dijo avergonzada.

— No digas eso, Mandy. Eres como una madre para mí y siempre estás ahí cuando más te necesito. No niegues mi ayuda — respondí con firmeza, sabiendo que ella seguiría negándose.

— Está bien, perdón. Cuida mucho a Melody.

— No te preocupes, descansa y esta noche iremos a verte. Llevaré a Melody al trabajo conmigo y sé que se portará bien. Te quiero, Mandy. Adiós — le hablé con cariño y me despedí.

— Nos vemos esta noche, querida. Adiós — colgué y fui a despertar a Melody.

Melody comprendió cuando le expliqué, la vestí y la bañé para llevarla conmigo. Llamé a annie para que comprara un desayuno para Melody, ya que no tuve tiempo de preparárselo al salir tarde. También le conté a annie sobre Mandy, asegurándole que Melody estaría bien conmigo, ya que no me sentía segura de contratar otra niñera para ella.

Al llegar, todos estaban apurados organizando la sesión. Fui directo a mi estudio, donde encontré a annie con todo listo para Melody. Al vernos, sonrió y Melody corrió hacia ella para abrazarla, siendo recibida con alegría.

— Tía annie, te extrañé mucho — dijo Melody mientras la abrazaba.

— También yo, princesita — respondió annie separándose y besando su frente.

— Hola annie, gracias por la ayuda — le di un pequeño abrazo y ella sonrió.

— Ni lo menciones, candy. Ahora te pondré al tanto de todo para que estés lista a las diez y veas a la pareja enamorada — agregó con sarcasmo al final. Mientras annie me contaba todo, Melody desayunaba. Yo decidí no desayunar, ya que no era mi costumbre, así que simplemente las observaba y prestaba atención a annie. Se avecinaba una mañana agotadora, con grandes peticiones por parte del cliente y la prometida. Todas las menciones de la prometida indicaban que sería una mañana larga.

Para comenzar con la primera sesión, recrearíamos fotos ambientadas en el escenario de su primer encuentro, con el deseo de revivir toda su historia de amor a través de la fotografía, culminando en la boda. A annie le causó gracia pensar que la prometida parecía casarse por interés, ya que solo hablaba de cosas triviales. Para mí era todo lo contrario, representaba lo importante que era para ellos recordar y plasmar su amor. Sin más dilación, continuamos. Melody se portó de maravilla en todo momento, siempre cerca de mí.

Llegó el momento de reunirme con los clientes, solo conocía el nombre de la prometida, ya que no habían mencionado el nombre de su prometido.Annie y yo nos presentaríamos con ellos para explicarles cómo sería todo antes de pasar a la primera sesión. Mientras tanto, Melody se quedaría con una de nuestras ayudantes llamada Ester.

Nos dirigimos hacia la sala de reuniones, nos informaron que ellos ya estaban allí. Al llegar a la puerta, entré primero seguida de annie. Con la mejor sonrisa, nos encontramos con ellos sentados, esperando. Caminé hacia mi asiento, seguida por annie, y mientras lo hacía, los saludé amablemente.

— ¡Hola, buenos días! Soy Candy White, su fotógrafa. Es un placer conocerl...— Al llegar a mi asiento y levantar la vista, me quedé paralizada, incapaz de terminar la frase al ver lo que estaba frente a mí.

No podía creer lo que veían mis ojos. Frente a mí estaba el hombre que una vez amé más que a mi vida, el que consideré el gran amor de mi vida, pero unas mentiras bastaron para que nuestro amor terminara.

Él, por su parte, me miró con ojos llenos de arrogancia y frialdad. Por un instante, una chispa de sorpresa cruzó sus ojos, pero desapareció rápidamente. Me perdí en su mirada, recordando nuestros momentos vividos y notando lo similares que eran a los de mi Melody. Nunca imaginé verlo de nuevo, pero el destino seguía empeñado en reunirnos cuando ya no lo deseaba, al igual que yo. Decidí dejar atrás todo y actuar como él, verlo como dos completos desconocidos, aunque no podía negar que, de alguna manera, lo había buscado. Miré a annie, ella estaba igual de sorprendida que yo, ya que lo conocía de antes por trabajar en su empresa, pero al separarme de él, ella decidió seguirme y apoyarme.

— Maldita sea, esto no puede ser — murmuró annie, aunque pude escucharlo claramente.

Desvié mi atención hacia la ahora prometida y admiré su belleza: piel blanca, cabello rubio y unos ojos color azul claros tan claros que la hacían lucir hermosa. Simplemente era elegante y formaban una buena pareja. Decidí recomponerme y sonreí nuevamente para terminar de presentarme.

— Es un gusto conocerlos. Discúlpenme por no estar presente ayer, tuve asuntos que arreglar — en ese momento recordé a Melody, me alegraba de que no estuviera presente durante la sesión, ya que no quería que él supiera de ella.

En ese instante, la primera en hablar fue su prometida.

— Espero que tome todo esto con seriedad y que las sugerencias de mis amistades sean las correctas. A mi y a mi prometido nos gusta la perfección, ¿no es así, cariño? — dijo ella, mirándolo con dulzura,el la miró sin decir nada.

—Claro que lo haré, nuevamente me disculpo— dije

— Está bien, eso ya no importa. Mi nombre es Susana Marlowe y él es mi prometido,Terrence Grandchester. Ayer olvidé mencionárselo a su asistente — dijo, mirando a annie con inferioridad.

— Es un gusto, ahora les mostraré cómo organizaremos las sesiones, según lo discutido con annie en la reunión de ayer. Si desean hacer algún cambio aún pue...— en ese momento,Terrence intervino interrumpiéndome.

— Usted está cualificada para llevar a cabo esta tarea tan importante, señorita White, ya que esto es crucial para nosotros y no podemos permitir ni un solo error — su voz grave e intimidante llenó la habitación. Lo miré y pude percibir la misma mirada de desconfianza que vi la última vez que nos encontramos, lo que confirmó que aún desconfiaba de mí. Sonreí con cierta superioridad, lo que lo irritó, pues sabía que eso lo molestaba, especialmente viniendo de mí.

— No los habrá, señor Grandchester. Aquí todos somos profesionales y tenemos muy clara la palabra perfección, así que no se preocupen. ¿Puedo continuar? — No dijo nada y proseguí con la explicación. Él me miraba en todo momento con resentimiento y frialdad.

Al finalizar, la única persona satisfecha hasta el momento parecía ser su prometida.

— Mis amistades tenían razón contigo. Me encanta cómo lo planeaste todo. Espero que todo este listo. ¿Qué te pareció todo, cariño? — Ella miró a Terrence y él le sonrió de manera encantadora. Puse mis manos sobre mis piernas y las cerré en puños, ya que mentiría si dijera que verlo así con ella no me dolía.

— Si a ti te gusta, está bien para mí — ella chilló emocionada y lo abrazó. Desvié la mirada para no verlos y apreté más mis manos. En ese momento, sentí la mano de annie sobre las mías. La miré y ella me devolvió la mirada con comprensión, transmitiéndome tranquilidad y apoyo. Le sonreí.

— En ese caso, iremos al estudio para comenzar con la primera sesión — dijo Annie, levantándose y guiándolos. Los seguí también.

Nos dirigimos al estudio, donde todo estaba casi listo, solo faltaba prepararlos a ellos para empezar.

— Ahora, como pueden ver, los preparativos están listos. Mientras se preparan para comenzar... — mencioné, y solo susana asintió.

En ese momento, sentí cómo alguien me abrazaba por las piernas y me hablaba con cariño. Al mirar, vi que era mi niña. Todos los presentes dirigieron sus miradas hacia nosotras, y la mía se cruzó con la de Terrence, quien parecía sorprendido al ver a mi pequeña. Rápidamente la levanté en mis brazos de manera protectora.

— Mami, Ester me trajo a verte, pero no estabas aquí, así que te esperamos — dijo mi pequeña inocentemente mientras me abrazaba. Le sonreí a pesar de la situación.

— Está bien, mi princesa, pero recuerda que siempre debes saludar a las personas presentes — ella asintió disculpándose y miró a Terrence y a su prometida.

— Hola, mi nombre es Melody — dijo con alegría mi pequeña.

Ambos la miraron: susana le sonrió forzadamente y terrence la observó apreciando cada detalle en ella. En ese momento, su mirada se posó en mí, pero no pude descifrar qué significaba su expresión.

— Lo siento, ella es mi hija. Mientras ustedes se preparan, iré a verificar que todo esté en orden en el estudio. — Me apresuré a llevarla en brazos y le hice una señal a annie para que se ocupara de ellos. Luego me fuí con Melody.

La llevé a mi oficina y la senté en el sofá. Al mirarla, ella me sonreía.

— Cariño, necesito que te quedes aquí con Ester hasta que vuelva. Ella te cuidará y si necesitas algo, llámame, pero no salgas de aquí. — Melody me miró con tristeza.

— ¿Te molestó que fuera a verte sin permiso, mami?

— Claro que no, mi pequeña. Solo que ahora mami está trabajando y no puedo prestarte mucha atención, pero no quiero que te sientas mal por eso — su sonrisa volvió.

— Está bien, mami, aquí te esperaré — en ese momento entró Ester. La miré y le sonreí y luego me volví hacia Melody.

— Dentro de una hora vendré para que vayamos a almorzar— asintió feliz. La abracé y besé su mejilla con amor. Me despedí de Ester y salí hacia el estudio. En el camino, me encontré con annie murmurando por lo bajo, pero al verme, guardó silencio y se acercó apresuradamente hasta situarse frente a mí.

— Candy, dime qué acabamos de ver un fantasma o acaso ¿Es ese el desgraciado que...? — intentó decir Annie, pero le tapé la boca para que nadie nos oyera. Ella abrió grandes los ojos y me miró con el ceño fruncido. Liberé su boca y la miré

— Es el mismo, annie, pero lo peor de todo es que ya vio a Melody, y espero que no se haya dado cuenta de su parecido con ella — dije angustiada

—Si quieres ahora mismo me deshago de ellos.

— No, annie, puedo soportarlo hasta que termine todo esto. No te preocupes — nos separamos de nuestro abrazo y ella me miró preocupada, pero rápidamente su expresión cambió a una de molestia.

— Si hubiéramos investigado mejor quién era el prometido de esa mujer odiosa, jamás hubiéramos aceptado este trabajo.

— No hay nada que lamentar, annie. Por ahora, debemos enfocarnos en lo importante: este trabajo — dije con poca entusiasmo. annie rodó los ojos y asintió de mala gana.

— Ya no tenemos de otra, vamos — ambas empezamos a caminar hacia el set de fotografía. Ahora solo me quedaba mirar hacia adelante y olvidar, por un momento, que ese hombre allí presente me había roto el corazón en el pasado, pero para mi mala suerte, aún seguía haciéndolo…