TXT (1) - Historia original.

La veía, su pelo ondeaba con la brisa. La mejilla de su cachete estaba hinchada, el golpe la habría desmayado de no ser porque no era un golpe. Era el rosa natural de su cara, involuntariamente elevó su mirada y al conectar sentí…Nada, no había nada, el mundo nada, solo esa mirada vacía que no era mía. Me agache a levantar la canasta volcada de naranjas frescas.

—- Disculpame, no te ví —-

—- Ni yo a usted —

Le entregué la canasta, ella solo sonrío, se dio media vuelta y camino hasta perderse. Entre la gente, entre el ruido, las preocupaciones, las tiendas, las telas, entre todo y yo quedé allí, sin nada, sin nadie.

— Te buscará, le gustas, es evidente — Escuche detrás de mí, giré la cabeza un poco y allí estaba Rhyan. Despreocupado, con esa armadura negra e impoluta que le caracterizaba, con la espada a la cintura, la mano sobre el mango al caminar, sin capa. Con su corte negro, al ras, su barba pequeña de uno o dos días, esa cara inolvidable de ojos pequeños y con miel en su interior, pómulos a su justa medida y la nariz en perfil. EL hombre de todos. Yo nada a su lado, de baja estatura y ni siquiera con buen parecido. El parecía el caballero, yo el escudero.

— Ni siquiera la conozco, solo tropecé —

— ¿Y si, sí? —

Automáticamente gire la cabeza y dije

— Ella, no será mi reina. Papá elegirá —

— Papá, no puede tomar todas las decisiones Nor. Él te pedirá elegir, como me lo pidió a mí, a Etienne, Bass, Eone, a todos los Idios. Tenemos edad, es hora de que elijas, ella será tu morada, tu hogar, él a donde regresar, sabes que es importante ir al frente teniendo a donde regresar—-

— No puedo elegir, Ry. Él debe elegir, él debe ser quien me diga. Aún mi idio no me elige, ¿Cómo sabe donde encontrarla? ¿Cómo sabré que ella es quien?. Aún no tengo mi armadura completa, mi guía tiene que llegar primero —

— La ceremonia es dentro de dos meses Nor, tiene que ir echando un vistazo a las mujeres. Además el Idio ya esta dentro de ti Nor, recuerda que él elige a las vasijas al nacer. Todos nacemos con una premonición, ella llegara igual —

— Yo no soy igual que los demás, lo sabes —

— Sí, pero llegaste igual y puedo ver a un compatriota al estar a su lado tanto tiempo y más a uno que a pesar de todo, esta. Déjate llevar. —

— ¿Cómo sobre que es él? ¿Cómo supiste que era tu idio el que hablaba y te guiaba y no tú en tu cabeza? —

Se dio vuelta y comenzó a caminar hacia la entrada de una tienda pequeña. Lo seguí por inercia como llevado a él, se le notaba la cicatriz de la iniciación, profunda, justo donde Vitar le había cortado. Abrió la puerta con sumo cuidado y entro. El inmueble, era pequeño, con unas escaleras de lado de derecho que accedían a un lugar elevado, donde se encontraban libros empotrados en estanterías viejas al igual que los empastados, en el centro se veía una mesa donde reposaban pequeños cuadernos de colores. Una mujer atendía detrás del mostrador, elevó la vista al observar que la puerta se abría. Ella sonrió al verlo, él camino seguro y dijo con paciencia.

— Él, llegara en el momento y te hablará. Sabrás que esta contigo. Ve a casa. —

Le sonreí, pero sabía que sus palabras no eran ciertas, los idios son diferentes entre sí. Son…ellos, uno a parte de tí. La mujer salió del mostrado, Rhyan avanzó hacia ella y le entregó una sonrisa, él habló con sus manos y ella respondió. No quise ver más, di media vuelta, abrí la puerta y regresé al bullicio.

Historia original.