Capítulo 1: "El comienzo."
(Noruega, principios del siglo X)
En un pueblo cercano al bosque, cerca de una pequeña cabaña alejada de la aldea principal, un soldado Vikingo se encontró llevando a tropezones a una joven que luchó contra su agarre, antes de que él la terminara lanzando al suelo.
La joven sucia y desaliñada, lo miró desde su posición en el suelo dejando ver varios cortes en su rostro, un labio partido y uno de sus ojos reflejando el comienzo de un hematoma.
Mirándola desde su posición de pie, el Vikingo la detalló de arriba abajo por unos momentos, antes de con una sonrisa burlona simplemente marcharse cerrando la puerta de un golpe detrás de sí.
La joven se quedó en el suelo por unos segundos, antes de lentamente colocarse de pie y caminar con cierta dificultad hacia una mesa apostada en una esquina de la habitación con velas encendidas encima de ella.
Con lágrimas acumuladas en sus ojos, agarró el cadáver de una serpiente que había dejado sobre la mesa y la cortó, exprimiendo su sangre y sus intestinos en un tazón de madera.
Mientras preparaba los ingredientes de ese hechizo diario que le exigían hacer, la puerta de la cabaña se abrió y por ella pasó una chica unos años más joven sonriendo grandemente.
Volteando en su dirección, la primera jóven la detalló notando la corona de flores que llevaba en su cabeza y el ramo de flores aferrada en sus manos. Sin embargo lo que más llamaba su atención era su rostro iluminado, reflejando claramente lo enamorada que estaba de uno de los jóvenes Vikingos de la aldea, hijo de los líderes que habían invadido su pueblo, llevándose a varios como esclavos. Ellas incluídas.
Al principio su hermana y ella habían compartido el mismo odio por las personas que les habían quitado todo lo que amaban, pero de un tiempo para acá, su hermana se había comenzado a ver con uno de los jóvenes de la aldea. Un joven llamado Mikael, para ser más específicos, y el cuál no le caía para nada bien.
"Has estado con Mikael." dijo sin ocultar su infelicidad.
"Solo estábamos hablando, Dahlia." la otra joven rio.
Dahlia aunque celosa de la felicidad de su hermana se obligó a sonreír, mientras sosteniendo un manojo de hierbas en sus manos, que había sumergido en la sangre en el recipiente, se acercó a su joven hermana para mostrárselo. "No importa... ¡Tengo algo que enseñarte, Esther!"
Frunciéndo el ceño, Esther miró el paquete con curiosidad.
"Este es un sabio potente empapado en sangre de serpiente." Dahlia bajó la voz hasta un susurro. "Nos dará fuerza. Podemos salir de este lugar Esther, juntas, podemos vivir para siempre-"
"Dahlia, detente." interrumpió Esther mirándola con condescendencia. "Ya no deseo practicar magia."
Enseguida Dahlia la miró aturdida. "¡La magia nos ha mantenido vivas!"
"¡Y Mikael me protegerá ahora, hermana!" dijo Esther, haciendo que su hermana retrocediera con incredulidad. "Planeamos casarnos... y tener una familia-"
"¡Yo soy tu familia! ¡Soy tu hermana!" Dahlia comenzó a enojarse aún más. "¡Nos prometimos mutuamente...!"
"¡Siempre serás mi hermana, Dahlia!" la interrumpió Esther. "Pero, deseo hijos propios. Y... Lo amo." sacudiendo la cabeza, se dió la vuelta para marcharse, pero Dahlia agarró desesperadamente su brazo tirando de ella hacia atrás.
"¡Quédate, Esther! ¡Vamos a cantar nuestra canción!"
Arrancando la mano de Dahlia de su brazo, Esther se enojó cuando vió que los dedos ensangrentados de su hermana habían manchado sus mangas blancas del vestido. "¡Ya no recuerdo esa pequeña y tonta melodía, Dahlia!" con un suspiro intentó limpiarse las manchas de sangre de su vestido.
Bajando la mirada hacia sus manos, Dahlia, devastada por las palabras de su hermana con ojos llorosos la observó abandonar la cabaña, cerrando la puerta de un portazo.
Negando con tristeza regresó su atención a la mesa con los ingredientes para el hechizo. Comenzando a frotar el manojo de salvia, tarareó su canción en voz baja haciendo su mejor esfuerzo por no llorar. Sin embargo después de un momento, cayó de rodillas en el suelo sollozando sin dejar de tararear el hechizo en voz baja.
(Un año después)
Una joven Esther, abrigada se encontró caminando a través del frío y la nieve arreciante directamente hacia la cabaña que antes había sido su hogar.
Dentro de la misma, una Dahlia rodeada de cráneos humanos, astas de renos y docenas de velas encendidas, realizaba un hechizo con un collar en la mano. "In unim edito, domino sae domina, cutlas sino liberos, sino liberos."
Su canto se vió interrumpido cuando la puerta de la cabaña se abrió y por ella entró una Esther cubierta de nieve fría. Su sobresalto pasó a una expresión descontenta cuando vió a su hermana menor cerrar la puerta detrás de sí y quitarse lentamente los guantes.
"Hermana..." Esther saludó, atreviéndose a acercarse a ella a pesar de su expresión neutra y desdeñosa. "He venido a pedirte ayuda."
"¿Para qué?" Dahlia la miró con escepticismo.
Titubeante, Esther bajó la mirada. "Sabes que siempre he querido tener hijos propios-"
"¡Entonces ve!" la interrumpió Dahlia con enojo. "¡Ten a tus hijos vikingos!"
"Ya casi ha pasado un año y todavía no estoy embarazada." con sus ojos humedeciendose, Esther colocó una de sus manos sobre su vientre vacío. "Me temo que estoy maldita." enseguida miro a su hermana con una súplica en sus ojos. "Dahlia, por favor... ¡Con tu magia podrías ayudarme!"
Mirándola en silencio, Dahlia se colocó lentamente de pie para enfrentarla. "¿Vienes a pedirme favores?" con enojo soltó una risa desdeñosa. "Si no hubieras abandonado tu talento para la brujería, podrías valerte por ti misma."
"¡Nunca fui tan fuerte como tú, lo sé!" Esther replicó viendo a su hermana tomando distancia de ella. "Así como sé que no me rechazarás... Eres mi hermana, y sean cuales sean nuestras disputas, nos une la sangre."
Dahlia de espaldas a ella, se quedó en silencio considerando sus palabras un largo tiempo antes de girar hacia su hermana.
El conflicto que vió Esther en la expresión de su hermana la alentó a acercarse y suplicar una vez más. "Por favor, ayúdame."
"Lo que me pides requiere un gran sacrificio." susurró Dahlia después de un corto silencio.
Aliviada por su respuesta, Esther se acercó a ella al borde de las lágrimas. "¡Haré lo que me pidas!"
Detallando la desesperación en su rostro cubierto en lágrimas, Dahlia con una exhalación extendió sus brazos para abrazar a su hermana. "Ah, aquí estás, jamás podría negarme." apartándose de ella levantó las manos para aferrarla del rostro con calidez. "Mi preciosa Esther, solamente he de pedir algo a cambio por el gran favor que te concederé."
(Varios años después)
Una Esther ligeramente embarazada y sonriente se encontró sentada frente al fuego en una cabaña con sus dos hijos, uno sentado a cada lado de ella acurrucados mientras observaban el fuego crepitante.
Gracias a las súplicas que le había hecho a su hermana años atrás y también a los hechizos que ésta había hecho por ella, su vientre se había avivado quedando embarazada de su primera hija: Freya, exactamente un año después de su pequeño hijo: Finn y en la actualidad de otro pequeño niño al que le pondrían por nombre Elijah.
Su corazón cada día se llenaba de tanto regocijo, al igual que en ese momento cuando su marido regresando a casa al término de cada día era recibido por los niños.
El más pequeño de ellos Finn rápidamente corría al encuentro de su padre abrazandose a sus piernas, sonriendo cuando su padre extendiendo su mano le acariciaba cariñosamente la cabeza.
La hija mayor, Freya también corrió al encuentro de su padre, saltando a sus brazos abiertos que la esperaban amorosamente.
Lo que ninguno de ellos esperaba, era que la felicidad que tenían y que habían creado con el paso de los años les sería arrancada de la manera más dolorosa del mundo.
Un día, ante la ausencia de Mikael, Esther recibió la visita que había temido por años. Había pensado que su hermana habría desistido de la petición que le había hecho con tal de ayudarla con el hechizo de fertilidad.
Sin embargo su hermana estaba allí presente, frente a ella, exigiendo lo que según ella era suyo por derecho y por una promesa de sangre.
"¿Qué estás haciendo aquí, Dahlia?" preguntó a la defensiva.
Dahlia observándola por un momento, sonrió antes de recorrer su mirada alrededor. "Sabes muy bien para qué he venido, hermana mía. Sé que has tenido dos hermosos niños, más uno que viene en camino." respondió, regresando entonces su mirada hacia ella. "Eso me hizo recordar el hechizo que hicimos hace años, por lo que he venido por lo que prometiste que sería mío a cambio de que tu vientre volviese a la vida."
"Las cosas... las cosas han cambiado, Dahlia." Esther respondió. "Yo... yo te pido por favor que reconcideres la petición que me hiciste." negando con nerviosismo dió un paso adelante. "Por favor Dahlia, entiende que lo que me pediste no lo entendí hasta el momento en que tuve en mis brazos a mis hijos... No puedo... no puedo conceder lo que me pides."
"¿No puedes?" Dahlia frunció el ceño, sin soltar la sonrisa burlona en su rostro. "Claro que puedes y es lo que harás hermana... Tú viniste a mí hace muchos años, suplicando, rogando, prometiendo que harías cualquier cosa que yo quisiera para que hiciera que concibieras a un niño..." acercándose ladeó su cabeza a un lado. "¿Aún recuerdas cuál fue la condición que te impuse, hermana? ¿Lo recuerdas?" colocando una de sus manos en su barbilla, fingió recordar las palabras de aquel día. "«Una promesa hecha, es una deuda que debe pagarse»" de nuevo regresó su atención para encontrarse con los ojos llorosos de su hermana. "La promesa que hicimos, la hicimos con sangre, Esther. Por lo tanto no es una promesa que debas tomar a la ligera."
"¡Mamá!"
El sonido de las risas y las voces de sus hijos, hicieron que la expresión de Esther se tensara enseguida. "¡No, no se acerquen! ¡Freya, llévate a tu hermano de aquí!" gritó tratando de correr hacia ellos, pero al momento que los niños se detuvieron asustado por su reacción, Dahlia aprovechó para tomar del brazo a la mayor de los pequeños. "¡No, Dahlia!"
"¡Mamá!" gritó Freya asustada, al tiempo que Finn totalmente asustado termino de correr hacia su madre que enseguida lo atrajo protectoramente hacia su costado.
"Dahlia, por favor." pidió Esther sintiendo su corazón latiendo aceleradamente en su pecho. "¡Por favor, no hagas ésto!"
"¡Querías una familia! El destino dijo lo contrario, y entonces viniste a mí... Y, por un precio, he concedido tu deseo." Dahlia repitió tirando del brazo de Freya en énfasis. "Ahora, debo cobrarlo."
Exasperada Esther sacudió la cabeza. "Cuando Mikael regrese de su viaje, juro-"
"¡Le dirás que Freya enfermó y murió!" Dahlia la interrumpió ferozmente.
"¡No, Dahlia!" pidió Esther llorando ahora.
"Te obligaron a quemar su cuerpo para detener la propagación de la plaga." continuó Dahlia sin prestar atención al dolor de su hermana.
"Hermana, por favor, ¡no puedo renunciar a mi hija!" dijo Esther entre lágrimas.
"¡Ya me has ofrecido más que ésta única hija!" dijo Dahlia dándole una sonrisa. "Nuestra ganga fue para ésta primogénita, y cada primogénito de cada generación venidera, mientras dure su línea. Incluso los que tengan un poder inimaginable serán míos."
"Si haces ésto, si te llevas a mi hija, te lo juro, volveré a las artes negras." dijo Esther con furia. "Creceré en poder como bruja, ¡y te haré pagar!"
"¡Tu poder no es nada contra el mío niña tonta!" dijo Dahlia riéndose. "¡Sabías la ganga que hiciste! ¡Y si me desafías, me llevaré a todos tus hijos! ¡Incluyendo al pequeño Finlandés!" con el niño que comenzó a llorar, hizo un gesto hacia el cuerpo de su hermana embarazada. "¡Incluso el no nacido Elijah!"
"¡No, Dahlia!" pidió Esther completamente devastada. "¡No!"
Enojada Dahlia tomó a Freya en sus brazos y se alejó de ellos.
Freya se asustó enseguida. "¡Mamá!"
"¡Dahlia!" Esther le pidió entre lágrimas. "¡Freya, por favor!"
"¡Mami!" Freya siguió gritando y luchando entre los brazos de la mujer que le alejaba cada vez más de su familia. "¡Mamá!"
Esther rompió a llorar cuando Dahlia se fue con ella, con su hija... Su primogénita marcando así el principio del final de su familia y de todo su linaje.
Nota: Hola amigos lectores, cómo han estado? He estado ausente por problemas familiares, pero ya estoy de regreso con este pequeño previo de una historia derivada de la vida de los Mikaelson.
No me centrare mucho en los primeros años de sus vidas ya que me centrare mas que todo en mi personaje de Elizabeth.
Les recuerdo que ésta historia es una precuela de mi historia "Elizabeth Whitmore"
Estoy emocionada por esta nueva historia donde les adelanto, estaré mostrando como mi personaje de Elizabeth y Damon se conocieron.
Esten atentos a una próxima actualización y dejenme sus comentarios...
