Hola, esta historia está basada en unos que otros fanfic que he ojeado por estos lados y otros más, también, por que estaba aburrido y quería hacer algo fuera de lo convencional. Espero les guste. (La imagen de portada fue hecha por la artista Asikku / Tomada de Newgrounds).
Han pasado seis años desde la invasión humana al llamado "Digimundo", fue un evento de tan onerosa importancia que las naciones del planeta tierra conformaron una coalición únicamente para ejecutar dicho fin, denominada desde aquel entonces como la Data Magna; siendo esta la mancomunidad internacional establecida por el conjunto de las naciones más importantes y poderosas del planeta a fin de repeler, controlar – y posteriormente – administrar el mal atribuible al mundo digital, aunque, si lo pensamos detenidamente, resulta algo irónico la necesidad de invadir algo que versa sobre lo que es el día a día de las personas: el Internet, las redes, la información digital que se necesita para crear todo elemento y artefacto novedoso o necesario para la vida común del ser humano, desde relojes, teléfonos celulares, computadoras de casa, televisores, hasta estructuras tan complejas como lo son las Super Computadoras.
Pues bien, dentro de la ironía de aquella reflexión resultó un aparente problema de diversas complejidades, así como la solución a muchas cosas dentro de lo que se pensaba que se tenía control: la formación de unas criaturas y un mundo completo y sumamente complejo únicamente a partir de los datos generados a través de las simples y mundanas telecomunicaciones que nos conectan los unos con los otros, pues bien, dentro de su simpleza, resultaba bastante inconveniente para los gobiernos mundiales la aparición de "monstruos" de forma arbitraria completamente tangibles y orgánicos en la "vida real", aún cuando desprenden de una compleja composición de unos y ceros si puede decirse de esa forma.
Empero, dentro de lo irrisorio que suena el lidiar con monstruos horripilantes creados de las antenas de telecomunicaciones y que salen precisamente a atormentar a los inocentes – pero ignorantes – ciudadanos del mundo, provino una de las soluciones mejor elaboradas y menos pensadas jamás pensadas: si se formó una conciencia a partir de los datos y conexiones muertas y estáticas… ¿Cómo sería entonces el administrarlas de tal manera que la misma humanidad pueda beneficiarse de algo que, en teoría, no existe dentro de los límites materialmente naturales?
Bueno, pues el caso es que no fue algo tan sencillo como poner a un grupo de ingenieros de sistemas a trabajar en ello, se necesitó de una alianza mundial y de un sinfín de tropas entrando en portales extraños que, en el momento de su ingreso a estos, el cuerpo que una vez fue tangible en el mundo real, era esa misma composición compleja de unos y ceros de la que se constituyen los denominados digimon.
Ha pasado un año desde que me enliste en la seccional europea de la Data Magna, bueno, a mejor decir, ha pasado un año desde que me enlistaron a la seccional europea de la Data Magna. Mi cabeza me da vueltas todos los días al saber que continúo en este pueblo y la lengua se siente dormida con la comida de acá, pues no sé si en verdad estoy comiendo o si sucede un proceso de derivadas y algoritmos que se entiende en este mundo como el instinto natural de alimentarse.
Hace un año me obligaron a enlistame en la Data Magna, pues bueno, por el momento, digamos que fue el capricho de la vida que me dio razones para priorizar esto como la mejor decisión por en ese entonces; pensaba que sólo sería un periodo de dos meses, pero desde que me había enlistado no dejaban de salir en las noticias las primicias de que la guerra aquí no estaba siendo fácil, pues tanto en el mundo real como aquí dentro se necesitaban de muchos recursos para controlar las amenazas provenientes de este mundo; desde el mundo real las mentes más capaces eran encargadas de controlar este mundo manejando computadoras destinadas para ello, y quienes estábamos aquí dentro éramos la manifestación de la voluntad de las naciones, amén de propender diplomáticamente con los seres de este mundo y lograr convencerlos de que las reglas de su mundo no son las correctas y que la ley humana es el camino a seguir, pues supuestamente por dicha ley es que precisamente su mundo existe pues este mismo mundo deriva – indirectamente – del ingenio del ser humano ¿Será que así se siente ser Dios? Yo lo dudo, Dios no quiere intervenir en lo que sucede con sus creaciones, solo disfruta el panorama desde arriba. En fín, después del entrenamiento de dos meses en la tierra me designaron el Puesto de Avanzada del denominado "Pueblo X", así decidieron llamarlo, y estoy aquí desde entonces, se trata de un asentamiento de digimon que se utiliza para guarnecer tropas y ofrecer ayuda a sus habitantes en caso de que el combate en la zona tienda a encrudecerse. En su mayoría, sus habitantes se componen de Gazimon, pues tienden a ser manadas casi siempre de estos, también hay unos que otros Gabumon, Mikemon y creo que un par de Dogmon (esos últimos me recuerdan a las caricaturas que veía de niño). La aldea es administrada por nosotros, sin embargo, tiene un líder misceláneo, el cual se trata de un Weregarurumon. Resulta que estos seres son liderados por el digimon de más alto nivel, esto, en razón a que son seres con una tendencia evolucionar y por lo mismo resultan adquiriendo habilidades más asombrosas; una de las principales razones por las que los gobiernos centraron su interés en este mundo fueron sus seres, capaces de que si son controlados y entrenados de cierta forma, podrían ser seres de muchísima ayuda, "ayuda" ¿No?, balas de cañones nacidas de pura información, casi de la nada: el sueño de todo rey.
La sopa se está enfriando, hace frío y la noche está llegando, Dios… pensar tanto me mata la cabeza.
Llevo un año en este lugar, supuestamente, como parte del próximo pelotón, y a la fecha, no sé cuando podré volver a casa.
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Dios, y pensaba que ese megáfono no sonaría más en lo que resta del día.
