Antes de que Pucca pudiera desterrar a Ring Ring de la isla, la peliazulada se le ocurrió otra forma de lastimarla.

-¡Garu ni siquiera te ama! ¡Solo te soporta porque sin el, eres un peligro para Sooga! ¡El nunca te amara!-

Fue entonces cuando Pucca levito por el aire, furiosa, causando el verdadero terror entre los pocos testigos que quedaban y con bastante fuerza expulsó a RR hacia un punto muy lejano en aquel vórtice de aire. Los gritos de RR se fueron perdiendo y nadie volvió a verla por un tiempo

Aún así, el mal tiempo permaneció. Aunque las rachas de vientos cesaron, el cielo aún lucía nublado. Pucca finalmente bajo y lanzo un suspiro. Volteo a ver a su verdadero amado, quien, al contemplar el ramillete de flores caídas, y mirar al cielo un par de segundos, se las ofreció nervioso y sonrojado.

Pucca titubeó, estaba a punto de aceptarlas y recuperar su energía habitual, hasta que una voz rompió lo que pudo ser el acto más cercano a aprecio que el ninja jamás había demostrado.

-Garu, ¿Tu amas a Pucca? - pregunto de forma dudosa Ho.- Después de todo, no podemos obligarte a quererla. El amor no funciona así

Hubo cuchicheos entre los otros dos hermanos, e incluso entre abyo y ching, quienes se habían refugiado debajo de una mesa.

Garu no respondió, ni siquiera huyó. Era su oportunidad para demostrarles lo fastidiado y abrumado que las cursilerías de Pucca lo molestaban. Claro, ella le había salvado el pellejo incontables veces.

-Eeeeehhh- Fue el único sonido que salio de voz.

Pucca agachó la cabeza y derramó unas cuantas lágrimas. No necesitaba escuchar más. Ya RR le había hecho suficiente daño como para sufrir un rechazo más. Un rechazo genuino. No lo soportaría.

Ya estaba al tanto de la píldora antiamor que sus tíos fueron a pedir a Cupido, y ella misma negó tomarla. Ella estaba dispuesta a amar a Garu sin recibir nada a cambio, sin importar que se estuviese casando con su mayor enemiga. Ella siempre habría estado dispuesta a estar allí para el.

Sin embargo, algo cambio ese día.

-La pildora- Al romper su voto de silencio, causo un verdadero perplejo entre todos los presentes, incluyendo el propio Garu, quien empezaba a sentir un verdadero temor.

-Pucca, ¡No lo hagas!- Exclamó Ching, muy preocupada- ¡El amor es lo más preciado del mundo!

-¡Puedes ser perfectamente feliz sin ese tonto!- Nadie esperaba que Abyo apoyara a su novia.

Garu gruño al escuchar eso.

El tío linguini salió de su escondite y fue a entregarle a Pucca la pequeña esfera rosada.

-Nos dolió tanto verte llorar- Confeso- Te vimos todos estos años tan feliz y radiante que nunca creímos que sufrirás algo así.

Pucca tomo la píldora en sus manos y no dudo en tragarla, no sin antes mirar a Garu una última vez y decirle con mucho dolor en su voz.

- Si nada de lo que he hecho por ti fue suficiente, espero que con dejarte ir, te des cuenta del inmenso amor que te di- El ninja la miro con arrepentimiento.

Una luz rosada salio del corazon de Pucca. Iluminó toda la isla por unos minutos, mientras los recuerdos comenzaban a esfumarse uno por uno