HOLAAAA MIS BELLAS!
Si, aquí estoy. Solo voy a decir que de verdad que siento no actualizar más seguido. Pero en serio que me es imposible.
Espero que sigais manteniendo el interés por la historia, porque ahora, que entramos en los últimos capítulo, se va a poner muy interesante.
GRACIAS a las que seguís mandándome mensajes y alertas, preguntando por la historia. Es muy gratificante.
Sin más, os dejo con el capi...
CAPÍTULO 41
- Bella… ¡Estoy embarazada!
Bella abrió ligeramente los ojos y pestañeó. Su cerebro no asimiló la noticia así, tan de golpe. Abrió la boca, pero por primera, o a todo más segunda vez en su vida, no supo qué decir.
- ¿Bella? - La llamó Elish con tono suave. Era la primera vez que veía a su amiga, a la que más se pareció nunca a una madre, quedarse así… callada. Casi como ida.
Elish le dio casi un minuto de silencio. Justo cuando iba a volver a hablar, Bella tomó la palabra.
- Tranquila… - Respiró profundo.- No me ha dado un ictus ni nada parecido. Solo que… ¡guau! Menuda noticia. - Gesticuló su asombro con los ojos. - Creí que ibas a decirme que te casarías, que me enseñarías un pedrusco y… - Bella suspiró con cierto abatimiento.
- ¿Te sientes mal por qué solapo tu momento? - Le preguntó la joven semi vampira con pesadumbre.
Eso hizo reaccionar a Bella. De forma apresurada le tomó las manos y la miró con cariño; con amor infinito.
- ¡Noo! Por supuesto que no. Pero… me cuesta asimilar cualquier cambio - ambas rodaron los ojos - a tus cambios físicos me he ido haciendo, pero los adultos, son los que peor llevo. - Suspiró con añoranza. - Llegué aquí hace menos de seis meses, y eras una niñita. Recuerdo pensar: ¿Cómo haré para irme y dejarla? Es… perfecta. Es… mi niña. - Ambas se miraron amorosas. - Pero luego vinieron los cambios y después, la explicación - Alzó los ojos al cielo exagerando el gesto. - Y ahora… ¡esto! - se señaló el abultadísimo vientre.
- Llevas los cambios genial… Creeme. Ese no es el problema, lo que te mata, es que no te gustan. - Explicó Elish mirándola a los ojos. - Te gusta la seguridad y la comodidad de lo conocido, de qué hacer en cada situación… Tu "zona de conford".
- Si… puede que sea eso. - Suspiró con aceptación. - Bueno… ¿el futuro papá ya sabe la noticia? - Elish asintió irradiando luz - Y… ¿El futuro abuelo? - Bella la miró con cara divertida.
- Supongo que acaba de enterarse ahora - Inclinó los hombros.
En cuanto acabó de pronunciar esa frase, el "futuro abuelo", o sea Edward, hizo acto de presencia.
- Creo que alguien me ha nombrado… - Soltó sonriente. - Creo que voy a tener que hacerme a mi nuevo título. - Gesticuló con los ojos, en una mezcla entre divertido y asombrado. - Sinceramente, no estaba demasiado seguro de que pudiérais. Era complicado, mucho. Jake tiene genética de lobo y tu de vampira… Era difícil que se lograra un embarazo. Pero vuestra parte humana, ha conseguido congeniar.
- El abuelo, me lo comentó… Bueno, nos explicó a mi y a Jake de forma profesional, como le gusta a él ponerse con los temas serios, - sonrió - y nos dijo claramente que no contaba con que hubiese muchos óvulos. Así que, ha sido casi un milagro… porque… ¡A la primera!
Según dijo eso, sus mejillas se colorearon, todo lo que su condición de casi vampira, le permitía.
Bella sonrió discretamente y Edward suspiró fingiendo vergüenza.
- Tranquila Elish… aunque me cueste asimilarlo, ya eres una mujer. No te avergüences por esto… por tener un sueño claro e ir a por él. Es loable. Y… sinceramente me alegro por tu embarazo. Muchísimo. - El rostro de Edward se iluminó y mostró una sonrisa dulce. - Abuelo… - murmuró, soltando una sonrisa amplia, de las que dejas ver los dientes. Elish copió el gesto de su padre.
- Me alegro de que pienses así. Sabía que te alegrarías, pero… no tanto - gesticuló divertida con los ojos.
- Con nuestra condición de congelación, la mayoría de las mujeres sufren ante la imposibilidad de engendrar hijos. Y aunque tu eres muy, muy joven, y ahora no deberías estar preocupada por eso, el que surgiera la imprimación con Jake ha hecho que te lo plantearas. Por eso estoy encantado con tu embarazo. Porque en unos años, cuando maduraras más, posiblemente lo añoraras. - Explicó Edward serio, pero con claras connotaciones sensibles. - Y sería algo que me torturaría por la eternidad.
Padre e hija se fundieron en un abrazo tan lleno de sentimientos, que Bella no se atrevía ni a respirar. Era enternecedor.
- ¿Y qué tal lo lleva la futura abuela? - Elish se separó de su padre y se acercó a Bella, tomándola de las manos. - ¿Estás demasiado en shock? - Rió.
- Bueno, un poco… Pero me alegro. Muchísimo. Tendremos dos bebés en casa. - Inclinó los hombros y sonrió melosa.
- Para cuando Elish de a luz, nuestro hijo, tendrá la apariencia de un niño de algo más de un año, aproximadamente. - Explicó Edward. Bella frunció el ceño, sin entender.
- Mi embarazo dura más que el tuyo, pero menos que el de un humano. Los ancianos de la tribu creen que serán unos cinco meses.
- ¡Ah! Bueno, piensa que te ahorras los larguísimos 9 meses - Inclinó la cara de forma simpática. - Y vuelvo a decir… - Sus ojos brillaron emocionados - Tendremos dos bebés en casa. - Todos sonrieron felices.
- Si te emociona a ti, imagínate a la familia. - Comentó Edward. - La paternidad es algo imposible en los vampiros - Bella le alzó una ceja entre divertida y escéptica. - Edward rodó los ojos - Esta situación, - le señaló el vientre - No es para nada habitual, creeme. Una de las condiciones, de las limitaciones más duras, al convertirnos en lo que somos, es esa… que nos imposibilita la reproducción.
- Si, supongo - Murmuró Bella con congoja.
- Todos han tenido que disimular su felicidad extrema ante tu embarazo… Para que tu dejases de pensar que te querían de incubadora. - Elish la miró con una ceja alzada, casi a modo de reproche. - Pero la noticia fue… ¡de lo más! Sobre todo porque eras tu. - Ambas se miraron con cariño.
- ¿Qué tal si vamos volviendo? Estoy algo cansada… - Suspiró Bella. - Seguiremos charlando allí, sentada en el sofá - alzó las cejas divertida.
- Por supuesto. Llevas mucho rato de pie. - Afirmó Elish, ante el asentimiento mudo de Edward.
·
Fueron caminando suavemente, a un paso bastante más reducido de lo normal. Tras unos pocos metros, la respiración de Bella se volvió jadeante, para los finos oídos de Edward.
- Permíteme… - Edward detuvo su paso, y el de Bella. La miró con ojos dulces, y tras ella suspirar con derrota, la tomó con suavidad entre sus brazos.
- Lo estás disfrutando, y lo sabes. - Le protestó ella, pero sonriente.
- Por supuesto. Y no lo voy a negar ni esconder. - Le respondió divertido, a la par que sincero.
Edward fue a poco más de la velocidad de un humano. No quería arriesgarse a que Bella, entre sus brazos, se mareara si usaba su velocidad natural.
En unos minutos llegaron a casa y Edward depositó con cuidado a Bella en el sofá grande; el que más le gustaba a ella.
Jacob entró justo detrás de ellos.
Entre él y Edward se lanzaron una mirada cómplice, acompañada de un sonrisa familiar.
·
Elish y Jacob se quedaron de pie; se lanzaron una mirada cómplice y la chica tomó la palabra.
- Ahora que estamos casi todos… - Elish miró hacía Bella, la cual le asintió con la cabeza, infundándole animos. - Quisiéramos daros una noticia.
Toda la familia los miró expectantes, suponiendo lo que iban a anunciar. Edward tuvo que ocultar la sonrisa, por lo lejos que estaban de acertar.
- Bueno… Sin rodeos… - La respiración de Elish se agitó, se mordió un labio y lo soltó. - Estoy embarazada.
La sala se sumió en un absoluto silencio. Todos habían supuesto que iban a anunciar su compromiso, o incluso directamente la boda; pero nadie había imaginado tal noticia.
- ¡Dios mío! ¡Es… maravilloso! - La primera en reaccionar fue Esme, que se levantó como un obús del sofá y se fue a abrazar a su nieta. Seguida de ella, Rose.
- ¡Enhorabuena! - Gritó Alice exultante. - Es genial… Otro embarazo.
- Emmet y Jasper se han ido de caza, cuando lleguen estarán maravillados con la noticia - Detalló Rose, enormemente emocionada.
No podía dejar de sentir un punto de añoranza, unos pequeños celos, de que Elish y Bella fuesen a ser madres y ella no pudiera, pero se sentía exultante de felicidad por tener bebés en casa, aunque fuese por parte de ellas.
Tras todos los abrazos y enhorabuenas, Carlisle esperó su último turno para felicitar a la pareja de forma más formal.
- Vais a hacerme bisabuelo - Esme y él compartieron una mirada emocionada. - Quién iba a decirme algo así, cuando convertí a Edward, hace más de un siglo… - Suspiró el patriarca melancólico. - No lo hubiese imaginado por nada de este mundo. - Entre el patriarca y Edward se lanzaron una mirada cómplice.
Y tras aceptar las felicitaciones del patriarca, Jacob se acercó a Edward, y se abrazaron con gran cariño.
- Estoy encantado… Feliz, muchísimo, por vosotros. - Le confesó Edward a Jacob.
- Le he pedido a Elish que se case conmigo. - Otro ¡oh! llenó el salón de los Cullen. - Y formalmente, te pido su mano. - Edward no cabía en si de felicidad. Bella sonrió mirando hacía la cara maravillada de su casi prometido; ella sabía lo importante que era para Edward tal consideración.
Que Jacob hubiese tenido semejante gesto fue algo que llegó profundo a Edward. Él era de principios de siglo XX, y entonces, para casarte debías pedir permiso al padre de tu cortejada. Costumbre ya perdida hace muchas décadas.
Bella observaba toda la situación sintiéndose pletórica. Feliz al punto de explotarle el pecho, al ser consiente de la suerte que había tenido en caer en esa maravillosa familia.
Eran vampiros, si, pero… ¿Y? Ninguna familia era perfecta. Y la suya, lo era al 90%.
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Jacob se sentó al lado de Bella y ambos se miraron durante unos segundos a los ojos, fijamente. El resto se dio cuenta, pero siguieron hablando entre ellos, ignorándolos a propósito.
- Bueno… - Suspiró teatralmente Jake.
- Si… Bueno - Bella frunció los labios en un mohín divertido, fingiendo enfado.
- Te veo bastante contenta… Así que, no me despellejarás, ¿verdad? - Le alzó las cejas con aire inocente. Bella soltó una sincera carcajada.
- No. Puedes estar tranquilo. - Rodó los ojos - Solo por ver a Elish tan feliz… - Suspiró. - Por ver lo feliz que la haces, tienes mi beneplácito.
- Aunque la tradición, es pedirle la mano al padre, en este caso, debería habértela pedido a ti. - Bella pestaña sorprendida y Jake sonrió - El que tu consintieras nuestra relación, y todo lo que abarca, era primordial para ella.
- Lo que es primordial para mí, es su felicidad. - Bella miró hacía Elish con ojos amorosos, recibiendo la misma mirada de la semi vampira. - De verdad que estoy feliz y muy ilusionada con vuestro embarazo. Os doy mi más sincera enhorabuena. Tienes mi completa bendición. - Ambos se miraron con afecto. - Pero, Jake… si le haces daño, de cualquier manera, no dudare en matarte… Y en unos días, tendré fuerza suficiente para ello. - Bella lo miró seria, dejándole claro la veracidad en sus palabras.
- Lo tendré en cuenta, y… gracias. - Bella alzó las cejas con sorpresa. - Si. Gracias por protegerla y amarla de esta forma… Tu amor por ella, se asemeja mucho a una imprimación.
Ambos dulcificaron sus miradas y jake se movió, acercándose a Bella, y ambos se abrazaron. Con buen rollo, con cariño… Como antes. Como al principio.
Elish y Edward se lanzaron una mirada cargada de sentimientos, y asintieron. Ambos fueron conscientes de que la paz estaba firmada.
Tras un largo rato de más felicitaciones, y hablando de como sería tener dos bebés en casa, la cosa fue calmándose un poco.
Jacob se marchó, ya que tenía una reunión con los ancianos, los cuales querían hablar con la manada sobre la nueva buena. Además sabía que los Cullen necesitaban estar a solas con Elish durante un rato.
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Carlisle, aunque pletórico con la noticia de su nieta, no podía dejar de observar a Bella, que estaba encantada y a simple vista parecía estar bien, pero él con su ojo escrutador, sabía que no lo estaba tanto.
"Edward, debemos salir a cazar. Algo rápido, cerca, pero hace días que no nos alimentamos, y debemos estar fuertes."
Rose y Esme se acaban de ir, y también van a cazar algo rápido. Lo justo para tener la sed controlada llegado el momento. Además Jasper y Emmet deben estar al llegar.
- ¿Crees que debemos dejarla sola? ¿Irnos los dos? - Le susurró discretamente Edward algo indeciso.
- Está bastante bien. Mejor de lo que yo pensaba… Puede que el parto no sea tan inminente como supuse. - Meditó. - Iremos al bosque pasado la reserva. En una hora estaremos de vuelta. Además se queda con Alice y Elish. Tu hermana ha cazado esta madrugada pasada.
- No me quedo muy conforme, pero me vendría bien un tentempié… Hace más de una semana que no cazo, y…
- Edward, no te preocupes, aunque estuvieses muerto de sed, llegado el momento no le harías nada a Bella. Tu autocontrol es excepcional, y más, tratándose de Bella.
- Bella… - la llamó Edward acercándose a ella - Carlisle y yo vamos a salir a cazar; será algo rápido. Alice y Elish se quedan aquí contigo.
- Bien - Asintió - Supongo que necesitáis estar alimentados para mi… - Suspiró y sonrió con una cierta timidez. - Parto. - Eligió esa acción, más que la que vendría a continuación de su parto.
- Si. Exacto. - Le sonrió pillo Edward. - No tardaremos.
Edward lo dudó un segundo, pero justo cuando iba a girarse se inclinó de forma rápida quedándose a unos pocos centímetros de Bella. La miró de forma intensa; ambos lo hicieron. Ella alzó levemente la cabeza y él bajó, acortando los escasos centímetros y se besaron.
Tras casi dos días enfadados, ese sencillo beso dio por finalizada la guerra.
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Las chicas se fueron a la cocina a que Bella cenara, mientras charlaban de forma amena. Bella llevaba varias horas encontrándose bastante bien, alguna ligerísima molestia pero ningún dolor de esos que le paralizaban el corazón, por el miedo.
Carlisle y Edward volaron, soltando su propia adrenalina y disfrutando de la velocidad. Estaban siendo unos días cargados de tensión y por muy vampiros que fuesen necesitan liberarse.
Emmet y Jasper, y Esme y Rosalie, se encontraron en sus respectivas cacerías y suponiendo que Carlisle y Edward estaban en casa con Bella, a parte de Alice y Elish, se demoraron un poco de más, haciendo una competición de caza. Disfrutando del reto, de la libertad y de su forma más salvaje.
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Tras cenar, las vampiras ayudaron a Bella a asearse y ponerse un pijama. Necesitaba sentirse más cómoda, ya que la barriga ya resultaba de lo más pesado, y no solo la barriga, si no su estado en general. Por los cálculos, le quedaban poco más de 24 horas para salir de cuentas.
Tras eso, decidieron acampar en el salón, disfrutando del equipo de audiovisual, poniendo una película.
Cuando no llevaban más de cinco minutos de sesión, Alice alzó la cabeza con la mirada fija hacía la puerta del salón. Tras unos segundos, su rostro se descompuso, poniéndose erguida y extremadamente seria.
Bella no se percató, pero Elish si que miró hacía su tía con pánico. La conocía bien, y a Alice no le afectaban las cosas simples; si había puesto esa cara, era que algo grave estaba sintiendo.
Se levantó a su velocidad, haciendo ahora sí, a Bella despegar los ojos de la pantalla y siguiendo el borrón que fue el movimiento de su cuñada. La cual se fue directa a por el móvil. Su acción fue tan rápida, que la humana no fue capaz de procesarla.
- Mierda de móvil… - Farfulló. Bella no lo escuchó, pero Elish si.
- ¿Alice? - Su voz tintineó por la opresión que sintió en el pecho. Algo estaba pasando, o estaba por pasar. Algo que estaba alterando a Alice. - ¿Qué… Qué ocurre? - Bella frunció el ceño, mirando de hito en hito entre ambas vampiras.
- ¿Chicas? - Su ceño fruncido y su pulso alterado.
- En 90 segundos estaremos acompañadas. - Murmuró Alice. Elish abrió lo ojos con auténtico pavor. Ella entendió perfectamente a lo que se refería su tía.
Un vampiro nómada.
Elish sacó su móvil del bolsillo de sus vaqueros y marcó a Jacob. Al segundo tono contestó.
- Jake…. ¡Jake!
- ¿Elish? ¿Qué ocurre? - Preguntó de vuelta, alterado solo por el timbre de voz de su imprimada.
- Jacob… Estamos solas en casa, Alice, Bella y yo… Todos han salido de caza… - Suspiro. - Alice ha visto a un vampiro nómada, que viene directo a casa. - Jacob casi infarta. Alice gesticuló con los dedos un dos. Elish sintió como casi podía vomitar. - Son dos… - murmuró.
- ¡Joder! Voy… Voy volando… Tener cuidado mi amor.
- Por supuesto… No tardes, por favor. - Incluso antes de cortar la llamada, ya había dado su primer espasmo.
- Bella… - Alice se acercó a una despavorida Bella. - Estate tranquila. Quiero que te quedes ahí sentada y no te muevas. Edward y Carlisle tardaran en llegar, y el resto aun más, así que tenemos que solucionar esto nosotras solas. ¿Me escuchas? ¿Me has entendido? ¡Bella! - Tuvo que gritar, ya que Bella ni tan siquiera gesticulaba.
- S… Si… - Tartamudeó. Su rostro lívido y la respiración jadeante.
- No pasará nada, tranquila. No tengas miedo. - Alice se inclinó acercándose más a la chica. - Daría mi vida por ti. No lo dudes. - La miró intensamente.
- Alice… No… - Jadeó. Lágrimas rodando incontrolables por sus mejillas.
- Si la cosa se… complica - Alice la miró con intención, fijando sus ojos en los de la chica, que negaba mientras gimoteaba. - Suplica. Implora por tu vida… y por la del bebé.
- Alice… - Gimió. Giró la cara hacía una asustadisima Elish. - Mi niña…
- Todo saldrá bien - Le sonrió lo más tranquila que pudo fingir. - Te quiero Bella… No lo olvides nunca.
Alice se inclinó de repente, haciendo a Bella jadear. Se puso delante de ella de manera protectora.
- Elish… A mí lado. Entrarán por la puerta del salón.
Bella estaba muerta de miedo, pero entendió el plural. Eso encajaba en el miedo que había mostrado Alice.
¡Por supuesto que eran dos! Si solo fuese uno, su futura cuñada no estaría así.
Iban a morir. De la forma más absurda.
- Hola. - Saludaron dos hombres, uno más joven y otro más maduro, entrando, tal como había anunciado Alice, por la puerta del salón, con una confianza casi petulante.
- Hola - Saludó de vuelta Alice mostrando una tranquilidad que realmente estaba lejos de tener.
- Estamos de paso y os hemos olido. - Se miraron entre ellos - Realmente, nos ha llamado la atención un olor en particular. - Bella dejó de respirar, ya que le quedó claro que ella era ese olor. - Y nos hemos pasado a saludar.
- Siempre es agradable encontrarse con alguno de los nuestros.
- Si, es cierto. - Contestó Alice. - Podemos pasarnos mucho tiempo sin encontrarnos con nadie. - Sonrió confiada - ¿De dónde venis?
- Del norte. Llevamos meses deambulando.
- ¿No os encontrasteis con el asentamiento que hay en Alaska?
- ¿Asentamiento?
- Si, como el nuestro. Otra familia de los nuestros. Tienen residencia fija allí, como nosotros. Somos los Cullen. - Ambos vampiros se miraron, dejando claro que habían oido hablar de ellos.
Alice intentaba ganar tiempo, hablando. Jake estaba de camino y había visto a Carlisle y Edward llegar. Pero todo dependía si ella conseguía liar a los visitantes.
- Son muy hospitalarios… - Alice seguía intentando darles coba, pero ellos tenían otros planes, y sobretodo, tenían prisa, por lo que cortaron la perorata de la vampira.
Habían distinguido perfectamente los distintos olores en la casa, y sabían que había más miembros, muchos más.
- Como te decía mi compañero, - cortó de forma algo brusca - nos ha llamado la atención un olor en concreto. - El vampiro más mayor, giró la cara, buscando a Bella, la cual estaba sentada, cubierta por sus dos defensoras.
- Olor… ¿Qué olor? - Se hizo la tonta Alice.
- ¿Qué olor? - Se mofó el vampiro mayor. - El de la humana que proteges.
- Su fragancia es… llamativa, a la par que deliciosa. - El vampiro joven se pasó la lengua por los labios.
Eso no le gustó a ninguna de las dos vampiras, sobre todo a Alice, ya que significaba que el olor de Bella los atraía mucho, y que seguramente llevaban tiempo sin cazar humanos.
- Pero tiene un olor… - El mayor frunció el ceño, confuso. - Extraño.
- Es porque está embarazada. - Anunció Elish. - De uno de los nuestros. - Aclaró mirando fijamente al mayor. - El cual está a punto de llegar. - Los dos vampiros fruncieron el ceño, sintiendo un punto de miedo.
- Pero él… no está. - No era una pregunta. Eso envalentonó al vampiro. - Puede ser interesante - Su sonrisa fue malévola; terrorífica.
- No, pero nosotras si. - Contestó Alice con la voz y el rostro sin rastro de diversión. - Y daríamos la vida por ella y su bebé… No lo dudes. - Su mirada intimidante.
- Es precioso eso que dices… - Se mofó el vampiro mayor. - Pero no te servirá de nada. - Sonrió con perversión.
El vampiro intentó moverse, para acercarse a Bella, pero Alice se ponía delante en cada uno de sus movimientos, dejando al vampiro confundido.
- Pero… ¡Qué coño! - Murmuró molesto.
- No la tocarás. - Casi gruñó Alice.
Los vampiros visitantes se lanzaron una mirada, y entonces el joven en un borrón, sujetó a Elish y el otro aprovechó la distracción de Alice al mirar hacía su sobrina.
Para cuando quiso reaccionar, el vampiro estaba delante de Bella; Alice perdió su factor sorpresa, pero se abalanzó sobre él, aun sabiendo que no haría nada… pero si ganaría tiempo.
El vampiro mayor tenía muchísima fuerza, y sujeto a Alice del cuello con una mano, inmovilizándola.
- Ahora, querida… es tu turno de mover ficha. O te entregas a mi por voluntad propia y dejo viva a tu protectora, o la decapito y luego te dreno a ti. Tu eliges.
Elish intentaba atraer la mirada de su raptor para influirlo, pero no lo conseguía. El chico estaba más atento en mirar a su compañero que a ella.
Se removió, atrayendo su atención, y por un instante casi lo consigue. Pero el vampiro desvió la mirada demasiado rápido.
Elish se maldijo el tener aun tan poca fuerza.
Bella tenía los ojos abiertos y el pulso tronando como un tren. Gotas de sudor perlaban su rostro. Estaba aterrada.
- Por favor… Estoy a punto de dar a luz. Si me matas, matarás también a mi bebé… Por favor… - Bella suplicó, tal como le había dicho Alice.
El vampiro frunció la boca, en un gesto un tanto contrariado. Alice miró hacía Bella y le hizo un gesto, de que siguiera suplicando.
- Por favor… - Su voz echa un lamento. - Nadie tendrá esto en cuenta. Marchaos y será como si nada hubiese pasado. Lo prometo. Pero por favor… No nos hagáis daño.
- ¿Alexei? - Llamó el vampiro más joven. - Decídete, debemos darnos prisa.
- Por favor… Por favor… - Bella suplicaba bañada en lágrimas.
El vampiro mayor, Alexei, se sintió frustrado. Matar a la chica, estando embarazada, le causaba un dilema moral, así que inconscientemente, ante su propia rabia, apretó más su puño sobre el cuello de Alice haciéndola gemir de dolor.
- ¡Nooo! Suéltala… - Bella no lo pudo evitar y se levantó envarada ante el sufrimiento de su cuñada, empujando al vampiro.
Bella no tenía fuerza en contra de él, por supuesto, pero lo pilló desprevenido y lo movió un poco. Lo justo para que soltara el fuerte agarre sobre Alice. Pero no lo suficiente.
Eso lo hizo encolerizar.
- ¿Cómo te atreves? - Con su mano libre sujetó a Bella del cuello.
Aunque no aplicó la misma fuerza, fue suficiente para dejar a Bella inconsciente. La dejó caer al suelo irritado.
- ¡Maldita sea! - Maldijo enfadado.
Al caer, Bella quedó con el cuello expuesto, su pelo se soltó del moño que lo sujetaba y su fino jersey dejó al descubierto un hombro, mostrando parte de piel de su pecho.
La imagen le resultó de lo más sensual al vampiro. La chica era hermosa. Ahora callada y dormida, le resultó irresistible.
Soltó un gruñido con tono lascivo.
- Déjala… ¡No te atrevas a tocarla! - Gruñó Alice, al ver la cara excitada del vampiro. - Somos vampiros, no monstruos.
- Habla por ti, guapa… Cuando acabe con ella, descargaré mis ansias en ti. -
Le soltó mirándola con arrogancia.
El vampiro volvió a apretar fuerte el cuello de Alice, y se inclinó hacía Bella. Con su mano libre, le acarició el cuello y bajó por su piel expuesta, metiéndola dentro del jersey y apretando un pecho. Gimió de placer.
- No la toques hijo de puta - Gritó enfurecida Elish. - Mi padre te matará… te desmembrará lentamente. - Le soltó con un odio que la cegaba.
Estaba asustada por Bella, porque estaba claro su final, y por ella misma. Ahora que tenía en su interior el fruto de su amor con Jacob… Lo que más ansió desde que tuvo uso de razón, iban a morir de la forma más tonta.
El vampiro le dedicó una sonrisita petulante y, girándose hacía Bella, inspiró, llenándose del aroma de la humana, y justo cuando tomaba impulso para morderla, dos lobos gigantes, entraron al salón.
- ¡Joder! - Gritó el vampiro joven, soltando a Elish.
- No es posible… - Murmuró Alexei.
A Jake y a Seth, no les costó mucho deshacerse de esos dos vampiros, y liberar a las chicas.
Alice y Elish se lanzaron al suelo, junto a Bella, dándole suaves golpes en la cara y tomándole las constantes.
- Esta viva - Confirmó Alice; en su voz una clara nota de alivio.
Bella se removió, dando claros síntomas de que efectivamente, estaba viva.
- ¿Estás bien? - Preguntó Jake, mientras acariciaba el rostro de Elish, mientras esta asentía. Le dedicó una mirada amorosa y volvió su atención a Bella.
Los movimientos de Bella se volvieron casi espasmos, gimiendo, aun con los ojos cerrados.
Hasta que de pronto los abrió de golpe.
- ¡Ahhhh! - Gritó quedándose sin aire. No hacía falta grandes sentidos para saber que ese grito era de puro dolor. - Dios… Dios mío… Me duele - Apretó los ojos y la boca. - El bebé… - Tomó aire. - El bebé va a… nacer. Ahora. - Jadeó sin casi aire.
Todos se quedaron por un segundo quietos como estatuas. Impactados y, aterrados.
CONTINUARA...
(NO ME MATEÍS)
