En el fondo de los océanos, muchos dicen que la vida no se ha descubierto del todo en sus grandes masas de agua debido a la presión y oscuridad. Pocos sabían que debajo de las enormes cantidades de líquido vital, existía el reino del dios de los mares, Poseidón.
Como los autores sabían, el dios olímpico había renacido en una niña la cual fue llamada Hikari Sonoda la cual fue criada por Yuzu con quien creció.
A los 13 años, ella se fue a su templo una vez que supo sobre lo que era y ha estado gobernando desde entonces, aunque nunca olvidando los tratos tan bien hechos que recibió de su madre adoptiva, así como la gracia de sus padres biológicos.
Ahora poseía 20 años y seguía gobernando los mares con puño de hierro, aunque esta vez era menos implacable que antes ya que se crío más entre humanos.
Y como era sabido, Poseidón poseía varios Generales Marinos que eran su fuerza armada más poderosa, sus hombres más fuertes que poseían las armaduras más fuertes de las armadas atlantes.
En su templo, Hikari estaba mirando caminando tranquilamente viendo el paisaje marino cuando de repente, alguien llegó a su cuarto.
- Mi Señora, vengo con el reporte que pidió.
- Vamos Alhena, sabes que cuando estamos solas me puedes llamar por mi nombre – la sobrina de Umi dijo con normalidad.
Junto a la reina de los mares estaba una chica de cabello azul y ojos verdes la cual era Alhena Mugen de Géminis, hija de Kanon de Géminis y Kurumi Mugen. A pesar de que era hija del ahora Caballero de Géminis, también se sabía que Kanon fue General Marino de Poseidón.
Y su hija heredó ese rango.
Hikari buscó miembros para tomar la labor de sus tropas y aunque ya tenía a mucho de su ejército reunido, los puestos más altos estaban todavía ausentes y eso le molestaba a la peli azul ya que estaba sin sus guerreros más fuertes.
Y ahí fue donde apareció Alhena la cual era mejor amiga de Hikari y fue donde le habló sobre el que estaba buscando a sus tropas de elite, pero no imaginó que justo la que se esperaba que tomara el relevo de Kanon, fuera compatible con la armadura o Scale que alguna vez llevó su padre.
Desde que la vistió, la peli azul se volvió la General Marina más fuerte y ahora pasaba a ser Alhena de Dragón Marino.
-Bueno Alhena, dime, ¿Hay algo más de lo que tienes que decir? Sabes que las cosas en los mares andan normales.
- Lo sé, pero en mi zona, el Atlántico Norte, hubo un derrame de petróleo en la zona del Golfo de México por lo que tuve que detenerlo.
- Muy bien hecho, no quiero que mis territorios estén contaminados por los desechos que los humanos tiren.
- Pero has cambiado Hikari-chan. Por lo que las memorias de la Scale me dan, antes Poseidón era bastante iracundo y trató de pelear contra Athena y ahora que ha vuelto en ti, parece que sean dos deidades diferentes.
- Puede que así sea, pero recuerda que no solo soy Hikari, soy Poseidón en todos los sentidos y he obtenido todas las memorias de milenios en los que estuve peleando, además de mi nacimiento hasta la guerra de Ática y todo lo que he vivido – la peli azul olímpica se sentó en su cama – pero bueno, hay alguien que vendrá de la diosa Athena para llevar a cabo una reunión.
- ¿Una reunión? – Alhena entendió – oh, es María-san ¿verdad?
- Sí, Sagitario viene a hablar unas cosas. Pedí que solo viniera ella ya que es algo que debemos hablar.
- Entiendo. Entonces, estaré pendiente por si algo pasa.
Y así fue como se esperó la llegada de la futura guerrera de la constelación de Sagitario quien no tardó en arribar al templo de Poseidón.
Los soldados rasos, así como otros guerreros de varios rangos miraban con odio, desconfianza y precaución por si algo intentaba hacer con su diosa.
- No vayan a atacar – la presencia de Alhena calmó las aguas, aunque muchos de los guerreros todavía estaban desconfiando sobre la presencia de una combatiente de la diosa Athena – Sagitario viene a charlar pacíficamente con nuestra Señora por lo que pido a todos que no causen algún problema.
- Dragón Marino – muy a pesar de que algunos no querían que alguien de Athena estuviera ahí, tampoco podían desobedecer las ordenes de Poseidón, así mismo, Alhena era de las más poderosas por lo que poco podrían hacer.
- De acuerdo.
- No dudaremos en atacar si quiere hacerle daño a nuestra Señora – María solo pasó llevando la Armadura de Sagitario sin más, aunque antes de entrar, hizo una reverencia en señal de respeto.
Hikari estaba en su trono cuando vio a la peli naranja entrar y aunque la conocía ya que era en sí como una prima, siempre se mostraba imponente como la emperatriz de los mares.
- María. Antes de que hablemos sobre lo que manda a decir Athena, ¿Cómo van las cosas en casa? ¿Acaso la tía Umi ha tenido problemas?
- Pues la última vez que lo vi estaba todo bien, además, mis hermanos también están creciendo bien.
- De acuerdo. Iré a visitarla cuando tenga chance, que será esta semana, pero volviendo a los asuntos, dime, ¿mandó el tratado de paz este año?
- Sí – la mayor de las mini Kanon sacó un papel el cual extendió hacia Hikari.
La diosa de los mares estuvo leyendo un buen rato el documento hasta que acabó. Esta asintió dejándolo a un lado.
- Muy bien, es un trato bastante justo por lo que accederé al tratado de paz que manda ella – Hikari estiró un poco sus brazos – ¿sabes? Se me hace raro verte con esa armadura sabiendo lo mucho que odio la constelación de Sagitario.
- Por mi maestro Seiya ¿verdad?
- Antes, Seiya de Pegaso me había lastimado y mucho cuando tenía mi antiguo cuerpo, pero tú no tienes la culpa de eso a pesar de que llevas la misma armadura que esa persona que tanto daño me hizo – Hikari elevó un poco su cosmos lo que causó que las aguas del mar se movieran un poco, pero se fue calmando – pero desde que Athena ha solicitado el tratado de paz, al menos puedo decir que es normal.
- Entiendo eso, pero como sea, no me importa tanto eso. Mi cosmos no llega al nivel de mi maestro, pero sé que con el tiempo podré ir mejorando – María exclamó – y como ves, voy en serio.
- Supongo que podría poner a prueba si es verdad que tu cosmos ha llegado a gran nivel – la peli azul señaló hacia afuera – vamos a probarte.
- ¿Qué?
- ¿Acaso no dijiste que ibas en serio? Quiero ver hasta dónde estás dispuesta a llegar.
- ¿Pelearé contra ti? – Hikari negó.
- ¡Alhena! – la peli azul de ojos verdes apareció lista con su Scale para pelear contra María.
La de la Armadura de Sagitario asintió por lo que tanto ella como Alhena fueron a un campo abierto para un combate libre entre ambas féminas.
La diosa olímpica de los mares miraba de reojo a las dos, pero en especial a María quien encendía su cosmos dorado, lo mismo que Alhena quien decidió ponerse las pilas.
- Aunque Alhena es fuerte y hemos entrenado bastante… el cosmos de María sin embargo… es grande a pesar de que tienen la misma edad – pensaba Hikari.
Las dos chicas no se andarían con cosas y es que cuando menos acordaron, ambas ya estaban delante de la otra y el choque de sus puños causó una pequeña onda de choque que llamó la atención de algunos, pero pensaron que solo era Poseidón con algunos de sus momentos de ira.
De nuevo con la batalla, las dos chicas seguían lanzándose varios golpes que eran bloqueados por la otra, pero dejarían los ataques físicos para empezar con los ataques de cosmos.
- ¡Flecha Sombra! – el ataque de la peli naranja fue directo a la sombra de Alhena quien se quedó quieta y sin capacidad de moverse – ya llevo la ventaja.
- Como si eso me detuviera, ¡Triángulo de la Muerte! – la hija de Kurumi realizó su ataque al cual dirigió hacia María.
Esta técnica se manifestó en muchos triángulos que abrieron un portal dimensional el cual empezó a arrastrar a la peli naranja hacia un sitio desconocido. María tuvo que usar mucha de su fuerza para no ser arrastrada, pero estaba perdiendo por lo que debió usar la astucia.
- M-Me va a arrastrar… debo hacer algo – las alas de la Armadura de Sagitario comenzaron a batirse en el aire por lo que cuando estaba por ser enviada a otra dimensión, la peli naranja logró salir de ese peligro y además, pudo atacar al mismo tiempo – ¡Impulso Luminoso de Quirón!
El ataque fue un enorme ventarrón de aire el cual mandó a volar a Alhena la cual justo se había zafado del ataque de María. Momentos después, la peli azul cayó al suelo algo lastimada, pero a la vez, se levantó para continuar con el combate.
- Esto acaba aquí – la guerrera de la constelación de Sagitario iba de nuevo al ataque y cuando se dio cuenta, ya era tarde. El cosmos de Alhena se elevó al máximo y esa sonrisa que le dedicó fue suficiente para saber que no saldría nada bueno.
- ¡EXPLOSIÓN DE GALAXIAS! – el ataque insignia de los Caballeros de Géminis fue directo a María quien trató de aguantar eso, pero este fue suficiente para lanzarla lejos y estrellarse contra varias columnas.
Cuando María se levantó, su cuerpo estaba herido y con algunos rasguños, aun así, se levantó, pero notó que Alhena todavía estaba al tanto para atacar por lo que no se iba a dejar intimidar. Si era una batalla de verdad, debería acabar con su rival, pasara lo que pasara.
- Vaya que aguantaste María-san.
- Aguanté, ese ataque tuyo fue muy bueno, pero todavía tengo para darte con todo – el cosmos de la ateniense se volvió a encender lo que hizo que Alhena respondiera del mismo modo.
- Alto ahí, ya he visto suficiente – Hikari paró la pelea. María estaba con una cara de que no le gustó eso, quería más batalla; Alhena solo asintió e hizo una reverencia ante su diosa.
Al final del combate, María empezó a alistarse para irse, no sin antes asegurarse que Hikari firmara el tratado de paz el cual se reanudaba una vez al año para que las filas atlantes y atenienses no se atacaran entre sí a menos que fueran combates amistosos autorizados por uno de los dioses.
- Me retiro – la mayor de las mini Kanon hizo una reverencia al templo de Poseidón para posteriormente retirarse hacia los dominios terrestres.
- Hikari-chan, ¿Por qué detuviste la pelea?
- Sencillo, puede que esto suene duro para ti, pero el cosmos de María hubiera acabado contigo de seguir una batalla a largo plazo – la peli azul de ojos verdes quedó sorprendida por eso.
- P-Pero…
- Entiendo que entrenaste mucho con tus padres, incluso conmigo y aumentaste de forma exponencial tu cosmos, aun así, siento que el cosmos de María puede ir en aumento a medida que la batalla avanza. Resistió tu Triángulo de la Muerte, así mismo, aguantó tu Explosión de Galaxias, por lo que no es alguien de quien debas confiarte. Así mismo, la Armadura de Sagitario ha sido vestida por personas que han roto sus propios límites y han dañado a los dioses, algo que pasó conmigo – Hikari se señaló la cabeza – Alhena, debes hacerte más fuerte si quieres ganarle a los Caballeros de Athena y demás enemigos que vengan.
- ¡Sí! – con eso, la diosa de los mares y su guerrera más fuerte entrenarían juntas.
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María fue a dejar el documento a la diosa Athena quien sonrió al ver que la misión salió bien y con eso, la mini Kanon se retiró del sitio respirando tranquilamente.
- Supongo que deberé seguir entrenando – la oji morada observó al cielo justo cuando la constelación de Sagitario estaba ahí mirando y eso le dio las ganas de querer hacerse más fuerte.
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Continuará…
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Y hasta aquí el capítulo de hoy.
Un capítulo extraño, sí, pero quería hacer esto ya que Hikari es alguien que no hemos tocado mucho ya que, aunque es Poseidón, tiene algo de lore detrás y bueno, con su mejor amiga, Alhena, parecen hacer un buen dúo jeje.
Sin más, este ninja se despide.
Bye.
