Noveno cumpleaños.


Rin volvía a reaccionar a una de las historias de Instagram... sabía que era sarcasmo. Detestaba tener esa clase de rivalidad con ella, de verdad lo detestaba. Yuki apenas iba a cumplir 18 años, pero había empezado a asumir cada vez más un rol como de madre cuando se trataba de cuidar a Vigo, el hijo de Len. Es decir, Miki solía decir que ella era una "madre de apoyo" ("madre de fin de semana" según Piko), y ella misma... sentía cada vez más cariño por el pequeño; se parecía tanto a Len que era imposible no adorarlo cuando lo veía, y en el fondo, con todo el deseo que tenía de un futuro con Len, sabía que, eventualmente, tendría que ser una madrastra para él.

Se ponía roja de solo pensarlo, ninguna otra de sus amigas estaba pensando en eso... excepto Kiritan que se embarazó a la edad de 16 años pero ella ya estaba más entretenida en sus cosas.

Por lo tanto, tener una rivalidad, o incluso enemistad, con Rin nunca iba a ser bueno para el bebé... ni para su relación con Len. Yuki solo se ponía a pensar en las reuniones familiares del futuro, Vigo tendría que ver a su tía y su mamá al mismo tiempo... sin mencionar que Len y ella tendría que encontrarse con fuerza con la "ex" al estar ellos emparentados de sangre... no había nada fácil ni cómodo en toda esa situación.

Y la razón de la reacción a la publicación de Yuki... bueno, muy sencillo. Rin había dedicado muchas sonrisas y risas a una pequeña noticia en donde se anunciaba que Yuki daría una entrevista en vivo, en un famoso programa a nivel nacional para promocionar su nuevo álbum de "Anticiclón" justamente el día de su cumpleaños.

Casi ningún Vocaloid disfrutaba de eso, los cumpleaños eran, muy para sus desgracias, solo un día laboral más, y muy pocos disfrutaban dar esos días a conciertos y entrevistas, y no a sus familias y seres queridos. A lo mucho Miku podía ser la persona que más los disfrutaba... pero era Miku, ella vivía hasta desfallecer por el espectáculo (y se había divorciado recientemente, no tenía mucha gente cercana por el momento).

Lo peor de todo es que ya había hecho planes para estar con Len ese día. Estarían toda la mañana juntos, muy posiblemente haciendo el amor o comiendo, o ambas cosas si decidían experimentar... luego de eso irían a pasar la tarde con Miki y con Piko llevando a Vigo con ellos para terminar todo en una cena y en otra noche íntima con los dos, ahora probando unas esposas que Len había comprado y tal vez añadiendo algo de "roleplay" a todo el asunto, a Len le encantaba que ella actuara sumisa...

Se sonrojó al pensar en la clase de cosas que ahora eran normales para los dos. Ya había perdido la cuenta de todas las veces que habían hecho el amor, aunque podía saberlo si tomaba los fines de semana, y los días festivos...y los multiplicaba por dos, más aparte las tardes en las que ella podía visitarlo por las tardes que se volvieron frecuentes cuando ella comenzó a acercarse a los últimos semestres y los exámenes daban esas tardes libres después de su finalización.

Bueno... eso es lo que pasa en cuando se es adulta, y ya lo era... al menos en base a la ley, pero yendo a la universidad se sentiría más importante, y podría pasar más tiempo cerca de Len. Aun se preguntaba cuando podrían irse a vivir juntos... no era una idea que le agradara a su madre pero ella no podía ocultar la emoción que tenía de poder ir a vivir con él, y después... cuando terminara su carrera, poder unirse en matrimonio.

Se dio cuenta de que estaba babeando sobre su celular mientras pensaba en eso, todavía tenía que ir en el metro de vez en cuando, y no le convenía que la gente le viera así, ella seguía siendo Osage-chan, tenía que mantener las apariencias. Porque esas apariencias eran como el 75% de a razón por la cual la gente le hacía caso. Ella lo sabía, si, su música se hizo viral, la gente la reconocía por ello, pero los fanáticos locos, esos capaces de donarle 100,000 yenes en un streaming, era la clase de personas que solo la seguían por el jodido efecto "depresivo-Kawaii" como ella le llamaba, de aparentar ser una niña adorable con una cara seria e inexpresiva.

Por culpa de esa apariencia ella no podía reír en público, menos si era viendo a alguien directamente, porque esa persona podría interpretar que "había derretido su corazón" y pensar que la había cambiado (como ocurrió en un caso aislado). Tampoco podía sonreír, solo se lo permitían en una de cada 100 fotografías para crear la ilusión de escases. Y lo más importante de todo... No podía, bajo ninguna circunstancia, dar a entender que tenía una relación amorosa.

Esa sería la peor de las catástrofes, pues la gran mayoría de sus fans se la vivían pensando que ellos podrían ser "ese chico especial" que se ganaría su corazón, y que ella les entendería, que ella les compartiría sus secretos y les demostraría lo que es el verdadero y callado amor de una chica silenciosa... unos incluso se habían adelantado y se habían autonombrado sus "novios no correspondidos", planeando una vida juntos o alguna tontería como esa.

Ninguno de ellos sabía, ni podía saber, que ella llevaba acostándose con Len Kagamine desde los 16 años...

Aunque peor era el asunto para Len. La gente sabía del bebé producto de su incesto, él y Rin subían historias marcando el progreso del pequeño, pese a las advertencias de seguridad... pero lo que el público no sabía era de la separación. Por lo tanto el Vox Populi pensaba que el incesto había triunfado, que el amor no podía ser algo malo, y que la relación de los dos hermanos continuaba pese a las adversidades.

Sí, claro... como si un romance incestuoso pudiera sobrevivir por algo más que abuso y dependencia emocional...

Pero había algo que podía pasar todavía. Ya se había cansado de seguir tanto tiempo actuando como una niña cuando ya tenía un departamento propio desde que su madre se lo había permitido, y ya podía tomar sus propias decisiónes... solo tenía que tener la inteligencia para poder reaccionar bien.

Marcó el número de teléfono de Len: -Hola, cómo estás, mi amor -le dijo con un tono meloso sabiendo que él siempre se sonrojaba cuando le llamaba de esa manera-. Oye... sé que siempre te aviso de lo que quiero de cumpleaños hasta que llega ese día... pero ahora deseo poder tener algo diferente, y para eso tengo que avisarte lo que es... para saber si estarías dispuesto a dármelo -le habló rápidamente mientras bajaba del metro y se regresaba a su casa.


Llegó él día de su cumpleaños, y aunque no todo era perfecto, algunas cuantas cosas pudieron salir de buena manera.

Primero que nada hicieron un intercambio con Rin, y Len podría tener a su hijo durante todo un día entero. Por suerte, y gracias a las clases cada vez más cortas, Yuki pudo dormir con Len esa noche al lado del pequeño Kagamine. Era algo que nunca habían hecho; el niño ya casi cumplía dos años, y era cada vez más inteligente, según decía Yuki.

El pequeño ya se paraba, ya podía hablar oraciones algo largas, y aunque fuera poco, reconocía muchos Kanjis y otras palabras escritas con facilidad. Lo que más le gustaba a Yuki es que la llamaba por su nombre: -¡Yuki! ¡Yuki! -le decía gritándole desde lejos cuando la veía llegar por la calle y Len se acercaba a ella. Y Len inosita en que esa era otra forma en la que él decían "Mamá", y que en su pequeña mente infantil ambos términos eran intercambiables.

-Creo que para él, "Yuki" es como decir "mamá que está con papá" -decía Len en broma mientras estaban los dos por salir de la casa-. creo que Rin actúa más como una niñera -decía mientras se preparaba con su sudadera y un cubrebocas blanco.

-No creo que sea así... ella es su mamá después de todo, cualquier mamá ama muchísimo a su bebé -opinó Yuki mientras ella se colocaba su cubrebocas negro y el gorro de su sudadera.

-Nunca veo a Rin diciéndole nombres bonitos o acariciándole el cabello con cariño, o cargándolo y diciéndole palabras de consuelo cuando llora... esas cosas ya las haces tú -replicó Len.

-Es una forma de ayudar, supongo -insistió Yuki, sonrojada por pensar en que podría empezar a volverse eso para Vigo.

Era de medio día y los dos dos tenían que salir del departamento de Len para ir a un estudio del otro lado de la ciudad para la entrevista, a la cual se le sumaría un pequeño concierto. El viaje sería rápido, y por suerte lograron que Miki y Piko cuidaran a Vigo hasta el anochecer.

-Nos servirá mucho... será una forma de entrenarnos -decía Piko, pues recientemente habían salido con la noticia de que Miki estaba embarazada, y el bebé nacería demasiado pronto para Piko, el cual sentía que, con sus veintiun años de edad, era todavía incapaz de ser padre.

-Lo sé, al menos tienes a alguien con quien aprender, a mi me sirvió aprender de la forma ruda, pero al menos tu estás con Miki, y eso es lo que importa -dijo Len mientras se despedía también de su pequeño hijo.

-Cierto, y en ese caso, Yuki tendrá mucho entrenamiento para cuando llegue su momento -añadió Miki, provocando un mayor sonrojo el su amiga.

-Gracias... cuídense mucho, y cuiden mucho a Vigo -los dos se fueron y ella se despidió con especial cariño del pequeño, el cual parecía que la extrañaría más a ella que a su propio padre.

Len y Yuki finalmente salieron del lugar, encaminándose a la estación del metro. En el camino fueron comentando acerca de cómo les había gustado la mañana, y cómo Vigo había sido tan tierno en casi todo el transcurso de esta.

-Casi no llora cuando te tiene cerca -decía Len-. creo que eres una influencia positiva para él, jeje, de verdad creo que te quiere mucho -le comentaba en lo que seguían dirigiéndose a la estación del metro.

-Aún con eso, sin duda ha de preferir a su madre... -se detuvo ella al tratar de contestar que de seguro los preferiría a los dos juntos.

-No lo sé... ya te he dicho, no veo a Rin siendo el tipo de madre que sea demasiado cariñosa, cargando al bebé, dándole de comer de su pecho, calmándolo aunque llore toda la noche...

-¿Y a mi si? -preguntó Yuki.

-Por supuesto -se apresuró a contestar Len-. Incluso con Vigo has sido una madre extraordinaria... y eso que él no es realmente tu hijo... gracias por eso, es lo que más se merece.

-Sé que no es mi hijo, pero... de alguna manera que sea tuyo, y que lo ames tanto como lo haces, me impulsa a mi a querer estar más cerca de él, de ustedes dos... -trató de explicarse, sin entender que parte de su mente le hacía sentir a Vigo como una extensión de Len, y si esto era correcto-. tal vez quiero formar parte de esa pequeña familia que tienes con él...

Llegaron hasta la estación de metro, las personas pasaron de ellos sin fijarse demasiado en quienes eran, después de todo, no era día de escuela y los trabajadores todavía estaban en sus oficinas ocupados.

-Te dije que nadie nos reconocería -dijo Len, bajando un poco más su capucha para que no se viera su rubio flequillo.

-Tal vez a ti, yo estoy vestida como Osage-chan de todos modos... -dijo ella en lo que levantaba un poco el cubrebocas-. A lo mucho me puedo tapar con esto, pero no creo que engañe a nadie...

-De cualquier manera, tus fanáticos son muy callados... no digo que sean raros, pero muchos de ellos preferirían no hablar en público con una chica que no conocen... -añadió Len, entrando los dos al metro, en donde había cada vez menos gente.

El cielo se ponía gris por las épocas del año y los dos se sentaron en sus lugares, para que el sol no les golpeara las espaldas.

-¿De verdad piensas que podría ser buena madre para Vigo? -dijo Yuki, era una pregunta a la cual ella no sabía siquiera podría inquirir.

-Yo... ni siquiera sé si soy buen padre para Vigo... le doy de comer, lo hago dormir, juego con él, miles de personas hicieron eso con sus hijos en el pasado y estos terminaron de las peores formas, porque no existe una fórmula para eso de ser padre... tampoco existe una fórmula para eso de ser madre.

-Haces que todo suene mucho más aterrador de lo que es... -comentó Yuki.

-Lo sé... pero eso no es lo importante... Vigo necesita a un padre y a una madre que lo amen -dijo Len-. Yuki... yo de verdad no podría ver un futuro sin ti... verte convivir con Vigo y ver lo mucho que lo quieres me vuelve el hombre más feliz del mundo...

-Pero todavía me falta mucha experiencia... -replicó Yuki-. Para mi sería como ser una madre adolescente... -contestó ella.

-Lo sé, por eso no podría pedirte... -comenzó a replicar Len, pero Yuki lo interrumpió.

-Déjame terminar... -levantó un poco su voz-. sería como ser una madre adolescente sin razón alguna... yo de hecho no tendría el derecho de pararme en la posición de Rin, estaría como usurpando su puesto de madre, y estaría cargando con una responsabilidad que ni siquiera me corresponde, como si hubiera cometido un error que realmente jamás cometí... -intentó expresarse lo mejor que pudo-. pero es algo que de verdad quiero hacer, Len... soy una adulta y quiero formar parte de tu vida y de la de Vigo... quiero vivir contigo, y no he cambiado de opinión.

A Len le sorprendieron esas palabras, aunque sintió que Yuki pudo hablar con tanta facilidad gracias a que cubría su boca y parcialmente su mirada, pero aún así ella le abrazó después de decir eso, como esperando una respuesta.

-¿Ya te has decidido? ¿Ese quieres que sea tu regalo de cumpleaños? -dijo él recibiéndola en sus brazos, pegándola más a su cuerpo. Ella solo asintió-. Entonces supongo que no tengo alternativa... tengo que darte tu regalo...

Yuki se sonrojó más, pegando su cara al pecho de Len.

-Me haces sentir todavía como una niña... cumpliendo mis caprichos de cumpleaños... -dio avergonzada.

-Si no hubiera sido por eso, no habría empezado nada de lo que tenemos -comentó Len con gracia.

-Pero aparte de eso... es lo que te pedí que hicieras para hoy... todo eso que pondrá en riesgo tu estilo de vida...

-Es algo que yo quería hacer -dijo ahora él mientras la afianzaba más a sus brazos-. y es lo que tengo que hacer, como hombre responsable...

Pasaron por un rápido tunel que los hacía entrar en la oscuridad por unos instantes. Para cuando la luz volvió Yuki ya estaba abrazando a Len, pegando sus labios cubiertos por el cubrebocas contra los de Len. Los dos tenían los ojos abiertos y movieron sus labios el uno contra el otro, incluso si era por encima de esa tela suave, podían sentir los cambios en los músculos el uno del otro y suspiraron mientras continuaban lentamente, con las miradas aun cruzadas. Se rieron después de un poco y Yuki se sentó sobre las piernas de él.

-Eh... espera... todavía no... -Len trató de detenerla, poniéndose nervioso en cuanto la sintió sobre él.

-Tranquilo, a esta hora no hay nadie en el metro, era la hora en la que más me gustaba estar sola -dijo Yuki mientras que miraba a Len, pasando sus ojos por toda su cara mientras que suspiraba.

Len miró a su alrededor, colocando a Yuki más sobre sus piernas, pudiendo sentir los suaves glúteos de ella sobre su pierna.

-Me encanta poder estar contigo por eso, eres tan masculino, tan decidido, tan responsable... -dijo Yuki mientras olfateaba su cuello-. Y además de eso, tan valeroso, eres, tan espontaneo cuando te gusta, y tan creativo en todo lo demás -le abrazó por el cuello y Len correspondió al colocar sus manos alrededor de su cintura.

-Yuki... está bien, tu también me gustas... -dijo él mientras que se sentaba más cómodo, aprovechando de que el vagón del metro fuera solo para ellos-. Tu también has crecido bastante... te has vuelto cada vez más irresistible para mi.

-Lo sé, me haces sentir realmente deseada... -se precipitó para mover el cubrebocas de él y poder besarse los dos con un tanto más de libertad.

Len se apoyó contra el asiento, su cuerpo se relajó y la pudo sentar mejor, con ella colocando sus piernas alrededor de su cintura. Él beso solo continuó por unos minutos más mientras escuchaban las puertas detenerse y volver a moverse, sin saber si entraba alguien o no. Len miró, no vio a nadie.

-Yuki... ah... si continuas con esto, en esta posición, de verdad voy a terminar haciéndote algo aquí mismo... -dijo él, como si de verdad deseara cumplir su advertencia, pero también sabiendo que tenía que contenerse.

-¡Eh! -Yuki se sorprendió más de la cuenta, no esperaba a que Len dijera algo así, pero la sola idea le parecía una completa locura-. Espera... no hablarás en serio... ni siquiera estás tan... deseoso, ¿o si?

Se movió un poco contra él, descubriendo que Len ya estaba... preparado, su erección estaba ligeramente oculta contra su propio estómago.

-Eh... no me culpes por eso... llevamos una semana entera sin hacer nada de nada -se justificó Len.

-Pero... tan solo fueron unos besos... -continuó Yuki diciendo como si estuviera comprobando la calidad del regalo-. está tan duro ya...

-Ya te dije... perdón... eh... creo que debimos haberlo hecho en la noche en el baño mientras Vigo dormía su siesta -dijo él en lo que trataba de cubrirse.

-Está bien... ¿Qué es lo peor que podría ocurrir? -dijo Yuki-. Digo... es una locura hacerlo aquí... pero... -se sentía tentada por la idea de Len, pero él la miraba con cierto atrevimiento, un claro deseo de entender más del deseo de su novia, aunque él también fuera nuevo en el asunto.

-Yuki... no sabía que tenías ese fetiche... me sorprende que quieras ser exhibicionista... -dijo Len sorprendido, pero usando el tono de broma con el cual volvía su crítica inofensiva pero aun conteniendo la opción, con lo cual soltaba hábilmente su carnada.

-No es eso, exhibicionismo es algo que haces cuando quieres que la gente te vea -dijo ella mientras se abrazaba más del cuello de Len, pegando su cuerpo más a ella, como si deseara evitar que alguien los viera-. Lo que pasa es que... desde que me volví famosa con esa canción de Lagtrain, la gente ha dibujado cosas obscenas de mi, casi siempre en un vagón de metro... -le confesó.

-Lo comprendo, yo soy creo de los que más acumula arte erótica sin siquiera pedirlo... -corroboró Len.

-Me molestaba mucho... no sé que clase de cosas pasen por sus mentes, pero cuando imagino algo así contigo... lo imagino provocativo e íntimo... incluso si es en un vagón de metro... -añadió sin saber muy bien como Len reaccionaría.

-Yuki... eso me gusta, más de lo que imaginas, y tranquila, te ayudaré a cumplir con tu pequeña venganza... -dijo Len mientras le tomaba de los glúteos, como muchas veces cuando quería declarar el inicio de un momento íntimo en su hogar cuando tenían tiempo-. sería la mejor venganza poética contra esos autores que dibujan cosas sucias de ti... hacerlo, pero con alguien que te ama tanto...

-Contigo... lo que es sucio se siente tan tierno y tan... dulce... -dijo Yuki comenzando a derretirse por los toques de Len-. Pero... ¿No sería mejor hacerlo en mi camerino en el estudio de televisión? -dijo ella, aun resistiéndose.

-No creo... después de todo, tiene cámaras en esos lugares y será dificil estar solos -contestó Len, acariciado los pechos de Yuki por encima de la sudadera gris.

-Pero... aquí también tienen cámaras... -respondió Yuki sin contenerlo, ofreciendo sus pechos pequeños para que los disfrutase.

-De todos modos, incluso si alguien de seguridad nos ve, no importará a menos de que sea directamente un policía -dijo Len, presionando sus pezones de manera más provocativa-. Créeme, me lo explicó Piko...

-¿Él y Miki lo han hecho? -dijo ella sin creerlo, con su cara enrojecida por los toques.

-Más de una vez... de hecho tal vez concibieron a su bebé en uno... -añadió Len.

Yuki ya no encontraba más cosas que decir, siguió tocando ligeramente a Len. Su corazón se había acelerado demasiado, sentía sus piernas temblar de la emoción de lo que podría ocurrir. Suspiró, tratando de contenerse un poco, pero es que... la tentación seguía ahí, deseaba poder sacar eso de su mente y de su sistema. Aún cuando era una tontería, sentirse tomada por Len en ese mismo lugar se sentía como algo que tenían que probar antes de volverse plenamente adultos, como una aventura final.

-Está bien... pero primero me gustaría usar mi boca -dijo Yuki, conteniendo su respiración un poco tras decirlo, como si se sorprendiera de lo penoso que sonaba.

Len obedeció, desabrochó y bajó su bragueta, un poco apretado, su miembro erecto salió de su pantalón, duro como si no tuviera vergüenza de hacerlo en público. Se veía algo rojo y por supuesto, de la punta empezaba a escurrir el fluido preseminal.

-Ah... de verdad estás preparado -dijo Yuki sorprendida, agachándose un poco, aun con sus piernas sobre el asiento-. Déjame aliviarte un poco...

Levantó el cubrebocas por debajo, acariciando el miembro de Len un poco antes de empezar a meterlo a su boca, conociendo los movimientos para hacer que él lo disfrutara más.

-Ah... hacerlo aquí... no pensé que te emocionaría tanto... -comentó él mientras miraba a su alrededor, sintiendo una presión extraña, como si deseara eyacular lo más pronto posible por el temor a ser descubiertos, pero también siéndole esto imposible, el placer era de nuevo demasiado intenso para concentrarse.

Desde su punto de vista su pene desaparecía dentro del cubrebocas de Yuki, mientras que ella lo miraba, y aun sabiendo que era dentro de su suave y cálida boca, el placer extra era por esa pequeña intención de ocultarlo en plenitud de un lugar público.

-Yuki... te ves tan... sensual... -susurró mientras la empujaba un poco más y movía su miembro dentro de la boca de ella, ya casi acostumbrada a no tener el reflejo cuando lo sentía a profundidad.

Ella comenzó a gemir mientras lo acariciaba y lo masturbaba, encargándose de acariciarle las partes más sensibles con su lengua. Lo miraba a los ojos de vez en cuando, no sabía ni siquiera si había alguien que los mirara desde lejos, pero poco le importaba.

-Yuki... muevete un poco más... -pidió Len mientras se movía él mismo, preparando la sorpresa.

De un solo movimiento empujó un poco más a Yuki, sintiendo que podría estar a punto de asfixiarla, no se contuvo y eyaculó dentro de su boca.

Trató de silenciarse un poco, doblando la espalda hacia adelante y abrazando la cabeza de Yuki, mientras que ella cerraba los ojos y trataba de concetrarse en tragar lo más posible sin vomitar por el repentino disparo de esperma en su boca. Su cuerpo entero se tensó, y si bien no le era posible decir que se corrió, la sensación de mareo y falta de aire le provocaron una sensación muy similar.

-Perdón... perdón... -se disculpó Len mientras trataba de separarse, viendo como Yuki se concentraba en lamer hasta lo último de su pene-. De verdad me estuve conteniendo esta semana...

-Está bien... podrías haber avisado... lo siento por no poder tragarlo -contestó ella, desviándose y buscando un pañuelo en donde soltar todo el esperma desperdiciado-. Pero está bien... me alegra poder haberte complacido -dijo mientras que se abrazaba a él.

-Me alegra cuando dices eso... me haces sentir que te importo lo suficiente... -comentó Len con cariño mientras sujetaba a Yuki de la cintura-. en seguida te daré lo que sigue -dijo Len levantándose, empezando a acariciar un poco su miembro.

-¿Eh? Espera... ¿Aquí mismo? -dijo ella mientras lo miraba con incredulidad.

-Si... mejor hay que apresurarnos... nuestra parada se acerca... -dijo Len con el doble sentido más evidente, recostando a Yuki en el asiento, levantando su sudadera para ver la ropa interior de ella.

-Pero... normalmente necesitas unos minutos para reponerte, y un pequeño descanso -dijo ella, permitiendo que él hiciera todo lo que quisiera, dejándose levantar la sudadera y remover su ropa interior, cubriéndose bajo el cuerpo de él para que la cámara más cercana no la captara.

-Lo sé... pero creo que puedo volver a ponerlo duro aquí... -dijo él mientras que pasaba las piernas de Yuki a los lados de su cintura-. Esto es muy emocionante... deberíamos hacerlo más seguido... -añadió, frotándose primero ligeramente contra ella.

-No... esto es solo para una vez -dijo ella, correspondiendo a la posición, separándose adecuadamente para permitirle moverse y frotarse-. de verdad... se va a poner tan duro tan pronto... -susurró sorprendida por ver cómo el miembro de Len se endurecía conforme se frotaba.

-Si... me sorprende... me siento seco... pero duro a la vez... -comentó Len, ahora él aprisionándola con sus brazos para evitar que el movimiento del vehículo los afectara.

Efectivamente, aunque Len seguía agotado y su miembro se sentía como una manguera flácida tras haber dejado de transportar líquido, conforme se siguió frotando contra Yuki, empezó a levantarse nuevamente, fruto de su deseo de continuar "profanando" ese mismo transporte. Gimió cuando estuvo duro de nuevo, y como si de una máquina se tratase, sintió una corriente eléctrica al momento de traspasar entre el vello púbico de Yuki y finalmente empezar a penetrarla.

-Está más duro que de costumbre... -comenzó a decir Yuki, tratando de respirar para darle mayor facilidad a Len de entrar en ella-. Me siento más vulnerable...

-Tranquila... estás conmigo -dio Len un empujó con sus caderas, entrando en ella con facilidad-. Puedo sentir como... pese a eso, tu interior me recibe tan bien, como siempre -se inclinó para besar sus labios, moviéndose suavemente mientras que las pequeñas variaciones en el ritmo del tren los mecían a los dos en su improvisado lecho de amor.

Pues incluso tras haberse excitado con la idea de ser descubiertos, con el temor y la tensión al lado del goce de la aventura, no pudieron evitar encerrarse en esa pequeña burbuja de placer incontenible. Se comenzaron a mover más en distintas posiciones, con Yuki sujeta al cuerpo de Len, colgada mientras se dejaba llevar por las penetraciones, besándose con entrega y siquiera molestarse en cada estación a la que llegaron sin percatarse; aunque al menos Len se mantuvo a escucha las dos primera veces.

Finalmente ya era más una actividad divertida en lugar de una arriesgada. Len se inclinaba sobre Yuki, la atrapaba con su propio peso mientras ella lo atraía con sus piernas hacía él, encerrándolo.

-Yuki... ya casi... va a salir... -dijo Len, concentrado en el plaer en la punta caliente de su miembro.

-Está bien... hazlo dentro -dijo ella, sintiéndolo suave y caliente como siempre, con sus fluidos mezclarse una y otra vez-. Tranquilo... usaré la anticonceptiva -advirtió ella, dándole espacio para que él se moviera.

-Perfecto... porque no quería contenerme... -contestó Len, acariciando los pechos de Yuki, iniciando el movimiento mecánico que él prefería para lograr el orgasmo dentro de ella.

Yuki cerró los ojos, sujetándose de una de las barras del metro, finalmente sintiendo como Len alcanzaba el orgasmo y se derramaba dentro de ella, sintiendo nuevamente su semen espeso y cálido en su interior, alcanzando el fondo de su útero. Sus piernas se cerraron más, el cuerpo entero se le tensó mientras los dos se entregaban al éxtasis.

-Salió... un poco menos... -dijo Len mientras se retiraba lentamente, sintiendo como su cuerpo le castigaba por el segundo orgasmo seguido con un mareo y la sensación de que su miembro se dormía de pronto.

-Está bien... fue increíble... como siempre... -dijo ella, sonriendo por el éxtasis del momento, complacida con el aroma del sudor de su querido Len en su cuerpo y feliz por haberse unido a él de nueva cuenta, como un gran regalo de cumpleaños.

Len no pudo contenerse y se acercó a ella, acariciando su mejilla y metiendo su dedo pulgar entre sus labios, fue obedecida por Len rápidamente y besó y lamió su dedo. Solo después de eso y unos cuantos besos más se separaron, teniendo la decencia de limpiar los fluidos derramados en el asiento con una servilleta y retirándose del lugar. Pero antes de irse, Len miró a sus espaldas.

-Yuki... eh... -musitó, en el fondo del tren había un chico de cabellos rizados que le cubrían la mirada, pero aunque sus ojos no eran visibles su cara era de un claro desasosiego, pues su boca estaba abierta y temblando y sus mejillas completamente sonrojadas.

Ese chico lo había visto todo.

-Creo que lo conozco -dijo Yuki para sorpresa de Len-. Va a mi clase y siempre se sienta detrás de mi... es un poco raro -confirmó su identidad.

-¿De verdad? -dijo Len en lo que bajaban del metro-. Eso significa que puede...

-Tranquilo... es muy tímido, y para nada diría algo de una antigua compañera suya -dijo Yuki con una sonrisa-. Recuerda que iré a la universidad el siguiente año -añadió con una sonrisa cómplice.


De esta manera las cosas se desarrollaron hasta finalmente volver a retomar la ruta. Estaban a 5 paradas del metro de distancia y ya solo faltaban 5 minutos, pero por suerte pidieron una prorroga, y el programa de todos modos había tenido malentendidos que provocaron una serie de retrasos internos y se disculparon con la audiencia por mover la presentación de Osage-chan hasta el final.

Como en muchas otras ocasiones, Yuki entró, sintiéndose lastimada por no ver ni un detalle por su cumpleaños en su camerino. Se encaminó y habló con el resto de staff que estaba preparando las cosas, usando sus palabras para incluir a Len como parte de los músicos de estudio que tocarían en su presentación. Con su estilo de vestirse pasó desapercibido frente a todos.

Para cuando inició la entrevista, ella se presentó. Le sorprendía lo igual que eran las cosas en todas sus presentaciones. Siempre una chica joven al lado de un sujeto mayor que daba opiniones contrarias, los juegos y las preguntas que buscaban incomodar y demostrar a su personaje como la cosa más "Kawaii" que existía. Era lo mismo para todas las chicas que iban, Miku incluso le había confesado a ella y a todas las demás Vocaloids que al momento de participar en la entrevista solo apagaran sus cerebros y fueran tan atractivas para el público soltero masculino como les fuera posible. Al menos Miku podía sonreír y la gente se reía con las tonterías que salían de su boca sin in primer pensamiento de reflexión, en cambio "Osage-chan" tenía que estar con una mirada vacía y carente de emoción.

Así fue toda la presentación inicial. La entrevista en donde hablaban de ella, en donde de vez en cuando hablaban de "Yuki" como una etapa pasada de su vida, recordando momentos incómodos de cuando era una niña pequeña y cantaba con Kiyoteru. Para cuando finalmente sería La presentación musical, se acercó al escenario, presentando a sus músicos. Se acercó a Len y le hizo una pequeña seña que nadie entendió, justo antes de empezar a tocar las canciones programadas.

La presentación salió bien con ella manteniendo su voz al nivel correcto sin salirse demasiado. Canciones de angustia, de ansiedad, de soledad y de tristeza era lo que la gente más gustaba de ella. Y para cuando por fin terminó, se mantuvo con la misma expresión de siempre.

-Hola a todos... ahora que tengo un momento para hablar... -dijo sabiendo que tendría uno o dos minutos libres-. Quisiera hacer un importante anuncio, quisiera anunciar que tengo un novio con el cual empezaré a vivir de ahora en adelante.

Rompió la mirada seria y miserable mientras levantaba los ojos, abriéndolos claramente y sonriendo. La gente enloqueció... eso es decir poco. La gente más sana, probablemente visitantes y espectadores comunes del programa se alegraron, como si eso hubiera sido la típica noticia de la farándula, mientras que otros cuantos, los fanáticos que habían llevado sus bandas de "Osage-chan" y que estuvieron coreando cada una de las canciones, cayeron al suelo con desesperación y tristeza, soltando, en muy mediáticos casos, alaridos de desesperación y decepción.

-Mi novio está aquí presente -dijo mientras daba un paso hacia atrás, tan solo esperando a que todos se silenciaran.

Sin saber si es que era permitido, Len dio un paso al frente y se retiró el cubrebocas y la capucha, revelando su cara. Lo que antes había sido una celebración se exaltó todavía más que antes, ahora con la gente gritando de emoción y de incredulidad. Muchas de esas personas eran fanátios de Vocaloid desde hacía años y se sorprendieron al ver a Len salir de su papel de simple tecladista y tomar la mano de Yuki.

Ni siquiera los presentadores se contuvieron, uno de ellos celebrándolos a los dos y otro más hablando, de forma rápida, como las acusaciones de incesto contra Len eran carentes de todo fundamento, como si quisiera sentar las bases de un hecho histórico.

-Creo que ahora va a haber menos trabajo para nosotros... -comentó Len una vez que los dos salieron-. creo que el Master nos lo dijo hace un tiempo, la gente busca a "Los gemelos Kagamine" no a "Len Kagamine y Yuki Kaai" -se lamentó.

-Lo sé... espero que no cause demasiados problemas para ti... -dijo Yuki mientras llegaban a su camerino-. Solo quería sentir que éramos pareja... de forma más oficial -confesó, ahora preguntándose si de verdad había valido la pena.

-Y eso me encanta... honestamente, yo mismo quería deshacerme del estigma del incesto, más ahora que Vigo crecerá y empezará a conocer del mundo -contestó Len-. Me alegra dejar de tener esta relación en secreto... -añadió.

-Lo sé, pero piensa que lo bueno es que seguiremos teniendo nuestros secretos -los dos se sentaron en el sofá que se les ofreció-. Como por ejemplo, que todo este tiempo tuve tu "lechita" dentro de mi -guiñó su ojo mientras sonreía.

Len se sonrojó, eran la clase de cosas que a nadie le podían contar, eso lo volvía un regalo de cumpleaños más especial.


Fin del capítulo 9