Catorceavo cumpleaños con Len
De esta manera Len y Yuki se comprometieron. De entre las personas que lo entendieron más fueron sus amigos cercanos, de los demás, ya se habían hecho a la idea de que terminarían juntos, pero Rin... ella no pensó que fuera gracioso, y solo miró a Len con tanto odio como pudo cuando este le dio la noticia. Le dijo pocas cosas, una de ellas fue:
-De haber sabido que terminarías con ella... te habría dicho que ignoraras su estúpido cumpleaños
La boda fue cosa sencilla, por suerte. Los dos tenían pocos amigos y la ceremonia legal fue en una oficina cualquiera en mitad de la noche mientras que la boda religiosa fue en una iglesia cercana a la casa de Yuki, en donde Kiyoteru había conocido a Yuki por primera vez y la había convencido de ser cantante. Durante la ceremonia fue de hecho el padre adoptivo de este quien presidió y quien los casó finalmente a los dos. Len se sintió nervioso, usando un traje de color negro y Yuki, pee a todo vestida de blanco, con Miki y Piko siendo los padrinos de boda y su pequeña hija IA entregando los anillos.
No hay mucho que decir más de ese asunto, excepto a que fue mejor de lo esperado, con Len convirtiéndose en el esposo que siempre quiso y Yuki abrazada de él, sin poder creer que se cumplía su sueño de toda la vida. Aunque su rutina diaria no cambiaría demasiado, algunas cuantas cosas si lo hicieron. Por ejemplo, que ahora tendrían menor cantidad de trabajo debido a que la gente los tendría que elegir más o menos solo por el talento, en lugar de la apariencia, que era un enorme porcentaje en la carrera de los Idols.
Len había comenzado a trabajar en un área de contaduría, siempre desde casa, pensando en la forma en la que podría saltarse su trabajo lo más posible para estar con Yuki. El gobierno le obligaba a su empresa a darle días libres, viernes de medio día, y demás facilidades que se supone, tenían que mejorar la calidad de vida y la felicidad general de los trabajadores del país. Casi nadie aprovechaba este beneficio, pues el "bushido" convertido ahora en la opresora cultura laboral japonesa, hacía que los empleados nunca quisieran tomar dichos beneficios. Len no, él tomaba dichos beneficios, huecos legales, vacíos posibles, y al final, pese a volverse el empleado más odiado por su jefe, él sabía que hacía suficiente por la empresa, y por su futuro financiero.
En cuanto a Yuki, como una recién graduada y egresada, las cosas no eran tan sencillas. Se conformó en tomar parte de su dinero para manejarlo a como fuera posible, aprendiendo de inversiones gracias a Miki, pero no había suficiente para hacer proyectos con mucha facilidad. Lo cierto es que habría deseado continuar con la música, pero aunque Miku era ahora la dueña de una disquera propia (de lo que consiguió luego de una litigación con su exesposo en donde consiguió quedarse con la mayoría de su dinero), no se sentía cómoda pidiéndole trabajo, sabía que Miku le daría empleo en menos de lo que terminara de pedírselo, pero sería por un trato completamente preferencial.
Pero tuvo un golpe de suerte, en un día en el que salió a pasear a Vigo al lado de su querida amiga Kiritan, y de sus dos hijos, Kazuna y Masamune. Meintras las dos caminaban, Kiritan dijo una frase refiriéndose a la forma en la que el viento les empujaba el cabello hacia atrás. Después de eso, Yuki la cantó en a capela, con una melodía tranquila. Pasado de esto, y por lo mucho que la canción le gustó a los niños, Yuki tuvo la idea de presentársela a Miku, la cual pensó que sería un gran éxito, y esta le pidió a Yuki que la compusiera y se encargara de toda la parte técnica, y si lograba sacarla de la mejor manera posible, entonces lograría quedarse con el empleo.
Era la mejor oportunidad posible, y Yuki le dio un sonido infantil, tranquilo, con una flauta de pan algo desafinada que recordara la apariencia infantil que ella daba. Luego de completarla un artista hizo una pequeña animación y la canción terminó siendo todo el éxito. Más que nada, un éxito viral, aunque solo en su país de origen, incluso un éxito más que las canciones que hizo siendo "Osage-chan". Por supuesto, agradeció a Kiritan, y aun así, con todo eso, la canción se volvió la mejor fuente de ingresos para Yuki, cuando fue usada para múltiples comerciales y saliendo como refritos en cuestión de meses.
Eso fue lo que ocurrió cuando Yuki tuvo veintidós años. Ahora tenía un buen trabajo y un buen esposo. Sabía muy bien su nuevo deseo de cumpleaños y por suerte, en este caso, Len, y solo Len, podía dárselo... pero le ayudaría en todo lo posible.
Era ya la hora de regresar del paseo de la familia, habían ido a comer a un restaurante agradable para la familia en donde habían multiples animales y Vigo se había divertido jugando con todos ellos. Len parecía más complacido que todos por la idea de celebrar el primer cumpleaños de Yuki en familia, pero también un poco ansioso, pues Yuki le había prometido que le podría dar su regalo de cumpleaños hasta en la noche.
Entraron en el departamento, Vigo entró corriendo, directamente a guardar la pluma de una lechuza que había caído sobre su cabeza durante la visita de los animales en ese restaurante especial.
-Finalmente... -dijo Len mientras se sentaba en el sofá, se sentía completo, más que otras veces.
-Si, ese niño tiene mucha energía para tener seis años -dijo Yuki impresionada-. a su edad solo me gustaba leer y dormir... creo que eso era todo, y saltar por los charcos de lluvia durante el verano con mis botas -añadió.
-Es un niño muy listo también, a su edad apenas yo aprendía a tocar la flauta -dijo Len sentado en el sofá, aun pensando en lo que pasaría.
-Si, me he dado cuenta de que es todo un prodigio... espero que podamos aprovechar su inteligencia dándole una buena educación.
-Yuki... mírate... hablando como toda una madre... -dijo Len, a lo que ella respondió con un fuerte sonrojo en sus mejillas.
-G-gracias... pero aun no sé si puedo llevar ese título -admitió con vergüenza.
-Pero has sido su mamá desde hace unos cinco años... -dijo Len, asegurándole mientras que le abrazaba por el hombro-. él realmente está emocionado de que lo seas...
-Me sentiría como si estuviera metiéndome en el lugar de Rin...
No dijo nada más, pues cuando estaban conversando, Vigo se acercó por detrás, distrayéndolos con el sonido de sus pisadas, mirando a Yuki con sus grandes ojos azules.
-¡Mamá, mamá! -le gritó el pequeño, Yuki se quedó unos momentos sin contestar hasta que se dio cuenta de que era, de hecho, a ella a la que se refería.
-Eh... Si, Vigo, ¿Qué pasa? -se había emocionado por esas palabras, pero tomó el control rápidamente.
-Sé que es tu cumpleaños, pero... ¿podemos tomar la clase de piano de hoy antes de dormir? -preguntó esperanzado, apenas podía contener la emoción de pensar en eso.
-Hijo, tu mamá de seguro preferiría descansar hoy, puede que quiera dormir más -dijo Len, aunque sabía que no iba a dormir precisamente, no como parte de su cumpleaños.
-Está bien, Len, puedo darle una lección rápida, al fin y al cabo, Vigo aprende muy velozmente -dijo ella tranquilamente, acariciando el cabello del pequeño.
-Bien, quiero aprender esa canción que me estabas enseñando... Genosis... Gnosis... -trataba de recordar él el nombre.
-Gnossienne, número 1 -le comentó Yuki a Len, como si le quisiera aclarar más a él-. pensé que le parecería depresiva pero parece que no...
-¡Si, me encantó esa canción! -agregó Vigo.
-Perfecto entonces te la enseñaré con todo detalle, pero no te desveles practicándola en tu teclado otra vez... -le aclaró Yuki-. Y más vale que tomes tu baño temprano.
-Está bien, mamá, gracias -dijo él y se fue a preparar su propio baño, ya desde hace unos meses era capaz de hacer casi todo para poder ducharse el solo.
-¿Lo ves? Eres una buena mamá -le dijo Len.
-No puedo creerlo... me lo dice desde hace unos cuantos meses... y me siento tan conmovida cada vez que lo hace -dijo Yuki colocando sus manos en sus mejillas-. Se siente tan hermoso ser su mamá... de verdad no sentía que lo mereciera... -sentía deseos de llorar de tanta ternura.
-Bueno... en realidad él fue el que me pidió permiso para eso -le confesó Len.
-¿No lo dices solo para hacerme sentir aun mejor? -preguntó Yuki, extrañada.
-No, es en serio, él desde hace mucho quería tratarte así... y cuando le dije que nos íbamos a casar, fue cuando se llenó de alegría porque finalmente serías su mamá de verdad -se alegró de poder darle esa información a Yuki.
-Supongo que... Rin nunca fue muy entusiasta en eso de ser madre.
-Tal vez no... pero incluso si lo fuera, tu siempre le provocaste ese sentimiento maternal a Vigo... ahora puede decirte así -la abrazó con cariño.
-Gracias, Len... nunca pensé que de verdad esto llegaría a pasar... -suspiró ella, agradeciéndole-. Aún hace falta que vaya a darle las clases, pero cuando termine... quiero que me des el regalo de cumpleaños -dijo Yuki, levantándose y yendo al pequeño estudio musical en el cuarto de Vigo.
Pasaron unas cuantas horas, Len se había puesto su pijama holgada y se había preparado con algunas cuantas cosas, incluidos condones, aunque les habían dicho que no eran permitidos en el matrimonio cuando lo consultaron con el padre de Kiyoteru, era lo que usaban para su noches de pasión en donde querían protegerse. Aparte de eso, estaba ya listo y se preparaba para lo que fuera a pedirle Yuki. Se sentó en la orilla de la cama y en eso escuchó como la puerta del baño se abria.
De esta salió Yuki, se habían puesto de acuerdo en que Len le dejara darse un baño antes de empezar a hacer... lo que deseaba, pero no fue solo eso, sino que también quería ponerse una ropa especial.
-Estoy lista para recibir mi regalo... -dijo ella saliendo.
Llevaba puestas pantimedias negras y un leotardo que le cubría la entrepierna y los pechos escotado en V y muy apenas cubriéndole lo apropiado, mientras que llevaba una cinta en el cuello con un moño y unas orejitas de conejo. Era el típico traje de conejita "playboy" de color blanco, que quizá no era llenado de la mejor forma por los pechos de ella, pero para Len parecía ser más que suficiente.
-Oh... vaya... -trató de procesar la vista ante él, como intentando enfocarse en un solo punto, pero miraba sus piernas, sus muslos, sus caderas, sus pechos, incluso sus hombros y su cuello se veían deliciosos para él-. Yuki... parece ser que de verdad... en este caso, el regalo será para mi -sentía su respiración un poco más descontrolada de lo usual.
-Jeje, gracias, no pensé que te gustaría tanto, pese a todo lo que ha pasado, no me siento que lo llene muy bien -se dio la vuelta, las pantimedias levantaban un poco sus glúteos, y no se molestó en tentar más a Len más que sosteniéndolos un poco para sacudir su colita de conejo que tenía en la parte baja de la espalda.
-Está bien... Yuki... para mi lo llenas perfecto -sentía la emoción levantándose, ya preparando su erección sutilmente con una mano.
-Espera... antes de empezar... -dijo ella, volviendo a encararlo, acercándosele y abrazándolo, para después sentarse en sus piernas-. Te quiero comentar de mi regalo...
-Tengo una pequeña idea de lo que es... -dijo Len mientras la sostenía de las posaderas y la empezaba a sentar contra si mismo.
-Está bien... quiero que me des un bebé... -musitó ella, casi de forma inaudible, pero Len lo comprendió todo.
Sus ojos se abrieron, realmente fue como un balde con agua fría para él, tal vez menos esperado de lo que tendría que haber sido, pero lo era. Él la miró, aún sosteniendola de la cintura, sin negarse o ceder, pero la miró de arriba hacia abajo.
-Yuki... ¿Estás segura? -su voz no sonó cruel, ni autoritaria, ni tampoco le retaba a nada, solo era una pregunta sincera.
-Solo por una parte... y es que de verdad quiero crear vida contigo, Len... de verdad quiero llegar a sentir lo que es unirme de la forma más íntima posible con el hombre que amo y llevar tu semilla creciendo en mi -habló con verdadera alegría, pero con algo de temor también. Se notaba que era una idea que rondaba su mente, y aun con todas las preparaciones, esperaba la aprobación de su esposo-. Si... no podré estar siempre segura de cuando hay que serlo... pero siento que podríamos pasar toda la vida esperando si no decidimos simplemente hacerlo...
-Nunca estaremos seguros a un ciento porciento -dijo Len, pues él mismo había discutido esa idea con ella, de cómo la infancia de ella y de Rin no fue tan terrible por lo material, sino por el abandono de su padre-. eso es cierto... y por ahora, económicamente no estamos nada mal...
-Exactamente, eso es algo que podríamos superar incluso si estuviéramos mal... -insistió.
Era un temor que ellos dos tenían, seguir el camino de la vida sin hijos, igual que el resto de su generación, que sin duda alguna, morirían junto con sus líneas sanguíneas.
-¿Yuki... de verdad deseas crear vida? -le preguntó más frontalmente-. traer a alguien a este mundo, quizá la decisión más compleja que puede existir -le tomó de la mano, indicándole que no era algo que tendría que afrontar sola.
-Si... ya he tomado la decisión desde que me casé contigo... quiero ser la madre de tus hijos... hacer bien las cosas -se levantó y se sentó mejor sobre él, con sus piernas alrededor de su cintura-. Len... hazme un bebé... quiero que me embaraces...
Ella misma se sorprendió de lo vulgar que podría sonar eso, abrazándose más de él. Len también tuvo esa fuerte sorpresa, pensando por unos segundos como poder responder a eso sin hacer que se perdiera esa intimidad especial de pareja demasiado rápido.
-Solo tienes que pedirlo una vez -contestó, ya sintiéndose preparado para eso.
Con un ágil movimiento la colocó sobre la cama, ahora preparado para cumplir con lo que había dicho, no sin antes despojarse de sus prendas él mismo, revelando sin problema su erección levantada y su pecho bien formado.
-Len... te pones tan intenso cuando estás desnudo... -dijo Yuki mirándolo con deseo, acariciando un poco su pecho antes de recibirlo con un beso.
-Puedo sentirte mucho mejor de esta manera -dijo él acercándose más a ella y besando sus labios nuevamente, cumpliendo en frotar su cuerpo desnudo contra el traje de conejita.
Era verdad, Len disfrutaba del contacto físico más que ninguna otra cosa, disfrutaba sentir sus hombros siendo acariciados, su pecho frotándose contra el sudoroso pecho de Yuki, las caricias en las piernas, en la espalda, y poder compartir el calor mientras cumplía la función de darle placer a su esposa. Era algo en lo que solo ella podía complacerla en este punto, entendiéndose mutuamente en cuanto se disfrutaban.
Len lamió su cuello, sus hombros, sus axilas, y luego sus pechos mientras bajaba su raje ligeramente, emocionado más que muchas otras veces, lamiéndole el cuerpo como si estuviera preparándola para un tipo de ritual, acariciando su cuerpo bajo con una moción casi ceremoniosa, removiendo el traje a un lado y masturbándola por sobre las medias.
-¡Ah! Len... con cuidado... -gimió Yuki, de pronto, sintiéndose como asaltada de pronto por bastantes emociones.
-Yuki... no sé si puedas pedirme que me contenga un poco -dijo Len avanzando nuevamente hasta el espacio entre sus piernas-. Es la primera vez que me siento con este tipo de libertad, pero también que me das este tipo de cometido, como si me hubieras dado una misión solo para mi.
Empezó a lamerla, recostándola a plenitud mientras él mismo se estiraba, lentamente posicionándose a lo largo de ella. Yuki apenas se dio cuenta como entre todo el giro terminó con Len colocando su miembro frente a su cara. Correspondió y empezó a chupar la punta de su pene con delicadeza, acariciando sus testículos como si requiriera de cuidarlos especialmente, pues de ellos saldría su potente semilla.
-Len... espera... esto es demasiado... -dijo Yuki separándose un poco, sintiendo la fuerza del orgasmo impidiéndole controlar sus movimientos mientras sacaba el pene de su esposo de su boca-. Me estoy excitando de más... no puedo evitar sentirlo demasiado... dentro de mi -habló acariciando su vientre con una mano.
Era verdad. La petición, la actividad, la situación, todo lo que envolvía el contexto entre los dos y esta situación, junto con el aroma de sus sexos combinados, la cercanía en la cama, la planeación, todo eso sumaba a que ella claramente aprovechaba en que ese día coincidió lo más cerca posible con su día más fértil de ovulación.
-Es muy emocionante... es como querer iniciar una nueva aventura... -dijo Len, acomodándose al lado de ella, a la misma altura, aún con su erección a plenitud.
-Jeje, sin duda lo va a ser... -dijo Yuki, tomando un poco la delantera y acariciando el pecho de Len-. Me alegra tanto que estés feliz por esto, pensaba que podrías oponerte... o tal vez sentir algo de miedo...
-Tengo miedo, sin duda alguna... tal vez sonará hipócrita siendo que ya tenemos a Vigo con nosotros, aunque en su caso no tuve verdadero miedo hasta que lo sostuve en mis brazos -comenzó a explicar Len-. Pero la cuestión es que no tengo tanto miedo como esa vez... porque si algo me dijo Piko cuando él tuvo a su hija fue que siempre que un bebé se haga con mucho amor, las cosas no pueden salir muy mal...
Tomó a Yuki y la colocó sobre si mismo, ella se movió el traje de conejita, haciendo espacio suficiente para poder sentir directamente su intimidad, percibiendo lo húmeda que se encontraba.
-Está bien... sea como sea... lo vamos a hacer con mucho amor... -dijo Yuki acariciando su intimidad, mirando con tentación el miembro erecto de Len con la cabecita gruesa y aun lubricada de sus propios fluidos-. e incluso si se molesta porque jamás pidió venir al mundo... le haremos saber que vino por nuestra decisión de amor.
Tras decir esto, dejó salir sus dedos, ahora escurriendo un poco de sus fluidos, estirando sus dedos para mostrar la viscosidad, conociendo que era indicativo de su máximo día de ovulación.
-Me gusta como piensas... ahora, hazlo tu misma... quiero ver como recibes tu regalo... -dijo Len, viéndola sentarse lentamente.
Era lento pero un intenso desfrute verla sostenerse de él mientras la penetración ocurría, embonando los dos mientras ella suspiraba y en cada pequeño movimiento. No fue directo, ella dio pequeños movimientos de arriba hacia abajo hasta sentarse por completo, uniendo sus pelvis y quedando unidos por completo.
-Ah... puedo sentirte por completo... tan grande... tan duro... -dijo Yuki mientras acariciaba su vientre, calculando la profundidad a la que tenía que estar-. ¿cómo es posible que llegues hasta el fondo?
-No lo sé, pero puedo sentirte... correctamente... -dijo Len, dejando que ella lo aplastara un poco mientras se dejaba caer con el placer que comenzaba a recorrer su cuerpo.
Para los dos era una vista deleitosa, Yuki podía ver a Len sonrojado siendo dominado por ella, sin camisa, sudando, con la boca abierta mientras respondía a cada pequeño movimiento que ella hacía. Mientras que Len la podía ver elevada, moviéndose con excitación mientras podía acariciarla y sentirla por completo, pasando sus manos sobre sus pechos, sus caderas, de vez en cuando acariciándole el cabello y las mejillas, aprovechando para introducir su pulgar entre los labios de su esposa y dejar que ella lo besara y lo chupara con energía.
-Esto es demasiado bueno... Len, me encanta... -dijo ella mientras empezaba a moverse de arriba hacia abajo, primero con tranquilidad, pero luego moviéndose activamente, saltando con sus piernas lo suficiente para moverse y provocarse placer.
Sin decir más, Len cerró los ojos intentando contener demasiado sus gemidos, para ver si no se corría muy pronto. Sintiéndola moverse en círculos, encontrando nuevas maneras de gemir.
-Yuki... muévete como lo desees... hazlo -dijo él como si le diera el permiso, acariciándole las caderas para ayudarla a moverse, en círulos, deseando que se maximizara el placer.
-Eso haré... me voy a correr... me voy a... -elevó la voz mientras curveaba la espalda, moviéndose más rápido, sin siquiera poder ver a Len mientras lo hacía, pero musitando su nombre una y otra vez.
Sus piernas se tensaron, su espalda se curveó y apretó las manos de Len mientras gemía con fuerza. Su cuerpo entero recibió el choque de placer mientras que suspiraba y su interior se ajustaba y palpitaba alrededor del miembro de su querido esposo.
-Len... mi Len... eres solo mío... -trató de tranquilizarse, inclinándose un poco sobre él, para después terminar recostada sobre su Len, con los brazos a los lados de su torso.
-Lo sé, Yuki, lo sé, prepárate... -la mirada de Len era todavía completamente tranquila, como si nada de eso le hubiera afectado, tan duro como antes, y aún perfectamente en su interior.
Entonces Len empezó a moverse, primero lentamente, sosteniendo a Yuki por la cintura, apoyando mejor sus pies en la cama mientras se movía continuamente. Yuki empezó a gemir en respuesta a su movimiento mientras ella misma se sostenía del cuello de él.
-Perfecto... más rápido... -comentó Yuki, sujetándose de él, sintiendo como cada uno de los movimientos de Len terminaban por ser una estocada profunda en su interior.
Era una de sus posiciones favoritas, con ella sobre él, con Len dando toda su energía para poder penetrarla más rápido, disfrutando del choque de sus cuerpos, del calor liberado en cada estocada y en la forma en la que ella se pone a gemir. Pese a ser Yuki la que se encontraba arriba, Len podía sentir cómo era él el que la dominaba, dando empujes más fuertes para que ella gritara con la respectiva energía liberada.
-Prepárate Yuki... hay que... llegar juntos... -habló Len con la voz entrecortada, acariciando los glúteos de Yuki para moverlo más rápido.
El rebote era fuerte y activo y los dos parecían estar por completo perdidos en el momento. Las piernas de Yuki caían de cansancio pero se tensaba por la expectativa de llegar a correrse finalmente con su amado. Len se preparó, su miembro liberaba sus fluidos para la lubricación, moviéndose justamente con la fuerza necesaria, en la profundad necesaria. Se preparó mentalmente, la idea de que con aquella acción Yuki y él iban a concebir era más que solo un deseo sexual, lograrlo era su objetivo, su deseo de vida, algo que lo cambiaría todo desde ese día, y de ahora en adelante, Yuki sería solo de él.
-¡Yuki! -No pudo decir nada más, de un empuje fuerte estalló en su interior, disparando su semen caliente y cargado en el interior de ella, sin dejar de moverse como si fuera una bomba entregándolo todo.
-¡Len... todo... dámelo todo! -gimió ella abrazándolo, solo obedeciendo ligeramente a los movimientos de él, pero sosteniéndose tan fuerte que apenas lo dejó moverse.
-Yuki... sí... déjame... dártelo... -dijo Len, agotándose mientras empujaba más y más hasta dejar que saliera todo lo que tenía, cayendo los dos uno sobre el otro.
Len pudo sentir cómo su miembro era succionado y el interior de Yuki le apretaba con intensidad.
-Se nota que tu interior desea hasta la última gota... -dijo Len con una sonrisa cerrando los ojos, respirando mientras estiraba su cuerpo.
-Es porque lo quiero todo... todo... -dijo Yuki mientras se movía un poco más rápido, hasta finalmente dejar que el miembro de su esposo saliera de su interior.
Len suspiró de nuevo, sintiéndose extrañamente liberado, con su miembro lleno de los fluidos de los dos, mientras que Yuki se acariciaba el vientre, viendo todo lo que caía sobre la sábana.
-Creo que... de verdad lo hicimos... -dijo Len, parecía que no podía creerlo-. De verdad... es algo que, va a ocurrir... entre tu y yo... un bebé
Abrazó a Yuki con cariño, pues era la única manera en la que pudo lidiar con la idea que de pronto inundaba su mente. Yuki se calmó, por unos instantes trataba de contener en su mente la idea de un bebé de Len. Pese a todo lo que había pensado, y pese a todo lo que le hacía ilusión aquello, ahora lo podía sentir como una realidad. Acarició su intimidad y vio el semen escurrir, tomando un poco entre dos de sus dedos.
-Si... está hecho... -dijo abrazándose de él-. No me dejes nunca... -dijo como por instinto.
-No lo haré nunca... hasta que la muerte nos separe -repitió, ahora abrazándola a su pecho.
Tuvieron un rato para pensar y contemplar en lo que se habían metido. Lo que podría pasar desde ese momento, lo que implicaba un posible embarazo, los riesgos de este, los cuidados especiales y cómo esto sería solo lo fácil, porque una vez que este terminara bien, llegaría un nuevo ser al mundo, y tal y como Vigo, merecería un trato de amor y cuidado, y un espacio para que fuera un humano propio.
De pronto, mientras estaban a punto de dormir, escucharon un sonido de piano leven pero constante, la misma canción que Vigo Gnossienne No. 1, muy leve pero claro. Yuki miró el reloj, era la una de la mañana.
-Al parecer Vigo ya aprendió esa canción... -comentó Yuki en lo que suspiraba y pensaba en levantarse a decirle que se fuera a dormir.
-Espera, déjalo desvelarse -le dijo Len-. de esta manera estará muy cansado para despertar temprano mañana... y podremos aprovechar... -propuso.
-Es verdad... se requiere de más de un intento para un embarazo exitoso... -dijo mirando hacia abajo.
De esta manera acabó la noche, ya al día siguiente tendrían tiempo para repetir, y para cumplir con ese, el regalo que tanto deseaba.
Fin del capítulo 11
