Acto I - Un sentimiento amargo.

Lupa no era una chica amable; su expresión fría y aburrida nunca le era de ayuda para conectar con otros, de hecho, causaba que la mayoría ni siquiera se interese en conocer a la niña. Ella estaba bien con eso, prefería su soledad antes que fingir que le interesaba la vida de otros; pero tampoco podia negar que su estilo de vida fue mas de acostumbrarse a lo malo en vez de ser una decision que ella misma podría haber tomado.

Su familia siempre la comparaba con su madre; Lucy Loud. Y aunque ella admiraba a su madre, en el fondo no le emocionaba mucho terminar como ella.
— ¡Lupa!— Grito el chico Loud, intentando llamar la atención de la niña.
La chica suspiro, observando con pereza a su hermano menor.
— ¿Que quieres, Lemy? Se supone que estamos en horario de clases.
— Lo se, lo se...pero pedí permiso para ir al baño, ¡Y ya sabes como la mayoría realmente se tarda cuando tienen que ir!— Respondió con una brillante sonrisa, Lupa simplemente gruño en voz baja.

Ambos se encontraban sentados afuera de la escuela, cerca del patio donde la mayoría hacia educación física; Lupa había encontrado un lugar oculto entre varios arboles donde podia esconderse de los profesores o otros estudiantes, un perfecto espacio donde descansar o simplemente dejar que las horas pasen hasta que sea hora de volver a casa.
Lemy no sabia de su escondite hasta que un día se dedico a explorar la escuela con mas detenimiento, logrando encontrarla mientras ella disfrutaba de un cigarro. Le prometió no decirle nada a nadie, pero que a cambio el también podría usar ese escondite para lo que el quisiera.

— Entonces...¿Que castigo crees que te dará Papa?— Hizo una pregunta para romper el hielo, ya habían pasado 5 minutos sin decirse nada.

— ¿Realmente importa? ¡El viejo siempre me castiga por cualquier cosa!

— Pues, esta vez no fue por cualquier cosa; insultaste a Loan y Lyra.
— ¿¡Tu también!? ¡Ugh! ¡Vamos Lemy! ¡Sabes que ella es la mas inestable de la familia, la que mas recibe atención comparado con las demás y ni siquiera podemos quejarnos sobre eso!

— Pero sabes bien que Loan...
— ¡Si lo se, no soy estúpida!

La chica grito asustando al niño, alejándose un poco de esta mientras jugaba con sus dedos. Lupa lo observo y suspiro, acercándose a el mientras trataba de pensar que decir.

— Se que ella esta enferma o que tiene problemas, no me gusta pensar así de ella. Pero...me gustaría no se llevara toda la atención, ¿Sabes?— Comento mientras agarraba la mano del chico, el gesto la calmaba un poco.

— No lo entiendo, papa nos da suficiente tiempo a todos nosotros. ¿Porque quieres que te de mas tiempo a ti?— Lemy quería salirse de su agarre, no porque le desagradara tocar la mano de su hermana, si no por una regla estricta de su padre, pero no iba a hacerlo por hora.

— Vamos Lemy, Papa es solo uno; ¿Crees que el tiempo que nos da a todas es justo? ¡Tu casi ni pasas tiempo con el!

Lemy estaba por decir algo, pero mientras mas pensaba en sus palabras, su expresión empezó a entristecerse. La chica tenia razón, aunque su padre realmente se esforzaba en convivir con todos, el realmente no tenia tiempo para ninguno de ellos y con la condición de su hermana mayor, ella se llevaba siempre las miradas que el le hubiera gustado recibir.

— Se que es así, pero es el único padre que tengo.— Se soltó del agarre de la chica para luego encerrarse entre sus piernas, tratando de ignorar el pensamiento repentino de su madre.

Lupa noto el cambio repentino de actitud y poso su mano en su hombro, acariciándolo.

— Lo siento, no quería hacerte sentir mal hermano...solo estoy frustrada, es todo.

— ¿Porque no hablas con el sobre eso? Papa siempre nos escucha a todos, incluso en lo mas mínimo. Tal vez si pudiera ver como te sientes realmente, el podría ayudarte.

— Yo...meh, tal vez, tengo que pensarlo bien.

La conversación de ambos fue interrumpida con la presencia de otra de sus hermanas; Lacy, quien estaba buscando el paradero de su hermano menor.

— ¡Lemy! ¡Ya regresa a tu salon, los profesores no paran de preguntarme en donde estas!— La chica se acerco para agarrarle de la mano, tratando de llevárselo.
— ¿¡Como sabes que el estaba aquí!?— Pregunto alterada Lupa.

— ¡Lemy me lo dijo hace tiempo, ahora ya vámonos!

La chica de cabello blanco observo con gran molestia al muchacho, quien solo sonreía con vergüenza al darse cuenta que rompió una de las promesas de su hermana mayor; y antes de que pudiera defenderse, Lacy ya lo había sacado de los arbustos. Lupa solo suspiro y regreso a su posición, pensando detenidamente en las palabras de su hermano.

Lacy, una de las hermanas mas dedicadas y obedientes de la familia, a pesar de que ella se esfuerce constantemente en ser la mejor en cualquier ámbito deportivo como su madre, la diferencia con la niña es que esta si tenia en cuenta que vivía con una familia numerosa y en un hogar demasiado pequeño para todas. No siempre fue así, cuando era mas joven ella era aun mas destructiva que su hermana menor lupa...pero un día al ver a su padre cansado limpiar el desorden que hizo, empezó a sentir que tenia que ser mas considerada con el.

Debido a esto, era la mas mimada de todas; Lincoln no le gustaba tener favoritas, pero cuando se trataba de su hija de cabello gris, no podia simplemente decirle que no al ver su actitud mas responsable con sus pasatiempos. No siempre lo lograba, a veces se emocionaba demasiado y le daba un par de problemas a su padre, pero comparada con sus demás hermanas; ella era la que menos tenias que preocuparte.

— Tienes que dejar de saltearte clases, hermanito. ¡Siempre terminan llamándome para buscarte!— Le dijo Lacy, quien aun lo agarraba del brazo.

— ¡Ok, ok! ¡No tienes que arrastrarme hasta la escuela, puedo caminar por mi mismo!— Se soltó del agarre de la chica para luego empezar a seguirle el paso.— ¿Porque siempre van a buscarte a ti?

— Porque soy la mayor, y a Lupa casi nunca la ven por aquí. ¡Así que deja de hacer mi vida mas difícil y no tardes mas de cinco minutos yendo al baño!— Respondió fijando su mirada al frente, mirando de reojo al muchacho en algunos momentos.

— ¡Solo quería ver como estaba Lupa! ¿Acaso no viste como estaba luego de que Papa la regañara?

— Se que se siente mal, pero ella se lo busco. Ya sabes bien como es...

— ¡Por eso también tenemos que ayudarla! ¿Porque solo nos centramos en Loan y no en las demás?

— ¿Tu también vas a hacer de menos a nuestra hermana mayor? ¿¡Que no eras tu quien le interesaba ayudarla a sentirse mejor!?

— ¡Me interesa que cada una de ustedes se encuentre bien!

Lacy se detuvo y se acerco lentamente al chico, quedando frente a frente, su expresión de enfado era bastante notable al igual que sus manos hecha puños.

— Escúchame, hermano. No necesito ayuda de nadie, ni tampoco Lupa; créeme, es mejor que ella afronte estas cosas ella sola, si te metes...terminaras peor que ella.

Comenzó a calmarse, mostrando ahora una cara mas triste; como si hubiera recordado algo que no le gustaba, retomando su andar luego de unos segundos.
Lemy la siguió poco después, preguntándose su cambio de actitud tan repentino.

"No me interesa quedar peor, solo que no haya problemas. ¿Que clase de hermano seria si ignorara todo lo malo que pasara con mis hermanas?"

Acto II - Una interesante propuesta.

Loan estaba sumida en sus sueños, un descanso profundo que la llevaba a visualizar todo tipo de recuerdos en su cabeza; algunos lindos, y otros que atormentaban su vida actual. Hubiera seguido en ese estado de paz de no ser por las notificaciones molestas de su teléfono, causando que lentamente empezara a despertar.

La mujer al estar completamente despierta reviso lo que la había despertado; varios mensajes de un par de amigos del colegio en el que estudiaba, preocupados al darse cuenta que ella no había asistido a las clases ese mismo dia. Loan reviso la hora; las 4 de la tarde, al parecer había dormido mucho mas de lo que esperaba.

Tambien observo un mensaje de su padre;
"No olvides tomar tu medicamente. Te quiero, mi pequeña."
L.L

Aquel mensaje la hizo sonreír, dándole las fuerzas suficientes para que finalmente se levantara de la cama.

La habitación de la mayor de la familia (excepto su padre) era bastante peculiar; mientras que la habitación de los demás hermanos Loud estaba decorado con los gustos de quienes dormían allí o un diseño que se acomodara al estilo de vida de estos, el cuarto de la chica era uno bastante promedio. No habían muchas cosas que revelaran los pasatiempos de la mujer mas allá de la mesa de su computadora que solo tenia un par de artilugios que podría decir cualquier cosa, además que todo estaba ordenado como si simplemente ella lo hubiera pensado por un segundo; e incluso eso lucia peor cuando se observaba el poco cuidado que le daba a su cuarto, un desorden bastante grande.

En su juventud le gustaba decorar bastante, recordaba como su antigua habitación estaba lleno de afiches diseñados por si misma o todo tipo de posters que mostraban lo que mas le apasionaba; escribir y dibujar, ambos iban de la mano cuando se dedicaba a hacer algo, no por nada ella prefería pasar su tiempo libre mirando películas o estudiando todo tipo de libros que su familia le daba como regalo de cumpleaños. Con el pasar de los años, su emoción por hacer esas cosas se disminuyo, y con eso el sentimiento de hacer lucir su cuarto como un lugar especial se fue también.

Loan salió de su habitación y noto que la casa estaba bastante silenciosa, solo podia notar a las niñas de las tías gemelas disfrutando el tiempo en la habitación que les correspondía, a Lupa en su cuarto leyendo una de sus historietas y a Liby saliendo del baño mientras revisaba su teléfono; debido a esto, la niña de dientes de acerco termino chocando contra su hermana mayor, sorprendiéndola.

— ¡Loan! ¡Lo siento, no te vi!— Se disculpo inmediatamente, guardando su teléfono mientras revisaba intensamente si le hizo daño.

— N-no pasa nada, Liby. D-debí ser mas atenta y-yo...— Respondió con una voz nerviosa, tratando de colocar su mano en el hombro de la menor, fallando al ver que no paraba de temblar.

Se quedaron ahi paradas por unos segundos, ambas tratando de encontrar las palabras correctas para decir algo o solo despedirse; no es que no se llevaran bien, es que era raro que siquiera se encontraran durante el dia.

— Y...¿Como te sientes? Ya sabes, desde lo de anoche...—

— M-mejor...Papa realmente s-sabe como calmarme, l-lamento haber despertado a t-todos...— Se abrazo a si misma, mirando hacia un lado avergonzada, no le gustaba ser una molestia para su familia.

— No pasa nada hermana, de todas formas yo estaba estudiando para un examen que tomare pronto. Me preocupaba mas que no pudieras haber dormido...cualquier cosa siempre estaremos aquí para ayudarte.

Liby se acerco un poco para tomarla de la mano, siendo apartada suavemente por la contraria; lejos de sentirse ofendida, ella solo levanto el pulgar para hacerle saber que estaba de su lado y la entendía. Loan sonrió delicadamente y junto fuerzas para así darle un abrazo cálido a su hermanita, quien no le negó el gesto.

Mientras todo esto ocurría, la hermana de cabello blanco observaba el momento; gruñendo por lo bajo mientras regresaba a lo que hacia, colocándose sus auriculares y poniendo el volumen a la maxima potencia.

Ambas se despidieron, Liby regresando a su habitación y Loan bajando hacia el salon, encontrándose con su hermana Liena que estaba sentada en el sillón; esta estaba conversando con alguien en su teléfono pero al notar a la mayor decidió que era mejor centrar toda su atención en ella, ofreciéndole un asiento a su lado.

— Hola, Liena...¿Porque la c-casa esta tan silenciosa? Se s-siente raro...

— ...(Lemy y Lyra están afuera con un par de amigos, Lacy esta en su practica de la tarde, Liby y Lupa siempre son silenciosa cuando hacen sus cosas y lo único que podría romper este silencio serian las mas pequeñas luchando por molestar a la otra, cosa que ya me encargue hace una hora.)

— Ya veo...y-yo, parece que hoy tampoco ire al colegio...no m-me siento tan bien...— Dijo apenada, comenzando a morderse la uñas.

Liena detuvo el accionar de la chica; no solo porque le parecía algo asqueroso, si no porque no quería que se lastimara los dedos otra vez.

— Lo siento, es que...volví a m-molestarlos a todos de n-nuevo, debí ser mas c-considerada, o-olvide tomar mi medicamento...

— ...(No te culpes mucho por esto, es normal olvidar algo así. Ten, me asegurare de recordarte la próxima vez así no lo olvidas.)— Al terminar de decirle aquello, saco un paquete de píldoras de su bolsillo para entregárselo a la chica.

Loan agradeció el gesto y tomo el medicamente, tragándose dos pastillas en unos segundos; se había acostumbrado a hacerlo sin tomar agua hace ya meses, era mas rápido y menos tedioso.

— ...(En cuanto al colegio; no te preocupes, tus profesores saben de tu estado. Seguramente acepten tu regreso mientras tengas la carpeta completa, seguro que tus amigos te pueden ayudar con eso.)

— Lo se, es q-que...solo me siento i-inutil, me gustaría poder a-ayudarlos a t-todos...

Liena se quedo pensativa ante esas palabras y se le ocurrió una maravillosa idea.

— ...(Ven hoy conmigo a comprar para comer en estos días, yo me encargare de recoger todo y tu solo tendrías que mover el carrito. Sera sencillo, y estaré contigo en todo momento.)

— ¡¿Comprar!? ¡N-no! ¡S-siempre arruino las c-compras!— La sola imagen de estar comprando en un lugar lleno de desconocidos le aterraba, haciendo que lentamente se agitara y comenzara a mirar a todos lados.

Liena agarro con cuidado ambas manos de la chica, acariciándolas con delicadeza; Loan la observo con un pánico enorme hasta que poco a poco su expresión asustada se volvía una mas relajada, su medicamente comenzaba a hacerle efecto.

— L-lo siento...no d-debí reaccionar así...— Al estar ya en calma, correspondió al toque de su hermana y observo sus manos con una leve sonrisa.

— ...(No pasa nada, entiendo que te da miedo. Pero estaré contigo, no te dejare sola.)

Loan al verla, sabia que estaría en buenas manos; no le gustaba pensar que la trataban como una niña pequeña, pero no podia negar que adoraba el sentimiento de estar siendo protegida. Asintió con la cabeza a la propuesta de su hermana, quedándose a conversar unos minutos antes de prepararse para así salir al supermercado.

"Tal vez no sea tan malo salir afuera por un par de horas..."

Acto III - Una charla emotiva.

Lemy amaba a sus hermanas, pero no siempre fue asi; aun recordaba como por un tiempo la idea de convivir con tantas chicas en un solo espacio le generaba un asco enorme, ¿Quien podría siquiera aguantar algo así?
Al parecer, el lo aguantaba, y mas encima, lo disfrutaba; no solo porque cada una de sus hermanas lo llevaban a expandir los limites de su creatividad, si no porque le ayudaban en el ámbito que mas le complicaba manejar...el amor.

El chico tenia todo tipo de crushes, ya sea de chicas que veía pasar en sus salidas o aquellas que iban al mismo colegio que el; pero a pesar de eso, ninguna le atraía lo suficiente para dar el primer paso para así conocerla mas a fondo. O así era, hasta que conoció a Lina Sharp.

— Oye bobo, ¿En que andas pensando?— Pregunto la joven, golpeando su hombro para así llamar su atención.

— ¡Ah! ¡¿Que!? Uh...solo, andaba divagando un poco sobre mi, heh...— Trato de disimular su sorpresa, forzando una gran sonrisa mientras la contraria solo lo veía con una ceja levantada.

— No escuchaste nada de lo que te dije, ¿Verdad?

— ¿Que? ¡OH! Yo, eh...no, lo siento...

— Kjjj, tranquilo. Supuse no prestabas atención en cuanto vi como tus ojos se volvían blancos de la nada.— Apunto hacia sus retinas para luego tocar su nariz a modo de juego, sonrojando al contrario.

Lemy no sabia porque, pero a la hora de apagar el cerebro y funcionar en modo automático, sus pupilas se tornaban blancas. La tía Lisa le dijo que era un efecto secundario del gen modificado de su padre, y aunque en cierta parte algo así lucia bastante genial, lo delataba bastante rápido cuando no prestaba atención ante algo.

— Te decía que deberíamos apresurarnos para llegar al museo, quiero mostrarte algo que aprendí en casa.— Comento la chica mientras aceleraba el paso, observando como el contrario también hacia lo mismo.

Lina era una chica bastante impresionante; le gustaba pasar el tiempo haciendo todo tipo de acrobacias extremas o ir a lugares abandonados para ver si encontraba algún fantasma u ente demoniaco; aunque a gran decepción de ella, siempre se encontraba con nidos de insectos o ratas que tomaban aquel lugar desecho como su nuevo hogar. Un día mientras exploraba un desecho de automóviles abandonado se encontró con el chico de cabello gris, asustándolo sin querer en cuanto este se dio cuenta de su presencia.
Normalmente a ella no le interesaba hablar con otros chicos, pero Lemy era distinto; no solo entendía su estilo de vida y lo que le gustaba, si no que tenia una actitud bastante valiente en cuanto se trataba de ir a lugares tenebrosos. Realmente le gustaba explorar y moverse, algo que le hizo lentamente agarrar cariño.

Ambos llegaron al lugar de encuentro; entrando por una ventana rota con el espacio suficiente para que ambos entraran sin sufrir algún daño o rasguño. Investigaron el lugar hasta que llegaron a un salon gigante que mostraba todo tipo de artilugios antiguos y descuidados.

— ¿Hace cuanto crees que esta así?— Pregunto Lina, acercándose a una de las exhibiciones.

— Segun mi hermana Liby, este lugar esta abandonado desde hace 15 años; antes era un museo que narraba la historia de este pueblo, pero los dueños decidieron que era mejor invertir su dinero en un establecimiento mas chico y organizado. No les interesaba demolerlo y por ahora nadie ha querido renovarlo o tomar su lugar, así que se quedo aquí juntando polvo.— Dijo todo aquello con una voz mas gruesa, como si estuviera narrando un documental.

— Kjjj, ¿Y esa voz?— Se acerco a este mientras soltaba un par de risas.

— ¿Eh? Ah, pues...cuando se trata de explicar algo, mi voz se vuelve un poco mas grave...se supone es algo heredado de mi madre, según mi padre.

— Bueno, es muy linda. Y además, tu hermana si que sabe mucho de estas cosas.

Se centro mas en el comentario que le hizo sentir nervios al muchacho, quien solo se dio la vuelta para explorar mas aquel desarreglado lugar.

— P-pues...¿Que ibas a mostrarme al final?

Lina recordó en ese momento la razón de su salida y le ordeno que se sentase mientras ella se alejaba hasta el punto mas lejos de la habitación; Lemy la observo con confusion, pero cuando vio su expresión seria y determinada, supo que debía ser algo importante para ella.

La chica respiro profundo y luego de unos segundos, comenzó a correr hacia el muchacho, dando un salto giratorio en el aire para luego recomponerse, empezó a saltar hacia atrás continuamente usando sus brazos y piernas para impulsarse; luego dio un salto impulsado solo con sus manos para así girar su cuerpo en circulos para así caer de pie mientras hacia una reverencia.

El chico solo observaba con ojos atentos a el espectáculo que estaba presenciando y al ver que esta se había detenido para recuperar el aire mientras lo miraba con una sonrisa, se levanto de inmediato aplaudiendo con emocion el esfuerzo de esta.

— ¡Lina! ¡Eso fue super increíble! ¡¿Cuando aprendiste a hacer eso!?

— Ah...yo, llevo practicando en casa...uff...me costo un par de golpes y rasguños, pero...ah...finalmente pude lograrlo en un solo intento...— Le respondió cansada, sentandose para así tratar de relajarse por unos momentos.

— Y te salió maravilloso, ¡Un espectáculo digno de película!

Luego de un par de minutos, la chica le comento que aun no había terminado y que volviera a su asiento para seguir viendo; pero mientras Lina se levantaba para volver a intentarlo, un objeto se cayo de sus bolsillos. Siendo recogido por Lemy al notar que la chica estaba un poco agotada para hacerlo de inmediato.

— ¿Uh? ¿Salbutamol? ¿Que es esto?— Pregunto con curiosidad, notando el rostro de miedo de la muchacha.

— Lemy, dámelo, ¡Ahora!

— ¿Es acaso algún tipo de medicación o algo así? ¿Como es que siquiera se usa...?

— ¡QUE ME LO DES, YA!— Grito mientras le arrebataba el objeto de sus manos, asustando al joven quien solo se hizo para atrás.

Luego de un silencio incomodo, la chica observo con vergüenza al muchacho, quien solo la observaba con sorpresa. Esta suspiro apenada y guardo el objeto, dándole la vuelta mientras se abrazaba a si misma.

— Es...un inhalador, es para mi asma. Me ayuda a respirar mejor si tengo alguna crisis...— Comento en voz baja, lo suficiente para que al menos Lemy pudiera oírla.

La chica camino hacia la pared mas cercana y se apoyo sobre esta, dejándose caer lentamente hasta quedar sentada en el suelo. El niño espero unos segundos ante de seguirla, sentándose a su lado mientras la observaba; esta no lo miro de vuelta, trataba de evitar su mirada.

— Perdóname, no sabia era algo importante. Debi de habértelo dado de inmediato.— Se disculpo el joven Loud, empezando a jugar con sus dedos.

— No hiciste nada malo, yo...no debí gritarte. Lo siento mucho...— Dijo la contraria luego de unos minutos, devolviéndole la mirada.— Es solo que...no me gusta que alguien sepa de esto fuera de mi familia, siento que es algo raro...

— ¿Porque seria algo raro?

— Pues; alguien que no sabe respirar bien, que necesite de un aparato como un inhalador como este...no crees que es, ya sabes, ¿Extraño? Como una...chica rara...— El rostro de la niña se afligió al decir aquellas palabras, sacando le objeto de su bolsillo y agarrándolo con fuerza.

— Bueno, yo estoy acostumbrado a vivir con alguien así; necesita de medicación para sentirse bien...y no me parece una chica rara, solo me da lastima no poder...ser mas cercano a ella.

Lina escucho atentamente las palabras del chico y se acerco a el, tomándole de la mano; generándole un fuerte sonrojo al muchacho que trato de ocultar con su bandana.

— Nunca me has contado de tu familia a detalle, ¿Quien es la que tiene problemas?

Lemy mostro su rostro ahora mas tranquilo y trato de pensar en como explicárselo; era verdad en que nunca le hablo de su familia por completo, no porque no quisiera, si no que seria algo complicada en contarle porque su familia es como es. ¿Como se lo tomaría ella al descubrir el desagradable origen de cada una de sus hermanas? ¿Que pensaría ella de el al vivir con todas ellas?
Eran tantas cosas a pensar, que el chico se tomo un par de minutos pensando en que decir.

— No tienes que contármelo si te incomoda, Lemy...— Interrumpió la chica, tratando de calmar su reflexión.

— ¡No! Es que...es un poco difícil de explicar, dame un momento...

Lina asintió con la cabeza y lo observo expectante, haciendo que el niño suspire con pesadez al saber que estaba acorralado.

"Mi hermana mayor, Loan, tiene problemas para relacionarse y hablar con los demás.

No es algo que le pase a menudo, a veces pude verla entablar conversaciones con alguna de mis hermanas sin problemas...pero eso ocurre rara vez, y siempre pasa que luego de ese momento de calma ella vuelva a actuar como siempre. Tambien es un poco tímida, o tal vez demasiado, el contacto físico la enloquece y cualquier ruido fuerte hace que tiemble como gelatina...

Antes no era tan así, me acuerdo que ella me cuidaba bastante cuando era mas chico; pero estos años ella se ha vuelto mas inestable...la he visto tomar esos medicamentos, se la da mi tía Lisa, ella...trabaja en esas cosas. A veces parece que la medicina la ayuda y otras veces siento que eso solo la hace actuar mas débil, como si no pudiera reaccionar como debería...

Mi padre se encarga de hacer que viva una vida mas tranquila y mis hermanas hacen lo que pueden; pero siento que yo no hago lo suficiente para ella...me gustaría poder entenderla, saber como se siente vivir todo lo que ella vive...¿Que clase de hermano soy si no puedo hacer sentir mejor a mi hermana...?

No lo se...supongo que así me siento con ella, como un inútil bueno para nada que no sabe como apoyarla, y aceptarlo me hace sentir mucho peor..."

Lina abrazo al muchacho al notar como sus ojos comenzaban a humedecerse; mostrando un par de lagrimas viajando por sus mejillas. Lemy no lo había notado, estaba tan centrado en lo mal hermano que era que no se dio cuenta el horrible sentimiento que estaba sintiendo.

El chico acepto el abrazo, aferrándose con fuerza a la chica; estuvieron así por un tiempo, hasta que finalmente se separaron y se observaron fijamente.

— Debe ser duro sentir algo así, Lemy. Lo lamento mucho.

— Bueno, heh, si...perdóname por llorar, no pensé iba a afectarme tanto decirlo así...— Se limpio las lagrimas mientras juntaba sus dedos con nerviosismo.

— No te disculpes por algo así, yo lo entiendo bien...estoy seguro eres un maravilloso hermano, no te insultes de esa manera. Haces lo que puedes con lo que tienes, estoy segura que eventualmente lograras ser mas cercano con tu hermana mayor.

El chico mostro una sonrisa cálida al escuchar esas palabras, realmente necesitaba oírlas.

— Bueno, ya te he contado algo de mi; ahora dime tu, ¿Porque estabas tan nerviosa cuando agarre tu inhalador?

— Heh, chismoso. Pues...es una historia un poco larga, ¿Seguro que quieres oírla?— Pregunto con una pizca de miedo, mirando al muchacho con una expresión neutra.

Lemy la tomo de la mano y se acerco mas a ella.

"Tengo todo el día, así que cuéntame sin miedo."

Acto IV - Una noche especial.

El hombre de cabello blanco estaba sorprendido, impresionado y a la vez bastante aterrado; la idea de que este haya causado el nacimiento de otro hijo u hija del pecado le revolvía bastante el estomago, un sentimiento de angustia que siempre lo atormentaba al recordar que su amada familia no había iniciado como las demás.

El amaba a sus hijas y a su hijo, eran el mejor regalo que pudo haber recibido por parte de sus hermanas, y por supuesto, el amaba también a aquellas mujeres que le otorgaron la oportunidad de tener a aquellos niños. Pero aun así nada podia apagar el dolor y sufrimiento que sentía al recordar el como iniciaron, el como se preparo mentalmente para cuidar de cada uno de ellos para que no cometieran sus mismos errores, para que vivieran una vida de la forma mas tranquila posible.

¿Como iba a explicarle a sus hermanas este nuevo nacimiento? ¿Como iba a decirles a su familia que otra niña iba a terminar viviendo en la casa Loud? Todo esto lo estaba estresando, tanto así que tardo en darse cuenta que el hombre se había desmayado luego de recibir tal noticia; despertando en una habitación diferente.

— Ugh...mi cabeza, debí de haberme caído de cara al suelo...— Dijo Lincoln en voz baja, acariciándose el rostro.

— En realidad, detuve tu caída luego de la noticia. Pero no pude evitar que te cayeras de la cama mientras dormías, eres bastante torpe, hermano.— Comento Lisa, sentada a un extremo de la habitación mientras escribía algo en una libreta.

El contrario observo a la mujer con pánico, levantándose de la cama de inmediato mientras trataba de recobrar los sentidos; luego de unos segundos, este se calmo y regreso a la cama para sentarse. Se rasco los ojos y luego dio un largo suspiro agotado.

— Lamento haber reaccionado así, estoy...demasiado sorprendido por la noticia, Lisa.

— Me lo esperaba, por eso estaba preparando el momento adecuado para decírtelo; pero decidi que tenia que ser ahora o nunca con tu visita sorpresa.

— Entonces...¿Quieres que me encargue de ella como el resto de los niños?

— ¿Encargarte de ella? ¡Por dios, Lincoln, claro que no!— Respondió mientras soltaba una carcajada, haciendo que el contrario la observara con confusion.

— ¿No? ¿Y porque me la mostraste entonces?

— ¿Acaso no puedo simplemente dejar que la conozcas? Mi intención jamás fue darte la responsabilidad de LuLu e ignorar su existencia mientras me centro en mis propias cosas, no soy como el resto de nuestras hermanas.

Lincoln trato de decir algo en defensa de su familia; pero al ver los ojos molestos de la chica todo lo que estaba pensando se esfumo en un segundo, fijando su mirada en otro lugar para quitarse la vergüenza de no poder haber dicho algo.

— Ellas...si se acuerdan de las niñas...

— Si, y a la vez solo las visitan cada 4 meses o solo las llaman para ver como están en vez de tratar de pasar tiempo con ellas. No voy a dejarte la responsabilidad de cuidar a mi hija como lo hicieron ellas, aunque no te sientas mal; estoy segura la cuidarías bastante bien como a las demás.

— Me hace sentir algo mal que no pueda al menos ayudarte a criarla, déjame al menos darte parte de mi sueldo para que tengas lo suficiente y así la bebe tenga lo necesario.

— Lincoln, gano mas que tu y todas mis hermanas; darme parte de lo que ganas simplemente llevara a que termines con una deuda tan gigante que ni tus hijas podrían pagarla.

Lisa observo al muchacho levantarse y caminar entre circulos por la habitación con una expresión frustrada; podia ver que realmente quería ayudarla en lo que sea, mostro una leve sonrisa y se acerco a este, tomándolo de la mano.

— Hermano, si realmente quieres ser parte de la vida de LuLu, puedo dejar que la cuides un par de semanas; me ayudaría a ver como reacciona contigo o mis sobrinas. Pero quiero que lo sepas bien, es mi hija, quiero encargarme de ella a mi manera...no puedo dejarte todo el peso de su crianza en tus brazos, ya llevas encargándote de mucho tu solo.

— Yo...lo siento, no quería entrometerme en la vida de tu hija, realmente me emociona criarla como mía al igual que las demas...si realmente crees que puedo hacer algo así, estaría muy encantado.

La chica observo al hombre sonreír con unos ojos mas calmados, verlo fijamente la hizo sonreír como una maniática; una sonrisa espeluznante que le había parecido gracioso al albino, quien no pudo notar que este estaba tratando de hacer que se agache hasta estar a su altura. Se dejo llevar por la situación y luego de unos segundos, la chica de lentes le clavo un profundo beso en sus labios, uno que duro por un par de segundos hasta que finalmente se separaron.

Lincoln ya había experimentado el besar a sus hermanas, una muestra de afecto que le aterraba pensar se había vuelto una costumbre con ella; no siempre le gustaba recibirlos, ya sea porque la mayoría de sus hermanas eran muy insistente con ello o porque no siempre estaba con las ganas de hacer algo así.
Pero esta vez, luego de mucho tiempo, el hombre correspondió al acto de una manera mas apasionada; se sentía cómodo haciendo algo así con su hermana menor, por mas que fuera algo desagradable el siquiera pensarlo.

— Wow...yo, ah...no había besado a nadie hace ya bastante tiempo...— Hablo el mayor con un sonrojo notable, rascándose la cabeza con vergüenza.

— Y para mi fue la primera vez que lo hice contigo. Fue bastante bueno, ya veo porque las demás cayeron ante tus encantos.

Lincoln se rio ante el comentario, para luego mostrar un rostro de confusion; ¿Primera vez?

— Espera, ¿Esta es la primera vez que nos besamos?

— Por supuesto que si, hermano. ¿Porque te sorprende tanto saber eso?— Pregunto con curiosidad, mirándolo con una ceja levantada.

— Es que...tenemos una hija, ¿Como es posible que lo hiciéramos y no nos hayamos besado ni una vez?

— ¿Cuando dije que lo hicimos? LuLu no nació de mi, Lincoln.

Lincoln ahora estaba mucho mas confundido, una sorpresa que fue entendida por la contraria quien solo gruño con molestia.

— Lincoln, LuLu es mi creación; utilize parte de tu ADN y el mío para que naciera, por eso mismo la tengo en constante vigilancia en una habitación especial. Es mi experimento mas delicado y especial hasta ahora.

El hombre simplemente se escapo del agarre de la chica y comenzó a verla con una mirada molestia.

— ¡¿Un experimento!? ¿¡Cuando te di el permiso para que usaras mi ADN para crearla a ella!?— Exclamo ofendido el muchacho, cruzándose de brazos.

— Vamos, hermano. Ni tu eres lo suficientemente tonto como para creer que yo pido permiso para hacer algo así; simplemente lo tome de las muestras que tuve de cuando experimente con tu sistema.

— ¡LISA! ¡¿PORQUE NO ME DIJISTE NADA DE ESTO!?

— Te lo estoy diciendo ahora, ¿No es suficiente?— La chica rodeo los ojos y regreso a su asiento, retomando lo que estaba haciendo.

Lincoln regreso a sentarse y se llevo ambas manos al rostro, podia notarse como esta estaba lentamente estresándose por pensar en aquello.

— ¿Aun quieres cuidar a LuLu?

— ¡Por supuesto que si! ¡Pero no significa que apruebe hayas hecho algo así!

— No seas tan dramático. No es peor que lo que tu hiciste con cada una de nuestras hermanas, Lincoln.

Lincoln rodeo los ojos y saco su teléfono; levantándose de inmediato al notar la hora que marcaba el reloj.

— ¡Son las 11 de la noche! ¡Tengo que volver a casa!— Dijo con apuro, preparándose para salir del lugar.— ¡Hablaremos después de lo que hiciste y sobre como cuidar a nuestra hija, ahora tengo que irme!

Lincoln abrió la puerta de la habitación y comenzó a correr por todo el laboratorio en busca de la salida, dejando a la chica un poco perpleja.

— Ya no tengo 5 años, no tienes que hablarme como si fuera una niña.— Hablo para si misma, activando un botón que ayudaría al hombre encontrar la salida mas rápido.

Empezó a buscar en su teléfono el numero de su hija deportista favorita; marcando de inmediato mientras hacia caso a las señales que su hermana había puesto para que el se fuera mas rápido.

¿Hola? ¿Pa?— Respondió Lacy, quien se le podia escuchar un poco agitada de haber ejercitado en la tarde.

— ¡Lacy! ¡¿Están todos en casa ya!? ¡Me quede ocupado con unas cosas y perdí la noción del tiempo!

Pues, Lyra recién volvió, Loan y Liena regresaron de hacer unas compras; Lupa sigue en su habitación, las pequeñas aun están jugando por ahi y yo regrese hace dos horas de mi practica. Creo que...Lemy aun sigue afuera, no lo he visto desde que salimos del colegio.— Contesto la menor mientras se escuchaba de fondo como esta sacaba algo del refrigerador.

— Ugh, por supuesto que Lemy sigue afuera...escucha, dile a tus hermanas mayores que tardare en llegar; que vayan preparando algo para comer por mientras. Que lamento mucho el llegar tarde, por favor.

Claro Pa, de todas formas ya habían dicho que seguro iban a preparar algo o pedir algo para comer.

— Bien ahi, te llamare por si sale algo. ¡Te quiero, mi super estrella!

— Aw, yo también te quiero Pa, ¡Nos vemos luego!— La llamada se colgó y Lacy solo sonrió con emoción mientras tomaba un poco de gaseosa.

Lincoln llego a la salida del laboratorio y eventualmente pudo salir de la casa, notando las estrellas en cielo, era una noche bastante fresca y hermosa. Se apresuro a llegar al auto y encenderlo, pensando en como iba a tener que castigar a su único hijo por haberlo desobedecido.

"Sera mejor que esa chica realmente valga la pena el castigo, hijo."

FIN DEL CAPITULO II