POV Jinx

-¿Qué no esos tipos los había eliminado Silco?- pregunto, intentando pensar en si alguna vez me los tope.

-Si poco después de que tomara el control- responde Sevika.

- ¿Y entonces qué mal les he hecho yo?- me acomodo en la silla en la que estoy sentada. Ekko a mi lado me observa –Si los elimino poco después de que tomara el control, yo apenas era una niña. Silco con trabajo me dejaba asomarme a la ventana. De eso eres testigo Sevika.

Lo cual es cierto, pase por lo menos dos años escondida en La Última Gota, en esos dos años el único que me había encontrado era Ekko… y lo corrí.

-Pero había rumores… - dice justamente Ekko. Vi vuelve su mirada hacia él.

-¿Rumores? – pregunta

- Sí, de que estaba protegiendo a alguien… - confiesa él.

Silencio. Todos lo notan. No me gusta cómo me miran ahora. Como si estuvieran hilando un rompecabezas que ni siquiera yo sabía que tenía piezas sueltas.

-Bueno, el punto no es ese – interrumpe Caitlyn - ¿Por qué están amenazando a Jinx y por otra parte quieren la gema?

-¿A caso no es obvio? – interviene Lux y estoy bastante segura que todos estamos confundidos.

-Ilumínanos Lucecita- respondo

-Te necesitan- dice ella con calma, pero con una firmeza que hace que todos guardemos silencio - No llegaron a la gema porque no saben cómo usarla.

-Ekko sabe… - él me observa -¿Qué? Heimerdinger te enseño, así lograste crear el Z-drive.

-Pero él no desapareció dos años, ni ha estado moviéndose de lugar sin que nadie lo supiera -Dice Lux, camina al centro de la sala y sobre la mesa de centro proyecta un mapa de Runeterra. Hay marcas en rojo que van desde Piltover, Zaun, Stillwater, Shurima, Ixtal… Demacia.

-¿Son…?- pero no termino de formular mi pregunta.

-Los lugares en los que has estado. Creo que te han tenido en la mira desde siempre – confiesa Lux.

-¿Dónde obtuviste esa información? – cuestiona Caitlyn.

-Por alguna razón estaba en los archivos de Demacia, con un cartel de Piltover de la caza que le estaban haciendo a Jinx

-¿Sospechas de alguien? – la forma en que Vi hace la pregunta me recuerda que lleva tiempo estando con los vigilantes.

-No… lo siento.

Volteo a ver a Ekko y me doy cuenta que él está pensando en lo mismo, el tipo de la primera noche, empiezo a creer que deberíamos hacerle una visita.

- Entonces resumamos, la razón por la que quieren a Jinx es no solo porque sabe cómo usar la gema sino también porque quieren que… ¿qué? ¿Se vuelva su símbolo de algo? ¿Qué traicione a todos? – pregunta Sevika.

-Eso parece- responde Lux

-¿Y si no lo hago? – Pregunto desafiante, y acto seguido levanto las manos con las palmas extendidas para agregar – No es como que esté pensando en hacerlo, digo, hemos visto lo que esa cosa puede causar.

-Entonces lo más seguro es que te intenten eliminar, y hagan parecer que los Jinxers lo hicieron- responde Vi.

-Quiero hablar con los Jinxers- digo y Ekko asiente, para después hacerle una señal a Scar quien sale de la casa.

-¿Y después de que hables con ellos? – me pregunta

-Vamos al consejo

Caitlyn y Lux han decidido regresar a Piltover para que puedan analizar las evidencias que tienen ambas, Sevika y Ekko se han ido al taller de el a hablar sobre las bajas que hubieron con el ataque, así que solamente quedamos Vi y yo. No hemos hablado del todo bien desde que nos reencontramos hace unos días, siempre ha habido más personas rodeándonos.

Hasta hoy.

-Tu cabello creció- comenta rompiendo el silencio

- Lo he cortado un par de veces, aun no estoy segura de que tan largo quiero tenerlo- respondo sin mirarla.

-Jinx…- hace una pausa y cruza sus brazos, levanto la mirada y puedo ver cómo está luchando consigo misma intentando encontrar las palabras correctas.

-No espero que me perdones por arte de magia- digo- Me encantaría creerme si te digo que no se me ocurre como es que te puedes sentir en este momento, pero… yo creí por siete años que estabas muerta.

-Entonces estamos a mano ¿no? – una pequeña sonrisa se dibuja en su rostro y yo se la devuelvo.

- ¿Ahora vives en Piltover?

- Considerando que Caitlyn es mi pareja y vive ahí, además trabajo con ella… - me responde para después agregar - ¿Qué hay de ti?

-Bueno… no tengo un lugar fijo por el momento…

-Ekko parece más que dispuesto a dejarte vivir con él, incluso compartir su cama o su ropa.- su tono de voz es un poco de burla, está intentando molestarme. Hermanas.

- Créeme que a veces la ropa está de más – aquí si nos vamos a incomodar vamos a incomodarnos juntas, y tal parece que lo he logrado, su rostro es una mezcla de sorpresa y enfado y antes que decida salir a golpear sin razón a Ekko agrego. – Tú empezaste.

- Tienes razón- dice y toma aire para recomponerse - ¿Funciono? ¿El alejarte para romper el ciclo?

-En parte… pero hay cuerdas invisibles que me mantienen atada aquí… líneas que nada puede romper.

Nos quedamos en silencio, sopesando el paso del tiempo y lo que nos hemos perdido de ambas. Sé que aún hay mucho por aclarar pero por este momento…

-Powder ya no está…-me rio sin ganas –Tampoco la Jinx que Piltover odiaba… quiero creer que soy un poco de ambas…pero sé que quiero formar parte de tu vida.

-Y yo de la tuya…Jinx.

Ambas nos miramos y no hay nada más que decir, porque esta vez sé que ambas intentaremos recuperar el tiempo perdido, aunque el mundo parezca estar explotando nuevamente.

Un golpe en la puerta hace que nos separemos.

-Jinx- la voz de Ekko suena a través de la puerta –Están esperándote.

Al abrir la puerta me encuentro no solo con Ekko sino también con Scar.

-Están en el mural – dice Scar, asiento en forma de agradecimiento y comienzo a caminar.

Cuanto más me acerco puedo verlos. Los Jinxers. Ellos me miran, algunos como si no supieran si temerme o abrazarme y otros simplemente bajan la mirada. Los entiendo. También he sido muchas cosas que no quería ser.

Camino hasta llegar al frente. Algunas antorchas iluminan el lugar, incluso la luz de las velas del mural.

-Sé que…muchos de ustedes en estos momentos no saben si deben o no confiar en mi- me sorprendo a mí misma con la seguridad y firmeza de mi voz –Tal vez piensan que volví para causar más problemas, como antes… pero esa ya no soy yo. Al menos, no toda yo.

Silencio. Continúo.

-Ustedes cargan mi nombre- los miro, uno a uno –No porque lo haya pedido. No porque ustedes me lo hayan prometido. Sino porque allá afuera, el mundo quiso que fuéramos un error, un chiste… pero ustedes lo convirtieron en bandera.

Me arde el pecho. No quiero llorar.

-Hace dos años se unieron para luchar contra los que nos quisieron hacer daño, dejaron de verlos como criminales. Pero hoy, hoy están usando ese mismo nombre, nuestro nombre, para hacernos ver como criminales. Para justificar que nos apaguen. Pero si quieren silenciar nuestras voces… primero van a tener que escucharnos gritar nuevamente.

Alguien al fondo asiente y poco a poco observo como varios puños se levantan en el aire. Y nuevamente, sé que me escuchan.

-Les pido por favor que mañana vengan conmigo, enfrentemos al consejo y demostremos que no somos los villanos.

Los Jinxers frente a mi asienten y se muestran de acuerdo con lo que digo. Ekko se coloca tras de mí y en un susurro me dice:

-Si hablas así frente al consejo… van a tener que escucharte.

Me giro apenas lo suficiente para ver sus ojos. Sé que no solo me escucha, cree en mí.

He estado en el edificio del consejo cerca de tres veces ya, pero en ninguna me he sentido tan vulnerable, siento el peso de mis propias decisiones aplastarme, ¿así se sentirá Ekko al ser el líder de los Firelights?

Las puertas se abren. Vi, con su uniforme de vigilante va delante de mí, firme. Ekko camina a mi lado y detrás de nosotros Scar seguido por algunos Firelights y a su lado los Jinxers. Ninguno llevamos armas visibles, pero nuestras miradas bastan. Sus pasos son los míos. Su causa también lo es.

Al entrar al salón del consejo, el murmullo es inmediato. Algunos consejeros se levantan. Otros nos observan como si acabáramos de cruzar la línea entre lo imposible y lo imperdonable.

Caitlyn ya está allí. Lux y Sevika también.

-¿Qué hace ella aquí? – pregunta un consejero con un tono más alto de lo necesario.

-Jinx viene a hablar – dice Vi, sin girarse –No a atacar. No hoy.

-¿Y quién nos asegura que ni ella ni los suyos lo harán? Ya lo han hecho– agrega otro consejero

- Yo, y también les puedo asegurar que lo sucedido el otro día tampoco fuimos nosotros- respondo dando un paso al frente.

El silencio es inmediato, ciertamente nunca me había enfrentado al consejo, es la primera vez que nos vemos frente a frente.

Camino hasta el centro del salón y dejo que todos me vean, No soy la criminal que fui y mucho menos soy un fantasma. Quiero que me vean como soy, como lo que me han hecho ser.

-No estoy aquí para justificar mi pasado- empiezo clavando la mirada en los rostros de los concejales- No estoy aquí para que me perdonen. Estoy aquí porque ustedes quisieron que fuera el monstruo. Porque les convenía que lo fuera, para mal o para bien, pero espero estemos de acuerdo que no solo yo me he transformado en lo que Piltover ha hecho con Zaun…somos muchos. Y cuando uno o varios de nosotros no les servimos… nos quieren desaparecer

-¡Eso es absurdo! –exclama alguien, pero no me detengo.

-Fui su cartel. Su arma para mantener a Piltover en contra de Zaun. Una excusa para intentar erradicarnos a los de abajo, para justificar el que nos dejaran a nuestra suerte. Pero ya no más.

Miro hacia atrás. Una de las Jinxers, su rostro muestra una cicatriz, me mira con algo que parece esperanza. Me basta.

-No vine por mí. Vine por los que han sido cazados, perseguidos, torturados...incluso cuando ellos les han tendido la mano para ayudarlos, ¿su crimen? No encajar en su idea de orden. Existir. Llevar mi nombre. No es algo de hoy, es algo que lleva demasiados años forjándose y que tarde o temprano terminaría alcanzando sus calles ostentosas.

Hago una pausa.

-Los ataques que se han registrado, no han sido ellos, no he sido yo. Ni nadie de los Carriles - Lux y Caitlyn les tienden a los concejales folders con la información que han recabado – Esos ataques han sido causados por alguien que creímos había desaparecido y que seguramente está trabajando con terceros. Sí, es la gema lo que desean, una gema que quien sea que los esté manejando no entiende todo lo que puede causar.

Alguien murmura. Un par de miembros del consejo intercambian miradas. La duda se cuela por la sala como una grieta.

-Quieren culparme para que yo sea su llave a conocer cómo usar la gema, pero no lo soy y los Jinxers…no son sus enemigos. – Mi voz sube – Si quieren un juicio, enfrenten los suyos, los que nos empujaron a todos los Zaunitas a los bordes, los que han usado la paz como máscara para seguir ganando poder. He estado dos años lejos de aquí y puedo notarlo, ustedes los de aquí arriba quieren seguir jugando a que la inútil guerra con Zaun está en pausa… esperando el siguiente disparo para dejarnos caer en la miseria nuevamente.

Ekko y Sevika asienten. Vi se cruza de brazos y puedo notar su mirada llena de orgullo. Caitlyn por su parte da un paso al frente.

-Propongo que escuchemos a Jinx y que sus palabras se registren en las actas del consejo, que nuestro testigo sea Demacia- dice Cait con tono oficial.

-¿Actas?- pregunta uno con desdén.

-No solo son palabras –agrega Lux y es hasta este momento que noto que lleva su uniforme oficial, definitivamente Cait y ella han trabajado mucho para poder acorralar al consejo –Es una advertencia. Y una oportunidad para firmar por fin una paz y llevar a Piltover y Zaun al mismo lugar de progreso.

Hago silencio unos segundos, los concejales murmuran entre ellos, están acorralados y lo saben.

Después de tantos años, de tanta sangre derramada en vano, lo que buscaban Silco y Vander parece haber tomado su forma final, con una media sonrisa cansada, suelto la frase que retumba con todo el veneno que me queda, por mi infancia, la de mi hermana, la de Ekko, Mylo y Claggor, la corta vida de Isha…mis padres:

-Ustedes tienen salones dorados. Zaun tiene rabia, y ya no pensamos esconderla.

No sé en qué momento me convertí en la voz contenida de Zaun, sé que debía defender a los Jinxers y aunque eso hice, también deje que todo lo que he vivido y visto desde pequeña saliera, ciertamente no soy la niñita que Vander protegía, la criminal que Silco forjo… ¿Quién se asustaría de ella?

Han pasado ya unas horas de lo sucedido en aquella sala, aún hay muchas cosas que hablar y acciones que tomar, no podemos dejar de lado lo que los Fangs han hecho, pero algo es seguro, Piltover y Zaun se unirán nuevamente para arrancarle los dientes a cualquiera que intente robar la gema.

El refugio de los Firelights está en calma, camino junto a Ekko y apenas comienzo a ser consciente del frio del ambiente, sigo sintiendo el peso de todas las miradas de aquel lugar. Mis manos continúan temblando y espero que nadie lo haya notado.

-¿Crees que sirvió de algo?- le pregunto antes de que entremos a su casa,

-Mucho más de lo que crees- Responde Ekko y toma mis manos, con una tranquilidad que me desarma- Les diste miedo… pero también algo que no esperaban y no sabían que necesitaban.

-¿Qué?

-Esperanza.

Lo miro. Por un segundo todo se detiene. No hay gemas, ni guerra, ni cicatrices que arden.

Solo su mano y la mía, temblando un poco menos.