TXT (3) - Historia original
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Bajo del saliente y nos invito a sentar con un gesto de su mano. Al llegar a las sillas, dijo:
— La ceremonia no será larga—
Al oírlo, supe que era él de la mañana, lo sabía y con valor pregunté.
— ¿Cómo se llama? ¿Cuando podré hablar con él? —
Keran me dirijio una mirada fría y exclamo:
— No esta contento contigo, eres alguien de estatura baja, con poca gracia y belleza, nada grande y con musculatura mínima, lo único salvable es tu intelecto, pero él era mucho más —
— ¿No despertará cierto? —
— Lo hará, en su momento. Eres consagrado, recibirás por derecho lo que eres, más debes ser lo que él era —
No dije nada. Me levante y me gire directo a la puerta, mi padre casi en un intento de grito dijo:
— No puede irse al frente sin que despierte, será un blanco fácil—
—Le protegerá, no sabemos como lo hará pero lo hará. De ello se va asegurar—
Volví la mirada al sacerdote y dije con seriedad:
—Así será, si debe ser —
Abrí la puerta de madera y en el pasillo, un aroma a lirios, dulce y a rosas me invadió…Camine de forma pesada por el pasillo de vuelta a los umbrales a la luz de la calle, camine hacia el aroma. Allí en el origen de las flores, mi vista se elevó, una mujer con ojos de color morado verdoso se alzó sobre mí, delgada y con porte, ella…
Me vio con el desdén de una dama, con la bondad de una madre, con el rigor de una amante en despecho y la curiosidad de una niña.
— Ven acá — Dijo mi padre, que me alcanzó y paro en seco. Lo vi, y su mirada se dirigió a la mujer frente a él, sonrío y dijo
— Helena, ¿Dónde esta Rhyan? — Ella dirigió su mirada hacia mi padre y sonrío poco y dijo: — Él, acaba de entrar y los buscaba. En especial a Nor, quiere felicitarle —
Se escucharon pasos, dirigimos la mirada hasta el pasillo y Rhyan reía triunfante.
— Regresa allí Nor, te harán la ceremonia. Te han confundido, desnudate lo pasarás bien.— Mi padre lo vío extrañado, pero me hizo un gesto de cabeza como si quisiera que regresa adentro y yo solo lo hice. Recorrí el camino de vuelta y volví a abrir la puerta.
Keran estaba parado de nuevo en el saliente y solo dijo con voz grave — Desnudate, esto no tardará —
Me despoje de mis ropas y poco a poco un circulo en el piso en el lugar donde antes se encontraban las sillas, se llenaba de agua cristalina y brillante, la cúpula se abría y el sol aparecía, comenzando a proyectar luz en la sala y con ello el agua comenzó a cambiar de color a un dorado, y las ramas de un árbol azulado comenzaron a brotar del agua y las raíces comenzaron a acariciar mis pies.
Keran dijo — Deja que te envuelva — El árbol me atrajo con sus raíces. De entre su tronco, se abrió un espejo de azul reluciente en el que me introdujo. No supe de mí.
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