Extra de cumpleaños número 18.
George cumplió con su palabra y le regaló a Gabrielle varios cupones. El segundo cupón que Gabrielle recibió, decidió ella gastárselo rápido. La noche del 3 de abril George llevó e invitó a Gabrielle a un restaurante de comida rápida para que ella ordenara lo que ella quisiera comer. George y Gabrielle hicieron uso del drive-thru. Ya los dos con sus ordenes listas, George decidió estacionarse en el estacionamiento de ese establecimiento y decidieron comer ahí, dentro del auto.
George comenzó a comer su hamburguesa con calma y darle uno que otro sorbo al refresco. George se percató de que Gabrielle no había desenvuelto la hamburguesa de ella y que tampoco le había dado un sorbo al refresco.
Gabrielle se veía reflexiva.
—¿Todo bien? —preguntó George con curiosidad y con un atisbo de preocupación.
—Sí… sé que fue idea mía venig aquí a comeg, pogque nunca en mi vida he comido una hambuguesa pego ¿y si maman está en lo ciegto? —contestó Gabrielle.
Ah, eso.
—Gabrielle, no creo que por comer una hamburguesa una única vez en tu vida, te vaya a dar cáncer —dijo George esforzándose por no sonar hastiado.
Porque la verdad era que a él le importaban los sentimientos de ella.
—Es que maman me ha dicho que nunca coma la cagne de hambuguesa de las cadenas de comida gápida, pogque su contenido es cancegígeno —replicó Gabrielle.
—Bueno Gabrielle, no sé si sea cancerígeno, pero si lo es, no creo que te de cáncer por comerlo una sola vez —dijo George tratando de sonar lógico, después él sonrió—. Pero si de verdad no la quieres, yo podría comer tu hamburguesa.
—No, no, no —dijo Gabrielle ladeando la cabeza varias veces, para luego desenvolver la hamburguesa y darle un mordisco.
No pasó desapercibido para George, el sonido de felicidad que emitió Gabrielle al morder la hamburguesa.
La sonrisa de George se hizo más grande.
