Capítulo 2
–¡Rick! ¿Qué estás haciendo? ¡Se nos ordenó despejar el área! –gritó Max desesperado a través del intercomunicador con la nave de Rick –¡Estás muy cerca del SDF-2! ¡La energía de la transposición va a atraerte hacia el pliegue!
–¡No me importa, Max, voy tras ella, tras el amor de mi vida! –respondió Rick firmemente.
–¿Te refieres a Lisa?
–¡Sí, Max, a ella! ¡Justo hoy descubrí cuánto la amo!
–Vaya, jefe, ¡hasta que por fin te diste cuenta! –exclamó el piloto de pelo azul con alegría–. ¡Ve, amigo, busca tu felicidad!
–Así lo haré, Max. ¡Hasta siempre!
Rick iba pilotando a máxima potencia para alcanzar la fortaleza espacial y así acompañar a la mujer que amaba. De pronto, el joven piloto recordó las palabras de Minmei "estoy embarazada" y súbitamente el Skull 001 disminuyó la velocidad hasta casi detenerse en el aire. Rick solo observó cómo desaparecían el SDF-2 y el crucero espacial de Khyron. Segundos después, no quedó nada en el aire, sólo el cielo gris con nubarrones y ningún rastro del SDF-2.
El Capitán Hunter aterrizó su varitech y lloró amargamente en la cabina de su fiel compañero, el Skull 001, pues de último momento, él decidió quedarse en la Tierra a cuidar de ese bebé que no pidió ser engendrado y dejó escapar al amor de su vida. Finalmente, quiso proteger a ese pequeño ser inocente del cual él era su padre. Rick se hizo la promesa de que cuidaría a ese bebé con todo su amor, ese amor que quiso compartir con Lisa pero que, por su ceguera y testarudez, nunca pudo darse cuenta cuánto la amaba hasta que ella se lo dijo.
Minutos después, Rick descendió de su varitech. Max le dio alcance y vio que el rostro de su amigo lucía desencajado, destrozado, sin vida. El brillo se había ido de sus ojos y el color azul de ellos se confundía con lo enrojecido de los mismos, resultado de las lágrimas que había derramado hace unos instantes.
–¿Qué pasó allá arriba, jefe? –preguntó Max, dándole un abrazo a su amigo.
–La dejé ir, Max. Dejé ir al amor de mi vida. Amo a Lisa, la amo con todo mi ser –dijo Rick con una inmensa tristeza.
–¿Por qué no la seguiste? –cuestionó Max.
Rick no contestó, únicamente agachó su cabeza, cerró los ojos y gruesas lágrimas escaparon de ellos. Max comprendió lo terrible que su amigo se sentía, por lo que quiso darle ánimo.
–Ella volverá, Rick… –dijo Max–. Algún día, ella volverá.
–No, no lo creo. –contestó Rick con desgano–. Esta mañana fue a verme a mi casa. Entre otras cosas me explicó que el Almirante Gloval le había asignado una nueva misión y la había puesto al mando de la nueva fortaleza espacial. Me dijo que esa misión los haría permanecer por años en el espacio exterior o que probablemente nunca regresarían.
–Entonces, ella fue a despedirse de ti. Quería verte por última vez. La partida del SDF-2 estaba programada para mañana.
–¿Tú lo sabías? ¡¿Por qué yo no fui convocado?! ¿Por qué no me avisaron? –gritó Rick con lo último de fuerzas que le quedaban, tensando los músculos de su maxilar y sus brazos.
–A todos se nos avisó a través de una carta oficial, firmada por el Almirante Gloval, la Capitana Hayes y los representantes del GTU. También se nos informaba que quienes quisieran ir, debían llenar una solicitud…
Max fue abruptamente interrumpido por Rick.
–¿Y por qué yo no la vi? ¡Nadie me la entregó!
–Yo te la entregué personalmente, Rick. Te la di en tus manos. Fue ese día previo a Navidad en que estabas tan enojado con Lisa porque no te mandó llamar en la primera orden de despegue durante el ataque de Khyron. Te entregué esa carta y como viste que ella era la remitente, solo la dejaste sobre tu escritorio, en medio de un mundo de documentos que tenías ahí. Seguramente se quedó traspapelada.
–No puede ser. ¡Nunca leí ese documento! ¿Por qué Lisa nunca me dijo nada? ¿Por qué? –dijo Rick con desesperación.
–Me contaste que Lisa fue a verte a tu casa el día en que llegó Minmei. Probablemente te lo iba a comentar y a pedirte que fueras con ella. Ustedes siempre fueron muy unidos, formaban un gran equipo. Solo que al ver a Minmei en tu casa, pues…
–Sí, la vio y no quiso entrar. La puerta de mi casa se quedó abierta y Lisa escuchó la conversación que teníamos Minmei y yo –respondió Rick en voz baja–. Si tan solo Lisa hubiera llegado minutos antes… Yo la estaba esperando. De hecho, al oír el timbre de mi casa, pensé que era ella.
–Seguramente Lisa quería platicar contigo, mira que hacer a un lado su orgullo e ir a tu casa…
–Lo sé, Max. Ahora lo comprendo todo.
–¿A qué te refieres? –preguntó el piloto de lentes.
–Lisa me ama… Ella me lo dijo... Me lo dijo esta mañana –dijo Rick con infinita tristeza.
–¡Vaya! Finalmente se sinceró contigo. –afirmó Max con una triste sonrisa.
–¿Tú… Lo sabías? –preguntó Rick con extrañeza.
–Rick, creo que todos los que los conocemos, lo sabíamos. Solo era cuestión de que ustedes hablaran acerca de sus sentimientos. Me alegra que Lisa haya hablado contigo.
–¿Y para qué? Para alejarse de mí, para siempre. Quizá nunca vuelva a verla.
–Jefe, qué te puedo decir –contestó Max–. ¡Ánimo! La vida da muchas vueltas…
–Sí, muchas… -dijo Rick con desgano.
–El día que menos lo esperes, el SDF-2 estará de regreso y Lisa regresará a ti.
–Eso espero, Max… –contestó Rick haciendo una pausa–. Es lo que más deseo. Es más, ojalá pudiera teletransportarme y llegar hasta donde Lisa está.
–Algo así como en las películas de ciencia ficción.
–Tal cual… –dijo Rick mientras elevaba sus ojos al cielo.
–El equipo científico del Dr. Lang ha estado trabajando en ello pero aún no logra teletransportar la materia de un lado a otro.
–¡Yo me ofrecería para las pruebas! No pierdo nada y podría ganar mucho. ¡Imagina, poderme teletransportar al SDF-2! –dijo Rick con una sonrisa y sus ojos volvían a cobrar brillo.
Max notó que su amigo estaba más tranquilo, por lo que quiso continuar con un tema que había estado evadiendo al inicio de la conversación.
–A propósito, Rick, ¿por qué detuviste tu vuelo? Pudiste alcanzar la transposición y no lo hiciste. – preguntó Max muy confundido.
–Max, yo… No pude irme. Minmei…
–¿Minmei? No me digas que aún piensas en ella, si me acabas de decir que amas a Lisa –cuestionó el piloto de lentes.
–No es eso, Max –dijo Rick haciendo una pausa–. Minmei está… embarazada. No tuve el valor de dejarla con mi hijo en su vientre.
–¡¿Embarazada?! –exclamó Max asombrado.
Max empezó a hacer cuentas en su cabeza y a cerrar posibilidades. Él creía que no todo cuadraba con ese embarazo. Quería preguntarle más detalles a Rick pero no quiso darle en qué pensar más pues su amigo se veía muy contrariado.
–No puedo creerlo, Rick, vaya dilema. ¿Estás seguro que…? – Max no terminó de decir su pregunta porque fueron abruptamente interrumpidos por una voz aguda.
–Rick, mi amor, ¡estás bien! –gritó Minmei, corriendo hacia él y abrazándolo.
–Sí…-dijo Rick sin ninguna emoción.
–Ven, vámonos a la casa. –dijo Minmei–. Ya me tienes muy abandonada.
–Tengo que reportarme a la base. Te dejo en el hospital para que te revisen y de ahí voy a reportarme –respondió Rick con desgano–. Hasta luego, Max. Asegúrate que Miriya esté bien.
–Sí, Rick. Cuídate, nos vemos en la base.
*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*
Entre tanto, a miles de kilómetros de distancia en el espacio sideral, dos naves emergían de la nada,
–¡Enciendan la barrera de energía omnidireccional! –ordenó la capitana Hayes.
–¡Enseguida, capitana! –respondió la comandante Samantha Porter.
–¿Cuál es el estado del arma principal? –preguntó la capitana.
–Está en preparación. Carga al 90 %. Tiempo estimado de carga completa: 15 segundos –respondió el teniente Delacroix.
–Perfecto. La barrera nos protegerá mientras termina la carga del arma principal –afirmó Lisa–. Bien, equipo, esta es nuestra primera batalla junto al SDF-2.
El crucero espacial de Khyron seguía disparando una lluvia de misiles en contra del SDF-2, pero ninguno le hacía daño alguno porque la fortaleza se encontraba protegida por la barrera de energía.
Lisa veía con orgullo cómo era que la barrera los estaba protegiendo. Todas las observaciones del Almirante Gloval, de Claudia, de ella misma y demás personal, habían servido para mejorar la barrera y evitar consecuencias catastróficas como las sucedidas en el cuadrante Ontario y la barrera del SDF-1.
–Estamos detectando el incremento de la energía emitida por el crucero enemigo –anunció Vanessa.
–¡Van a disparar su arma principal! –dijo Sammy.
–¡Arma principal con carga completa! –anunció el teniente Diego Delacroix.
–¡Disparen! –ordenó Lisa.
El disparo del arma principal del SDF-2 salió como un haz de luz directamente dirigido hacia el crucero de Khyron que simultáneamente había disparado su arma principal. Ambos rayos se interceptaron en el espacio, siendo el rayo de neutrones del SDF-2 el que emitía más potencia y cuya carga energética fue absorbiendo la energía del rayo zentraedi. Sin embargo, la cantidad de energía emitida por la nave zentraedi, provocó que el crucero fuera desintegrándose pues su estructura ya presentaba daños severos.
-¡Capitana! ¡La nave enemiga está desintegrándose! –gritó la comandante Vanessa Leeds.
-Amplifica la imagen, por favor – ordenó la Capitana Hayes.
La tripulación del SDF-2 observaba cómo la nave de Khyron se destruía y pedazos de su cubierta metálica iban quedando flotando en el espacio.
–No se detecta energía proveniente del crucero espacial zentraedi –informó Vanessa.
–Confirmo que ha quedado destruido –añadió Sammy.
–Bien. Hemos librado nuestra primera batalla –dijo la capitana y suspiró en señal de alivio. –La nave enemiga ya no es una amenaza para nosotros y salvamos al SDF-1 de la colisión que estaba planeando hacer el desquiciado Khyron –añadió la Lisa.
-Capitana, ¿qué haremos ahora? – preguntó Sammie.
-Seguiremos las instrucciones del Almirante Gloval. Mañana tendremos una conferencia con los pilotos voluntarios y la tripulación de la nave. Les explicaré los objetivos específicos de esta misión. –aseveró Lisa – y chicas… Estoy muy a gusto que se hayan anotado como voluntarias para esta misión, la cual no sería lo mismo sin ustedes, las quiero y son como mi familia. Les agradezco infinitamente –agregó la capitana-.
-Lisa, ¿cómo podríamos dejarte sola en esto? Sabemos la importancia de esta misión. Encontrar el planeta de los maestros de la Robotechnia es como buscar una aguja en un pajar. Te daremos nuestro apoyo incondicional.-dijo Vanessa - ¿Verdad, chicas?.
-¡Claro que sí! El espacio es parte de nuestras vidas y Lisa, tú también eres parte de nosotras. Te admiramos y te vamos a apoyar siempre. –dijo Kim con entusiasmo-.
-Así es, Capitana. Cuente siempre con nosotras y le agradecemos la confianza de que nos haya aceptado como parte de la tripulación del puente de mando –dijo Sammy en tono muy formal.
-Les agradezco, chicas, en verdad, no sé qué haría sin ustedes en este momento. –dijo Lisa suspirando.
Las tres chicas sabían que ese suspiro iba dirigido a cierto piloto de cabello oscuro enmarañado. La historia Hayes-Hunter era conocida por la milicia de Ciudad Macross y ellas sabían lo mucho que Lisa amaba a Rick y todos los desplantes que él le había hecho a ella y que Lisa, de una forma o de otra, lo había perdonado. La capitana volvió a tomar impulso para hablar.
–Mañana les daré a conocer sus cargos, así como también, sabrán quiénes serán los nuevos miembros que formarán parte de la tripulación del puente. Si bien, ya lo deben saber, solo que mañana ya será oficial –continuó Lisa–. Bien, señoritas, caballeros, es todo por hoy. Me quedaré de guardia en el puente, ustedes pueden irse a descansar.
-Pero Capitana, ¿seguro va a estar bien?-preguntó Sammy con preocupación-.
-Lo estaré. Necesito despejar mis pensamientos y preparar el discurso para mañana. Me quedaré trabajando aquí. Activen los pilotos automáticos y las alarmas. Repórtense mañana a las 0700 horas. La conferencia será a las 1000 horas, así tendré tiempo de descansar algunas horas.
–Capitana, si nos lo permite, nos reportaremos a las 0500 horas. La apoyaremos en todo. ¿Es así, chicas? –Sugirió Kim, muy entusiasta-.
–¡Sí! –dijeron Vanessa y Sammy.
–Nosotros también, señora. Estaremos aquí a las 0500 horas, para asistirla en lo que podamos –afirmó el rubio teniente Strauss.
-Muchas gracias, chicas. Gracias, tenientes. Entonces nos vemos a las 0500 horas. –dijo Lisa, cansadamente.
La tripulación del puente se retiró, quedando Lisa en completa soledad y silencio. Solo se escuchaban algunos bips de los sensores o transmisores. Apagó casi todas las luces, dejando únicamente la iluminación de su silla de capitán, misma que tenía incorporado un pequeño escritorio plegable. La capitana puso varias carpetas con documentos y se dispuso a trabajar.
Sumida en la profundidad de sus pensamientos, Lisa empezó a revisar las listas del personal militar a bordo. Después revisaría las listas de los civiles. Toda la gente que se encontraba a bordo de la fortaleza, era voluntaria. A nadie se le obligó a formar parte de la misión. La mayoría eran personas que lo habían perdido todo, después del ataque masivo de Dolza y habían quedado solos en el mundo. Así como ella. Agradecía que el trío del puente del SDF-1 se hubiera unido a la misión, al menos, sus caras eran conocidas. Ellas eran sus amigas, casi sus hermanas, eran su familia.
Lisa continuó con la revisión de las listas militares. Tenía una esperanza de encontrar a alguien, sin embargo, el nombre que ella esperaba ver en las listas, no estaba ahí. Lisa pensaba que Rick rehusó unirse a la misión, porque ahora ya tenía a Minmei. «…Rick, conseguiste tu más grande sueño… ¿Cómo ibas a dejar a Minmei, por unirte a una misión que no sabemos qué nos deparará? Y si te hubieras unido, hubieras traído a Minmei… No, no lo soportaría, fue mejor así. Espero que seas muy feliz, mi amor, aunque no sea conmigo…». Los ojos tristes de Lisa dejaron salir gruesas lágrimas. Todos los sentimientos contenidos, salieron esa noche entre sollozos y suspiros.
«Rick, vi como volaste a toda velocidad, como si quisieras alcanzarnos antes de hacer el salto espacial, pero te detuviste… Fue por ella ¿verdad? Finalmente te decidiste por tu cantante favorita, aún sabiendo que yo te amaba. Yo sola me hice ilusiones, tú siempre fuiste sincero en decirme que amabas a Minmei. Yo pensé que… después de lo que vivimos en esa noche lluviosa,.. creí que tú y yo podríamos tener una oportunidad, pero no fue así. ¿Por qué, Rick? ¿Por qué nunca te fijaste en mí? Yo aprendí a quererte, me enamoré de ti ¿y por qué tú no de mí? Bueno, la respuesta es más que obvia, ¿cómo podrías haberme amado si en tu corazón ya había alguien más? Solo me queda el recuerdo de esa noche en la que me sentí amada por ti… cuando fuiste mío y únicamente para mí, así como yo lo fui de ti».
Lisa seguía llorando. Las lágrimas escurrían sin cesar pasando por sus mejillas, terminando en su barbilla y de ahí, brincaban al montón de documentos que estaban pendientes por revisar. «No sé por qué no puedo controlarme… No puedo parar de llorar. Qué emociones tan patéticas... Es como si tuviera las emociones desbordadas. Necesito detener este llanto y concentrarme en mi trabajo, que es lo que mejor sé hacer».
Poco a poco, la capitana continuó revisando la documentación y las lágrimas comenzaron a calmarse hasta desaparecer. Tan inmersa estaba la Capitana en sus pensamientos y actividades, que no se dio cuenta que no estaba sola. Alguien había entrado al puente y se había detenido a observarla.
«La siempre bella Capitana Elizabeth Hayes, una gran héroe de guerra y figura ejemplar. La inspiración y el terror de la milicia contenidos en el delicado cuerpo de una mujer hermosa, de largos cabellos sedosos color miel y de hermosa piel blanca… es una creación etérea… tan bella y tan fuerte a la vez. Está tan concentrada, que ni siquiera ha notado mi presencia. Aunque podría quedarme horas admirándola, voy a hablarle antes de que comience a regañarme. No quisiera tener una confrontación con ella.».
–Capitana Hayes… –dijo una voz masculina.
Al escuchar esa voz, Lisa se sobresaltó y volteó enseguida. Sus hermosos ojos verdes se abren a más no poder por la sorpresa mayúscula de ver esa conocida silueta de cabello oscuro alborotado con uniforme de saco blanco de vivos azules con rojo y pantalón azul.
–¡No puede ser! –exclamó Lisa con asombro –. ¡¿Cómo es posible que estés aquí?!
Continuará…
Notas de autor:
¡Hola a todos! Este fic es una idea que había estado rondando en mi mente, acerca de la pareja favorita de muchos: Lisa y Rick. Aunque se origina de un escenario del capítulo 36 (del cual ya hay otras historias), cada fic tiene una trama diferente de acuerdo con el giro que plasma el autor.
Si en algún momento de la serie Robotech, Rick te cayó pesado por todas las jugadas que le hizo a Lisa y quieres que él viva un poco de lo que le hizo pasar a ella o si quisieras ver a una Lisa más madura, ecuánime y segura de sí misma, esta es la historia indicada.
Quizás al mencionar personajes como Jack, Kyle, Minmei, se pueda pensar que es una historia que ya existe, sin embargo, puedo decir que ésta es una historia nueva.
¡Agradezco sus comentarios!
¡Saludos!
Author's notes:
Hi everyone! This story is an idea that was in my mind, about the favorite couple of many of you: Lisa and Rick. Although it starts based on a chapter 36 (of which there are already other stories), I may say that every fan fiction has a different plot according to the author's touch.
If at some point in the Robotech series, you thought Rick was being dense for all the things he did to Lisa and you want him to live a bit of what he puts her through or if you would like to see Lisa more mature, even-tempered and self confident, this is the right fiction.
Maybe when personages like Jack, Kyle or Minmei are being mentioned, you may think that a similar story already exists, however, I can say this is a new story.
Thanks for your comments!
Greetings!
