Capítulo 5
Acercaron sus rostros acariciándose con su nariz y sus mejillas. Rick pudo sentir lo suave y tersa que era la piel de Lisa, mientras que ella pensaba que esos instantes eran un sueño, pero se sentía tan real. Una vez más, ella se dejó llevar por las sensaciones que le provocaban las caricias del piloto e inclinó su cabeza hacia la mano de él. Esto no pasó desapercibido por Rick, quien continuó acariciándola y bajó su mano al cuello de la chica.
Lisa sintió que el corazón le iba a estallar de la emoción y sentía los latidos en su cabeza y en todo el cuerpo. Quiso zafarse para evitar que Rick sintiera lo acelerado de su pulso pero él dirigió su mano hacia la nuca de ella y empezó a acariciar su cabellera color miel. Cada caricia erizaba la piel de Lisa y a Rick le producía una sensación indescriptible que lo iba a llevar a la locura. Lisa abrió sus ojos y con su mano izquierda, sujetó el brazo derecho de Rick y pasó su mano por el contorno del brazo del piloto, hasta llegar a su cuello y después a su mejilla izquierda. Poco a poco, fueron acercando sus caras, mirándose con cariño y con deseo. Las pupilas de ambos estaban tan dilatadas por lo que sus ojos se veían oscuros. Ninguno de los dos bajó la mirada y cuando la distancia fue mínima, ambos cerraron los ojos y rozaron sus labios. Se separaron por unos segundos. Abrieron los ojos, mirándose el uno al otro, como pidiéndose permiso, se acercaron suavemente y volvieron a besarse. Fue un beso corto y muy tierno, lleno de sentimientos que habían esperado mucho tiempo en demostrarse. Sin cerrar los ojos, volvieron a unir sus labios. Continuaron mirándose y acercaron nuevamente sus labios, cerrando sus ojos para descifrar las grandes sensaciones que estaban viviendo, lo que desencadenó una serie de besos que iniciaron lento y con mucho cariño para convertirse en besos llenos de pasión, de emociones reprimidas y de amor, aunque ellos en ese momento no identificaran ese sentimiento.
Lisa pensaba que si así se sentiría llegar hasta el cielo o era algo similar a ello. Para ella era un sueño estar así con Rick, su amado piloto estaba acariciándola, besándola con urgencia y abrazándola con tanta decisión como para no dejarla ir. ¡Y esta vez sin una orden de por medio y sin zentraedi o humanos observándolos! Eran él y ella, ella y él, solos el uno para el otro.
Rick sentía todas las emociones de golpe, nunca había tenido esas sensaciones con nadie más. Pensaba en Lisa, su oficial superior, su mejor amiga, la reina de hielo. «¿Reina de Hielo? ¡De hielo no tienes nada! ¡Eres pura pasión, Lisa! Voy a enloquecer contigo, siento que todo dentro de mí va a explotar. ¡No aguanto más!».
Las caricias que iniciaron muy tiernas y temerosas, ahora se habían convertido en caricias llenas de amor y energía. Los besos aumentaban de ritmo y el espacio entre Rick y Lisa había desaparecido. Lisa había abrazado completamente a Rick y éste tenía perdida una mano en la larga cabellera de ella y con la otra mano le acariciaba la espalda.
Lisa sentía que las manos de Rick la enloquecían, necesitaba más y más de sus caricias, de sus besos y de esas exhalaciones del piloto que la hacían estremecer. Eran miles de descargas eléctricas que sentía en la espalda con cada roce del cuerpo del piloto, el cual ya se sentía que estaba totalmente eufórico. De pronto, Lisa notó que Rick bajaba su mano a la cintura de ella y su otra mano la dirigía a la cinta de la bata. Entonces ella se separó de los labios del piloto, terminando dolorosamente con la serie de besos. Rick la miró extrañado y con temor:
–Lisa, yo… lo siento… no quise… –dijo Rick muy desconcertado e hizo el intento por apartarse y quitar sus manos de la cintura de Lisa. Ella reaccionó y puso sus manos sobre las de Rick, evitando que éste las alejara.
–No, Rick, no… no te alejes… –dijo Lisa con una voz ronca como un susurro.
–Yo, no sé… no sé si te molesté con mi imprudencia, yo… –dijo Rick, muy apenado y trataba de retirar sus manos. Lisa lo sujetó con fuerza.
–Capitán, si quiere desatar el nudo, tiene el permiso concedido… –dijo una sensual Lisa.
–Como usted ordene, mi Capitana… –dijo Rick con una voz ronca cargada de deseo.
Así, Rick desató la cinta de la bata de baño y pudo observar la parte del cuerpo perfecto de Lisa que dejaba verse entre la abertura de la "molesta" bata. Sus pechos turgentes, su abdomen plano hasta la parte que nunca había sido vista por nadie más, solo cubierta por una delicada prenda de encaje, sus largas, finas y bien torneadas piernas. Rick no cabía de deseo, su cordura se había ido y se abalanzó sobre Lisa, conteniendo su locura y acariciándola tiernamente. Lisa se derretía al sentir las manos del piloto. «Rick, me vas a infartar con esas caricias. Siento que ya no puedo más».
Rick recostó a Lisa sobre el sofá y entonces ella se tensó completamente.
–¿Pasa algo, Lisa? Te incomodé, ¿verdad? –preguntó Rick.
–No, Rick, no es eso… es que… –dijo Lisa casi sin voz-.
–Entiendo, Lisa, no volverá a suceder… –dijo Rick, tratando de alejarse.
–¡Espera, Rick! Es solo que… nunca antes he estado así… ¡con nadie! –exclamó Lisa, abriendo sus ojos verdes que irradiaban fuego.
En ese momento, Rick comprendió muchas cosas acerca del comportamiento recatado de Lisa y además, que si sus más grandes sueños locos, se hacían realidad, él iba a ser el primer hombre en la vida de ella, así como Lisa sería la primera mujer en la vida de él.
–Lisa, yo tampoco… tampoco he estado con alguien… nunca. –murmuró Rick, sin dejar de verla.
Lisa abrió sus ojos sorprendida pero a la vez, sentía mucha alegría de que Rick, el hombre de sus sueños, el hombre al que amaba con todo su corazón, iba a ser para ella y no había sido nunca de nadie más. «Ya no respondo de mí, me dejaré llevar a donde tú quieras Rick. Este momento es tuyo y mío. Tanto sufrimiento que hemos tenido, tantos sinsabores, tanta responsabilidad en nuestras vidas, que nos merecemos un poco de felicidad y de amor. Tú tienes todo mi amor, aunque yo... yo solo tengo este momento contigo. Espero entiendas todo lo que siento por ti. ¡Te amo y voy a demostrarte cuánto!».
Rick se reincorporó en el sofá, a lo que Lisa lo vio desconcertada. Entonces Rick le sonrió y la cargó en sus brazos en dirección a la recámara. Lisa lo abrazó del cuello. Ambos se miraban y tenían una hermosa sonrisa enamorada dibujada en sus labios. Lisa aún miraba sorprendida al piloto quien notó este hecho.
–Es que así lo he visto en las películas románticas… –dijo Rick, rompiendo el ensimismamiento de ambos– El chico carga a la chica y la lleva a la alcoba.
–Y pudiste sostener mi peso como si nada...¡Vaya que sí tienes condición física, Hunter! –dijo Lisa con su característico humor agudo.
–¡Y espera a ver lo que sigue, Hayes! –le contestó Rick entre risas–. Aún falta lo más importante...
Quedaron mirándose fijamente, pues sabrían lo que vendría después. Entraron a la recámara, Lisa en brazos de Rick. Él dejó la iluminación de la habitación en penumbras, lo que propiciaba un ambiente místico y romántico.
Sin que ambos supieran cómo actuar debido a su inexperiencia, Rick bajó a Lisa cuya bata se comenzó a abrir, dejando ver la desnudez de ella casi por completo, hecho que provocó que el rostro de ella enrojeciera pues nunca había estado en esa situación. Ver el rostro sonrojado de la capitana, llenó de ternura a Rick, sin embargo, lo incitó a querer ir por más. Se acercó a ella y tiernamente comenzó a besarla. Él podía sentir que el cuerpo de Lisa se estremecía y cómo su respiración comenzaba a acelerarse. Lisa también podía sentir la respuesta corporal de Rick, quien se acercaba más y más al cuerpo de ella.
Lentamente, Rick introdujo sus manos por debajo de la bata de Lisa, acariciándola dulcemente. El contacto con la piel de las manos de Rick, hizo que Lisa sintiera descargas eléctricas de emoción. Ella pensaba que si aún podía haber más sensaciones extremas a lo que estaba sintiendo. Sus delicadas manos también comenzaron a acariciar a Rick, con suma sutileza, lo que hacía que el piloto tensara cada uno de sus músculos. Lisa decidió ir más allá e introdujo sus manos por debajo de la camiseta de Rick lo que provocó que el piloto se estremeciera y su respiración se volviera entrecortada. Ella acarició los bien torneados brazos del piloto, así como su abdomen, sintiendo los músculos marcados por el ejercicio, subiendo sus manos hasta llegar a su pecho.
En un movimiento inesperado, Lisa levantó la camiseta de Rick y él entendió el siguiente paso, cooperando para que la capitana lograra deshacerse de esa prenda de inmediato. Asimismo, él hizo lo mismo con la bata de ella. Poco a poco colocó sus manos directamente en la piel de los hombros de Lisa, abriendo la bata completamente y dejándola caer suavemente sobre los brazos de ella hasta que la prenda estuvo en la alfombra del piso de la habitación.
El cuerpo de Lisa se erizó en automático, todas las sensaciones estaban a flor de piel. Nunca había estado casi desnuda frente a alguien, se sentía cohibida pero también deseosa de compartir todo con el hombre que amaba. Su largo y sedoso cabello color miel caía por sobre su clavícula, cubriendo su pecho, entonces el piloto, con delicadeza, pasó esos mechones de cabello hacia la espalda de Lisa para poder observarla completamente.
–Lisa… Eres tan hermosa –dijo Rick con una voz ronca que emanaba sensualidad.
Rick deslizaba sus manos sobre el cuello de ella, recorriendo sus clavículas y bajando hasta llegar a las redondeadas formas de los pechos de Lisa. Él hizo uso de todo su control decidiendo evitar tocar esta zona pues podía sentir que Lisa estaba demasiado tensa, por lo que siguió su recorrido hasta la cintura de ella y la atrajo hacia él. Lisa tenía tanto pudor que lo abrazó, intentando cubrir su desnudez.
–Bonita, ¿por qué te ocultas? –le habló él dulcemente–. Mis ojos nunca habían visto tanta belleza… Lisa… Eres perfecta... –decía Rick al oído de Lisa.
Para tratar de relajarla, Rick comenzó a besarla suavemente en el cuello, subiendo por su mandíbula, hasta llegar a los lóbulos de las orejas donde le dio unos pequeños besos, continuando su recorrido de regreso hasta encontrar los labios de Lisa. Las manos de Rick hacían un gran trabajo acariciando la espalda desnuda de tan bella mujer, recorriéndola desde la nuca hasta su región glútea, la cual denotaba la firmeza de horas de entrenamiento en el gimnasio. Rick estaba totalmente extasiado y Lisa poco a poco fue liberando la tensión pues también comenzó a acariciar a su piloto desde su cabeza, pasando por su amplia espalda y al llegar a las sentaderas, inconscientemente introdujo sus manos por entre el resorte del pants que usaba Rick, esta acción lo tomó por sorpresa, tensando todo su cuerpo. Lisa rompió la cadencia de besos e intentó retirar su manos. Rick la detuvo y la incitó a seguir con la sensual labor que ella estaba haciendo.
–Continúa… por favor… –dijo Rick con un susurro.
Ella entendió los deseos del hombre de sus sueños. Lentamente bajó el pants, el cual cayó al suelo y Rick liberó sus pies de la prenda que se había enredado en ellos. Inconscientemente, Lisa se separó un poco de Rick para observarlo de cuerpo entero mientras reafirmaba lo atractivo que era y el buen físico que poseía con un cuerpo delgado pero de músculos marcados. «Justo como te imaginé en mis sueños, ¡eres perfecto!»
Los besos volvieron a tomar el control de ambos, pasando desde la inocencia y ternura, a deseo y pasión. Sus labios parecían una sola boca y sus cuerpos reclamaban la pertenencia del otro, estando únicamente separados por dos prendas que ya resultaban incómodas pues les impedían continuar con su demostración de amor en su máxima expresión. Los dos jóvenes necesitaban sentirse mutuamente mediante la unión física y emocional que les permitiera hacerse un solo ser.
El piloto ya no pudo controlar sus manos y las dirigió hacia la delicada prenda de encaje blanco que cubría la intimidad de Lisa, quien detuvo la escena de besos y miró fijamente a Rick, cuyos ojos le pedían permiso para continuar, sin necesidad de palabras. Con una tímida sonrisa, Lisa asintió. El nerviosismo del Rick se hizo evidente pues con movimientos torpes, empezó a bajar la prenda hasta que cayó completamente al piso, permitiendo que Rick tuviera a Lisa completamente desnuda, solo para él, quien la observaba embelesado «Es tan hermosa, tan perfecta, parece una diosa. ¡Oh Lisa! Necesito tenerte».
El cuerpo de Lisa estaba erizado. Ella tenía mucho pudor pero el sentimiento de tener al hombre que amaba cerca de ella y las emociones internas que sentía, la hacían olvidarse de su desnudez y quería amar y sentirse amada por ese piloto dueño de su corazón. Ella se acercó a él de forma sensual y puso sus finos dedos en el resorte del boxer de Rick, quien puso sus manos sobre las de ella y de un impulso, bajó la prenda que cayó a sus pies. «Eres tan guapo. Tu cuerpo es perfecto para mí… ¡ya quiero amarte, piloto!» pensaba Lisa.
Rick, extasiado, le sonrió a Lisa, su amiga, su comandante, la mujer a la que estaba a punto de hacerle el amor, por primera vez, tanto para ella como para él. La abrazó, la cubrió con sus besos y comenzó a acariciarla en todas las partes posibles, lo cual hacía vibrar a la capitana y provocando que el cuerpo del apuesto militar respondiera ante esas reacciones.
El momento había llegado, los jóvenes no aguantaban más y sus cuerpos querían sentirse amados en su totalidad. Pausadamente, Rick condujo a Lisa hacia la cama, la recostó con delicadeza y él se posicionó encima de ella, sosteniendo su peso en sus antebrazos. Ambos se veían a los ojos, expresándose admiración, cariño, deseo y, aunque les costara admitirlo, también había amor.
Sus cuerpos cobraron vida propia, parecían diseñados el uno para el otro, pues su estatura y su complexión encajaban a la perfección. Continuaron besándose por largo rato, preparándose para lo que estaba por venir. Para Lisa era el momento más erótico y sensual que había vivido hasta ese día. Para Rick, era mejor que las fantasías que alguna vez había tenido, hacer el amor con una chica virgen, sólo para él y ¡qué chica! Simplemente era la mujer más inteligente, bella y sensual que hubiera conocido jamás y también era la militar más temida y respetada de la RDF quien ahora yacía entre sus brazos, derretida con los besos de él, dejándose amar y acariciar por sus manos varoniles que nunca habían tenido la oportunidad de sentir a una maravillosa mujer como lo era Lisa. Justo en ese momento, Rick se sentía el hombre más dichoso de todas las galaxias y no existía nadie más para él.
–Lisa… -le dijo Rick con unos ojos suplicantes-
Lisa sintió que el cuerpo del atractivo capitán se estremecía. Sus hermosos ojos azules estaban oscuros, pidiéndole más y más. Ella lo entendió todo y con sus piernas, envolvió el torso de Rick, con lo cual él entendió que ella le estaba dando acceso total a su cuerpo y con ello, la oportunidad de continuar amándola por completo. Lisa buscó los labios de Rick, dándole un beso cargado de deseo.
–Ámame… Rick –respondió Lisa con sensualidad.
–Sí, hermosa, te amaré hasta que nuestros cuerpos nos lo permitan –contestó el piloto mientras le devolvía un beso con pasión.
Las palabras del piloto hicieron que Lisa se olvidara de su lado racional y dejara salir la pasión que había contenido por tanto tiempo. «Sí, Rick, ámame… Ámame hasta quedar sin fuerzas y que nuestros cuerpos se hayan hecho uno tantas veces como hayamos podido. Al menos esta noche eres completamente para mí... Te amo...» pensó Lisa mientras veía la tierna sonrisa que Rick le dedicaba.
En la mente del piloto corrían diversos pensamientos al mismo tiempo que su cuerpo experimentaba sensaciones que nunca había vivido. «Eres tan hermosa, Lisa. Jamás pensé que estaríamos así en la vida real. Únicamente en mis sueños locos era que podía tenerte entre mis brazos, pues siempre hemos sido tan reactivos como el agua con el aceite caliente… Quisiera que me amaras todos los días pero quizá solo sea esta noche, para acompañar nuestra soledad o porque bebiste alcohol o… ¿Será que en realidad me amas? ¡Oh, Hayes! Eres un enigma para mí que no logro acomodar mis pensamientos, pero no quiero pensar, solo quiero sentir, amarte y dejar que me ames...».
Rick fue sacado de sus pensamientos cuando sintió que el cuerpo de Lisa se acomodaba debajo de él y con su mano derecha lo abrazó, acariciándole la espalda. Rick, con su brazo izquierdo sobre la cama, hacía uso de sus entrenamiento físico para sostenerse sin problema y evitar dejar caer todo su peso sobre Lisa. Con su mano libre, él tomó la mano libre de Lisa y entrelazó sus dedos con los de ella. Ambos se vieron y sonrieron. Comenzaron a besarse tiernamente para pasar a besos apasionados devorándose el uno al otro, hasta bajar la intensidad de los mismos.
Con los sentimientos y sensaciones a flor de piel, con el cariño, sutileza y candor contenidos por tanto tiempo, Rick se introdujo en ella y comenzaron a amarse lentamente hasta romper la barrera natural del cuerpo de Lisa y esa noche fueron un solo ser. Se complementaban tan bien que era como si sus cuerpos ya se conocieran. Llegaron a un ritmo y cadencia sutil que les permitió tener nuevas sensaciones cada vez más fuertes y placenteras hasta que sus cuerpos estallaron de emoción. Siguieron en su continuo acto de amor, besándose, acariciándose y diciéndose palabras preciosas al oído.
Se amaron una y otra vez hasta llegar al paraíso y quedar exhaustos. Sin perder el contacto corporal, acomodaron sus cabezas en la almohada de la cama de Rick, brindándose pequeños besos y caricias, mirándose y sonriéndose con cariño, satisfacción y complicidad. Rick abrazaba a Lisa de una manera tierna y protectora, mientras ella se sentía cobijada en los brazos del hombre que amaba. Tan cómodos se sentían con el contacto físico de sus cuerpos desnudos, que no se dieron cuenta de cómo el cansancio hizo que sus ojos se cerraran y cayeran en un sueño profundo, uno en los brazos del otro.
En la madrugada, Rick se despertó e intentó levantarse, sin embargo sintió un peso desconocido en su pecho que le impidió reincorporarse. En lo que él se despertaba del sopor en el que estaba, vio la larga cabellera color miel de un delicado cuerpo que dormía sobre su torso y unos finos brazos que lo estaban abrazando.
«Lisa…» recordó Rick, esbozando una enorme sonrisa en su rostro y teniendo felicidad en su corazón que por años se había sentido vacío.
FIN DEL FLASHBACK
Continuará...
Notas de autor:
Hola a todos los lectores. Aún en los últimos días del mes del amor y la amistad, (así lo celebramos aquí), comparto un capítulo romántico de la pareja protagonista de esta historia, dedicado a los que recordamos al amor (haciendo alusión al título de la hermosa película "Do you remember love?").
Se muestra a Rick y Lisa, negándose a aceptar lo evidente, desviando la atención hacia otras situaciones. Lisa, si bien le demuestra a Rick cuánto lo ama, ella no reúne el valor de decírselo con palabras y es bien sabido que el piloto es algo despistado en el terreno amoroso y que hay que explicarle los sentimientos paso por paso. Y Rick, con su testarudez, está evitando darse cuenta del amor ha surgido entre él y la capitana, prefiriendo pensar que ese acto sublime es derivado de la soledad que sienten ambos o de la bebida que Lisa tomó en casa de Claudia.
Agradezco los comentarios que me han enviado y claro que seguiré actualizando esta historia. Igualmente, gracias por los nuevos reviews. Me agrada leer sus puntos de vista.
¡Saludos a todos!
