Entonces... 6 meses después de La Unión
Cada día era más caluroso y solitario que el anterior. Cuando la catástrofe arribó, más allá que los efectos, fue la rapidez en que los mismos ocurrían lo que abrumó a todo el mundo. En un par de semanas los ríos de agua dulce se volvieron salados, un par de semanas después muchos habían desaparecido. En consecuencia, la vegetación empezó a desfallecer y a secarse, situación perfecta para los incendios forestales, que eran mucho más recurrentes e incontrolables, varios poblados rodeados de bosques tuvieron que ser evacuados. Al poco tiempo ocurrió lo impensable: los océanos empezaron a evaporarse. Al principio todos atribuyeron la retirada de la marea al advenimiento de un catastrófico Tsunami, pero este nunca llegó. Al final ya no quedaron mares para navegar, por lo que no había peces que pescar. No había vegetación, por lo que ya no había frutas ni campos para pastar. No había nada, nada afuera en el mundo y, como es lógico, nada en aquel supermercado que Amy había ido a Visitar.
Ese día la joven eriza se estaba quedando sin suministros, y el pequeño huerto que había montado no estaba dando los mejores resultados, por lo que se vio obligada a tomar su Xtreme-Gear e ir en dirección al pueblo más cercano. Fue a uno, luego a otro y a otro más, todos estaban vaciados de gente y sus mercados saqueados y/o vandalizados. Fue entonce a la ciudad más cercana, la visión del lugar totalmente privada de gente le produjo un sentimiento que le recordó a los días previos a la disolución de la Restauración, un mes atrás.
E ese entonces ella se encontraba encerrada en un cubículo del baño, intentando controlar el ataque de pánico que estaba sufrimiento. Intentaba respirar hondo, contar hasta diez, darse ánimos, pero la idea de que estaba pasando otra vez por los peores momentos de la crisis del Virus Metal no abandonaban su mente, y lo peor es que ya no tenia nada en que depositar su esperanza, porque las Esmeraldas del Caos y la Esmeralda Maestra junto con Angel island habían desaparecido y Sonic estaba... "fuera de combate". La eriza resolvió en utilizar la violencia, se propinó a si misma varias cachetadas para volver a sus sentidos, y aunque la cara le empezó a doler, había recuperado aunque sea un poco de la compostura, por lo que se quedó unos minutos más para que se le bajase la hinchazón de las mejillas y así volver a trabajar.
Cuando volvió a la oficina central de la Restauración, encontró a Jewel sobre el escritorio con la cara enterrada entre sus manos. Su respiración era lenta y pesada, un desorden de papeles la rodeaba, como si la estuvieran encerrando. Amy se le acercó con cautela y posó la mano sobre su espalda. La pobre escarabajo saltó de pronto como si hubiera sufrido un susto, miró para todos lados antes de encontrarse con la mirada de Amy, en ese momento dio un suspiro de alivio y, tras unos segundos de estar en silencio, se inclino hacia la eriza, reposando su cabeza sobre su pecho mientras Amy intentaba consolarla.
"¿Te sientes mejor?", preguntó Jewel con la voz apagada.
"Algo ¿Y tu?".
Jewel se quedó en silencio.
"Dime...", insistió Amy.
"... Empire City también a cayó", confesó Jewel, derrotada. "Hay que volver a evacuar, pero ni G.U.N. ni nosotros tenemos los recursos para otra evacuación... y ya no queda lugar a donde ir...".
Amy respiró hondo y apretó los labios intentando contener el sentimiento de desolación que le embargaba. La desgracia parecía perseguirlos, allí a donde evacuaban a las personas, en poco tiempo llegaba la tragedia. Sequizas, incendios, revueltas... Para Amy no era raro que el mundo estuviera sumido en el caos, casi podía decir que ver el mundo al borde del colapso era parte de su rutina, pero siempre había esperanza, porque ella junto a Sonic, Tails, Knuckles y los demás podían de algún modo salvar el día. Pero ahora ahora, de entre todos sus viejos amigos, solo quedaba ella. Sonic ya no podía combatir, Tails había desaparecido en combate durante La Unión al igual que Knuckles. No se sabia nada de donde se encontraban los Chaotix , mucho menos Shadow y el Team Dark. Belle llevaba desaparecida desde antes de La Unión. Recientemente Vanilla y Cream habían tenido que irse forzosamente. Ya no quedaba nadie de su viejos amigos para apoyarla, ella era la que tenia que dar todo de sí para ayudar a lo que quedaba de la Restauración, pero ya se sentía al borde de sus capacidades.
"¿Qué nos queda, a donde podemos ir?", musitaba Jewel al borde del llanto.
En ese momento Amy hizo un viaje entre sus recuerdos, ha todos los sitios a donde había ido de aventura junto a Sonic y los demás. Todo esos sitios, Espagonia, Chunan, las Nord-Star Islands, Soleana, todos estaban en la ruina... menos uno. Los ojos de Amy se abrieron ampliamente, por un momento un aire renovado llenó sus pulmones, pero entonces recordó más a fondo y se le formó un nudo en la garganta. Dudó por unos segundos, pero al final dejó a un lado los pretextos, volteó a Jewel para verla de frente y, sosteniéndola de sus hombros, le dijo:
"Conozco un lugar".
"¿Donde?", preguntó la escarabajo.
"Te daré las coordenadas exactas. Coordina con G.U.N. y todo el mundo para que vayan para allá de inmediato. Si preguntan el por qué deben dejarlos entrar, diles...", Amy pensó por un momento en que seria lo adecuado decir, entonces continuó: "Diles que van de mi parte, que son mis amigos, todos ustedes, hasta los refugiados. Si todo sale bien, los dejaran entrar".
"¿Y por qué no vienes con nosotros?", cuestionó Jewel, en ese momento Amy dio un paso hacia atrás.
La eriza empezó a tragar saliva y a presentarse nerviosa, posando su mano sobre la base de su cuello. Era claro para ella porque no podía de ningún modo volver al Reino de Acorn, pero esas razones no tenían nada que ver con Jewel ni con nadie más que ella y Sonic. Entonces llegó a una conclusión: Mentir diciendo la verdad.
"Tengo asuntos que atender aquí, con Sonic", dijo con la suficiente convicción para parecer lo más persuasiva posible. "No puedo movilizarlo y no puedo dejarle atrás".
"Pero podríamos-".
"No", exclamó categóricamente la eriza, el impacto de su voz hizo que Jewel tensara su cuerpo.
Por un momento ambas se quedaron en silencio, Jewel tratando de averiguar si había algo más detrás de la negativa de Amy, y Amy haciendo lo posible para evitar que Jewel averiguara sus verdaderas intenciones. al final la escarabajo desistió de sus averiguaciones, soltando un suspiro mientras se tumbaba sobre su silla.
"¿Y qué harás entonces? ¿Tienes suficiente comida para ti y Sonic?".
"Yo...", Amy bajó sus defensas y dejó a relucir su duda, no había pensado en ello.
"Ten", decía Jewel mientras rebuscaba entre los bolsillos de su traje y le entregaba a Amy una tarjeta de acceso. "Ve al almacén y toma toda la comida que necesites para ti y Sonic".
"¿Qué? ¡Jewel, no-!".
"Si no vas a venir con nosotros, es lo mínimos que debes hacer, y si no lo vas a hacer, entonces no iremos a ningún sitio".
"Pero ustedes..."
"Nos las apañaremos como podamos con lo que tengamos. Toma lo necesario para que Sonic y tu sobrevivan por al menos 6 meses más, por favor".
Durante unos segundos Amy se mantuvo reacia a aceptar, pero al ver el rostro decidido de Jewel, que parecía haber recuperado parte de su fortaleza, la eriza desistió de su negativa y tomo la tarjeta de acceso.
"Solo lo necesario", recalcó Amy.
"Solo lo necesario", afirmó Jewel de vuelta.
Y antes de que Amy se retirase al almacén, Jewel se levantó de su silla y le dio un abrazo, el último que tendrían en mucho tiempo.
Horas más tarde Amy indicó a Jewel las coordenadas del Reino de Acorn y esta ultima contactó con G.U.N. y las demás organizaciones aun en pie para coordinar la última evacuación. Para cuando Jewel contactó con el Reino de Acorn para avisar de su llegada, Amy se había retirado con los suministros que necesitaba. Cuando el Reino de Acorn preguntó cómo habían obtenido sus coordenadas y quien los estaba enviando, con solo la mención de Amy el reino aprobó la entrada de todos quienes vinieran, no dieron explicaciones del porqué.
El plan había funcionado, las personas que quedaba en las islas y las demás naciones en crisis fueron evacuada al Reino de Acorn, lo que en consecuencia había vuelto aun más desoladora la situación de Amy, quien ahora se encontraba por su cuenta en la isla, solo acompañada por un indispuesto Sonic y un inesperado nuevo inquilino. Esta nueva adición había fracturado sus planes de racionamiento, ya que tenia que sumar una nueva boca a los cálculos, lo cual les dejaba a largo plazo con bastante menos comida de la que esperaban, razón de que estuviera buscando más suministros entre las ruinas de los supermercados.
Cuando Amy llego al primer Supermercado que encontró en la ciudad, como se veía de una pieza por fuera, tuvo esperanza de quizá encontrar lo que buscaba y algo más. Sus esperanzas se esfumaron al entrar: el lugar había sido saqueado casi por completo y lo que no fue robado estaba siendo comido por las ratas. Lo único que pudo conseguir fue un puñado de latas de comida, todas golpeadas y maltratadas. Tuvo que tragarse la frustración y aceptar que eso era mejor que nada. Revisó la hora en su celular y entró en pánico, tenia que apresurarse en volver. Tomó lo que pudo y se embarcó en su viaje de vuelta.
Cuando llegó a casa, lo primero que hizo fue atender a su primer huésped. Entró de golpe a su habitación y se aproximó a la cama donde yacía Sonic, inmóvil con una toalla humedecida sobre los ojos. Amy quitó la toalla, secó los alrededores de los ojos aun abiertos del erizo y luchó para reincorporarlo, colocado en posición de sentado. Se encontraba igual que como lo hacia desde hacía 6 meses: catatónico, incapaz de reaccionar, con los ojos siempre abiertos mirando al vacío. Amy dio un suspiro resignado y se retiró para hacer el desayuno.
Al terminar de Cocinar Amy tenia listos 3 platos. El suyo lo guardo para más tarde y se llevo los otros dos platos consigo. Se detuvo en la segunda habitación, como la puerta parecía cerrada, Amy intentó tocar con el codo, pero esta se abrió sola al toque. Al entrar encontró a Knuckles sentado sobre la cama, mirando por la ventana. Sobre la mesa de noche estaba el plato con la cena del día anterior aun sin tocar. Amy respiró hondo para no explotar en cólera.
"Llevas tres días sin comer", regaño la Eriza.
El equidna se quedó en silencio.
"La comida ya no es muy abundante que digamos ¿Sabes?".
Aun sin respuesta.
"Si no vas a comer, podrías al menos decirlo para no-"
"No tengo hambre", replicó al fin el equidna.
"¿Tres días sin comer y no tienes hambre? podridas dejar de comportarte como un niño malcriado y tomar aunque sea un bocado?"
"No tengo hambre-"
"¡No me importa que no tengas hambre, Knuckles! ¡No es sano, no es bueno! ¡Come algo, lo que sea, de una maldita vez, por favor!"
La eriza temblaba, cuando se dio cuenta de que lo hacía, intentó respirar para recuperar la compostura. Luego se quedó mirando al equidna, que había vuelto a quedarse mudo.
"Por favor...", suplicó Amy por última vez.
"No. Tengo. Hambre", respondió el Knukles con frialdad.
Amy dio un suspiro. Dejo uno de los platos con comida sobre la mesa de noche, tomó el plato con la comida fría y se retiró. Tras haber echado la cena de Knukles a la basura, Amy se encaminó a la habitación en donde se encontraba Sonic. Tras un puñado de minutos dentro, salió con el plato vacío. Luego fue a tomar su plato con comida y se encaminó a su patio trasero.
Amy tenia la costumbre de comer en el patio desde hacia bastante. En un principio solo lo hacia cuando no se encontraba de buen humor, pero luego se volvió una costumbre. Solo le bastaba un taburete y su comida, el sitio tenia una vista fenomenal a las montañas y el ver su floreciente jardín más la suave brisa de la mañana le eran reconfortantes.
En ese entonces la vista aun era maravillosa, aunque con menos lustre que antes, ya que las montañas de a poco perdían su verdor, y su jardín de apoco se iba marchitando, solo sobreviviendo a duras penas una Orquídea Añil. Amy se sentó en su taburete en medio del patio y antes de ponerse a comer, cerró los ojos para sentir el viento acariciar su rostro. Pero la brisa ya no era suave y fresca, sino árida.
Ahora...
La brisa seguía igual, quizá más y más árida conforme pasaban los días, y aun así Amy seguía dejando que le acariciase el rostro mientras mantenía los ojos cerrados, buscando entender y aceptar este viento del nuevo mundo.
Una voz en una lengua extraña la sacó de su trance. La eriza tardó unos segundos en encontrarle sentido a lo que le decían.
"Señorita Rose", decía el un joven Antílope en el idioma de Mazuri.
"¿Qué pasa", respondió Amy en el mismo idioma, aunque de forma un poco atropellada.
"¿Cuanto falta?".
"¿Eh?", Amy se quedó pensando un momento a qué se refería. Cuando al fin se dio cuenta de lo que era, se levantó y se aproximó a la pequeña cueva que tenían cerca. Allí encontró a Sonic aun inmóvil, con los ojos bien abiertos mirando el vació. La eriza sacó del bolso de su cinturón una gotas para los ojos e hizo caer un par en cada ojos del erizo azul. Luego empezó a contar con los dedos, pero a medio intento se rindió.
"Puedes...", empezó decir en su lengua materna, luego se corrigió y empezó a hablar en la lengua de Mazuri. "Darme bastón ¿Puedes?".
"¿Eh?", respondió el Antílope confundido.
"Ah... Necesito un bastón, palo, vara... ya sabes", decía Amy mientras hacia gestos para indicar un objeto largo y luchaba contra la frustración.
Por suerte el Antílope pudo discernir a que se refería y le entregó una varilla de madera que tenían cerca. La eriza entonces empezó a garabatear una formula matemática simple en la arena del suelo.
"Faltan dos horas", respondió al final.
"No tenemos dos horas", alertó el Antílope.
"¿De que hablas?".
El antílope hizo un ademán a Amy para que le siguiera. Ambos salieron de la cueva y tras avanzar unos metros, el antílope le indicó a Amy que agachase la cabeza. A una decena de metros de la cueva se reunieron con el grupo de los vigías que se encontraban ocultos tras una duna. El antílope aviso de su llegada a uno de los vigías con un toque en el hombro y le indico que le entregara sus binoculares a Amy. Lo que la eriza pudo ver fue una gran polvareda siendo levantada a lo lejos.
"¿Un Vehiculo?", preguntó Amy.
"Varios, un Convoy", respondió el vigía, una joven liebre, en el idioma materno de Amy.
"¿Los FF?"
"Posiblemente".
"Necesito una seguridad, no una posibilidad".
"Sea lo que sea, estarán aquí en menos de media hora".
"Media hora es suficiente". Amy dio una seña al antílope para que se acercase y empezó hablar en su idioma. "Tomen posiciones, a mi señal".
El antílope asintió y rápidamente se retiró arrastras.
"Es un convoy grande", recalcó la liebre.
"Puedo lidiar con ello".
"Vale, pero tendríamos más posibilidades si el señor Sonic-".
"Aun si Sonic estuviese disponible, no le permitiría luchar. La última vez costo una semana... y dos horas. Tenerlo ausente otra semana seria un suicidio".
La liebre se quedo mirando a Amy un momento, luego dio un largo suspiro y al final dijo.
"Qué complicada es toda esta situación".
"Son tiempos complicados al fin y al cabo."
Trivia Al Azar: ¿Por qué no se supo nada del Reino de Acorn hasta ahora? ¿Qué estaban haciendo durante el Virus Metal?
Pues verán, El reino de Acorn lo contemplé un poco como Wakanda de los Comics de Marvel. Tienen mucho en común, son reinos herméticos debido a que poseen un recurso muy valioso y poderoso, en Wakanda es el Vibranium, en el Reino de Acorn es el Meta-Cuarzo. Las razones de que ahora se estén revelando ya las explicaré más afondo conforme avance la historia.
Con lo del Virus Metal: Para quien no lo sepa, el Virus Metal es un acontecimiento que sucedió en los Comics de Sonic de IDW en uno de los mejores arcos argumentales jamas hechos para el erizo. Lo que sucedió fue que Eggman creó un virus que transformaba a todos en Robots Zombies. El Arco es brutal y muy oscuro, un poco también la inspiración de este Fanfic.
El responder qué hacia el Reino de Acorn durante este suceso es un poco Spoilers, pero para mantener las cosas interesantes, les diré que Eggman sabia perfectamente donde estaba el reino (Eggman lo sabe todo), pero aun así no lo atacó. Deduzcan por su cuenta las razones o sigan leyendo para descubrirlo...
