En el medio de la nada, un pequeño pueblo destaca en el horizonte, aunque por su tamaño resulta extraño llamarle pueblo. Los edificios, que no llegaban a la docena ni tampoco superaban un piso de alto, se encontraban repartidos de forma concéntrica en torno a un pozo de agua bastante modesto. A eso del mediodía, con el sol inclemente castigando con crueldad la tierra que su luz tocaba, no se veía a casi nadie rondando por allí, solo de vez en cuando alguien salia de su hogar, totalmente cubierto por telas para protegerse del sol, e iba al pozo de agua para tomar un poco.
El silencio sepulcral del lugar fue roto por el rugido de una X-Gear tipo moto con un par de visitantes como sus tripulantes. La máquina disminuyó su velocidad de vértigo cuando entro al pueblo y se fue acercando lentamente al edificio que más al Este del pozo, en cuya fachada se podía ver un rustico cartel que decía "Bar". El conductor aparcó el vehículo al frente y su acompañante fue quien saltó primero del vehículo, sacando de entre su denso ropaje una cámara fotográfica analógica con la cual empezó a fotografiar todo a su alrededor de forma muy entusiasta. El conductor, por otro lado, cubierto a su vez en telas pero con un sombrero con emblemas destacando por sobre todo, sin pensarlo dos veces, se introdujo al bar, perdiéndose entre las sombras.
El nombre "Bar" era más una formalidad que una realidad. El pequeño edifico solo contaba con un par de mesas repartidas de forma desordenada, un barra modesta y poco más. Quizá la ausencia más destacable era la del Alcohol, tanto su olor como su presencia física, pues tras la barra no había nada más que botellas de agua, algunas a medio beber, varias completamente vacías. Además de Bartender, un coyote bastante joven, solo otras 2 personas estaban presentes, una roncando sobre una de las mesas de más al fondo y la otra que parecía perdido viendo el techo mientras se mecía ligeramente sobre las dos patas traseras de su silla. El bantender estaba limpiando los vasos dando la espalda a la entrada cuando el visitante entró. El sonido de las puertas le llamó la atención, aunque no lo suficiente para voltear a ver. Mientras seguía con los vasos, dijo en voz alta:
"Hoy a esta hora ya no hay servicio. Si vuelve mañana temprano podremos darle algo".
No tuvo respuesta, asumió que la persona que entró se dio la vuelta y se fue. Pero se dio cuenta de su error cuando oyó una de las sillas de la barra ser arrastrada. El bartender dio un mueca de molestia, soltó el vaso que tenia en sus manos y dio media vuelta mientras volvía a exclamar:
"Le dije que no hay-", el coyote se quedó en seco.
Frente a él, el visitante era una Equidna de púas color bermejo, físico impresionante y una faz intimidante de tener muy mal carácter. Se encontraba quitándose los ropajes que le cubrían y colocándolos en la silla contigua mientras se incorporaba sobre la barra. Aun bajo la sombra de su gran sombrero, sus brillantes ojos purpura resplandecían amenazantes, como inspeccionando el alma del bartender.
El joven coyote tragó saliva y luchó contra el impulso de su cuerpo de ponerse a temblar, respiraba de forma pesada y errática inspeccionaba su alrededor con los ojos, buscando quizá ayuda o una salida. Se humedeció los labio antes de intentar hablar:
"En...", al principio su voz salió muy ronca. Se aclaró la garganta e hizo un nuevo intento: "¿En qué le puedo servir?".
El equidna se mantuvo en silencio mientras mantenía sus ojos clavados sobre el pobre coyote. Otra persona entró al bar, la compañía del equidna, tomando fotos a todo a su alrededor. Tras un par de segundos de un doloroso silencio, el equidna empezó a articular:
"Agua", su voz era grave, clara y severa. El impacto recorrió la espina del bartender antes de que reaccionase.
"Eh... ¡Si, por su puesto! ¡Duh!", respondió el coyote mientras hacia un gesto de golpearse la cabeza.
Hizo un medio giro incomodo antes de volver a dar otro al darse cuenta de que lo que buscaba estaba enfrente suyo debajo de la barra. Mientras rebuscaba, de alguna forma aun podía sentir la mirada del equidna a través de la madera. Cuando emergió de debajo de la barra llevaba en su mano un vaso de agua fresca, aunque con una muy ligera apariencia lechosa, imperceptible si no se prestaba mucha atención.
"¡Agua de calidad, sacada del pozo local, purificada, mineralizada y enfriada por nosotros! Es nuestro mejor producto".
El equidna tomo el vaso y le dio un vistazo, no parecía muy convencido al principio. El bartender luchaba con aun más fuerza con su temblor, hasta que el equidna se dispuso a dar el primer trago.
"¡Hey Knux, espera!", interrumpió la persona tomando fotos.
Rápidamente aquella persona se aproximó la barra y detuvo la mano del equidna, dejando caer parte de la tela que le cubría y revelando a una tejón con un aura un tanto alocada.
"¿No ves lo rara que está el agua?", cuestionó la tejón, el corazón del bartender se detuvo por un segundo. "¡Seguramente le colocaron nanomaquinas que entrarán en tu corriente sanguíneo para llegar a tu cerebro y controlarte remotamente haciéndote bailar hasta morir!"
Hubo un par de segundos de silencio hasta que el coyote rompió en carcajadas. El equidna se mantenia estoico mientras que la tejón veía al bartender como si fuese estuviese loco.
"Ay, no señorita", alcanzó a decir el coyote entre risas antes de calmarse del todo y proseguir. "El agua se ve así porque así es la apariencia del agua pura proveniente del pozo. Pero es totalmente potable e inocua, no se preocupe. No tiene nanomaquinas de control mental ni nada", concluyó con otra risotada.
El equidna dio un vistazo a su compañera y luego volvió a ver al bartender. Bajó el brazo con el vaso posándolo sobre la barra, luego lo empujó hacia del bartender, quien miró el vaso extrañado.
"Bebe", ordenó con frialdad el equidna.
"¿Eh?", el coyote mantenía una media sonrisa incomoda mientras aun procesaba la situación.
"Si de verdad no hay nada en el agua, bébela".
"Señor... no creerá en serio lo que dijo la señorita...", replicó nervioso el coyote.
"Siempre se equivoca en los detalles, pero jamás en lo general", respondió equidna. "Prueba que se equivoca y bebe el agua. Ahora", ordenó tajantemente mientras aproximaba aun más el vaso.
El joven bartender empezó a sudar y su temblor resultaba cada vez más incontrolable, pese a ello lucho lo más que pudo para mantener una sonrisa de incredulidad. Su respiración era agitada, sus ojos saltaban de aquí para allá, buscando una forma de escapar de la situación. Tanto el equidna como la tejón lo veían fijamente, casi sin parpadear. Mientras la tejón tenia una mirada desafiante, como retando al coyote a probar que se equivocaba, la mirada del equidna era más aterradora y penetrante, una mirada capaz de llevar a la muerta a alguien desprevenido. Ese pensamiento minó la cabeza del coyote, contempló su propia muerte en ese momento, y entonces ya no pudo controlar sus temblores, su sonrisa se rompio y lagrimas empezaron a salir de sus ojos.
"Por favor...", empezó a suplicar con la voz rota. "Por favor, yo solo..."
"No empieces a suplicar por tu miserable vida", lo interrumpió el equidna. "Estoy harto de oírlo".
"¡Pero-!"
Un fuerte golpe del equidna hizo saltar los cubiertos y los vasos de la barra por un momento, el coyote quedó petrificado.
"Te haré unas preguntas y solo tienes permitido responder Si o No. ¿Entendiste?", explicó el equidna.
"Yo-".
Otro golpe hizo saltar todo de nuevo, el coyote se cubrió la cabeza con sus brazos.
"¡Si, si!", respondió el coyote entre sollozos.
"Sabes quien soy", empezó a preguntar el equidna.
"Si"
"Sabes por qué vine"
"S-si"
"Sabias cuando venia"
El coyote se quedó callado por un momento.
"S-solo m-me dijeron..."
Otro golpe más. El coyote dio un pequeño grito mientras se ocultaba tras la barra.
"Responde. Sabias cuando venia ¿Si o no?", exigió el equidna levantando la voz.
"¡S-si, si!"
"Alguien te ordeno que me envenenases"
El coyote empezó a llorar por completo. La tejón rodó los ojos e intentó mirar a otro lado, pero el equidna se mantenía inmutable.
"...Si, si", respondia el coyote entre llantos.
"Levantate, ahora".
El joven coyote intentó incorporarse torpemente, resbalando y fallándole la fuerza hasta que pudo mantenerse sobre sus pies.
"Ahora puedes hablar, pero solo dirás lo que te pido. ¿Quien te ordenó que me envenenases? ¿A quien le temes más que a mi?".
El coyote no dijo nada mientras gimoteaba. Apretaba los labios y los puños, seguía tragando saliva y respirando de forma errática, como si luchase por su vida. La tejón soltó una pequeña carcajada antes de hablar:
"Ahora se quedó mudo. ¿No querías decirnos algo?".
"M-mi hermana, por favor", se alcanzó a decir entre tartamudeos el coyote. "Ellos la tienen, por favor..."
"No te pregunté sobre tu vida-"
"Son más de uno", interrumpió la tejón al equidna. "¿Cuantos, qué especie son?".
"Sticks...", el equidna veia a su compañera de forma menazante.
"¡Shhhh! dejalo hablar", respondió Sticks haciendo de menos la actitud del equidna.
"U-un oso polar y... un especie de pajaro carpintero...", alcanzó a decir el coyote.
El equidna abrió más ampliamente sus ojos, gesto que su compañera notó en el acto.
"¿Te suenan de algo, Knux?", preguntó la tejón a su compañero.
"Tristemente si", respondió el equidna con amargura. "¿Donde están?", regresó a preguntar al coyote.
"¡No lo sé, no lo sé! ¡Juro por mi vida que no lo sé", respondió el coyote desesperado.
"Hm, creo que no lo sabe", bromeo Sticks antes de dar una pequeña risa.
El equidna se mantuvo meditando por unos segundo, moviendo el agua del vaso y viéndola fluir. Miró por la ventana a su izquierda, con una vista casi perfecta del pozo. Entonces volvio a clavar su mirada en el coyote y dijo:
"Muy bien este es el plan", entonces empezó a derramar el contenido del vaso en el suelo lentamente. Cuando se acabó el agua, continuó hablando: "Lo lograste, hiciste que yo y la chica rara a mi lado bebiésemos de lo que sea que nos ibas a dar".
"¿A quien llamas rara, cabezadura?", reclamó Sticks.
"¿Cual era tu plan?", prosiguió el equidna, ignorando a su compañera. "¿Qué había en el vaso?".
"Un s-somnífero", respondió el bartender.
"Muy bien. Tomamos el somnífero, caímos dormidos. ¿Qué sigue?"
"L-los iba a llevar a la cocina".
"¿Para?"
"Ocultarlos hasta que ellos volviesen"
"¿Cuando?"
"Hoy por la noche"
"¿Y entonces?"
"Ellos los llevarían hasta su guarida".
"Perfecto. Buen plan. Eso es lo que ocurrirá, punto por punto", el equidna empezó a levantarse de su silla. "Recuerda: triunfaste. Sticks y yo estamos totalmente fuera de combate. Si hablas o actúas como si hubiese ocurrido lo contrario, entonces efectivamente habrás fracasado".
El equidna se alejó de la barra y tomó asiento en una de las mesas libres. La tejón, por su parte, se mantuvo en la barra un momento mientras veía como el pálido coyote parecía que había perdido el alma.
"¿Qué dijiste sobre tu hermana?", le preguntó Sticks como si nada. "¿Es una coyote como tu o la llamas hermana de cariño?".
"Sticks", llamó con una voz severa el equidna.
"Ya voy", respondió la tejón, desestimando el llamado. Hizo dos chasquidos para que el coyote respondiera rápido
"E-es una liebre, ella y yo nos criamos en el mismo orfanato desde antes de La Unión".
"¿Color del pelaje?"
"¡Sticks!", volvió a llamar con mayor severidad el equidna.
"¡Calmate, cascarrabias! ¡Estoy en medio de algo!", replicó la tejón de forma altanera. "¿Pelaje, contextura, altura?", volvió a preguntar al coyote mientras chasqueaba los dedos.
"Vea aquí", decía el coyote mientras sacaba de su chaleco una foto que le entregó a Sticks. en la foto se veía al coyote junto a una joven liebre de pelaje cobrizo, con una oreja más corta que la otra por una herida, llevando un vestido largo y blanco, ambos sostenían entre los dos una maceta con una flor rojiza, se veían muy felices. "Es ella, ese es el único vestido que tiene, es difícil que la confundan".
"A ver", dijo Sticks antes de arrancar la foto de las manos del coyote. "Buena iluminación, buen encuadre... ¡Vale, me la quedo!", y se guardó la foto entre sus ropas.
"¡Pero-!"
"Tengo muy mala memoria, amigo. No hay de otra".
El coyote no hizo más que soltar un suspiro de derrota antes de que la tejón se alejase de la barra y se sentase junto al equidna.
"No cuentes conmigo", dijo Knux antes de que Sticks siquiera tomara asiento.
"¿Quien dijo que lo hacia? Solo quería llevarme la foto"
"Tenemos asuntos más importantes".
"Tu tienes tus asuntos, yo tengo los mios. Aunque, seamos sinceros, te estas diciendo todo eso a ti mismo, no a mi".
El equidna dio un bufido y apartó la mirada, la tejón sacó una sonrisa.
"Te ves tan duro y malote, pero ambos sabemos que eres un blandengue por dentro".
El equidna se mantuvo ignorando a su compañera mientras veía por la ventana que tenia cerca, y u mente empezó a divagar...
Entonces... 7 meses después de La Unión
La ventana de la habitación en donde Amy le dejó tenia una vista total del patio trasero. Todos los días por casi dos meses podía ver lo que hacia la eriza tras entregarle su plato de comida: colocaba una silla solitaria en medio del patio, se quedaba unos minutos inmóvil, procedía a comer y tras un breve reposo, entrenaba. Al fondo del patio, sujetos precariamente a un naranjo que ya estaba por marchitarse, estaban un par de neumáticos y un cojín en los cuales la eriza descargaba toda su ira. Aun desde donde estaba Knuckles podía oír los impactos de los golpes y los quejidos de esfuerzo de la chica, a veces incluso podía oír las hojas del árbol siendo agitadas. Eran contundentes, llenos de energía y decisión, pero muy en el fondo el equidna sentía que moría por dentro por la falta de técnica que demostraba Amy.
Mala postura, mala ejecución, mal en todo. El entrenamiento no era ni un cuarto del entrenamiento regular que Knuckles acostumbraba hacer en Angel Island y aun así la eriza terminaba exhausta, como si hubiera peleado contra 40 Badniks ella sola con una mano atada a la espalda. Lo que más hacia rabiar al equidna era ser consciente de todo el potencial de Amy. En más de una ocasión la había visto hacer cosas que ni siquiera Sonic o él mismo podrían realizar, pero todo ese potencial estaba siendo manchado por un pésimo desempeño producto de un entrenamiento mal guiado. Y por su puesto que era mal guiado, porque no había guía en absoluto. Por lo rudimentario del conjunto, Knuckles dedujo que la eriza simplemente se despertó un día queriendo ser más fuerte, así que ató algo de basura a un árbol y empezó a golpearlo con la esperanza de ser capaz de partir una montaña en dos o alguna tontería que seguro vio en una película. Luego se preguntó ¿Por cuanto tiempo habrá estado realizando esto?. Cuando llegó a la casa, los neumáticos y el cojín ya estaban atados, ¿Eran de antes o después de que el mundo se acabase? ¿Por cuanto tiempo? ¿Cuanto de su valioso tiempo ha estado desperdiciando esta chica en un entrenamiento infructuoso? Si era desde antes de la catástrofe... ¿Por qué no le dijo a nadie? ¿Por qué no le preguntó a él por guía...?
Knuckles apartó la mirada de la ventana, sacudiendo de su mente esos pensamiento y repitiéndose que no era su asunto, que no le importaba, que nada le importaba. El mundo había llegado a su fin, su hogar ya no existía, la mayoría de sus amigos habían desaparecido o, siendo "realistas", muerto. Ya lo que quedaba del viejo mundo era un cascarón vacío, un árbol marchitándose lentamente, con una hoja cayendo cada día hasta dejar al árbol completamente vació y pudriéndose hasta desvanecerse en viento. La última pelea fue luchada y perdida, no había nada más que hacer sino esperar al fin... y sin embargo esa tonta eriza estaba allí, pateando un árbol sin siquiera levantar bien la pierna y haciéndose daño en el proceso.
Ahora ella estaba de rodillas mientras se sobaba la pierna por el dolor, ¡Por su puesto que te va a doler, idiota! ¡Ni siquiera apuntaste bien la patada! ¡Y estas demasiado cerca del objetivo! ¿Crees que un enemigo te va a dejar acercarte tanto? Aunque claro, estas así de cerca ¡Porque no estas haciendo bien la condenada patada...!
Frustrado, el equidna se levantó de su sitio y se alejó de la ventana. Se supone que no le importaba, de todos modos ella estaba entrenando por una lucha que ya se había perdido... y lo hacia mal- ¡Maldición! ¡Que no importa! Lo puede hacer todo lo mal que quiera, de todos modos, tarde o temprano, va a morir, junto con el mundo...
Mientras paseaba por la habitación, luchando con sus pensamientos, el equidna posó su mirada sobre la mesita de noche junto a la cama, sobre ella estaba el almuerzo del día, una pasta con albóndigas. Obviamente estaba fría, el almuerzo había pasado hacía ya un par de horas.
Después de la catástrofe, cuando Knuckles vio que aun seguía vivo pero que su hogar se había desvanecido para siempre, que había fracasado como guardián, con su propósito de vida, decidió simplemente dejar de comer. No tenia un motivo y tampoco entendía del todo el porqué había llegado a esa conclusión, pero se mantuvo firme lo mejor que pudo, solo rompiendo su juramento silente cuando el dolor que venia de sus tripas era insoportable. Pero no comía todo el plato, solo apenas unos bocados para apaciguar el dolor. Su robusta y saludable contextura de guerrero equidna, otrora su mayor bendición, se estaba volviendo un impedimento a su objetivo aun no asumido de desfallecer de hambre para así dejar de cargar con la vergüenza de su fracaso, y Amy era de menos ayuda.
El equidna había decidido desparecer a un lugar apartado, deseando que su cuerpo no fuese encontrado y que su nombre fuese olvidado, pero tuvo la mala (¿O buena?) fortuna de ser encontrada por la eriza en su viaje de regreso a casa tras la disolución de La Restauración. Pese a las negativas del equidna, Amy le obligó a subir a su vehículo para traerlo a su casa, y desde entonces, sin falta, le ha estado sirviendo comida una y otra vez, pese a que el equidna se mantenía reacio a comer. Knuckles no podía entender el porqué la eriza se mantenía insistiendo en hacerle comer, teniendo quizá cosas más importantes que atender, como su entrenamien-
Tras sacudir vigorosamente su cabeza, tratando de apartar los pensamientos, Knuckles fue y lo tomó el plato de comida consigo hasta la cama. Quizá el hambre ya era tal que le estaba afectando la cabeza, a lo mejor si comía algo un bocado podría volver a no importarle nada. Por unos minutos se mantuvo en silencio viendo el plato frente suyo. Pese a estar ya frio, un ligero olor embriagante emanaba del plato, capaz de hacer gruñir con rabia las entrañas del equidna. Knuckles refunfuñaba mientras con el tenedor se acercaba el primer bocado a la boca, solo seria uno y ya no más, volvería a regocijarse en su miseria de nuevo.
Y así, tomo un bocado... y otro, y otro, y otro más y uno más...
Por su puesto que tenia hambre, pero su fuerza de voluntad muchas veces le era suficiente para sobreponerse a ella. No era el hambre lo que le impulsaba, es que la comida, aun estando fria, estaba realmente deliciosa. No era de extrañar, Amy siempre había tenido una excelente mano para la cocina. Knuckles sabia que, después de Sonic y la jardinería, la cocina era una obsesión para ella. Lo impresionante para el equidna era que aun estuviera cocinando de la misma forma que antes, pese a que los recursos eran escasos, pese a que el mundo se caía a pedazos lentamente, pese a que no había nadie que pudiera disfrutar sus platillos.
Para cuando se dio cuenta, Knuckles había devorado por completo todo el plato y se encontraba relamiendo los labios, ansioso por más. Se mantuvo paralizado por un buen tiempo, mirando el vació, el plato de comida aun en su regazo. De pronto empezó a temblar y a respirar extraño...
*Ella seguía cocinando igual que siempre, pese a la ingratitud del Equidna. Aun después de rechazar la comida por casi dos meses, aun después de obligarla a botar cada uno de los platos que el rechazaba, desperdiciando todo el esfuerzo que ella había puesto en ellos, aun cuando él no era ya digno... Ella seguía cocinando igual que siempre, como si nada hubiera cambiado.
Una lagrima recorrió la mejilla del equidna mientras este apretaba los diente y temblaba, presa de la frustración y la vergüenza. Ahora entendía lo que en realidad le molestaba: Él se había rendido, pero ella no.
El dolor ya se había esfumado hacia unos minutos, pero Amy permanecía sentada sobre el suelo abrazando su pierna. Se sentía frustrada al darse cuenta de que todo el entrenamiento que habia estado realizando parecía no rendir frutos. Seguía fallando, seguía doliendo, seguía cansándose rápido. Muy en el fondo sabia que si continuaba haciendo esa pantomima de entrenamiento era para poder liberar su frustración e ira, un desahogó. Pero quería seguir aferrándose a la esperanza de mejorar, de ser más fuerte, de volverse la heroína que siempre quiso ser... ¿Pero era ese sueño siquiera posible ahora?. La duda la mantenía paralizada alli en el suelo, incapaz de escapar a sus pensamientos.
"Levantate", oyó detrás suyo.
Al principio el llamado le dio el impulso de voltear, pero cuando reconoció la voz el enojo le impidió hacerlo.
"¿Ya comiste?", preguntó la eriza con amargura y sarcasmo.
"Si", respondió escuetamente el equidna.
En ese momento Amy si volteo, incrédula. Fue allí cuando pudo ver al equidna parado sosteniendo un plato vacío y sucio. Cuando vio con mas detenimiento noto al equidna con un rostro sereno, calmado, pero con los ojos ligeramente enrojecidos y la boca aun sucia por la comida. Amy entonces se levanto, y tras sacudirse la tierra de encima, se quedó mirando a Knuckles por un momento.
"Vaya milagro", alcanzó a decir la eriza, esbozando la sombra de una media sonrisa.
"Estuvo buena, gracias", respondía Knuckles mientras dejaba el plato sobre el suelo. "Ahora, ponte en guardia".
"¿Planeas entrenarme?".
"Si"
"¿Por?"
"Porque si".
"Ya tengo mi propio entrenamiento ¿Sabes?".
"Lo sé, y apesta".
Amy puso una cara de ofendida.
"Apesta tanto que tuve que luchar para no vomitar la comida mientras te veía entrenar", seguía el equidna, ofendiendo aun más a la eriza." Te mostraré cómo se hace. Ponte en guardia".
"¿No vas a por lo menos reposar, si acabas de comer?".
"Yo estoy listo ¿Tu no?"
Amy soltó un pequeño suspiro y después obedeció, colocándose en su posición habitual de combate. Knuckles rompió su postura y se acercó para corregir su posición pateando ligeramente su piernas .
"Sera fácil que te tumben si pones tus piernas tan cerca", le decía.
Luego corrigió bruscamente la posición de sus manos.
"Cubre tus puntos vitales si no quieres que acaben contigo rápidamente", le decia.
Luego la tomó de la barbilla y corrigió en donde debería de mirar.
"No apartes jamas la mirada del objetivo, un parpadeo en el momento equivocado y eres historia", le decía.
"¿Es necesaria la brusquedad?", protestó Amy, pero knuckles no respondió.
El equidna entonces se alejó un par de metros de Amy, se puso en su posición de combate, bastante más firme y decidida que la de Amy, y con un gesto de la mano la incitó a que le atacase primero.
El primer ataque fue fácilmente desviado por Knuckles, el segundo fue bloqueado y respondido con un contraataque que al principio Amy pudo evitar, pero debido a la torpeza de sus movimientos hizo un tras pie que la dejo en la trayectoria del siguiente golpe al abdomen. El golpe fue tan fuerte que la eriza quedo sin liento, teniendo que alejarse para recuperar la compostura.
"¿¡Acaso me quieres matar!?", reclamó con dificultad Amy.
"Solo morirás si me dejas matarte. Mantente firme, muévete con decisión y corrige tu postura".
La eriza volvió a su mala posición de combate habitual, luego la corrigió rápidamente cuando notó a Knuckles acercándose. Cuando el equidna se detuvo, Amy empezó a moverse a su alrededor, buscando un punto ciego. Knuckles no se movía, solo la seguía con la mirada hasta que ya no pudo hacerlo. Estando completamente a espaldas de knuckles, Amy dio un ataque, pero el equidna reaccionó imposiblemente rápido, reteniendo el golpe de la eriza y contraatacando con un impacto en la cara. Amy dio un alarido de dolor y frustración mientras se tapaba la cara y se alejaba.
"¡Maldita sea, eso dolió!", maldijo la eriza.
"Te lo mereces, eso fue estúpido. No hagas movimientos que tu oponente pueda predecir fácilmente. Incluso con los ojos cerrados hubiera sabido como, cuando y a donde atacarías".
La eriza emitió un gruñido de rabia antes de abalanzarse sobre Knuckles, lanzando varios puñetazos que el equidna pudo esquivar con facilidad antes de contraatacar. Los primeros dos golpes no conectaron, pero en el tercero pudo conectar con la mejilla de la eriza, haciéndole perder el equilibrio y facilitando el impacto de los siguientes dos golpes al abdomen. Ambos golpes fueron igual o más fuertes que el primero, pero Amy esta vez no reculó, sino que de inmediato fue por el contraataque. Por un breve segundo Knuckles esbozo una media sonrisa. Los ataques de la eriza eran más rápidos, obligando a Knuckles a boquear en lugar de esquivar. Tampoco le era fácil contraatacar efectivamente pues Amy habia empezado a leer sus intenciones y se alejaba en el momento en que presentía que el contraataque venia, y cuando no podía esquivar, hacia lo posible por bloquear.
"¡Bien, muy bien!", decía Knuckles entre ataques. "Una pelea es una conversación. Debes aprender el idioma de combate de tu oponente para poder responder como es debido".
Los siguientes dos golpes de Amy pudieron conectar, uno en el abdomen y otro en la cabeza, por un breve segundo la eriza se confió. Pero los golpes no fueron lo suficientemente fuertes para desequilibrar al equidna, quien aprovecho el descuido de Amy y propinó otros dos golpes a la cara. Mientras la eriza recuperaba el equilibrio dio otro gruñido de rabia, esta vez más fuerte y animal, antes de embestir nuevamente al equidna con una tormenta de golpes. Knuckles era incapaz de esquivarlos, pero no le supuso problema alguno bloquearlos efectivamente.
"Bien en la actitud, mal en la ejecución", indicaba el equidna entre golpes. "La ira es salvaje pero ciega. Debe ser un combustible, no un guía".
En ese instante Knuckles vio una apertura en la defensa de Amy y fue a por ella. Sin embargo la eriza evito fácilmente el golpe y tuvo oportunidad de retener uno de los brazos del equidna. Amy se acerco, trepando sobre las piernas de knuckles para atacar a la cabeza desde arriba. El equidna intentó realizar otro golpe con su brazo libre pero este también fue esquivado. Y antes de que pudiera contraatacar, Amy le propinó un fuerte golpe en la mejilla derecha antes de alejarse. El golpe fue tan fuerte que su eco retumbó en todo el jardín y el equidna por poco pierde el equilibrio.
Amy pasó de estar encolerizada a preocupada y avergonzada en apenas segundos.
"¡Por Gaia, lo sien-!".
"No te disculpes", le interrumpió el equidna mientras se recomponía y acariciaba el área de impacto. "Demuéstrame que no fue suerte repitiendo ese golpe. Esta vez no te lo pondré tan fácil", concluyó con una sonrisa.
La eriza paso de estar preocupada a tener un brillo especial en los ojos. Asintió de forma entusiasta y volvió a la posición de combate, sin correcciones esta vez, y knuckles hizo lo propio. Se mantuvieron en silencio mirándose el uno al otro antes proseguir con el combate, pero el habiente había cambiado, más ligero y brillante. Finalmente se sentía como una sesión de sparring entre buenos amigos, hermanos incluso. Amy aceptaba y ejecutaba cada consejo que knuckles le proveía. Y knuckles, pese a aun tener un vacío en su interior, de a poco empezaba ver una luz al final de su miseria.
Reflexiones Posteriores: Creo que este es el mejor capítulo que he escrito hasta el momento. No el "MEJOR DE TODOS LOS TIEMPOS" ni mucho menos, solo que me gusta muchísimo como quedo ¡Espero que también te haya gustado! El retratar la relación entre Knuckles y Amy como una de hermanos siempre me ha encantado. Simplemente se siente natural, correcto, ya que ambos tienen mucho en común. Si a ti también te gusta esa idea ¡Pues estas de suerte! Ya que en este Fic voy a explotar eso hasta decir basta ¡Y más allá!
En otro orden de ideas, me siento obligado a aclarar que el concepto de Sticks siendo una fotógrafa no es mio. Paseando por Mastodon (ese "clon de Twitter" pero sin putos N*zis y con gente real en lugar de bots), me encontré con un Fanart de un artista que para mi desgracia ahora mismo ni recuerdo el nombre ni tampoco logro conseguir la publicación original. Le había pedido permiso para usar el concepto en el Fic, ya saben, para no ser un hijo de puta, pero nunca me respondió , y me había gustado tanto el concepto que igual lo utilicé. Todo esto es para decir que, si ves por allí un fanart de Sticks como fotógrafa, ese seguro es el autor del que hablo, por lo que ese es el origen del concepto.
