Buenas, aquí informándoles que por el decimo aniversario de Soy un Lucario, he decido reeditar lo primeros capítulos.

La historia se llama: Soy un Lucario (Remasterizado) Escrito por: 15Rodri

Y aquí dejo una probadita:


Norberto se preparó para interceptar el ataque… cuando algo más sucedió.

Desde un costado del bosque, una figura envuelta en fuego irrumpió con un grito de guerra:

—¡Muerete, maldito Riolu!

Un Combusken saltó sobre ellos, lanzando una patada ardiente que falló por poco, pero impactó de lleno contra su refugio improvisado, destruyendo las provisiones que habían recolectado ese día.

— ¡¿Qué rayos estás haciendo?! —Gritó Norberto, esquivando el siguiente ataque— ¡¿No vez el monstruo que nos ataca a todos por igual?!

Rogelio bufó, con las plumas erizadas y los ojos llenos de rabia.

— ¡Ustedes… ustedes no entienden! ¡Me arrebató todo! ¡Mi familia, mi honor…! ¡Ustedes lo pagaran caro!

Rihanna se interpuso con firmeza.

— ¡Él no es quien te hizo daño! ¡Detente!

Pero Rogelio no escuchaba razones. El aura de la venganza lo envolvía, enceguecido.

Y entonces, Pichu llegó hasta ellos, tropezando, con las mejillas chispeando de miedo. Se abrazó a Norberto, temblando.

—Por favor… no me dejen… me va a… matar…

El suelo volvió a temblar.

Tyranitar apareció entre los árboles, rompiéndolos como si fueran ramitas. Su rugido fue ensordecedor. Al ver a Pichu, cargó su puño con una gran concentración de energía acumulada, listo para aplastarlo sin misericordia.

Rihanna cubrió al pequeño mientras Norberto se interponía, activando su Copión para utilizar lo que parecía ser Puño certero. Pero incluso con su recién desarrollada control del aura, no era suficiente para intimidar semejante monstruo por mucho tiempo, a pesar de transmitirle mediante ese canal toda su rabia y dolor que sentía.

El ambiente se volvió opresivo. Tyranitar rugía, Combusken gritaba, y Pichu lloraba. Todo estaba al borde del colapso.

Entonces Norberto, con su voz proyectada mentalmente para todos, gritó con firmeza:

—¡Basta!

El aura que emanó fue tan intensa que por un momento, todos se congelaron. El tiempo pareció detenerse… Norberto estaba de pie en medio de los dos enemigos, con los ojos encendidos en azul y el cuerpo resplandeciendo con energía pura.

—No sé qué pasó en tu pasado, Combusken, pero yo no soy tu enemigo. Y Tyranitar… si es el asesino del que hablan, entonces me voy a encargar de detenerlo.

Rihanna se colocó a su lado.

—Y no lo harás solo. Yo estaré contigo.

Combusken tembló. Su respiración era agitada, pero empezó a bajar las garras. Su mirada pasó de odio… a confusión. Tal vez, por primera vez, empezaba a escuchar.

Pero Tyranitar… no retrocedía. Él no razonaba. No hablaba. Solo destruía. Y en su mirada asesina, Norberto supo que Pichu no era un objetivo al azar. Había algo personal allí. Algo oscuro… y aún sin resolver. La batalla que se avecinaba no era solo física. Era emocional. Espiritual. Y puede que fuera solo el inicio de algo mucho más grande.

El primer golpe fue como un trueno; Norberto cargó su puño con energía aura, concentrándose por completo en Copión, la técnica que le permitía imitar los movimientos de su adversario. El puño se envolvió en una energía oscura y violenta: Puño Certero.

Tyranitar, como una montaña con patas, rugió y cargó exactamente el mismo movimiento. Ambos Pokémon se impulsaron hacia el frente como proyectiles.

Entonces... colisionaron; El estruendo fue tan ensordecedor que los árboles temblaron. La onda expansiva lanzó a Pichu hacia atrás, aunque Rihanna lo atrapó a tiempo. Aura y oscuridad chocaron, retumbando en el aire con un zumbido grave y eléctrico.

Incluso Rogelio, aún agitado, retrocedió con asombro ante el impacto.

Ambos cayeron de espaldas, pero se levantaron al instante, jadeando, midiendo al otro. Norberto se frotó el hombro, el golpe había sido devastador. Su rival no era solo un bruto sin control… era un experto en el arte del aplastamiento.

Tyranitar se impulsó de nuevo, levantando una lluvia de rocas con Roca Afilada. Las piedras giraban como cuchillas voladoras, listas para destrozarlo todo.

— ¡Ahh! —Norberto se deslizó por el suelo, esquivando como podía, aunque una roca le rozó el costado.

Rihanna gritó su nombre, pero él ya se había levantado. Con una patada giratoria, golpeó la última roca directamente hacia su adversario, que la destrozó de un solo zarpazo con Triturar.

—Es fuerte… pero no invencible —Murmuró el protagonista entre dientes.

Esta vez, cambió de estrategia. Esperó, firme, y cuando su enemigo cargó como un Tauros, no se movió.

En el último segundo, el pokémon emanación activó Contraataque; El puño de su oponente lo alcanzó de lleno, levantando una nube de polvo. Rihanna gritó, pero cuando esta se disipó… Norberto seguía de pie. Su cuerpo brillaba de rojo.

—¡Ahora! —Gritó con una determinación feroz.

El golpe de Contraataque fue tan poderoso que hizo retroceder a su contrario por primera vez. El gigante se tambaleó, aturdido, gruñendo de ira al sentir una fuerza que igualaba la suya.

Norberto no le dio respiro. Se lanzó de inmediato, usando Palmeo como una ráfaga de golpes precisos. Golpeó el rostro, el pecho, los brazos. Cada contacto era reforzado por el aura: Lo estaba acorralando.

Pero Tyranitar rugió, lleno de rabia. Se dejó caer sobre él como una avalancha y le lanzó Triturar con todo su ser. Norberto apenas logró bloquear, pero fue lanzado varios metros, aterrizando con fuerza contra un tronco: Sangre brotaba de sus heridas.

Tenía su cuerpo mal herido, con rojo carmesí manchando su pelaje azul. El mundo le daba vueltas. Pero no podía detenerse. "No solo peleo por mí… Peleo por Rihanna, por ese Pichu, por el malagradecido de Rogelio. Por todos los que este monstruo ha herido."

Con los ojos encendidos en aura pura, se levantó.

—¡Vamos, maldito pedazo de roca! ¡No te dejaré tocar a nadie más!

Ambos cargaron de nuevo. Otro: Puño Certero.

Esta vez, Norberto esquivó en el último instante y le clavó un Palmeo cargado de aura directamente en el abdomen. Tyranitar rugió, pero antes de que pudiera contraatacar, Norberto activó de nuevo Copión, y en un instante, su puño se volvió oscuro.

—¡Triturar!

Golpeó a Tyranitar con su propia técnica, directo al cuello.

El coloso cayó de rodillas, nadie jamas le había dado tanta guerra hasta ahora.

Respirando con dificultad, Norberto alzó la mirada.

—Se acabó.

Pero Tyranitar, aún jadeante, no atacó. Su mirada seguía fija en Pichu. Ya no con furia… sino con dolor. Un gruñido gutural escapó de su garganta, y luego… se desplomó.

— ¡Estás herido! —Rihanna corrió hacia al pokémo que más amaba en el mundo.

—Estoy bien… creo. Solo necesito... dormir por una semana.

Pichu se acercó, temblando.

—G-gracias. N-no sé por qué me odia tanto… pero…

Norberto puso una mano sobre su cabeza.

—Ya hablaremos de eso. Algo me dice que este Tyranitar no era solo un asesino sin razón. Esto va más profundo.

En lo profundo del bosque, alguien más observaba. Un par de ojos brillaban entre la oscuridad. Había más piezas en juego. Y el aura de Norberto… acababa de llamar la atención de fuerzas aún más peligrosas; mientras una figura de un Sustituto desaparecía donde había caído el coloso de roca.

Combusken se quedó en silencio, con los puños apretados. Su cuerpo aún temblaba, pero no por el miedo… sino por la mezcla de emociones que hervían dentro de él. Había venido buscando venganza. Había visto a Norberto como una piedra en su camino. Pero ahora…

Lo había visto luchar; No solo cualquier lucha. Norberto, ese Riolu al que había menospreciado, acababa de derrotar a un Tyranitar asesino. Con fuerza, técnica, y sobre todo, con valor.

Rogelio bajó la cabeza, sin decir una palabra. Dio media vuelta, sus patas levantando el polvo húmedo de la tierra, y se alejó entre los árboles con paso firme.

—Aún no estás a mi nivel… —Murmuró Norberto para sí mismo, mirando cómo se perdía en la espesura—. Pero nos volveremos a encontrar.

Rihanna, aún preocupada, ayudó a su amado a sentarse en una roca cercana mientras le limpiaba las heridas con una hoja mojada.

— ¿Estás bien? —Le preguntó con suavidad.

—Sí… pero hay algo que necesito saber ahora mismo.

Giró la cabeza hacia Pichu, que había estado callado tras el combate. El pequeño Pokémon eléctrico evitaba su mirada, con las orejas caídas y el cuerpo encogido.

—Pichu —Dijo Norberto con firmeza—. ¿Qué fue eso? ¿Por qué ese Tyranitar te perseguía como si fuera algo personal?


Nota final: Puede que continúe con la segunda temporada si veo que hay interés por la primera temporada.