Entre Líneas

Capítulo 31

Manual del buen esposo (Para novatos)

Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, esta historia es de mi total autoría no está permitida su publicación en otros sitios sin previa autorización. -Azulen-

Summary: ¿Qué harías si pudieras volver a empezar? Sasuke despierta de un largo sueño a punto de tomar una decisión que podría cambiar el destino de todos. SasuSaku. Fluff Romance. Lemmon.

•••

-Konoha, línea temporal secundaria-

Sakura dio un pequeño paso atrás, su respiración aún entrecortada por el beso que acababan de compartir, sentía las mejillas encendidas y aunque su mirada era tímida, no había rastro de arrepentimiento en sus ojos.

Wow…

Se aclaró la garganta con suavidad, intentando romper la tensión, Sasuke la observó con una expresión confusa, ladeando apenas la cabeza.

-¿Qué pasa?- preguntó con una voz baja, casi preocupado- ¿Hice algo malo?

Negó despacio, bajando la mirada con una sonrisa nostálgica en los labios.

-N-no es eso… solo…- suspiró- no puedo evitar pensar en mi Sasuke… en el que es mi esposo ¿Sabes? El que pertenece a esta línea de tiempo y me siento un poco…mal… co-como si estuviera traicionando su confianza… es su cuerpo el que estoy besando entonces por qué siento como si… no sé…

-¿Cómo si estuvieras siéndole infiel?- completó él sin más.

Posó sus ojos negros sobre ella un segundo sumergiéndolos en un casi incomodo silencio antes de soltar una pequeña risa, suave y natural, muy cálida como la tarde, el sonido le resultó tan refrescante que no pudo evitar enternecerse, un estremecimiento la recorrió de pies a cabeza y sintió su corazón llenándose con el sonido de su risa, era diferente a las risillas discretas y contenidas de su Sasuke… esas que a veces parecían más por compromiso que por alegría genuina.

-No te preocupes- dijo acercándose a ella- Somos la misma persona… en esencia y si yo te conozco tan bien como creo conocerte, seguro que para este momento mi Sakura ya ha seducido a tu Sasuke… y está enseñándole algunos de sus "trucos" para hacerte feliz, se que no le importará demasiado compartir.

Sakura lo miró escandalizada, provocandole una carcajada que intentó tapar con la mano.

-¡No digas eso!- rió ella, nerviosa- No lo creo, él… no es en absoluto como tú…- desvió la mirada incomodándose con la idea, no cederá tan fácil…

-¿Me estás llamando facil?- preguntó con la mirada entrecerrada- ¿Cómo es entonces? No creo que a ese bebé lo hayan hecho por un método artificial ¿no?- bufó una risa floja y ante su silencio posó sus ojos casi con preocupación.

-¡Claro que no, tonto! P-pues… ya te lo dije… él es más reservado, más callado… con sus sentimientos, no los muestra con… esa facilidad- suspiró- Aunque lo amo, por supuesto, lo amo tanto así como es… solo que… tú eres tan distinto, tan… poco …"él" no puedo evitar estar un poco asustada ¿entiendes?

Con un bufido divertido él le dio una de esas sonrisas que conseguían desbaratarle un poco las neuronas, sintió como si sus bragas rodaran solas hasta sus tobillos y sacudió la cabeza despejando su mente de malos pensamientos, retomaron el paso por la calle hasta la tienda de teléfonos, apenas llegaron al escaparate, el pelinegro señaló un modelo con un gesto casi emocionado.

-¡Mira! Es justo el que tengo, lo llevaré.

Sakura sonrió al ver su leve entusiasmo, tan poco común en la versión de su esposo quien no parecía mostrar jamás interés en nada en particular, le pidió a la dependienta ese modelo en específico mientras lo miraba de reojo, enternecida, sus ojos brillaban con genuino interés mirando los objetos en exhibición.

-¿Te gustan estas cosas? La tecnología, digo.

-Sí- asintió Sasuke con un gesto tranquilo- Aunque si este Sasuke no tiene una consola escondida por casa voy a morir de aburrimiento- puso los ojos en blanco bufando y elevando su flequillo con el aire.

-¿Consola?- Sakura lo miró, algo confundida- ¿Juegas a la consola?- rio- Sasuke es más de libros… a veces solo se sienta en el muelle del lago, ese que tenemos en casa para mirar a las aves durante muuuy largos ratos… y echa comida a los patos, a veces desearía saber en que piensa tanto.

Sasuke bufó otra vez, empezaba a sentir que lo haría bastante en esa realidad.

-¿Ese Sasuke no es un anciano o algo así? Suena a que sus vidas son aburridas ¿Qué rayos hacen para divertirse?

Sakura soltó una risita ahogada justo cuando la dependienta les entregaba el teléfono y les explicaba algunas especificaciones sobre el aparato y uno que otro consejo de cuidado interrumpiendo su conversación, Sakura sacó su cartera para pagar por el objeto dándole las gracias a la joven con una sonrisa gentil pintada en sus labios.

Sasuke tomó la bolsa y le dio las gracias con una diminuta sonrisa despreocupada y relajada que provocó un sonrojo evidente en la joven vendedora.

Sakura hizo un mohín, frunciendo apenas los labios con una expresión divertida.

-¿Acaso estás celosa?-preguntó Sasuke, notando el gesto.

-Claro que sí- admitió Sakura cruzándose de brazos de forma juguetona- Eres mi esposo, no puedes ir por la vida coqueteando con otras- bromeó.

-No le coqueteaba, solo le di las gracias- respondió él con una ceja encorvada.

-Lo sé- rió- solo estoy jugando contigo.

-Por cierto… ¿Dónde guarda Sasuke sus cosas?- preguntó- Me he pasado el día sin cartera, sin identificación… ni nada, tal vez debería comprarme algo de ropa, no puedo seguir vistiéndome como un anciano, esto es aburrido ¿Soy amigo de Naruto? No le he visto para nada.

Sakura estalló en una risa suave llevándose una mano al rostro intentando ser más discreta pero simplemente no podía, cada vez que Sasuke hablaba lo hacía de una forma quejumbrosa y graciosa a partes iguales, era tan expresivo que se le hacía realmente contrastante y su forma de fruncir el ceño y protestar era tal y como solía ser a los trece, cuando aún estaban juntos en el equipo siete, cuando intentaban quitarle la máscara a Kakashi, cuando todo parecía menos complicado.

-¡No digas eso!- le codeó- no eres un anciano… recuerda que tienes que ser como el Sasuke de esta dimensión.

-Lo lamento- exclamó cortante- pero no puedo ser alguien que no soy y mucho menos alguien que ni siquiera entiendo- su voz destilaba orgullo al pronunciar su declaración con un encogimiento de hombros- Así que seré yo mismo y que los demás se acostumbren.

Sakura le tomó la mano al caminar y él entrelazó sus dedos con los de ella, rió sintiendo que Sasuke actuaba como un niño caprichoso por momentos.

Pero de hecho no le molestaba si era él mismo, porque le recordaba exactamente a quien se suponía siempre debió haber sido, le recordaba al chico de quien se enamoró.

-Está bien- dijo con una sonrisa tierna- Puedes ser tú mismo… siempre podemos decir que te golpeaste la cabeza… o que estás demasiado feliz porque tendremos un bebé.

Era refrescante.

Sasuke se detuvo un segundo y la miró con esa intensidad suya que parecía desarmarlo todo, le sostuvo la mirada un instante antes de hablar.

Esa Sakura era realmente permisiva…

-Ya que estoy aquí…- comenzó con voz baja- Le voy a mejorar un poco la vida al Sasuke dueño de este cuerpo…- anunció con seguridad y un asentimiento serio- Pero si tú me dejas… uhm yo… quiero hacerte feliz, Sakura…

Ella parpadeó, sorprendida por la franqueza de su voz.

-S-soy feliz…- se aclaró la garganta- ¿Por qué no lo sería?

-Desde que aparecí aquí, pareces estar un poco apagada… y no sé, aunque no soy del todo el Sasuke que conoces quiero ser un buen esposo para ti y un buen padre para nuestro hijo, no sé cuánto tiempo me quedaré, podría ser hasta mañana o para siempre, pero no quiero que seamos dos extraños- el carmín que cubrió su rostro de una manera que realmente impactó en su corazón.

Lo adoraba.

Sakura bajó la mirada, enternecida, y asintió despacio, con las mejillas enrojecidas, cerró los ojos mientras Sasuke la abrazaba con ternura, besándola en la coronilla como si le estuviera haciendo una promesa muda.

-Ahora ya puedo hacerte fotos desnuda…

-¡Sasuke-kun!

•••

Cerró el grifo secando sus manos en una toalla junto al lavabo mirándose fijamente al espejo sin poder reconocerse del todo.

Las pláticas con los Haruno eran exactamente igual que en su mundo, duraban una eternidad, aunque se habían visto esa misma tarde se sentía un poco mejor consigo mismo ahora que no tenía que preocuparse por fingir una personalidad tan extraña y distante, tenía suficiente con verse tan distinto, se habría sentido incomodo tratándolos tan herméticamente cuando eran lo más cercano a sus padres que tenía en ese mundo y no quería que Sakura le viera afligido por eso, pensó con la tristeza apretando su pecho al recordar que no sabía por cuanto tiempo permanecería ahí sin ver a su familia, sintió los ojos arder pero pestañeó rápidamente para espantar las lágrimas, le hacía feliz sentir que tenía una misión de reivindicación, quizás los Dioses querían ayudar a Sasuke soso y le habían enviado a él para reparar su vida y sus relaciones porque obviamente a ese Sasuke se le daba muy mal relacionarse con su entorno y era bastante bruto en sociedad, cuando lograse su misión le devolverían a casa.

¿Verdad?

Después de cenar, con la mesa aún decorada por los restos de la comida de Mebuki haciéndole sentir en casa, se dejó caer más relajado contra la silla, tenía la mirada perdida en los tazones con salsa que nadie quiso terminar, las tazas de té aun guardaban unos cuantos sorbos pendientes cuando Sakura se puso de pie de manera repentina aclarándose la garganta y llamando la atención de tres pares de ojos de distintos colores.

-Tengo que anunciar algo importante- dijo con una voz dulce, pero temblorosa.

Los ojos de sus padres brillaban llenos de expectativas como linces a punto de saltar y sus mejillas estaban sonrojadas, una mezcla perfecta de emoción contenida y una felicidad casi desbordante por recibir una noticia que ya se esperaban pero que al mismo tiempo no podían esperar para escuchar de la boca de su hija, ella metió la mano en su bolso con cuidado, como si sacara un tesoro frágil y cuando por fin lo tuvo entre sus dedos, se giró para mostrar una pequeña caja abriendo la tapa con delicadeza.

Dentro, cuidadosamente acomodada sobre un pequeño nido de papel rosa pálido, estaba la prueba de embarazo positiva.

-Vamos a tener un bebé… -dijo con una sonrisa que se quebró por la emoción- Así que… ¡Van a ser abuelos!

El silencio duró solo una milésima de segundo antes de la explosión.

Para Sasuke quien ya esperaba esa reacción la felicidad burbujeante de los Haruno era como ver fuegos artificiales.

-¡Si!- gritó Mebuki, cubriéndose la boca con las manos mientras sus ojos se llenaban de lágrimas- ¡¿Esto es en serio?! ¿De verdad está pasando? ¡Mi bebé va a tener un bebé!

Kizashi se puso de pie de golpe, tirando los cubiertos sin querer al suelo, su rostro se transformó en pura alegría y soltó una carcajada emocionada.

-¡Un nieto! ¡Vamos a tener un nieto!

-O nieta- añadió Sakura con una risa entrecortada, las lágrimas de emoción cayendo ya por sus mejillas fundiéndose en su risa.

Sasuke los observaba en silencio, con una pequeña sonrisa sorprendida curvando sus labios. Algo en él se removió al ver la emoción en los ojos de los padres de Sakura… era distinta a cualquier reacción que había presenciado antes, incluso más efusiva que la que habían tenido en la librería cuando a él se le había escapado accidentalmente la noticia.

No se atrevía a intervenir, no quería interrumpir aquella escena tan familiarmente intima, se preguntó si en su mundo sus suegros reaccionarían así o más emocionados cuando él y su Sakura tuvieran su propio bebé, de pronto, Kizashi, con lágrimas de felicidad en los ojos, tiró de él con fuerza hacia el abrazo familiar.

-¡Ven aquí, muchacho! ¡Tú también hiciste esto!

Sasuke se dejó envolver por los brazos del padre de Sakura omitiendo el comentario y pronto sintió los de ella también rodeándolo, sentía aquella calidez inundarle el alma, aquella dulce sensación de hogar.

Se quedó allí, siendo abrazado, sonriendo con una emoción que apenas comenzaba a procesar.

•••

Más tarde, con la casa sumida en el ambiente cargado de felicidad y las risas de la noche disipándose, decidió que era un buen momento para salir al jardín trasero y tomarse un respiro de la partida de parchís y las rimas de su suegro.

El verano en Konoha era abrasador, incluso a esas horas, su cerebro apenas empezaba a calibrarse con eso de haber pasado del frío extremo al calor extremo de una noche a otra, pero en ese instante, la brisa nocturna le aliviaba con una dulzura húmeda, el césped bajo sus pies crujía ligeramente y en el aire flotaba el aroma suave de los lirios nocturnos que Mebuki cuidaba con esmero.

Se pasó una mano por el cabello revuelto, más corto que el que llevaba originalmente, se sentía tan bien sentir el aire rozándole el cuello que consideró seriamente hacerle caso a su madre y cortarlo, tomó aire con calma, cerró los ojos un momento dejando que la realidad de lo que estaba viviendo se asentara en su pecho.

Unos pasos suaves lo sacaron de su ensimismamiento.

-Sakura se quedó dormida en el sillón- dijo Mebuki con voz baja, cruzando el umbral hacia el jardín- ¿Podrías llevarla a la cama? Deberían de quedarse aquí esta noche, les he preparado la habitación.

Sasuke se giró y le ofreció una pequeña sonrisa.

-Gracias… suena genial, estoy algo cansado…- se estiró desperezándose.

Mebuki lo miró un momento, evaluándolo en silencio, entonces, ladeó apenas la cabeza y sonrió también, de forma más sutil.

-Eres diferente.

El corazón de Sasuke dio un pequeño vuelco, por un segundo el aire le pareció más pesado y sintió un nudo en la garganta, como si la verdad que había estado guardando empujara para salir, abrió los labios, dispuesto a explicar sus razones sobrenaturales de estar ahí usurpando la identidad de su yerno que casualmente era él mismo… pero ella fue más rápida.

-Está bien- dijo, encogiéndose de hombros con suavidad- De hecho, me sentía un poco recelosa al principio, Dios… me siento tan tranquila de verte tan feliz emocionado, confieso que me parecías tan reservado que… pensé que no te caíamos bien o que simplemente… no querías estar aquí y Sakura te forzaba a interactuar con nosotros o algo así…- puso los ojos en blanco resoplando casi con alivio- Supongo que Kizashi tiene razón y solo estabas algo tímido.

Sasuke parpadeó, sorprendido.

-¿Ah…?

-Digo que… esta noche… -continuó- vi algo en ti, una chispa que no tenías antes, como si de verdad comenzaras a sentirte parte de esta familia y eso me alivia, Sasuke-kun- sonrió.

Una sonrisa natural, más similar a la que acostumbraba a ver.

Hubo un silencio tranquilo entre ambos, pero la observó con una expresión suave, comprendiendo al fin que el respeto que ella había mostrado por la tarde no era frialdad, ni rechazo, solo cautela, era una especie de reverencia callada por la figura solemne e inaccesible que su otra versión parecía representar, en realidad ella no lo odiaba… simplemente no sabía cómo acercarse porque era demasiado imponente.

Bastante Mebuki de su parte.

Él asintió, con una sonrisa sincera en los labios.

-Lo entiendo- dijo- Ahora yo también voy a ser padre… así que creo que entiendo un poco más, ¿Te preocupa que esté siendo un cubo de hielo con pies con Sakura?- soltó en un tono ligeramente divertido.

Mebuki soltó una risa, divertida.

-Descuida… sé que eres diferente con mi hija, pero tampoco te creí capaz de bromear- señaló con una mirada más luminosa- Pero me alegra verte tan feliz y más abierto con la familia.

Se acercó un poco más, dándole una palmadita suave en el brazo.

-Buenas noches, Sasuke-kun… estos huesos de abuela están algo cansados… iré a dormir.

-Buenas noches, Mebuki, tampoco tardaré en irme a la cama.

Ella asintió, le dedicó una sonrisa casi cómplice y desapareció tras la puerta corrediza que daba al interior de la casa, el silencio volvió a envolver el jardín, pero esta vez era un silencio más agradable como la brisa cálida del verano en su rostro.

Se quedó allí un momento más, bajo el cielo estrellado de Konoha, el murmullo de los grillos llenaba el aire junto con el dulce perfume de las flores del jardín que le hacían pensar en su esposa, sacó su teléfono del bolsillo y apuntó hacia el jardín para tomar una fotografía, el instante era perfecto pues las luciérnagas danzaban suavemente entre las hojas, como pequeñas chispas flotando en la oscuridad, una imagen serena y hermosa para mostrarle a Sakura por la mañana.

Luego giró un poco el cuerpo hacia la ventana abierta del salón y allí en el sofá, estaba Sakura durmiendo profundamente, envuelta en una mantita ligera, sus cortos cabellos se deslizaban por el borde del cojín y una de sus manos descansaba sobre su vientre, ese pequeño santuario que ahora protegía a su bebé.

Sasuke levantó el teléfono otra vez y tomó una foto más, no solo por lo bonita que se veía Sakura incluso dormida, sino porque no quería olvidar ese momento, ninguno de ellos, incluso si al regresar no podía llevarse ese teléfono móvil.

Y fue entonces, mientras la miraba en silencio, que una idea germinó dentro de él con fuerza porque deseaba proteger lo que estaba labrando en ese mundo…

Sacó el teléfono de nuevo y esta vez abrió la aplicación de notas, sus dedos se movieron con lentitud, pensativos, hasta que comenzó a escribir.

Hola, Sasuke, soy tú (Con habilidades sociales)

Si estás leyendo esto, es porque has regresado a tu mundo, espero hayas disfrutado de ser yo y que no te estés cogiendo a nuestra novia ahora mismo, porque yo aún no le he puesto un dedo encima a nuestra esposa, he decidido documentar nuestra vida mientras tú no estás.

No creo que vayas a perderte de algo porque si me conozco bien puedes mirar en la cabeza de Sakura con el sharingan y ponerte en contexto, sé lo importante que esto es para ti, porque lo es para mí, bien… es complicado…

Lo único que he aprendido hasta el momento es que no eres precisamente el alma de las fiestas, así que planeo compensar tus carencias sociales, no te ofendas hombre, pero eres como un anciano, disfruta nuestros 20's ¿Bien? pensé que podrías necesitar una guía para ponerte al día.

Míralo como lo que es:
Nuestra biblia personal a la que llamaremos: "El Manual del Buen Esposo (Para novatos)"

#1 - Hazle fotos y dile lo hermosa que se ve, lo sé las primeras veces te sentirás como un idiota pero prometo que mejora con el tiempo.

#2 - ¿Soñaste algo anoche? Cuéntaselo, es mejor si es algo caliente. (Habrá recompensa)

#3 - ¿Sakura ha dicho que no quiere dulces? No importa, déjale un dulce a la vista, va a quererlo dos minutos después porque tu lo mencionaste. (Te va a culpar)

Sería una noche larga, mejor llevar a Sakura a la cama antes de continuar con el manual.

•••

El sol se filtraba suavemente entre las cortinas sentía los rayos cálidos y ligeros sobre su rostro anunciando un día de verano sin apuros, de alguna forma empezaba a gustarle esta vida sin presiones, sin los regaños de su madre desde las siete de la mañana, o las miradas apáticas de su padre en el desayuno, no habían llantos de gemelos despertándole solo el canto de los pájaros que se colaba por la ventana abierta mezclándose con el aroma del arroz recién hecho que hizo rugir su estómago hambriento.

Abrió los ojos pestañeando pesadamente y se removió adormilado, de reojo vio a Sakura profundamente dormida, supuso que sería una cosa del embarazo eso de tener el sueño tan pesado así que se incorporó con cuidado para no perturbar su sueño.

Tenía la costumbre de levantarse temprano pero reconocía que había dormido mejor de lo que esperaba considerando la montaña rusa de emociones que le representó el día anterior, se sentía curioso…

Se aseó intentando hacer el mínimo ruido posible y descendió descalzo, con el cabello aún desordenado y la misma ropa que usó el día anterior, la cocina estaba en silencio, salvo por el murmullo de la tetera y fue entonces cuando escuchó unos pasos aproximándose.

-Buenos días, Sasuke-kun, veo que madrugaste- le saludó Mebuki, entrando con una sonrisa sorprendida y una bata de casa atada con descuido a la cintura- ¿No estás cansado?

-No tanto, dormí muy bien…- admitió él, sirviéndose un vaso de agua- ¿Puedo ayudar con el desayuno? Al menos intentar- se encogió de hombros.

-¿Intentarlo? ¿No eras realmente bueno cocinando?

Sasuke esbozó una sonrisa torpe, esa que solo mostraba cuando lo tomaban por sorpresa, mierda… se suponía que en ese mundo sabía cocinar, vale, completamente comprensible, huérfano desde niño debería tener ciertas habilidades de persona funcional e independiente que desde luego él no tenía.

-Ehm… s-si… solo ah… soy más de cenas- respondió casi con un toque de torpeza que no pasó desapercibido para los perspicaces ojos de Mebuki.

La rubia rió bajito y se acercó para tomar un bol de arroz.

-Bueno, si vas a quedarte aquí a aprender más sobre desayunos…- rio dándole una mirada significativa de esas que gritan "sé que escondes algo"- lo principal es no dejar que se queme el tamagoyaki- le guiñó pasándole una cuchara de madera- así que no le quites los ojos de encima.

Se quedó observando la sartén, siguiendo sus indicaciones con atención, Mebuki se movía con soltura, hablaba con calma, sin reservas y él lo notó.

Algo había cambiado respecto ayer, era mucho más como la suegra que conocía, los padres de Sakura conservaban sus personalidades intactas.

-¿Sabes?- dijo ella mientras cortaba unas verduras- Me agrada este lado tuyo.

-¿Qué lado?

-El que sonríe, te ves mucho mejor estando feliz- lo miró de reojo- sueles ser tan… serio que a veces sentía que trataba con alguna especie de diplomático extranjero y no con mi yerno.

Sasuke dejó escapar una risa baja, sin burla, sincera.

-Lo siento, creo que… no puedo evitar ser un poco así…

Mebuki lo observó unos segundos más suspicaz, luego volvió a sus verduras.

-Sakura siempre dice que eres un hombre de pocas palabras, que has sido así toda la vida, hablas a través de tus acciones, si se siente mal cuidas de ella sin que tenga que decirte nada, te encargas de la casa sin ningún complejo y siempre sabes lo que necesita sin que te lo pida como si leyeras mentes, pero ahora veo que es simplemente que eres un chico muy atento, me costaba apreciar que es lo que había visto mi hija en ti, parecías tan aburrido…

Él guardó silencio, removiendo el huevo con lentitud, escuchando.

-Me pregunté muchas veces cómo es que un hombre tan reservado puede hacer tan feliz a mi hija, ella siempre fue una chica alegre y espontanea, llegué a creer que solo se casó contigo porque estaba obsesionada con su primer amor, pero entonces vi cómo la mirabas y lo entendí.

Sasuke levantó la vista hacia ella, curioso.

-¿Cómo la miraba?

Mebuki sonrió con ternura.

-Como si fuera un tesoro único en el mundo, aunque te costara decirlo, aunque lo ocultaras tras esa cara estoica… había algo cálido en tus ojos cuando la veías, es lo mismo que vi anoche, cuando anunció que será madre, tus ojos siempre están fríos pero se encienden solo para ella.

El silencio se instaló unos segundos, no incómodo, sino reflexivo, Sasuke volvió la mirada a la sartén, respirando hondo.

-No sé si soy… el mejor para este papel- confesó en voz baja- Pero quiero intentarlo, quiero que se sienta amada y que sepa que puede contar conmigo siempre.

Mebuki dejó el cuchillo, se acercó y puso una mano suave sobre su hombro.

-Entonces ya estás haciendo más que suficiente, Sasuke-kun, no se trata de ser perfecto… se trata de estar ahí, de quedarse a su lado… y tú te has quedado ¿No? Entonces es suficiente, el resto es trabajo en equipo.

Asintió y su garganta se apretó un poco, porque de hecho su yerno original sí que se había ido involuntariamente y quizás eventualmente él también lo haría y por desgracia quizás también su otro yo, ese que no le caía tan bien.

Era ese el momento en el que se daba cuenta por qué le pidieron no alterar la vida de Sasuke.

-Gracias- murmuró.

Su otro yo no podría ser como él, aunque quisiera.

-No me lo agradezcas- rió ella, dándole una palmadita en la espalda- Pero sí te lo voy a cobrar, te toca preparar el té, con miel, porque mi hija no puede tomarlo amargo desde que está embarazada.

-¿No lo toma con miel desde siempre?- soltó sin pensar.

-No, desde hace unas tres semanas, pero ya sabes cómo es- Mebuki suspiró con cariño- cambia de gustos más rápido que de ropa.

Sasuke asintió, buscando la tetera, esta vez con una sonrisa más natural y despreocupada, que más daba si metía un poco la pata, tampoco le iban a divorciar si actuaba más distante, si el dueño de ese cuerpo regresaba…

Si es que algún día regresaba.

Siempre podía decir que se había golpeado la cabeza- rio internamente.

-Tendré que hacerme una lista, el manual de instrucciones para esposas embarazadas… o algo así.

-Manual del buen esposo- sugirió ella con picardía, Sasuke rio recordando que era justo como había llamado al manual que le escribió al Sasuke de ese mundo en las notas del móvil, había puesto como fondo de pantalla una imagen en blanco con letras negras que ponía "Mira las notas" para asegurarse de que lo leyera si regresaba.

-Para novatos- añadió él, divertido.

•••

-Ahhh…- suspiró- que agradables son tus padres en este mundo también.

Sasuke le sostuvo la puerta con una naturalidad encantadora, inclinando ligeramente la cabeza en un gesto casi caballeroso que le hizo reír discretamente, sus ojos oscuros la siguieron al pasar y cuando ella cruzó junto a él, le ofreció una pequeña sonrisa, una de esas que se sienten como un secreto compartido.

-Veo que te llevas realmente bien con ellos- rio Sakura, dejando su bolso sobre la mesa del comedor con un suspiro cansado pero alegre- Pero nos diste una paliza en el parchís.

-Es porque soy muy bueno jugando al parchís- respondió él con una sonrisa pícara, apoyando los codos sobre la isla de la cocina, en una pose relajada pero peligrosamente atractiva, desvió su rostro intentando ocultar el sonrojo que tintaba sus mejillas- Bien… necesito entender dónde están las cosas en esta casa… y por qué no hay botanas, me parece algo grave.

Ella abrió la boca para contestar, pero el aire pareció espesarse cuando Sasuke se acercó, en dos pasos estaba inesperadamente frente a ella, sintió un leve sobresalto cuando él la atrapó entre su cuerpo y la mesa, sus brazos firmes a cada lado, encerrándola en una prisión tan cálida como vertiginosa, sus ojos se encontraron en un cruce cargado de electricidad y el silencio entre ellos se volvió magnético.

Se quedó congelada cuando él acortó la distancia y su boca rozó la de ella con un beso lento, suave, que parecía más una caricia que un acto en sí, dulce y tentador.

Algo dentro de su pecho ardió, una chispa que desató las llamas acallado a la voz de su conciencia queriendo resistirse, obligándola a retroceder, a decir que no, pero sus labios comenzaron a moverse por voluntad propia, respondiendo con torpeza al principio… hasta que sintió su lengua rozar su labio inferior, como una súplica muda por aceptarle.

Sakura abrió los ojos de golpe, apartándose apenas un poco, jadeando.

-S-Sasuke-kun… y-yo no creo qu…

-Shh… -susurró él, su voz tan baja y grave que le erizó la piel, no le dio más tiempo para pensar.

La volvió a besar.

Esta vez, no hubo suavidad, sus labios se movieron sobre los de ella de forma demandante, un beso profundo, exigente, cargado de todo lo que no se habían dicho, su lengua invadió su boca con destreza, buscando la suya, provocando un choque cálido, sensual, un baile que no tenía nada de inocente.

Sakura se rindió ante la explosión de sensaciones en su cuerpo, las manos de él tomaron posesión de su cintura y la atrajeron más, sus caderas chocando, intensificando el contacto, un gemido se escapó de su garganta, involuntario, pero ardiente, sentía el bajo vientre vibrar, cada caricia encendía un nuevo foco de deseo cosquilleante como nunca antes lo había sentido.

Malditas hormonas.

O quizás no eran sólo las hormonas, quizás era él, su forma de besar, su energía y el calor que desprendía su cuerpo embriagándola, invitándola a entregarle todo de sí.

Le estaba costando respirar, pensar, sostenerse, sus dedos se hundieron en su cabello negro, como si necesitara anclarse a él para no perder la cabeza, Sasuke deslizó una mano por su muslo con una lentitud calculada, alzándola con firmeza hasta enganchar su pierna a su cadera, la postura era peligrosamente íntima y la sensación absolutamente devastadora para su cordura.

El corazón le latía tan rápido que dolía.

Nunca imaginó que esa boca pudiera besar así, nunca pensó que alguien pudiera hacerle eso con la lengua, estaba siendo completamente dominada y para su sorpresa… le gustaba, porque era distinto a los besos lentos y dulces que compartía con Sasuke, esos que eran profundos y cargados de un amor contenido.

Sasuke rompió el beso apenas para tomar aire, su frente apoyada contra la de ella, sus labios estaban húmedos, entreabiertos, su respiración caliente chocaba contra la de ella, la apretó un poco contra si y con una sonrisa ladina empujó sus caderas contra las de ella, un gemido contenido emergió de su garganta cuando él restregó su erección contra su intimidad y deslizó su boca por su cuello casi con hambre manteniendo un vaivén lento aún sobre la ropa.

Iban a perder el control, ambos sabían que estaba a punto de quebrarla.

El timbre sonó.

Y la realidad cayó como un baldazo de agua helada.

Sakura se apartó de golpe, empujándolo con más nervios que fuerza, respirando agitadamente, él le lanzó una mirada confundida pero aún encendida casi herido por sentirse rechazado por ella.

-I-iré aa ver qui-quien es -balbuceó atropelladamente, arreglando su ropa y huyendo de la cocina con torpes intentos de acomodarse el cabello revuelto con las manos.

Sasuke se quedó solo, con la camisa un poco arrugada, el pulso acelerado y una sonrisa ladeada, indescifrable.

-Ella es tan… inocente…- murmuró para sí mismo, relamiéndose apenas los labios como si aún saboreara los de ella.

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Notas de la autora:

Que hot es este Sasukeeeee *Autora grita de emoción* Sakura ya no te resistas, yo no me resistiría, fingiría demencia, creo que la principal diferencia entre ambos Sasukes es que el Sasuke canónico es más resistente y de algún modo sabe dónde poner el límite, pero Sasuke sin traumas es más libre y piensa más en "nuestro" "nuestras Sakuras" se ve a sí mismo como uno solo pero dividido en dos entonces no percibe el cuidar y amar a Sakura canónica como engañar a su Sakura, lo hice de esta forma porque este Sasuke no es tan rígido a diferencia del canónico, si nos remontamos a algunos rellenos de Naruto donde se muestra Sasuke en la infancia nos encontramos con un niño muy cariñoso y expresivo pero solo lo es con su familia, con el resto actúa de forma más bien orgullosa como lo retraté en los primeros capis de esta historia, ese niño es quien crece para ser este Sasuke con un mundo un poquito más amplio y relaciones sociales más sólidas, como su mundo se expandió se permite ser un chico cariñoso y dulce con su novia porque de hecho ese es el carácter real de Sasuke desde pequeño, es un chico que ha crecido sin preocupaciones y rodeado de calor familiar permitiéndose ser más divertido y despreocupado, por eso sus capítulos son más cómicos, luego está el Sasuke "que se torció" arrastra un pasado muy jodido que le reprime de ser el mismo, vive con la culpa de haber lastimado a Sakura, atentado contra la aldea, matado a su hermano, se siente solo, deprimido, tiene un fuerte problema de identidad y le cuesta aceptarse a si mismo, así que prácticamente Sasuke necesita encontrarse para poder ser feliz y hacer felices a quienes le rodean, por eso sus capítulos son más dramáticos.

¡Gracias por leer!

Con cariño,

Azulen.