Capítulo 4 – Inicio del cambio

La brisa de la tarde acariciaba con suavidad los mechones sueltos del cabello de Haru mientras esta caminaba en silencio de regreso a casa. Sus pasos eran lentos, cargados de una sensación extraña que le oprimía el pecho. Las palabras de Nana, la ausencia de Tsuna y los demás, todo parecía confabular para hacerla sentir que, poco a poco, se estaba quedando sola.

Al llegar, subió directamente a su habitación. Cerró la puerta con suavidad y dejó su mochila sobre la silla. Se sentó en la cama y sacó el formulario del concurso. Lo había llenado por impulso, casi como una forma de distraerse del vacío que comenzaba a formarse en su corazón. Pero ahora, al observar el sobre sellado, sintió una chispa de esperanza encenderse en su interior.

Encendió su computadora y revisó su correo. Un nuevo mensaje, con el título "Etapa de Selección - Concurso de Intercambio Académico", destacaba entre los demás. Sus ojos se abrieron con sorpresa al leer que había sido seleccionada para la primera ronda de evaluación.

—Hahi... ¡Haru ha sido seleccionada desu!— exclamó para sí misma, cubriéndose la boca con ambas manos. El corazón le latía con fuerza, no de miedo, sino de una emoción pura, de esa que no sentía desde hacía mucho tiempo.

Su teléfono vibró con un mensaje de su profesora de lenguaje, quien había sido quien le otorgó la carta de recomendación. "Estoy muy orgullosa de ti, Haru-san. Recuerda que tienes un gran talento, no dejes que el silencio de otros te apague."

Esa última frase se clavó en lo más profundo de su ser.

Con renovada energía, Haru tomó una libreta en blanco de su escritorio. Era un cuaderno sin usar, uno que su padre le había regalado tiempo atrás para sus diseños. Pero ahora sería algo más importante: su diario. No un diario común, sino un lugar donde escribiría todo lo que no podía decir en voz alta.

"Día 1 - Hoy me di cuenta de que aunque llueva sobre un solo paraguas, también puedo caminar sin mojarme si encuentro mi propio ritmo."

Dejó el lápiz sobre el escritorio y se dirigió al rincón de su habitación donde había colocado un espejo de cuerpo entero. Se paró frente a él y respiró hondo. Luego, encendió el reproductor de música, seleccionó una de las canciones que más le gustaban para practicar baile, y comenzó a moverse.

Sus pasos no eran perfectos, pero tenían intención. Cada giro, cada gesto, era una expresión de sus emociones contenidas. Al terminar la canción, se quedó quieta, respirando con fuerza, y con una sonrisa en el rostro.

—Voy a mejorar desu... aunque sea sola.

Dedicó el resto del día a preparar su presentación para la primera ronda. Pensó en combinar canto y una breve coreografía. No era profesional, pero era sincera. Y eso era lo que quería transmitir.

Antes de dormir, abrió su diario una vez más.

"Día 1 - Segunda entrada: Si algún día llegas a leer esto, Tsuna-san, quiero que sepas que no te guardo rencor. Pero también quiero que sepas que el silencio de ustedes fue el grito más fuerte que mi corazón tuvo que escuchar."

Apagó la luz y se recostó. Por primera vez en mucho tiempo, sus pensamientos no giraban en torno a ellos, sino en torno a ella misma.

Y eso, sin saberlo, era el inicio del cambio.