¡Ay, si, ay sí! La pregunta del shot anterior estaba "más que obvia", sí… pero nadie me la describió tal cual 7u7 ¡Mojigatos!

Me ha preguntado últimamente si existirá algún lemon por aquí / ¿No que muy santos? Pues les informo que esta pareja me parece intocable por el morbo, pero no descarto la posibilidad de tal contenido en un futuro (muy lejano :v) No se me da el erotismo, pero ese tema con esta pareja tiene gran potencial narrativo, así que ya veremos. Eso sí, tengo ya una narración con referencia a aquellito para próximos capítulos aquí, pero de humor meramente cómico.

Me esforzaré, lo prometo :3

Sin más, ¡Je l'apprécie!


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¿Celos? ¿Qué es eso?

La primera vez le pareció muy simpática, la segunda cómica, la tercera vez incómoda, y ya en la cuarta irritante; pero después de la quinta en adelante, Milk había perdido los estribos.

Los obsequios de comida estaban bien, porque Goku los hacía desaparecer en un santiamén apenas verlos; los vestidos eran bonitos y a Milk le sentaba perfecto adornar su belleza de recién casada; los artículos para el hogar, como lindas cortinas o vajillas, eran un sueño para la chica; sin embargo, por muy bellos y útiles que fuesen los obsequios, las cartas y remitentes de quienes provenían estaban torturando la paz mental de Milk:

"Mi tan amada Princesa Ox-Milk:

Pasan los días y no me olvido de ti. Desde que te casaste y marchaste con ese hombre despeinado, los días en la Montaña de Fuego son helados.

¿Por qué nunca me diste una oportunidad? Yo que me enamoré de ti desde que te vi…"

Pero después de tantas cartas con la misma naturaleza cursi, Milk sólo se dedicaba a tomar los obsequios y quemar las postales sin siquiera leerlas. Pero ya era demasiado. Las cartas no cesaban desde el primer mes en que se marchó de la Montaña de Fuego para vivir con Goku.

No era un secreto que Milk era hermosa, ni que era hija de un gran Rey, o que era una de las doncellas más codiciadas en la extensión de varios reinos, pero la noticia de su casamiento con Goku había sido anunciada por lo alto y bajo de las montañas, y no obstante, aquellos apasionados pretendientes no parecían respetar ese hecho, mandando un sinfín de obsequios y cartas cada semana. Milk ya se había comunicado con su padre para que interviniera, pero la solución se veía tardía.

—¡Increíble! Tu papá es genial, Milk; ¡otra vez nos mandó comida! —festejaba Goku, tal como cada vez que llegaban los regalos en helicópteros con la insignia de Corporación Capsula.

—Sí, porque mi papá te quiere mucho, Goku —intentaba disimular Milk, dejando que su esposo devorara todo para darle tiempo de esconder las cartas.

—¡Mira, Milk: más regalos de Ox-Satán!

Efectivamente en el cielo se avecinaba otro helicóptero, sólo que éste no transportaba obsequios. Al descender, un enorme hombre salió del transporte con los brazos abiertos y una enorme sonrisa.

—¡Milk, Goku; hijos míos! —carcajeó el Rey Ox-Satán, aproximándose a ellos hasta que los envolvió en un caluroso abrazo.

—¡Qué sorpresa, papá! Me alegra que nos visites.

—¿Cómo está, Ox-Satán? Muchas gracias por los regalos. ¡Las costillas de oso que nos mandó la semana pasada estuvieron deliciosas! ¿Nos podría enviar más en la próxima ocasión? —preguntó Goku sonriente a su suegro, quien sólo le miró confundido.

—¿Costillas de oso? Pero si yo no…

—¡Sí, papá! Recuerda que nos las obsequiaste hace una semana, junto con todos los demás regalos —intervino Milk nerviosa, mirando a su padre de modo que aparentara la mentira—. ¿Verdad que sí, papá?

—¡Ah, sí, sí! Ya recuerdo. Descuida, Goku, te seguiré enviando cada semana. Sólo lo mejor para mi querido yerno —respondió el rey, tan nervioso como su hija.

—Entremos y les prepararé una comida deliciosa —propuso Milk, y el par la siguió para disfrutar los alimentos que habían recibido aquella mañana.

Siempre que Ox-Satán y Goku convivían el ambiente se volvía adorable, pues el rey lo trataba como al amado hijo que nunca tuvo, y Goku, al sentirse tan querido, de pronto veía a su suegro con la admiración y cariño que daba a su abuelito Gohan. Milk apreciaba eso mejor que nadie, pero la molesta situación de los pretendientes acosadores no le permitía gozar del todo la atmósfera familiar.

El único modo en que Milk vació su estrés fue lavando la loza cuando terminó la comida —al menos para Milk y su padre, ya que Goku no terminaba de saciar su apetito—.

—Hija ¿qué ha sucedido con los obsequios? Creí que la situación estaba resuelta. Anuncié a todos que no aceptarías más propuestas ya que estabas casada. Además, en cada ocasión en que te envían obsequios, mis súbditos verifican que no contengan cartas de pretendientes—dijo su padre en voz baja, apartados él y Milk en la cocina.

—Pues nada se ha resuelto, papá. Esto no puede seguir así ¿Qué sucedería si Goku se llegase a enterar de lo que ocurre? —ella y su padre se volvieron para mirar a Goku, que seguía comiendo—. Sé que es algo despistado, pero seguramente ya sospecha algo extraño.

—La verdad no creo que tenga idea —burló el rey—. Pronto se resolverá todo, tranquila. Diremos que cambiaste de dirección o algo parecido.

—¿Qué es esto? —preguntó Goku de pronto—. Parece una carta, pero… ¿quién escondería una carta dentro de un panqué? —el repentino frío de la sorpresa congeló a Milk y a Ox-Satán aún más cuando el muchacho comenzó a leer torpemente—:

"Querida Princesa Ox-Milk:

No sé a ciencia cierta quién es el hombre que se robó tu corazón. Lo único que he escuchado es que no se peina, que le gustan las peleas y que su transporte es una nube (¿eso es real?), además de que te llevó a vivir en medio de la nada. No puedo creer que lo escogieras en vez de a mí, o en vez de cualquier otro hombre de familia real. ¿Olvidaste ya que eres una princesa? No creo que un hombre como ese pueda darte la vida que mereces… Sin embargo, tienes que recordar que yo estaré dispuesto a hacerte feliz y rescatarte cuando me lo indiques.

Espero que estos presentes y los anteriores que te he enviado te sean gratos.

Con todo mi amor, Taih, Príncipe dela Montaña Rocosa".

—.

—Goku, yo… pue… puedo explicarlo —balbuceó Milk nerviosa.

—¿A qué se refiere? —preguntó Goku tranquilo, pero sin entender nada—. La carta es para ti, pero ¿a qué se refiere con el hombre despeina…? —pero él mismo dejó de hablar en el instante en que todas las piezas se encajaron en su mente—. Oh, creo que ya entendí —dijo desconcertado.

—Espera, Goku, todo esto tiene una muy buena explicación —intervino Ox-Santán—. Lo que ocurre aquí es…

—¿En verdad estoy tan despeinado? —preguntó Goku.

—¿Qué? No, Goku, eso no importa, no tomes en cuenta nada de lo que dice.

—Pero Milk, además de eso ¿a ti te molesta vivir aquí "en medio de la nada"?

—¡No, no es así! Me encanta este lugar, en serio.

—¿Y la Nube Voladora? Siempre has dicho que es como un enorme algodón de azúcar.

—Goku, yo amo la Nube Voladora. Esa carta no significa nada, lo juro —dijo Milk con ciertas ganas de llorar, a pesar de que Goku estaba tan tranquilo como siempre.

—Está bien —respondió sonriente—. Iré a nadar un rato para bajar la comida ¿quieres que pesque algo? —Milk negó turbada—. Bien, vuelvo enseguida.

—¡Oh, no! —lloró la chica—. Esto no debía suceder.

—Tranquila, hija. En realidad yo lo veo bastante tranquilo. De hecho me pregunto si en verdad entendió lo que sucedía.

—¡Claro que entendió! Lo comprendió todo ¿Acaso no viste su rostro? En poco tiempo he memorizado cada una de las miradas de mi esposo y pude ver la incertidumbre en sus ojos —dijo entre sollozos—. Y lo que es peor ¡Mira! Ni siquiera terminó de comer su postre ¿sabes lo que significa? ¡Mira!

—Milk, por favor no llores ¿Quieres que hable con él? De hombre a hombre.

—¡SÍ!

Ox-Satán sabía cuán dramática era su hija, pero también sabía que Goku era un chico nada común, y quizás ella verdaderamente había reconocido algo en él para preocuparse, por lo que salió enseguida tras su yerno.

—¿Goku? ¿Estás aquí, hijo? —lo llamó estando frente a un ojo de agua, donde estaban las ropas de Goku a la orilla.

—¡Aquí estoy! —gritó saliendo desnudo del agua y con un salto propio de un delfín—. ¡Vamos, entre al agua conmigo!

—No, hijo, gracias. Verás, vine a hablar contigo respecto a la carta…

—¿La carta del Príncipe Taih?

—No sólo de él, Goku, sino de todos los pretendientes que han enviado regalos para Milk.

—¿Entonces todos esos regalos y costillas de oso no eran de parte de usted? Qué pena, me gustaban mucho esas costillas…

—Eso no es lo importante ahora, hijo. Milk ha estado ocultándote la verdad para que no te molestaras con ella y ella asegura que ahora estás enfadado por la carta. ¿Es así?

—No estoy enfadado, aunque me siento extraño, incómodo —respondió risueño desde el agua.

—¿Incómodo? ¿Puede ser que sientas celos?

—¿Celos? ¿Y eso qué es? —preguntó el chico, haciendo suspirar al rey. Esa charla de hombre a hombre se había tornado de hombre a niño.

—¿Cómo te lo explico? —comenzó a decir Ox-Satán—. Es una inseguridad por perder el amor de quien amamos ¿comprendes? —pero el chico negó sumamente confundido—. Bien, olvida eso. Imagina entonces que algún guerrero de pronto quisiera arrebatarte tu título como Campeón Mundial delas Artes Marciales ¿Qué harías?

—Oh, no puedo permitir eso. ¡Exactamente eso siento, Ox-Satán! —respondió Goku con sumo interés.

—¡Por supuesto, jamás lo permitirías! Porque es algo que ganaste con esfuerzo. Exactamente así deberías ver esta situación, Goku. Antes de que Milk y tú contrajeran matrimonio, muchos otros jóvenes querían tomarla como esposa, pero ella siempre te esperó a ti. ¿Qué harás entonces, hijo?

—Yo… no lo sé —titubeó Goku—. De hecho, me pregunto si Milk estaría mejor con alguno de esos príncipes. Le han mandado muchos obsequios y parece que la quieren mucho…

—¿Entonces cederías tu título de campeón marcial a otros sólo por desearlo, aunque no lo merezcan?

—¿Y yo merezco a Milk? —contraatacó Goku dubitativo, mientras flotaba en el agua. El rey se alegró ciertamente por aquella inquietud en el muchacho, muestra de que al menos tenía algo de inteligencia empática.

—Bueno, hijo, eso sólo tú puedes descifrarlo. Pero sí puedo asegurarte algo: Milk te merece a ti; tras haberte sido fiel tantos años, merece que correspondas y defiendas su amor. Y hay una gran diferencia entre el amor y un Torneo de Artes Marciales: Alguien más fuerte puede desbancar tu título de campeón en un segundo, pero nadie que ama de verdad es capaz de ceder su amor a otro, así sea mejor, así lo merezca o no.

—¡Vaya, Ox-Satán! —exclamó Goku con semblante absorto, como habiendo descubierto un gran tesoro—. Nunca imaginé que esto del matrimonio fuera tan complicado… pero se siente bien —aseveró alegre—. Aunque eso que llamas "celos" es un tanto desagradable.

—No todo es color de rosa, hijo —carcajeó el rey—. ¿Qué haremos con los pretendientes molestos entonces, Goku? Yo ya he intentado que dejen de importunarlos, pero quizá necesitan un mensaje por parte del esposo, ¿no crees? —sugirió guiñando el ojo.

—¿Eso significaría dejar de recibir las costillas de oso? —ante eso Ox-Satán lo miró acusatoriamente—. Está bien, está bien. ¡Nos encargaremos de ellos!

Las labores hogareñas suelen ser bálsamo para el nerviosismo femenino, y Milk estaba sumamente apegada a ese alivio. Pero en aquellos momentos, estando en la duda de lo que su marido pensaría de ella por ocultarle la verdad, ni siquiera tras haber desempolvado su sala tres veces seguidas lograba olvidar su depresión. Tan triste estaba, que apenas notó cuando su joven esposo entró en la sala con el cabello mojado, al lado de su padre.

—¡Hey, Milk! ¿Tienes todavía la carta del Príncipe? —Milk se sorprendió por el típico ánimo de Goku y su petición, por lo que, sin decir palabra, se la entregó—. Gracias, volveremos enseguida —dijo el muchacho adentrándose con su suegro en la habitación matrimonial.

Ella los observó con confusión, mas su padre le tranquilizó el semblante al guiñarle el ojo en complicidad. Tras un rato de expectativa, suegro y yerno salieron alegres de la habitación, y Milk los abordó inmediatamente, con mirada arrepentida y manos suplicantes.

—Goku, no sé si estés molesto conmigo, pero debes saber que yo jamás te traicionaría y que haberte ocultado las cartas fue sólo para evitar malos entendidos. ¿Podrías perdonarme, por favor?

—¡Por supuesto, Milk! Discúlpame tú también por levantarme de la mesa sin terminar de comer: jamás volveré a hacerlo. Y por cierto, no estaba enfadado, sólo un poco "celoso" —dijo sonriente, dejando a Milk en shock total, ya que nunca imaginó que su esposo supiera si quiera el significado de un sentimiento tan complejo. Goku entonces preguntó a su suegro—: ¿Así se dice, Ox-Satán? ¿O debería decir que estoy "en celo"?

—No, Goku, eso tiene un significado diferente. Lo dijiste bien, hijo —soltó a carcajadas el gran hombre—. Pero eso no importa ahora, recuerda la carta —Milk los miró más confundida aún—. Sucede que ya tenemos la solución a los problemas recientes, hija.

—¡Así es, mira! —dijo Goku extendiendo una carta a Milk—. La escribimos tu papá y yo. ¿Qué te parece? Puedes agregarle lo que quieras —al leer ella lo escrito allí, sintió cómo el color de alegría invadía nuevamente su rostro y su hogar. Tomó una pluma y agregó al escrito un par de líneas más, para después salir los tres de la casita—. ¡Nube Voladora, ven! —llamó Goku y fue obedecido—. Por favor, ¿podrías llevar esta carta al Príncipe Taih, en La Montaña Rocosa? Lo más rápido que puedas.

"—¡Hola, soy Goku!

Esta carta es para el Príncipe Taih y para todos los demás que nos han enviado regalos de boda:

Antes que nada: ¿Ahora se dan cuenta que mi Nube Voladora es real?.

Me casé con Milk tal como lo prometimos cuando éramos niños, porque yo siempre cumplo mis promesas; así como también prometí quererla y hacerla feliz cuando nos casamos. Entonces no deben preocuparte por su felicidad, porque como ya dije, yo siempre cumplo mis promesas.

Aún no sé si merezco a Milk, pero estoy seguro que no la cedería a nadie más, porque ella no es un trofeo de artes marciales: ella es la mejor esposa del mundo; cocina muy bien, es cariñosa y bonita, además de fuerte (aunque siempre se vea tan frágil y delicada). Yo prometo dar lo mejor de mí para merecerla, así que ninguno de ustedes es necesario en nuestra vida, ya que yo cuidaré bien de mi esposa y porque no me gusta sentir eso que llaman "celos".

No soy muy bueno para escribir cartas, pero sí para pelear. Por algo gané el Torneo Mundial delas Artes Marciales. Así que, si la carta no fuera suficiente, siempre estoy dispuesto a un enfrentamiento marcial. Avísenme si les interesa.

Atte: Son Goku, esposo de Milk.

De parte de Ox-Satán:

Estimados pretendientes, creo que mi yerno ha dejado en claro las cosas. Por mi parte sólo deseo informarles que quien se atreva nuevamente a importunar a mis hijos, se enfrentará a la furia de mi hacha (que aún conservo para ocasiones especiales y a la que no le vendría mal un poco de uso).

Atte: Rey Ox-Satán, padre de Milk y suegro de Goku.

De parte de Milk:

Nunca amé ni amaré a nadie más que a mi esposo; no se molesten en creer lo contrario. Soy la mujer más feliz que existe con mi esposo despeinado, a quien no cambiaría jamás por ningún príncipe. Mi vida de princesa acabó, pues ahora me dedicaré felizmente a ser la mejor esposa para el hombre más fuerte del mundo: Mi Goku.

Atte: Son Milk no "Ox-Milk"; esposa de Son Goku.

PD: A mí esposo le encantaron las costillas de oso, por lo que no nos molestará seguir recibiéndolas, pero sin cartas".

Los pretendientes se esfumaron del recuerdo de la pareja. Quizá por la sorpresa de recibir una carta mediante una extraña Nube Voladora con inteligencia propia; tal vez por la amenaza del hacha asesina del Rey Ox-Satán; posiblemente también por el específico rechazo de Milk; o lo que es más probable, por enterarse de que el esposo de la que pretendían era nada más y nada menos que el guerrero Goku, recientemente catalogado como el hombre más fuerte del mundo en los torneos marciales. Sea cual fuere el motivo, Milk se libró del acoso y la preocupación, y Goku por su parte, olvidó esa fea sensación llamada celos, y ese alivio le supo mejor que las costillas de oso.

Fin.

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¡Muchísimas gracias por leer!

No me cansaré jamás de agradecer su apoyo, sus mensajes de aliento y afecto. ¡Todo mi amor a ustedes! :')

¿Qué opinan? Goku es tan inocente e iluso que no puedo describirlo como el tan cliché hombre celoso.

Tengo ya varios relatos de esta pareja en una etapa más madura, pero he querido mantener one-shots de su juventud como inicio del apartado —aunque no tengo intención alguna de presentar órdenes cronológicos—. ¡Quédense conmigo para entretenerse con lo próximo!

Sin preguntita por hoy—

PD: Sus reviews son el jarabito de mi tos de perro –¡cof, cof!-.