Nope. Si Dragon Ball fuera mío sería millonaria, y pues heme aquí con mi pobreza.


Antes que nada: ¡Disculpadme, por favor!

Me atrasé en subir nuevo cap. porque estuve en semana de exámenes. Procuraré no atrasarme en lo sucesivo ;D

Bueno, alguna preciosidad —por ahí entre los reviews— me comentó su interés por algún fic. respecto al embarazo de Milk, y yo me sorprendí mucho, porque ya tenía escrito uno así, por lo que pospuse el relato que iba a subir para hacer justicia a sus deseos. Espero les guste :)

¿A alguien más se le antoja un tema en especial? (paciencia con el lemon xD)

Sin más, ¡Je l'apprécie!


-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;

Peras y manzanas… y arcoíris.

La tranquilidad que la invadía era tal, que hasta ella se sorprendía. Sabía lo que se avecinaba, sabía cuán difícil sería todo, cuánto tendría que luchar por la alcanzar la prosperidad y cuánto estaba en contra de que ello se lograra; y sin embargo, ante esa realidad, ante esos contundentes presagios, ella no hacía más que sonreír con serenidad al tiempo que acariciaba su vientre. Estaba preparada.

Su seguridad no tenía discusión, pero era la reacción de los demás lo que la había mantenido en espera del momento idóneo para dar la noticia, lo que la había mantenido un largo rato en la habitación, pretextando cansancio.

Su hijo, su tesoro. Tan frágil como la madre, y no obstante, tan tenaz como el padre. ¿Cómo darle la noticia? ¿Cómo reaccionaría, después de tantos cambios?

De pronto se halló a sí misma riendo, recordando cómo muchos años atrás había estado en una situación muy similar, pero con un ánimo un tanto menos calmo…


Con Goku todo era difícil. Era difícil porque con él todo debía hacerse de modo fácil, de modo que su cerebro abarrotado de artes marciales permitiera el acceso a otras cosas mundanas, a cosas normales y cotidianas: como comer bien, usando los cubiertos en vez de las manos; o vestirse bien, sin limitarse a su traje de entrenamiento; y muchas otras cosas que le pasaban por completo desapercibidas. En fin, a él todo debía explicársele con peras y manzanas.

Era una sorpresa que uno de los hechos más anhelados en su vida la tuviera tan dubitativa. Cualquier otra mujer habría saltado de alegría en el instante mismo de enterarse y hubiera contagiado ese éxtasis a su esposo; pero estaba más que claro Goku y Milk no eran cualquier pareja. Y eso precisamente podría ser el motivo de que Milk guardara e incluso dudara del especial acontecimiento desde ya un par de meses, pues ¿de qué modo una pareja como ellos dos podría con lo que venía el camino?

Milk siempre creyó estar preparada para ese momento, y más aún lo deseaba con el alma, pero en aquellos instantes no sabía ni siquiera cómo comunicarle a su especial esposo la noticia.

Se miró largo rato en el espejo. Sí, allí apenas se apreciaban unos cuantos centímetros nada comunes en su esbelto vientre, pero que Milk veía como toneladas de más; los antojos que tenía se empezaban a parecer a los de su glotón marido; sentía, además, que su busto sufría una leve hinchazón; y por si ello no bastara, estar dos meses atrasada en su periodo no le dejaba lugar a dudas: estaba embarazada. Después de un simpático año de matrimonio, cuando ella menos lo esperaba, la semilla comenzó a germinar en su interior, creciendo a la par de la tierna incertidumbre tan propia de las madres primerizas.

—¡Milk, ya llegué! —se escuchó la voz de su esposo al entrar—. Ya traje las manzanas que querías, también las nueces y las cerezas, los champiñones y el pescado.

—Muchas gracias, Goku, enseguida voy —reaccionó Milk nerviosa, acomodándose el vestido y saliendo sonriente a preparar la comida.

Pese a que Goku no era un hombre detallista ni concentrado, algo en Milk lo había hecho pensar más que de costumbre. Últimamente la notaba cansada, más nerviosa de lo habitual y con un extraño apetito que casi competía contra el suyo. Eso sí que no era normal. Además, una curiosa energía rodeaba su persona, una energía que, si bien no aparentaba mucho poder, Goku podía percibirla de un especial modo que lo tenía un tanto nervioso. Y precisamente por eso, el despistado chico no había mencionado palabra alguna del raro comportamiento su esposa.

—¡Qué delicia! ¿Podrías servirme más champiñones, Milk?

—Disculpa, Goku —respondió Milk masticando los últimos champiñones—, ya se acabaron. Prepararé más maña… —pero antes de responder, las náuseas llegaron hasta su garganta, haciendo que saliera disparada hacia el baño y Goku tras ella.

—¿Estás bien, Milk? ¿Qué te pasa? ¿Te dolió el estómago por los champiñones? —preguntaba Goku con nerviosismo.

—Estoy bien —respondió jadeante—. Sólo me siento algo mareada —pero Goku sintió en ella aquella peculiar energía inquieta.

—No, Milk, no estás bien —sentenció el chico, con esa mirada de seriedad que sólo dedicaba a situaciones críticas—. No estoy seguro de lo que ocurre, pero desde hace poco siento un extraño ki en ti. Lo que me confunde es que no se siente como un ki malvado, pero parece hacerte daño…

—¿Q…ué? ¿Un… ki dices? —preguntó estupefacta, y cuando Goku asintió, tomó aire valiente—. No creo que sea extraño, Goku. Hay que hablar en la habitación, ¿quieres? Me siento algo mareada.

—¿Será que estás enferma? —preguntó Goku ya en la habitación, sentado al lado de Milk, que reposaba en cama—. Podría traerte semillas del ermitaño para que te mejores.

—Eso no será necesario, porque no estoy enferma, Goku. Lo que sucede es que…

—¿Segura? Recientemente tienes mucho apetito…

—Eso es normal porque…

—Y te mareas constantemente…

—Pues se debe a que…

—Además, pareces algo hinchada del estómago ¿Tendrás indigestión por comer tanto?

—¡No, tonto, no! ¡Estoy embarazada! —explotó Milk.

—Oh, embarazada… —repitió Goku, analizando la situación, algo nervioso.

—Así es… Y bien… ¿qué piensas? —preguntó expectante.

—Creo que… ¿está bien?

—¿Bien?

—Sí, bien, pero… ¿Qué es estar embarazada, Milk? —preguntó riendo con el brazo tras la nuca.

Milk se dejó caer en la cama, suspirando con innegable impotencia. Claro, ya suponía que debería explicarle a Goku con detalle, pero con su frágil estado no sentía inspiración alguna de dar lecciones de biología.

—Goku, ¿recuerdas que al comprometernos te dije que tendríamos hijos? —el chico asintió—. Bien, Goku: nuestro hijo viene en camino…

—¿Qué? —se sorprendió el muchacho—. Pero… ¿Está muy lejos? ¿Sabrá cómo llegar hasta acá? Podría perderse entre las montañas ¿no? —comentó algo preocupado—. Quizá le den miedo los dinosaurios ¿tendré que ir por él?

—No, Goku —respondió Milk despacio, con toda la paciencia que podía exteriorizar—. Me refiero a que viene en camino hacia nuestras vidas.

—Creo que entiendo, pero ¿dónde se supone que está entonces?

—Dentro de mí —dijo Milk tocándose el vientre—. Aquí, Goku.

—¡¿Qué?! —gritó horrorizado—. ¿¡Te comiste a nuestro hijo!?

—¡No, Goku! —se exasperó Milk—. ¡No me lo comí! No está en mi estómago, sino en mi vientre —explicó al tiempo que tomaba la mano de Goku para posarla sobre su vientre.

A Goku se le erizó la piel al instante. He ahí. El ki que había estado sintiendo emanaba del interior de su esposa, y al tocarlo, una energía desconocida y sumamente especial electrificó su cuerpo. Tal era cálida, frágil y al parecer muy pequeña, pero poderosa. A Goku le tembló un poco la mano, pero no tuvo intención alguna de apartarla.

—Po… por… ¿por qué está ahí dentro? ¿Cómo se metió ahí?

—Él no "se metió ahí", Goku. Los bebes crecen dentro de sus madres a partir de… —pero Milk se mordió la lengua, sin poder proseguir. Era muy complejo hablar de esas cosas con Goku, porque sin las palabras adecuadas, venían los malos entendidos. ¿Debería comenzar a instruirle sobre temas de sexualidad? No. Sería más tedioso que productivo. Y en referencia a aquello, Goku no había necesitado entender nada para hacer algo—. A partir de… tú y yo… en el momento en que… —intentaba decir Milk—. Verás, en alguna ocasión, tras tener un "entrenamiento de amor", este bebé fue creado…

—Así que nuestros entrenamientos de amor crean hijos —dijo sonriente, al comprender.

—Sólo en ocasiones muy especiales. Eso quiere decir que nuestro hijo es producto de nuestro amor, Goku —mencionó Milk conmovida y posó su mano sobre la de su esposo, que no había dejado de tocar su vientre—. ¿Lo sientes?

—Lo siento —rio Goku, emocionado—. Es increíble. No puedo explicarlo… Siento su ki como si fueras tú, pero a la vez es como una parte de mí…

—Es nuestro, Goku. Nuestro hijo.

Nuestro hijo — repitió Goku, y de pronto ambos se sobresaltaron, pues del vientre provino un empujoncito—. ¡Se movió!

—Imposible… —musitó Milk—. Tan sólo tiene dos meses ¿cómo es que produce golpecitos?

—¿Golpecitos? ¡Quiere decir que será un luchador, como yo! —exclamó Goku eufórico y Milk no pudo evitar reír por el entusiasmo de su esposo. La risa de Goku, su alegría y su mano sobre su vientre le dieron la paz que temía no recibir ante la noticia. Así que sus sentimientos no se preocuparon más que por esperar ansiosos al nuevo integrante—. ¿Y cuánto falta para que nazca? —preguntó Goku ya durante la noche.

—En menos de ocho meses lo tendremos entre nuestros brazos.

—¿Tanto? ¡Odio esperar!

—Hay que ser pacientes, Goku. Así tendremos tiempo de prepararlo todo para que sea perfecto: compraremos su cuna, ropa muy bonita, prepararemos su habitación y compraremos muchos libros para que estudie —entre esos libros por comprar, Milk pensó en alguno de "Fecundación para tontos", para facilitarse las explicaciones con su amado esposo—. ¿Sabes? Mañana mismo iremos a la capital a comprarlo todo. Además necesitaremos comprar medicinas y mucha comida especial. Y al decir mucha, hablo de comprar comida para un bebé que al parecer está heredando tu apetito.

—Qué difícil suena todo eso —comentó con la cabeza tras la nuca, al pensar en lo agitado que sería el siguiente día—. ¿Y toda esa comida es la que hace que tu vientre se vea hinchado?

—¡Es la comida y el bebé, tonto! —espetó ofendida—. Ni se te ocurra pensar que estoy engordando porque sí.

—¡Lo siento, lo siento! No pretendía ofenderte, Milk —dijo asustado, y luego miró a Milk de arriba a abajo—. ¡Ah, ahora entiendo porqué tus pechos están más grandes!


Conmemorar aquél momento le dio más coraje del que había preparado, además de hacerle reír un poco. Si había podido con su esposo, enfrentar a su hijo y a su padre sería pan comido. Después de controlar su risa un poco y dar una última mirada a su vientre en el espejo, llamó a su hijo:

—¡Gohan, mi cielo! ¿Podrías venir un momento? —e inmediatamente el niño apareció en el umbral.

—¿Cómo te sientes, mamá? ¿Ya estás menos cansada? Quizás estés enferma…

—Precisamente de eso quiero hablar contigo, hijo —dijo tomándole las manos—. Sé que últimamente nuestra vida ha sido difícil, que la muerte de tu padre aún nos duele a todos, pero bien dicen que después de la tormenta un arcoíris llega a amenizar el día —Gohan le miraba confundido, así que ella no hizo más que tomar su mano y colocarla en sobre su vientre—. He aquí nuestro arcoíris.

—¡Mamá! —exclamó Gohan al sentir aquella energía en el abdomen—. ¿Qué es esto? ¿Puede ser que tú…?

—¿Lo sientes? —Gohan asintió aún sorprendido—. Es tu hermanito.

Gohan se cubrió la boca, asombrado, mientras que con la otra mano sentía el vigor del vientre. No pudo evitar temblar cuando sintió un empujoncito contra su tacto.

—¿Cómo puede moverse? —preguntó alarmado—. Si mis cálculos no fallan, no puede tener más de tres meses, por la muerte de mi padre…

—Exactamente, hijo. Sin embargo, contigo aprendí que los bebés saiyajines crecen mucho más rápido que los humanos; y comen mucho más también —agregó divertida, pero Gohan seguía en shock, sin apartar la mano de su abdomen. Milk acarició su cabello y le hizo mirarla a los ojos—. ¿En qué piensas, cariño?

—Mamá, esto es… —pero sus palabras se ahogaron al tiempo que sus ojos se humedecieron—. Mi padre… el bebé no podrá…

Milk le abrazó antes de que rompiera a llorar, y ella respiró hondamente para no quebrarse también. Debía ser fuerte. Por ella, por Gohan y por el futuro nuevo integrante de la familia Son.

—Cuando tu padre murió —comenzó a decir— tú me dijiste que él nunca nos abandonaría en realidad, sino que desde el cielo estaría protegiéndonos. Así será con este bebé, Gohan. Así que ¿Puedo contar contigo para darle a tu hermanito todo el amor que merece?

—Claro que sí, mamá —respondió él, con decisión y enjugando sus lágrimas—. Nuestro padre es un gran hombre, hermanito. Quizá no podrás verlo, pero debes saber que él nos ama, a ti, a mí y a mamá; Y nuestra madre es la mujer más fuerte, valiente y amorosa que exite. Estoy seguro que la amarás tanto como yo, como el abuelo y tanto como nuestro padre… —susurró Gohan al vientre de su madre, y ella no pudo evitar soltar un leve llanto.

—¿Qué te parece si le das la noticia a tu abuelo, Gohan? —dijo Milk, apartando las lágrimas de sus mejillas, y su hijo asintió para salir eufórico de la habitación.

—¡Abuelito, abuelito! ¡Voy a tener un hermanito!

Milk rio alegre, y acarició su vientre mientras por la ventana miraba el cielo azul. Cerró sus ojos y entonces, tanto en voz alta como dentro de su corazón, dijo:

—Un nuevo producto de nuestro amor, Goku.

Fin.


-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;-;


¡Muchísimas gracias por leer!

Bueno, dos que tres personas puedes decir: "¿Y cómo sabían ya que serían niños?" pero mejor me salté eso para no redundar demasiado en detalles xD Perdonadme ¿sí? :(

Los próximos caps. prometen, risas, drama y un buen rato de lectura para ustedes, que me animan muchísimo con sus mágicos reviews. No saben la sonrisa tan boba y enamorada que pongo al leer su visto bueno, las felicitaciones y el amor detrás de esas letras en la pantalla. En serio los amo. Les prometo esforzarme mucho y nada de OCC :v

¡Abrazos asfixiantes y besos llenísimos de baba!

PDpreguntita—: Veamos, polluelos ¿Qué significarán los "entrenamientos de amor"? 7u7

PD2: Sus reviews son las palomitas de mi película dominguera.