El duelo del año.

"Los duelos de monstruos son el deporte número uno a nivel mundial. Hoy, literalmente, todo el mundo se paraliza para ver la gran batalla entre los mejores duelistas del siglo. Kei, campeón por tres años consecutivos, se enfrentará a Makoto, campeón actual. del torneo de la academia de duelos. Son muchas las expectativas que se tienen. Finalmente hay un oponente que puede hacerle frente a Kei. Nadie sabe cómo será el resultado, pero sin duda, este duelo nadie se lo quiere perder".

No había canal de noticias, ni emisora, ni portales web que no estuvieran anunciando el gran duelo del día de hoy. Era un día importante; todas las naciones del mundo entero habían esperado este duelo con ansias. Kei, un aficionado al mundo de las cartas, participó en su primer torneo, el cual ganó sin dificultad alguna hace 3 años, y siempre ha reclamado su título como campeón mundial y ha salido invicto. Makoto, por su lado, era un joven prodigio de las cartas, también conocido por haber participado en torneos locales y haber destacado. Era un duelo que nadie se perdería.

Volviendo a nuestra historia principal, una joven muy sonriente entraba por las puertas de su residencia a muy tempranas horas de la mañana. Se trataba de Serenity Wheeler, la chica que se consideraba la mente más brillante entre los aspirantes, había sido capturada por su compañera, intentando entrar a la habitación sin hacer ruido.

—No puedo creer que fueras a dormir a la mansión Kaiba —anunciaba una chica muy sorprendida y entusiasmada—. Cuando te dije que ayudaras al equipo, no me refería a esto, Serenity —mencionaba en un tono muy atrevido, mirando cómo su compañera se quitaba el vestido.

—No dormí con nadie —repitió por décima vez, desde que entró Janelle la había estado acosando, preguntándole con quién había pasado la noche. No fue hasta que vio las ojotas con la marca "Kaiba" que sacó conclusiones totalmente erróneas—. No digas más eso. Yo no estaría con nadie para ganar algo.

—Entonces, ¿por qué no puedes dar una buena explicación? —cuestionó. Era fácil de entender que malinterpretara las cosas; todos los aspirantes que fueron al baile de anoche la habían visto en la mesa de los Kaiba, no había dormido en la residencia, y se apareció en la mañana vestida y con las ojotas de la mansión Kaiba—. ¿Por qué no llegaste a dormir? ¿Por qué traes esas ojotas?

—Olvida las ojotas —reclamó, estaba muy irritada. Se tiró en su cama; solo quería apagar el sol, cerrar la boca de su compañera y dormir—. Solo quiero dormir, no descansé bien anoche.

—¿No descansaste? ¿Qué hiciste anoche? Porque según me enteré, te fuiste temprano del baile —seguía cuestionando a su amiga, con una sonrisa pervertida. Serenity solo la vio con cara de enojo y le lanzó una almohada—. No te enojes, jajaja. ¿Irás a desayunar? —río. Pocas veces había podido hacer molestar a Serenity de esa forma—. Déjame adivinar... No irás porque ya desayunaste en la mansión Kaiba —se burló. El silencio de Serenity le había otorgado la razón. Abrí la puerta para irse de la habitación antes de que Serenity le lanzara algo más pesado que una almohada.

—Señorita Serenity —se pronunció uno de los empleados—. El señor Kaiba la está esperando abajo.

—Parece que para alguien tenerte toda la noche no fue suficiente —sonrió con malicia y complicidad. Estaba totalmente seguro de que alguno de los hermanos Kaiba tenía interés en su amiga. Para ella no había problema; si eso era así, podrían ganar la competencia con mucha más ventaja.

Serenity se levantó irritada. Es decir, ¿qué quería a Seto en este momento? Era un hombre tan complicado y enigmático. Bajo por el ascensor furiosa; solo quería dormir. La cama de la mansión era muy cómoda, pero algo la hacía sentirse extraña de estar allí. Cuando se bajó del auto esta mañana, pensó que no tenía que verlo más; Estaba convencida de ignorarlo y olvidar todo lo que pasó anoche. Aunque algo dentro de ella le gustaba ese hombre de anoche, que era espontáneo, que no era frío y calculador; era atento y totalmente sincero. Cruzó por todo el lobby, sintió algunas miradas sobre ella, pero siguió caminando hasta la entrada del estacionamiento. Ahí estaba Hobso, con una expresión seria pero cordial.

—Buen día, señorita Wheeler —saludó, como si no la hubiera visto hace menos de dos horas.

—Buen día, Hobso —lo llamó por su nombre, y le dedicó una sonrisa, que fue correspondida. Le abrió la puerta de la limosina y le indicó que entrara.

—Hola, Serenity —la figura de un joven pelinegro llamó la atención apenas subió al vehículo—. ¿Cómo amaneces?

—Mokuba —mencionó su nombre, impresionada y aunque no lo quería admitir, estaba un poco decepcionada—. Yo no esperaba verte. ¿Cómo estás?

—Disculpa que me aparezca así. Seto me contó que no la pasaste bien anoche —se veía muy afectado. Mokuba era tan opuesto a su hermano. Costaba creía que eran familia.

—No te preocupes, no fue para tanto. También estaba un poco cansada —sonrió. Mokuba le causaba mucha ternura.

—No, por favor. Permite invitarte a desayunar. Me siento muy culpable; Eras mi invitada, y no la pasaste bien —tenía una expresión muy triste. Él necesitaba compensarla.

—No te preocupes, de verdad no fue nada. Además, ya desayuné y... —intentó librarse, aunque sabía que sería inútil negarse.

—Entonces te invitamos a almorzar —replicó ágilmente—. Luego de eso, nos iremos al recorrido... Por favor, no puedes negarte —Serenity susspiró, le dedicó una sonrisa y asintió. No tenía caso inventar ninguna excusa.

La mañana pasó rápido, demasiado para el gusto de Serenity, quien no pudo descansar. Tenía que reunirse con su grupo. Eran días importantes, ya que a partir de mañana, KaibaCorp le permitiría crear un modelo en escala de su proyecto. Debía estar todo perfecto para que mañana no hubiera ningún problema; Era crucial que no hubiera inconvenientes, cualquier fallo podría bajarle puntos ante el jurado. Cuando ya era hora de almuerzo, una limosina estaba afuera esperando a Serenity. El almuerzo se llevaría a cabo en un restaurante a unas pocas cuadras de la residencia. Pensó que era exagerado irla a buscar; Se podría haber ido caminando. El día estaba muy lindo como para verlo detrás de una ventana.

—Invité a Serenity a almorzar —informa a su callado hermano, que estaba actuando muy extraño—. Espero no te moleste.

—No me molesta —contesta Seto, sin apartar la vista de su móvil—. Después de dejarla sola con esas mujeres, es lo menos que puedes hacer —rió un poco; Sabía que lo que decía torturaba a su hermano.

—Seto, deja de torturarme. Sabe cómo me pongo —reclamó—. Ya quiero ver el duelo de hoy. Makoto parece un buen rival para Kei —cambió el tema.

—Solo son un par de novatos —despreció, aún con los ojos enfocados únicamente en su móvil. Estaba leyendo la propuesta de un inversionista que quería invertir en un parque en Ciudad Esmeralda.

—Aquí está su mesa, señorita —indicó la recepcionista, señalando la mesa del par de hermanos.

—Gracias, muy amable —agradeció con una sonrisa.

—¡Serenity!, por acá —se levantó para llamar la atención de la castaña.

—Hola, Mokuba —saludó con una sonrisa, mientras se acercaba a la mesa—. Hola, Seto —dio una pequeña sonrisa al notar su presencia.

—Hola, Serenity —finalmente apartó la vista de su móvil, sonriendo levemente. Le gustaba que Mokuba buscara mejores compañías—. ¿Cómo estás?

—Bien, gracias por preguntar —se sentó en la mesa, justo en medio de ambos hermanos—. ¿Y tu como estas?

—Bien. Estuve trabajando para implementar la salida que me mencionaste anoche. El Kaibaround recorre todo el parque, por lo que si hubiera varias salidas y entradas, se podría movilizar más rápido por todo el establecimiento. La inversión sería mínima, ya que la estructura está armada —explicó.

—¿Se te ocurrió todo eso por mi simple comentario? —preguntó, estaba muy impresionada. Verdaderamente no era exageración cuando decían que era de las mentes más brillantes de este siglo.

—Sí, tu idea me hizo darme cuenta de que las atracciones nuevas son aburridas, parecido a esos parques de segunda —su mirada era hipnotizante, estaba tan seguro de lo que decía—. La atracción sería más útil y se podrían evitar accidentes.

—Deberías considerarlo un poco; correría el riesgo de que deje de ser una atracción y pase a ser un medio de transporte —advertía la joven de cabello castaño—. Es lindo sentarse y saber que por 30 minutos solo tendrás que relajarte.

—También puedo hacer que tenga masajes incluidos, para que te relajes —un sarcástico Seto apareció en escena, aunque a ella solo le causó gracia. Él también me molesta.

—La pasó bien anoche —comentó Mokuba. Por un instante, se habían olvidado de la presencia del más joven. Él, por su parte, solo observará la conversación; parecían entenderse muy bien.

—No —negó Seto. Se asustó al pensar que su hermano lo había descubierto, analizó la conversación mentalmente para ver si habían mencionado el episodio de anoche. Su tono y actitud cambiaron—. Qué tonterías hablas.

—Solo digo que los veo muy cercanos hoy, es todo —se defendió. A veces Seto podía ser tan bipolar.

—Pero qué casualidad de la vida —se escuchó una voz desde una mesa cercana—. No esperaba verte tan pronto, Serenity —le tomó suavemente de la mano y le dio un beso—. Ayer nos dejaste sin tu presencia muy temprano —saludó a los dos caballeros que la acompañaban.

—Hola, Katsuro —sonrió—. Ayer estaba muy cansada y...

—No te preocupes —interrumpió—. Esas mujeres solo se sintieron amenazadas con tu presencia —señaló. Desde anoche había querido decirle eso a Serenity, pero jamás tuvo la oportunidad.

— ¿Quieres sentarte con nosotros, Katsuro? —invitó al joven Mokuba.

—Es una lástima tener que rechazar... Recién terminé mi almuerzo y tengo algunos asuntos pendientes —fijó su sonrisa en la pelicastaño. Ella volteó a verlo; se sintió intimidada. Era un joven muy atractivo, además de ser uno de los solteros más codiciados de la actualidad—. Te debo un almuerzo, Serenity —se despidió. Estar bajo la mirada de Seto era suficiente como para entender que debía salir de la escena.

—Serenidad, parece que le gustas mucho a alguien...

—No digas tonterías, Mokuba —contestó un Seto irritado de que se hablara solo de Katsuro. Serenity y Mokuba habían estado conversando en todo el almuerzo sobre quién era él, que era muy amable, caballero... Idioteces, como lo definió Kaiba personalmente.

—Katsuro es un buen hombre, Serenity. A pesar de los múltiples escándalos que atravesó en su divorcio —ignoró totalmente a su hermano mayor. Hoy en especial no quería escuchar las energías negativas que emitía Seto cuando criticaba a alguien—. Deberías aceptarle una invitación.

—Quizás, deba —sonrió al notar que Seto estaba muy irritado por toda la conversación que mantuvieron en el almuerzo—. ¿Qué opinas, Seto?

—Creo que deberías considerar el suicidio antes de salir con ese acosador —Mokuba y Serenity rieron. Seto Kaiba, un hombre caracterizado por su seguridad y seriedad, ahora tenía celos. Estaba celoso y no podía ocultarlo.

— ¿Con quién consideras que debería salir, Seto? —incomodó a su hermano con la pregunta. Estaba disfrutando mucho este momento como para desperdiciar la oportunidad de irritarlo aún más.

—Con nadie. Las relaciones son una pérdida de tiempo. Y más si es ese sujeto —planeaba levantarse e irse si no se dejaba de hablar del tema. No entendía qué le podía ver una chica como Serenity a ese... ser.

El almuerzo fue muy agradable, pero como todo lo bueno, tenía que acabar. Mokuba le insistió a Serenity en llevarla al recorrido, total, tenían que ir al mismo sitio. Al cabo de unos minutos, ya se encontraron en la entrada del parque de atracciones.

—Gracias por el almuerzo —agradeció Serenity, se despidió y se fue a reunir con su grupo.

El recorrido por el parque fue muy entretenido. No solo impresionaba la ingeniería tras cada atracción, sino también cómo cada detalle mínimo de la arquitectura del parque había sido cuidado. Nada estaba al azar; todo tenía una justificación y razón de ser. El guía del parque, acompañado por Mokuba, iba contando la historia de cada una de las partes que lo componían. Milagrosamente, y por primera vez en la historia del evento, Seto Kaiba se dignó estar presente voluntariamente en una de las actividades.

—¿Cómo la pasó Denis y tú anoche? —preguntó a su compañera. Estaban en un pequeño descanso; Habían caminado toda la tarde recorriendo el parque.

—Nos fue muy bien. Esta ciudad es de otro planeta. Fuimos al cine y luego a un restaurante... Denis me dijo que quería... —cuando le dabas pie a Janelle para hablar, no había quien la callara. Serenity solo la escuchaba en silencio, hasta que la presencia de los dos hermanos Kaiba llamó la atención del pequeño grupo.

— ¿Están cansados? —preguntó con mucha alegría Mokuba; siempre le gracia daba ver cómo todos terminaban muy cansados después del recorrido.

—Este parque es enorme, parece más pequeño en el plano —indicó Grégoire, el arquitecto del grupo.

—Aún te parece una mala idea la modificación en Kaibaround? —preguntó Seto directamente a Serenity. Necesitaba saber su opinión, honestamente le importaba muy poco la de los demás presentes.

—Ahora que tengo más de 5 horas recorriendo el parque, me parece de las mejores ideas que ha tenido —contestó, estaba muy cansada, física y mentalmente. El día había sido largo y parecía que no iba a acabar.

Seto excitante; Era importante para él y su ego convencer a las demás personas de que sus ideas eran brillantes, porque en verdad lo eran. Serenity era de las pocas personas con las que podía debatir sobre las instalaciones de KaibaCorp, puesto que era de las pocas que comprendía muy bien la ingeniería tras las atracciones de sus parques. Él no debatía con cualquiera algo tan delicado e importante, por lo general le daban respuestas estúpidas que no favorecían en nada. Así que el hecho de que le diera la razón, alimentó su ego. De igual forma, sabía que finalmente la convencería.

—Y... ¿Con cuál de los dos estuviste ayer? —preguntó ahora su compañera, tras la retirada de los hermanos.

—Janelle, sin fastidios de nuevo. Con ninguno —estaba irritada. No había dormido nada, estaba cansada de caminar, y su compañera ya le había dado una buena dosis de preguntas e insinuaciones que ya había negado en varias oportunidades.

Finalmente, ya caía la tarde y el evento principal del día los esperados. El domo Kaiba estaba lleno, la fanáticada estaba eufórica, esta era la batalla de monstruos más esperada del año. Los magnates de la industria tenían grandes apuestas realizadas, la mayoría favorecían a Kei. Este evento coincidió con la semana de los aspirantes, justamente porque el campeón debía estar entre el jurado, además de ser una publicidad casi garantizada para KaibaCorp. Mokuba no tardó en invitar a la bella joven a ir con ellos a las grados especiales del domo.

—Lo siento, no puedo ir con ustedes. Mi equipo me está esperando. Muchas gracias por todo —rechazó muy amablemente, se negaba a estar otra vez en la zona "VIP".

—No, por favor, Serenity. Acompáñanos —insistió Mokuba desesperado. Era agradable ver los cambios de actitud que tenía su hermano mayor al estar cerca de ella. A Seto le interesaba mucho ella, lo que no sabía era de qué forma—. Por favor, por favor...

—Te conviene venir con nosotros, la mayoría de los jurados "anónimos" están en el VIP. Muchos de los aspirantes que están compitiendo contigo y tu grupo están ahí, aprovechando sus relaciones —persuadió muy inteligentemente el mayor de los hermanos—. Así que le harías un favor a ti ya tus compañeros aprovechando esta invitación que te hace Mokuba.

Mokuba dio una sonrisa de oreja a oreja. Después de ese argumento, Serenity sencillamente no podía negarse. Las tres figuras subieron por un ascensor exclusivo hasta llegar a la antesala de donde sería el "VIP". Todas las caras eran conocidas del baile de anoche, una tortura total para Serenity, tener que saludar amablemente a quienes la habían tratado tan mal anoche. La hipocresía no era algo que estaba en ella, detestaba a las personas hipócritas... e irónicamente, ahí estaba ella finciendo y sonriéndole a desconocidos. Preferiría mil veces estar abajo en las graduadas que en ese salón lleno de lujos.

—No sé cómo lo haces —decía la castaña mientras se acercaba a Seto, quien estaba parado junto al gran ventanal acristalado que mostraba la apertura de la batalla—. Es horrible estar entre estas personas.

—Gajes del oficio —dijo totalmente despreocupado—. Hay cosas más desagradables.

—No sé qué pueda ser más desagradable que estar aquí... —se quejó, no entendía por qué se había dejado convencer. Desde el cristal pudo ver cómo sus compañeros de equipo se estaban divitiendo. Ella pertenecía a esa gente que gritaba, reía de felicidad, esos que parecían un grupo de monos pero al final era su gente—. Quiero que me ayudes a irme sin que Mokuba se ofenda conmigo —fue directo al grano.

— ¿Qué gano yo si te ayudo? —preguntó, sus ojos azules no quitaban la mirada perdida a través del cristal.

—Eh... —tartamudeó. Solo le pedía un favor, ella lo "ayudó" anoche. A veces se le olvidaba que se trataba de Seto Kaiba con quien hablaba—. Olvídalo, lo haré sola —se dio media vuelta, decidida a irse. Hasta que una mano tomó su brazo.

—Espera... —la detuvo, se acercó y susurró al oído—. Yo también me quiero ir. Tenemos que esperar a que empiece el juego, cuando estén todos concentrados.

— ¿Qué planeas hacer? —preguntó muy intrigada. La mente de Seto era todo un misterio, totalmente impredecible.

—Nada especial...

El primer duelo comenzó; se trataba de un duelo que decidiría el tercer y cuarto lugar del torneo. Aunque no era el duelo principal, también era una batalla digna de presenciar. Ambos competidores eran muy prometedores; ninguno vio la opción de perder. Tras cinco minutos del duelo, había un silencio abrumador; El suspenso era tal que ni siquiera se podía respirar. Era considerado un delito aparte de la vista de la batalla.

—Señorita Serenity, tiene una llamada de su hermano Joey —informó una mujer del protocolo que se acercó muy sigilosamente.

Tenía que ser una broma; ¿Cómo es que Joey la llamaba a mitad del duelo? Ah, claro. Ya tenía sus sospechas de que no se trataba de su hermano. No fue hasta que la chica la guió por un pasillo largo, que no había visto antes, que vio a Seto Kaiba, quien tenía la misma cara de mal humor que esta mañana. ¿No se podía esperar a que acabara el duelo?

—Seto, ¿no te gusta el duelo? —preguntó Serenity mientras lo seguía por aquel largo pasillo.

—No cuando se trata de aficionados —contestó, caminando lentamente. Intentó responder con la menor cantidad de palabras posibles. Quería oler su dulce perfume; Estar acompañado de la joven chica era tan relajante, era una linda cara que siempre le dedicaba sonrisas, además de un rico aroma.

—Son los campeones de todo el mundo. No son aficionados —replicó. ¿Cómo podía llamarlos novatos?—. En fin, iré con mis compañeros a terminar de ver el duelo.

Momento de silencio. Seto abrió los ojos de par en par, ¿ella era tonta o algo parecido? No la pudo ver en las graduadas después de que desapareció de aquel salón lleno de todo el jurado. Era una lástima que los jurados eran anónimos porque hubiera sido de gran ventaja para Serenity. Aún no entendía por qué quería ayudarla a ganar; Creía que se lo merecía. Rápidamente, tomó ambos brazos de la chica, se inclinó un poco hacia ella y la carga. Seto corrió velozmente hasta el final del pasillo, abrió la puerta y siguió avanzando hasta la limosina. Hobso lo tomó por sorpresa, pero siguió las órdenes de su jefe, abrió la puerta y luego condujo a toda velocidad a la oficina de KaibaCorp.

— ¿Qué fue todo eso? —preguntaba una divertida Serenidad. Admitió que al principio le dio un poco de miedo, pero luego solo se reía de la situación—. Podías decirme que me fuera contigo.

—Me pareció más interesante así —sonrió al ver que a la castaña le divertía la ocurrencia—. Hobso, más rápido, nos perderemos el duelo.

—Pensaba que eran muy aficionados para el gran Seto —sonrió sarcásticamente.

—Lo decía por ti. Tú eres la que quiere perder el tiempo —fijó su mirada en otro lado; el comentario lo había hecho sonreír. Gesto que no pasó desapercibido por la joven.

En cuestión de minutos, estaban en la última oficina de la torre KaibaCorp. Seto tenía un gran proyector de plasma que usaba solo y exclusivamente para sus conferencias internacionales. En este caso, dejó que por primera y juró que por única vez fue usado para ver el duelo. La sala era muy cómoda y lujosa; Tenía un gran sillón en "L" donde se sentó Serenity, y otros sillones un poco más pequeños, con una pequeña mesa en el medio. Aunque no quería admitirlo, él sí estaba muy interesado en ver el duelo.

—Hobso, ¿no le gustan los duelos? —consultó al percatarse de las intenciones del mayordomo de irse.

—Sí, señorita... Me tengo que reti... —fue interrumpido.

—Por favor, quédate... Todo el planeta se detuvo para ver este duelo. Por favor, vélo con nosotros —insistió, aunque Hobso no tenía intenciones de cambiar su dirección hacia la puerta—. Por favor, Seto, pídele que se quede.

—Hobso —lo llamó casi de inmediato—. Ponte cómodo; Si no ves este duelo, tendrás que esperarte un año para ver otro igual.

—Gracias —agradeció; no esperó que fuese Seto quien lo "invitara" a quedarse.

El duelo se había extendido; ya iban 20 minutos y aún no parecía que iba a acabar. Poco a poco, se perdió ese ambiente tan tenso que había en la oficina. Hobso jamás imaginó que vería un duelo en el despacho del señor Kaiba. Era increíble lo que esta chica estaba haciendo con él. Al cabo de unos instantes, acabó el duelo. Ahora habría una pequeña pausa para dar paso al duelo principal, el duelo de los campeones.

—Mokuba, ¿sabes dónde se encuentra Serenity? —preguntó Katsuro—. No pude hablar con ella.

—No la he visto —se dio cuenta de que otra vez la había descuidado. Qué era del torpedo; seguro se había ido otra vez porque se sentía incómodo—. Creo que ya se fue.

—Es una lástima —señaló desanimado—. Es una chica muy especial... Es difícil que una mujer sea tan educada, linda e inteligente.

—Sí, Serenity es una persona maravillosa —afirmó el joven.

—Mokuba... —llamó de forma muy coqueta una chica pelinegra—. ¿Cómo estás?

—Hola, Haruno —saludó Mokuba. Estaba considerando seriamente no dejar entrar a los acompañantes de los magnates. En su mayoría, solo eran vividoras.

—He estado buscando a tu hermano. ¿Sabes dónde está? —preguntó.

—¿Seto?... No lo sé —eso sí era extraño; Seto odiaba al 90% de las personas que estaban en aquella sala, al otro 10% básicamente ignoraba su existencia, pero jamás se perdería este duelo.

Finalmente, se acabó la pausa. El duelo del siglo estaba por empezar. Hobso había conseguido un par de bocadillos y unas botellas de champán que estaban guardadas desde la última reunión que hubo en la sala de conferencias. Seto jamás hubiera permitido que esto pasara en su despacho, pero se trataba del duelo que decidiría al campeón del mundo. No hay persona que no estuviera viendo o escuchando el duelo desde cualquier rincón del planeta.

—Vamos, Makoto, yo sé que tú puedes ganar —alentó la castaña.

—Seamos realistas. El campeón será Kei —rebatió. Todas las estadísticas estaban a su favor; era casi inevitable su victoria.

—Quizás te sorprendan —fijó su mirada en Seto.

—No hay sorpresas en las estadísticas —le correspondió la mirada. Era un reto, aunque no estuviera declarado. Quien apartara la mirada primero, perdería. Aunque no le importaba mirarla, le gustaba hacerlo. Ella tampoco iba a ceder; él no la iba a intimidar.

—¿Por qué no hacen apuestas? —sugirió Hobso. Después de convivir un rato con estos jóvenes, pensó que debía retirarse lo antes posible al ver la química que estos dos tenían, pero primero vería el duelo.

—Me gusta la idea —sonrió. Él sabía que ganaría. Lo sabía—. ¿Cuánto quieres perder, Serenity?

—Mmmm, no sé, Seto. Aún no he decidido qué quiero ganar —su espíritu lo enloquecía; era tan decidida—. Un recorrido por los laboratorios de KaibaCorp.

—¿Qué te hace pensar que voy a...? —No tiene sentido rehusarse. Se le había olvidado que a Serenity no le importaba el dinero. Igual él sabía que ganaría—. Y si yo gano... —La verdad, ella no tenía nada que a él le interesara, más que llenar su ego de que él había ganado—. Vas a organizar todos los expedientes de KaibaCorp por orden cronológico y alfabético —rió; Sabía que le llevaría semanas poder organizar todo eso.

—Hecho —cerraron la apuesta.

El duelo comenzó con la jugada de Makoto. Robó una carta de su mano, inició con la invocación de Zoodiac Ratpier, activando su efecto y enviando un Zoodiac Thoroughblade al cementerio. Continuó su turno con una invocación XYZ de Zoodiac Boarbow al campo, usé su efecto para invocar a otro Zoodiac Ratpier del mazo al campo, siguió invocando XYZ sobre Boarbow, invocando a Zoodiac Broadbull, usó su efecto y agregó a Zoodiac Whiptail a su mano. Hizo invocación XYZ sobre Broadbull a Zoodiac Drident. La cara de Kei cambió totalmente cuando Makoto finalmente invocó por XYZ a Zoodiac Hammerkong sobre la Zoodiac Ratpier. Puso dos cartas boca abajo y terminó su turno.

—Brillante, Makoto empezó a sacar al todopoderoso Zoodiac Drident en su primer turno, su mejor monstruo —explicó bastante impresionado Hobso—. Sin duda por eso es uno de los mejores duelistas.

—Seto, puedes ir pensando por dónde comenzarás mi recorrido —bromeó Serenity. Seto solo frunció el ceño.

El duelo continuó con el turno de Kei. Jugó su carta Terraforming, buscando el campo Dragonic Diagram, puso una carta boca abajo, activó su campo Dragonic Diagram, destruyó su carta boca abajo, lo cual le permitió buscar una copia de Dinomight Knight, The True Dracofighter. Su carta boca abajo era True Draco Heritage, la cual tiene el efecto de que cuando es destruida también destruye la carta boca abajo de su oponente. Una carta de Makoto fue destruida. Kei continuó poniendo otra carta boca abajo e invocando a su Dinomight Knight usando la carta anterior como sacrificio.

—Al caer al campo Dinomight Knight, Makoto va a activar el efecto de Zoodiac Drident, seleccionando al monstruo de Kei, Dinomight Knight, The True Dracofighter, para ser destruido —explicó nuevamente Hobso.

—Ahora Kei va a responder activando a Dinomight Knight, activando una trampa desde su mazo directamente, así podrá activar True King's Return —anunció el comentarista del duelo.

Efectivamente, Dinomight Knight está destruido. Kei puso una carta boca abajo y usó True King's Return para revivir del cementerio a Dinomight en posición de defensa y terminó su turno.

—Makoto, haciendo uso de su poderoso Drident, paró todo lo que Kei pudiera hacer —una adrenalina recorrió el cuerpo de Serenity. Makoto comenzó el duelo dominando en todo momento—¿Qué pasa, Seto? No te des tan confiado ahora —se burlaba del hombre que estaba sentado a escasos centímetros de ella, con el ceño fruncido.

—No cantes victoria aún, Serenity; solo fue el primer turno —su rostro cambió al mismo Seto seguro de siempre.

Segundo turno de Makoto, y parecía que estaba dispuesto a ganar. Invocó a Zoodiac Tigermortar sobre Zoodiac Hammerkong, usando su efecto para poner a un Zoodiac del cementerio como material sobre Zoodiac Drident, eligiendo el Zoodiac Thoroughblade. Luego, este activó su efecto, destruyendo True King's Return, pero esta se activó en el cementerio y destruyó a Zoodiac Tigermortar. Luego, atacó con Zoodiac Drident al Dinomight Knight y lo destruyó, activando la Zoodiac Whiptail de su mano para equiparla a Zoodiac Drident, subiendo el ataque de Zoodiac Drident a 2800.

—Parece que tendremos un nuevo campeón mundial —anunció nuevamente el comentarista—. Con este ataque, nuestro campeón actual, Kei, ha perdido 1600 puntos de vida.

—Makoto básicamente aseguró el partido este turno, a pesar de que le destruyeron un monstruo en su campo. Tiene su Zoodiac Drident con más ataque de lo normal, con efecto de desterrar y con materiales para destruir cartas boca arriba —respondió el otro comentarista.

Kei, con todo en su contra, agarró una carta de su mazo, puso una carta boca abajo y activó en su campo Dragonic Diagram para destruirla y añadirle a Master Peace, The True Dracoslaying King. La carta destruida fue Disciples Of The True Dracophoenix, la cual, al ir al cementerio, destruyó la otra carta boca abajo de Makoto, dejando a Zoodiac Drident desprotegido. Luego, activó la carta True Draco Heritage, robando por su efecto una carta. Luego, activó el segundo efecto para hacer una invocación extra por tributo. Invocó a Ignis Heat, The True Dracowarrior, luego activó una segunda copia de Disciples Of The True Dracophoenix, y usó el efecto para hacer un tributo extra, sacrificando Disciples Of The True Dracophoenix y Ignis Heat.

—Finalmente, Kei hará su jugada maestra —dijo con gran seguridad el mayor de los Kaiba. Ya estaba aburrido de que Makoto dominara en todo momento el duelo.

—Estamos presenciando una verdadera lucha de titanes —la euforia del comentarista era contagiosa.

Era un momento de mucha intensidad. Jefe contra jefe. Lo que el público estaba esperando. Kei finalmente invocó al todopoderoso Master Peace. Este duelo acabaría en segundos. No tenía sentido parpadear; era considerado un pecado perderse cada microsegundo de ese momento. Muchas respiraciones se detuvieron. Ahora, ¿qué pasaría?

—Después de estos segundos de suspenso, Makoto activa su Drident para intentar destruir a Master Peace —hizo presencia uno de los comentaristas nuevamente—. Este duelo acabará en cuestión de minutos.

A pesar del intento de Makoto, no logró destruir al Master Peace, pues resulta que, al estar invocado por sacrificio de un monstruo, este es inafectado por efectos de monstruos. Kei aprovechó su turno, puso una carta boca abajo y la sacrificó para invocar otra copia de Dinomight Knight, sacrificando a su True Draco Disciples. Atacó con Master Peace, que gracias a Dragonic Diagram tiene 3250, a Zoodiac Drident que, para error de Makoto, tiene 1200 de ataque ya que le quitó el Zoodiac Thoroughblade al intentar destruir a Master Peace, destruyéndolo y quitándole 2050 puntos de vida, dejándolo con solo 1950. Luego, atacó directamente con Dinomight para terminar el duelo.

—¡ESTO ES INCREÍBLE, SEÑORES ESPECTADORES! POR CUARTO AÑO CONSECUTIVO, ¡KEI ES EL CAMPEÓN DEL MUNDO! —gritaba hasta más no poder. El domo enloqueció; era casi un mito todo ese silencio de hace unos pocos segundos. Ahora gritaban eufóricamente. Confetis y fuegos artificiales se escuchaban a lo lejos.

—No puede ser... —decía desilusionada—. ¿Cómo pudo perder?

—Te lo dije, Serenity. Las estadísticas no fallan —se burlaba Seto; Tuvo sus dudas, pero sabía que ganaría—. Ahora vas a durar semanas organizando papeles.

—No es justo; el recorrido no te iba a tomar ni una hora... —se quejó. Además de estar desilusionada porque perdió, tenía que pasar semanas organizando un montón de papeles.

—Con permiso, señor Kaiba. Tengo que ir a buscar al joven Mokuba —se levantó Hobso. Recogió un poco el desorden y se dispuso a salir—. Señorita Serenity, ¿dessea que le traiga algo?

—No, muchas gracias, Hobso —respondió Serenity con una sonrisa amable.

—Hobso, avísale a Mokuba que vendremos a recogerlo en unos minutos —agregó Seto mientras se levantaba del sillón, estirándose un poco.

—Entendido, señor Kaiba —asintió el mayordomo antes de salir de la oficina, dejando a Seto y Serenity solos en la amplia sala de conferencias.

—Bueno, Serenity, parece que tienes un nuevo trabajo —dijo Seto con una media sonrisa mientras se acercaba a ella.

—No puedo creer que perdí —dijo Serenity con un suspiro, pero luego sonriendo—. Aunque tengo que admitir que fue un duelo increíble.

—Lo fue. Kei es un duelista formidable. Aunque Makoto también mostró ser un verdadero contendiente. —asintió Seto

—No es justo, el recorrido no te iba a tomar ni una hora… —se quejó. Además de estar desilusionada porque perdió, tenía que pasar semanas organizando un montón de papeles.

—Con permiso, señor Kaiba. Tengo que ir a buscar al joven Mokuba —se levantó Hobso. Recogió un poco el desorden y se dispuso a salir—. Señorita Serenity, ¿desea que la lleve a algún lado?

—No es necesario, Hobso. Te puedes retirar —contestó Seto, antes de que Serenity siquiera pensara en decir algo. Hobso salió de escena rápidamente.

—¿Me harás ordenar los papeles ahora? —se burló un poco, no pensaba ordenar nada, al menos no ahora.

—No —negó, mientras se servía un poco más de champán—. Tengo que darte un recorrido por KaibaCorp —sonrió de medio lado. Ella solo puso una cara de confusión—. Gané la apuesta, pero me gusta presumir de mis logros… y mis laboratorios son de mis grandes logros.

Seto no deja de ser Seto en ningún momento. Siempre tenía que ganar algo. Serenity, de igual forma, estaba feliz; siempre le ha intrigado cómo son los laboratorios donde se han inventado en innumerables ocasiones las innovaciones tecnológicas que no dejan de revolucionar el mercado. Sabía que debía prepararse mucho para estar a la altura de aquel lugar. Ahora estaba al frente de esos laboratorios, siendo guiada por el presidente de la compañía, quien por cierto jamás pensó que Seto Kaiba fuera alguien tan amable. Lo único que pensó es que, aun si no ganaba el concurso, habría valido la pena ir hasta Ciudad Domino.

—Escuché que tu equipo estaba entre los favoritos —rompió el silencio. Seto había estado más de cinco minutos solo observando cómo ella admiraba el lugar—. Me intriga saber qué tipo de proyecto están proponiendo.

—Es muy básico. El proyecto es una sala virtual en forma de estadio donde se pueda ver el duelo de monstruos en hologramas como si estuvieran en tiempo real —explicó. Hizo una pausa para ver la cara de Seto, quien tenía una expresión de que el proyecto era muy trivial. Sonrió un poco—. Lo especial es que logramos crear los hologramas más realistas hasta el momento, además de que los efectos son mucho mejores que si estuvieras en el verdadero estadio. Ayudaría económicamente a vender muchas más entradas, ya que habría más "zonas privilegiadas", y como se tendría mucha más oferta, disminuirían los costos de las entradas, haciéndose accesibles a cualquiera, sin tener que pagar por unos pocos puestos —hizo otra pausa. Ahora la cara de su acompañante era otra; estaba un poco impresionado—. Teníamos otras ideas, pero lo especial de esta es que es totalmente posible. La primera inversión sería de 4 millones de dólares, y serían un total de 10 pequeños estadios, con capacidad para 1000 personas cada uno, en lugares no tan turísticos. En un plazo de seis meses, se recuperaría esa inversión, además se podría invertir en dos estadios mucho más grandes con capacidad para 5000 personas, en las principales capitales del mundo. Así, sucesivamente.

—Brillante —halagó, verdaderamente impresionado—. Sería una empresa líder en estadios; en un plazo de un año, abarcaría a una audiencia de más de 20 mil espectadores. A cualquier empresa le tomaría cinco años o más…

—Lo único que aún no sabríamos es cómo ocupar el lapso en el que la sala no se esté usando —argumentó—. Pensamos en un cine 3D moderno, pero se desperdiciaría más del 40% de su capacidad.

—Lo pueden ocupar para cualquier cosa, desde conciertos hasta comunicados públicos —se imaginó el éxito de ese proyecto. La idea era muy simple; lo brillante era usar la inversión de pequeño a grande—. Seguro ganan.

—Gracias. La verdad, he puesto mucho tiempo y esfuerzo en esto —hubo un silencio de esos donde Seto estaba en sus pensamientos y ella solo veía las instalaciones. Era una perfecta obra de ingeniería—. El documental de KaibaCorp no se compara con lo que es en realidad —los laboratorios no eran ni la sombra de lo que mostraban en ese programa.

—Es porque los laboratorios se están continuamente renovando. No podríamos ser los mejores si no invertimos en la mejor tecnología —respondió muy orgullosamente.

—Es impresionante todo lo que has logrado —reconoció. Seto era un joven de 26 años que ya había logrado el éxito—. ¿Qué te inspiró?

—Mi hermano —no le tomó ni dos segundos pensarlo. Esa pregunta se la habían hecho muchísimas veces, la primera vez no supo responder—. Por él hice todo esto.

El lado que nadie conoce de Seto Kaiba. Creía que había visto una entrevista donde Seto respondía cualquier otra cosa a esa misma pregunta. Él no era el magnate despreciable que vendía la prensa; quizás tenía que mantener esa imagen para poder dirigir una corporación de tal magnitud. El mundo es extraño.

—¿Deseas ir a casa a cenar? —consultó—. Es tarde y estoy seguro de que Mokuba estará encantado.

Asintió sin dudar. Se les había ido el tiempo; pasar cinco horas con él no había sido tan malo como se imaginaba. Todo lo contrario, le gustaba, le gustaba estar con él, creyó que demasiado para el gusto de su hermano. Si Joey supiera todo el tiempo que había estado con su mayor enemigo mortal desde hace dos días, mínimo tendría que soportar 20 minutos de gritos. Ella amaba a su hermano, pero a veces no podía creer que fuera tan rencoroso; es decir, ya pasaron 10 años. Seto manejó hasta la mansión; los recibió cordialmente el querido Hobso. Ya le estaba tomando cariño. Seto le informó a Saki que habría una invitada para la cena.

—No esperaba verte, Serenity. ¿Cenarás con nosotros? —Mokuba estaba totalmente sorprendido; Seto jamás invitaba a sus amistades a cenar—. Yumi, la chica del protocolo, me dijo que habías recibido una llamada de tu hermano, y luego no te vio más. ¿Todo está bien? —Serenity abrió los ojos como platos. No sabía si decirle que estuvo con Seto o no. ¿Cómo explicas que estuviste con él tras una llamada de tu hermano?

—Todo está bien, no te preocupes… —intentó calmarlo un poco. Mokuba se veía muy preocupado.

—Me impresionó que te fueras así. Pensé que esas mujeres te habían dicho algo otra vez, o que algo le había pasado a Joey. Le pregunté a tus compañeros, llamé a tu residencia, a tu celular, incluso llamé a Joey… Pero nadie sabía de ti… Estaba muy preocupado, pensé lo peor… —dio su monólogo el pequeño Kaiba.

—Mokuba, cálmate… Serenity tenía dolor de cabeza y le dije que me acompañara a la oficina, para que tomara una pastilla y yo terminar de firmar unos papeles —mintió, mintió y volvió a mentir. No sabía por qué mentía, no le molestaba que supieran que había estado con la chica, le molestaba el hecho de que él la había obligado a hacerlo. Se sentía patético.

—Así que… estuvieron juntos todo este tiempo. —Muy buena conclusión. Seto estuvo seis horas con una misma persona y aun no la odiaba—. Ya veo… —una sonrisa pícara se dibujó en sus labios. Serenity se sonrojó un poco ante tal insinuación.

Avisaron que la cena estaba lista. Estaban todos los empleados de la mansión que dormían allí; estaban totalmente extrañados, ya que siempre Mokuba era el que traía invitados. Seto tenía meses que no cenaba junto con Mokuba y sus empleados. Prefería comer su cena en su ducha de hidromasajes, así se relajaba, se duchaba y cenaba, un ahorro de tiempo que le dejaba más para sus negocios. Serenity contaba un poco de ella y de lo que sería su proyecto; todos estaban intrigados en quién era aquella chica, no dejaban de preguntarle. Mokuba intentaba que no pareciera un interrogatorio, pero sus intentos eran fallidos. Serenity estaba muy lejos de sentirse incómoda; incluso le causaba un poco de gracia tener tanta atención solo por ser la invitada del mayor de los Kaiba. Finalmente acabó aquel cuestionario y ya era hora de partir. Ella intentó llamar a un taxi, pero Mokuba lo impidió y le dijo que Hobso la llevaría. Fue Seto quien tuvo la última palabra y reclamó que él la llevaría, puesto que el mayordomo estaba en horarios no laborables.

—Serenity, tienes que venir más seguido, por favor. Hoy te acosaron a preguntas, pero porque no te conocían —justificó Mokuba—. ¿Ya te sientes mejor de tu dolor?

—No te preocupes. Fue un simple dolor, quizás por el estrés —no sabía qué inventar. Ya no sabía qué debía o no decirle.

—Se te hace tarde, Serenity. Debemos irnos —exigía Seto desde su coche.

—Me tengo que despedir, antes de que ponga su cara de mal humor —bromeó. Le daba risa esa cara que pone cuando lo hacen esperar.

—Sé de esa cara. Créeme, quitársela después es misión imposible —se despidió y vio cómo la chica entraba al convertible de su hermano. Jamás imaginó esta escena, creyó que Seto era asexual muchas veces.

—Hobso… dime la verdad, por favor —le pidió a su gran confidente—. Solo dime sí o no… ¿Seto y Serenity se han visto en más de una oportunidad?

—Sí, señor —afirmó.

—Me preocupa…

—Gracias por el día, Seto —agradeció Serenity. Ya estaban próximos a llegar a la residencia—. No me lo imaginé de esta forma.

—¿Preferías estar con tus compañeros hoy? —preguntó fríamente. Su expresión cambió un poco tras esa pregunta.

—No, no… La pasé muy bien hoy. Solo que no imaginé que tú… Bueno, que iba a pasar todo el día contigo —dudó un poco, no sabía cómo referirse a él, no sabía si se tenían confianza o no.

—¿Te molestó pasar todo el día conmigo? —no entendía por qué le preguntaba todo esto, pero tenía que saber lo que ella pensaba.

—No, me gustó pasar el día contigo. Digo… sin que suene a que… —no terminó de decir la oración, estaba muy nerviosa. Fijó su mirada en su residencia, ya habían llegado. Quería salir corriendo de ese auto—. Me gustó el día, Seto. Gracias —él sonrió. ¿Por qué demonios sonríe?—. Igual supongo que te veré más seguido.

—¿Quieres verme más seguido? —consultó, no entendía bien a qué se refería.

—Sí, por la apuesta… —Seto se quedó pensativo un momento. ¿De verdad no se acordaba?—. La que hicimos hoy… que yo debía organizar esos papeles.

—Mira, Serenity... Te engañé. —Buscaba las palabras para explicar lo siguiente—. El duelo de hoy ya estaba arreglado. Muchos sabíamos que ganaría Kei.

—¿Qué? ¿Cómo es posible?... ¿Ven el futuro o qué? —No tenía sentido lo que decía.

—Verás... Los duelos dejaron de ser un simple entretenimiento. Ahora las grandes industrias invierten grandes sumas de dinero. Kei es la imagen de muchas compañías, que perderían mucho si dejara de ser campeón. Makoto solo es un truco, para que les dé fe y esperanza a las personas comunes y apuesten a su favor. Así, cuando pierda, lo que apostaron por Kei gana grandes sumas de dinero. —Se detuvo; la cara de desilusión de Serenity no lo dejó continuar. Era por esa misma razón que no se atrevía a decirle a Mokuba que todo era un montaje.

—¿Cómo puede Makoto dejarse ganar?... No tiene sentido.

—Por lo mismo que la mayoría de las personas, se dejaría ganar. Por dinero. —Siguió un silencio de indignación; Serenity solo apartó la vista—. Todos en esta vida tienen un costo.

—Por eso es que sabías que él ganaría. ¿Tú también apuestas dinero sabiendo que ganarás? —preguntó.

—Serenity, no sé con qué clase de persona me confundes. Yo no robo dinero, yo lo produzco. Jamás invertiría mi dinero en unas apuestas fraudulentas. No me daría nada de satisfacción —explicó, sintiéndose ofendido de que ella creyera que él era capaz de hacer algo así.

—Lo siento... Es solo que... —Hizo una pausa y volteó a verlo nuevamente—. No entiendo cómo puede haber personas así. Personas que roban descaradamente... Y personas que se dejan comprar por dinero. ¿Cómo es que nadie los detiene?

—No lo sé. El mundo es así, solo debes aceptarlo. —La resignación era evidente en su tono de voz.

Jurarían que podían estar así toda la noche. Los temas de conversación no se terminaban, no había silencios incómodos. Era lamentable, pero debían despedirse; casi eran las 12 de la noche.

—¿Estarás mañana en el concurso del modelo 3D? —Seto asintió, no podía decir que no—. Te veo mañana. De nuevo, gracias por todo —decía mientras salía del vehículo.

—Serenity —la llamó antes de que se siguiera alejando—. A mí tampoco me molestaría que cumplas tu parte de la apuesta.

Una cosa era que eventualmente coincidieran en eventos, y gracias a la mano de Mokuba, se habían visto unas cuantas veces. Pero otra cosa era pasar tiempo con él por decisión propia. ¿Qué debía hacer? Él le cumplió, a pesar de que ella había perdido. Pero también ganó porque ya sabía el resultado. Aun así, quería cumplir; era agradable pasar tiempo con él, pero no quería que él pensara que era porque le gustaba o algo. Ella no era una regalada, como las que quizás él estaba acostumbrado. Ella no tenía precio.

Mientras Serenity tenía una discusión mental, todos los aspirantes veían de reojo toda la escena, tras las paredes acristaladas del gran lobby. A algunos no les importaba, otros rumoreaban de una posible relación, para otros era una amenaza. Seto era uno de los patrocinadores del evento. Era bien sabido públicamente que Seto Kaiba no estaba entre los jurados, pero aun así era una influencia directa al resto de los jurados.

—Lo pensaré... —fue su última respuesta. Dejando a un Seto sonriente, no se esperaba esa respuesta.

Ella era un enigma. Él intentaba descifrar si estaba o no interesada en él. A veces confundía su dulzura y amabilidad. Ella no era como las otras que no hubiesen dudado en aceptar pasar tiempo con él; muchas incluso se lo habrían propuesto. Pero ella... Ella no le dijo que no, y tampoco le dijo que sí. ¿Qué pasaba por su mente? ¿Quién era realmente Serenity Wheeler? Esa chica lo intrigaba, y mucho.

—Nos vemos mañana, Seto —se despidió, tenía una gran sonrisa; sabía que él no se esperaba esa respuesta.

—Adiós, Serenity.