El concurso

Aún se seguía hablando de la gran victoria del duelista Kei. Por primera vez en la historia, un duelista ganaba por cuatro años consecutivos, algo verdaderamente asombroso. Incluso se llegó a especular que los niveles de habilidad para el juego superaban los de cualquier humano promedio. El día de hoy, Kei estaría en el concurso del evento de KaibaCorp para reclutar nuevos jóvenes; él sería hasta el momento el único jurado reconocido, todos los demás aún seguían en el anonimato. Eso le daba más seriedad al evento, evitando que ningún aspirante intentara sobornar o chantajear a los jurados, y además le daba un toque más intrigante.

Entre otras historias, la mañana siguiente no se hizo esperar. En un abrir y cerrar de ojos, el sol ya golpeaba los párpados de nuestra hermosa Serenity, quien solo rogaba por cinco minutos más de sueño. Su compañera la levantó; ella quería saber todos los detalles del casual encuentro con el cotizado Seto Kaiba. Logró librarse anoche de ella, diciéndole que debía dormir porque estaba muy cansada, pero al despertar sabía que no podría evitarla. Se dio una ducha y se vistió, repitiendo una y otra vez la misma historia: Mokuba le había insistido para ir al VIP a ver el duelo, le había dolido un poco la cabeza y Seto amablemente, SIN NINGUNA INTENCIÓN, la había llevado a su oficina para que tomara una pastilla porque él tenía que ver unos papeles. Habían visto el duelo y luego había ido a cenar a la mansión Kaiba, por Mokuba, siempre por Mokuba. Era en vano sus intentos por aclarar que no tenía ningún interés romántico en el mayor de los hermanos, sobre todo porque la mayor parte de esa historia era mentira... Ni ella se podía engañar... Sí le interesaba... y mucho.

— ¿Por qué todos me miran así? — preguntó mientras se servía el desayuno en el buffet de la residencia.

— Porque estás saliendo con Seto Kaiba. — mencionó indiferente uno de sus compañeros de grupo.

— Yo no estoy saliendo... co... — fue interrumpida.

— Serenity, no nos importa con quién estés saliendo. — Grégoire, el líder del grupo, estaba cansado de que solo se hablara de Seto y Serenity. Había mucho en juego, su futuro. — No mezcles tus relaciones personales con las profesionales. Hay que concentrarnos en lo importante: el concurso.

Entre miradas curiosas y trato hostil de parte de sus compañeros, se pasó la mañana. Era increíble cómo el mismo ambiente que la hacía sentir tan cómoda antes, ahora la hacía sentir como un insecto mutante. Prefirió caminar hasta el centro de encuentro donde se llevarían a cabo las actividades. El concurso de hoy consistía en que todos los equipos debían realizar una réplica de su invento en escala 1:5000, tendrían seis horas para construirlo. El equipo que ganara tendría ventaja sobre los otros en las próximas actividades del evento. En los años anteriores, los equipos que habían ganado el concurso lograron ingresar como aspirantes.

— Hola, Serenity... — saludó un joven atractivo. — ¿Cómo estás?

— Hola, Katsuro. Bien, un poco nerviosa por el concurso de hoy. — también saludó la castaña. Intentó no reírse, ya que su amiga Janelle le mostraba los pulgares arriba por detrás de aquel joven.

— Te irá bien. Lo sé. — pronunció cada palabra muy seguro de sí mismo. — Solo no te desaparezcas del concurso sin avisar. — bromeó. — Parece que es un hábito muy común en ti.

— ¡Oh! ¿Por ayer? No... Es que me dolía la cabeza. Últimamente he estado muy agobiada. — se excusó, aunque mintió.

— Pude notar que tampoco estaba Kaiba. Me atrevo a preguntar, ¿ustedes están saliendo o tienen algo? — preguntó directamente. Estaba muy interesado en su respuesta, se notaba en sus ojos.

— ¡NO! — negó casi de inmediato. — Somos viejos conocidos, es todo. Muchas personas me han preguntado lo mismo, no entiendo por qué.

— Es que Kaiba no suele ser atento con nadie. Ya lo conoces, es Kaiba. — le restó importancia al tema. — Ya que me saqué esa duda, ¿estaría bien si algún día te invito a salir?

— Sí, claro. No me molestaría. — sonrió amablemente. Era un hombre muy atractivo, además de interesante. ¿Por qué no?

— ¡SÍ! — celebró con una enorme sonrisa. — Serenity, ahora me tengo que ir. Te estaré apoyando desde arriba del salón. — sonrió cordialmente.

— Está bien. Nos vemos, Katsuro. — se despidió. Él tomó su mano y le dio un beso.

— Hasta luego, Serenity... — dio una última sonrisa y caminó hasta las escaleras para entrar a las instalaciones de aquel gran salón.

— Necesito tu secreto. ¿Cómo haces para conquistar a estos hombres? — reía y bromeaba con su amiga, tras presenciar toda la escena.

— Hey, Janelle. Yo no soy uno de esos, pero... tengo lo mío. — le respondió su novio, mientras la tomaba por la cintura, para luego darle un beso.

— Jamás te cambiaría. — le correspondió el beso.

— Denis, Janelle... Dejen de perder el tiempo, tenemos un concurso que ganar. — Grégoire siempre dando órdenes.

— Amargado... — le contestó Denis, caminando hacia la entrada del edificio.

— Bienvenidos sean todos. — saludaba el vocero del evento. — El día de hoy, todos los aspirantes podrán demostrar sus habilidades y la efectividad de sus proyectos. Solo tendrán seis horas... — continuó explicando las bases y condiciones del concurso.

El salón era bastante particular; era muy amplio y tenía un centro donde se encontraban todos los grupos junto con sus mesas, herramientas y maquinarias. Tenía dos pisos que bordeaban todo el lugar. En el primer piso estaban todos los invitados del evento y en el segundo piso, todos los medios de comunicación. El vocero dio la señal para que todos los equipos comenzaran.

— Espero que le vaya bien al equipo de Serenity. — le decía a su hermano mayor.

— Le irá bien. — afirmó rápidamente.

— ¿Por qué estás aquí? Pensé que tenías cosas más importantes que hacer, como me habías dicho hace una semana. — se burló un poco; sabía la razón por la que su hermano estaba ahí.

— No molestes, Mokuba. — ni lo miraba; estaba concentrado en la mesa número 5. Ella parecía no haber registrado que él o cualquier otra persona estaba en aquel lugar. Estaba tan concentrada en lo que hacía. Era hermosa.

Habían pasado casi tres horas desde el inicio. Se veían muy buenos resultados para algunos grupos; sin embargo, para otros, las agujas del reloj giraban en su contra. Se había sugerido que se tomaran la primera hora para replantear el proyecto, luego cuatro horas construyendo el simulador y la última hora de prueba. La mesa 5, o mejor dicho, el grupo de Serenity, destacó todo el tiempo; estaban muy sincronizados, además de que su simulador parecía ser uno de los mejores representados. Las otras universidades también mostraban gran habilidad. Seto, desde las barandas, había estado observando atentamente. Después de todo, el evento le había parecido una gran idea; había sido impresionado por muchos equipos y también se había reído de lo inútiles que eran los otros.

— Kaiba. — una sonrisa arrogante se dibujó en su cara. — Qué sorpresa verte por aquí.

— Katsuro. No molestes. — respondió sin siquiera mirarlo.

— No molesto. — se posó justo al lado de él, mirando hacia los equipos. — El equipo de Serenity va muy bien. ¿No te parece? Es brillante esa mujer, además de hermosa.

— ¿Qué quieres? — preguntó directamente, aun sin mirarlo. — ¿Por qué te acercas y me empiezas a hablar de ella? Algo quieres...

— Qué inteligente eres. — sonrió; quizás había sido muy evidente. — Ya que preguntas tan directo... Quería saber si no te molestaría que la invitara a salir. Digo, ella me dijo que ustedes solo eran amigos.

— ¿Qué te hace pensar que me importa con quién salga Serenity? — respondió fríamente; la presencia de ese sujeto lo molestaba. Desde que lo conoció hace varios años, nunca le agradó.

— Que la hayas defendido esa noche. Que misteriosamente hayan desaparecido el día de ayer en pleno duelo. — tenía una lista larga que nombrar, entre ellos, cómo la miraba, cómo se refería a ella... — El hecho de que estés aquí habla por sí solo. Nunca te ha interesado este evento.

— Siempre he sabido que en el fondo eres un fracasado en la vida. — lo miró finalmente. — Pero jamás creí que llegarías hasta el punto de meterte en la vida de los demás.

— Entonces... ¿no te molestará si la invito a salir? — ignoró el comentario ofensivo de Kaiba; sabía que ignorarlo era la peor ofensa que le pudieras hacer.

— No me importa. No sé cómo alguien podría pensar siquiera en salir contigo. — disparó su veneno nuevamente. — Menos una mujer tan inteligente, que no se deja comprar tan fácilmente.

— Existen más cosas en la vida que el dinero para llamar la atención de una mujer. — ya tenía lo que quería; no tenía que seguir en esta conversación. — Me retiro, que tengas un buen día. — se marchó, dejando a un Seto muy furioso.

Era un cretino. ¿Cómo se atreve a venir de esa forma a preguntar semejante idiotez? Sabía que esa pregunta solo la hizo para molestarlo, y lo que más lo enfurecía es que lo haya logrado. Al cabo de las seis horas, ya todos los equipos tenían que terminar sus actividades. En principio, 15 universidades quedaron eliminadas por diferentes motivos, entre ellos incumplimiento de las bases y condiciones, por no tener terminado el simulador, entre otros.

En la última ronda, solo 10 universidades quedaron para mostrar lo que habían logrado. La decisión del jurado no fue fácil; todos habían demostrado gran destreza. Al cabo de unos minutos, apareció Kei para dar los resultados.

— Agradecemos la participación y gran esfuerzo de todos los participantes. En lo personal, he estado de jurado en tres oportunidades y este año se destacaron muchas cualidades importantes. La primera, el trabajo en equipo; la habilidad, la organización, la prolijidad y, por sobre todo, la inteligencia. Me atrevo a decir que ha sido una de las decisiones más difíciles. — dio su discurso anual el campeón de duelos del mundo. Ahora era momento de la verdad, de anunciar al ganador. — Con el 60% del voto de todos los jurados, el ganador de este concurso es la mesa 5, el equipo liderado por Grégoire Audarei.

Emoción. Todas las metas poco a poco se estaban materializando. Serenity dio un gran salto y abrazó a sus compañeros de equipo. Estaba convencida de que la mesa 14 iba a ganar. Después de la confesión de Seto anoche, no era extraño que también este concurso estuviera arreglado. Pero al parecer, que Mokuba estuviera a la cabeza del evento le daba más transparencia. Tras anunciar al equipo ganador, se invitó a todos los presentes a la gran gala para celebrar el triunfo de los ganadores y también exhibir todos los proyectos. Había muchas personas. El equipo de Serenity recibía elogios por su proyecto y también fue entrevistado en varias ocasiones. Tras una larga jornada, finalmente todo el movimiento se detuvo un poco. Solo quedaba seguir disfrutando de la noche.

— Felicidades por tu victoria.

— Gracias, Seto. Estaba muy nerviosa. — irradiaba felicidad; se veía hermosa. — Me alegra que estés aquí. Pensaba que no habías venido.

— No podía faltar. — sonrió; él tampoco pensó que iría en su vida a un evento como este. Pero el encuentro tan cercano con la chica de ayer había despertado su interés, no solo en ella, sino en el evento en general. — Sabía que tu grupo iba a ganar, los demás eran basura. — Serenity sonrió.

— ¡Serenity! Felicidades. — un hombre apareció y la abrazó; ella le correspondió el abrazo.

— Gracias, Katsuro. — se sintió incómoda, el abrazo había durado más de lo que esperaba.

— Te dije que sabía que te iría bien. — rompió el abrazo, sintiendo la mirada fulminante de Seto, quien había cruzado los brazos. — Al rato hablamos, cuando no estés tan acompañada.

Había tenido toda la noche para hablarle y felicitarla, ¿por qué lo hacía cuando veía que él lo estaba haciendo? Katsuro podía ser tan molesto a veces. Solo lo hacía para enojarlo y lo peor era que lograba que se enfadara. Le siguió el recorrido con una mirada arrolladora.

— ¿Por qué esa mirada? — preguntó, le daba risa que Seto tuviera ese gesto de enojado cuando se trataba de Katsuro.

— Ese ser es repulsivo. — contestó, su mirada reprendía a la joven. — No entiendo qué haces cerca de él.

— A mí me parece agradable. — defendió; Seto era muy ofensivo al emitir su opinión acerca de las demás personas. Le recordaba tanto a su hermano cuando le habló de que entraría al concurso de la empresa de Kaiba. — Me invitó a salir. — solo lo dijo, no sabía por qué... solo lo dijo.

— ¿Planeas salir con él? — era decepcionante para Seto que ella considerara siquiera salir con ese sujeto.

— ¿Por qué no? ¿Te molesta? — lo miró, necesitaba saber esa respuesta.

— No sabía que tenías tan mal gusto, Serenity. Ya veo que solo eres brillante para la tecnología. — estaba herido en el ego y tenía que desquitarse.

— Gracias por el insulto, Seto. — le agradeció sarcásticamente, estaba ofendida. — Me iré con mis compañeros, me están esperando.

Se retiró lentamente, seguida por la mirada de Seto. Él no se arrepentiría de lo que dijo; así no era él. Pero quizás pudo decirlo de otra forma. La había ofendido, y no era su intención. Pensó en seguirla; no quería disculparse, solo no quería que ella estuviera molesta con él.

— Hola, Serenity, queremos hacerte una entrevista para el canal de noticias. — una mujer muy maquillada y alta apareció, seguida de un par de camarógrafos. Era evidente que era una reportera. — Serán solo un par de preguntas...

— Está bien... — aceptó; era incómodo tener tanta atención. Un foco de luz amenazaba con derretir sus pupilas.

— Serenity, ¿eres la hermana pequeña del duelista Joey Wheeler? — preguntó, sin dar tiempo de que Serenity se negara a la entrevista.

— Sí, él es mi hermano. Muy buen duelis... — no terminó cuando...

— ¿Qué te motivó a ser participante de este evento? — ... la mujer ya le hacía otra pregunta.

— Pues... Mi primera motivación es mi hermano, que pagó mis estudios. Quiero ingresar a la corporación KaibaCorp, porque es la mejor en el campo y... — nuevamente no terminó lo que quería decir.

— ¿Uno de los motivos fue conocer a los dos mayores patrocinantes, Mokuba y Seto Kaiba? — hablaba muy rápido esta mujer.

— No, la verdad no. Conocí a Mokuba y a Seto hace 10 años, pero no... — nuevamente la mujer la interrumpía.

— Se ha rumorado que es muy cercana a los hermanos Kaiba. Desde que inició el evento, se le ha visto muy vinculada a una posición privilegiada. — un momento, eso ¿era una pregunta o una afirmación? Esta mujer comenzaba a volverse muy incómoda.

— Ehhh... Somos muy buenos amigos. Mokuba y Seto son personas maravillosas y... — ...

— Serenity, ¿considera usted que su relación con Seto Kaiba la está favoreciendo de alguna forma en el evento? — casi no se entendía la pregunta; esta mujer hablaba muy rápido.

— No, no... Mi relación con Seto no tiene...

— Así que afirmas que tienes una relación amorosa con Seto.

— ¡NO! Relación amorosa no, es decir, somos... — ella no sabía cómo terminar esa oración.

— ¿Es cierto que han estado saliendo estos últimos días?

— Sí, hemos salido, pero no así como... — estúpida mujer, y estúpida pregunta.

— ¿Entonces su relación es casual? ¿Cuántas noches ha estado con Seto?

— Pero qué... — estaba totalmente ofendida.

— Basta. Se acabó la entrevista.

Fue salvada por el mismo Seto; la jaló del brazo hasta salir del lugar y la empujó al fondo del vehículo que ya había planeado como escape. Sabía que esa "inocente" entrevista terminaría siendo de esos medios de farándula. Muy pocas veces los medios de comunicación quieren entrevistarte para reportar algo bueno sobre ti. Lastimosamente, los logros no se pueden vender como noticias de interés. La culpa no la tiene la reportera; ella tiene que comer, y en su medio de trabajo, la única forma es vendiendo historias falsas. Toda publicidad buena siempre sale cara.

— ¿Quién cree que soy? — estaba muy indignada. — ¿Cómo puede creer...? Ahff.

— Relájate, Serenity... Esto es una señal de que vas por buen camino. Las personas quieren saber historias falsas sobre ti. — intentó calmar el mayor de los Kaiba. No podía verla llorando de la impotencia. — Mira, ya llamé a Ronald. Él es mi mano derecha, te prometo que esa entrevista jamás saldrá a la luz.

— No es por mí, Seto. Yo no estoy logrando nada. Todo es por ti, todo esto es por ti. Quien les importa eres tú, no yo. — ella sabía que el personaje de interés y el punto de atención era quien era la mujerzuela que se estaba acostando con Seto Kaiba.

— Serenity, cálmate, por favor. — maldito Ronald no atendía; él también se estaba poniendo nervioso, no sabía cómo calmarla, quería tranquilizarla pero no sabía cómo.

— ¿Señor, hacia dónde los llevo? — preguntó Hobso desde la parte delantera de la limusina.

— A la torre KaibaCorp. — no sabía a dónde llevarla. Siempre que se sentía perseguido, se iba a KaibaCorp; allí tenía la más alta seguridad.

Llegaron a KaibaCorp y subieron al último piso donde estaba situada la oficina. Ronald llamó y confirmó que la entrevista de Serenity no iba a salir a la luz. El buen Ronald siempre solucionaba lo que fuera necesario. Seto mandó a preparar un té para que Serenity se calmara un poco más. Odiaba verla así; estaría dispuesto a tomar medidas extremas contra la entrevistadora si fuera necesario.

— Gracias, Seto. No sé por qué eres así conmigo... pero gracias. — agradeció. Era increíble cómo alguien que recién acababa de ver hace dos días podía volverse indispensable en momentos como estos. Ella no quería estar con ninguna otra persona en ese preciso instante.

— ¿Ya estás mejor? — se acercó lentamente al balcón donde se encontraba la chica.

— Sí. — afirmó. — Es hermosa la vista desde aquí. Debes estar orgulloso de lo que has creado. Toda esta ciudad la creaste tú.

— Siempre vengo aquí cuando no quiero saber de nada ni de nadie. — confesó, mientras veía cómo ella apreciaba el paisaje. — La mayoría del tiempo, en realidad; casi nunca quiero saber de algo que no sea de la compañía. — bromeó un poco, una sonrisa nuevamente apareció en su rostro.

— No sabía que eras un amargado solitario. Pensaba que te gustaba recibir mucha atención. — también bromeó un poco.

— No te equivocabas. Soy un amargado solitario, y además me gusta la atención. — sonrió. Era agradable estar con ella.

Lindo momento, pero no duró mucho. El celular de Serenity comenzó a sonar. Era Joey, quien estaba muy alterado; lo único que logró entender fue que pusiera las noticias en el canal 12. Cuando lograron encontrar el canal, entendió por qué su hermano estaba así. Lo peor había pasado.

En las noticias aparecía Janelle junto con Denis dando declaraciones sobre la "supuesta relación pasajera" del magnate tras las industrias de KaibaCorp y la aspirante del evento. Detallaban cómo Serenity no había ido a dormir porque supuestamente había pasado la noche con Seto Kaiba. En las noticias pasaron imágenes de Serenity y Seto en el restaurante durante aquel almuerzo con Mokuba y videos de cómo Seto la jalaba por el brazo y le susurraba al oído mientras estaban en la sala VIP. ¿Cómo habían hecho todo ese reporte en menos de dos horas? ¿Es que siempre hay una cámara oculta apuntando hacia dónde estaban? ¿Qué importa? ¿Cómo su amiga se atrevió a decir semejantes cosas? Serenity volvió a sentirse vulnerable ante los medios. ¿Por qué hablaban así de ella? Su imagen pública estaba dañada. Lloraba de la impotencia.

— Serenity. — la llamó; sabía lo que ella estaba pensando.

— DÉJAME. Todo esto es tu culpa. — lo acusó, y aunque le doliera aceptarlo, era verdad. Todo era su culpa.

— Yo nunca quise que esto pasara... Lo siento. — estaba herido; las palabras de ella lo hirieron en lo más profundo de su ser. Tenía ganas de golpear algo, pero no se lo iba a permitir.

— Lo lamento, Seto... No quise que sonara de esa forma. — lo abrazó; necesitaba un abrazo de alguien. — Tú no tienes la culpa. Fueron esos estúpidos medios y mis estúpidos compañeros. — sintió cómo él le correspondió el abrazo.

Se quedaron abrazados. No sabía por qué el abrazo de ella lo había hecho sentir tan culpable. Era su culpa y lo sentía. No podía proteger a sus cercanos del medio, aunque lo intentara. Falló, él le falló. Pensó que la mantendría a salvo pero no, falló. Ahora tenía a una mujer con una carrera brillante por delante en sus brazos, envuelta en un escándalo de medios. Malditos sean todos los medios, maldito el mundo que así de corrompido.

— Serenity, tienes que irte. — mencionó en un tono muy bajo. Intentaba ser el Seto racional de siempre.

— Por favor, no me quiero ir. Hoy no. No quiero ver a nadie. Por favor, Seto. — le suplicó; ella no podía irse. Se sentía humillada, no quería darle la cara al mundo, quería quedarse allí en los brazos de Seto.

— Serenity. — la apartó. Le iba a decir nuevamente que debía irse, pero al ver su cara se dio cuenta de que no se lo merecía. No podía hacerle eso.

— Por favor... déjame quedarme aquí. — pidió nuevamente. ¿Cómo negarse si era su culpa? No podía decirle que debía irse cuando él mismo, en más de una ocasión, había pasado por situaciones similares. Aunque nunca nada tan denigrante; realmente lo peor que podían decir de él es que era un tirano, y en parte era cierto.

— Seto, ¿ella está contigo? — se escuchaba una voz al otro lado del dispositivo móvil.

— No te preocupes, ella está dormida, está bien. — aseguró.

La joven estaba totalmente dormida en uno de los sillones, la había acomodado y arropado. Sus mejillas aún estaban un poco humedecidas, pero su rostro seguía siendo el de un ángel. El nuevo día llegó, junto con toda una nueva energía. Serenity lo había pensado bien, y ¿qué importa si creían que ella estaba con Seto? ¿Qué importa si creían que se acostó con él? Nadie le iba a quitar lo más importante que era su dignidad. Esta sería la noticia del momento, y en unas semanas ya nadie se acordaría. Tenía que seguir enfocada en ganar el evento; sus metas no debían cambiar por algo pasajero, así tuviera que ver a Janelle y Denis nuevamente. Abrió los ojos y se dio cuenta de que seguía en la oficina de Seto, estaba abrigada; él lo había hecho. Siempre pensó que era una mala persona, por lo que decían los medios y por lo que su hermano Joey decía de él.

— Señorita Serenity, qué bueno que despierta. Debo llevarla a su residencia. — señaló un hombre sentado en uno de los sillones individuales.

— Hobso. — apenas pudo reconocerlo. — ¿Dónde está Seto?

— El señor Kaiba se está ocupando de algunos asuntos. — no brindó más información. — Debo llevarla a su residencia.

El mayordomo la llevó directamente a su residencia. Un sentimiento de vacío la abrumó. Al llegar, se encontró con la sorpresa de que estaban todos sus compañeros reunidos, junto con dos representantes del evento. Algo estaba mal. Lo sentía. Resulta ser que su equipo había quedado descalificado, puesto que entre las bases y condiciones del evento se especificaba que ningún miembro del equipo, bajo ninguna circunstancia, podía dar declaraciones que atentaran contra la reputación de la compañía y mucho menos de su principal patrocinante, Seto Kaiba. Fue así como las buenas energías que tenía se fueron desvaneciendo. Había sido eliminada del evento.

— ¿Por qué me culpan a mí? — se quejaba nuestra Serenity. — Yo no fui quien dio declaraciones falsas.

— Fuiste quien comenzó a salir con el mayor patrocinante. De todos los que podías escoger. — acusaba Grégoire. — Yo sabía que no podíamos aceptar a cualquiera en el equipo.

— Basta, Grégoire. Es gracias a Serenity que llegamos hasta aquí. Y quienes dimos las declaraciones fuimos nosotros. — defendió Janelle a su compañera. Era lo mínimo que podía hacer después de que aquella vil entrevistadora la engañara con preguntas engañosas.

— Como sea... — Grégoire estaba enojado; él no tenía que sufrir las consecuencias de los irresponsables de su equipo. — Ya me voy, igual aquí no hay más por hacer.

— Serenity, discúlpanos por favor. Esa loca entrevistadora se creó una historia de lo que dijimos. Jamás pensamos que seas... — no quiso pronunciar las palabras con las que se la habían calificado. — Eres la mejor y lo sabemos. Discúlpanos, por favor.

— Está bien. Yo también casi caigo en las manos de una de ellas. Si no fuese por Seto, hubiera sido yo la que apareciera dando declaraciones. — no tenía importancia ya lo sucedido; el año que viene habría otra oportunidad.

En la torre Kaiba, solo se escuchaban los gritos del menor de los Kaiba. Estaba indignado por la noticia que corría por todos los medios sobre su amiga. No solía prestar atención a dichos chismes, pero ahora sí le había dolido. Conocía a Serenity y sabía que se sentía muy mal por la difamación; ella no se merecía esto. Sabía que era muy vulnerable ante los medios, pero no se imaginó que su hermano mayor le iba a dedicar tanto tiempo de su vida, lo cual llamó la atención de muchos. Aunque su mayor preocupación era la reacción que tomara Seto; solía ser muy rencoroso y vengativo.

— Seto, tenemos que hacer algo... — reclamó Mokuba, viendo que su hermano estaba muy tranquilo tras la portátil.

— No tenemos que hacer nada. La vida sigue... asúmelo. — sus ojos mostraban algo más que la frialdad de siempre; algo más le ocurría.

— Es nuestra amiga. — insistió, esta vez con un tono serio. ¿Por qué ocultar que no le importaba la chica? Seto era tan incoherente en sus acciones.

— Mokuba, yo me encargo. Ve a tu acto de caridad. — ordenó, todo ese griterío lo estaba molestando.

— NO ES UN ACTO DE CARIDAD. Eso no decías la noche que cenamos con Serenity. — estaba seguro de que su hermano tenía que sufrir de bipolaridad.

— No me interesa ese tonto evento, entiéndelo. Son solo un montón de incompetentes que se creen brillantes solo por estar en las mejores universidades. — fijó su mirada en el pequeño. Realmente creía todo lo que estaba diciendo. — Creen que con construir una simulación en pequeña escala, están preparados... y no es así. No dejan de ser una pérdida para la empresa cuando entran. Tu evento no es más que una buena publicidad.

— Pensé que me apoyabas en esto. — tragó saliva; tenía un nudo en la garganta que no lo dejó continuar.

— Señor Kaiba, la señorita Wheeler ha venido a verlo. — anunció su asistente por el comunicador.

— Dígale que no estoy. — inmediatamente contestó.

— ¿Vas a evitarla ahora? ¿Quién diablos eres? Tú no eres mi hermano.

— Mokuba, basta de berrinches. Tengo que hacer cosas más importantes. — sutilmente lo echó de su oficina.

— Está bien, me iré. Espero que regrese mi hermano, este sujeto de ahora no me agrada. — dijo para salir por la puerta.

¿Quién era ese sujeto que estaba sentado? Seto era muy irracional. ¿Quién podría saberlo? Quizás estaba de mal humor o no había dormido bien anoche. Esto último era cierto; había estado toda la noche acariciando el suave cabello de la castaña, esperando a que se durmiera. Un sentimiento de culpa le había llenado la cabeza toda la noche. Él no sabía qué debía hacer, solo fue después de esa llamada que lo entendió todo. Sabía lo que tenía que hacer.

— ¿Seto? — una voz dulce y femenina lo llamó desde la puerta.

— Wheeler... — ella misma en persona. Parecía que había visto un fantasma. — ¿Quién te dejó entrar? ¿Qué haces aquí?

— Mokuba le dijo a tu asistente que podía entrar. Que me estabas esperando. — estaba extrañada por la actitud que él tenía. — Seto, ¿está todo bien?

— De hecho, hay varias cosas que no están bien, Wheeler... — se levantó de su asiento. Había que admitir que era un poco aterrador; era muy alto y tenía la mirada muy seria. — Primero que todo, tienes que decirme Kaiba, no Seto. En segundo lugar, no puedes venir a mi oficina cada vez que quieras, y en tercer...

— Seto, ¿a qué estás jugando? — estaba confundida. Él no era el mismo hombre que la abrazó anoche.

— KAIBA. — regañó nuevamente.

— Kaiba, lo que sea. ¿Qué tienes? ¿Por qué actúas así? Yo solo quería contarte que fui descalificada del evento y...

— ¿Y qué esperas que haga al decirme eso? — esta chica lo seguía intrigando demasiado.

— ¿Cómo que qué espero? — esto tenía que ser una broma. — No sé... contártelo y ya. No espero nada.

— Ya me lo contaste, ya te puedes retirar. — dijo seriamente. No había una gota de ironía en su vocabulario.

— ¿Qué ocurre contigo? — su expresión era de decepción. — No pareces sorprendido de que fuera descalificada.

— Es porque yo fui quien mandó a descalificar a tu grupo. No es de buena imagen para la compañía que me vinculen con una... — era muy cruel la oración, como para terminarla. Él lo sabia, y aunque en el pasado no hubiera tenido ningún problema en lastimar a quien sea, con ella era diferente, con ella no podía.

Así que había sido él. La habían descalificado por él. ¿Quién era verdaderamente Seto Kaiba? ¿Quién fue ese hombre que conoció en estos días? Este sujeto era despiadado. Fue inevitable llorar. Tenía tantas dudas y tan pocas respuestas. ¿Qué pasó? ¿Qué cambió? ¿Por qué hizo que pasara esto? Se sentía patética al estar llorando por un vil ser humano. Solo le importaba su imagen y su compañía. La prensa, su hermano... todos tenían razón.

— Eres la peor persona que conozco. — un puñal directo al ego. — Es por eso que nadie te quiere. No te importa nadie... — intentó salir corriendo por la puerta, pero él la detuvo; no podía dejarla irse, al menos no así. — NO ME TOQUES. ALÉJATE DE MÍ.

— Serenity, no grites; solo quiero explicarte. — ordenó, apartando la vista de la ojicafe. No quería verla, no podía verla así.

— NO, NO QUIERO QUE ME EXPLIQUES NADA. — se rehusó; las lágrimas comenzaron a salir de la impotencia. Sencillamente no podía creer que existieran personas como Seto Kaiba. — Dime, Seto, por favor... no, ahora tienes que decirme Kaiba. — lo imitaba. — Me tratas como si me conocieras de toda la vida y luego parece que ni conoces cuál es mi nombre. Y aparte hiciste que me descalificaran de lo que me ha llevado meses, MESES. Solo porque se rumoreó una falsa relación, que estoy segura ha pasado mil veces. — reclamó, estaba histérica. ¿Por qué era así? ¿Por qué hizo esto? — KAIBA, ¿POR QUÉ HACES ESTO? — lloraba desconsoladamente, miraba fijamente al responsable de su estado. Juró por un segundo que pudo notar que él tenía una expresión de dolor. — Seto, ¿por qué me haces esto? — bajó la mirada; era inútil seguir exigiendo respuestas. Las personas malas solo hacen las cosas por maldad.

No había respuesta alguna por parte del ojiazul, Seto se decidió a mirarla. Estaba totalmente desconsolada. Todo por lo que había luchado se había venido abajo por culpa de Seto, en quien pensó que podía confiar. Seto solo la miraba sollozar. Tenía que consolarla, tenía que abrazarla. Se odiaba, se odiaba por causarle sufrimiento; ella no se lo merecía. Pero se odiaba más por lo que iba a pasar... No pudo luchar más contra su autocontrol; la cordura y él ya no eran la misma persona. Se aproximó lo más rápido que pudo, la obligó a mirarlo... y la besó.

Sí... la besó.

Él bajó una de sus manos hasta su cintura y la otra la dejó al nivel de su cabello, la acercó lo más que pudo. No había vuelta atrás; si ella lo odiaba más después de esto, que valiera la pena el suave beso. Esperaba que ella fuera quien lo detuviera; tenía que ser ella porque él no podía detenerse. Sin embargo, fue todo lo contrario; ella le correspondió el beso. Al principio, no podía creer lo que pasaba, pero era muy bueno para que terminara. Fue ella quien terminó de deshacer el espacio que separaba sus cuerpos, entrelazó una mano en su cabello y la otra se posó en su nuca, atrayéndolo más hacia ella. El dulce y suave beso ahora era un beso apasionado, un beso casi desesperado. Se necesitaban, lo sentían. Malditos pulmones que no retuvieron más aire; pero ¿Cuánto tiempo podían haber estado perdidos en aquel beso?, el tiempo cobro un nuevo significado.

— ¿Qué...? ¿Qué fue esto? — preguntó muy confundida, cuando pudo recuperar la cordura. Aún sentía que su cuerpo hervía por dentro, sentía que sus mejillas estarían rojas por la presión.

— Es por esto que no puedes ganar ese evento. — su tono era distinto, era dulce, cálido, ¿podía Seto Kaiba ser dulce y cálido?, la miró fijamente, le secó las lágrimas con una de sus manos, se separo de su cuerpo y apartó su vista de ella; no podía seguir viéndola sin querer besarla otra vez. No podía... Se dio la vuelta y se encaminó a salir por la puerta.

— ¿A dónde vas? ¿Por qué te vas? — Serenity estaba más confundida que nunca. ¿Por qué la besaba y luego se iba?

— Lo siento, Serenity. No puedes seguir cerca de mí. No quiero que estés cerca. — dijo sin voltear; necesitaba irse de la escena, o no dudaría en volverla a besar.

— Kaiba. — solo bastó que pronunciara su apellido para quedarse inmóvil. Su cuerpo se detuvo casi de inmediato; solo necesitaba que ella dijera algo, que ella lo besara otra vez, que le pidiera que se quedara, ALGO, ella lo tendría a sus pies. — No te preocupes, yo soy la que se debe ir. — caminó rápidamente.

Su aroma marcó un recorrido por aquella habitación; la tensión que se sentía era insoportable. Ella no quería irse y él no quería que se fuera. El orgullo se adueñó del momento; él, por su parte, no la iba a detener si ella no quería quedarse, y ella no se iba a quedar si él no la detenía. Solo necesitaban alguna señal, pero no ocurrió. Finalmente, salió por la puerta; no vería atrás.

— Adiós, Serenity. — esta vez su perfume no lo llenaba; aunque respirara profundo, se sentía vacío.