Hola a todos

Espero estén bien ya saben que no me gusta hablar entre capitulos, más debo de aclarar una sola cosa antes de continuar, tengo que hacerlo sino me odiaran mucho por lo que vendrá desde ahora en más.

Quiero que comprendan una sola cosa, y es que cuando uno está enfermo debe hacer algunas cosas para sanar, según lo que uno padezca es el tratamiento que se le dará, por lo general es una píldora, una amarga píldora que ayudará a sanar.

Bueno, está es una gran y amarga píldora para tomar.

No me odien.


Capítulo VI

Falsas esperanzas

- ¿Es tuyo? - le preguntó levantando el pequeño animal de felpa de sobre la mesa

Jack no tenía muchas posesiones que lucir a su alrededor, algunas reliquias y antiguos recuerdos de lugares a los cuales había visitado, por lo general se la pasaba entre viajes llevando el invierno y la diversión de ahí para allá, sin preocuparse de volver a casa a descansar o algo más, tenía mejores vistas en otros sitios y en un principio, cuando no tenía a nadie con quién hablar, eso parecia mejor que estar solo en una casucha junto al lago.

- Déjalo ahí, tienes la mala costumbre de tocar todo lo que no es tuyo - se quejó arrebatándole el pequeño peluche de las manos

- Déjame verlo, nunca me habías negado ver algún souvenir - se quejó divertida

- Esto no es un souvenir - le apuntó con el pequeño animal de felpa

- Lo qué sea, quiero verlo

- ¿No te habían robado hace unas semanas? - preguntó intentando cambiar el tema, Emily Jane rodó los ojos cansada

- No te voy a robar a Sir Jorgenbjorgen, si es lo que quieres insinuar - respondió entre una leve carcajada

- Si ya te sabías el nombre para qué lo preguntas - le reprochó - Y de todas formas ¿Qué haces aquí?

- Escuché que querías disculparte - canturreo

- Deja de espiarme, es molesto - se quejó

- Es divertido - negó

- Pensé que usabas tus habilidades para el bien - le recriminó dejando nuevamente el peluche en el escritorio

- El bien es un concepto muy ambiguo para mí - se encogió de hombros - pero tus palabras no fueron nada ambiguas

- ¿Seguirás con eso? Ya pasó una semana

- Yo nunca olvido, Jack - respondió con una sonrisa - y en tu posición te conviene tenerme de buenas - agregó apuntandolo juguetona

- Bien, lo lamento - admitió pasando su mano por sus cabellos

- ¿De corazón? - insistió, Jack rodó los ojos

- De corazón - murmuró siguiéndole el juego

Emily Jane le dedico una mirada escrutadora, guardó silencio pesadamente mientras lo escaneaba con sus ojos, luego tan solo sonrió.

- Está bien, te creo - asintió contenta - debes recordar que el respeto es importante, Jacky, sé que ya no habrá una siguiente vez después de esto ¿No? - Jack le sostuvo la mirada en silencio, asintiendo ante la pregunta de esta provocándole una amplia sonrisa - Bien, nos vemos luego, supongo

Y tan rápido como había llegado se había ido, dejando tras ella un rastro lúgubre de frío y humedad.

Jack continuaba en silencio, se paseo por la habitación pasando sus manos por sus cabellos con exasperación, agotado, el piso de madera bajo sus pies rechinaba con cada paso provocándole una leve jaqueca, luego suspiró molesto, impotente. Después tan solo salió de la pequeña cabaña oculta entre la espesura de los árboles junto al lago.

Tenía que ir al polo.

Momentos antes Jack había notado las luces de Norte por el cielo oscuro, se disponía en elevarse para volar hasta el taller, cuando madre naturaleza se hizo presente en su hogar. Jack sabía que no era una visita social.

Debía disculparse.

Días atrás, cuando la fecha límite se había cumplido, madre naturaleza había ido hasta ellos en busca de su flor singular, mas se había encontrado con la decepcionante noticia de que está no estaba, un resultado mediocre a su parecer; un comentario estúpido al parecer de Jack, quien no tuvo problemas en hacerlo notar, y que por razones incomprendidas para todos los presentes, madre naturaleza lo había dejado pasar, no sin volver por sus disculpas días después del acontecimiento.

El viaje al polo fue más rápido de lo que Jack podía esperar, aún así no pudo evitar imaginarse durante el trayecto las quejas que escucharía por parte del mayor de los guardianes, quien siempre que tenía la oportunidad le recordaba a Jack su impuntualidad, también podía escuchar a Aster uniéndose a los reclamos para recordar algunas viejas jugarreta que Jack seguramente le había gastado hace un siglo atrás, definitivamente no quería soportar una vez más sus alentadoras palabras, al fin y al cabo no había sido por su culpa el retraso.

- ¡Jack! - exclamó Thoothiana una vez que lo vio entrar

- ¿Podrías haberte demorado más, mocoso? - le saludó Bunny

- Déjalo, conejo, él es el guardian de la impuntualidad - agregó Norte

Jack rodó los ojos, había fallado, Norte no había reclamado en primer lugar.

- Muchachos, tranquilos, ya estoy aquí - dijo despreocupado, acomodándose entre ambos - sé que me extrañan, pero no es para tanto

- Muy gracioso... ¡Esto no es un juego! - exclamó conejo

- Lo sé, lo sé ¿Qué paso ahora? Ya me disculpé con Emily Jane, no debería molestarnos - informó con soltura

- No todo se trata de ti y tú nueva novia, mocoso - le apuntó Aster, Jack lo observó en silencio antes de alejarse de ambos sin decir nada - ¡Estupendo! - exclamó Aster tomándose la frente con una de sus manos

- Conejo ¿En qué quedamos? - le recriminó Norte entre susurrós - dijimos que no lo mencionarias frente de él - le recordó

- Recuerdo que dijiste algo sobre no molestarlo con Elsa, ni siquiera la nombre - se escusó ante la mirada reprobatoria del otro

- Entonces ¿Para qué nos has reunido Norte? - preguntó Jack alzando la voz hacia los otros dos que se habían quedado apartados del grupo

- Oh, si, no te lo he dicho - aceptó acercándose hasta ellos - hombre de la luna nos ha llamado - le informó con apuro

- ¿El hombre de la luna? - preguntó - ¿Qué quiere ahora? ¿Acaso espera que corramos dónde él cada vez que nos busca? Nisiquiera es capaz de responder a una simple pregunta - se quejó molesto

Sandman intentó calmarlo tratando de explicarle con su arena como es que él se comunicaba, el guardian de los sueños sabía que el tsar lunar XII no era muy elocuente con los demás, solía expresarse de una manera singular, muy poco comprendida, además de solo manifestarse cuando las condiciones lo ameritaban, aun así no era de dejar a los demás de lado, menos a quienes necesitaban de él.

- Ya lo sé, Meme, eso no me hace sentir mejor - respondió más tranquilo - ya no interesa, ¿Qué es lo que quiere ahora?

- Ahora lo sabremos - sonrió Norte viendo la luz filtrar el traga luz artificial - ¿Para que nos necesitas, Manny? - susurró hacia la luna que brillaba en el manto negro de la noche

La luz se filtró por el tragaluz apagando la discusión que se veía avecinar, los presentes miraron hacia el suelo esperando alguna sombra aparecer, pero en su lugar la luz solo se extendió por la superficie hasta llegar a la abertura del cristal.

- ¿Qué? - exclamó Norte - ¿Otra vez?

- ¿Por qué está eligiendo un nuevo guardian? ¿Justo ahora? - preguntó Bunny extrañado - ¿Por una planta? - exclamó exasperado mientras movía sus brazos en el aire

- No conejo, no creo que sea por la flor... - musitó Thoot como respuesta

- Entonces, ¿Por qué? - preguntó Jack

- Es por quienes tienen la flor - despejó tan nerviosa como los demás

Pero el pilar que sostenía el cristal nunca se levantó, y la piedra preciosa jamás brilló, en su lugar la brillante estela se posó en el suelo, volviendo a compactarse en un pequeño lugar, la luz caía dando la forma de un cuadrado perfecto en el piso gracias a los bordes del traga luz, de pronto una sombra manchó el blanco y luminoso lienzo, creciendo y cubriendo gran parte de este, formando figuras sin sentido para los demás, hasta que la oscuridad pintó la silueta de un ser al cual no esperaban divisar.

Un silencio sordo inundó el salón, cinco pares de ojos observaban la imagen que destacaba sobre la luz, las miradas de todos se levantaron, moviéndose unánimemente hasta donde el guardian de la diversión, quien seguía estático en su lugar, quien no podía parar de mirar la imagen de Pitch Black.

- Es... Es Pitch - susurró hada rompiendo el silencio, aún más horrorizada de lo que podía haber imaginado

- ¡Sabía que lo hacía sentido! - exclamó Norte sujetándose la barriga - mi panza nunca se equivoca

- No es el momento para presumir - le espetó Aster - no interesan tus...

Pero poco podía escuchar, el corazón de Jack latía con fuerza, tan rápido como un avión y con tanta fuerza que sentía que su cuerpo latía junto con este, sus dedos cosquilleaban y sus piernas se entumesian, su boca estaba pastosa y su respiración era inexistente, las voces de sus amigos llegaban a él amortiguadas, como si los separaran una infinita distancia, incapaz de entender alguna palabra de las que le daban, pero en su mente, a diferencia de todo lo demás, las ideas y posibilidades cruzaban igual que las estrellas fugaces por el cielo, la vieja y olvidada esperanza volvía a surgir en él, desvordandolo de sensaciones que había olvidado tiempo atrás.

- Elsa... - susurró únicamente como respuesta a lo que comentaban los demás, luego salió del lugar sin perder un segundo más

- ¡Jack! - le llamó hada, pero este ya había abandonado el taller - Iré por él - dijo por último antes de salir tras el otro

- Esto no sirve de nada - comentó Conejo colapsado, pasando ambas manos por su rostro - no podemos andar separandonos solo porque se emocionan demás - continuaba

- Estás muy amargado, Conejo - le dijo Norte poniendo una de sus manos sobre el hombro del antropomorfo animal - no dirías lo mismo si lo hubiese acompaño alguien más, de todas formas está bien que lo acompañe en caso de que la amenaza sea real

- ¿Qué quieres decir? - le preguntó dedicándole una mirada molesta

- Que si hubiese ido Meme o yo no estarías así de molesto - le aclaró encogiéndose de hombros

- Creo que te estás confundiendo - contraatacó, Norte levantó las manos dejando al descubierto sus palmas, para luego negar con la cabeza

- Jo, amigo, sé más cosas de lo que crees - sonrió echándole un vistazo a Meme tras Aster, este último volteo a verlo

Sandman observó a ambos guardianes discutir, para luego fingir silbar apenas escuchar su nombre, no permitiría dejarse en evidencia.

- ¿Le dijiste algo? - le preguntó Aster a lo que Meme negó con vehemencia

Hada volaba tras lo que supuso era el rastro de Jack, seguía a las pequeñas haditas que le indicaban el camino que el otro había tomado, a pesar de sus fuerzas y magia la hada volaba más lento que el guardian, quien viajaba junto al viento con agilidad y destreza, aún así ella se había propuesto no dejarlo solo una vez más, no si se trataba de Pitch Black, menos si habia una posibilidad de que la guardiana faltante volviera.

Se sentía en desventaja.

Y lo había estado durante cuatro años, pero aún en la ausencia de la reina de las nieves, Thoothiana sentía que una vez más todo perdía sentido.

A la distancia el Ahtohallan se hacía notar.

El glaciar estaba en medio de un océano furioso, salvaje y descontrolado, preparado para despedazar lo que fuera que cruzará sus aguas, imposibilitado a cualquiera en descender hacia el mar. Thoothiana estaba cansada, nerviosa y angustiada, había ido una sola vez hasta el lugar, cuando Elsa y Pitch se habían congelado en el fondo de la verdad, en ese tiempo Jack se habia negado en volver hasta allá junto a uno de sus compañeros, luego fue Nokk quien no permitía que se acercaran hasta el lugar. En esta ocasión solo era el océano quien estaba furioso.

La hada bajó hasta el frío pedazo de hielo, las olas sonaban tras sus espaldas y el viento levantaba sus plumas dejando entrar el aire frio hasta su piel, Thoothiana se abrazo a sí misma antes de comenzar a entrar hasta el fondo del glaciar, no bastó más que un par de minutos antes que la guardiana se encontrara una vez más con Jack.

La oscuridad del Ahtohallan y sus pasillos helados le impedían a la hada de los dientes ver más allá de la silueta del guardian, sentía el miedo florecer dentro de su pecho al igual que los latidos de este aumentaban tanto en velocidad como en fuerza, una vez este se acercó lo suficiente como para dejar ver los rasgos melancólicos de su rostro es que la hada pudo volver a respirar.

- Jack... - susurró buscando llamar la atención del otro quien levantó su vista del suelo congelado hasta esta

- Thoothiana ¿Qué haces aquí? - le preguntó componiendo una expresión confusa

- Te seguí, te fuiste sin decir nada - respondió angustiada - ¿Volvió? - preguntó temiendo la respuesta

Thoothiana lo observó con intensidad, sus irises violetas vibraban al posar sobre los azules de Jack, buscaban una respuesta y quizás algo más. Por otro lado Jack solo guardó silencio, impotente por la respuesta.

- Vámonos - respondió volviendo a tomar el camino hacia el exterior - todo sigue igual... - agregó luego

- Oh, eso es bueno, Jack, significa que Pitch no volverá - sonrió hada buscando alegrarle

- Si, supongo - respondió encogiéndose de hombros

- ¿Qué sucede Jack? - preguntó - ¿Acaso no te alegra?

- Si, claro que me alegra, hada, tan solo es que... - Jack se detuvo a considerar sus palabras, estaba herido y ese dolor estaba más lejos de lo que su amiga podría entender - no importa, realmente no importa - negó buscando olvidar el tema

- ¿Es por Elsa? - susurró acongojada - ¿Pensaste que ella también podría volver? - preguntó provocando que Jack se estuviera unos pasos delante de ella

- No - respondió con voz queda, luego carraspeó y repitió - No, no pensé que volvería

- Quizás jamás lo haga

- Si, lo sé... - respondió apretando sus párpados con sus dedos pulgar e índice - Hada, déjalo, no es de tu incumbencia

- ¡Si lo es Jack, si lo es! - respondió posando de frente de él, flotando hasta quedar a la altura de sus ojos

- ¡No entiendo cómo es que esto te afecta!

- ¡Por qué eres mi amigo y porque te amo! - exclamó entre lágrimas - te amo Jack, te amo y no quiero seguir viéndote así de mal - confesó con la voz entrecortada

- Thoot... - musitó acongojado - yo...

- Elsa se fue Jack, ella ya se fue y ni siquiera te quiso y yo estoy aquí, jamás me he ido y siempre te he amado y ya no puedo más con esto - confesó entre hipeos, sus palabras salían con tanta rapidez como latía su corazón - puedo ser más que tu amiga... Podemos ser mucho más

Thoothiana abrazó a Jack con fuerza por el cuello, este le correspondió. Se sentía perdido, frustrado y adolorido, vulnerable. Las palabras de Thoot solo lo lastimaban más, por un momento se había sentido completo, esperanzado, esperaba verla ahí, esperándolo, pero todo fue su imaginación, sus deseos jugandole una mala pasada, ahora la realidad lo abofeteaba de frente; Elsa nunca volvería.

- No quiero perder tu amistad, ya no quiero perder a nadie más - admitió

- Pero podrías ganar - susurró contra su cuello - podríamos ser algo más...

Jack guardaba silencio, tratando de ahogar sus lamento junto a los recuerdos de Elsa, desesperanzado, ya había pasado bastante tiempo y no podía sentirse más que un idiota por estar como estaba, aún a pesar del tiempo había reaccionado emocionado al ver la silueta de Pitch Black, pensando únicamente en que quizás Elsa volvería una vez más, en el trayecto no pensaba en la posible amenaza que eso significaba, ni siquiera se había molestado en quedarse hasta el final, nada en el mundo era más importante que ese momento, el momento en que sintió que la volvería escuchar, ni siquiera lo que hombre de la luna tenía que contar.

Ahora no era más que un recipiente vacío de lo que había sentido momentos atrás, la realidad le había dado de sopeton en el rostro, dañandolo más allá de lo que él podía comprender.

Tan solo quería olvidar.

Jack se alejó lentamente de su compañera, desaciendose del agarre con suavidad para poder observarla mejor, sus ojos violetas siempre le habían parecido encantadores, mas no podía ver más allá de ellos.

- ¿Jack? - lo llamó apenada, temiendo ser rechazada una vez más

El guardian tomo el pequeño rostro de la hada acunandolo en sus manos, luego acortó la distancia depositando un casto beso sobre los labios de esta.

Su primer beso.

El momento duro tan solo un instante, Jack sintió el aliento entrecortado de Thoothiana chocar contra sus labios, después sintió un tacto áspero y húmedo, un movimiento torpe y sin gracia se manifestó, luego se alejaron avergonzados.

No era como le habían contado.

- Jack... - lo llamó Thoothiana siendo la primera en hablar, temblaba de los nervios y por el frío del lugar - ¿Qué significa esto? - musitó

Pero una vez más las respuestas no llegaron.

Jack miró a su alrededor, evitando los ojos profundos de la otra, evitando decir algo que pudiera romperlos más.

La compañía de la hada en aquel lugar solo le recordaba lo solo que estaba.

- Tenemos que volver con los demás - respondió al fin - debemos decirles que el Coco sigue aquí

Jack se volteo sin decir nada más, continuando el camino hacia la superficie del glaciar, la hada se quedó tras él un momento, tocando con suavidad sus labios y con su otra mano sobre su pecho, abrumada y acelerada, enamorada y angustiada.

Una vez más Thoothiana no sabía en dónde estaban.

Poco a poco las cosas iban cambiando, los años habían pasando, las estaciones renovaron a las personas y sus paisajes, los días y horas fueron testigos del avance del tiempo y sus inclemencias, de la vida y el olvido, de decisiones y consecuencias.

Rapunzel estaba en trance, seguía procesando las palabras de su amiga, quién había mantenido todo el cortejo previo bajo perfil, quien se mantenía mayormente recelosa de compartir sus secretos, ahora esa misma persona estaba a su lado tan callada como la rubia que trataba de procesar aquellas palabras.

Se iba a casar.

- ¿Cómo? - articuló aún muy aturdida

- No lo sé - susurró como respuesta la colorina

- Oh, por supuesto que si lo sabes - interrumpió Runa que seguía meciendo a la bebé - le dijo que si - la delató ante Rapunzel

- ¿Le dijiste que si? - le pregunto Punzie a Mérida

- No lo sé - repitió

- Oh, no me hagas responder a eso - le advirtió Runa - se lo propuso - le aclaró a la rubia que intercambiaba miradas entre ambas

- ¿Te lo propuso? - le preguntó ahora

- ¡No lo sé! - exclamó aún aturdida, Runa rodó los ojos

- Concordemos que en este momento Mérida no sabe nada - comentó divertida

- Está en shock - entendió Rapunzel

- Estoy en shock - repitió Mérida - estoy en shock - dijo una vez más - voy a casarme, voy a casarme y voy a ser la esposa de alguien - analizaba - y después voy a ser madre... Voy a ser madre y voy a ser reina... Voy a ser reina... - dijo agarrando su cabeza entre sus manos - diablos, voy a ser reina

- Si, lo está entendiendo - comentó mientras volvía a mecer a la pequeña Holly

- No estoy lista para esto, ni siquiera sé cómo cuidarme a mi misma, no sé que es lo que siento o como me llamo - Mérida hablaba con rapidez, soltando todas las palabras que llevaba atrapada en su interior desde hacia más de un día - ¡Ni siquiera sé porque acepté!

- Linda, tranquila - le consoló Rapunzel

- ¿Cómo puedo estar tranquila? - le refutó ansiosa - ¡Me voy a casar! Y no soy capaz de amar al hombre que me eligió para su vida - comentó dejando salir unas pequeñas lágrimas rebeldes, soltando y mostrando sus sentimientos, desesperada por un consuelo - Rapunzel, yo no amo a ese hombre

- Mérida, lo lamento tanto - susurró abrazándola - no mereces casarte sin quererlo de verdad, ¿Porqué lo hiciste?

- Es que él jamás me iba a amar - se lamentó con la voz entrecortada

- ¿Qué? ¿Quien? ¿Tu prometido? - le preguntó alejándola levemente despejando su rostro de sus cabellos - quién, Mérida - insistió, pero esta negó desviando la mirada

- Eso no importa en realidad - suspiró aguantando sus emociones

- Claro que interesa, Mer, lo que sientes nos interesa - dijo Runa poniendo una de sus manos sobre el hombro de la aludida - yo sé que no querías aceptar

- ¿Qué sucede? - preguntó Rapunzel, perdida de la conversación de las otras dos

- Sucede que alguien no quiere aceptar lo que siente

- Runa ¿Podrías dejar de contar mis cosas? - la detuvo la colorina

- Entonces podrías comenzar a responder tu tus preguntas - se defendió

- Mer, mírame - la llamó Rapunzel tomando las manos de esta otra - soy Punzie, tu amiga, háblame - le dijo en un ruego - ¿Qué te sucede?

Mérida miró a ambas mujeres, Runa la observaba compaciba, le dolía ver a su única amiga en aquella situación, la otra la miraba preocupada, ansiosa de saber que era lo que lastimaba a la princesa, la colorina suspiró, tenía que empezar a confiar en los demás.

- El principe pomposo me quiere, me trata bien y puedo conservar las tierras y el trono de mi clan, está unión va mucho más allá de lo que deseo - se defendió - no estaré mal

- ¿Y qué es lo que deseas? - le alentó Runa

- ¿A quien quieres en verdad? - preguntó Rapunzel con suavidad

- Eso no importa - murmuró - él tiene a alguien más

- Pero ella no está - le apuntó Runa - se fue, y él está solo

- Por favor, Runa, no seas ingenua ¡Está casado! - exclamó

- ¡Está viudo!

- Oh, santo cielos - exclamó Rapunzel - es Hiccup - acertó, aunque ya lo sabía, era la primera vez que la colorina insinuaba aceptar - ¡Hablan de Hiccup! - repitió eufórica

- No, no estamos hablando de él - le paro Mérida

- Si, estamos hablando de él - le corrigió Runa

- ¿Qué clase de amiga eres? - la apuntó Mérida a la defensiva - ¿Qué clases de amigas son? ¿No pueden notar que él ama a su esposa y nunca cambiará? No quiero seguir en eso, no puedo y esta es la solución más sensata para mí reino y para mí - dijo tratando de convencer a las demás, tratando de convencerse a si misma - ya no puedo seguir esperando que la encuentre o que la olvide, yo debo continuar

Pero realmente no deseaba hacerlo.

El mundo estaba tomando su rumbo, las piezas tomaban su lugar, su gente tomaba sus caminos dirigiéndose a sus destinos a pesar de los obstáculos que se les presentaban, o que este no sería lo que esperaban vivir. Los acontecimientos que hacían sucedido hace cuatro años los habían marcado, los cruzaron en el camino del otro y comenzaron a avanzar, entrelazando sus existencias. Todos habían cambiado, las cosas no volverían a ser igual.

Jack había vuelto al polo, había decidido volver por si solo, despidiendose de hada en alguna parte del camino, necesitaba pensar, ambos necesitaban pensar.

- ¿Entonces todo seguía igual? - le preguntó Norte, Jack asintió

- Como dos cubos de hielo en el fondo de un vaso - repitió, estaban solos los dos en la oscuridad del taller

- Ya veo, esto es muy extraño - murmuró acariciando su barba - hombre de la luna no suele equivocarse

- Pero lo hizo, se equivocó - exclamó molesto, Norte lo observó con curiosidad

- ¿Hay algo que te moleste Jack? - le preguntó con cautela

Jack guardó silencio, la imagen del beso que había tenido con Thoot se repetía en su cabeza molestandole cada vez más, negó mentalmente antes de responder.

- No pasa nada, ¿Qué paso luego aquí? ¿Y los demás?

Norte inhaló profundamente, sabía que algo aquejaba al guardian, más también sabía que si presionaba este se alejaría sin decir nada más. Decidió desentenderse mientras tanto, con la esperanza de que Jack volviese a tratar lo que fuese que lo perturbara en ese momento. Suspiró largamente, evacuando el aire de sus pulmones por completo.

- Se fueron, tan rápido como tú y hada se marcharon, la luna dejó de alumbrar, no había nada más que hacer - respondió

- Entiendo, ni para esto es capaz de responder algo más - negó molesto - tengo que irme, hay cosas que debo de hacer, no deberíamos tener problemas, me disculpé con Emily Jane, lo que sea que nos quiera advertir hombre de la luna no tiene que ver conmigo - se escusó

- ¿Por qué piensas que tendría que ver contigo, Jacky?

- No pienso eso, no fue lo que quise decir

- ¿Estás seguro? ¿Qué quisiste decir? - inquirió elevando una ceja, Jack lo observó incómodo, removiendose en su lugar

- ¿Sabes qué? Tengo que irme - dijo al fin asomándose al ventanal - tengo muchas cosas que hacer - murmuró antes de salir

Norte lo observó alejarse por el cielo oscuro mientras una brisa brusca se empezaba a manifestar, cerró las ventanas rápidamente buscando protegerse del viento helado del polo.

- Volviste - murmuró al aire aún mirando atravez del ventanal

- ¿Ahora puedes sentirme? Curioso - respondió con calma - Sabes Norte, los humanos suelen decir que quien parece tonto no lo es tanto - le confío

- Si, prefiero decir que soy algo desconfiado - respondió con calma, volteando con la misma energía hacia su interlocutor - escuché que se disculpó contigo

- Si a eso llamas una disculpa, si, lo hizo - aceptó encogiéndose de hombros - pero no vine para eso en realidad - admitió

- ¿Y a qué se debe su presencia, madre naturaleza? Si es que se puede saber - le preguntó con tranquilidad - Fallamos en la búsqueda de su flor mágica, supongo que está no es una visita social

- En eso te equivocas - respondió divertida - vengo en son de paz - celebró, Norte levantó una ceja receloso - oh, por favor, no me mires así, es la verdad

- ¿En son de paz?

- Es una advertencia, por nuestra amistad - le sonrió - los amigos de Sandy también son mis amigos

- Entiendo - respondió cruzándose de brazos

- Veo que no confías en mí, está bien - suspiró - y tienes razón, estaba muy molesta porque fallaron en su trabajo, pero eso me hizo pensar, ¿Quién podría recuperar mi preciada flor? Y lo supe, supe quién puede ayudarme - canturreo mientras tomaba un tren de madera y lo inspeccionaba con la mirada

- ¿A quien conseguiste? - preguntó cauteloso

- Oh, es un buen espíritu, muy obediente y responsable, hace muy bien su trabajo - comentó quitándole importancia - eso no es el problema, el problema es mi papá - admitió y la sola mención de aquellas palabras provocaron en Norte un respingón. Madre naturaleza tenía toda su atención

- ¿Pitch Black?

- Él es mi papá - asintió mientras lo apuntaba

- ¿Qué piensas hacer? ¡Desataras el caos! - exclamó

- No es culpa mía que no les guste el caos, a mí no me molesta - respondió volviendo a dejar la locomotora en su lugar, comenzando a pasearse por la habitación - Norte, toma esto como un presente, los estoy previniendo del futuro

- ¿Estás tomando un bando? - le preguntó con seriedad - ¿Qué es todo esto? - Norte elevó sus brazos abarcando todo el lugar

- Es solo una advertencia - respondió confundida - no es nada más, ustedes hicieron mal su trabajo y ella me lo tendrá que pagar - dijo encogiéndose de hombros - solo no se lo digas a Jack

- ¿Qué no se lo diga? ¿Sabes cuánto ha esperado por esto?

- Lo sé, por eso mismo. Tiene que aprender a respetarme

- Se lo diré

- No lo harás, sabes que no puedes - dijo amenazante

- ¡No puedes hacerle esto! - le apuntó

- ¡Me insulto! - le recordó - y eso no lo voy a olvidar, me divertiré todo lo que quiera hasta sentirme satisfecha, de todas formas igual se van a reencontrar, ¿Por qué tanto problema con eso?- agregó elevando la voz - eso fue todo, me aburres - escupió molesta - deberías agradecer que me he tomado todo esto con calma y bondad

Pero la bondad no era una palabra que Seraphine usaba con frecuencia y su significado solía mutar a un concepto que solo Emily Jane sabía interpretar.

Al final el hombre de la luna no se podía equivocar.