Capítulo XI
Primera vista
Elsa se acercó a su hermana, permanecían afuera junto a Hiccup en los jardines, mientras Kristoff había entrado junto a la pequeña Elsa para que esta pudiera cenar, Olaf los acompañó encantado por pasar un poco de más tiempo con la princesa, ambos habían compatibilizado completamente con el otro en el rato que habia pasado. La noche ya estaba cernida sobre ellos y la brisa cálida del verano los acompañaba, la reina y el vikingo ya habían puesto en conocimiento algunos acontecimientos que habían ocurrido durante los años, no habían podido ondado en detalles, pero poco a poco iban sacando a Elsa de su burbuja de ignorancia.
Aunque Elsa no toma atención precisamente.
Apenas habían mencionado a Jack su mente había comenzado a vagar. En un principio, Elsa, intentó prestar atención, Anna había comenzado mencionando como es que todos se habían unido para reconstruir el reino, todo iba bien, a veces Anna se interrumpía para contar algo más que era importante en la trama, pero aún así la guardiana tomaba completa atención, hasta que la reina mencionó al guardian, ahí fue cuando su mente comenzó a desvariar. No habían mencionado mayores cosas, Anna comentaba como es que el guardian los había acompañado durante aquellos años y lo maravilloso que era con la pequeña Elsa, e Hiccup había mencionado que solían hacer competencia entre ellos, pero tan solo eso bastó para que la platinada sintiera las cosquillas en las entrañas.
Lo extrañaba, anhelaba verlo otra vez, poder decirle todo lo que había resuelto momentos antes de caer congelada, pero el temor de ser rechazada empezaba a brotar, empezó a jugar con sus dedos, ansiosa de pensar en Jack como algo más, era ridículo, él era un guardian, y aunque ella tambien lo fuera, tambien siempre sería la espiritu del bosque. Elsa ni siquiera estaba segura de si él sentía algo más, si bien se habían empezado a llevar bien poco antes de separarse, eso no significaba que el guardian sintiera algo por ella, podía ser mera amabilidad, y los años habían pasado, eso dejaba una gran distancia entre ambos.
- ¿Elsa? - la llamó Anna, pasando su mano delante de los ojos de la otra una y otra vez
- Oh, disculpa, me perdí en mis pensamientos - se excusó - ¿Qué me decían?
- Parece que tienen mucho de que hablar - comentó Hiccup - iré junto a Kristoff y los demás, tomen su tiempo - les ofreció retirándose lentamente
- No vas a escapar de lo que debes hacer - le gritó Anna poniendo sus manos alrededor de sus labios
- Ah, ya debe estar de viaje, tendré que esperar - comentó encogiéndose de hombros con una sonrisa pícara en el rostro, alejándose cada vez más
- ¿Qué es lo que tiene que hacer? - rió por lo bajo Elsa, observando como ambos discutían
- Te has perdido de muchas cosas estos años, hermana - dijo como respuesta - ya habrá tiempo para hablar sobre ellas, ahora quiero saber cómo te sientes - le preguntó tomando una de sus manos entre las suyas
- ¿Cómo me siento? Yo debería preguntarte eso, eres mi hermanita menor, Anna - dijo mientras reacomodaba un mechón de cabello de su hermana, prestando especial atención al mechón blanco que le había dado cuando eran pequeñas
- He crecido Elsa, ahora soy mamá, ya no puedo seguir siendo tu hermana pequeña - dijo entre risas
- Tu siempre serás mi hermana pequeña - le susurró
- ¿Cómo fueron estos años, Elsa? Haz escuchado mucho de aquí, pero no has dicho nada sobre ti
- Yo... La verdad no lo sé - musitó - lo último que recuerdo era que caía junto a Pitch Black hasta el fondo de la grieta de la verdad, - confesó confundida - reaccionar cuando caía hacia el océano, no entiendo cómo sucedió
- Me hiciste falta, hermana
- Lo lamento tanto Anna - Elsa abrazó a Anna, buscando consolar su desolación, sanando en el camino la propia
- Eso ya no importa, estás aquí conmigo, solo quería que lo supieras - trató de aliviarla, ninguna era capaz de romper el abrazo- ¿Cómo te sientes, hermana?
- Estoy confundida, me alegra mucho volver, no creo que exista algo que pueda darme una felicidad mayor que verte, Anna, pero también estoy angustiada, Pitch Black volvió, y aún debo ir al bosque encantado y al polo a reunirme con los guardianes... - empezó recordando sus deberes, abrumada de las cosas que debía realizar y que no podían esperar
- Estás agobiada - resumió, Elsa asintió junto a ella
- Ni siquiera sé cómo reaccionarán al verme, ¿Se alegrarán? No, por supuesto que no, si yo estoy devuelta también lo estará Pitch Black, soy completamente inoportuna
- Cálmate, Elsa, no eres para nada inoportuna, es más, tardaste bastante - trató de calmarla su hermana afianzando el agarre - seguro estarán bastante contentos de volver a verte, yo sé de alguien que especialmente lo estará - intentó animarla
Elsa rompió levemente el abrazo para lanzarle una mirada evaluadora a su hermana, deseaba con todas sus fuerzas preguntar quién, más bien deseaba con todas sus fuerzas saber si era Jack, mas no dijo nada, avergonzada de pensar en ello en vez de preocuparse de sus responsabilidades. Se preparó para responder algo que usualmente diría, siendo detenida por el llamado de Kristoff, quien las invitaba a entrar al salón, las hermanas se prepararon para entrar, pero las luces brillantes del Norte frenaron su avance.
- Son hermosas... - musitó Anna asombrada - ¡Kristoff, trae a Elsa! - pidió en un grito sin despegar ojos del cielo
- Es Norte - murmuró la platinada
- Lo sé - respondió con una sonrisa la reina - está llamando a los guardianes...
Apenas termino de hablar, Anna, se dió cuenta de lo que pasaba, su hermana también era una guardiana y se debía marchar, su sonrisa desapareció instantáneamente al comprenderlo.
- ¡Las luces de Santa! - exclamaba la princesa quien llegaba eufórica hasta el jardín de atrás, seguida de Olaf, Kristoff e Hiccup - ¡Son las luces de Santa!
La pequeña Elsa corrió hasta donde su madre y su tía, le encantaba ver las luces en el cielo, era su nueva definición de una noche despierta, los colores vibrantes se mezclaban por el cielo como si la magia cayera del espacio, brillaban con fuerzas y se reflejaban en sus grandes ojos.
- Son bonitas - dijo mientras Anna le daba la mano
- Lo son - le sonrió, luego miró hacia su hermana algo más melancólica - ¿Te tienes que ir? - más que una pregunta fue un ruego para que se quedara
- También soy una guardiana - le confirmó
- Lo sé, yo lo sé - asintió angustiada - es solo que acabas de llegar, no esperan que aparezcas
- Pero quizás me necesiten... Volveré Anna, pero ahora tengo que cumplir con mi deber - trató de calmarla - aún no he ido al bosque encantado, por ejemplo - susurró abrumada
- Oh, si, bueno... La niebla lo protege - murmuró esperando no presionarla más de lo que ya estaba
- ¿La niebla? - repitió desencajada - claro que hay niebla, estaba desprotegido - resolvió rápidamente - hermana, tengo que irme - se disculpó con la mirada
- ¿Te vas, tía Elsa? - preguntó la pequeña, Elsa la miró con tristeza, no deseaba dejar a su familia, le daba miedo, mas debía dirigirse al polo
- Debo de hacerlo, tengo muchas responsabilidades, pero volveré, nada me alejara de ustedes - le aseguró agachándose a su lado - nos vemos mañana hermana - se despidió levantándose y abrazándola
- ¿Ya te vas? - preguntó Kristoff, Elsa asintió
- Soy una guardiana, debo de ir - afirmó
- ¿Cómo piensas llegar allá? - le preguntó Hiccup interesado
- En Nokk... No tengo otra forma de llegar - murmuró tensa
- Esto puede ayudarte - llamó su atención el vikingo sacando de entre sus ropas una esfera de cristal - no la pierdas
- Hiccup, graciass... Pero ¿Y tú? - le agradeció recibiendo la esfera, levantó su mirada esperando una respuesta
- Chimuelo está conmigo, no pasa nada - la calmó - solo no vayas a congelarte en el camino - bromeó sacándole una risa
Hiccup vio a Elsa alejarse unos metros de ellos mientras lanzaba la esfera y abría el portal, aún le parecía todo una fantasía, una bastante distorsionada, apenas Jack se había marchado aparecía Elsa, incluso para él mismo era exasperante, razonó que si para él el regreso de la reina de las nieves era impactante, no se podía imaginar como se lo tomaría el guardian.
Elsa volvió a despedirse de su hermana y sobrina, ansiosa una vez más, no quería marcharse, tenía miedo, ella había visto a Pitch Black, estaba de vuelta y su familia volvía a peligrar, y no era la única, todos los estaban, la misma razón por la cual debía juntarse con los guardianes. Elsa cruzó el portal que había invocado con inquietud, sentía los nervios cosquillar en sus dedos durmiendo sus extremidades, las piernas casi no las sentia y sus viseras se habian vuelto un vacío llenos de ansias, en su cabeza solo danzaban las dudas que la asaltaban.
Entró a un salón oscuro, habían máquinas grandes y extrañas a su alrededor y un silencio seco, interrumpido únicamente por el murmullo del viento afuera, frente de la platinada, metros más allá, las puertas del salon del mundo estaban cerradas, debajo de ellas una estela de luz escapaba. Elsa aguantó la respiración, como si solo hacerlo hiciera que la encontraran, las cosquillas se extendieron por su cuerpo, sintiendo las piernas flaquear, su corazón latió con fuerza, apuntó de desaforar su pecho, sabía que ahí estaban los guardianes, que ahí estaba Jack, inhaló apresuradamente debido a la falta de aire y avanzó hasta pararse frente a las puertas.
Fuertes murmuros se filtraban tras las puertas de madera, se percibían al acercarse, eran estridentes y molesto, Elsa inconscientemente sonrió, su intuición le decía que Jack lo provocó. Tras abrir las puertas se encontró automáticamente buscando con la mirada al guardian, sus ojos se paseo por las cuatro cabecitas que la miraban con sorpresa, la amplia sonrisa que se habia formado habia sedido hasta ser tan solo una leve curva gentil.
- Hola - dijo sin saber que más agregar, no había pensado en ello gracias a las ansias
- Shostakóvich... - musitó Norte pasmado, su voz salió tan baja que pareció ser más un soplido que un murmullo - Elsa... Estás aquí
Norte fue el primero en reaccionar, los demás se mantenían en un silencio sepulcral, provocándole escalofríos a Elsa, después Sandy fue quien se acercó, Norte lo imitó, recibiendola con los brazos abiertos y Conejo sonrió, poco a poco la murallas de miedo que sentía se derrumbaron. La única guardiana que espera aún a la distancia, plantada en su lugar, era la hada de los dientes, quien sentía una vez más la desagradable angustia aflorar en su alma.
Jack llegó hasta el Ahtohallan aún refunfuñando entre dientes, hacia un tiempo ya que le dolía ir al glaciar, por lo que intentaba evitarlo, sus paredes de hielo ya no le traían tanta calma como antes, y el frio del lugar solo le remarcaba más la soledad, que pensó ya había dejado atras cuando se convirtió en guardian. Se aventuró dentro entre sus corredores congelados hasta llegar a la camara principal, todo seguía impoluto, mas una corriente helada llamó su atención, giró sobre sus talones detallando el lugar, buscando alguna causa, apuró su paso hasta llegar a la grieta, notando que la corriente venía de ella.
Por un momento Jack no sintió su cuerpo, el poco ruido se apagó y el mundo desapareció, no tenia mente, recuerdos ni nombre, el guardian solo podía pensar que durante los cuatro años en los que había ido hasta el Ahtohallan jamás había sentido una brisa helada, si sentía la baja de temperatura en algunas zonas, pero corrientes jamás. Lentamente bajó por el corto tramo de pasillo hasta asomarse por la grieta, el viento movía suavemente sus cabellos, y sus ojos solo podían ver el vacío infinito y oscuro.
Al fondo de la grieta ya no se podía divisar la superficie congelada ni las estatuas, en su lugar había un vacío y una fina capa de hielo comenzaba recién a formarce por las orillas. Inhaló con fuerza, notando que había contenido el aire todo el trayecto, después un zumbido empezó a sonar en sus oidos, sus propios latidos, devolviéndolo a la realidad.
Salió tan rápido como pudo del glaciar, lo llevaba la brisa del viento, no podía pensar, no podía respirar, tan solo podía sentir una mezcla de esperanza e incertidumbre, voló en dirección a Arendelle, porque si algo sabía Jack Frost era que no importaba dónde Elsa estuviera, si era de día o de noche, o si debía cruzar el océano o un rio de lava, al primer lugar al que ella iría sería Arendelle, específicamente donde Anna. No tenía que pensar mucho en ello, sabía de antemano que la primera persona en que Elsa pensaría al despertar sería su hermana, porque la amaba, la amaba profundamente, así como él amó a la suya en vida. Era una de las cosas que Jack amaba de la guardiana.
Llegó al reino en la mitad del tiempo que le tomaba por lo general, el pueblo estaba apagado y el castillo oscuro, su gente dormía plácidamente al igual que todo lo demás. Jack dió una vuelta rápida al rededor del palacio observando atravez de las ventanas algún rastro de la platinada, pero no vio ni un rastro de ella, maldijo en su mente para emprender viaje de vuelta al polo, no sin antes sobrevolar el bosque encantado que seguía con su niebla en alto, negó frustrado para luego apurar el vuelo.
Camino al polo intentó pensar algún lugar donde Elsa podría estar, la posibilidad que Pitch Black se la haya llevado junto con él crecían cada vez más, Jack estaba angustiado, su estómago se habia vuelto un nudo pesado y las nauseas se hacían presente, producto de sus nervios, jamás había imaginado que no ver a Elsa congelada en el fondo del vacío le causaria tanto terror. Abrió la misma ventana por la que había salido horas atrás, ignorando las inminente quejas de Norte, lo que sucedía ahora escapaban a unas cuantas tontas reglas, pero contrario a lo que Jack pensaba, el que estaba impactado al entrar al taller era él y no el otro guardian, y eso que ni siquiera había dicho una palabra.
Jack se quedó en su lugar, había quedado sentado en el marco de la ventana, estaba agitado, respiraba superficialmente rápido y no parecía que su frecuencia iba a disminuir, en medio de todos estaba Elsa, le devolvía la mirada con una amplia sonrisa en los labios, como si fuera un malévolo juego de su imaginación.
- ¡No te quedes ahí parado, mocoso, estás dejando al frío entrar! - le espetó Aster molesto, llegando en tres zancadas hasta Jack y correrlo de un manotazo, cerrando las ventanas
Pero Jack no respondió, no habían chistes o bromas, tampoco ironía o sarcasmo, tan solo silencio, incapaz de decir una palabra, seguía procesando lo que estaba pasando, escuchó que Norte le decía algo, pero no entendía las palabras, se encontró a si mismo responder algo sin importancia, hasta que llegó a él el choque de realidad.
- Hola, Jack - lo saludó Elsa, intentó sonar normal, pero estaba segura que su voz había salido demasiado aguda y que su rostro se prendía como un árbol de navidad
- Elsa... - musitó, aún sin creer lo que veía
- ¡Bien, estamos todos... - aplaudió conejo con sus palmas, robándose toda la atención y rompiendo la tensión, que no sabía, había entre los otros dos - y no veo que hable! - exclamó apuntando hacia el cielo, estaba irritado y cansado, ya llevaban horas esperando y a pesar de que Elsa había vuelto, la luna no decía nada
- No lo entiendo, debería decir algo, yo la vi brillar - respondió desorientado
- Entonces ¿Por qué no nos habla? - preguntó confundida Thoothiana observándola por el traga luz - ¿Por qué no dice nada?
- No lo sé, nunca había pasado antes... - reveló perplejo, acariciaba su barba con el semblante serio, buscando alguna respuesta
Entonces Sandman comenzó a mover su arena para poder explicar, no era que él lo supiera, tampoco estaba seguro que la luna hubiese brillando de verdad, él no lo vio, pero no siempre lo hacía. Lo que si tenía claro era que no interesaba si el hombre de la luna los había juntado o no, sino que Elsa había vuelto y según lo que esta les había explicado, Pitch Black igual.
- Meme tiene razón - se detuvo Thoothiana - no podemos esperar que nos digan lo obvio, no necesitamos a la luna para entender que Pitch volvió - puso en palabras lo que el otro guardian había dicho con su arena
Norte guardó silencio, parecía pensar, estaba igual de confundido que todos y que su experiencia no lo hubiera preparado para esto no lo ayudaba, estaba seguro que la luna brilló, no lo habia visto solo, jingles lo habia visto en primer lugar, pero en ese momento las explicaciones faltaban y solo una cosa tenia sentido; tenían que encontrar al rey de las pesadillas.
- Elsa - la llamó volviendo en si - dijiste que a Pitch se lo llevó un dragón ¿Pudiste ver quien lo montaba? - preguntó mientras parecía seguir atando cabos
- No, lo siento - negó con la cabeza - fue todo muy confuso, aún no me acomodaba a la luz del lugar - murmuró - pero si recuerdo que gritaba, y bastante
Los guardianes guardaron silencio, lo recordaban de años atrás, ese hombre había aparecido cuando atacaron Arendelle, y según les habían dicho era un desquiciado conquistador de dragones. Intercambiaron miradas cómplices entre ellos, provocando en Elsa un sentimiento de desazón, sintiéndose relegada del grupo, sintiéndose una vez más como la causa del problema, después de todo ella fue quien le dió de vuelta sus poderes a Pitch Black, y ahora estaba de vuelta, trayendo a él con ella.
- Esto quiere decir que lo están escondiendo - acotó Aster - tiene a los mismos aliados, o incluso nuevos
- Tenemos que detenerlos antes que intenten algo más - dijo hada - antes de que el Coco pueda recuperarse
- Hada tiene razón, hay que aprovechar que sus poderes deben ser inexistentes, el mundo ha cambiado mucho en estos años y...
Norte continuaba hablando, Jack podía notar como su boca se movía y deformaba, a veces notaba como Bunny interrumpía o agregaba algo, lo notaba por las expresiones de su rostro, mas no podía oírlos, no podía prestarle atención, sus ojos solo eran para alguien al igual que sus pensamientos, Elsa estaba ahí, a unos pasos, pero esto no duró mucho, ya que en un abrir y cerrar de ojos la vio desaparecer en uno de los tuneles de Conejo junto con él, Sandman y Thoothiana.
- ¡Hey! ¿Dónde fueron? - preguntó a Norte con apremio, este le sonrió con ironía mientras se cruzaba de brazos
- ¿Estás apurado? - preguntó con sarcasmo - nosotros dos tenemos algo de que hablar - le recordó antes de apuntar hacia su oficina
