Capítulo XXIII

Precipitado

El silencio abrumador y el frío fulminante no la aquejaban, le gustaba aquel lugar, le gustaba la soledad del glaciar, el aire escarchado y los pasillos de hielo, a pesar de haber estado congelada entre sus muros tanto tiempo, sabía que era un sacrificio que debía hacer.

Era el deber.

Elsa entendía a Mérida mejor que nadie, sus vidas no eran iguales, pero si similares, ambas debían rendir cuenta a los demás, responsables de vidas e historias que jamás conocerían, y aún así influían en ellas, por eso Elsa había decidido escapar con Mérida, buscando un sitio seguro para que pudieran hablar, hablar de verdad. Y estaba hecho, había funcionado.

El compromiso estaba roto.

Así lo decidió Mérida, así lo apoyó la reina de Dunbroch, su madre, y tras ella todas las demás. Y realmente la apoyaban, ambas reinas, Rapunzel y Anna, habían dispuesto sus ejercitos de ser necesario, en caso de algun tipo de represalia colérica, de todas formas Hans significa una mayor amenaza tras un trono.

El primer paso fue romper el compromiso. Y claramente nadie estaba de acuerdo en dejar que Mérida volviese a esas tierras lejanas, temerosos de que fuese recluida contra su voluntad en ese lugar, por lo que sencillamente optaron por una carta.

Una impersonal carta

Pero Mérida no era capaz de escribir nada, le rompía el alma hacer tal cosa, porque aunque todos odiasen o temieran de Hans, aunque no existían más que historias horribles de su exprometido, la verdad era que él no había sido más que agradable con ella, la respetaba y le hacía saber lo que él sentía; Mérida no era capaz de ver el monstruo del cual hablaban, por lo que tan solo decidió enviar una copia de la carta que le enviaria a los otros reinos, una insulsa excusa y disculpas por la cancelada boda a último minuto, no tenía nada más que decir.

De todas formas las palabras sobran

Elsa caminaba por la camara principal, dónde nacían las memorias, las cuales no se habían visto desde que ella se congeló años atrás. Las cartas de Anna seguían perfectamente ordenadas a un costado de la grieta y todo lo demás parecía estático, invisible al tiempo. Elsa tenía algunas cosas que aún no quería mostrar a los demás, ni a ella misma, seguía avergonzada por lo que habían hablado, y aún no se sentía lista, pero tarde o temprano Jack volvería a buscarla, y por primera vez, Elsa, queria que eso no pasara.

Elinor y Mérida se habían disculpado con los presentes, no eran capaces de permanecer lejos de sus seres queridos y era entendible, nadie conocía el mal que aquejaban al rey y los principes, además el grupo de extranjeros tenían otras cosas de las cuales ocuparse, aunque también tenía que ver con Fergus y los trillizos.

Necesitaban a los guardianes, en especial a Sandy, por lo que Jack y Elsa decidieron ir al polo, pero durante el camino la platinada cambio de opinión, necesitaba ir al Ahtohallan, necesitaba alejarse un poco del guardian. Elsa estaba abrumada, avergonzada, los recuerdos de la noche previa la asaltaban en momentos que no eran oportunos, sentía aún las manos de Jack en su rostro y junto a esto sentía un calor abrazador, temiendo ser notada por alguien más fue cuando le pidió al guardian que la dejara en el glacial, con la excusa de que buscaría entre las memorias algún indicio del Coco por Dunbroch, una mentira no del todo cierta, ya que realmente lo haría, aunque la idea no había nacido por las razones correctas.

Ahí entendió que no había sido del todo una buena idea.

- Puedes ir al polo, te alcanzaré luego - le dijo la platina, pero Jack no parecía estar de acuerdo

- Iré contigo, podemos ir juntos al polo después, con algo más de información - repuso este

Y Elsa no encontraba palabras para refutar tan sólido argumento, aunque si la respuesta hubiese sido otra tampoco sabría que decir.

- No perdamos tiempo, puedes ir al polo mientras yo reviso las memorias, puedes volver junto a los demás después si te parece bien - sugirió con una tenue sonrisa

Jack enarcó una ceja no muy convencido.

- ¿Para qué hacer tantos viajes si puedo esperar? - preguntó divertido de las vueltas de Elsa - Vamos adentro, quizás pueda ayudar - ofreció pasando de largo, Elsa mordió su mejilla ansiosa por la compañía del otro

- Es absurdo, insisto en que vayas al polo, puedo hacer esto por mi misma - dijo ahora adelantándose a él y cerrando el paso, Jack rió a carcajadas

- ¿Por qué tan hostil, su alteza? - dijo en tono de burla, pero rápidamente se dió cuenta que no era el momento para bromear - ¿Sucede algo? - preguntó ahora dejando la risa de lado, la expresión de Elsa no era de estar disfrutando una pequeña broma

- No es momento de bromas - respondió

- Estás muy molesta solo por algo de compañía - dijo buscando calmar la molestia de la otra, pero solo surtió el efecto contrario

- Puedo hacer esto sola - dijo Elsa, ya incluso había olvidado el porqué se quería alejar de Jack, ahora solo le molestaba que la contra dijeran - ¿Por qué tanto interés por acompañarme? - preguntó sin cuidado, motivada por la charla previa con Mérida

- ¿Te molesta? - tanteó, en su rostro se veía la mueca que había nacido después de esas palabras, Elsa suspiró culpable

- No me molesta, solo me intriga - respondió - la verdad es que me agrada tu compañía - agregó al notar que la expresión del otro no cambiaba

- Y a mi me agradas tu - dijo Jack sin pensarlo, sin cambiar de expresión, no como una burla o un comentario cualquiera, lo decía enserio

Elsa había quedado pasmada, sus ojos se desviaron de los azules intensos de Jack, buscando algo más que tomar atención, pero solo estaba el basto océano, volvió su mirada a este sintiendo como sus mejillas se sonrojaban, el calor le abrumaba, había quedado descubierta.

- ¿Qué? - preguntó con voz queda, rogando haber escuchado mal las palabras - ¿Te agrado? - preguntó ahora, aún incredula

- Me agradas, lo hiciste durante todos estos años - respondió Jack, estaba tan serio que Elsa no podía pensar en nada más que una confesión

Pero ¿Lo era?

Elsa podía sentir su corazón latir deprisa, con tanta fuerza que temía lo podían escuchar, su mente estaba a la par de su pecho, incapaz de pensar en nada más que él vaiben de los latidos de su corazón.

- ¿Por qué? - preguntó, genuinamente interesada en la respuesta e incapaz de darle ella misma un significado antes de preguntar

¿Alguien siquiera podía interesarse realmente en ella?

Los únicos precedentes eran Pitch y Hans, por qué aunque el principe infame no le había dicho ni intentado nada, Elsa había visto en las memorias congeladas lo que este le decía a Anna antes de traicionarla; tan solo la querían por beneficios.

Si no eran el reino, eran sus poderes.

De todas formas ¿A quién le agradaría la reina de las nieves?

Pero ahí estaba Jack

- ¿Por qué? - repitió tan incrédulo como divertido, pasó las manos por sus cabellos en un gesto nervioso, desordenado algunos mechones con el acto antes de decir algo más - ¿No está claro? - le sonrió nervioso y avergonzado de sus propias palabras - me gustas, Elsa

Y eso fue todo, Elsa no pudo pensar más.

- ¿Te gusto? ¿Yo? No, debes estar equivocado - respondió con protocolaridad, como si estuviese rechazando a alguien en algún baile - no puede ser

Jack rió, tan solo rió, no estaba seguro si por los nervios que le calcomían o por la respuesta de Elsa, que ya había imaginado que así sería, aunque eso no le quitaba el gusto amargo de la decepción, quizás también reía por eso.

- ¿Por qué no puede ser? - le preguntó apoyándose en su cayado, decidido a seguir el juego de Elsa hasta convencerla de sus palabras - me gustas - repitió ante el gesto contrariado de la platinada

- ¿Te gusto? - negó nuevamente Elsa, su voz salía con la misma monotonía que siempre, pero sus gestos y su rostros la delataban con facilidad, estaba demasiado avergonzada - no puedes gustar de alguien que acab... - se interrumpió corrigiendose rápidamente - que apenas conoces

- ¿Qué apenas conozco? - negó con una sonrisa - te conozco hace bastante tiempo - le recordó

- Solo fueron unos meses, no es suficiente - refutó

- El tiempo seguía pasando mientras tú estabas como una paleta helada - bromeó - la gente habla, y después de lo de Pitch no pudieron parar de hacerlo... - respondió ahora dejando algo de las bromas de lado, acortando un poco más la distancia entre ellos - Te quieren mucho en Arendelle, tu familia te ama, Elsa, eres incre...

- No, no lo digas - lo detuvo la platinada, tomando nuevamente algo de distancia - tu, solo... Lo que dicen de mi no es quien soy, tu mismo me lo has dicho - argumentó, pero Jack solo negó sin despegar su mirada de ella

- Solo reafirmó lo que ya había visto en ti - pero la seguridad de Jack solo ponía más nerviosa a Elsa, quien a falta de algún escondite no hizo mas que girar sobre sus talones

- Podrías ir al polo tu solo, por favor - le pidió en un ruego

Jack tan solo guardó silencio antes de decir nada, porque aunque se viera muy decidido y seguro de su mismo, la verdad es que estaba tan aterrado como la platinada, incluso más que ella.

- ¿Estás molesta? - Elsa negó rápidamente con la cabeza antes de decir lo mismo en palabras

- No

- ¿Estarás bien aquí sola? - preguntó preocupado

- Si - respondió en el mismo tono

- ¿Segura?

- No existe sitio más seguro que este - respondió automáticamente, aún muy abrumada por sus propias emociones

- Es curioso que lo digas considerando como acabaron las cosas aquí hace unos años - respondió burlón, buscando algo de refugio en su humor, aunque parecía no ser suficiente

- Y a pesar de todo aquí estoy - respondió rápidamente - estaré bien Jack, ve sin cuidado - pidió por última vez, aún incapaz de darle frente

- ¿Segura?

- Jack...

- Bien, me voy - anunció ante la súplica de la platinada, pero no era capaz de irse, no en realidad

Jack anhelaba alguna respuesta, algo más que el quiebre de conversación que llevaban ahora, asique solo guardó silencio, observando los cabellos de Elsa ondear con la brisa del viento. Entonces fue que la rubia volteo para verlo marchar, no imaginó que realmente le hiciera caso, Jack no solía hacerlo, pero también deseaba que realmente está vez no lo hiciera.

- ¿Sigues aquí? - dijo al verlo aún de pie con una media sonrisa

- No te hagas la sorprendida, estás feliz de verme - se burló, a lo que Elsa boqueó buscando alguna palabra coherente para responder, pero en su cabeza solo danzaban las anteriores palabras del guardian

"me gustas, Elsa"

Asique Elsa nuevamente había sentido un fuerte calor en el rostro y un revoloteo inquieto en el estómago, de su boca un murmullo inteligible salió antes de lanzar hacia Jack algo de sus poderes para que este por fin se fuera, pudo escuchar al guardian quejarse algo antes de por fin emprender vuelo, dandole por fin a la reina de las nieves algo de privacidad y calma para ordenar lo que ella misma sentía.

Pero ya había pasado un buen rato desde que Jack se había ido y Elsa no había podido parar de pensar en él, ni siquiera por un momento. Ya había intentado cientos de cosas para distraerse, ya había buscado por las memorias del Ahtohallan y fuera de una habitual rutina de sueño o excesos de vinos antes de dormir, no habían indicios para que el rey, los príncipes o cualquiera fuese atacado por las pesadillas, no habían rastros de ellas, no a simple vista por lo menos. Pero cada vez que Elsa quería tomar atención de las memorias era que escuchaba una vez más las palabras de Jack, manifestado en otro recuerdo helado, persiguiendola por el glaciar, por lo que deshizo todas las memorias con un chasquido, dejando la escarcha disiparse por el ambiente, admirando lo clara que era la magia del Ahtohallan.

No como la suya

Porque además de Jack, eso era lo otro que tenía para pensar, el miedo, porque ahora Elsa entendía que era aquello.

La platinada se acercó a la abertura de la grieta, adentrándose por el escuálido pasillo hasta el borde del abismo, su aliento salía como pequeñas partículas condensadas por el frío exterior, no pensaba lanzarse, solo quería admirar, admirar donde estuvo tanto tiempo congelada, Elsa sabía que entre más fuerte la verdad, más profunda estaba, más pura era.

Levantó su mano concentrando su magia en esta, un tenue brillo celeste la cubrió, luego sus poderes se materializaron en una simple esfera de cristal, no estaba pulida y sus bordes eran irregulares, pero a Elsa solo le interesaba su interior.

La oscuridad en su centro.

Jack voló hacía el polo tan rápido como un cometa, en parte porque deseaba volver de inmediato con Elsa y por otra parte para no pensar en la locura que había hecho.

¿Pero en qué diablos estaba pensando?

No, no lo había hecho.

Eso era seguro.

Jack se había pasado la noche entera hablando con Hiccup, por un lado el vikingo lo molestaba por encontrarlo en una posición tan comprometedora con la guardiana, por otra parte Jack lo molestaba por estar ahí esperando a Mérida, pero entre broma y broma la charla se habia tornado algo seria.

Hiccup ya sabía lo que debía hacer y se lo hizo saber al guardian, era su amigo después de todo, y Jack viéndose atrapado en no saber que decir decidió hablar de Elsa.

Pero que mala idea había sido.

Por qué desde la tan sola mención de la guardiana es que Hiccup no puro parar de hablar, que la espera era necesaria, que no podía seguir tan infantilmente jugando a su alrededor si esperaba que algo más sucediera, pero Jack no podía tomar todo aquello en serio, no al saber como es que Hiccup estaba con su propia vida amorosa, por lo que solo escucho sin decir nada, de todas formas él era el que menos sabia del tema y juzgando como había llevado las cosas hace unas horas no le sentaba mal escuchar a alguien más.

Pero fue en la mañana en que todo había tomado forma.

Después de que Hiccup se fuera junto a los demás jinetes en busca de su esposa, fue que Eugene empezó a hablar, aprovechando la ausencia del vikingo y el interés de las otras por la princesa de Dunbroch, tomó a Jack por sorpresa borbandeandolo con preguntas sobre la noche anterior, al parecer Hiccup no habia sido del todo discreto.

Y Eugene tenía otra visión, una bastante más atrevida para el gusto de Jack, pero qué iba a saber él, no tenía experiencia en nada, quizás solo con hada.

Pero eso no contaba.

Asique eso había sido todo, Jack salió junto a Elsa mientras Eugene lo animaba a las espaldas de estas, lo que solo ponía más nervioso al guardian.

Y después todo había sido una locura

Jack aún no podía creer lo que le había dicho a Elsa en el glaciar, ¿Cómo es que podía mirarla ahora a los ojos? Quizás no era tan mala idea pausar el paso, aunque ya estaba en el taller de Santa esquivando a varias criaturas que ya habían empezado temprano con su trabajo.

- ¿Qué haces aquí? - preguntó Norte a sus espaldas, Jack volteo para verlo asomado en el umbral de su oficina

- ¡Norte, apareciste! - exclamó Jack con una sonrisa al verlo - ¿Dónde estabas?

- ¿Cómo que dónde estaba? - preguntó el mayor frunciendo el ceño - He estado aquí muchacho, todo el tiempo - agregó mientras bebía un sorbo de su tazón

- No hace unas horas, pillín - dijo ahora Jack con una sonrisa socarrona - ¿Andabas de parranda?

- No sé de qué hablas, Jacky, he estado aquí toda la noche - dijo abarcando hacia dentro de su oficina

Norte llevaba en sus manos una taza de café humeante, sus ropas eran las mismas que solía usar cuando andaba por el taller y su cabello parecían descansar en el chongo que siempre utilizaba cuando quería trabajar, si no fuera por la taza de café, Jack hubiese creído en sus palabras.

- Vamos, dime, ¿Es una pequeña conquista? No le diré a nadie - indagó curioso

- ¿Qué te trae por aquí, Jack? - preguntó Norte cambiando el tema, volviendo al interior de su taller

- Creemos que Pitch ha vuelto a sus andanzas - recordó Jack en voz alta, siguiendo a Norte hasta dentro

- ¿Creemos? - inquirió norte con curiosidad mientras tomaba asiento tras su escritorio

- Elsa también lo piensa

- Ya veo, - dijo acariciando su barba - ¿Y dónde está ella? - preguntó con tranquilidad, en cambio Jack estaba todo menos tranquilo

¿Qué podía decir? ¿Que la había expantado con sus sentimientos o que se había negado a volar junto a él hacia el polo después de eso? Ni una opción sonaba mejor que la otra, menos si tenía que decirlo en voz alta, era patético.

- Está en el Ahtohallan, quería ver si podía encontrar algo en las memorias - dijo al fin

- Entonces no están seguro ¿Porqué creen que volvió? - preguntó ahora

- Parte de la familia real y parte del pueblo de Dunbroch está sumida en una especie de sueño, igual al que usaba Pitch años atrás - reveló, lo que provocó la reaccion de Norte

- ¡Pero por qué no comenzaste por ahí! - exclamó con seriedad poniéndose en pie - ¿En qué estabas pensando? - preguntó ahora con retórica antes de salir al salón para llamar a los demás

De todas formas Jack no pensaba responder.