INUYASHA NO ME PERTENECE. ESTE FANFIC ESTÁ ESCRITO SIN FINES DE LUCRO.


EL ARGUMENTO DE ESTA HISTORIA ESTÁ BASADO EN LA SERIE KOREANA "I NEED ROMANCE", CUYOS DERECHOS PERTENECEN A TVN. SIN EMBARGO, LA ADAPTACIÓN DE ESTA OBRA NO ESTA BASADA EN EL GUIÓN, SINO EN EL ARGUMENTO Y CADA PALABRA ES ESCRITA POR MÍ.


NOTA DE LA AUTORA:

¡CHICAS Y CHICOS! Perdónenme, de verdad no he tenido tiempo ni inspiración para escribir. Tenía este trozo escrito desde hace tiempo pero no había podido terminarlo, así que subo un pequeño especial para redimirme por la espera T.T Perdónenme! Intentaré escribir un capítulo más largo otro día. :c

Muchas gracias a todos los que siempre me dejan reviews y a los que se han integrado últimamente al fic. ¡Estoy muy agradecida! Aunque también crece mi culpa por no poder actualizar. u.u

Le dedico, en especial, este pequeño corto a Cecil Pierce, la más genial y entretenida ficker del mundo. ¡Léanla!

Besitos!


"No sabían exactamente cuando habían empezado a verse como hombre y mujer, lo cierto era que a los dieciocho ya estaban profundamente enamorados. En doce años de noviazgo habían terminado cinco veces y regresado sólo cuatro. Hacía tres años que vivir con Sesshomaru Taisho, sin ser una pareja, era una verdadera tortura. ¡Kagome Higurashi necesitaba DESESPERADAMENTE un romance con otro hombre!"

¡NECESITO UN ROMANCE!

Claudia Gazziero

CAPÍTULO 17

I

De la noche a la mañana, y sin ninguna consideración aparente, Kagome Higurashi comenzó un nuevo amor, y con él, recuperó una serie de actitudes y hábitos que no había puesto en práctica desde la adolescencia. Así era, ella se había enamorado de ese muchacho de la cafetería con toda la fuerza que su corazón insistía en contener… y él se había convertido al fin en su ex oficial.

Sesshomaru la observó a escondidas desde el umbral de la puerta. ¿Cómo podía ser que llevara más de cinco minutos limpiando la fotografía de Inuyasha Takahashi? ¿Por qué la había enmarcado, en primer lugar? Tampoco era como si llevaran mucho tiempo juntos, apenas unas semanas. Pronto se cumpliría un mes desde que estaban saliendo y una semana desde que ella había perdido totalmente la cabeza.

Regresó a la cocina arrastrando los pies y abrió el refrigerador. Miró de reojo a Kagura, quien escribía en un laptop sobre la mesa, y refunfuñó. A veces, solo a veces, le incomodaba tener a esa chica en casa, sobretodo por los sentimientos que ella había declarado tener hacia él; sin embargo, el proyecto en el que estaban trabajando era más importante. Él era un profesional, no podía dejarse abatir por problemas de amores que jamás serían correspondidos. De hecho, los mal amores siempre habían sido su especialidad.

—¿Has visto el jugo natural? —Se volteó para preguntarle a la chica.

—No, debiste haberlo dejado en otro lado —respondió ella de mala gana.

—No lo creo, siempre lo dejo aquí…

Kagura exhaló molesta. —Siempre lo dejas en el refrigerador y yo no lo he tomado. Todo el mundo sabe que no debe sacar tu jugo favorito.

El peliplata se plantó al lado de la mesa. —Qué extraño, estoy seguro de que estaba ahí ayer.

A solo unas cuadras de ahí, Kagome se sentaba en la mesa para almorzar junto a su flamante, súperguapo y gentil nuevo novio, Inuyasha.

¿No es delicioso? Es jugo orgánico importado, el mejor zumo que puedes beber —celebró—. Puse dos botellas en el refrigerador, bébelo cuando quieras café, creo que ingieres demasiada cafeína.

Puede ser —sonrió él—. Gracias, lo intentaré.

¡Salud entonces! —Alzó el vaso y celebró, también con una sonrisa.

¡Salud!

—¿¡Dónde están las aspirinas, por Dios?! —rugió Sesshomaru al borde de las lágrimas. Se suponía que estaban en el botiquín y que había decenas, pero, por alguna razón, todas habían desaparecido. No estaban en el desván, en su habitación, en la habitación de Kagome ni en la cocina. ¿Qué demonios se habían hecho?

—¿Buscas algo, Sessh? —irrumpió Kagura en el cuarto, intrigada al ver los cajones revueltos por todos lados.

—No lo sé, creo que perdí los medicamentos…

Kagome, en la casa del ambarino más agradable y bienaventurado de todos, rio malévolamente.

Deberías tomar estos remedios cuando tengas jaqueca.

Inuyasha los recibió de buena gana. —No tengo tantas jaquecas, Kag.

Pero la tendrás, ¿recuerdas que eres mi novio? Eso puede provocar muchos dolores de cabeza… —bromeó.

El joven alzó una ceja. —Prefiero que me golpees, sinceramente. Si estás molesta conmigo solo golpéame. Lo entenderé más rápido.

Okay, te golpearé.

Golpéame despacio.

Te golpearé en tus gónadas.

Sesshomaru se sentó en la cama desconcertado. Él y Kagura habían concertado ver la adaptación de un film romántico clásico para encontrar referencias para una escena de primer beso, pero esta había desaparecido totalmente de su colección.

—La vi hace unos días, ¿cómo pudo haber desaparecido?

—Creo que te está dando alzheimer, es natural a tu edad… —dijo su coescritora mordazmente, ya harta de que ese día hubiera fracasado en lo absoluto.

Mientras tanto, Kagome sentía que su corazón se regocijaba de alegría y ternura, tal y como lo había hecho la primera vez que había visto ese largometraje.

¡Dios, es tan romántico!

Me gusta lo romántico, pero esto es demasiado —dudó el ambarino—, es como si hubiera sido escrita por Cupido.

¡Hey, cupido es un gran escritor! —Se acomodó a su lado—. Es él quien escribe nuestra historia ahora, justo ahora… en este momento —murmuró al tiempo que comenzaba a besarlo desde el lóbulo hasta el cuello.

Cupido es algo… intenso —se atragantó Inuyasha—. Creo que está muy avanzado para mí. Soy tan inocente…

Inocente…, claro —rio Kagome.

—No recibí la entrega, ¿podría confirmar una vez más si fue enviada? —masculló Sesshomaru Taisho al teléfono—. No, no ha llegado ningún paquete, es imposible que tengan mi firma en esa planilla. No, yo no he firmado nada… debe ser un error.

¡Ta daaaaa! —chilló Kagome mientras abría un pequeño paquete—. ¿Te gustan?

Inuyasha tomó ambos pares de zapatillas y los miró con curiosidad. —Están geniales, pero… ¿por qué? ¿Quieres ir a correr?

Me encantaría —se sonrojó la azabache—. Además, debo mantener este cuerpo. Ya sabes que tengo más de treinta años, en cualquier momento esto comienza a desmoronarse —rio.

—¿Cómo que una señorita muy simpática? —rugió Sesshomaru, aún al teléfono—. ¿Qué hizo qué…? Si el paquete era para mí, ¿por qué demonios se lo entregaron a otra persona? No puede ser… está bien… haré la denuncia pertinente. Gracias, adiós. —Colgó de mala gana.

Así, como si el romance se hubiera apoderado de su vida, ella desapareció… y lo hizo llevándose todos los objetos valiosos del peliplata consigo. Ella se preocupaba por su nuevo amor, quería complacerlo, disfrutarlo y celebrarlo. Quería darle todo y hacer con él las cosas que había dejado de hacer con su ex. Ella estaba viviendo una nueva historia en la que él no estaba invitado.

Refunfuñó, al tiempo que intentaba ordenar su largo y lacio cabello plateado. ¿Por qué Kagome hacía eso? Era como si intentara burlarse de él y restregarle en la cara que estaba siendo feliz con otra persona, alguien mucho más idóneo para su triste y dañado corazón.

Alguien que, sencillamente, no era él.

Bien.

CONTINUARÁ…


Publicación: 19/08/2014

Corrección 1: 19/08/2014