¡Felicidades!, oficialmente estás dentro chico —dice un león formal, dejando de lado su pipa y extendiéndole los papeles de inscripción y aceptación, firmados y sellados — este instituto será perfecto para su hijo y eso no se lo digo a cualquiera — los padres ven con una sonrisa aprobatoria a su hijo, éste solo veía la mesa, mientras vociferaban felicitaciones; su vista estaba puesta en el cartel de Director General que estaba al frente

"Debo portarme bien, carajo, a cuantos de aquí no les patee el culo cuando vivíamos en el sector 8" — tenía ganas de morderse las garras — "Espero que nadie me reconozca fácilmente. Con suerte tendrán miedo de hablar "

Po. — llama su madre — discúlpelo, está nervioso. Tiene un tiempo de no… relacionarse bien con las personas.

Señora, si de algo nos enorgullecemos en esta institución es de no juzgar a ningún chico; lo que ellos hacen es parte de su recorrido junto al nuestro — el león se levanta y le extiende la mano a Po, el la toma y se saludan —confío en que no nos dará problema señorito Hammerfield

No señor, así será, señor…

Perfecto, ¿ve?, no tiene de que preocuparse… ahora, si nos esperan fuera de la oficina, les estaremos agradecidos — le dice a los padres

¿Por qué? — pregunta el padre levantándose. El león mantiene la compostura, aunque si le intimidó un poco.

Entiendo que son unos padres jóvenes y que la protección es sinónimo de estar con quienes importan, pero, en lo personal, cada alumno nuevo que ingresa… en desfechas, debo sentarme a darle advertencias y conocerle mejor, debe hacer algunas cosas solo.

Está bien papá — dijo volteándolos a ver

Ambos padres salieron y el león volvió a sentarse, tomó su pipa y fumó, abriendo las persianas. Po guardaba silencio.

Señor Hammerfield. Dígame, ¿Por qué desea usted estar en esta institución? — fuma.

Por que es una, sino la última opción de estar en una… — dijo viendo el cartel. El león sonríe

¿Ha escuchado antes de este lugar?, su historia, el legado y bajo que visión se ha sostenido

No. No recuerdo… lo leí rápidamente en uno de esos folletos de la recepción, creo que era algo sobre libertad para el estudiante. — el león se inclina

Yo le conozco señor Hammerfield — le dijo acercando el rostro, con ojos bien abiertos sin parpadeo, cosa que intimidó al panda. Susurra — he pasado por alto cada queja de, "un panda me golpeó ", cada bravucón apalizado por usted, le conozco también, se donde vive — levanta unos papeles con la garra — donde vivió… y le diré que no toleraré su comportamiento bajo estos modestos techos, ¿eso está entendido? — Po asiente, serio sin verle directo a los ojos. El león vuelve a sentarse.

¿Qué gana con aceptarme entonces?, no puedo prometer qué seré mejor de lo que ya espera de mí. — dice con recelo, el león chasquea tras escuchar eso.

Su ignorancia es palpable, estimado — se levanta, y va a un armario y busca algo entre ellos — le e preguntado al principio que sabía de este lugar por una razón. Dígame, ¿Tiene idea de cuando fue la última vez que un Hammerfield pisó esta institución? — Po se extraña por la pregunta, mira al león, este saca del armario un cuadro, cual sopla por el polvo y lo coloca frente al panda. Po lo alcanza a ver, leyendo algo escrito en el, abre bien los ojos y comprende — Definitivamente no es por las cosas que ha hecho o sus calificaciones, o siquiera sus padres, que ambos se negaron a poner un apellido hasta su segunda venida a este lugar, claro. Sino porque el precio de la historia es incalculable, como te has dado cuenta, simplemente eres un hito para nosotros, algo raro… único, especial. Ahora depende de usted tomar las decisiones, seguir siendo un… Hammerfield o cambiar para ser… algo mejor, Humm — llevó su garra a su mentón con un tono desaprobatorio. Po entendía, seguir o cambiar, ¿ser bueno o malo?, rondó su cabeza

"¿qué es bueno y que es malo para mi y mi familia? " — sus pensamientos empezaron a ver a su madre y su padre, inundando sus ojos con las ganas de derramar lágrimas

Hasta que por su mente cruzaron los recuerdos de las historias de su familia, una tras otra, hasta la de sus padres y solo pensó en ellos… viendo a ese león sentía el gran insulto que eran sus palabras… porque los suyos eran aún más grandes que estas.

Bien… no causaré problemas… — dijo limpiando el cuadro con su mano — si usted no se mete en lo que no le importa — dijo frunciendo el cejo.

¡Garra!, ¡eso! , como todo un Hammerfield — el león se la acercó al decir eso, seguido vuelve a su escritorio y presiona un botón acercando su boca al micrófono…

Un día normal de instituto en horas de receso, leyendo un libro bajo la sombrilla de una de las mesas del lugar y con un juguito en su boca… es interrumpida por la bandeja de su amiga, la hiena.

Entonces, no se que pasó — se agarraba con ambas manos la cabeza, sentándose en la misma banca frente a la tigresa — me dolía la cabeza horrores, como si me hubieran dado con un palo… — la felina la voltea a ver.

A eso se le llama resaca… y no debiste haber hecho eso.

Te juro que solo probé un poco, es todo — dijo bebiendo agua — ¿es por eso que no nos acompañaste, verdad? — Tigresa la mira por el rabillo del ojo, sorbiendo su jugo

Quizá… pero también por otra cosa… — la hiena no dejaba de beber agua y empezando a comer con hambre voraz — ¿y si abusaron de ti? — dijo centrada en su libro a lo cual la hiena para

¿¡Que?!, ¿¡Tu crees?! — exclamó, incluso atorándose

Dices que te quedaste dormida después de un trago de quien sabe qué, yo que tu tomo nota y empiezo a pensar lo peor

No puede ser, mi novio es un pan de cielo, tu sabes que lo es, nunca haría eso a menos que yo se lo dijera — dijo recuperándose

Y aunque así fuera, ¿no habían más chicos ahí?, Karia has dicho "Habían tantos chicos que parecía sábado de fútbol"

¡Aaahh, no me hagas esto! — dijo quejándose esta — ¡Uaaa y habían como ocho hienas!, ¡Tigresaaa!, ¿Qué hago? — la felina arruga la cara escuchando sus lloriqueos

Yo que sé, no soy ginecóloga.

Que mala amiga eres, ayer me abandonaste en esa situación, me mentiste, ¿sabes cuantas excusas di para encubrirte?, maldita gata mentirosa — dijo golpeando su hombro, con intenciones claras. Tigresa sonriendo palpa su cabeza — eres terrible, dando ánimos…

De todas formas no me tomas enserio — dijo sonriente, tomando una de las empanadas qué traía ella en su bandeja

Ambas empezaron a comer, miraban a los equipos de baseball jugar y los demás estudiantes ir y venir. Su banca estaba arriba de la cancha y delante de la cafetería. Tigresa desajustó su corbata, pues no tenía puesto su traje

¿No iras a ver a Toc, cierto? — dijo sin dejar de ver a su chico correr a lo lejos — lo de enviarle esa foto… lo decía en broma. Se que pasó algo…

Creo que terminaré con él. Abusa de mi confianza — dijo terminando de comer

Si.

¿Hum?

Nada, nada. ¿Y si le das una oportunidad?, digo, seas menos tu… los chicos quieren experimentar y eres un poco cerrada, ¿sabes?

¿Insinúas algo, hiena tonta? — dijo viéndola de reojo. Ve como la hiena suspira

Así se te escaparan todos.

Cariño, yo soy la red, la araña y yo decido, cuando devoro mi presa o cuando… soltarla. — dijo con tono altanero.

Ay veces que eres insoportable, un día alguien te va patear el culo por bocona, eso o el corazón… mojigata — dijo con fastidio limpiando su robusta dentadura con la garra

Yo no soy… — dijo frunciendo el cejo — ah, está bien, le daré una oportunidad a Toc, y solo será una gracias a ti — dijo sonriendo, pensando en es tigre, la felina esperaba la típica reacción de alivio o alegría, pero no la obtuvo. En su lugar la hiena estaba apoyada en la mesa, su mentón en esta, viendo al frente —¿escuchaste lo que dije?

Ah, si, si… Me alegro que lo hagas — Tigresa la ve, parecía estar preocupada, pensativa.

Era chiste lo de la araña… yo intentaba sonar graciosa — la hiena se levanta y niega con las manos

No, si, eso fue muy gracioso jaja — de repente las bocinas del instituto suenan

Señorita Own, por favor preséntese a mi oficina. Gracias

Tigresa tira las orejas hacia abajo junto a su semblante, cerrando su libro

No lo digas. — dice Tigresa. La bocina volvió a decir lo mismo

La hiena se levanta y empuja a la felina para que se levante.

¡Pero vamos, apura gatita bigotes!, ¡nuestro planeta te necesita!, ¡JAJAJA! — se burla de ella, empujándola y tirándole su traje

Seguiremos hablando de esto Karia… más tarde. — la hiena se despide moviendo los dedos y con una sonrisa dental, qué fue apagando a medida ella se perdía a la distancia.

Tigresa fue a su salón y arregló algunas cosas en su escritorio, tomando su bolso. Poniéndose su traje y ajustando su corbata, escuchó más al frente del salón algunas risas, paró por ello, pensando en una respuesta inteligente a sus burlas, pero le restó importancia y salió. Subió piso tras piso, subiendo las escaleras, hasta llegar al quinto y último donde por lo general estaban ubicadas las oficinas. Se acercó a la recepción, una antílope de edad que leía le señala con el pulgar el pasillo a su derecha. No había mucho más que ver, era un pasillo largo hasta la oficina, tocó y se escucha un "¡Pase!"

Al entrar lo primero que nota es a los dos pandas sentados, firmando unos papeles y el león sentado en su silla

Buenas tardes… — enseguida notó al tercer panda en el sofá al lado, bajo la ventana con persianas, abrió bien los ojos y rápido desvío la mirada, para cerrar la puerta — ¿me buscaba señor Bondless? — el león se pone de pie y camina hacia ella alzando sus brazos con gran sonrisa, Tigresa esquiva la ceniza qué cae de su pipa. Ambos pandas voltean a ver a la felina

Ella es Tigresa Own, es la estudiante más aplicada, la mejor de las mejores, puntuación perfecta en los exámenes de admisión y por supuesto, la máximo representante de los estudiantes en esta institución — Tigresa sonríe y hace un pequeño gesto en forma de reverencia

Mucho gusto señorita — dice el panda mayor

Ellos son el señor Lee y la doctora Ming y él… es Po — todos voltearon a verle. Po se le quedó viendo unos segundos en silencio, y exhala, cruzándose de brazos

Buenas tardes… — dijo con cierta desesperación por salir

Tigresa, te encargarás de enseñarle las instalaciones, un poco del reglamento y llevarlo al sastre para que le tomen medidas para su traje… no puede vestir así… en esta institución — se refiere a su sudadera gris con blanco con gorro de peluche alrededor y pantalones negros.

Si señor. — responde la felina, evitando verlo

Po tendrá que pasar estas últimas horas del día, reconociendo el lugar, servirá como inducción — dice a sus padres a la vez que le da una carpeta a la felina — para que se incorpore a sus clases lo más rápido posible.

Comprendemos… y esta bien. Po pasaremos a recogerte a la hora de salida — la panda mira los papeles, cerciorándose de la hora — cerca de las cinco. ¿Te parece bien?

No, no me parece… iré solo a casa — su respuesta sorprendió a todos en la oficina; incluida a Tigresa quien volteó a ver a león.

Po, respeta más a tus padres… debes — esa palabra hizo sostener la respiración a la felina — cambiar esa actitud.

Mis padres me respetan y yo mucho más a ellos. Así que si digo que volveré solo a casa, es porque volveré sólo a casa… — eso hizo soltar el aire a la felina; ambos panda suspiran, pero el padre sonríe y se dirige al león.

Bueno ya lo escuchó, una mente joven y llena de energía. Criamos a un buen hijo, y cada día da fe de ello. ¿No, Po?

Claro que si pa. Regresaré, me gustaría aprender el camino, como siempre… — Tigresa miraba como se hablaban entre ellos, pasando a revisar los papeles en su expediente. Cada dato que leía era casi que confirmado con su actitud

Pero yo quería celebrarlo, ustedes dos se ponen del mismo lado para arruinar mis planes — dice la señora Ming. El león la pica con el codo, con una sonrisa, indicándole qué vea mejor. Tigresa ve como los pandas lo abrazan dejando la carita de Po en medio — regresa pronto y no te desvíes, recuerda que aún sanas esa picadura de mosquito.

El león pasa a la salida a despedirlos y cerrando la puerta, se sienta, enciende su pipa. Po abre las persianas, cegando un poco a ambos

Caraj… Po cierra

No respiro con tanto humo — Tigresa se sorprende por el tono con que le habla al director

Has lo que quieras — sigue fumando — siéntate Tigresa. — Ella no le quitaba el ojo de encima, abrió la ventana un poco, para sacar la cabeza — Po, aquí… atención, por favor, ambos — el panda hace caso y se relaja, Tigresa sostiene la carpeta, para poner atención — Tigresa, escucha Po ha sido un chico problemático de muchas formas y él enserio quiere cambiar su actitud y mejorar, como persona y sus calificaciones, por supuesto. No te pido que seas su tutora, ya te he pedido ese favor… bah, no se cuantas veces

Ocho señor… — responde con sus semblante serio, echa un vistazo rápido al panda. Vuelve.

Lo que quiero es que le muestres todo, que lo trates bien, no lo insultes y tampoco lo abandones… — Tigresa rueda los ojos

Yo nunca he hecho esas cosas… bueno, la niña aquella solo se me perdió, pero la encontramos rápido — escucha como el panda ríe a lo bajo, lo cual hace sacarle una sonrisa a ella

Hablo enserio, es necesario que aprenda a ser… — le susurra — más como tú.

Tigresa se queda pensativa, más como ella… la sola idea, no le gustaba.

"Nadie podría ser como yo" — le dirigió una mirada seria al león — Debería evaluar más a… Po — dice con cierto recelo, volteando a verle. Po alza una ceja, aun cruzado de brazos — Ya que noto que eres un tipo que hace las cosas por su cuenta, no necesitaras…

Que me des el recorrido, entendido… —responde rápidamente quitándole las palabras de la boca a la felina. Seguido se levanta y abre la puerta, para salir

Tutorías, iba a decir tutorías… ¿qué le pasa?

Ahora es tu problema, has lo que te dije, Own — Tigresa toma su maletín, la carpeta y sale tras él. Ve como llega al final del pasillo, haciendo que ella se apresure, pero al dar la vuelta a la esquina choca con él, quien estaba parado frente al ascensor. Po la ve de cabeza a pies — Espera…

¿Ahora cambias de opinión, graciosita? — presiona el botón del ascensor

El ascensor no es para estudiantes, es parte del reglamento — suena la llegada del ascensor, abriéndose las puertas. Tigresa respira hondo, evitando mal sonar alguna palabra, Po estaba por entrar, pero ella lo toma del brazo para evitarlo, pero fue inútil, bastó un simple tirón de el para zafarse. Él entra y Tigresa se interpone entre las puertas, para evitar que baje — No puedes — Po presiona el botón número uno, restándole importancia; la felina extiende los brazos para evitar que se cierre — ¿Eres idiota o que? — Po frunce el cejo y sin aviso la toma del traje y tira de ella para que entre igual, el ascensor se cierra — Pero que im….

Ahora somos dos idiotas, en el mismo ascensor prohibido — dice él burlón

Esto es una sanción directa e incumplimiento arbitrario de las reglas, ¿es que acaso quieres…? — nota su expresión, era enfado, apretaba el botón uno, una y otra vez. Cada clic en el botón le hacia recordar el sonido de un viejo y desagradable reloj. Se tranquilizó, poniendo la mano encima de su brazo para que parara

¿Quién se cree ese idiota que es? — con algo de brusquedad se suelta de su agarre y el ascensor empezó a bajar, un par de segundos bastó para verse ambos en el espejo de dicho ascensor; él serio viéndola por el reflejo y ella con los ojos bien abiertos, sosteniendo los papeles y su bolso, incrédula y viendo a la distancia.

Se vuelven a abrir las puertas, ella sólo sacude y saca la cabeza para verificar que nadie estaba viendo, el panda solo salió con la manos en su sudadera, Tigresa hace lo mismo; se detuvo a observarlo por un momento, él miraba hacia afuera.

"Con que esas tenemos" — fruncido el cejo escucha su voz

No hace falta que estés como perrito de compañía atrás de mi — se le acercó al verla distraída. Esta se centra y respira hondo, enderezando su postura y arreglando mejor sus vestimentas y volviendo a su usual, más serio semblante puso un paso hacia adelante.

Veo que no, pero es parte de mi pequeño trabajo en este instituto — pasa de largo de él — y no finjamos que no nos hemos visto antes, puedo reconocerte, la herida, tu aspecto… muchos más como tu han venido aquí…

¿Más pandas? — interrumpe él — o te refieres a más trofeos para este lugar — Tigresa frunce el cejo de nuevo, metiendo las garras en la correa de su maletín

Los pandas… ¿son tan arrogantes como tu?, ¿o se la pasan todo los días peleando y escupiendo en las caras de los demás? — Po entrecierra los ojos. Y se acerca a ella.

Ah, ya veo… debes ser de esas familias de tigres altaneros y finos — Tigresa retrocede, ladeando la cara pues si le era intimidante — las peleas con tu gente ya son cosas del pasado… no tienes por que abrir la boca para hacerme sentir inferior o querer darme órdenes — aquello resonó en su cabeza e hizo tragar grueso a la felina — no voy a ser una rata que puedas llamar como sea, que me haga ir donde quieras y tampoco que puedas manipular a tu antojo — Tigresa vuelve a tragar grueso y retroceder al punto de estar contra el muro; evitando su mirada viendo hacia abajo. Po al notarlo, respira y se tranquiliza apartándose — solo… estoy enfadado. No me piques las costillas con palabras… — dijo evitando cualquier tipo de contacto con ella.

La felina estaba intimidada en todo sentido, aunque quisiese mantenerse firme, como con otros… algo la hacía retroceder; imaginó cada palabra, cada expresión... Siendo interpretadas por ella, por ello vino a su mente una silueta y fantaseó decirle esas palabras. Respirando de prisa, volteó a verlo, este hacia lo mismo, pero al encontrarse sus miradas desvió la suya. Tenía tantas preguntas que hacerle, pero… también sentía un enorme muro entre ellos.

Escucha… lo siento, ¿si?, tipos como él me sacan de quicio. No quiero cambiar todo, solo aquello que quiero cambiar… — la felina sale de sus pensamientos y lo mira con más detenimiento.

Descuida, creo que me he metido en cosas que no me deberían de importar… — dijo apretando la correa, para después abrir el expediente — so-soy la representante de los estudiantes… me parece bien que quieras cambiar algunas cosas, po-podrías empezar con tus calificaciones, estuviste cerca del promedio… puedes mejorar jeje — Po la ve, estaba algo re traída. Algunos lograron ver su intimidatoria actuación, pasaban rápido de largo.

Algo le pareció raro, al no encontrarse con la reacción que esperaba.

"¿Es la misma chica de aquella vez? " — pensaba viendo su actuar, diferente al como la conoció — "Está actuando como asustadiza o Me volví a pasar… " — le miraba fugazmente ella, mientras su mano temblaba un poco, lo suficiente para no impedirle voltear las páginas —"Aunque la última vez intentó ayudarme… quizá si me pasé esta vez" — aceptaré el recorrido, pero prefiero ir a lugares interesantes…

La felina cierra el expediente y lo ve fijamente. Retirando su mirada cuando chocaba con la suya.

"Bien, puedes con este grandote. Si, apelaré a su sentimiento de culpa, cada bobo bravucón es vulnerable cuando sabe que ha hecho daño. " — Esta bien… no hay… muchos lugares interesantes en un instituto — dijo agarrando con ambas manos la correa de su maletín, empezando a caminar. Le indica que lo siga con la mano; el panda arregla sus ropas y la sigue un metro atrás.

Salieron; habían muchos estudiantes en los pasillos, muchos de ellos se apartaban al ver pasar a Tigresa con un oso de su tamaño atrás.

Hay tres grados, contando con seis secciones cada uno. — explicó parando, hablando en un tono bajo y tembloroso, frente a la puerta y una placa metálica qué indicaba la sección. — Aunque sean pocas es suficiente para aprender con calidad — ella prosiguió y él vio la placa. Comenzó a notar algunas miradas, pasillo tras pasillo, vereda tras vereda y de un anexo a otro — esta es la enfermería, la señora Morián no se presentó hoy, pero si gustas podemos venir mañana — dijo temblando un poco bajando la mirada. Algunos alcanzaban a Tigresa para preguntarle si estaba bien, viendo al panda con temor por igual. Esto lo notó el panda, cual se empezó a preocupar, se empezó a incomodar y cada que caminaba guardaba silencio. Intentaba compararla, con la que conoció el día que lo asaltaron, la de hoy más temprano y la de ese momento —"Quizá ese día estaba asustada también "—la cafetería. Lo ideal es que traigas tu almuerzo, pero de no ser así siempre puedes pedir un pequeño plato de comida, del cual no podrás elegir, pero será gratis. — le era difícil de embonar. Habían parado en la cafetería y como los lugares anteriores, habían más personas mirando y cotilleando, Po la miró fijamente y ella solo volteó la mirada.

De repente entre ellos se ponen dos osos pardos entre Tigresa y él. Po los ve metiendo las manos en la sudadera y Tigresa se sorprendió, para mal, buscando al culpable de ello.

¿Estas molestando a la chica esta, blanquito? — lo señala, Po suspira ninguno de los dos dejaba verla

Tu pelo apesta bro, me deja siego el tufo a intolerancia — se tapa la nariz el panda, seguido el oso gruñe, haciendo que la mayoría se aparten y se vayan; justo en ese momento la campana que finaliza la hora de receso suena y Po recibe un golpe en la cara, cual ladeó y tambaleó — jeje UUUH… — El otro oso le da otro golpe mandándolo al piso haciendo que pierda el conocimiento.

¿Estas bien…?, se oía a lo lejos, como un eco, una voz diferente con preocupación. vocifera la que parecía ser Tigresa, siguió diciendo dijo la otra voz se escuchó como empezaron a correr varios.

"¿Pobre diablo?... Arañas… " —se dijo a si mismo divagando mientras ordenaba su mente tras el golpe. Todo le daba vueltas y a su mente venían recuerdos, siluetas, difusas. Permaneció respirando contra el suelo, doliéndole la herida un poco hasta que escucho silencio seguido de unos pasos.

El panda se da la vuelta hasta quedar boca arriba, se llevó la mano a los ojos, abriéndolos le pareció estúpido volver a toparse con un par de bragas negras rodeadas de fino pelo blanco y naranja

¿Y… ya te está pareciendo interesante el recorrido? — dijo con una ancha sonrisa apoyada en su mano, estaba agachada frente a él — creo que debemos dejar de encontrarnos de esta manera. Sonriéndole se tapa con la mano a donde él miraba — vamos, levántate, le has aguantado golpes a un oso más grande que esos dos… — Po le vio al rostro; ella se había levantado para extenderle la mano, cual tomó para sentarse

Algo me decía que aquella niña del paraguas eras tu… — dijo moviendo la quijada — Gracias por confirmarlo…

¿Cuántas tigres tan adorables como yo has conocido? — ella se señala una marca bajo sus ojos, un lunar en el pelo. Po alza una ceja con desagrado, sin saber porque lo hacía — al juzgar por tu trato conmigo, muy pocas imagino — su carácter había cambiado completamente, más parecido al que había conocido con anterioridad. Po se levanta y camina hasta donde ella, la felina se sienta en las gradas — y esos de ahí son los campos deportivos… y hay un gimnasio también — dijo apoyando su cabeza en la mano con desgano. Po se sienta a su lado, separado aún tocándose la quijada

¿Dime, esos imbéciles eran parte de tu plan? — pregunta viéndola — Tigresa exhala de fastidio, echando la cabeza hacia abajo

Esos tontos, lo arruinaron todo… — mira al panda relajarse viendo al cielo, le da una mirada de reojo — no es personal panda, ni nada que ver con algún tipo de… antigua disputa, no, nada que ver. Es más fácil para mí que seas obediente, son menos problemas para mi… — dijo peinando su pelo, con semblante serio viendo al sol del atardecer.

¿Le debes algo a ese tipo?, al león… — dijo el panda también viendo al atardecer, rascando su nuca

Dinero… — responde ella a lo cual Po se sorprende — no es mucho… para un adulto supongo, pero ya sabes… — dice levantando la mano con fastidio echando el rostro abajo.

¿Por qué no lo denuncias? — dice con su cejo fruncido

No, no, no… no. — sonríe — casi no puedo pagar las matrículas, entre gasto y gasto… él me ha apoyado con ello. Así que doy lo mejor que puedo, para pagarlo — hace gesto de porra, para si misma — lidio con abusivos, mis calificaciones sobresalientes, presentaciones, presupuestos, eventos… — mira al panda — amistades… y gastos de mi escueta vida — dijo de forma afable, el panda bajaba el semblante; retirando la mirada de ella. La felina viéndole de reojo, esboza una imperceptible sonrisa, mientras mantenía su quijada en su mano

Es complicado… deberle a alguien — dice viéndole de reojo, ella vuelve a desviar la mirada, pero él sonríe — ah, créeme lo sé. Intentaré dar menos problemas

—¿enserio harías eso por mí? — como arte de magia su semblante serio desaparece y sonríe, juntando sus manos. Cosa que hizo desviar la mirada al panda, borrando la suya.

Si… de todas formas también le debo esto a mis padres — la felina da un aplauso, rectificando su postura

¡Bien, eso quería escuchar! —se levanta triunfante por haberlo conseguido tan rápido, casi que podía marcar un tres en raya con él — no vale amenazarte con nada, pero si te comportas tan… ham… violento… me temo que te echaran de aquí — Po mira sus manos y sigue mirando al atardecer, asiente.

La felina esperando una respuesta; no importa si en contra o a favor, lleva su manos a su cadera. Toma el expediente, buscando más información, Po nota como leía más información

Solo hay algo que me raya la cabeza, chica — dice el panda levantándose y metiendo sus manos en la sudadera, voltea a la felina — ¿Qué fue todo eso de yo siendo el pobre diablo en la telaraña? — escupe a un lado, dejando sin palabra a la felina, quien junta sus manos, cierra los ojos y respira hondo.

¡Era un decir!, solo quería…

Eso que importa, no vuelvas a meterme en esa telaraña, bruja — la felina se retrae al ver su cejo fruncido — cumpliré mi parte del trato, si tu mantienes a todo idiota lejos de mi.

¿Trato…? — dijo descolocada para luego fruncir el cejo

No eres ajena a hacer lo que otros dicen por beneficio, ¿no? — ella gruñe

¿Me estas diciendo que hacer?

Jugaremos tu juego, arañita… eres buena resolviendo problemas, ¿no?, lidiar con idiotas es lo tuyo, así que espero cumplas con hacerlo, lejos de mí…

¡Ja!, ¿Acaso no estás viendo el panorama?, debes, estas obligado, tienes que… mejorar

Y lo haré, pero a tus costas y la de ese idiota en la cima de la torre — señala el edificio — tu parte es solo alejarlos, Hoy he aguantado a dos infelices, mañana… quien sabe si tenga tanta templanza.

¿Esto es por lo que dije de la araña?, ¿es enserio?

Aprende a cerrar el pico entonces, te delatas mucho, arañita —ella frunce el cejo poniendo en su rostro un semblante serio, tenía enfado en su mente.