Descargo de responsabilidad: Fate y sus derivados, no me pertenece, toda su historia y personajes pertenecen a Type moon.
Aclaratoria: Lo que está dentro de un guion es diálogo y lo que está dentro de comillas es un pensamiento o similar.
Reparaciones
Estiré los brazos. Hacía tiempo que no dormía en un futón, se sentía extrañamente nostálgico. Aun así, reconocía que dormir con otra persona seguía siendo igual de incómodo, da igual si se trataba de una cama o de un futón.
Ambas mujeres no se habían despegado de mí, lo cual hacía que moverse fuese complicado, además, el hecho de estar tan juntos aumentaba el calor, lo cual lo hacía más incómodo aún, sin embargo, y, afortunadamente, todavía estábamos en invierno, aunque este pronto llegaría a su final.
—Rouge… —susurré—. Necesito levantarme.
—Cinco minutos más… —murmuró.
—Si no me levanto ahora, no podré empezar a preparar el desayuno, así que cuando despiertes, no estará listo —le susurré.
No pude evitar sonreír al ver como mis palabras tenían el efecto deseado y Rouge comenzaba a soltarme del brazo. Una vez que estuve libre de ella, me giré en la dirección opuesta, allí estaba Mana, quien aparentaba estar dormida.
—Mana, ¿estás dormida? —le pregunté.
Sé que la pregunta podía sonar tonta, pero, considerando que se trataba de esta chica, la cual, según sus propias palabras, no podía dormir, dicha pregunta cobraba mucho más sentido.
—Bueno, supongo que podrías decir que no —me respondió, mientras abría sus ojos, tan azules como el cielo, pero con el brillo de una gema, tal vez… ¿un diamante azul? Eran igual de poco comunes, aunque no por su color, así que… tal vez el topacio era una mejor opción. Antes de que pudiese pensar en nada más, Mana se me acercó y me dio un rápido beso en los labios—. No es bueno que me halagues tan temprano en la mañana, me volveré mimada.
—A veces me pone los pelos de punta que puedas leer todos mis pensamientos —expresé.
—No todos —me contestó—. Estoy segura que me costaría leer tus pensamientos más profundos, porque ellos están protegidos por la protección de Lady Kannon, lo mismo ocurre con tu contrato con Altrouge, los pensamientos que comparten también me son esquivos.
Fruncí el ceño—. Dijiste que te costaría, no que no pudieses hacerlo —puntualicé.
Ella sonrió incómodamente—. Bueno, el simple hecho de que no pueda leerlos a primera vista es una señal que tomo para no forzar las cosas —me contestó.
—Aun así, me sorprende que haya cosas que puedan obstaculizar tu clarividencia —hablé, mientras me levantaba, pues Mana ya me había dejado libre.
—Obstaculizar es la palabra correcta —me respondió, levantándose junto conmigo—. Las defensas contra mis ojos no son defensas en sí mismas, son más bien… obstáculos que puedo elegir ignorar si así lo quiero. Es como si tuviese una puerta cerrada delante de mí, en principio, no podría entrar, pero siempre tengo la opción de destruir la puerta, a pesar de que me bloquee el camino, y entrar de todos modos.
—En pocas palabras, no hay bloqueos, solo obstáculos —puntualicé.
—Resumidamente —confirmó.
—¿Y nunca los leerás? —le pregunté, sabía que me estaba metiendo en terreno pantanoso, pero teníamos que aclarar este tipo de cosas.
Mana frunció el ceño—. ¿Crees que haría ese tipo de cosas?
Fruncí el ceño—. Mana, creaste un harén para mí sin mi consentimiento. —Lo sabía, era un golpe bajo, pero también uno justo.
Mana hizo una mueca—. Yo… solo quería lo mejor para todos.
—Tal vez, pero eso no excusa lo que hiciste, por eso lo pregunto.
—Quieres… ¿Quieres que firme un Geis? —me preguntó, con la mirada baja.
Suspiré—. Si nuestra relación se va a basar en Geis, tenemos un serio problema.
—Entonces, ¿qué debo hacer? —me preguntó.
Por un momento, me quedé callado, pensando en las opciones—. Prométemelo, dame tu palabra.
—¿Y creerás en mí?
Asentí—. Lo haré, porque ahora somos pareja. Sin embargo, si rompes tu palabra, ya no volveré a confiar en ti. ¿Te parece?
Más rápido de lo que pude imaginar, Mana me respondió—. Trato.
Me quedé un poco conmocionado por la velocidad de su respuesta, ¿si quiera lo había razonado? Conociéndola, probablemente, sí, así que asentí—. Bien, en ese caso, vamos a preparar el desayuno —le dije, y ambos salimos de la habitación.
Los dos preparamos el desayuno en conjunto, y, con el paso del tiempo, empezaron a llegar el resto de los habitantes de la residencia. Luego, todos nos sentamos alrededor de la mesa y servimos el desayuno.
—¿Qué harán hoy? —les pregunté, mientras desayunábamos.
—¿Qué harás tú? —Rouge me devolvió la pregunta.
—Varias cosas —contesté—. Iré a ver cómo se encuentra Sakura, luego iré a la villa de los Einzbern.
—Oh, puedo acompañarte a ver la villa —expresó la Princesa.
Ante sus palabras, mi hermana intervino—. ¡Espero que no pienses convertir uno de los castillos de mi familia en una guarida para vampiros, ¿verdad?! —exclamó Illya.
—No podría, aunque quisiera —le contestó ella—. El castillo está muy cerca de la ciudad, no sería práctico, o, dicho de otra forma, en menos de una semana tendríamos a la Iglesia respirándonos en la nuca.
— Entonces, ¿por qué quieres ir? —preguntó Illya.
—Bueno, aunque no lo vaya a transformar en uno de mis territorios, todavía puedo brindarle las defensas que uno de mis territorios tendría —respondió la Princesa. Las guaridas de los veintisiete no solo estaban escondidas en lugares recónditos del mundo, también estaban ocultas y protegidas por numerosas barreras, y, según Altrouge, las más protegidas, casi se podían considerar como otros mundos.
—¿Gratis? —le preguntó Illya.
Rouge sonrió—. Estamos en el mismo bando, ¿recuerdas?
—Bien, entonces yo me ocuparé primero de esta residencia, y después complementaré tus barreras en la villa —comentó Mana.
—Creo que sería mejor que todos nos dediquemos a preparar un mismo lugar, antes que dividirnos en varias ubicaciones diferentes, porque luego podríamos tener problemas coordinando las defensas —intervine, a lo que Mana simplemente asintió—. Yo aprovecharé para establecer también mis propias barreras.
—Supongo que, en ese caso, yo haré lo mismo —expresó Illya—. Además, hay cosas que tengo que verificar dentro de la villa.
—La villa está rodeada por un bosque, ¿verdad? —preguntó Aya. A lo que Illya asintió—. En ese caso, puedo ayudar también con las defensas.
—Bueno, con todo lo que tenemos hacer, nos haría bien tener un par de manos extras —expresé—. ¿No ayudan, Sieg, Tachie?
—Claro —respondió Sieg, con una pequeña sonrisa.
—¡Será un placer! —Tachie también me respondió, aunque más efusivamente.
«¿Estás seguro de esto, Shirou?», escuché la voz de Rouge resonar en mi cabeza, «Ella no es parte de nuestra facción, ¿No es muy arriesgado permitir que sepa sobre nuestras defensas?».
«Según lo que he podido escuchar de Tachie, ella no es experta en el funcionamiento interno de la Hechicería; aunque tiene un conocimiento general sobre esta, no tiene un conocimiento profundo en ningún área en específico. Por otro lado, puede que Galahad tenga mayor conocimiento en algún área, pero es un caballero, no un mago», le respondí, «Dicho de otra forma, si solo le pedimos ayuda, pero no le explicamos que estamos haciendo, no debería de haber problemas».
«Buen análisis», me respondió, «Aun así, la tendré vigilada».
«¿No confías en ella?», le pregunté.
«Shirou… lo primero que hizo cuando nos conoció, fue atacarnos, y lo segundo fue presentarse ante tu hermana como tu novia», me respondió, «tengo buenos motivos para no confiar en ella».
«Pff…».
«¿Qué?», me preguntó con el ceño fruncido.
«Nada, es solo que… me recordó a ti», respondí, «Cuando nos conocimos también luchamos, y bueno, tu presentación con Kiritsugu fue… bueno, ya sabes».
Para mi sorpresa, observé como Rouge hizo un mohín, «¿Esto se va a hacer costumbre?».
«¿Hmm?».
«El que estés tirando golpes bajos todo el tiempo», aclaró.
Sonreí, «Estás exagerando», contesté, «No cambiaría nada de nuestro encuentro, ni de las cosas que ocurrieron después. Me cambiaste la vida, Rouge».
—¿Te encuentras bien? —de repente, Sieg nos interrumpió.
Giré mi mirada y observé como Sieg se estaba dirigiendo hacia Altrouge. Volví a mirar a la Princesa y observé como su rostro se encontraba completamente colorado.
—S-Sí, solo fue un golpe de calor… —respondió, y volvió a centrarse en el desayuno.
—Cof, cof… —fingí toser para llamar la atención de los presentes—. En ese caso, una vez que todos terminemos de comer, un grupo partirá a la villa de la familia Einzbern, y Tachie y yo nos les uniremos más tarde.
Mana intervino velozmente—. ¿A dónde irán? —nos preguntó, aunque seguramente ya lo sabía, o lo descubriría antes de que yo se lo dijese. A veces me preguntaba si fingía este tipo de preguntas para parecer normal, o se limitaba a sí misma para no tener las respuestas.
—Sí, ¿A dónde iremos? —me preguntó mi otra amiga de la infancia.
—Nos pasaremos un momento por la casa de Rin —le respondí—. Ayer pasaron demasiadas cosas, y no pudimos hablar correctamente. Así que acordamos hablar hoy.
—¿Tohsaka-san desea hablar conmigo? —me preguntó Tachie.
Asentí—. Probablemente quiera agradecerte —aclaré—. También es posible que Sakura se haya despertado y quiera agradecerte. A pesar del exorcismo, ella continuó durmiendo, y Kotomine nos sugirió dejarla descansar, al menos, durante el resto de la noche.
—¿Qué harán si no despierta? —me preguntó.
Fruncí el ceño, mientras me concentraba en recordar las conversaciones de ayer—. Creo que… Kotomine habló de llevar a una monja con una capacidad especial que les ayudará a verificar que el Daemon no haya dejado ningún rastro, luego será cuestión de realizar un examen físico para determinar si hay alguna otra razón por la que no despierte.
—¿Había otro agente de la Iglesia en la ciudad y no nos ayudó con el exorcismo? —preguntó Rouge, y observé como su ceño comenzaba a fruncirse.
Asentí—. Sí, recuerdo que Rin me la mencionó antes, ella tiene una cualidad especial que le permite detectar posesiones demoníacas, pero, por esta misma habilidad, es que no parece ser la más apta para combatir contra ellos. Si mi memoria no me falla, esta afectaba a su cuerpo…
—Hmm… ¿Constitución Masoquista? —me preguntó Rouge.
—¿La conoces? —le pregunté, sorprendido.
Ella asintió—. Sí, tengo entendido que el cuerpo imita los efectos finales de una posesión demoníaca —me recordó—. De ser ese el caso, entiendo porque no estuvo presente, lo efectos finales de una posesión son la consecuencia del intento del Daemon por encarnarse, algo que el cuerpo humano casi nunca es capaz de soportar.
—Me sorprende que tengas conocimiento sobre esa condición —comentó Mana—. No relación con los apóstoles muertos.
Rouge asintió—. Sí, pero, en un inicio, cuando la Iglesia apenas comenzaba a usar a estas personas para cazar Daemons, surgió la inquietud en algunos apóstoles de que dicha condición también sirviese para detectar otro tipo de posesiones.
—¿Los apóstoles utilizan posesiones? —pregunté.
—No es común —me respondió—. Pero en tiempos de necesidad, usas cualquier cosa para sobrevivir. Era algo que llegaban usar, sobre todo, los apóstoles más jóvenes, por aquel entonces.
—Entiendo —le respondí. Luego, me dirigí hacia Tachie—. Bien, entonces, lavaré los platos y después me prepararé para salir, ¿nos reunimos en la entrada? —Tachie asintió, y, dicho esto, una vez terminé mi plato, me dispuse a levantarme y a prepararme.
…
Después de unos minutos, todo el mundo estuvo listo, por lo que acabamos reuniéndonos en la entrada de la residencia. Luego, caminamos hacia la parte sur del distrito Miyama, hasta que, finalmente, nuestros objetivos estuvieron en direcciones diferentes, y nos vimos forzados a dividirnos, de modo que, Tachie y yo, caminamos hacia un lado, y el resto siguió hacia el sur.
—Están bastante apegadas a ti… —De un momento a otro, Tachie me hizo este comentario.
—¿Hmm?
—La Princesa de los Apóstoles y Mana —puntualizó ella—. Aunque bueno, Mana siempre estuvo muy apegada a ti.
Había tenido que convencer a Mana y a Rouge varias veces antes de que, finalmente, ambas aceptasen que no era necesario que nos acompañasen—. Bueno, hemos pasado por bastantes cosas desde que nos conocimos, o desde que nos reencontramos, en el caso de Mana.
—Realmente no puedo creer que terminaste como un mago rodeado de mujeres —comentó, y yo no pude evitar sonreír irónicamente.
—Yo tampoco —respondí—. Quería aprender Hechicería, pero no tenía intenciones de convertirme en un Mago en todo el sentido de la palabra —le comenté—. Y mucho menos tener un harén, no fue algo que quise o que busqué, sino que me vi obligado por varias circunstancias bastante locas. —Luego sentí un peso en el estómago, quería decirlo, pero no parecía ser el mejor momento—. Me alegra volver a verte, a Tachie. Hace un tiempo, luego de reencontrarme con Mana, me pregunté si tendría la oportunidad de volverte a ver. El reencuentro con Mana se dio en circunstancias especiales, así que no tenía muchas esperanzas, pero a pesar de todo, me alegro de haberme equivocado.
Tachie me contestó con una sonrisa—. El sentimiento es mutuo.
Y así, después de unos minutos, y más temprano que tarde, arribamos a la residencia de la familia Tohsaka.
—¿Conoces el Hechizo? —me preguntó.
—Lo conozco; sin embargo, conociendo a Rin, ya lo habrá cambiado —le respondí, mientras me acercaba a la reja de la casa y buscaba un timbre o una campana, esperaba que la familia Tohsaka no fue tan tradicionalista hasta el punto de no tener uno.
Desgraciadamente, no encontré ninguno, y no me atreví a entrar en la residencia sin anunciarme. Fue entonces cuando lo recordé, saqué mi celular y rogué porque el de Rin todavía funcionase. Después de que los dos primeros se encontrasen con destinos fatídicos, tuvimos que buscar específicamente cual era la marca de móviles más resistentes en el mercado, no recordaba el nombre de los misma, pero tenía una "M" como logo.
Mi celular repicó un par de veces, y por unos segundos temí qué el celular de Rin no hubiese podido sobrevivir. Afortunadamente, después de unos minutos, Rin contestó, así que le informé que estábamos frente a su residencia, y ella salió a recibirnos.
Una vez que los saludos terminaron, noté como mi amiga tenía ojeras debajo de sus ojos—. ¿Mala noche?
Rin asintió—. Después del exorcismo, no pude dormir en toda la noche.
—¿Sakura-san se encuentra bien? —le preguntó Tachie.
Fue entonces cuando pude vislumbrar como una pequeña sonrisa surgía en los labios de mi amiga—. Sí, se despertó al amanecer. Fue complicado tener que explicarle todo, tampoco estaba en mi mejor momento.
—¿Le afectó mucho? —pregunté.
—Más de lo que deja ver —me contestó, para luego suspirar—. Sakura siempre ha sido ese tipo de persona. Enormemente resiliente, a un punto donde ni siquiera sé si considerarla como una cualidad positiva. También es el tipo de persona que se guarda las cosas para sí misma, y no le gusta preocupar a los demás, así que, aunque le haya afectado, no mostrará cuanto.
—Eso es problemático —comentó Tachie—. Es difícil ayudar a alguien cuando no sabes la magnitud del problema. O en este caso, de cuánto le haya afectado el problema.
Rin asintió—. Lo es, pero espero que, a medida que pase el tiempo, se abra un poco más —Rin nos abrió la puerta y nos permitió entrar—. Aún así, me pidió que los llamase, quiere conocerlos.
—¿A ambos? —le pregunté.
Rin asintió—. Bueno, es lógico, le he hablado mucho sobre ti, y Miyamoto-san fue quien la terminó salvando. —Súbitamente, Rin se detuvo en el acto, luego se giró velozmente hacia nosotros—. ¡No malentiendas las cosas! Q-Quiero decir… fue gracias a ti que Miyamoto intervino, así que tuve que explicarle quien eras tú, para que así pudiese entender porque nos ayudó, ¡e-eso es todo! ¿¡Entiendes!?
Asentí, aunque no entendía la efusividad de Rin. Era lógico que tuviese que explicarle a Sakura quien era para que pudiese entender el panorama general.
—Bien, voy a ver como está, ¿pueden esperarme un momento en la sala?
—Claro —respondí, mientras que Tachie simplemente asintió. Ambos caminamos hacia la sala y entramos en esta, pero viendo que no teníamos nada que hacer, decidí tomarme ciertas libertades—. Espérame un momento, Tachie.
—¿A dónde vas? —me preguntó.
—A la cocina —le respondí, y me dirigí hacia la susodicha.
Entré en esta, y busqué los sobres de té que sabía que Rin poseía. Había descubierto su cocina la noche anterior, y había conocido a Rin durante dos años, así que sabía que le gustaba bastante el té, por lo que, me imaginé que en su casa no sería la excepción, y tendría algunas muestras.
Acerté y empecé a preparar el té, luego de unos minutos, todo estuvo listo, y lo único que faltaba eran unas galletas, desgraciadamente, Rin no tenía existencias, y hacerlas de forma cacera tomaría demasiado tiempo. Salí de la cocina con una bandeja con cuatro tazas con té; sin embargo, para mi extrañeza, no había nadie en la habitación.
—Solo un poco más, eso… —escuché la voz de Tachie, y me giré hacia la entrada de la sala, donde observé como tres chicas entraban en la habitación.
Una de ellas era Sakura, la hermana menor de Rin. No era difícil ver el parentesco entre ambas, pues, en general, se parecían bastante, salvo, claro, por la diferencia más grande entre ambas, el color de cabello, siendo Rin rubia y Sakura teniendo el cabello oscuro, por demás, ambas eran muy parecidas, ambas tenían ojos verdosos y azulados, mismo color de piel, y complexión similar. Otra diferencia notable era su estilo de vestir, pues Rin vestía su característico abrigo rojo, mientras que Sakura usaba un vestido blanco de una sola pieza.
—¿Necesiten ayuda? —les pregunté.
—No, tranquilo, no hay problema —me contestó Tachie, cosa que no puse en duda, a fin de cuentas, era una Demi.
Tachie y Rin ayudaron a Sakura a sentarse, y yo me acerqué y le ofrecí una taza con té.
—G-Gracias, ¿eh…?
—Mura masa Emiya Shirou, encantado —respondí, mientras le ofrecía mi mano.
La chica sonrió, y estiró su mano—. Encantada, mi nombre es Sakura, Tohsaka Sakura, nee-san me ha hablado mucho sobre ti. Gracias por haberla ayudado durante su estadía en Europa y por haberme ayudado a mí también —Luego de decir esto, se giré hacia Tachie—. Por supuesto, también a ti, Miyamoto-san. Gracias por haberme salvado, gracias a ambos.
—Es un placer haberte podido ayudar —contestó Tachie sonriendo.
—Lo mismo digo —complementé—. Y… ¿Cómo te sientes?
La chica se mostró levemente abatida—. Entumecida.
—Aunque el Daemon preservó su cuerpo en buen estado, no ha podido moverse en mucho tiempo, eso ha causado ese estado de debilidad y entumecimiento —me explicó Rin—. Eso, sumado a que el propio cuerpo de Sakura ha cambiado, y ya no posee experiencia sobre como manejarlo, es la razón por la que todavía no puede moverse por su cuenta. —Asentí, entendiendo su situación—. Afortunadamente, Caren vino esta mañana y verificó que la posesión no hubiese dejado ningún tipo de resto o consecuencia.
—Entonces, ¿ahora iniciarás una etapa de recuperación? —le preguntó Tachie.
Sakura asintió—. Sí, ahora tengo que comenzar a acostumbrarme nuevamente a mi cuerpo —comentó ella, más animada.
—Me gustaría poder llevarla a un doctor, para que nos brinde ejercicios especializados para su recuperación; no obstante, será un problema engañar a todos sobre cómo llegó Sakura a esta situación, y falsificar un expediente médico creíble —comentó Rin—. Tal vez con la suficiente hipnosis…
—Nee-san, no creo que eso sea bueno —intervino la pelinegra, preocupada.
—Podrías pedirle ayuda a Luvia, estoy seguro que tendrá un cuerpo médico que trabajará sin hacer preguntas —sugerí, y la reacción fue instantánea, si las miradas matasen, yo estaría ardiendo en este mismo instante. No obstante, no lo decía con intención de molestarla, realmente, creía que esa era la mejor opción; sin embargo, considerando su reacción, tal vez debería proponer una segunda opción—. También podrías hablar con el profesor, estoy seguro que, dentro de las conexiones de la familia El-Melloi, tendrán a alguien.
Rin frunció el ceño, pero asintió—. Supongo que tienes razón, no sé qué es peor, deberle un favor a la familia de un Lord, o a esa hiena, pero, de todas formas, debo asegurarme que la recuperación de Sakura se complete.
—Nee-san, si es muy problemático, entonces no es necesario que yo… —intentó intervenir Sakura, pero Rin la calló con su mirada.
—No te preocupes, es más cuestión de orgullo que otra cosa —le contestó ella—. No creo que salga seriamente perjudicada por esto.
—De todas formas —intervine—. Tengo un medico que me presentó mi padre, y él sabe de las cosas de nuestro mundo, así que no hay problema con ese aspecto —expliqué—. No sé si tiene conocimiento en esta área, pero en el peor de los casos, podría preguntarle a algún colega, así que le haré una llamada y veré si puede ayudarnos —ofrecí.
Rin esbozó una sonrisa—. Gracias, sería de mucha ayuda.
—Yo… durante un tiempo tuve que hacer terapia de recuperación por… un incidente que tuve —intervino Tachie—. Tal vez no sean tan específicos, pero seguramente los ejercicios que hice puedan ayudarte, Sakura.
La susodicha sonrió—. Estaría muy agradecida.
Tachie respondió con una sonrisa propia—. Te los escribiré, dame un momento —Y con eso dicho, mi amiga procedió a escribir los ejercicios que había realizado, en una hoja que Rin le había provisto.
—Por cierto, tomen, preparé un poco de té —Tomé la bandeja que había dejado sobre la mesa y les ofrecí un vaso a cada una.
—Generalmente, estaría enojada de que hubieses tomado uno de los sobres de mi reserva, pero considerando que eres tú, estoy segura que no lo habrás desperdiciado —comentó, antes de tomar un sorbo. Siendo sincero, tal vez me había propasado al servir el té, pero confiaba en mi preparación.
—Sabe bien —susurró Sakura.
—Está rico —comentó Tachie.
—Realmente serías un ama de casa excelente —completó Rin.
— Me lo tomaré como un cumplido —contesté, sonriendo complacido.
—Lo era —me respondió Rin—. Bueno, ahora que Sakura ha podido agradecerles, hay otras cosas que tengo que tratar contigo, Shirou.
—¿Hmm? —exclamé, sin saber exactamente a qué se refería.
—¿Recuerdas por qué te invité a regresar a Japón momentáneamente? —me preguntó. En ese momento recordé la razón original de nuestro viaje, y por un instantes, miré a Sakura, no sabía si ella estaba enterada del posible asesinato de su padre, así que preferí no puntualizar en esto, y simplemente asentí—. Bien, todavía tengo intenciones de investigarlo, y, casualmente, esta mañana, Kotomine me envió un mensaje con Caren, me pidió que te pidiese que, por favor, les hicieses una visita en la Iglesia de la ciudad.
—¿Una visita? No creo que se refiera a una visita social, ¿o sí? —le pregunté.
—Lo dudo —me respondió—. Eres un mago y él es un sacerdote, las visitas sociales no van de la mano entre ambos —expresó, algo que era más que obvio—. Sin embargo, también eres un Lanzador de Hechizos, y trabajas por el precio adecuado, ¿no es así? —Asentí, si bien últimamente solo había recibido trabajos de la Reina, también tenía mi contrato con Luvia, y mientras no atentase contra la Reina, o contra su familia, o contra Luvia y su familia, también podía recibir contratos de otras personas—. Entonces es probable que quiera encargarte un trabajo.
—Un trabajo de la Iglesia… puede ser interesante —expresé.
—Ya sea que aceptes o no, necesito que vayas a hablar con Kotomine —me pidió Rin.
—¿Por?
—Para que yo pueda aprovechar esa visita —me explicó—, como Segunda Propietaria, es lógico que te acompañe y te muestre el lugar. Y mientras hablas con Kotomine, aprovecharé para investigar.
—¿Ocurre algo malo con Kotomine-san, nee-san? —le preguntó Sakura.
Rin negó con su cabeza, y su expresión de severidad cambió levemente, para mostrar una expresión más tranquilizadora—. No con ese Kotomine, pero tal vez con el otro Kotomine, el padre de Caren. Y necesito asegurarme de eso.
—¿Necesitan ayuda? —nos preguntó Tachie.
No me gustaría involucrarla en estas cosas, sobre todo considerando que vino a relajarse y a volver a pasar tiempo con nosotros; no obstante, Rin fue más rápida que yo—. Eso sería de gran ayuda.
—¿Hmm? —exclamé.
—Por lo que pude ver, Kotomine le tiene un gran respeto y admiración a Tachie, así que podría ayudar a distraerle —explicó Rin.
Me giré hacia mi amiga de la infancia—. ¿No te importa?
Ella negó con la cabeza—. Para nada, es solo una conversación. Aunque me gustaría saber qué están investigando… no es para hacer nada ilegal, ¿o sí?
Negué con mi cabeza—. No, para nada, después te explicaré de que se trata. —Afortunadamente, Tachie no presionó, y simplemente asintió—. ¿Eso sería todo?
—No —me contestó mi compañera—, además de eso, también tenemos que presentarte al resto de las familias que viven en Fuyuki. Y… también tenemos que formalizar mi… unión a la facción Einzbern.
—Comprendo, pero… ¿Podemos dejarlo para otro día? —le pregunté.
—¿Hmm?
—Quiero decir, estaremos un tiempo en la ciudad, y tengo que hacer varias cosas —intenté explicarme.
—Oh… ¿tienes cosas más importantes que hacer hoy? —me preguntó, con el ceño ligeramente fruncido y las manos en la cadera.
Asentí—. Vamos a revisar la villa Einzbern en la ciudad, queremos ver como quedó después del último Toque del Cielo —le expliqué.
—Bueno, en ese caso… concretaré citas con todos los implicados, y te avisaré con tiempo, es lo suficientemente importante como para me reserves un día, ¿verdad? —me preguntó, por alguna razón, había cierto sarcasmo en su voz cuando me hizo esa pregunta.
—Claro, solo avísame de antemano —contesté.
—Bueno, supongo que, en ese caso, será todo por hoy —finalizó mi amiga—. ¿Quieres quedarte abajo, Sakura? No creo que sea bueno que sigas pasando todo el día en tu cuarto, no te ayudará.
Sakura respondió con una sonrisa y con un asentimiento—. Aprovecharé para hacer los ejercicios que Miyamoto-san me escribió.
—Perfecto, te ayudaré luego de despedir a nuestros invitados — dicho esto, se giró hacia nosotros—. No les quitaré más tiempo. —Y dicho esto, terminamos de beber el té y Rin nos acompañó hasta la reja de la residencia—. ¿Cuánto tiempo planean permanecer en la ciudad? —me preguntó, antes de despedirnos.
—No te podría dar un numero de días exactos; no obstante, primero tenemos que arreglar la villa, y luego mi residencia, eso nos tomará unos días como mínimo —le expliqué.
Rin asintió—. Bien, te avisaré con tiempo entonces. Y gracias, a ambos.
—Un placer ayudar —respondí.
—Lo mismo digo —respondió Tachie.
Dicho esto, ambos terminamos nuestra visita a la residencia Tohsaka, y regresamos caminando al mismo punto en el que nos habíamos separado del resto.
—Bueno, ahora tenemos que seguir hacia el sur —dije, antes de empezar a caminar una vez más.
—¿Al sur? Ya casi estamos al borde del distrito —comentó mi amiga.
—De hecho, tenemos que salir del distrito para llegar a la villa Einzbern —respondí.
—¿En serio? ¿Qué tan lejos está?
—Bueno, según lo que me dijo Illya, luego de que salgamos del distrito, estaría a… cuatro horas a pie —le respondí.
—¿¡Cuatro horas!? —exclamó Tachie—. ¿Caminando o corriendo?
—No lo sé, tal vez a trote, ¿importa? —pregunté.
Tachie asintió—. Si son cuatro horas de caminata, estamos hablando de entre 16 a 24 kilómetros, si estamos hablando de cuatro horas corriendo, serían, más o menos, 60 kilómetros —me explicó—. ¿Quién está tan loco como para construir una villa a esas distancias de toda civilización?
Sonreí—. Magos —le contesté—. Roguemos porque sean solo 16 kilómetros.
Tachie suspiró—. Bueno, en ese caso, ¿Qué tal una carrera?
Fruncí el ceño—. ¿Una carrera? ¿Cómo la última?
—¿La última? —me preguntó, y pude ver la confusión en su rostro.
Oh, cierto, ella no tenía esas memorias. Negué con mi cabeza—. No importa, está bien, compitamos, hacíamos esto todo el tiempo en el pasado.
Ella asintió—. Nunca me ganaste —dijo con una sonrisa retadora.
—Siempre hay una primera vez para todo —contesté sonriendo—. Hagamos que sea más divertido, en vez de ir por el camino principal, que sea a través del bosque.
—¡Trato!
Y así, una vez que llegamos al borde del distrito, y alcanzamos al inicio del bosque, nos pusimos en posición y comenzamos a correr hacia donde Illya me había dicho que se encontraba la villa de su familia.
…
—Ah… ah… ah… —transpiré mientras me encorvaba, luego de haber corrido tan rápido como pude.
—H-Hiciste trampa —exclamó Tachie, quien también transpiraba ligeramente.
—No fue trampa, simplemente corrí tan rápido como pude desde el inicio —respondí—. Y, de todas formas, no gané, como mucho, fue un empate.
Tachie era rápida, aunque pude ver que no era tan rápida como su otra yo. Suponiendo que tan rápida era, decidí ir con todo desde un inicio, bueno, más o menos, obviamente, no utilicé a Yamato, ni tampoco a Liner, pero corrí con todas mis fuerzas y me reforcé desde el inicio, sumado a mis ojos, así que tomé desprevenida a mi amiga; sin embargo, más temprano que tarde, se puso al día, y, al final, solo logré empatarle.
—¿Cuánto tardamos en llegar? —me preguntó Tachie.
—Casi quince minutos —contesté—. Así que deberían de ser alrededor de veinte kilómetros. —Ninguno de los dos pudo correr a máxima velocidad, pues el terreno no nos lo permitió, pero un así, corrimos a una velocidad sobrehumana durante esos quince minutos.
—Los magos están locos —expresó Tachie.
No pude negarlo—. Sí, aunque sea un poco, pero tiene sentido, desde su sentido común particular.
—Oh, ¿ya terminaron con su reunión? —Ambos nos giramos y pudimos observar cómo Sieg se nos acercaba, sosteniendo una escoba.
Asentí—. ¿Tuvieron problemas para llegar? —le pregunté.
Sieg negó con su cabeza—. No exactamente, Lady Illya cabalgó sobre Rou, y Ayaka me ayudó a mí, ambos llegamos sobre su escoba. En cuanto a Manaka y a Rouge, no sé como se transportaron hasta el castillo, pero cuando llegamos, ellas ya estaban aquí.
—¿Y qué están haciendo todas en este momento?
—Manaka y Rouge están erigiendo las barreras del castillo, Ayaka está trabajando en el bosque, Lady Illya está manipulando el interior del castillo para colocar sus propias defensas, y a mí me pidieron que examinara la estructura del castillo en busca de fallas y que desempolvase las cosas —nos explicó Sieg.
Asentí—. Bien —luego me giré hacia Tachie—. ¿Podrías ayudar a Sieg a buscar cualquier falla en la estructura, Tachie?
Mi amiga asintió—. Sí, ¿qué harás tú?
—También comenzaré a establecer mis propias barreras —le respondí.
—Bien —luego se giró hacia Sieg—. ¿Qué necesitas?
—Me encuentro revisando el primer piso —le contestó—. ¿Podrías encargarte del segundo?
Tachie asintió, y ambos partieron.
«Bien, es hora de trabajar», luego de ese pensamiento, empecé a estudiar el castillo, para luego establecer mis barreras.
….
El día se había ido tal y como había llegado.
Cuando el Sol ya había desaparecido para dar paso a la luz de la Luna y las estrellas, nos reunimos en la entrada de la villa.
—¿Y bien? ¿Cómo les fue? —les pregunté a todos.
—Mi trabajo está hecho —me respondió Mana.
—Lo mismo digo —contestó Rouge.
—Terminamos con el interior del castillo —expresó Sieg—. Pero nos falta el exterior y los edificios aledaños.
—Este castillo es enorme —comentó Tachie.
A lo que Illya sonrió—. Es solo una pequeña villa comparado con la residencia de mi familia en Alemania.
—Yo tampoco pude terminar —habló Aya—. El bosque es inmensamente grande, y tengo que tener cuidado para que nadie fuera de nuestro mundo se encuentre con nuestras defensas.
—Bueno, yo estoy igual —comenté—. Son demasiadas habitaciones, y ya siento el dolor de cabeza venir cuando me toque erigir la más grande.
—Sí necesitas ayuda, estoy disponible —comentó Mana.
—¿Y Aya? —le pregunté.
—Eh… —Mana frunció el ceño—. Tal vez si divido mi tiempo…
—Yo puedo ayudarle —habló Rouge. Esto nos tomó desprevenidos a ambos, quienes la miramos con incredulidad—. ¿Qué? Soy buena con la naturaleza, y si son solo hechizos de hipnotismo para alejarlos de nuestras defensas, puedo hacerlos fácilmente. —Luego se giró hacia Aya—. ¿Eso será suficiente?
Aya sonrió y asintió—. Será de mucha ayuda, gracias.
—Yo terminé de colocar todas las defensas internas —intervino Illya, antes de girarse hacia el castillo—. Es una lástima, pero el castillo todavía no es habitable. No podemos pasar la noche aquí.
Asentí—. Tendremos que volver.
—Más de veinte kilómetros hasta la residencia… —suspiró Tachie—. No tengo problemas, soy una demi, pero para ustedes… ¿estarán bien?
—Puedo montar a Rou, Ayaka puede llevar a Sieg en su escoba, Rouge y Sajyou tienen sus propias maneras de viajar —contestó Illya, antes de girarse hacia mí—. Si estás cansado, puedes montar a Rou conmigo —Luego se giró hacia el sabueso—. Puedes con ambos, ¿verdad, Rou?
—¡Woof! —ladró el sabueso, y si bien no entendía lo que decía, por su expresión, parecía querer decir: ¡No hay ningún problema!
—De hecho, como terminé temprano, comencé un pequeño proyecto —comentó Mana—. Si bien todavía no está terminado, ya está habilitado para su uso. Podemos utilizarlo para volver.
—Oh, ¿te refieres a eso para lo que me pediste ayuda? —preguntó Rouge. A lo que Mana asintió.
—¿A qué te refieres? —le pregunté.
—Vengan, es mejor que se los muestre —nos dijo, antes de pedirnos que le acompañásemos.
—¿Por qué nos estamos alejando de la villa? —preguntó Illya. Era cierto, Mana nos estaba alejando de la villa, llevándonos por la parte de atrás. Incursionando por un camino que llevaba hacia el bosque—. Este camino no estaba en los planos…
—Porque no existía hasta hoy —le contestó Mana—. Rouge y yo lo construimos.
—¿Incluyendo los torii? —les pregunté, mientras pasábamos por debajo de una de las puertas ceremoniales que caracterizaban a los caminos que conducían a los santuarios.
—Sobre todo los torii —me contestó ella con una sonrisa—. En cuanto a porqué, es porque esta villa fue traída desde Alemania, por ende, no es adecuada para Hechicería ligada a nuestra tierra.
—¿Hechicería ligada a la tierra?
—Sí —confirmó Mana.
Finalmente llegamos hasta el último torii, el cual debería fungir como puerta interior de un santuario. Dicho Torii estaba rodeado por una muralla de piedra blanquecina pulida.
Mana sacó un talismán, y lo colocó hacia el torii, luego lo activó, y este flotó hacia la puerta, desvaneciéndose, y haciendo que el torii brillase, abriendo un portal delimitado por este mismo—. Entren —nos pidió Mana, mientras ella misma entraba.
Y eso hicimos, entramos por el torii y lo que vimos fue un espacio delimitado por el este y por las paredes, con el piso de baldosas de piedra, como las que conformaban el camino que habíamos recorrido. En este espacio no había más que otros cuatro torii en el centro, formando una especie de cuadrado. Las paredes estaban "decoradas" por grabados y talismanes, lo mismo ocurría con los torii.
—¿Qué es esto? No es un templo… —susurré.
—No lo es —me contestó Mana—. Lo mejor será construir uno, pero por ahora, esto es suficiente. La estructura externa está diseñada como la que tendría un templo, los cuales son lugares sagrados, cercanos a los dioses, y los torii son una parte sumamente importante para esto, ya que indican el límite entre un territorio sagrado y el mundo secular.
—¿Y eso que quiere decir? —me susurró Tachie.
—En pocas palabras, está declarando que esta tierra es sagrada, cercana a los dioses —le respondí—. Lo cual debería de poder ayudar si quisieses realizar hechicería de la Era de los Dioses, ¿no es así?
—Bingo —contestó Mana—. El templo todavía no está construido, pero con la muralla y los torii es suficiente como para declarar a esta tierra como sagrada.
—¿Y esos cuatro? —preguntó Aya, señalando a los cuatro torii centrales.
—Ya que se dice que los torii simbolizan la conexión entre el mundo cotidiano y el mundo sagrado, también se puede interpretar como una conexión entre espacios distintos, si bien todo esto es un simbolismo espiritual, este lugar está pensando para llevarlo al plano literal —nos explicó Mana.
—Teletransportación, es eso lo que estás pensando, ¿no es así? —preguntó Rouge.
—En el Mundo de la Hechicería, es llamado Transporte Espacial, pero en esencia, sí, es lo mismo —concluyó ella—. El primer torii funciona como una barrera que aísla este espacio y lo declara como una tierra sagrada, lo cual facilita la hechicería de la Era de los Dioses, luego estos cuatro torii centrales actúan como portales, y todos los grabados, decoraciones, y talismanes están especialmente colocados para permitir el Transporte Espacial. —Luego de explicarnos esto, ella sacó un nuevo talismán desde el interior de su ropa—. Pueden considerar que estos talismanes son como llaves, los cuales activan los torii.
—Dijiste que no estaba terminado —recordé—. ¿Son seguros de utilizar?
—Bueno, mientras sea yo quien los controle, sí, lo son —me respondió—. Para que sean seguros para que cualquiera de nosotros pueda utilizarlos, deberíamos de construir un pequeño templo para mejorar la estabilidad de la fundación taumatúrgica, y debo conectar los torii a lugares específicos, pues, como están ahora, podrían transportarnos a cualquier lado si no se tiene el control adecuado.
—¿Pero eso no los hace más útiles? —le preguntó Rouge.
—Los hace inútiles para ustedes —le contestó—. A menos que tengas conocimiento sobre Hechicería de Manipulación Espacial, y puedas controlar a los torii para aparecer donde sea que desees aparecer, de otra manera, pueden convertirse en un peligro.
—Tengo conocimiento de Hechicería de Manipulación Espacial, sí —le contestó la Princesa con el ceño fruncido—. Pero este no me sirve de mucho, pues estos portales son Hechicería Sintoísta.
—Sí fuese Hechicería no ligada a la tierra, ¿podrías manipularlos? —le pregunté.
—No podría asegurarlo —me respondió—. Pero seguramente tendría un mayor grado de éxito qué con Hechicería fuertemente ligada a un lugar en específico.
—Es porque la Hechicería fuertemente ligada a la tierra se rige por reglas más estrictas y específicas, que aquellas que utilizan una fundación taumatúrgica más… amplia —le explicó Aya a Sieg, quien parecía no entender del todo nuestra conversación—. Por ende, si no conoces las reglas, no puedes utilizarla. —Sieg asintió en silencio, dando gracias con una sonrisa.
—Mientras esté con todos puedo controlar donde apareceremos, pero para que ustedes puedan darles uso, los conectaré a lugares específicos —volvió a decir Mana—. También les enseñaré a usar los talismanes.
—¿A dónde planeas conectarlos? —le preguntó Illya.
—Uno estará conectado a nuestra residencia en el distrito Miyama —le respondió Mana—. En cuanto a los otros tres, todavía no estoy segura. Hay pocos lugares a los cuales no puedo conectarlos.
—¿Cómo cuales? —le preguntó.
—A lugares lo suficientemente protegidos, como los talleres de los magos, y luego están lugares como el Templo Ryuudou o la Iglesia de la ciudad —nos explicó.
—¿Por qué esos dos lugares en especifico? —le pregunté—. ¿Hay algo que los relacione y los haga inmunes a la Hechicería de Transporte Espacial?
Mana asintió—. Ambos lugares son considerados como lugares sagrados —me explicó—. Los torii funcionan conectando espacios sagrados con espacios mundanos, no pueden conectar dos espacios sagrados, es por eso que no pueden conectar con esos dos sitios.
—¿Pueden ser utilizados en ambas direcciones? —le preguntó Rouge.
—En su estado actual, no —le respondió—. Al no estar conectados a ningún lado, pueden conectar con casi cualquier lugar en Japón; no obstante, la desventaja de esto, es que no pueden utilizarse de forma bidireccional. Cuando los conecte a lugares específicos, podrán utilizarse desde ambos lugares.
—¿Eso no sería peligroso para nosotros? —le preguntó Illya—. Podrían ser utilizados en nuestra contra.
Mana asintió—. Sí, tienes razón. Pero no es tan sencillo, necesitan encontrar los lugares a los que estén conectados, tener una llave, y luego, saber como utilizarla —nos explicó—. Todavía no he completado todas las medidas defensivas que impedirán que sean utilizados en nuestra contra, así que no los conectaré hasta entonces.
—Hmm… podrías utilizar nuestra sangre —mencionó Illya.
—¿Hmn?
—Oh, lo vi en un anime de ninjas hace un tiempo —exclamó mi hermana—. En este, los ninjas sellaban sus contratos en pergaminos utilizando su propia sangre.
Sonreí con un poco de incomodidad, a este punto, entre los animes y la información que le había brindado el viejo Einzbern, no sabía que tan loca era la visión de mi hermana sobre la sociedad japonesa.
—No creo que… —intenté argumentar, pero para mi sorpresa, Mana me interrumpió.
—De hecho, no es una mala idea —comentó—. Los contratos firmados con sangre son comunes en muchas culturas, aunque en este caso, serían talismanes… con el onmyōdō, podría crear una matriz que permita reconocer la…
—Mana… —llamé su atención de vuelta a la realidad.
—¿Eh? Oh, sí, lo tendré en cuenta —le respondió Mana a mi hermana, luego se giró hacia Rouge—. De todas formas, no, por ahora solo pueden ser activados desde aquí.
—Es lamentable, significa que tendremos que recorrer todo el camino de vuelta mañana —expresó Rouge.
—Tal vez solo mañana —intervino Illya.
—¿Por? —le pregunté.
—Observé un par de cosas interesantes dentro de los garajes del castillo —me informó mi hermana—. Shirou, ¿Qué tan informado estás sobre mecánica automotriz?
—Bueno, no estoy muy informado del tema, pero aprendo rápido, ¿por qué?
—¡Vi el auto de mamá dentro del garaje! —exclamó mi hermana emocionada.
—¿El auto de tu mamá? —pregunté desconcertado.
Illya asintió—. Recuerdo como mamá lo conducía por los terrenos del castillo, al abuelo no le gustaba, así que hizo que se lo llevaran a Japón durante la guerra.
—Si ha estado durante una década guardado, puede que necesite mantenimiento —expresé—. Si no tiene ningún problema muy complicado, debería de poder ponerlo a punto.
—Entonces, ¿¡podré conducirlo!? —me preguntó muy emocionada.
Fruncí el ceño—. Recuerda que todavía no tienes tu licencia.
Illya también frunció el ceño—. Tampoco tengo licencia para montar un oso en las calles de una ciudad, pero lo hice, ¿o no?
—B-Bueno, sí, pero en medio de un apagón.
—Un auto no necesita de un apagón para pasar desapercibido —contraargumentó ella.
—No vas a ceder con esto, ¿verdad? —Illya sonrió y negó con su cabeza—. ¿Al menos sabes conducir?
Illya desvió la mirada—. Eh…
Suspiré—. Hagamos algo, como no piensas ceder, al menos espérate a que vuelva Sella, y pídele que te enseñe, luego puedes conducir por tu cuenta; no obstante, debo advertirte, en Japón la ley es muy estricta, si te atrapan conduciendo sin licencia, pueden darte tres años de cárcel, y una multa por hasta quinientos mil yenes —le expliqué, a lo que Illya ladeó la cabeza, confundida—. Alrededor de tres mil euros —le aclaré.
—Ah, entiendo… bueno, nada que la hipnosis no pueda arreglar —respondió con una sonrisa.
Suspiré, derrotado—. Solo intenta no atropellar a nadie, por favor.
—Bueno, ¿están listos para volver a casa? —nos preguntó Mana. A lo que todos asentimos, por lo que, una vez más, activó uno de los torii, esta vez, uno de los internos, y un nuevo portal se abrió dentro de este—. Bien, en ese caso, vamos. Yo iré primero para asegurarme de que todo esté bien.
Una vez que atravesamos el torii, nos vimos teletransportados hacia el pórtico de nuestra casa en Miyama.
—Necesitaremos establecer nuevas barreras —expresé, al ver cómo nos habíamos transportado frente a la casa en tan solo unos instantes sin ninguna oposición. Barreras para proteger el lugar, y barreras para ocultar el hecho de que, de vez en cuando, un portal podría llegar a abrirse en el pórtico.
—Lo haremos una vez que terminemos de fortalecer la villa —me contestó Mana. A lo que yo simplemente asentí.
Todos entramos a la residencia, y yo me apresuré hacia la cocina—. Voy a comenzar a preparar la cena, estoy seguro que Fuyi-nee llegará pronto.
…
Y efectivamente, después de una hora, Fuyi-nee estaba tocando a nuestra puerta. Afortunadamente, ya tenía la mayor parte preparada, así que solo tuvo que esperar unos minutos para cenar.
La cena fue tan caótica como lo habían sido todas las que habíamos tenido desde nuestra llegada a la ciudad. Para empezar, la mesa no era adecuada para tantas personas, y luego teníamos a dos personas a las que les gustaba demasiado mi comida, tal vez cuatro, si contábamos a Rouge y a Fou.
—Realmente he extrañado tu cocina… —expresó Fuyi-nee mientras se sobaba el estómago.
—Me alegro, supongo… —contesté, mientras le entregaba una taza con té para pasar la cena.
—¿Estuvieron muy ocupados hoy? —nos preguntó.
—Estuvimos arreglando la villa de mi familia en las afueras de la ciudad —explicó Illya.
—¡Oh, así que si existe! —exclamó Fuyi-nee.
—¿Lo conoces?
—No personalmente, pero siempre ha habido historias de gente que se ha perdido en el bosque y se ha encontrado con un viejo castillo europeo dentro de este —le respondió mi otra hermana mayor—. Obviamente, no parece realista que exista un castillo europeo en Japón, pero los niños lo aprovechan para contar historias de terror sobre este, y también hay otras sobre un complejo de apartamentos en la ciudad.
—Hmm… eso es de mal gusto, pero nos será útil… —susurró Illya.
—¿Hmm? —preguntó Fuyi-nee.
—Nada, nada… —contestó mi hermana.
—Entonces… ¿estás muy ocupado mañana, Shirou? —volvió a preguntar Fuyi-nee.
—¿Hmm? Vamos a seguir arreglando la villa —le respondí—. ¿Por qué?
—El abuelo quiere verte —me explicó.
—¿E-Él? —pregunté, y mi voz tembló inconscientemente al recordar al anciano aterrador.
Fuyi-nee asintió—. Y no solo a ti, también a ti —dijo, mientras señalaba a Illya.
—¿Hmm? ¿Quién? —preguntó mi hermana.
—¡Mi abuelo! —explicó Fuyi-nee—. Quiere hablar sobre… bueno, sobre Kiri —aclaró con menos entusiasmo.
—Ahora que lo mencionas, el señor Ryuudou y él se llevaban bastante bien con Kiritsugu —recordé.
Fuyi-nee asintió—. Creo que también quiere verte a ti —súbitamente, mi hermana se dirigió hacia Tachie.
—¿A mí? —se señaló a sí misma mi amiga de la infancia—. ¿Por qué a mí?
Fuyi-nee sonrió—. Creo que quiere ver como es la chica que logró colarse en el cabeza dura que siempre ha sido Shirou. O, dicho de otra forma, quiere saber que tipo de chica logró hacer qué este cabeza de espadas se enamorase. —Súbitamente, sentí como el ambiente dio un giro de ciento ochenta grados, bajando la temperatura inmediatamente—. ¿Hmm…? ¿No sienten como si hubiese bajado la temperatura? —preguntó Fuyi-nee a nadie en particular. Y si bien yo también tenía esa sensación, creía que solo se trataba de mi percepción, pero al escuchar las palabras de mi hermana mayor, me vi obligado a girar mi mirada hacia Illya, y pedirle que, si estaba haciendo algo, por favor que parase.
—Bueno, todavía estamos en invierno, y es normal que la temperatura baje aún más durante las noches —comenté, intentando desviar la atención.
—Tienes razón. —Asintió mi hermana mayor—. Así que… ¿Cuándo podrás atenderlo? —me preguntó.
Fruncí el ceño—. Es complicado… Estoy realizando reparaciones en la villa de la familia de Illya, y luego voy a tener que hacer remodelaciones aquí, además, estoy concretando reuniones con familias importantes en la ciudad.
—¿Familias importantes? —me preguntó.
Asentí—. Algunas familias no son importantes aquí, en Japón, pero si lo son en Reino Unido. Y luego están algunas familias con una gran antigüedad en Fuyuki, como la familia Matou, por ejemplo.
—¿Por qué te tienes que reunir con esas familias? —me preguntó Fuyi-nee con el ceño fruncido—. No te metiste en nada peligroso, ¿o sí?
Negué con mi cabeza efusivamente—. Para nada. Son familias con las que me encontré en Reino Unido, algunas de ellas tienen a sus herederos como mis compañeros de clase; sin embargo, ni ellos ni yo sabíamos que vivíamos en la misma ciudad, así que reunirme con ellos es… como decirlo… una muestra de cordialidad, dicho de otra forma, un acto protocolar —le expliqué.
—Ahora que lo dices, Reino Unido también se rige por una monarquía como nosotros, ¿verdad? —me preguntó, a lo que yo asentí.
—Sí, y es una nobleza mucho más presente que la mayoría en los asuntos de gobierno —le aclaré—. Por ejemplo, en Reino Unido todavía existe la nobleza.
—¿¡Alguno de tus compañeros de clase son nobles!? —me preguntó entusiasmada.
—Algunos lo son —confirmé—. Y algunos de mis compañeros tienen propiedades aquí, en Fuyuki, así que por las normas y modales por las que se rigen, debo de ir a hacerles una visita.
Fyui-nee asintió, pero todavía mantenía el ceño fruncido—. Le intentaré explicar las cosas al abuelo, pero más te vale abrir un hueco en tu agenda pronto y darme una fecha. —Luego se encogió de hombros y comenzó a hablar de las acciones del jefe yakuza como si estuviese hablando del clima con una sonrisa tonta en su rostro—. Ya sabes cómo es, si lo haces esperar demasiado, simplemente aparecerá un auto negro frente a la casa, dos hombres bajarán de este y te obligarán a ir con ellos, generalmente, sería por las buenas o por las malas, pero como a sus hombres y al abuelo le agradas, seguramente lo intenten por las buenas primero.
—Lo tendré en cuenta… —respondí, intentando ignorar que, prácticamente, había sido amenazado por la yakuza para reunirme con su líder—. Intentaré desocuparme rápido.
Fuyi-nee asintió. Luego conversamos durante un rato, hasta que la noche se hizo demasiado pronunciada, y mi hermana mayor decidió retirarse. Decidí acompañarla, pues si bien Japón era un país muy seguro, no era menos cierto que vivíamos en una ciudad donde vivían multitud de familias de magos, lo cual hacía de la noche especialmente peligrosa. Aun así, mi hermana se negó enérgicamente, y salió disparada de la casa como un cohete a reacción,
—Mana —me dirigí a mi amiga de la infancia—. ¿Puedes pedirle a Jack-chan que la proteja hasta que llegue a su casa, y que se encargue de cualquier… persona con malas intenciones que pueda querer hacerle daño? —le pregunté.
—Claro —me contestó, mientras me ayudaba a recoger la mesa.
Generalmente, Jack sería más peligrosa que cualquier cosa que pudiese encontrarse en el camino; no obstante, Mana era una Maestra enormemente capaz, así que tenía la seguridad que controlaría a Jack para que no pusiese en peligro a mi hermana.
Luego de que terminásemos de cenar, todos se fueron yendo a sus respectivas habitaciones, preparándose para dormir.
—¡Hey! ¡Espera! —exclamó Mana, cuando notó que Rouge abandonaba el comedor.
—¿Hmm? —expresó Altrouge, dándose la vuelta y dirigiéndole una mirada—. ¿Sí?
—¿Quieres dormir con nosotros hoy? —le preguntó Mana. Hoy era su día.
—¿Disculpa? —preguntó la Princesa con sorpresa. Y no podía culparle, hasta a mí me sorprendía el ofrecimiento de Mana.
—¿Qué si quieres dormir junto a nosotros? —volvió a preguntar.
—¿Y la letra pequeña es…? —le preguntó.
Para mi sorpresa, Mana suspiró—. No hay, tómalo como… lo que tú hiciste ayer. No me pusiste peros para ayudarme a establecer el territorio sagrado, así que puedes tomarlo como un agradecimiento por tu ayuda.
—Hmn… bueno, entonces te tomaré la palabra —declaró la Princesa.
Esto me sorprendió, pues Mana no era de las que desaprovechaban oportunidades para quedarnos solos, así que el que invitase a Altrouge, era bastante extraño. De hecho, considerando la actitud que Mana había tomado en las últimas semanas en lo relacionado con nuestra relación, lo era aun más. Pues era obvio que Rouge no aceptaría participar en ninguna actividad de índole sexual con Mana incluida, así que, al igual que ayer, eso estaba descartado.
Y así, un día más llegó a su final. Para el siguiente, la rutina no cambió mucho, salvo que, esta vez, nos dirigimos directamente hacia la villa. La villa no había recibido daños mayores durante la Cuarta Guerra del Santo Grial, encontramos vidrios rotos y agujeros de balas, pero lo más grave fue la recepción, la cual parecía como si hubiesen estacionado un auto dentro de esta después de haber destruido la entrada. Afortunadamente, no era nada que la Alquimia no pudiese reparar.
Para el segundo día, las cosas fueron más rápidas y más suaves, así que, para pasado el mediodía, ya no tenía nada que hacer, así que me dirigí hacia los garajes del castillo junto con mi hermana.
—¿¡Ves, ves!? —me preguntó Illya de forma efusiva, mientras señalaba a un auto estacionado dentro de este—. ¡Es el antiguo auto de mamá!
Asentí, observando al vehículo—. Parece de ese tipo de autos clásicos.
—¿Puedes repararlo? —me preguntó.
—Bueno, primero veamos si necesita reparaciones —expresé, y me acerqué al auto, luego lo toqué con mi mano y utilicé mi Análisis Estructural para entender la estructura del automóvil. Luego de detectar ciertos problemas, entré dentro del coche y busqué su número de chasis, posteriormente saqué mi celular y me dispuse a buscar información sobre el mismo—. Wow…
—¿Qué encontraste? —me preguntó mi hermana, claramente emocionada, casi parecía que quería saltar.
—Es un Mercedes-Benz 300 SL —respondí, y ella tenía la misma expresión de confusión que yo tenía antes de buscarlo. Bueno, tal vez un poco peor, yo al menos conocía la marca, pero no el modelo—. Mercedes es una de las más grandes marcas del mercado de autos, además de ser una marca alemana, y este es un modelo bastante antiguo, se produjeron alrededor de tres mil doscientas unidades, y este modelo, el 300 SL, es considerado uno de los primeros superdeportivos de la historia.
—Entonces… ¿es rápido? —me preguntó.
—Bueno, lo era para los automóviles de los años cincuenta, en la actualidad, muchos modelos alcanzan esa misma velocidad sin ser considerados como superdeportivos, y los superdeportivos actuales suelen superar los trecientos kilómetros por hora —le expliqué—. Aun así, es un auto increíble, de coleccionista. Me sorprende que Kiritsugu le haya comprado un modelo tan caro.
—¿De cuanto estamos hablando?
—Para ti, nada —contesté—. Te gastaste cuarenta millones en dos aviones.
Illya hizo un mohín—. Shirou…
—Alrededor de un millón de dólares —le respondí finalmente—. Para un auto, es mucho.
Illya asintió—. Lo es, al menos, para los estándares de un auto.
—¿Lo investigaste?
—Solo por si no lo encontrábamos, o no tenía reparación —me explicó.
—Es un Mercedes, te aseguro que habrá alguien que sepa o quiera repararlo —le aclaré—. Aunque, no creo que tengas que preocuparte por eso. Aunque ha estado guardado durante diez años, se encuentra en muy buenas condiciones, solo necesita mantenimiento y reforzar ciertas piezas, y luego estará listo para conducir.
—¡Genial!
—Creo que Kiritsugu lo estuvo conservando bien —expresé—. No parece que tenga diez años detenido, a lo mucho, un par.
—¿Alguna vez lo viste conduciéndolo? —me preguntó.
—La verdad es que no —le respondí—. A pesar que si podía conducir, y lo hizo varias veces, nunca lo vi conduciendo este auto en específico. Conociéndolo, tal vez le traía recuerdos dolorosos.
Illya asintió, antes de rodear el auto para observarlo en su totalidad—. Hmm, ¿qué es esto?
—¿Qué es qué? —le pregunté, mientras tomaba mi caja de herramientas. Illya se encontraba del otro lado del auto, así que no podía ver lo que ella estaba viendo. Cuando me acerqué lo suficiente, pude ver como sostenía una sabana, la cual se encontraba cubriendo algo.
Illya la levantó, y con esta se levantó una gran cantidad de polvo por el aire, así que cerré mis ojos brevemente—. Wow —escuché decir a mi hermana.
Cuando abrí mis ojos, la encontré observando a una motocicleta—. ¿Esto también era de tu mamá? —le pregunté.
Illya negó con su cabeza—. Nunca la vi en el castillo. ¿Crees que sea de Kiritsugu?
Negué con la cabeza—. Nunca lo vi montar una motocicleta. Además… conozco la marca, es una Yamaha, así que probablemente la hayan comprado en Japón.
—¿Funciona? —me preguntó.
—Hmm… —me acerqué y utilicé mi Análisis Estructural en ella—. ¿Qué rayos…?
—¿Está dañada?
Fruncí el ceño—. Yo no diría eso, pero esta cosa no es conducible.
Illya también frunció el ceño—. ¿A qué te refieres?
—Dame un momento. —Rápidamente, busqué en mi celular el modelo de la moto, y después de leer un poco, llegué a ciertas conclusiones—. Es una Yamaha V Max modificada.
—¿Eso es malo?
Asentí—. Si tu objetivo es conducirla, lo es. Las modificaciones hicieron que la carrocería sea bastante impráctica, y le hicieron varios refuerzos extremos en partes como el motor, lo cual, si bien la hizo más rápida, provocó serios problemas de balance —le expliqué—. Es hipotético, pero, seguramente, no sea capaz de generar suficiente fricción en las ruedas debido al torque extremo producido de la velocidad, lo que hará que seguramente deslice.
Una vez más, Illya ladeó la cabeza y me preguntó una vez más—. ¿Eso es malo?
Nuevamente, asentí—. ¿Como explicártelo…? Si fueses muy rápido e intentases frenar, la motocicleta se levantaría y te arrojaría hacia adelante como un corcel salvaje arroja a su jinete cuando este trata de domarlo.
—¿Por qué alguien le haría estas modificaciones?
—Para hacerla más veloz —le respondí—. Todas las modificaciones van en esa dirección: los refuerzos extremos, las modificaciones en la carrocería, la inclusión de una válvula que permite el uso de un nitro… todo eso fue hecho para que sea capaz de sobrepasar los trecientos kilómetros por hora.
—¿¡Es la moto más rápida del mundo!? —me preguntó, emocionada.
—Más o menos. Lo era hace una década, de hecho, para ese entonces debió de parecer una especie de tecnología alienígena superior a su época; no obstante, en la actualidad, hay un modelo que alcanza casi los trecientos kilómetros por hora.
—Pero no los supera —me contestó ella con una sonrisa.
—Bueno, sí, pero lo haría si se le incorporase un nitro como a esta —le contesté—. Y, además, a diferencia de esta, el modelo del que te hablo si es manejable. Estoy seguro que en menos de una década existirán motos capaces de competirle a esta sin necesidad de arrojarte por los aires.
Illya hizo un mohín—. ¡Pero por ahora sigue siendo la más rápida! —exclamó, defendiendo su punto.
Suspiré—. ¿De que te sirve si no eres capaz de manejarla? —le pregunté—. Esta cosa no puede ser manejada por humanos.
—¡Tal vez pueda! Soy una demi, ¿recuerdas? —Se cruzó de brazos con una sonrisa presumida.
Sonreí—. Tal vez lo seas, pero no eres una demi con la habilidad que te permita montar esta motocicleta, ¿o sí? —le pregunté.
Ella frunció el ceño antes de suspirar—. Ciertamente, no tengo la habilidad Equitación.
Fruncí el ceño—. ¿En serio hay una habilidad que te permite montar esta motocicleta?
Ella asintió—. Equitación es una habilidad que dan los contenedores a los espíritus heroicos cuando son invocados. Dependiendo de su nivel, pueden montar una cosa u otra, en el nivel más alto, son capaces de controlar a casi cualquier montura —me explicó.
—No la vi cuando fui Maestro de Merlín —susurré.
—Oh, eso es porque no es una habilidad de la clase Caster —me contestó—. Es una habilidad de la clase Rider y de la clase Saber. A veces también puede aparecer sin necesidad de que el sirviente sea de esas clases, pero se debe a que el sirviente tiene leyendas asociadas a este donde monta a alguna criatura legendaria o ese tipo de cosas.
Asentí, entendiendo a que se refería, y fue entonces cuando me di cuenta—. Clase Saber… como el Rey de los Caballeros al que Kiritsugu invocó hace diez años. Mismo Rey que posee varias leyendas en las que participa en guerras a caballo, e incluso dirigiendo un barco…
Illya captó inmediatamente lo que quería decir y asintió—. Sin duda Saber debió de tener la habilidad Equitación en un nivel elevado. —Luego su mirada se dirigió hacia la moto—. Para él, montar esta motocicleta modificada no debió de ser un problema.
—Pero… ¿Por qué Kiritsugu le prepararía esta motocicleta? —me pregunté—. Con sus estadísticas como Saber, debió de ser más rápido que esta motocicleta, y eso sin incluir la Explosión de Mana.
Illya asintió—. Tal vez simplemente no quería que Saber gastase energía innecesariamente —comentó—. Un sirviente como él debió de necesitar de grandes cantidades de energía mágica, y papá no era específicamente el mejor en ese apartado.
—En eso tienes razón.
—¿Y qué podemos hacer para que funcione?
Me crucé de brazos y lo pensé durante unos instantes, pero solo llegué a una conclusión—. Habrá que restringir su velocidad.
—¡Ehhh…! ¡Pero entonces dejará de ser la motocicleta más rápida del mundo! —exclamó de mal humor.
—Tú… solo quieres decir que te has montado en la motocicleta más rápida del mundo, ¿verdad? —le pregunté.
—¿Qué hay de malo con eso? —me preguntó lindamente enojada.
—Te ves muy linda cuando estás enojada —comenté, antes de suspirar—. Bueno, me temo que no va a ser posible, yo no puedo manejarla, tú tampoco, y…
—¿E-Eh? —exclamó, mientras se rostro se volvía tan rojo como sus ojos.
—Galahad también es un caballero, ¿no es así? —le pregunté.
Observé como Illya negaba rápidamente con su cabeza, para mi confusión, pero luego me dio la razón—. B-Bueno, sí, no sé si la clase de Tachie tenga la habilidad Equitación, pero Galahad por sí mismo sí debería de tenerla —me respondió mi hermana—. Aun así, Galahad no es conocido particularmente por sus habilidades a caballo, tampoco tiene muchas leyendas asociadas específicamente a estas capacidades, al ser un caballero de segunda generación; es decir, para cuando Galahad se unió a los Caballeros de la Mesa Redonda, las batallas a caballería por la unificación de la nación ya habían llegado a su final.
—¿Crees qué no posea el suficiente nivel como para manejar la motocicleta? —le pregunté.
—No sé, solo hay una manera de averiguarlo —me sugirió.
Yo asentí, y tomé mi celular. Unos minutos después, Tachie había llegado al garaje. Luego de explicarle la situación, ella nos respondió:
—Sí, tengo la habilidad, Equitación; no obstante, es cierto que el rango de mi habilidad no es muy alto, es rango C —nos explicó.
—¿Eso qué significa? —le pregunté.
—Puedo manejar todo tipo de bestias o vehículos con fluidez, siempre que haya recibido el entrenamiento o los ajustes adecuados —nos explicó—. Y he recibido entrenamiento para la mayoría de los vehículos, pero como esta moto fue modificada…
—¿No puedes? —le preguntó Illya, ligeramente decepcionada.
—Seguramente pueda, pero dudo que pueda sacar su máximo potencial —nos contestó—. Si fuese ella, seguramente…
—¡Con eso me basta! —exclamó mi hermana, recuperando su alegría habitual—. ¿Puedes llevarme a dar un paseo?
Tachie dirigió su mirada hacia mí, a lo que yo simplemente me encogí de hombros—. Bueno, en ese caso, claro, ¿por qué no?
—Solo asegúrense de volver a salvo, así que usen los cascos que encontramos junto a la motocicleta —les pedí—. Yo me pondré mientras tanto a arreglar el auto.
—Tranquilo —me contestó Tachie—. Incluso si tenemos un accidente, con mis habilidades defensivas, no sufriremos ningún daño, de eso puedes estar seguro.
Observé como Tachie se subía a la motocicleta, y, en la parte de detrás, se subía mi hermana—. Llévenla a que le inflen los cauchos, necesitan aire. —Tachie asintió, y pude ver como las dos salían del garaje.
…
Después de una hora y media, salí de debajo del coche, había chequeado el auto en su totalidad, arreglado un par de cosas, y reforzado un par de piezas. Para mi fortuna, no había ninguna pieza dañada al punto que con un poco de Alteración o de Refuerzo no pudiese arreglar.
Súbitamente, escuché el sonido de un motor acercarse y alcé mi mirada hacia la puerta del garaje. Luego de unos segundos, observé a mi hermana y a Tachie llegar con la motocicleta, afortunadamente, ninguna de las dos parecía herida.
—¿Cómo les fue? —les pregunté, mientras observaba como se quitaban los cascos.
—¡Genial! —exclamó Illya, emocionada.
—Realmente no entiendo por qué estás tan emocionada —comenté—. ¿No es Rou más rápido que esa motocicleta?
Illya asintió—. Rou, corriendo a toda velocidad, es el doble de rápido que la motocicleta —me respondió—. De hecho, yo puedo competirle si corro a toda velocidad, probablemente pueda ganarle si me refuerzo. Pero es una sensación diferente montar una motocicleta a montar a Rou o a correr.
—¿Probablemente? —pregunté—. ¿Por cuánto supera los trecientos kilómetros?
—No lo sabemos —me contestó Tachie—. Cuando empezamos a acercarnos a los trecientos kilómetros, empezó a volverse difícil de controlar. Así que no la llevamos más lejos de ese punto.
—¿Quieres subirte, Shirou? —me preguntó Illya, ofreciéndome el casco que había utilizado.
—Bueno, ya terminé con el auto, y no tengo nada más que hacer… —expresé.
—Bien, en ese caso, daremos un par de vueltas por la ciudad, ¿te parece? —me preguntó Tachie, bastante animada.
—Claro, ¿por qué no? —dicho esto, me acerqué y me subí a la motocicleta.
—¡Diviértanse! —exclamó mi hermana.
—Por cierto, Illya, como no vas a conducir hasta que Sella te enseñe, me llevaré las llaves del auto —le dije, mientras que Tachie volvía a encender la motocicleta.
—¿¡EH!? ¡P-Pero…! —escuché como mi hermana exclamaba indignada detrás de mí. Seguramente planeaba encender el auto mientras no estábamos.
—Vámonos, rápido —le pedí a Tachie, quien solo sonrió y aceleró.
—¡E-Espera, Shirou! —Ambos dejamos a Illya atrás, y por un segundo pensé que nos iba a perseguir corriendo, pero, afortunadamente, no lo hizo.
—¡Eso fue un poco cruel! —exclamó mi amiga de la infancia, el viento nos golpeaba de frente, así que teníamos que hablar en voz alta.
—¡Conociéndola, si no lo hubiera hecho, cuando regresásemos, podríamos haber visto a un auto estrellado contra un árbol! —le respondí.
—¿¡No estás exagerando!? —me preguntó—. ¡No creo que vaya a conducir tan mal!
Negué con mi cabeza—. ¡Lo hará! ¡Trata al auto como a un juguete! —le expliqué—. ¡Es por eso que quiero que Sella le dé lecciones antes de que haga alguna una tontería!
A medida que Tachie aumentaba la velocidad, el viento nos golpeaba con más fuerza, impidiéndonos escucharnos adecuadamente. Noté como Tachie evitaba las rutas principales, incursionando por rutas menos utilizadas. Era obvio el porqué lo hacía, en las rutas lo suficientemente largas, Tachie alcanzaba los ciento cuarenta kilómetros por hora, al menos diez kilómetros por sobre lo máximo permitido.
«Realmente es buena conduciendo», pensé, no era para decir que era una conducción inhumana, pero lograba controlar perfectamente la motocicleta a pesar de todas sus deficiencias.
Súbitamente, sentí un pequeño tambaleó, pero Tachie la estabilizó rápidamente, y, luego de unos segundos, me gritó—. ¡Voy a aumentar la velocidad, te sugiero que te agarres fuerte! —Que extraño, no sabía como decirlo, pero su tono de voz tenía algo diferente, era más altivo, por decirlo de algún modo.
—¡Está bien! —le respondí, y me preparé.
Desgraciadamente, ninguna preparación podría haberme capacitado para lo que se vendría después. Tachie aceleró, pero no aceleró unos veinte o treinta kilómetros por hora, sino de cero a cien, literalmente, pasamos de ciento cuarenta / ciento cincuenta kilómetros por hora, a doscientos sesenta / doscientos ochenta kilómetros por hora.
—¡T-TACHIE! —le grité, aterrado, porque no estábamos en una autopista, nos encontrábamos en una calle más corta, con una curva próxima y poco espacio para girar o para frenar—. ¡FRENA!
No obstante, Tachie no frenó, de hecho, hizo justo lo opuesto, siguió acelerado. «¿¡Acaso enloqueció!?», me pregunté, al mismo tiempo en que observaba como nos acercábamos a la curva, «¡Es imposible! ¡No se puede dar la curva a esta velocidad!», por un momento, estuve a punto de volver a gritarle que frenase; sin embargo, eso tampoco era una solución, pues debido al poco agarre de las ruedas, era imposible que no saliésemos volando por los aires en el momento en el que pisase el freno, «¡Estamos muertos!».
Racionalmente, sabía que eso no era verdad, Tachie era una Shielder, tenía las mejores capacidades defensivas entre las clases de sirvientes, incluso si nos estrellábamos o salíamos volando, era poco probable que muriésemos, o bueno, que ella muriese, pero en este momento no pensaba racionalmente. Aun así, mis instintos, o cualquier cosa dentro de mí que se aferraba a la vida, entendió claramente lo que teníamos que hacer para salir de esta, así que, de un momento a otro, me vi a mí mismo abrazando con todas mis fuerzas a la cintura de mi amiga, seguramente, mi vida dependía de ello.
Inconscientemente, cerré mis ojos, y recé por dentro por que el golpe no fuese tan duro. De un momento a otro, sentí como mi amiga se ladeaba hacia un lado, y entendí que iba a intentar dar la curva. Sinceramente, no sabía que era peor, que siguiese adelante y nos estrellásemos contra el muro de frente, que intentase frenar y volásemos por los aires hasta golpear el muro, o que intentase dar la curva, fallase, y nos estrellásemos contra el muro en lateral. Ya que las tres acababan con nosotros estrellándonos contra el muro, realmente, daba igual.
Y, aun así, la motocicleta siguió, el choque nunca llegó, y, de un momento a otro, volvíamos a enderezarnos. Abrí los ojos y observé como habíamos cambiado de vía, giré mi mirada hacia atrás y observé como habíamos dejado atrás la curva.
«¿Cómo fue que…?», no obstante, no tuve tiempo de hacerme muchas preguntas, porque más temprano que tarde entramos en una autopista, «¿Sigue acelerando? ¿¡Acaso está loca!?», a diferencia de una vía normal, en una autopista había multitud de coches, así que seguir aumentando la velocidad era muy peligroso.
Los autos pasaban como borrones a mi lado, al punto de que me vi obligado a reforzar mis ojos para poder distinguir todo adecuadamente. Y fue en ese momento cuando los vi, dos coches monocromáticos a los cuales dejamos atrás rápidamente, y entonces las luces de emergencia comenzaron a brillar y las sirenas sonaron con fuerza.
«¡Esto tiene que ser una maldita broma!», maldije internamente, y si bien hacía unos segundos quería que Tachie desacelerase, cuando me vino a la mente la imagen de Fuyi-nee recogiéndome en una comisaría junto con el abuelo Raiga, mis pensamientos fueron claros… «¡Sigue acelerando, acelera aún más!».
A pesar de que íbamos a mucha mayor velocidad que nuestros perseguidores, los carros que nos perseguían, al hacer sonar sus sirenas, apartaban a los carros que tenían delante, por lo que, no tenían porque esquivarlos, al contrario que nosotros, que teníamos que maniobrar entre ellos.
Parecía que Tachie había escuchado mis pensamientos, pues, luego de que atravesamos el congestionamiento de autos, y tuvimos vía libre, Tachie volvió a acelerar nuevamente. Desgraciadamente, la moto llegó a un limite de velocidad, y aunque las patrullas eran más lentas que nosotros, no eran tan lentas como para perdernos de vista.
Por un momento, temí que esta persecución escalase a más, y empezase a escuchar las hélices de un helicóptero. «¿Por qué no acelera más? ¡Tenemos que perderlos antes de que esto empeore!», fue entonces cuando se me vino una idea a la cabeza—. ¡Hay un botón en el volante! —le grité—. ¡Si lo pulsas acelerará aún más! —Esto era algo que Tachie ya sabía, pero tal vez quien estaba conduciendo ahora no era la Tachie a quien le había explicado esta capacidad de la motocicleta.
Para mi suerte o para mi desgracia, parecía que tenía razón, porque luego de gritarle esas palabras, la motocicleta dio un tirón y aceleró ferozmente de un instante a otro. No tenía ni idea de que tan rápido íbamos, pero estaba seguro que habíamos pasado los trecientos kilómetros de sobra, pues las patrullas desaparecieron de mi vista en cuestión de segundos.
Suspiré internamente, a pesar de todo, parecía que Tachie podía controlar este caballo salvaje incluso a más de trecientos kilómetros por hora. Luego de unos segundos, abandonamos la autopista y cambiamos a calles menos pobladas, alejándonos de las vías principales. Luego de unos minutos, cruzamos el puente de Fuyuki y volvimos al distrito Miyama, subimos y subimos, hasta llegar cerca del templo.
Tachie finalmente detuvo la motocicleta y, sin perder ni un instante, me bajé de la misma. Sentí mis piernas entumecidas, me temblaban las manos, y sentía casi ganas de vomitar. No era simplemente vértigo, era el haber estado en peligro y no poder hacer nada para cambiar la situación, encomendándome completamente a otra persona, la cual, durante unos instantes, pensé que estaba completamente demente.
—¿¡En qué demonios estabas pensando!? —le grité, una vez que recuperé el aliento.
—En ir más rápido, creo que eso fue algo obvio —me respondió ella, con total naturalidad, al mismo tiempo que se quitaba el casco, permitiéndome ver un par de ojos escarlatas, completamente opuestos a los ojos azulados de la otra Tachie, y la mayor prueba del cambio entre ambas.
—¿¡Y los policías!? —volví a preguntarle—. ¿¡Tienes idea de lo que nos hubiese pasado si nos atrapaban!?
—Me lo imagino —contestó, sin darle mucha importancia—. No obstante, eso es imposible. La única forma en que pudiesen hacerlo, es que la moto hubiese fallado, pues con mi habilidad para conducir, era imposible que nos atrapasen, fuesen cuantos fuesen.
—¡Pues no te vi escaparte rápido de esos dos! —exclamé.
Tachie frunció el ceño—. ¡Estábamos en una autopista! ¿¡Como se supone que me escape de allí siendo solo un poco más rápida!? —contraargumentó ella—. Estaba esperando una salida, luego entraría a una vía más estrecha, y los destruiría en las curvas cerradas —me explicó, y luego sonrió—. Pero admito que no me molestó el haberlos dejado comiendo polvo.
—Yo solo espero que esto no trascienda a más —susurré, cansado.
—Yo que tú no me preocuparía tanto —comentó casualmente—. No tienes ni idea de en cuántas persecuciones he estado. Solo hay que mantener la cabeza baja durante un tiempo.
Suspiré—. Y bien, ¿por qué hiciste eso?
—¿Hacer qué? —me preguntó, confundida.
—¡Correr en una autopista a más de trecientos kilómetros por hora! —exclamé, frustrado.
—¿Y como se supone que lo sepa? —me preguntó, con el ceño fruncido—. Cuando me desperté me encontraba montando una motocicleta a más de ciento cuarenta kilómetros por hora, ¡tienes suerte de que reaccionase rápido, o nos hubiésemos estrellado! —me contestó—. Luego de que entendiese mi situación, me di cuenta que estaba montando una motocicleta diferente a las que había conducido antes, y te dije que quería acelerar más para probar que tan rápido podía ir, me contestaste que estaba bien, así que lo hice —me explicó—. ¿Cuál es el problema?
Sinceramente, no tenía ganas de discutir con ella, y hasta cierto punto, ella tenía razón—. ¿Por qué te metiste en una autopista? —le pregunté, aunque ya no estaba exaltado.
—¿Dónde más iba a poder demostrar toda la velocidad de esta máquina? —me preguntó, como si fuese obvio.
—La otra tú nos dijo que no podía sacarle el máximo rendimiento a la motocicleta —expresé.
—Ella y yo no tenemos las mismas habilidades —me contestó.
—Pero ambas tienen Equitación… —respondí, sarcásticamente.
—¡Pero no en el mismo nivel! —me contestó, mientras fruncía el ceño nuevamente.
—¿A pesar de que tengan al mismo Espíritu Heroico? —pregunté, confundido.
—Ah, eso… —me contestó con desaire—. El que tengamos al mismo espíritu heroico es casi únicamente de nombre.
—¿Hmm?
—Galahad es un Caballero Santo, la importancia recae en la parte de Santo —me remarcó—. Y no un Caballero Santo cualquiera, se puede decir que Galahad fue predestinado a alcanzar el Santo Grial, o, dicho de otra forma, fue creado para obtenerlo, pues para alcanzarlo, se necesitaba de una pureza sin igual para su época, o, dicho de otra forma, una pureza prácticamente inhumana. ¿Entiendes lo que eso implica? —me preguntó.
—Según lo que tengo entendido sobre los sirvientes, dado que muchos héroes poseen la capacidad de ser despiadados en sus acciones y quienes se caracterizaban por su sangre fría podían mostrar virtud, los Sirvientes Alterados pueden sacar a la luz estos aspectos ocultos —expliqué, recordado lo que Mana nos había explicado cuando Gray nos había narrado su encuentro con una versión alternativa del Rey de los Caballeros—. Sin embargo, a diferencia de dos aspectos de un Sirviente, los cuales pueden invocarse de forma independiente, los Sirvientes Alterados han sido "mutados" para que ya no representen simplemente otra faceta del Espíritu Heroico original.
Tachie asintió ante mi explicación—. Así es, en ese sentido, ningún sirviente alterado puede considerarse como natural, pues para que existan, es necesario una "mutación", provocada por la intervención de un tercero.
—La maldición de Angra Mainyu —puntualicé.
—En cierto sentido, puedes decir que sí… —me contestó, dejando al aire la importancia de la influencia de la maldición—. No obstante, hay sirvientes que no pueden ser alterados, o al menos, no únicamente por la intervención de un tercero.
—¿Por qué? —le pregunté.
—Existen diferentes circunstancias —comentó—. Por ejemplo, algunos no tienen la capacidad innata de alterarse, o, dicho de otra forma, no tienen esos aspectos ocultos que se sacan a la luz para alterar al sirviente —me explicó.
—¿Los Santos? —le pregunté.
—No todos —me respondió—. Aquellos que se vuelven Santos a lo largo de su vida podrían haber poseído dichos aspectos en algún momento, y luego están aquellos que son innatamente Santos, y simplemente son reconocidos como tal a lo largo de sus vidas.
—Imagino que los primeros pueden alterarse, mientras que los segundos no, ¿es eso? —le preguntó.
—En esencia —me contestó.
—Galahad es un Santo innato, fue creado desde un inicio para serlo, porque solo un santo de una enorme pureza podría alcanzar el Santo Grial —empecé a acomodar el rompecabezas—. Lo cual significa que Galahad no debería de poder ser alterado —concluí.
—Bueno, quien lo diría, sigues siendo un cabeza dura, pero al menos aprendes rápido —me contestó con una sonrisa irónica.
Ignoré su ironía e hice la pregunta—. Entonces, ¿Cómo es que tú…?
—Se necesitó del trabajo de la Célula Lunar —me respondió—. No había aspectos oscuros que pudiesen sacarse a la luz, por ende, no había forma de alterar a Galahad mediante métodos convencionales, así que, para lograrlo, la Celular Lunar tuvo que crearlo.
—¿Crearlo? ¿La Célula Lunar puede crear a un sirviente desde cero? —pregunté, asombrado a la vez que preocupado.
—Incluso si pudiese, no podría manifestarse en el mundo de ser el caso, pues sería completamente ficción —me explicó—. No fue creado desde cero, fue creado con base en el Galahad verdadero; la Célula Lunar creó una historia ficticia, un ¿y si hubiese pasado esto? O, dicho de otra forma, la Célula Lunar tomó la historia del Galahad original, y creó una versión alternativa para que fuese coherente con la creación de un aspecto alterado del mismo, pues solo de esa forma se podría concebir la creación de un Galahad Alter.
—Una historia ficticia… un espíritu heroico ficticio —susurré.
—Solo parcialmente, pues comparte en gran parte la misma historia que el Galahad original… —me contestó—. Gracias a que tiene un origen verdadero, y al trabajo de la Célula Lunar, es que pudo existir, de otra manera, su manifestación hubiese sido imposible. —Luego sonrió, pero estaba lejos de ser una sonrisa feliz—. Su historia fue alterada para poder existir, mi alma fue alterada para poder existir, ambos congeniamos bien en ese aspecto.
—¿Ambos Galahad comparten un mismo Grafico Santo? —pregunté.
Tachie asintió—. Lo hacen, y aunque no lo creas, no es algo tan extraño, según los registros de la Célula Lunar, las valquirias tienen un Santo Grafico único que permite la existencia de múltiples componentes, a pesar de que cada una de ellas tiene un Nombre Verdadero diferente.
Fruncí el ceño—. ¿Y él lo permitió? ¿La creación de una versión parcialmente ficticia de sí mismo?
—Permitir es una palabra demasiado positiva, tolerarlo sería más acertado —me corrigió—. No hablo con él, así que no podría asegurarlo, pero infiero que entendió que era imposible que, con su Grafico Santo original, la posesión pudiese llevarse a cabo, y supongo que también entendió que la conversión en Demi era necesaria para poder mantenernos a nosotras dos con vida, así que lo toleró en función de salvarnos la vida —luego sonrió con cierta ironía—. La piedad de un verdadero Santo, ¿no lo crees?
Asentí ligeramente, ella no parecía muy agradecida—. Entonces, ¿es por esta historia ficticia que el nivel de tu habilidad, Equitación, es mayor?
Ella asintió—. Digamos que mi versión de Galahad fue más… errante, que su versión original. Producto de esto, mi nivel de Equitación es un rango más elevado, así que puedo conducir cualquier cosa con mejor habilidad que el promedio, incluso si nunca los he usado antes, salvo claro, por cosas como las especies fantasmales.
—Bueno, eso lo explica todo, ojalá yo pudiese montarla con tanta facilidad —suspiré—. Así no tendría que modificarla para restringirla.
Tachie frunció el ceño—. Hablas como si no pudieses hacerlo.
—Por que no puedo —y dicho esto, comencé a explicarle las razones—. Es por todo eso que, básicamente, es imposible conducirla para un humano corriente.
—¿Y desde cuando eres un humano corriente? —me preguntó, volviendo a mostrar una sonrisa irónica—. Un humano corriente no hubiese sobrevivido a una lucha contra mí, incluso si no estaba yendo en serio.
—Bueno, corrijo, incluso para un mago sería imposible el controlar a esta motocicleta —aclaré.
—Deberías decir, para un mago corriente —me corrigió—. Cosa que tampoco eres.
—¿Cómo se supone que la conduzca según tú? —le pregunté, ligeramente molesto.
Para mi sorpresa, ella se quedó pensativa durante unos instantes—. Bueno… supongo que enseñarte es algo positivo para mí, mientras más recursos tengas, menos inútil me serás. —No entendía de que estaba hablando, pero solo sus palabras me hicieron fruncir el ceño—. Esta bien, te enseñaré como montarla adecuadamente —expresó, sonriéndome con superioridad.
A lo que yo le contesté con mi propia sonrisa—. ¿Puedes enseñar algo que nunca aprendiste? —le pregunté sarcásticamente.
—Si no puedo, aprenderé a hacerlo —me contestó con un gruñido.
Suspiré, sin duda ella se había llevado gran parte de la cabezonería de la Tachie que conocí. No obstante, si realmente era capaz de enseñarme, sería bastante beneficioso para mí.
—Bueno, sensei, solo espero que no hagas que nos metan en la cárcel mientras me enseñas —contesté con una sonrisa sarcástica, pero no el tipo de sarcasmo usado para ofender, simplemente, era un poco divertido.
—¡Ha! ¡Ya quisieran poder seguirme el paso! —exclamó—. Tú solo encárgate de que no falle, y yo me encargaré del resto.
Eso me hizo pensar en algo—. Hablando de eso… no fuiste a lo loco sin ver el combustible… ¿verdad?
—¡Por supuesto que…! —Súbitamente, la motocicleta se apagó. Al ver esto, Tachie intentó volver a encenderla nuevamente, fallando una y otra vez—. Mierda…
Me palmeé la frente—. Esto tiene que ser una broma…
Y de esa manera comenzaron mis lecciones de conducir.
Notas de autor:
Buenas gente, nuevo cap, espero que lo disfruten. Este no tardó tanto en llegar como el anterior.
camilo navas: Sí, sería interesante, y gracias por la sugerencia. No obstante, si algo aprendí de Juego de Tronos, es que, las sorpresas bien construidas, son espectaculares y ayudan a la trama, pero las sorpresas escritas por el puro objetivo de sorprender... no suelen salir bien. No digo que Emiya no pueda llegar a aparecer, pero es poco probable que, si hago que aparezca, sea de esa forma, porque he construido la trama para que vaya en otra dirección.
orocontra2012: No es que no quiera escribir más partes slice of life, es que, como esas partes son sueños, realmente no tienen un impacto tan fuerte en la trama, es por eso que prefiero mostralos como ovas.
Sin más que decir, agradezco vuestros comentarios y espero que hayan disfrutado del capítulo, nos vemos en el siguiente.
