Bajar con los ojos vendados nunca es divertido. Bueno, para Lux no.

Hace dos años, cuando había sido mi turno, lo disfrute bastante. Aunque, siendo honesta, Ekko solo me la puso unos metros antes de llegar al refugio.

Me llevaba cargando, y la venda no era tanto para que yo no viera el camino, sino para que los demás se sintieran un poco más tranquilos con mi presencia.

-Tranquila, no voy a hacerte nada- digo mientras la guío por los pasillos subterráneos-. A menos que resbales. En ese caso, no prometo atraparte.

-¡Jinx!- su tono es una mezcla de preocupación y advertencia.

-Te lo juro que no siempre es así Ekko, a veces tiene un buen sentido del humor. – digo, con un deje burlón en la voz

Ekko voltea a verme, con una sonrisa dibujada.

-No te preocupes Lux, me dijo lo mismo la primera vez que la deje manejar el monociclo que habíamos creado… tiene razón no me atrapo.

Suelto una carcajada. Solo de pensarlo, puedo sentir el golpe del lodo y el excremento helados en la piel y la risa de Ekko mezclada con la mía. Cuando volvimos a "La última gota", Benzo y Vander ni siquiera nos dejaron pasar más allá del bar.

Nos arrastraron hasta la parte de atrás y nos limpiaron con una manguera entre regaños y risas ahogadas.

-En mi defensa, no te atrapé porque yo también me caí

Ekko niega con la cabeza, todavía riéndose.

-¿Por qué te caíste? –pregunta Lux, su cuerpo ha dejado de estar tenso y camina con más seguridad.

-Porque se distrajo tratando de robarle la cartera a un piltillo que estaba en el sitio equivocado – responde Ekko, caminando ahora al otro lado de ella.

Veo cómo su mirada se pierde en el recuerdo. Y lo entiendo. Esos días parecen de otra vida.

-¿Y lo lograron?- insiste Lux -¿Lograron robarle la cartera?

-Por supuesto- respondo, fingiendo indignación-. Pero todo el dinero quedo embarrado también…

Lo que no le cuento es lo que paso después. Como pasamos la noche limpiando cada moneda mientras Benzo nos miraba con esa mezcla de desaprobación y resignación que solo él sabía hacer. Cómo al día siguiente, cruzamos a Piltover y compramos chocolates. Como los comimos bajo el puente sentados en la orilla viendo las luces reflejarse en el agua.

No lo digo. Pero en cuanto miro a Ekko, sé que él también lo recuerda. Y en su sonrisa nostálgica veo todo lo que hemos perdido.

Las puertas del refugio se abren, y Scar nos recibe con su habitual expresión de dureza.

Dentro, la luz cambia. Se siente más cálida, más viva. Retiramos la venda de los ojos de Lux, y su rostro refleja sorpresa.

El gran árbol se levanta imponente en el centro del refugio, sus raíces se extienden como venas a través del suelo, abrazando las casas apiladas que llenan de color el espacio. Faroles colgados de las ramas proyectan destellos dorados sobre la madera y el metal. Hay voces, risas, pasos apresurados. Murmullos de un lugar que respira, que se mantiene en pie contra todo pronóstico.

A lo lejos, mi mirada se encuentra con el mural de los caídos.

Me veo allí. Dos versiones de mí que ya no existen pero que siguen clavadas en la pared como advertencias de lo que alguna vez fui. No me detengo a mirarlas. No son ellas las que me devuelven la mirada.

Es Isha.

Y por un segundo, siento que el mundo se tambalea bajo mis pies.

Vuelvo la vista a Lux. Sus ojos brillan de asombro.

Lo entiendo.

Este lugar es más que un refugio. Es lo más parecido a un hogar.

-¡Jinx! – dice Vi, quien sale corriendo del taller de Ekko, me abraza con tal fuerza que casi me tira.

-Tranquila manotas…- digo mientras le respondo el abrazo.

-¿Qué es este lugar? – pregunta Lux

-El refugio de los Firelights, un refugio para cualquiera que lo necesite- responde Ekko.

Y por la forma en que lo dice siento que van dirigidas a mí.

-Lux… mi hermana Vi y… bueno… su peor es nada Caitlyn Kiramman- digo mientras se las presento.

Caitlyn me fulmina con la mirada.

– Allá mal encarado esta Scar, y a su lado Sevika.

Vi resopla, cruzándose de brazos, mientras Caitlyn sacude la cabeza en señal de cansancio, pero no replica, Scar, por su parte, sigue con el ceño fruncido, y Sevika solo ladea la cabeza con su habitual expresión de desinterés.

Lux parpadea, como si todavía estuviera asimilando todo. Su mirada se pasea de una cara a otra, hasta que aterriza en Vi.

-Tú…- murmura –Eras la líder de los Firelights…

¿De qué demonios habla?

Vi la observa por un momento antes de responder.

-Ekko es el líder. Yo solo ayudo cuando es necesario.

-Técnicamente, soy el líder- dice Ekko, cruzándose de brazos-. Pero últimamente se me ha llenado el refugio de hermanas entrometidas…y fantasmas que solían ser de los criminales más buscados de Piltover.

- Hey- protesto, llevándome una mano al pecho-. Lo de criminal más buscado es debatible.

-No lo es- murmura Caitlyn.

-¡Exacto! ¡Ni siquiera está en discusión! – respondo, sonriendo con burla.

Vi suspira y nos hace un gesto para entrar en el taller de Ekko. Lux obedece, pero sigue inquieta, como si aún no supiera si confiar en ellos o no.

-Mira, sé que todo esto es raro- dice Vi-. Y que probablemente tengas muchas preguntas.

-Más de las que puedo contar.

Ekko se sienta frente a ella.

-Entonces empecemos con lo básico. ¿Por qué estabas ene Zaun?

-Lo mismo podría preguntarles a ustedes. ¿Por qué me trajeron aquí?

-Porque te habrían matado si no lo hacíamos- respondo, recargándome en el filo de la mesa -. Y porque, al parecer, lo que sabes es lo suficientemente importante como para que te persigan incluso aquí.

Lux traga saliva, y su mirada se desplaza hacia Caitlyn, como si buscara algo en ella.

-Tú…- comienza- Eres una de las sheriff de Piltover.

-Y tú eres la hermana menor de Garen Crownguard, líder de la Vanguardia. Lo sé- Caitlyn la mira con atención – Pero eso no me dice que hacías ayer rondando por Zaun.

Lux cierra los ojos un momento, respirando hondo.

-Demacia está preparándose para algo grande.

Vi, frunce el ceño.

-Define grande.

-No lo sé con certeza- Lux sacude la cabeza-. Pero he escuchado conversaciones entre los miembros del Consejo. Hay reuniones secretas, planes que involucran de alguna forma u otra atacar a Zaun y Piltover. Hablan sobre planos con la tecnología Hextech, de asegurarse de que nadie más la use en su contra.

Scar chasquea la lengua.

-¿Y eso qué significa?

Lux baja la voz.

-Significa que Demacia no quiere más alianzas. Quiere asegurarse de que Piltover y Zaun nunca puedan ser una amenaza para ellos. Si Demacia piensa así supongo que el resto de los lugares de Runaterra pensaran igual.

Un silencio se extiende por la mesa.

Caitlyn intercambia una mirada con Vi, quien aprieta los puños.

-¿Sabes exactamente qué planean hacer?

-No- Lux sacude la cabeza-. Pero sé que el que nos enviarán fue solo una fachada, más agentes encubiertos continuaran llegando a Piltover. Y sé que hay rumores de que están demasiado interesados en la decisión que se tome sobre la última gema Hextech.

Ekko se endereza.

-¿Conocen su ubicación?

Lux niega.

-Aún no, pero Demacia la quiere, y el resto de Runaterra. Y no creo que quieran pedirla amablemente.

Sevika suelta una carcajada baja y áspera.

-Por supuesto que no. Demacia nunca pide nada.

La información pesa en el aire como un muro invisible.

Yo me cruzo de brazos y miro a Ekko quien me devuelve la mirada y por la forma en que lo hace sé que estamos pensando en lo mismo. Los tipos que vimos hace dos noches, cuando estábamos en los tejados y nos reencontramos fugazmente, observo como niega ligeramente con la cabeza, señal de que es mejor que todavía no digamos nada y estoy de acuerdo con él.

-Bueno…y ahora, ¿qué? –digo para romper el silencio que se ha hecho.

El respira profundo, mirando a todos los presentes.

-Ahora, descubrimos que tan jodidos estamos.