POV. Ekko

Ha pasado ya una semana desde que Jinx habló frente al consejo, y con algo de trabajo se ha logrado que no la incriminen ni a ella ni a los Jinxers por algo que claramente no han hecho. El refugio se ha convertido en una mezcla de Jinxers y Firelights, y extrañamente conviven de una muy buena manera.

A veces me pregunto si eso no dice algo de nosotros. Que incluso a pesar del pasado y las heridas que hemos sufrido… siempre hemos estado destinados a convivir en paz.

Scar pasa la mayor parte del día revisando reportes. Zeri entrena con algunos de los más jóvenes. Y Jinx…

Ha estado más callada de lo que esperaba, al principio me preocupe un poco, no podía evitar recordar a dos años antes. Pero esta vez es distinto. Como si estuviera procesando todo lo que pasó, como si cada palabra que dijo frente al consejo todavía le estuviera resonando dentro. Como si por fin se escuchara a sí misma.

Se ha estado quedando en mi casa, duerme a mi lado y hemos estado conviviendo demasiado tiempo, muchas veces la he encontrado sonriéndome de una tal forma que me hace pensar que ella sabe algo que yo no.

A veces solo quiero preguntarle si piensa en irse otra vez. Y otras veces… sobre todo cuando la siento dormida a mi lado, solo quiero que se quede.

-¿Ese es mi paliacate?- pregunto en cuanto la veo salir de mi habitación. Toda la mañana ha estado en mi taller y digamos que el aceite ha causado estragos.

Al regresar a casa cada uno se ha duchado y me sorprende como esta vestida, pues yo esperaba verla con algo más cómodo lista para irse a dormir pero en su lugar lleva puesto un pantalón negro y lo que más llama mi atención es lo que lleva arriba como playera, si es que se puede considerar así, pues no es una playera, es el paliacate que normalmente uso.

-Tal vez- responde mientras se mira lo que trae puesto

- ¿Tal vez? – Me acerco hasta ella mientras veo que una sonrisa se forma en su rostro – No es como que tenga mucha ropa pero… de toda mi ropa decidiste que lo mejor que podías usar el día de hoy era mi paliacate ¿no?

-Si te molesta me lo puedo quitar- responde con la mayor inocencia del mundo llevando su mano hacia atrás para deshacer el nudo que lo mantiene, mi mano rápidamente viaja a la suya deteniéndola.

-Solo esta vez no permitas que lo perforen y lo manchen de sangre

-Está bien…- responde con una fingida resignación – Ekko, necesito que me ayudes en algo.

A pesar de que mantiene esa sonrisa en su rostro, esta no llega a sus ojos, lo cual he aprendido que es un indicador de que las cosas están por explotar.

-¿Qué tan peligroso es ese algo? – Pregunto manteniendo mi agarre a su mano – Te recuerdo que a pesar de que el shimmer te ayudo a curarte más rápido de lo normal apenas hace una semana una bala te atravesó el abdomen.

-¿Recuerdas la primera noche que nos encontramos, al tipo que te dije que es de la tripulación de Demacia? – suelta con suavidad

-El de los mapas ¿no? – Ella asiente y creo que sé por dónde va la cosa – Claro que me acuerdo.

Nuestras manos se sueltan y ella camina hacia el sillón donde ha dejado unas cosas preparadas. Me cruzo de brazos, sabiendo que lo que sea que venga no es algo que Scar o Vi aprobarían.

-Bueno, el otro día que fui con Lux a ayudarla con su papeleo, él estaba ahí. Honestamente no sé si el ya sospecha que sé lo que está haciendo pero actuaba raro.

-Ajá…

-Así que ese día antes de regresar aquí espere un poco y lo vi bajar de la aeronave con una caja…- reconozco su tono de voz de inmediato, es el mismo que usaba para explicarle a Vander el porque nos habíamos metido en algún problema

-Dime que no lo seguiste tu sola

Jinx voltea a verme como diciendo "Si ya sabes como soy…" me toco el puente de la nariz y respiro profundamente.

-El caso es que bajo hasta uno de los carriles de Zaun, esos demasiado alejados del bullicio pero que aun así tienen luces neón… y no creerás lo que vi.

Jinx hace una pausa demasiado dramática, que por un momento me hace pensar que está dudando en decirme las cosas.

-Cuando la luz neón ilumino la caja, esta traía ese lindo simbolito que dejaron pintado con su mensaje de "Una bomba no cambia su pasado"

-Jinx…

-Espera que eso no es todo- dice tomando un mascafuegos – Llego un tipo vestido como verdugo y le entrego a él la caja. Quise quedarme más tiempo pero te había prometido que llegaría a la fogata de esa noche.

-Me gustaría decirte algo por arriesgarte así pero ya lo hiciste, dime que ¿Qué es exactamente lo que vamos a hacer? – le pregunto mientras me siento en la mesa de centro.

- Bueno, digamos que Lux es muy despistada y ha perdido los horarios de varios de la tripulación- dice mientras toma de mi chamarra un bonche de hojas las cuales me entrega – Y este amigo de aquí – comenta señalando un nombre- Laurent, es el mismo amigo que vimos, el mismo que seguí, el día de hoy tiene la noche libre…

- No lo sé… - mi mente ha comenzado a imaginar mil y un escenarios, cuando de pronto siento la mano de Jinx en mi rostro.

-Vamos Ekko… ¿No quieres salir por un rato? – acaricia mi mejilla y me desarma completamente.

- Supongo que no tienes un plan en concreto – digo mientras me pongo de pie y tomo mi bastón.

-Ya sabes ideas sueltas aquí y allá, pero estoy segura que nos llevarán a algo.

-Solo espero que no nos lleven a una trampa o algo peor

-¿Preocupado por mí, salvador? – dice mientras camina delante de mí.

-No. Por el paliacate.

Ella ríe y me tiende mi tabla. Creo que esta noche será algo larga.

Desde que recuerdo la noche en Zaun nunca es completamente oscura. Siempre ha habido luces neón iluminándola, dándole cierto aire industrial que hace que todo parezca vibrar.

-¿Por qué no hemos ido al muelle? –le pregunto mientras vamos en la aerotabla, serpenteando las calles, tratando de pasar un tanto desapercibidos.

-Porque para esta hora seguro que ya no está ahí- Jinx levanta su mano y señala un callejón estrecho, me dirijo a ese lugar.

El camino que hemos tomado nos está llevando a las orillas de la ciudad, la parte más desolada y olvidada, donde los negocios sucios son juegos de niños. A pesar de que el lugar parece estar completamente solo, el aire se siente cargado.

-Ekko…- dice de pronto en voz baja.

-¿Qué?

-Gracias por no decir nada de esto a Cait o a Vi… gracias por venir y confiar en mí.

La forma en que me lo dice, me toma por sorpresa.

-Siempre lo haría- le respondo – Aunque a veces sienta que el alma se me quiere escapar del cuerpo de tanto que me preocupas.

Ella se voltea sobre la tabla y planta un beso cerca de mis labios.

-Entonces hay que asegurarnos de salir ilesos de esta- susurra

Llegamos al final de la calle, donde las luces neón ya no se ven, solo quedan algunas chozas y edificios en mal estado.

Jinx baja de un salto de la tabla y yo hago lo mismo para después colocarla en mi espalda. En su mano lleva un mascafuego, por lo que tiene dibujado en él sé que al explotar solo tendrá humo de algún color, juguetea con el como si fuera una pelota.

-No me has dicho todo el plan ¿cierto? – pregunto, mientras reviso el área.

-Esperar y observar. A veces los secretos vienen solos cuando les das espacio

-O cuando los provocas- murmuro.

Se esconde de tras de unos barriles mientras saca de su cinturón un catalejo, lo despliega y observa a lo lejos, enfocando algo.

-Ahí está – dice mientras me lo tiende para que pueda ver.

A unos metros medio oculto por la niebla, un contenedor metálico está siendo abierto por el tal Laurent, quien no está solo, pues a su lado hay otra figura más y para mi sorpresa en lleva una capa con el escudo de Noxus.

Mis músculos se tensan.

-Dime que esto no sucedió la otra noche – murmuro

-Nope… esa noche solo le dio la caja a alguien que definitivamente no era ese tipo. - me responde mientras se agacha para poder acercarse un poco más sin ser vista, hago lo mismo, con el corazón latiéndome rápidamente.

De pronto, gracias al silencio del lugar lo escuchamos.

Una voz metálica, distorsionada sale desde dentro del contenedor. No es humana y tampoco parece provenir de alguien con vida.

-La segunda está casi lista. El consejo caerá pronto. Los fuegos cruzados harán que Zaun y Piltover se culpen mutuamente.

Laurent asiente. El noxiano le entrega algo envuelto en una tela negra. Apenas se ve… pero el brillo azul que se escapa por una esquina me hiela la sangre.

Ese azul tan inconfundible de algo creado por la Hextech.

Jinx me mira, está igual de sorprendida que yo.

-No puede ser lo que creo que es…- susurra

Y justo en ese momento sentimos como alguien cae detrás de nosotros.

Jinx se da vuelta de inmediato pero ya es tarde, la persona se cierne sobre nosotros.

-Dos ratas husmeando donde no deben.

No alcanzo a ver su rostro, pero su voz… me resulta conocida. Es femenina, intenta ser suave y optimista. No puede ser.

Jinx traga saliva.

-No puede ser… -digo

-Ella estaba muerta…Ekko, ella estaba muerta.

La figura se adelanta y solo una pequeña luz la ilumina, sin embargo esta parpadea y se apaga por completo.