Gracias Señor Jesús por tanto amor.

El hijo sabio alegra al padre… Proverbios 15:20

Historia dedicada a todos aquellos que aún recuerdan mis historias y me han dado su apoyo ahora que volví. Dios los bendiga mucho.

Naruto no me pertenece, los personajes e historia son una creación de Masashi Kishimoto.

Capítulo 15. ¡Lo hizo!

Sakumo estaba muy contento y ansioso por lo que estaba sucediendo, seguramente Sakura dio alcance a su hijo y bueno, el resto era asunto de ellos dos, pero conociéndolos (y los conocía, porque había leído quien sabe que tantas veces toda información disponible sobre sus vidas), Sakura no descansaría hasta conocer toda la verdad y Kakashi cedería porque por mucho que fuera excelente en guardar secretos simplemente terminaría por poner fin a todo ese asunto porque ya estaba hastiado de todo.

—Sólo espero que todo salga bien.

Así fue como al terminar de comer aquella insípida y ridículamente cara comida, y después de agradecerles a cada uno de sus subordinados por todo su esfuerzo y tratar de despediros con un discurso esperanzador y entusiasta con el objetivo de darles un ánimo que el mismo no tenía, solo se encaminó a su casa donde estuvo esperando por su hijo sin dejar de observar por la ventana o dar vueltas en la sala planeando una disculpa.

—Amor, ¿crees que Kakashi logre perdonarme? — Sakumo se rascó la cabeza y esperó la respuesta de su amada esposa, obviamente le diría que sí, recordándole que su hijo no era muy rencoroso, pero, a pesar de ello, no podía dejar de preocuparse, —¿estaría bien presionarlo tanto? Es que… se que no había otra opción más viable que esa para lograrlo, pero… bien, lo hecho, hecho está; al menos ahora nuestro hijo se dará la oportunidad que se había negado desde hace tiempo.

Sakumo sonrió no muy convencido, quería ser entusiasta al respecto pensando que afortunadamente su hijo estaría confesando su amor a su futura nuera, y admitía que eso le daba alegría, pero era claro que también estaba sumamente angustiado y nervioso; no solo era altamente probable que su hijo se confesaría a Sakura (logrando el objetivo del día), sino también que Kakashi terminaría de coartarle todo permiso de "entrometerse en sus asuntos con sus artes y planes de conquista y romance" además claro de que estaría enojado con él y tal vez no hablaría bien con el durante un buen tiempo.

Si, Kakashi finalmente se abriría y se daría una oportunidad de permitirse decir lo que su corazón guardaba desde hace tiempo, pero no sabía cómo reaccionaría al regresar a casa; obviamente que para eso ya tenía un plan muy elaborado de cómo se disculparía con un conmovedor discurso, pero no por ello estaba menos preocupado.

Pensando y repensando su coartada fue que Sakumo escuchó los pasos de su hijo, finalmente había llegado a casa, lo observó atentamente tratando de descifrar que había pasado, pero solo se encontró con el semblante calmo de su hijo.

—Hola Kakashi… — lo saludó cortésmente y el hokage entró con una seriedad mayor que otras veces logrando que Sakumo se tensara preocupado al pensar en algún rechazo de parte de la que aun consideraba su futura nuera (era un hombre positivo, después de todo)—, bienvenido… ¿cómo está todo?

Al ver el rostro calmo y sereno de Kakashi decidió iniciar su discurso para disculparse, pero no pudo porque sorpresivamente su hijo lo abrazó.

—Gracias, padre— dejó en un tierno y alegre agradecimiento.

Definitivamente Sakumo no lo esperaba, ¡y no solo eso!, menos esperaba que Kakashi le contara como es que declaró sus sentimientos (acá Sakumo evitó gritar de alegría) y siguió esforzándose tremendamente en no estallar de felicidad cuando le comentó que le pidió una cita a su (cada vez más probable) futura nuera, y para cerrar con broche de oro, ¡ella aceptó!

—¡Lo hiciste hijo! ¡De verdad lo hiciste! — y ahí estaba, Sakumo casi saltó de alegría cual colegiala.

—Hum… no fue sencillo, fue muy difícil. En realidad, creo que sin tu ayuda nunca habría podido lograrlo.

Y así, su amado y conmovido padre, vertió toda alegría en lágrimas de gozo tal cual Gai habría hecho (y lo hizo cuando lo pusieron al tanto), y es que el corazón del Hatake mayor estaba tan feliz al escucharlo reconocer que sin su ayuda nunca habría tenido oportunidad alguna que no podría hacer otra cosa.

—Estoy tan contento; si tu madre estuviera acá estaría tan feliz y orgullosa de ti.

—Es solo una cita padre, no te pongas así — Kakashi le paso un pañuelo y Sakumo lo tomó usándolo de inmediato.

—Todo gran viaje inicia con un solo paso Kakashi, nunca subestimes los pequeños comienzos— dijo recuperando su aire de sabiduría.

—Padre, esta vez no quiero que intervengas en nada, por favor — le comentó con la mayor seriedad del mundo.

—Claro que no, no te preocupes Kakashi, te prometo que no intervendré al menos que tu me lo pidas — lo prometió con tanta solemnidad que cualquiera que no lo conociera tan bien como su hijo diría que era la persona más seria del mundo.

—Hum… eso espero, por favor.

—Si Kakashi, lo sé, no te preocupes, no haré nada a menos que tú me lo pidas.

—Hum… padre, dicho esto, ¿tienes algún consejo que darme para que las cosas vayan bien con Sakura?

Sakumo sonrió —¿un consejo?, vaya, no me digas que es tu primera experiencia con las mujeres.

—No padre, claro que no, no es eso…

—Lo sé — dijo sonriendo y palmeándole la espalda de lo más divertido — a decir verdad, tengo toda certeza de que no, lo investigué muy bien y acá entre nosotros conozco muchos detalles que ni los mejores investigadores privados sabrían y debo admitir que nunca pensé que tendría que explicarte este tipo de cosas, sobre todo porque quien te aconsejó en tus primeros años no fue otro más que el buen y muy experimentado Jiraiya.

Kakashi no supo si sonreír o sonrojarse, pero optó solo por sentirse como un adolescente tonto y nervioso —Hum…, lo que pasa es que esta vez es muy importante para mí, es diferente… y… no quiero echarlo a perder.

—Lo sé — dijo sonriendo —te entiendo, yo también quise salir corriendo cuando tu madre por fin aceptó salir conmigo.

—Pensé que mamá fue quien te lo pidió a ti.

—Detalles, detalles… no dudes de mi experiencia y buenos resultados en estos temas; además, ya sabes que el orden de los factores no altera el producto, y definitivamente tu eres el mejor y mas evidente producto que tengo de muestra de lo bien que resultó para mí, así que sí, soy una buena opción como consejero.

Kakashi sonrió —Hum, ¿sabes?, me alegra que estes acá y poder hablar contigo sobre esto, siempre me pregunté que se sentía hablar de esto con tu papá, me alegra que, aunque ya soy bastante grande y no necesito una plática de iniciación, al menos estes conmigo.

—Yo también se que estar acá, contigo, es una gran bendición hijo — Sakumo solo retomó el ligero llanto de felicidad.

—Papá, no exageres, no voy a casarme, ¿si?

—Aun no, pero estamos en eso — Kakashi solo sonrió y su padre continuo —Creo que lo primero debo hacer es contarte como conocí a tu madre— y una vez más comenzó a relatarle esa historia de amor que Kakashi conocía aun antes de nacer, sí, literalmente desde antes de nacer porque Sakumo se la contaba durante el embarazo de su amada esposa.

-0-0-0-

Sakura no podía creer lo que estaba a punto de decirle a Ino, aquello que tenía días de estarle ocultando desde esa mañana que le armó tremendo drama al confesarle que ya sabía todo de su "nobles intenciones de estar de Celestina" y restringió, en consecuencia, su trato con ella a "exclusivamente profesional".

Y no era para menos, Ino, Naruto, el líder del equipo (Sakumo, por supuesto) y los demás integrantes del equipo casamentero habían estado haciendo uso de sus técnicas y habilidades ninjas para entrometerla en todas esas situaciones, así que claramente tenía (y le sobraban) motivos para estar enojada; aunque, a decir verdad, también estaba agradecida porque ahora se sentía ilusionada, confundida, y otro más de cosas que le estaban quemando por dentro por contárselas a su mejor amiga pero que su orgullo (y enojo) no se lo permitían.

No fue sino hasta un día antes del esperado día de la cita con el Sexto Hokage que se atrevió a decirle algo más allá de lo estrictamente laboral, porque, aunque ese no era el plan inicial (originalmente se lo diría hasta el día de la cita) se dio cuenta de que no podría guardar más silencio no solo por sus nervios, sino también porque era necesario contar con el apoyo de Ino, y es que, aunque también deseaba preocuparla un poco, porque se lo merecía, por supuesto, las cosas de su reciente orgullo cambiaron ese día, antes de su cita, llevándole a resolver que necesitaba ayuda de la mujer más confiable que podía conocer, y esa era Ino.

Por su parte Yamanaka sabía que algo había sucedido entre su amiga y el hokage porque al día siguiente Sakura le reclamó con bastante drama (al estilo de hacía años atrás) que la hubiera engañado durante todo ese tiempo involucrándola en todas las situaciones "en su misión de casamentera" sin decirle absolutamente nada. Evidentemente Ino no pudo, ni supo, como defenderse, solo se quedó parada escuchando los reclamos sin poder hablar nada, y al final solo pudo quedarse mirando como Sakura se alejaba dejándola con el remordimiento en el estómago, suspirando sin poder preguntarle como era que sabía todo, aunque claramente Kakashi le había contado.

—Cerda, necesito tu ayuda— dijo con simpleza sin lograr ocultar lo nerviosa y ansiosa que se sentía.

Ino se sorprendió al escucharla, no le había hablado de nada (al menos no profesional) desde que salió detrás del Hokage y la dejó comiendo en aquel elegante y desabrido restaurante. —¿Qué, en qué?

—Necesito tu ayuda, no es algo del hospital, es personal, ayúdame, por favor.

—¿Qué? — preguntó una vez más dejando la pluma en el escritorio, justo estaban por salir de ese turno tranquilo, pero terriblemente angustiante ante la falta de conversación.

Sakura suspiró, y sin poder soportarlo por más tiempo soltó la bomba —Mañana tengo una cita con Kakashi sensei y no sé qué rayos ponerme.

—¿Qué? — preguntó genuinamente sorprendida.

—Vamos Ino, tu oído es perfecto, no me digas que no me oíste — dijo enojada mirando a todos lados constatando que nadie rondaba por su pequeña oficina compartida, después se dejó caer en la silla apoyando el mentón en la mesita.

—¿Una cita? ¿Con el sexto? — continuó incrédula Ino.

Sakura se tomó el cabello con desesperación y gruñó a mas no poder, estaba muy avergonzada y no quería que nadie se enterase, el hospital no era precisamente un lugar muy íntimo y privado cuando se trataba de relaciones sentimentales o secretos.

—Sí, sí, ya, una cita, ¿me vas a ayudar o no?

—Pues… pues…—Ino seguía sin procesar todo.

—¡Ay ya! — gritó repentinamente — de saber que te pondrías así…, tienes meses, años pidiéndome que salga y ahora me vienes con que no puedes entenderme nada.

—Bueno, es que yo…

—¿Qué no eres tú una de los que han estado tramando que esto pase junto con todo ese equipo "casamentero" ?, no te hagas la que no sabes nada— murmuró aun molesta —, me está costando mucho hablarte, pero la verdad es que, aunque esté muy enojada contigo… estoy perdida— suspiró —, te necesito como mi amiga, esa sabelotodo experta en hombres que presumes ser, — Ino seguía sorprendida, sin poder reaccionar —ya va, reacciona de una vez, ¡y ya deja de verme así, solo haces todo más… difícil!

—Bueno, Sakura, claro que te ayudo, pero… ¡en serio!

Sakura saltó de la silla y le tapó la boca —Por favor no grites, ¿sí?, te propongo un trato: tú me ayudas y a cambio hacemos las pases; te necesito ahorita, ¿sí?, por favor ayúdame —Ino asintió —, te invito a mi casa, comemos algo y me ayudas a planear las cosas —Ino asintió una vez más —te dejaré hablar si me prometes que no gritaras como una fan loca, ¿sí? — Ino volvió a asentir y Sakura la soltó, juntas salieron con la mayor discreción y formalidad que tenían.

Al encaminarse a la salida la doctora Haruno se sorprendió muchísimo de que su colega no comentó nada, absolutamente nada desde que salieron de la oficina, ni aun cuando pasaron por el pasillo, y siguió sin hablar incluso al salir del hospital, y sorpresivamente no habló cosa alguna ni siquiera al entrar al departamento, manteniendo la compostura de la mujer más seria y formal del mundo, cosa que nunca había pasado con la rubia, pero todo acabó apenas Sakura cerró la puerta del departamento.

—¡SIIII! — gritó Ino haciendo saltar a Sakura por el tremendo susto que su grito le causó —¡Una cita! Con el Hokage, no me la creo, no me la creo, no me la creo, ¡por fin, ya era hora! — la tomó de los hombros y la zarandeó como cualquier costal vacío —, no lo puedo creer frente, no me la creo, ¡no lo puedo creer! —Ino estaba que casi lloraba de la emoción.

—Cálmate Cerda — dijo Sakura con bastante vergüenza ajena —, la de la cita soy yo, no tu.

—¡Ah, ya se!, Eso es lo que lo hace tan emocionante— aplaudió sin poder contenerse por más tiempo —tienes que contarme absolutamente todo, ¿cómo fue? ¿Qué te dijo ¡Ay no! No me la creo, no me la creo… ¡Frente, lo lograste!, ¡Ay no, que emoción!

—Ya basta ¿sí?, no es para tanto.

—¿No para tanto? — dijo Ino —, no tienes idea de lo que a todos nos ha costado lograr esta cita — murmuró con su cara más seria del mundo asuntándola un poco— tiene que ser todo perfecto, no puedes arruinarlo, fuiste sabia al pedirme ayuda—, casi parecía querer matarla o algo así, pero apenas recordó porque estaban ahí retomó su semblante de mujer super feliz—, pero antes de eso, tienes que contarme todo, ¡Ya me imagino lo que dirá Naruto cuando lo sepa! ¿No le has contado?, ¿Verdad? — Sakura negó con la cabeza —, más te vale, yo debo tener la primicia de todo, no le digas nada aun, yo se lo diré, ya quiero ver su tonta cara cuando se lo cuente y se de cuenta de que yo me enteré primero… con eso me cobraré lo del beso del Tontoruto.

—¿Te besaste con Naruto? ¿No se supone que era un "noviazgo actuado"?

—Ah…, lo era, lo era— por primera vez Ino pareció volver a su entusiasmo normal y no desbordante, Sakura la miró con su mejor gesto de complicidad, tratando de avergonzarla, claramente —¿Qué? Era parte del paquete de la misión — murmuró la rubia logrando magistralmente no sonrojarse.

—Sí, supongo — habló divertida sentándose en el sillón de estar —, pero aun así necesitas explicarme a detalle que parte del plan de Sakumo san implicaba que te besaras con Naruto.

—En realidad no era parte del plan original— dijo incomoda, Sakura sonrió, era agradable cambiar los papeles —, ya sabes que en el campo de batalla no todo sale como lo planeas y que a veces hay que… improvisar.

—Ajá…— dijo Sakura —, bueno, ya sabes que la "improvisación" es una de las especialidades de Naruto, ¿eh?

—Si, si— murmuró, pero un instante después retomó su entusiasmo —, pero no estamos hablando ni de mí ni de Naruto, sino de ti y tu cita con el guapo del Sexto Hokage — Ino corrió y sentó a su lado, con aquella mirada hambrienta que tenían todos los que tienen una incesante búsqueda de la verdad —, cuéntame todo.

—Pensé que tú lo sabias todo— dijo Sakura aun con un dejo de enojo en sus palabras.

—No todo— contestó tratando de moderar la emoción, la mirada de Sakura seguía iracunda, así que también supo que vendrían varias disculpas de su parte hasta lograr contentarla —, perdóname ¿sí?, yo no quería… solo deseaba…

—Lo sé, pero esta vez se sobre pasaron un poco— Sakura le sonrió —, muy bien, muy bien, ya quita esa cara de mustia que no te va, está bien, te perdono.

Yamanaka sonrió aliviada y la abrazó —, perdona mi efusividad, intuía que Kakashi sensei te contó las cosas, pero nunca me imaginé que estuvieran juntos.

—No estamos "juntos", es solo una cita, ¿sí? — murmuró tomándose los mechones del cabello con ese tik nervioso y tímido que a veces le daba.

—Sí, es cierto, disculpa; pero que sea solo una cita no le resta importancia. Es una cita, un primer y gran paso, y eso es lo que cuenta— Ino chilló de la felicidad y Sakura solo la miró incomoda, una vez más —. Perdóname Frentona, pero es que estoy tan feliz… Me da mucha alegría de que finalmente hayas encontrado un hombre tan especial y te deseo que…

—Ino, cálmate ¿sí? Es solo una cita, y… yo…

Ino sonrió, se le veía confundida y emocionada, y se enterneció pensando cómo era que había logrado guardarse todo durante esos días que permanecieron distanciadas —¿Lo amas?

Sakura levantó los ojos completamente sorprendida, después se quedó calma, sin hablar, algo ansiosa hasta que finalmente respondió—, yo… no lo sé.

—¿Entonces no lo quieres?

—Claro que si… — contestó veloz, pero regresó a su semblante atormentado —Pero amor… es una palabra muy grande… No es que él no se merezca que lo amen, ni tampoco es que lo menosprecie, claro que no, Kakashi sensei es un gran hombre, admirable a pesar de que sea tan perezoso y exasperante— dijo con una sonrisa que solo logró enternecer más a Ino —, lo quiero mucho, evidentemente, pero amar… no sé, no me malentiendas es que…, estoy algo confundida, sé que soy afortunada de que él… bueno, es que Kakashi sensei… él es maravilloso, excepcional, un genio en todo, claro que también algo pervertido y tiene otros muchos defectos más, pero quien no los tiene; lo cierto es que… yo nunca pensé que me veía así y… nunca imaginé que algún día me confesaría que me ama…

Ino se llevó las manos a la boca tratando de no gritar de la emoción al escuchar la palabra amor, y, sorpresivamente, con un volumen normal le preguntó —¿te confesó que te ama?

Sakura asintió con toda aquella timidez que podía —es tan… extraño, amarme a mí, enamorado de mí… Kakashi sensei… ¿puedes creerlo?

—Claro que sí.

—¿En serio? — preguntó sorprendida —porque yo no, aun… me he es difícil creerlo.

Ino sonrió con ternura, con ese gesto de hermana mayor sobreprotectora que a veces ponía. —Pero… no sé qué decir, no sé qué siento por él, o que debo hacer, estoy muy confundida y emocionada, y algo asustada, y muy enojada también, y yo…

—Tranquila Frente — dijo Ino tomándole las manos —, sólo es una cita, un paso a la vez, ¿va?

—¿Crees que hice bien en aceptar?

—Si, por supuesto que sí, pero no importa lo que yo piense, lo que sí importa es, ¿lo crees tu?

Sakura miró el piso y sonrió tenuemente —Sí, si lo creo.

—Entonces no te preocupes por los demás, ¿a quién le importa lo que crean los otros si tú estás segura de que quieres salir con él? Nah, que va, no te preocupes por nadie, ni siquiera por mí, solo ocúpate de ti y tu guapo y enamorado Sexto Hokage, tienes una suerte Frentona…

—Ino.

—¡Es que es verdad! El hombre esta de lo mejor y mira que en una aldea de ninjas eso es mucho decir, además claro de que sin la mitad de la cara descubierta ya está bien cotizado… imagínate si lo conociéramos por completo, si así que ni a mí ni al resto de las demás mujeres de la aldea nos consta al 100 por ciento que tan guapo es ya tiene su lugar como un hombre cotizado… hay pocas afortunadas como tu que lo conocen tan bien, y ahora lo conocerás mejor, verdad — bromeó, Sakura enrojeció de vergüenza —Lo vez, esa cara me dice todo lo que quiero saber — Ino suspiró —ah, qué suerte tienes Frentona, aprovéchala y cuida bien a tu enamorado, porque la competencia está muy fuerte.

—Ino…

—Es verdad, recuerda que hay más mujeres que hombres en el mundo, y no todos son tan agraciados en tantos sentidos como tu maestro; ahora que lo pienso debe de ser algo de familia, tu pretendiente heredó lo mejor de su guapo padre.

—Ino…

—Ya va, deja que hable ahora que ya no hay secretos entre nosotras, deja que me desahogue, no me límites.

—¿Tu limitada para hablar, desde cuándo?

—Búrlate lo que quieras, pero sabes que tengo razón, qué más da, si te casas con él tendrás el mejor partido de la aldea como esposo, ahora que lo pienso serás algo así como la primera dama de la aldea, y no solo eso, vivirás en esa casona con tu sexy esposo, y no solo eso, además tendrás el suegro más guapo del mundo, y si es de familia, me imagino que tus hijos heredaran más que simplemente el apellido y apuesto que no faltara quien te quiera convertir en su parienta, yo estoy disponible y los Yamanaka nos conservamos muy bien.

—¡Ino! — Yamanaka rio libremente y Sakura solo le dio con el cojín del sillón —Es solo una cita, ¿sí?

—Lo sé, pero por algo se empieza y soñar no cuesta nada.

—Pues hablando de sueños, jamás, ni en mis mejores y raros sueños te habría soñado besando a Naruto — Ino dejo la risa de lado —, ni creas que te has librado de nada, si yo te doy detalles, tu igual, además de que le sacaré la sopa (o el ramen) a Naruto y quiero saber también tu versión.

—Bueno, Frente, tienes razón, es justo —Sakura asintió e Ino suspiró, — algún punto malo debía tener todo esto.

En verdad que Tornado rubio 2, nombre con el que Sakura le hablaría (burlándose) desde ese momento hasta que se murieran (y en la otra vida también), la puso al corriente de todo lo relacionado a la relación que tenía con Naruto y cómo fue que todo se fue complicando, y, aunque a Sakura le parecía de los más divertido y hasta curioso, para ella no era lo mismo.

—¿Y lo del beso?

—Ah, eso, fue durante la trivia.

—¿En la trivia, también estuvieron en eso?

—Pues sí, y no, después te cuento.

—Oh, sí, claro que sí me lo dirás, pero volviendo al tema del beso...

—Pues que te digo. Resulta que Naruto la hizo de buen samaritano y me salvo de algún "raro y acosador hombre peligroso que no dejaba de asecharme" — murmuró aun burlándose de la exageración con la que Tornado rubio 1 había contado su experiencia.

Ino finalmente le comentó que el pobre Naruto había caído en pánico aquella vez que ella estaba en el trance del jutsu mental al ver a aquel hombre extraño que no era otro más que un compañero de la administración del hospital que daba varias vueltas preguntándole por la "doctora Yamanaka" al notar como ella estaba "dormida" a su lado durante varios minutos.

Resulta que el desconfiado hombre dio aviso al personal de la trivia buscando ayuda para auxiliarla ante algún probable desmayo o ataque de ese desconocido (para él) rubio loco, extravagante y nervioso que acompañaba a la respetable y talentosa doctora.

Tornado rubio 1le comentó que presa de la preocupación de que notaran que se trataba de un jutsu para alterar la selección de parejas y arruinar el éxito de la misión solo le quedó besarla, después de todo muchos sabían que era su "novia" y bueno, recordó como en una de las novelas de Jiraiya había leído algo como eso, y, en fin, no tuvo otra opción, además de que el tipo, que era muy sospechoso y desconfiado, no dejaba de preguntarle por ella haciendo que Naruto lo reconociera como un acosador, así que actuó no solo para salvar la misión, sino también para salvarla a ella de algún probable "ataque" de un peligroso acechador.

—¡No te creo! ¡De verdad! — gritó Sakura muriendo de risa por la situación, —¿le dijiste a Naruto que el tipo es tu fan más grande que existe en el hospital?

—Claro que no, le dije que solo estaba paranoico.

—Pues paranoico o no tenía razón, tú y yo sabemos que el tipo ese es el más acosador de todo el hospital, a ver si con eso ya te deja tranquila de una buena vez.

—¡Lo sé! ¡Y vaya que ha funcionado! No me ha hablado mas que solo una vez para preguntarme como seguía y hasta me preguntó por mi "rubio novio", creo que hasta le dio un poco de miedo cuando supo que no era otro más que el "poseedor del zorro y héroe de guerra" — Ino rio de lo más divertida.

—Deberías agradecerle al menos.

—No, claro que no, además déjalo que sufra otro poco.

—Ay Ino, eres incorregible.

Ino sonrió, pero a decir verdad, sinceramente estaba igual que Sakura sin saber qué decir de cómo es que se sentía al respecto, estaba contenta de que todo se haya resuelto y de que todo ese show que habían planeado de novios fingidos terminara y ya no sentir esa incomodidad extraña de estar fingiendo ser novia de alguien.

Pero aun así se sentía intranquila, cómo si hubiera faltado algo que arreglar con su compañero Tornado rubio 1, eso muy a pesar de que el asunto ya se había hablado en varias ocasiones (tres en realidad), y de llegar a un trato que los favorecía a los dos, pero, aun así, Yamanaka seguía sin convencerse de que había arreglado la situación del todo.

En fin, por el momento no quería que eso le atormentara, sobre todo porque acababa de recuperar a su mejor amiga y no quería echar a perder los preparativos para la tan añorada cita pensando en aquellas cosas en las que ya había invertido mucho tiempo pensándolas antes, solo quería disfrutar del momento de alegría que Sakura se estaba otorgando a sí misma (y que le estaba otorgando a ella también), de por fin verla ilusionada, y lo mejor de todo, es que Ino estaba involucrada entre las responsables, o culpables (como decía Sakura) de todo eso.

Finalmente, Ino la ayudó a escoger la ropa, como era de esperarse terminaría prestándole un vestido. Sakura eligió uno vaporoso y más sencillo y discreto.

—No lo sé, digo, es una buena opción, pero deberías ponerte algo más, no sé, sugerente, quizá este.

Pero Sakura siguió insistiendo que no, porque ni en sueños se pondría ese vestido "sugerente", así que llegaron a un acuerdo con un término medio para ambas.

—Si, si, muy bien, al menos no está tan mal, es mío después de todo — comentó Yamanaka con resignación, Sakura sonrió y fue a probárselo. Evidentemente que a Ino le pareció más recatado de lo que originalmente hubiese querido, pero, en fin, se veía bastante linda.

—¡Ay Frente, te ves hermosa! Te va muy bien, casi tanto como a mí — en realidad se veía preciosa, y deseó animarla un tanto más, pero sabía que eso solo pondría más nerviosa de lo que ya estaba.

—"¿Casi tanto como a ti?"

—Si, no hay que exagerar— Sakura sonrió y no dijo nada porque recibir halagos de Ino no pasaba muy seguido así que había que aprovecharlos. —Qué suerte tiene el Hokage— le dijo al mirarla y Sakura solo se sonrojó —Aunque tú también tienes mucha suerte ¿eh?, no creas que el vestido va gratis, a cambio me ayudarás a conocer el rostro del Hokage, solo espero que no te pongas muy celosa, la verdad de que conozca el misterioso y guapo rostro de tu futuro esposo.

—No exageres.

—Oh vamos —dijo Ino —si no puedo bromear de esta manera con mi mejor amiga, ¿entonces con quién?

—Vaya suerte que me tocó — dijo Sakura — todo mundo me dice eso, "si no es contigo entonces con quien"

Yamanaka sonrió, sabía perfectamente a qué se refería, era como esa frase que decía de vez en cuando de "se aprovechan de mi nobleza" citando al Chapulín Colorado, lo cual era una total verdad.

-0-0-0-

La kunoichi de cabellos rosados miró el reloj una vez más —04:18 pm — ya casi era hora de la cita. Los minutos avanzaron no tan rápido como hubiera querido y Sakura estuvo esperando donde habían quedado, que no era otro sitio más que su propia casa, repentinamente suspiró mirando hacia la puerta con la esperanza de que llamaran, pero nada.

—5:20 pm— murmuró mirando el reloj por enésima vez y le pareció muy extraño estar ahí sentada durante casi una hora esperando a un hombre que sabía de antemano que iba a llegar tarde, aunque eso no evitaba que se sintiera decepcionada, porque si bien Kakashi todo el tiempo llegaba tarde, pensó que esta vez, por ser un evento especial, llegaría temprano, así que no sabía si esto la ponía feliz o triste.

Bien, estaba contenta de que él siguiera teniendo la misma confianza que siempre había tenido, después de todo toda la vida había sido así, no habría porqué esperar menos, pero, por otro lado ¿acaso eso significaba que era un día normal y sencillo para él?, porque para ella no lo era, evidentemente.

—Tal vez solo estoy exagerando —, era lo más probable, pero es que estaba tan emocionada por la cita que algo tan común y rutinario como que Kakashi llegara tarde simplemente la decepcionaba un poco.

En realidad, sólo llegó 5 minutos después de los 40 minutos de espera mínima que tenia de promedio, lo cual era mucho más rápido de lo que cualquiera pudiera decir que el ninja copia les hacía esperar, pero Sakura ya estaba cansada y estaba dormitando cuando escuchó cómo llamaban a la puerta, trató de no parecer tan desesperada al abrirla, después de todo tenía que aparentar.

—Buenas tardes Sakura chan, disculpa por llegar tarde, es que…

Aunque Sakura escuchó toda su excusa, igual de irracional que todas, lo único que podía pensar era que le parecía sumamente extraño mirarlo por primera vez en toda su vida sin ningún atuendo ninja puesto, eso si no tomaba en cuenta sus convalecencias en el hospital, por supuesto, que no eran pocas, a decir verdad; sólo portaba esa máscara de siempre que parecía tener pegada al rostro, la cual era casi impensable de quitar, a no ser claro por algún chequeo médico necesario.

—… y entonces la anciana me dijo que su personal estaba enfermo y…

Por un momento Sakura recordó la primera vez que lo vio sin la máscara durante aquel chequeo médico de lo más común del mundo (hasta aburrido) en el que jamás pensó llegaría ese tan esperado momento de develar la cara de su maestro, lo cual evidentemente la dejó estupefacta por al menos cinco minutos, como ella creía, aunque Kakashi cronometró todo y fueron 9 minutos y 45 segundos (cosa que nunca le corrigió, pero que en algún momento oportuno haría).

—…y al llegar no solo tuve que cargar las verduras sino….

El asunto aquí es que la joven estaba admirada, después de todo casi siempre lo había visto de alguna u otra manera con el uniforme ninja, fuese el antiguo, el de verano, el nuevo uniforme, el de hokage, en fin, todos los uniformes que él pudo haber usado desde lo conoció, a excepción del anbu, pero que se le iba a hacer.

—…y tuve que regresar a cambiarme el pantalón porque…

Y es que Kakashi parecía siempre estar listo para una invasión o algo así, porque ni siquiera en eventos formales como bodas y cosas así los dejaba, ¿alguien podría culparla? De no ser por su infaltable máscara (aunque ya no era una molestia para ella) podría pasar como cualquier otro simple hombre, aunque eso no evitaba que, sinceramente, le hubiera gustado ver cómo se veía sin ella. Porque fuera de esa máscara no traía absolutamente nada que lo identificara como ninja, hasta su pelo lucia diferente sin la bandana, le caía por los ojos y estaba un tanto más alborotado que de costumbre.

—…pero finalmente logré venir, así que te agradezco por esperarme— Kakashi finalizó su excusa-disculpa y esperó por la respuesta de su exalumna.

—Debería cortarse el cabello.

—Ah… hum… lo tomaré en cuenta— contestó un poco incomodo y sorprendido, no se había esperado eso.

—Iré por mi bolso, ya vengo.

Sakura se perdió en su recamara y Kakashi pasó a la sala un tanto extrañado. Sinceramente estaba esperando el tradicional regaño por su impuntualidad, pero no hubo nada, solo esa recomendación sobre su cabellera que lo único que consiguió fue que se observara en el espejo de la sala para acomodarse un poco el peinado; si, aunque no lo creyera nadie (tal vez ni él sino lo habría hecho minutos atrás) se había peinado.

Sakura salió y sonrió al verlo ahí de pie frente al espejo, no solo era muy insólito verlo como cualquier civil, sino además tratar de peinarse o algo así.

—Déjelo así — dijo al fin —, en unos minutos estará igual, su cabello no tiene remedio.

Kakashi solo sonrió y la observó mejor, se veía muy linda, a decir verdad, el cabello en ese peinado extraño pero sencillo le iba muy bien y el vestido era encantador.

—Disculpa haber llegado tarde — dijo él —puedes pensar que mentí, pero la verdad hice todo lo posible por estar a tiempo, incluso salí unos minutos antes, pero como te dije, la anciana me pidió que la ayudara con unas verduras para su restaurante, traté de negarme cortésmente, pero ya sabes un Hokage tiene que hacer lo que un hokage tiene que hacer y…

—Sensei, ¿por qué lo está repitiendo?, lo escuché la primera vez que lo dijo.

—¿Ah sí?

—Claro que sí.

—Entonces…

—¿Entonces qué?

—Hum, bueno, creí que estarías molesta y dirías algo.

—¿Quién le dice que no lo estoy? — dijo sonriendo, confundiéndolo más —, pero como ya es tarde, lo mejor es dejar de perder el tiempo e irnos de una buena vez; además tiene la suerte de que estaba medio dormida, así que ando de buen humor, y bueno, ya no importa, ¿sí?

—Hum— fue lo único que dijo alzándose de hombros y sin poner otra cara más que de verdadera admiración.

Decidieron salir a comer, y después de pensarlo bien y bromear acerca de ir al restaurante elegante y desabrido de antes, Sakura recomendó cierto lugar agradable y fueron a comer una deliciosa y sencilla comida. El local era muy diferente de aquel elegante restaurante, era un lugar delicioso, pequeño, modesto, rustico y hermoso, solo había un inconveniente: ese día estaba abarrotado.

—Pero no suele ser así, en serio— le dijo Sakura a Kakashi en medio de esa fila enorme y apretujada que la obligó a casi pegarse a su compañero de cita de una manera no muy apropiada —¡Sin empujar, por favor! — gritó ella presa de la vergüenza al pisar a Kakashi y de paso darle con el bolso en la cara al tratar de enfatizar su petición-mandato —, perdone sensei, podemos ir a otro lado y…

—Oh Hokage sama, una disculpa, no lo reconocía sin su uniforme— un joven mesero llegó nervioso, sudando y avergonzado, no dejaba de reverenciar y disculparse—, le prometo que haré todo lo posible por conseguirle una mesa pronto —dijo desapareciendo y regresando solo 15 minutos después —, nuestra mejor mesa para usted y su bella novia.

—Ah… gracias, pero ella no es mi novia — dijo Kakashi aceptando la carta, el mesero pareció no escuchar la corrección y salió tan rápido que apenas pudo decir: "en un momento regreso a tomar su orden"

—Kakashi Sensei, me da mucha pena, le aseguro que nunca ha estado así de lleno, le prometo que la comida vale la pena.

Kakashi asintió y Sakura rogó al cielo que después de la vergüenza de estar toda apretujada contra el cuerpo de su maestro y darle tremendo golpe con el bolso lleno de tal o cual cosa al menos los platillos le gustaran; se suponía que ella había recomendado el lugar por ser tranquilo, agradable y privado, nada de lo cual parecía estar ese día en particular.

Y todo empeoró después de los primeros diez minutos, haciendo que Sakura reconsiderara más seriamente haber elegido ese lugar, después de todo, aunque era una excelente opción en sabor, precio y ambiente, lo único malo es que todo mundo parecía estar en ese restaurante ese día a esa hora en particular, y no solo eso, sino también aparentemente estaban esperando su turno para interrumpirles la comida tratando de hablar con Kakashi de tal o cual asunto, sin dejarlos comer tranquilos ni un solo momento, ni mucho menos hablar de algo en particular.

Después de un largo suspiro de Sakura al despedir al último civil Kakashi no pudo sino disculparse por tercera vez —Perdona Sakura chan, no quería que el trabajo nos siguiera hoy.

—No, no, no se preocupe, lo entiendo, "un hokage debe hacer lo que un hokage debe hacer" — bromeó — creo que debimos optar mejor por el sitio que usted dijo antes y…

—Oh, doctora Haruno, buenas tardes, provecho.

Un hombre de mediana edad la saludó interrumpiéndola, pero afortunadamente se despidió tan rápido como pudo; era terriblemente desagradable que al parecer toda Konoha estaba reunida en ese lugar y que ellos no pasaban tan desapercibidos después de ser reconocidos como "los héroes de la guerra".

—Hum… Al parecer no soy el único conocido. Aun no me acostumbro que te digan "doctora Haruno".

—Bueno, se lo que se siente, yo tampoco me la creo mucho con el "Hokage sama", "Sexto sama"

—Hum, bueno, ya somos dos.

Sakura sonrío, pero apenas retomaba la conversación cuando una anciana cortó el momento interrumpiendo una vez más.

—Oh Hokage sama — dijo la anciana, Sakura suspiró resignada y Kakashi solo sonrió con amabilidad —, muchas gracias por su ayuda, sin usted no habría podido traer las cosas, mis huesos ya no son los de antes y aun no era el cambio de turno para que los jóvenes me ayudaran, una disculpa, fui muy terca para esperar por los otros ayudantes, pero necesitaba esas verduras porque este día ofrecemos un 3x2 en todo platillo además de que justo hoy hay una oferta especial por aniversario en todo el menú, así que realmente me urgían las verduras; muchas gracias por socorrerme.

—No fue nada, en serio.

—Claro que sí, usted siempre es tan amable con nosotros. En agradecimiento le pagaré la comida a usted y a su bella novia.

—No, no, no es necesario, de verdad, y ella no es mi novia.

—¿No?

—No.

—Soy Sakura Haruno, mucho gusto.

—Oh, Haruno Sakura, la doctora que fue su aprendiz y de la quinta, si ya recuerdo, perdone señorita, mi vista y mi memoria ya no son las de antes.

—No se preocupe— Sakura por poco y cae de la silla, no solo porque la aparente excusa de su maestro no era una excusa, sino también porque nadie del personal del restaurante parecía reconocerla a pesar de que era una clienta recurrente del lugar.

—Quizá no sea su novia, pero sin duda hacen una linda pareja. — Sakura sonrió nerviosa y Kakashi no supo que hacer o decir —Bien, me retiro, disfruten su estancia, la casa invita, y no se preocupen, me encargaré de que no los molesten más. Espero que vengan más seguido, quizá la siguiente vez ya pueda decir que si es su novia.

Sakura enrojeció al ver el gesto tierno pero pícaro de la abuela y Kakashi solo se quedó sin poder decir nada.

—Si cree que me voy a creer que es verdad lo de su pretexto creo que me subestima, dígame, ¿cuánto le pagó a la anciana? — preguntó Sakura tratando de templar el ambiente, se había quedado muy avergonzada —¿De qué se ríe?

—Bueno— dijo él —esta vez dije la verdad, pero entiendo que no me creas, no te culpo.

—¿Y qué esperaba? — dijo Sakura —, siempre dice las mismas excusas.

—¿De verdad?

—Sí, desde que lo conozco.

—Hum, que decepción, pensé que era más creativo.

Sakura sonrió pensando que nunca se planteó la posibilidad de que el deseara llegar temprano y no pudiera, ni mucho menos que fuese por ayudar a alguna anciana.

Aparentemente la anciana (que era la dueña del lugar) cumplió su promesa pues nadie les molestó en lo más mínimo, ni siquiera cuando pidieron la cuenta y a cambio solo le dieron las gracias por estar ahí.

Salieron del local deseando seguir en una caminata por las calles de la aldea, conversaron amenamente y pronto encontraron unos pequeños que vendían flores, antes de que Kakashi comprara unas cuantas los niños corrieron hacia ellos y con toda la alegría del mundo comenzaron a charlar con Sakura dejándolo a él con la palabra en la boca.

—Sakura san, Sakura san, que gusto verla hoy.

Resulta que aquellos eran dos de los niños que Sakura definió como "su club de fans" y estaban tan contentos que le obsequiaron un ramo de flores por cortesía.

—Ah, muchas gracias, de verdad no tienen por qué molestarse y…

—¡No, no es molestia! ¡Es un honor que usted reciba nuestras flores! ¡No se imagina lo que los otros van a decir cuando se los diga, estoy que me muero por contarle a Rei chan!

—¡Ya sé, se va a morir de envidia! ¡Sobre todo por mí, porque le voy a dar las más bonitas! — gritó el segundo niño, primo del otro, mientras le obsequiaba otro ramo.

—¡Pues serán más bonitas, pero las mías son las más caras!

—¿Ah sí? ¡Pues yo le daré otro!

—¡Pues yo otro!

Repentinamente Sakura estaba malabareando entre ramos de flores —Eh… niños, no es necesario que discutan, con uno es suficiente. Además, no me gustaría que sus padres les llamaran la atención por darme gratis todas estas flores.

—¡Ah! ¡Pero…! — los dos niños parecieron dejar de discutir un instante, pero no lograron decir otra cosa.

—Hum…no te preocupes Sakura chan, yo invito, yo las pagaré.

Fue entonces cuando los dos niños le pusieron atención, y así, repentinamente, retomaron sus gritos.

—¡Es el sexto! — gritó el más alto.

—¡Hokage sama! ¡Una disculpa! Tome un ramo para usted, por favor.

—Tome el mío también, por favor, mi madre y mi padre se pondrán muy contentos al saber que le regalé un ramo.

Y así, en pocos segundos, Kakashi ya estaba cubierto de flores también. Sakura sonrió, era divertido verlo, pero después de que los niños discutieran, aceptaron solo regalar cada uno un ramo a cada uno de ellos, de tal manera que Kakashi se quedó con dos y Sakura otros dos, además claro de que no pagaron absolutamente ni un peso por ninguno de los ramos.

—Hum… ¿seguros de que no es inconveniente niños?

—No, no, mi papá, mi mamá y mi tía estarán muy felices, les aseguro.

—Aunque si quiere darnos algo, bien puede ser su autógrafo, lo pondré junto al de Sakura san.

—Si, yo también.

—Hum, bien, no me parece muy justo pero bueno — dijo Kakashi firmando en alguna libretita contable que le pasaron los pequeños.

—No se preocupe hokage sama, la próxima vez podrá regarle las flores a Sakura san, de hecho, podrían comprarles las flores para su boda a nuestra familia, aunque eso hará enojar mucho a la doctora Ino, pero no le diga nada.

—Si, es cierto — comentó el otro —Esta es la tarjeta de nuestra floristería familiar — Sakura la tomó por inercia —Los felicito, me alegra mucho que por fin vayan a sentar cabeza los dos.

—Ah… nosotros no…— Sakura quiso aclarar las cosas, pero los niños solo siguieron su hilo de conversación.

—Apuesto que su hijo será muy talentoso.

—Si, será ninja médico.

—No, yo creo que será un anbu.

—¡Será médico!

—¡Que no, un anbu!

—¡Hey, y si mejor tienen dos!

—Si, Sakura san, tenga dos, por favor.

Sakura solo sintió su estómago retorcerse cuando los pequeños le pidieron tener dos hijos, además de hacerle recomendaciones sobre el tipo de flores que debía usar en la boda y otras tantas cosas sobre la escuela donde debía poner a su hijo, o hijos…

Para fortuna de ambos ninjas los niños solo se despidieron porque tenían muchos asuntos pendientes por arreglar, pero antes de irse se despidieron no sin antes felicitar a la famosa y talentosa pareja augurando un excelente destino para ambos en su pronto matrimonio.

—Hum… pues vaya que si te admiran mucho, Sakura chan —, bromeó Kakashi para pasar el vergonzoso momento, pero Sakura seguía sumida en sonrojos avergonzada por tantas oraciones que los niños habían comentado en pocos segundos.

Caminaron otro poco y Sakura bromeó con él diciendo que sus flores eran más hermosas que las de ella y Kakashi le comentó que las suyas eran más caras, retomando los argumentos de la discusión de los niños.

—Y hablando de flores, ¿Cuáles son tus favoritas Sakura?

—Mis flores favoritas…— Sakura miró el cielo pensando con gran seriedad la respuesta, con una amiga tan quisquillosa como Ino en el caso de flores tenía que dar mucha atención a esa pregunta —, creo que son las…— antes de terminar la frase todo rastro de las flores salieron volando por tremendo ventarrón que tomó desprevenidos a ambos shinobis —¡Las flores! — gritó Sakura.

Pero pronto tuvo algo más de que preocuparse pues no pudo evitar que su vestido se revolviera a todos lados y que el peinado se desarreglara porque el broche apenas lograba sostener su cabellera, el Sexto Hokage intentó recuperar las flores, pero no lo logró, el viento arreció y arrastró algunas ramas, papeles, y todo objeto pequeño que amenazaba a todos, la gente corrió a refugiarse ante el peligro y Kakashi pensó que era lo más sensato de hacer.

—Creo que deberíamos buscar refugio — le recomendó Kakashi tratando de evitar que alguna rama le diera contra el rostro.

—¡Usted cree! — gritó Sakura.

Para sorpresa de ambos ninjas el viento sólo arreció más y más y acarreó todo el polvo acumulado durante una semana en esa tradicional tolvanera que daría origen a la temporada de lluvias de ese año.

—¡Mi peinado! ¡Mi broche! —, y pasó, el famoso broche salió volando en igual dirección de las flores —¡Oh no, mi broche favorito! —gritó Sakura recordando el hermoso (y costoso) broche, además de imaginarse el desastre de cabello que debía tener; Kakashi tampoco pudo recuperarlo, porque el viento era tan fuerte que apenas podía ver entre el polvo y las ramas.

Lamentablemente Sakura no pudo hacer nada, estaba demasiado ocupada evitando que el vestido mostrara más de lo debido ante los ojos de Kakashi (y de cualquier otro peatón), cosa inútil, porque, a decir verdad, en el primer ventarrón todo lo que podía verse fue visto por su amable compañero (y todo peatón presente).

—Ven, por acá…— Kakashi tomó la mano de Sakura en un gesto que hubiera sido tan romántico que la habría sonrojado de no ser porque estaba demasiado intranquila cuidando la falda del vestido y tratando de que su melena rosada no le golpeara en la cara y el resto de polvo la arrastrara junto con toda rama, bolsa de plástico y papeles posible.

Seguían sin encontrar donde refugiarse, pero, a pesar del viento y la premura de encontrar donde escapar de él, Sakura solo podía pensar en lo vergonzoso que era todo el asunto del viento y su vaporoso vestido, así que sin poder evitarlo cuestionó al sexto si había visto algo que no debía.

—¿Qué? ¿Yo? ¿Con este temporal? ¡Como crees!, yo sería incapaz, soy un caballero, además tampoco podría prestar atención a esas cosas cuando casi me golpeaba esa rama de allá, y olvidas que estaba muy ocupado buscando el famoso broche y todo fue tan rápido que incluso alguien tan talentoso como yo no podría ver algo como algún fondo rosa tenue con encaje suave de color crema, ni mucho menos una prenda intima de color blanco.

—¡Hey! — Sakura enrojeció de pena y realmente no pudo darle aquel golpe que deseaba porque el viento seguía despeinándola y el polvo no la dejaba ver muy bien, tanto que apenas podía evitar no cerrar del todo los ojos mientras seguía tomándose del vestido o acomodándose el cabello —¡Ni crea que voy a olvidar esto! — una bolsa de plástico de quien sabe dónde le golpeó en la cara y apenas pudo sacársela de encima para evitar caerse.

—Si, si, ok — dijo Kakashi evitando otro tanto de periódicos —, después lo discutimos.

Sakura gruñó, pero pensó que el Hokage tenía razón así que decidió que era mejor anotar en la lista de pendientes el golpe que el mirón de su acompañante merecía, después de todo no podía dejarlo tirado en medio de la calle cuando apenas podía ver sus manos en medio de tal tierrero donde dependía de los buenos sentidos que el poseía y ella no mientras la llevaba a algún sitio a refugiarse en medio de aquella tormenta de tierra. Invariablemente, el Sexto tenía mucha suerte y siempre se salía con la suya.

Solo espero que esto no se ponga peor y que todo mejore pronto — pensó la ingenua kunoichi mientras se sacaba otro periódico de la cara.

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

Saludos desde Sinaloa, México.

20-04-25

¿Qué tal? Pues bien, por fin les traigo la continuación del fic, el resto del episodio ya está empezado, pero lo dejé acá por cuestiones de extensión del cap. Espero que la espera haya valido la pena. Saludos. Nos vemos pronto.

Cristo vive, reina y viene pronto, ¡prepárate!